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	<title>Revista de Letras</title>
	
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	<description>La  Revista de críticas de libros, entrevistas, reportajes, reseñas y noticias sobre el mundo literario</description>
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		<title>“La hija del sepulturero”, de Joyce Carol Oates</title>
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		<pubDate>Wed, 17 Mar 2010 10:00:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Javier Munguía</dc:creator>
				<category><![CDATA[Reseñas]]></category>
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		<category><![CDATA[José Luis López Muñoz]]></category>
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		<description><![CDATA[Los mejores promotores de la lectura son los buenos libros. Si bien es noble labor la de quienes se dedican al convencimiento de potenciales lectores...]]></description>
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<p style="text-align: center;"><em><strong><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/03/La-hija-del-sepulturero.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-8446" title="La hija del sepulturero" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/03/La-hija-del-sepulturero-191x300.jpg" alt="" width="146" height="230" /></a>La hija del sepulturero</strong></em>. Joyce Carol Oates<br />
Traducción de José Luis López Muñoz<br />
Alfaguara (México, 2009)</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">Los mejores promotores de la lectura son los buenos libros. Si bien es noble labor la de quienes se dedican al convencimiento de potenciales lectores, el argumento más persuasivo es el encuentro entre el libro deslumbrante e intenso y el gozoso lector. Un libro que transforma a quien se sumerge en sus páginas. Un libro que nos permite hacer propia la experiencia ajena. Un libro que nos regala amigos, enemigos, lugares entrañables u odiosos que sólo existen entre sus páginas. Un libro que ensancha los límites de nuestro mundo. Un libro como esta gorda novela de la reconocida narradora norteamericana <strong>Joyce Carol Oates</strong> (Lockport, Nueva York, 1936): <strong><em>La hija del sepulturero</em></strong>, publicada por primera vez en su idioma original en 2007 y editada en español en 2009.</p>
<p style="text-align: justify;">La protagonista se llamaba Rebecca Schwart y al inicio del libro vive en Chautauqua, al oeste del estado de Nueva York, y tiene 23 años, un hijo pequeño y un marido que visita a su familia muy esporádicamente. Tiene además un odio visceral contra su padre, muerto de forma violenta 10 años atrás. Rebecca se esfuerza en convencerse de que su vida actual, aun con el esposo ausente y los apuros económicos, es mucho mejor que la vivida con su primera familia.</p>
<p style="text-align: justify;">Atraída por los recuerdos de la mujer, se nos presenta una retrospección que abarcará buena parte de la novela y se remontará a 1936, año en que la familia de Rebecca llegó de Alemania a Estados Unidos, huyendo de los nazis; año, además, en que la misma Rebecca nació, a bordo del barco que trajo a su familia. A pesar de haber sido profesor en su país, el padre se ve forzado a aceptar el puesto de sepulturero y cuidador del cementerio: la familia, compuesta por tres hijos y los padres, se instala en una modesta casa de piedra dentro del panteón.</p>
<p style="text-align: justify;">La vida de Rebeca será dura desde sus inicios: el padre, incapaz de aceptar su nueva condición y el exilio forzoso, se volverá  un alcohólico violento y paranoico que los suyos terminarán odiando. Conforme avancen las páginas, seremos testigos de la paulatina desintegración de la familia. Pero el drama de Rebecca no terminará con la muerte de su terrible padre: la perseguirá en su primer noviazgo y en su matrimonio con un hombre no muy distinto, quizá peor, que su progenitor. Rebecca parece predestinada al dolor. Necesitará ingenio y mucho coraje para intentar demostrarse lo contrario.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">Si bien no es en ningún momento una novela aburrida, <em>La hija del sepulturero</em> no echa mano del suspenso para atrapar a sus lectores. Tampoco se vale de recursos literarios vistosos: su estructura es más bien convencional y su prosa, límpida, sin retorcimientos innecesarios. El gran interés del libro está en la profunda, incluso morosa caracterización de sus personajes, protagonistas de dramas universales, como la soledad, la incomunicación, el exilio, la violencia, la marginación.</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;">El libro tiene un narrador en tercera persona, pero este asume la perspectiva de buena parte de los principales personajes para ahondar en sus motivaciones, en sus ilusiones y miserias. Este narrador no lleva prisas: se toma todo el tiempo del mundo para, a través de sus acciones, de sus omisiones, de sus palabras y silencios, más que de sus reflexiones, darnos a conocer a hombres y mujeres acongojados, dueños de un mundo interior convulso.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">A pesar de la gran carga dramática de los hechos relatados, la autora nunca cae en la tentación de la sensiblería o el melodrama ingenuo. No hay autocompasión ni lágrimas en exceso, como tampoco hay una intención de denuncia, al menos no en primer término. El designio de Oates parece más bien poner en evidencia las distintas respuestas ante las tragedias, enormes o domésticas, de los seres humanos, así como su capacidad de resistencia, de elección y de búsqueda.</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;">Luego de sumergirse en las hondas aguas de <em>La hija del sepulturero</em>, uno deseará leer sólo libros tan significativos y emocionantes como este, y no perder tiempo con frivolidades seudoliterarias, o exhibiciones de cultura y dominio de idiomas a falta de talento, o simple charlatanismo disfrazado de originalidad y riesgo.</p>
<p><strong>Javier Munguía</strong><br />
<a href="http://javiermunguia.blogspot.com/" target="_blank">http://javiermunguia.blogspot.com</a></p>

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		<title>“Señorita México”, de Enrique Serna</title>
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		<comments>http://www.revistadeletras.net/senorita-mexico-de-enrique-serna/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 17 Mar 2010 09:45:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Javier Munguía</dc:creator>
				<category><![CDATA[Reseñas]]></category>
		<category><![CDATA[Enrique Serna]]></category>
		<category><![CDATA[Señorita México]]></category>
		<category><![CDATA[Seix-Barral]]></category>

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		<description><![CDATA[A Enrique Serna le atraen especialmente los seres marginales. Un niño de la calle. Un travesti. Un oscuro empleado de oficina. Dos exhibicionistas. Un retorcido sacerdote. O una ex reina de belleza caída en desgracia...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote>
<p style="text-align: center;"><em><strong><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/03/Señorita-México.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-8441" title="Señorita México" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/03/Señorita-México-198x300.jpg" alt="" width="146" height="222" /></a>Señorita México</strong></em>. Enrique Serna<br />
Seix Barral (México, 2009)</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">Aun cuando su novela <em>El seductor de la patria</em> es protagonizada por Antonio López de Santa Anna, el antihéroe mexicano por antonomasia, a <strong>Enrique Serna</strong> le atraen especialmente los seres marginales. Un niño de la calle. Un travesti. Un oscuro empleado de oficina. Dos exhibicionistas. Un retorcido sacerdote. O una ex reina de belleza caída en desgracia.</p>
<p style="text-align: justify;"><em><strong>Señorita México</strong></em> (publicada por primera vez en 1987 bajo el horrendo título de <em>El ocaso de la primera dama</em>) es un viaje a la inversa, del deceso al nacimiento, por la vida de Selene Sepúlveda, quien en 1966 resultara ganadora de un conocido concurso de belleza.</p>
<p style="text-align: justify;">Esta primera novela de Serna se desenvuelve en dos planos: por un lado, el relato de vida que la propia Selene le hace a un periodista; por otro, un narrador omnisciente relata escenas cruciales que Selene escamotea. De la confrontación entre estos dos planos, de su tensión, resulta la configuración de la protagonista.</p>
<p style="text-align: justify;">Selene no es una simple mentirosa. Hay en sus mentiras una buena dosis de ilusión. Ella querría creer que su vida ha sido menos dura, más decorosa y digna de lo que en verdad fue. Es por eso que su farsa resulta conmovedora. Como también lo son esos deslices sembrados en el texto astutamente por el autor en los que Selene delata esa otra versión que pretende ocultar.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">La prosa característica de Serna, funcional, precisa, despojada de inútil retórica, ya está presente en esta su primera novela. También el recurso de planos alternados para confrontar el relato del protagonista con el de su realidad “objetiva”, que volvería a utilizar 12 años después en su novela sobre Santa Anna.</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;">En cuanto a la estructura, en el plano del narrador en tercera persona se invierte del todo el orden temporal: se nos narran las escenas de la más próxima a la más remota. En el plano narrado por Selene se finge con éxito la oralidad: la protagonista hace digresiones con frecuencia, hay interjecciones, muletillas, etc. En verdad parecen las transcripciones de las cintas que el periodista ha grabado. Esta oralidad bien fingida nos remite a dos novelas mexicanas, una anterior y una posterior: <em>El vampiro de la colonia Roma</em> (1979) de Luis Zapata y <em>Diablo Guardián</em> (2003) de Xavier Velasco.</p>
<p style="text-align: justify;">Respecto de elegir a una ex reina de belleza devaluada como protagonista, si no es un caso único en la literatura mexicana (al menos yo no tengo noticia de otro), sí es inusual. Serna parece rescatar a Selene de viejas revistas de espectáculos para decirnos dos cosas: que la condición humana está en todos lados y que cualquier tipo de personaje puede ser atractivo en literatura.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">A Enrique Serna le han llamado escritor satírico en repetidas ocasiones. Si bien el mote me parece adecuado si hablamos de novelas como <em>El miedo a los animales</em>, quizá <em>Ángeles del abismo</em>, no creo que lo sea al referirnos a <em>Señorita México</em>. Es verdad: en el relato de Selene, en sus opiniones sobre sí misma y sobre el mundo en general, hay una gran cantidad de ingenuidades y tonterías. Pero el autor no se ríe sardónicamente de ellas, sino que las aprovecha para dotar a su protagonista de calidad humana, de verosimilitud, de persuasión.</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;">Porque, como he dicho y repito, Selene conmueve. Nos hace pensar en nuestras propias miserias, en nuestras propias ingenuidades, en nuestras propias tonterías. Nos hace pensar en la distancia que a veces existe entre lo que somos y lo que querríamos ser. Nos hace pensar en las mentiras piadosas. Nos hace lamentarnos de todas las ilusiones fraguadas y luego perdidas, rotas.</p>
<p><strong>Javier Munguía</strong><br />
<a href="http://javiermunguia.blogspot.com/" target="_blank">http://javiermunguia.blogspot.com</a></p>

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		<title>Empieza a leer “Dublinesca”, de Enrique Vila-Matas</title>
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		<pubDate>Fri, 12 Mar 2010 14:03:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Revista de Letras</dc:creator>
				<category><![CDATA[Destacados]]></category>
		<category><![CDATA[Dublinesca]]></category>
		<category><![CDATA[Enrique Vila-Matas]]></category>
		<category><![CDATA[Seix-Barral]]></category>

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		<description><![CDATA[A la venta a partir del martes 16 de marzo, "Dublinesca" (Seix Barral) es la nueva novela de Enrique Vila-Matas (Barcelona, 1948).]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote>
<p style="text-align: justify;"><strong><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/03/Dublinesca.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-8430" title="Dublinesca" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/03/Dublinesca-176x300.jpg" alt="" width="149" height="254" /></a>A la venta a partir del martes 16 de marzo, <em>Dublinesca</em> (Seix Barral) es la nueva novela de Enrique Vila-Matas (Barcelona, 1948).</strong></p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;">Samuel Riba se considera el último editor literario y se siente hundido desde que se retiró. Un día tiene un sueño premonitorio que le indica claramente que el sentido de su vida pasa por Dublín. Convence entonces a unos amigos para acudir al <em>Bloomsday</em> y recorrer juntos el corazón mismo del <em>Ulises</em> de James Joyce.</p>
<p style="text-align: justify;">Riba oculta a sus compañeros dos cuestiones que le obsesionan: saber si existe el escritor genial que no supo descubrir cuando era editor y celebrar un extraño funeral por la era de la imprenta, agonizante ya por la inminencia de un mundo seducido por la locura de la era digital. Dublín parece tener la llave para la resolución de sus inquietudes.</p>
<blockquote style="text-align: justify;">
<p style="text-align: center;"><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/03/Dublinesca_11-16.pdf"><strong>Comienza a leer <em>Dublinesca</em> clicando aquí</strong></a></p>
</blockquote>

<p><a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/fS4WKQkk7fEKyoHK7Iamsm3smZk/0/da"><img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/fS4WKQkk7fEKyoHK7Iamsm3smZk/0/di" border="0" ismap="true"></img></a><br/>
<a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/fS4WKQkk7fEKyoHK7Iamsm3smZk/1/da"><img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/fS4WKQkk7fEKyoHK7Iamsm3smZk/1/di" border="0" ismap="true"></img></a></p><img src="http://feeds.feedburner.com/~r/revistadeletras/~4/y1070clHLoc" height="1" width="1"/>]]></content:encoded>
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		<title>Nos deja Miguel Delibes</title>
		<link>http://feedproxy.google.com/~r/revistadeletras/~3/muVEbI7sdkI/</link>
		<comments>http://www.revistadeletras.net/nos-deja-miguel-delibes/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 12 Mar 2010 07:44:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Revista de Letras</dc:creator>
				<category><![CDATA[Portada]]></category>
		<category><![CDATA[Fallece Miguel Delibes]]></category>
		<category><![CDATA[Miguel Delibes]]></category>

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		<description><![CDATA[Con 89 años y un estado de salud afectado desde hace tiempo debido a un cáncer de colón, Delibes, uno de los nombres más destacados de las letras españolas y permanente candidado al Premio Nobel, ha fallecido dejando vacío el sillón "e" de la Real Academia Española.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote>
<p style="text-align: justify;"><strong><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/03/miguel-delibes1.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-8414" title="miguel-delibes1" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/03/miguel-delibes1.jpg" alt="" width="111" height="127" /></a>Con 89 años y un estado de salud afectado desde hace tiempo debido a un cáncer de colón, Delibes, uno de los nombres más destacados de las letras españolas y permanente candidado al Premio Nobel, ha fallecido dejando vacío el sillón &#8220;e&#8221; de la Real Academia Española.</strong></p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;">Miguel Delibes Setién nació en Valladolid el 17 de octubre de 1920. Licenciado en Comercio, inició su carrera en el mundo de las letras ejerciendo como periodista en El Norte de Castilla, cabecera que llegó a dirigir hasta que, finalmente, se volcó plenamente a la creación literaria.</p>
<p style="text-align: justify;">Ya con su primera novela, <em>La sombra del ciprés es alargada</em>, obtuvo el Premio Nadal en 1948. A partir de entonces, a través de su extensa obra, considerada como una de las más ricas de la literatura castellana, mostró su particular visión de la época, su pasión por la caza y la vida rural. <em>El camino</em>, su tercera novela y una de las más aclamadas, significó su consagración definitiva. Otras obras destacadas son <em>La hoja roja</em> (1959), <em>Por esos mundos</em> (1961), <em>Las ratas (1962), Cinco horas con Mario</em> (1966), <em>Las guerras de nuestros antepasados</em> (1975), <em>Un año de mi vida </em>(1975), <em>El disputado voto del señor Cayo</em> (1978) , <em>Los santos inocentes</em> (1982) y <em>El hereje</em> (1998), que quedará como obra póstuma.</p>
<p style="text-align: justify;">Sus principales novelas han sido adaptadas al cine, al teatro y a la televisión, destacando la versión de <em>Los santos inocentes</em>, dirigida por Mario Camus en 1984, o la obra teatral <em>Cinco horas con Mario</em> que, interpretada durante largas temporadas por la actriz Lola Herrera, se ha convertido en una de las cimas del teatro español.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/03/delibes-3.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-8415" title="delibes 3" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/03/delibes-3.jpg" alt="" width="138" height="165" /></a>La lista de premios obtenidos a lo largo de su carrera queda como testimonio del reconomiento que, de manera permanente, ha recibido de la mano de las más importantes instituciones. Desde el citado Premio Nadal al Premio Nacional de Narrativa en tres ocasiones, el Principe de Asturias de las Letras en 1982, el Cervantes en 1993 y la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo en 1999, entre otros muchos.</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;">Fue investido Doctor Honoris Causa por la Universidad Complutense de Madrid, por la Universidad de Valladolid, por la Universidad de El Sarre (Alemania), por la Universidad de Alcalá de Henares y por la Universidad de Salamanca. También obtuvo el reconocimiento cultural más importante otorgado en Francia, siendo nombrado Caballero de la Orden de las Artes y las Letras de la República Francesa en 1985.</p>
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<p><a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/qD6vMyTLrbPgXSgkKPrx8Y3czQ0/0/da"><img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/qD6vMyTLrbPgXSgkKPrx8Y3czQ0/0/di" border="0" ismap="true"></img></a><br/>
<a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/qD6vMyTLrbPgXSgkKPrx8Y3czQ0/1/da"><img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/qD6vMyTLrbPgXSgkKPrx8Y3czQ0/1/di" border="0" ismap="true"></img></a></p><img src="http://feeds.feedburner.com/~r/revistadeletras/~4/muVEbI7sdkI" height="1" width="1"/>]]></content:encoded>
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		<item>
		<title>“Aquí”, de Wislawa Szymborska</title>
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		<comments>http://www.revistadeletras.net/aqui-de-wislawa-szymborska/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 09 Mar 2010 08:55:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Diana Argelich</dc:creator>
				<category><![CDATA[Reseñas]]></category>
		<category><![CDATA[Abel A. Murcia Soriano]]></category>
		<category><![CDATA[Aquí]]></category>
		<category><![CDATA[Bartleby Editores]]></category>
		<category><![CDATA[Diana Argelich]]></category>
		<category><![CDATA[Gerardo Beltrán]]></category>
		<category><![CDATA[Wislawa Szymborska]]></category>

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		<description><![CDATA[Debo confesar que mi ignorancia cometió, con Wislawa Szymborska, un acto de machismo involuntario: al leer su nombre en la portada, mi inconsciente dio por sentado que Wislawa era nombre de señor...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote>
<p style="text-align: center;"><em><strong><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/03/Aquí.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-8391" title="Aquí" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/03/Aquí-185x300.jpg" alt="" width="146" height="237" /></a>Aquí</strong></em>. Wislawa Szymborska<br />
Traducción de Gerardo Beltrán<br />
y Abel A. Murcia Soriano<br />
Bartleby Editores (Madrid, 2009)</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">Debo confesar que mi ignorancia cometió, con <strong>Wislawa Szymborska</strong>, un acto de machismo involuntario: al leer su nombre en la portada, mi inconsciente dio por sentado que Wislawa era nombre de señor. Hojeé las páginas, los primeros versos, un poema entero. Y otro. Cuando ya había leído media docena, no conseguía casar esa expresividad tan viva con un alma masculina, sin menospreciar al género. Sencillamente, por una discordancia lingüística y sensitiva que se me imponía ante los ojos. Más tarde, al googlear el nombre, resultó que Wislawa Szymborska era una señora polaca, nacida en 1923 y ganadora del Nobel de Literatura en 1996.</p>
<blockquote style="text-align: justify;"><p>La última obra de la autora, publicada en castellano por Bartleby Editores, es una edición  bilingüe de 19 poemas que ocupan casi 70 páginas. <em>A priori</em>, alguien podría pensar que la poesía de Szymborska, por su largo recorrido vital, está habitada de pasado, donde recuerdo y memoria se dan cita en cada rincón de sus versos. Nada más lejos. La poesía de esta escritora es de las más vitalistas que he leído en los últimos tiempos. Cada poema impregna una lección de dinamismo sobre cómo estar presente en el mundo, partiendo de la experiencia y sin rasgos de pasividad ni indolencia. Con el espíritu joven de aquél que sigue viviendo a los ochenta y tantos con <em>igual deslumbramiento que a los veinte años</em>, como dijo el poeta Jaime. Con éste también comparte la afinidad por el juego de espejos consigo misma, en una contraposición de múltiples “yo” poéticos a partir de un ejercicio de dialéctica donde se pone entre las cuerdas para sacar a la luz sus miserias y debilidades.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify;">Es consciente -porque lo escribe- de que este asombro suyo ante la realidad del mundo crece en proporción al paso del tiempo, pero no por los negros titulares que cada día vociferan en los periódicos: <em>guerras, guerras, guerras</em>, sino porque <em>incluso entre las guerras a veces hay pausas</em>. Y agradeciendo en cada poema su paso por la tierra, no puede evitar dejarnos claro, en un ataque de modestia, que sus lemas de cabecera prestados son el <em>Que sais-je?</em> de Montaigne y el aforismo socrático de la certidumbre de la propia ignorancia.</p>
<blockquote style="text-align: justify;"><p>Aunque a veces la dificultad de la poesía está en lo críptico del lenguaje en que se escribe, en <strong><em>Aquí </em></strong>el vocabulario es coloquial, la expresión directa y el tono, tan cercano, que permite abrir la puerta a una fácil hermenéutica: Szymborska es perspicazmente capaz de explicar la metafísica a partir del hecho de que <em>hoy has comido fideos con tocino</em>.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify;">Su recurso expresivo pasa por destilar la realidad, desnudándola hasta dejarla en los huesos, que son esos versos donde nada es superfluo ni cada palabra gratuita ni sobrera. Es por ello que se intuye que a esta poetisa no le gusta redundar en lo superfluo, porque no se repite ni en temas ni en símbolos ni en fórmulas, que sabe combinar muy bien según los temas que aborda. Temas siempre mundanos y cercanos a cualquier lector -como bien concreta el título-, desmenuzados a partir de diminutas teselas de detalles que forman el mosaico final: el poema. Con todo, probablemente su mayor excelencia subyace en la naturalidad por pasar de lo trágico a lo cómico y de lo banal a lo trascendental con la rapidez del pensamiento.</p>
<blockquote style="text-align: justify;"><p><strong><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/03/wislawa-szymborska.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-8386" title="wislawa-szymborska" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/03/wislawa-szymborska-300x227.jpg" alt="" width="210" height="159" /></a>Vermeer </strong></p>
<p><em>Mientras esa mujer del Rijksmuseum<br />
con esa calma y concentración pintadas<br />
siga vertiendo día tras día<br />
leche de la jarra al cuenco<br />
no merecerá  el Mundo<br />
el fin del mundo. </em></p></blockquote>
<p style="text-align: justify;"><strong>Diana Argelich</strong></p>

<p><a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/neqU52E0SmVGiuRZkeRHPQyRKJo/0/da"><img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/neqU52E0SmVGiuRZkeRHPQyRKJo/0/di" border="0" ismap="true"></img></a><br/>
<a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/neqU52E0SmVGiuRZkeRHPQyRKJo/1/da"><img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/neqU52E0SmVGiuRZkeRHPQyRKJo/1/di" border="0" ismap="true"></img></a></p><img src="http://feeds.feedburner.com/~r/revistadeletras/~4/IA0U8yetgC0" height="1" width="1"/>]]></content:encoded>
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		<title>“La hija del enterrador”, de Elizabeth Bloom</title>
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		<pubDate>Tue, 09 Mar 2010 07:15:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Javier Munguía</dc:creator>
				<category><![CDATA[Reseñas]]></category>
		<category><![CDATA[Asa Larsson]]></category>
		<category><![CDATA[Aurora Boreal]]></category>
		<category><![CDATA[Elizabeth Bloom]]></category>
		<category><![CDATA[La hija del enterrador]]></category>
		<category><![CDATA[Marta T. López de Lamadrid]]></category>
		<category><![CDATA[Umbriel]]></category>

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		<description><![CDATA[Que la gran novela negra no viene sólo de Suecia queda más que demostrado con la lectura de "La hija del enterrador", de la autora norteamericana Elizabeth Bloom.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote>
<p style="text-align: center;"><em><strong><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/03/La-hija-del-enterrador.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-8395" title="La hija del enterrador" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/03/La-hija-del-enterrador-195x300.jpg" alt="" width="146" height="225" /></a>La hija del enterrador</strong></em>. Elizabeth Bloom<br />
Traducción de Marta T. López de Lamadrid<br />
Umbriel (Barcelona, 2008)</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">Que la gran novela negra no viene sólo de Suecia queda más que demostrado con la lectura de <strong><em>La hija del enterrador</em></strong>, de la autora norteamericana <strong>Elizabeth Bloom</strong>. En Bloom (Massachusets, 1970) tiene Estados Unidos su propia Asa Larsson. Quien haya leído <em>Aurora boreal</em> (2003) de Larsson es muy probable que la recuerde al adentrarse en la novela de Bloom que ahora comento.</p>
<p style="text-align: justify;">En ambas novelas hay una protagonista femenina, habitante de una gran urbe, que debe volver a su pequeña ciudad natal, que no visitaba hace años, ante la llamada de auxilio de una amiga. El muerto resultará un familiar muy cercano de la amiga. La protagonista pondrá en riesgo su vida para dar con el asesino. Al mismo tiempo que dejará al desnudo a una sociedad hipócrita, que intenta por todos los medios ocultar las infamias perpetradas en su seno, enfrentará su doloroso pasado hasta saldar cuentas con él.</p>
<p style="text-align: justify;">En el caso de <em>La hija del enterrador</em>, el papel protagónico corresponde a Ginny Lavoie, policía en Nueva York acusada injustamente de corrupción, que no duda en viajar a la ciudad que la vio nacer para auxiliar a su amiga Sonya, cuyo hijo ha sido asesinado sin motivo aparente. En el proceso de investigación, Ginny sacará a la luz las peores taras sociales de sus habitantes, que habrían llevado a uno o varios de ellos al asesinato. Al mismo tiempo, se reencontrará con un antiguo amor cuya conclusión había quedado irresuelta.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">Como buena novela negra, <em>La hija del enterrador</em> atrapa de inmediato al lector con un enigma cuya respuesta, imprevisible al principio, se irá develando de forma gradual, y también dirige sus dardos contra una comunidad, que podría ser cualquiera, podrida en sus cimientos, fanática y prejuiciosa, celosa a tal extremo de sus preceptos que prefiere eliminar a quienes los transgreden antes que renunciar a ellos.</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;">Se entiende, pues, el éxito de este subgénero narrativo, que no sólo absorbe la atención de su lector y lo transporta a un mundo donde cada minúsculo dato es significativo y en el que se respira un aire de amenaza inminente, sino que lo adentra también en los sitios oscuros que como individuos y como sociedad incubamos y que en algún momento explotan como una granada, dejando un reguero de sangre. El lodo del corazón humano, al desnudo. ¿Qué le falta a la novela negra para ser considerada un subgénero tan válido como cualquier otro?</p>
<p><strong>Javier Munguía</strong><br />
<a href="http://javiermunguia.blogspot.com/" target="_blank">http://javiermunguia.blogspot.com</a></p>
<p style="text-align: justify;">

<p><a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/MMm01cMl2McpNuESXhzym13pNZw/0/da"><img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/MMm01cMl2McpNuESXhzym13pNZw/0/di" border="0" ismap="true"></img></a><br/>
<a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/MMm01cMl2McpNuESXhzym13pNZw/1/da"><img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/MMm01cMl2McpNuESXhzym13pNZw/1/di" border="0" ismap="true"></img></a></p><img src="http://feeds.feedburner.com/~r/revistadeletras/~4/ruDVb6M4EFY" height="1" width="1"/>]]></content:encoded>
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		<title>“Los Simpson y la filosofía” (VV.AA.)</title>
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		<pubDate>Tue, 09 Mar 2010 01:57:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Josep A. Muñoz</dc:creator>
				<category><![CDATA[Reseñas]]></category>
		<category><![CDATA[Aeon J. Skoble]]></category>
		<category><![CDATA[Aristóteles]]></category>
		<category><![CDATA[Blackie Books]]></category>
		<category><![CDATA[Carl Matheson]]></category>
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		<category><![CDATA[James Lawler]]></category>
		<category><![CDATA[Jennifer L. McMahon]]></category>
		<category><![CDATA[Karl Marx]]></category>
		<category><![CDATA[Los Simpson y la filosofía]]></category>
		<category><![CDATA[Mark T. Conard]]></category>
		<category><![CDATA[Matt Groening]]></category>
		<category><![CDATA[Paul A. Cantor]]></category>
		<category><![CDATA[The Simpsons]]></category>
		<category><![CDATA[William Irwin]]></category>

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		<description><![CDATA[21 años después de su nacimiento, The Simpsons, mítica creación de Matt Groening, continúa en la brecha a pesar de un amago de finalización, hace diez años...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote>
<p style="text-align: center;"><em><strong><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/03/Los-simpson.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-8366" title="PortadaTutu.indd" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/03/Los-simpson-198x300.jpg" alt="" width="146" height="222" /></a>Los Simpson y la filosofía</strong></em>. (VV.AA.)<br />
Edición de W. Irvin, M. T. Conard y A. J. Skoble<br />
Traducción de Diana Hernández<br />
Blackie Books (Barcelona, 2009)</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">21 años después de su nacimiento, <em>The Simpsons</em>, mítica creación de Matt Groening, continúa en la brecha a pesar de un amago de finalización, hace diez años. La audiencia, los seguidores, pidieron más y la serie se ha mantenido durante otra década, dicen que avanzando hacia la decrepitud.</p>
<p style="text-align: justify;">Poco podía imaginar Groening la cantidad de análisis que, al margen del producto televisivo, se iban a producir una vez la serie llegó a mostrar el potencial creativo de sus guionistas. Desde mensajes subliminales a estudios sociales y de comportamiento de los protagonistas, las obras que diseccionan a los personajes de Springfield darían para una enciclopedia del saber. De manera inconsciente, un fenómeno sin mayor pretensión que la de entretener a través de la inteligencia, ha desencadenado que el microcosmos que aparece reflejado en él haya superado al propio creador.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">
<div id="attachment_8367" class="wp-caption alignleft" style="width: 117px"><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/03/nietzsche.jpg"><img class="size-medium wp-image-8367" title="nietzsche" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/03/nietzsche-190x300.jpg" alt="" width="107" height="170" /></a><p class="wp-caption-text">Friedrich Nietzsche</p></div>
<p style="text-align: justify;">Perteneciente al grupo de estudios humanistas, <em><strong>Los Simpson y la filosofía</strong></em> ofrece un completo análisis de algunas características de la serie y de los personajes principales y secundarios, en paralelo a las sinergias que se producen con respecto al pensamiento filosófico. Quizás puede resultar forzoso recurrir a individuos como Homer, Lisa o Ned Flanders, y mostrarlos como ejemplos de las ideas de Karl Marx, Aristóteles o Friedrich Nietzsche, pero no olvidemos que hacer uso de la cultura popular para acercar y reflexionar sobre filosofía, es la manera más efectiva para entender la función que desempeña esa área del pensamiento.</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;">Es más, los propios editores de este volumen, en el que se recogen las tesis de 21 investigadores y profesores, nos advierten que existe un trabajo previo inspirado en la serie <em>Frasier</em>, otro de los puntales de la comedia televisiva norteamericana, de lo que se deduce que, quizás, sea en este género donde se puedan encontrar más elementos de reflexión. Desde luego, es el  más propenso, por ser productos muy conocidos y seguidos por millones de personas.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/03/Homer.png"><img class="alignright size-full wp-image-8368" title="Homer" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/03/Homer.png" alt="" width="149" height="244" /></a>Una de las virtudes de <em>The Simpsons</em> es la de mostrar un prisma completísimo de &#8220;personajes-tipo&#8221;, llevados a los límites de sus características, por lo que el estudio de sus comportamientos resulta más efectivo. Las virtudes y defectos de Homer, por ejemplo, permiten la posibilidad de comprobar los extremos a los que se puede llegar mediante situaciones exageradas pero que humanizan al personaje. Resulta muy interesante el trabajo inicial de Raja Halwani respecto al protagonista, ya que, sin duda, es el más complejo de todos: un paleto glotón y egoista que, además, tiene ataques de raciocinio lógico de difícil discusión (aun siendo ridículos), un tremendo amor por su familia y un sentido de la moral discutible, pero también envidiable.</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;">Los retratos del resto de la familia y de otros personajes característicos, además de la visión general de la sociedad de Springfield, capital de este particular mundo amarillo, nos permiten conocer en perspectiva y con ejemplos concisos las ideas básicas de algunos grandes pensadores. Pero, además, se nos plantean cuestiones que van más allá: <a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/03/00-the_simpsons-the_yellow_album-cover.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-8369" title="00-the_simpsons-the_yellow_album-cover" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/03/00-the_simpsons-the_yellow_album-cover.jpg" alt="" width="259" height="261" /></a>Desde un estudio del uso de citas o referencias a obras artísticas en sus diferentes disciplinas (literatura, cine, música, pintura&#8230;) como método de acercamiento a la reflexión popular a través de guiños fácilmente reconocibles (&#8220;<em>Los Simpson</em> y la alusión&#8221;, de William Irwin y J. R. Lombardo; &#8220;<em>Los Simpson</em>, la hiperironía y el sentido de la vida&#8221;, de Carl Matheson); el reflejo de la denominada &#8220;familia nuclear&#8221;, tras algunos años de olvido en la ficción televisiva aunque, en este caso, se trate de un ejemplo totalmente disfuncional (&#8220;<em>Los Simpson</em>: La política atomista y la familia nuclear&#8221;, de Paul A. Cantor); la sátira como recurso subversivo y, a su vez, reflexivo  (&#8220;La función de la ficción: El valor heurístico de Homer&#8221;, de Jennifer L. McMahon); o la moral, aspecto habitual en muchos de los productos audiovisuales en los que se utiliza a la familia como medio para hacer llegar mensajes sobre el comportamiento humano (&#8220;El mundo moral de la familia Simpson. Una perspectiva kantiana&#8221;, de James Lawler). La moraleja nunca falla.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;"><em><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/03/simpFamily_vertical.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-8380" title="simpFamily_vertical" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/03/simpFamily_vertical-232x300.jpg" alt="" width="178" height="210" /></a>Los Simpson y la filosofía</em> tiene dos lecturas, ambas válidas y eficaces: Por un lado, la que pueden disfrutar los seguidores de la serie. La revisión de algunos episodios referenciados a partir de las ideas ofrecidas en el libro, les darán un significado añadido muy reflexivo a quienes conozcan los entresijos de la obra de Groening, sin olvidar que también se disfrutará con la investigación elaborada por los autores de los textos, ofreciéndoles nuevos aires a lo que ya se conocía sobre los personajes y algunas de sus ya clásicas aventuras. Por el otro, y ese sería el objetivo más valioso de la obra, la que orienta y difunde el pensamiento filosófico partiendo de las ideas de los grandes nombres de esta rama del conocimiento, cada día más accesible gracias a trabajos como los incluídos en este volumen.</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;"><strong>José A. Muñoz</strong></p>

<p><a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/-48un8wccJI2LTYGE9kagccUYDE/0/da"><img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/-48un8wccJI2LTYGE9kagccUYDE/0/di" border="0" ismap="true"></img></a><br/>
<a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/-48un8wccJI2LTYGE9kagccUYDE/1/da"><img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/-48un8wccJI2LTYGE9kagccUYDE/1/di" border="0" ismap="true"></img></a></p><img src="http://feeds.feedburner.com/~r/revistadeletras/~4/3x-v6zLWsTk" height="1" width="1"/>]]></content:encoded>
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		<title>“Manual del contorsionista”, de Craig Clevenger</title>
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		<comments>http://www.revistadeletras.net/manual-del-contorsionista-de-craig-clevenger/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 08 Mar 2010 15:24:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Josep A. Muñoz</dc:creator>
				<category><![CDATA[Reseñas]]></category>
		<category><![CDATA[Alpha Decay]]></category>
		<category><![CDATA[Craig Clevenger]]></category>
		<category><![CDATA[Manual del contorsionista]]></category>

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		<description><![CDATA[Ópera prima de Craig Clevenger (Dallas, 1964), convertido en un referente de la nueva literatura con tan sólo dos novelas...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote>
<p style="text-align: center;"><em><strong><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/03/Manual-del-contorsionista.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-8361" title="Manual del contorsionista" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/03/Manual-del-contorsionista-185x300.jpg" alt="" width="146" height="237" /></a>Manual del contorsionista</strong></em>. Craig Clevenger<br />
Traducción de María Alonso<br />
Alpha Decay (Barcelona, 2009)</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">Ópera prima de <strong>Craig Clevenger</strong> (Dallas, 1964), convertido en un referente de la nueva literatura con tan sólo dos novelas, <em><strong>Manual del contorsionista</strong></em> tiene todos los puntos para convertirse en un nuevo clásico. No es exagerado afirmar que John Dolan Vincent y sus múltiples personalidades, puede compartir el medallero de los nuevos héroes perdidos, junto a Tyler Durden y a Patrick Bateman.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">John Dolan Vincent, quien se nos presenta inicialmente como Daniel Fletcher, es un joven pelirrojo de ojos azules y 28 años que, desde muy joven, ha adquirido la habilidad de asumir nuevas identidades a pesar de poseer una característica física (seis dedos en su mano izquierda) que podría llegar a delatarle. Su meticulosidad es tal que se inventa la vida de sus nuevos &#8220;yo&#8221; falseando documentos oficiales, recreando la infancia del personaje a interpretar y dejando tras de si huellas fáciles de borrar. El problema surge cuando le da el <em>partediós</em>, un fuerte e intenso dolor de cabeza. Las dosis de drogas y medicamentos que necesita para intentar combatir el dolor le llevan al hospital, donde deberá superar, siempre, las pruebas médicas y psicológicas para descartar que se trate de un suicida en potencia. Es entonces cuando, una vez superada la prueba, cambiará de nombre y de vida, saliendo de la caja, la del &#8220;contorsionista&#8221;, como si lo hiciera del útero materno.</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;">Con el paso de los años, Vincent, ayudado de una inteligencia superior a la media, ha perfeccionado el sistema, lo que no impide que deba vérselas con nuevos enemigos: por un lado, el último evaluador, el Dr. Carlisle, con quien mantendrá un intrigante duelo de preguntas y respuestas; por otro, Jimmy, el lider de un grupo de mafiosos, que precisa de él para que falsifique documentos y pretende no dejarle escapar. Vincent deberá esquivarles para recuperar su vida.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/03/Clevenger-.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-8358" title="Clevenger-" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/03/Clevenger--115x300.jpg" alt="" width="122" height="319" /></a>Clevenger posee un dominio del ritmo y de la intriga poco habitual tratándose de una primera obra. <em>Manual del contorsionista</em> acumula experiencias en las que el protagonista se verá sometido a los límites que le marca tanto el pasado como el destino. Y el autor, que podría haber recurrido a lo fácil, dedicando más páginas a ese atractivo duelo verbal entre el paciente y su evaluador, prefiere desviar la atención del lector hacia el pasado, la adolescencia del personaje, sus primeros escarceos y las complejas relaciones sentimentales (con Natalie, puro sexo duro; con Apuro, la stripper; o con Keara, quien acabará convirtiéndose en discípula) que llegan a obsesionarle tanto como su técnica transformista. La novela se convierte, así, en una experiencia cómplice con el fugitivo atormentado, un chute de adrenalina de difícil digestión, pero totalmente adictivo.</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;"><strong>José A. Muñoz</strong></p>

<p><a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/4Q4O-_aYFE-P2JYmHSEqboilAW0/0/da"><img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/4Q4O-_aYFE-P2JYmHSEqboilAW0/0/di" border="0" ismap="true"></img></a><br/>
<a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/4Q4O-_aYFE-P2JYmHSEqboilAW0/1/da"><img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/4Q4O-_aYFE-P2JYmHSEqboilAW0/1/di" border="0" ismap="true"></img></a></p><img src="http://feeds.feedburner.com/~r/revistadeletras/~4/trIhUEMYj4M" height="1" width="1"/>]]></content:encoded>
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		<title>Josan Hatero: “Me interesa inventar una realidad propia”</title>
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		<comments>http://www.revistadeletras.net/josan-hatero-me-interesa-inventar-una-realidad-propia/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 08 Mar 2010 12:33:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Josep A. Muñoz</dc:creator>
				<category><![CDATA[Destacados]]></category>
		<category><![CDATA[Alfaguara]]></category>
		<category><![CDATA[Antología de Spoon River]]></category>
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		<description><![CDATA[Siete años ha tardado Josan Hatero en entregarnos una nueva obra en forma de libro. Hablamos con él sobre "La piel afilada", la obra que le ha tenido ocupado durante todo este tiempo.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><strong> </strong></p>
<div class="mceTemp">
<dl id="attachment_8350" class="wp-caption alignleft" style="width: 290px;">
<dt class="wp-caption-dt"><strong><strong><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/03/Hatero-Elena-Trapé.jpg"><img class="size-full wp-image-8350" title="Hatero - Elena Trapé" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/03/Hatero-Elena-Trapé.jpg" alt="" width="280" height="166" /></a></strong> </strong></dt>
</dl>
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<p><strong>Josan Hatero</strong> (Barcelona, 1970) no se prodiga mucho, pero cuando lo hace sorprende. Han pasado siete años desde su anterior libro, <em>Tu parte del trato</em>. Durante este tiempo, ha dado forma a un libro sencillamente complejo en el que ofrece unas singulares tipologías de amantes: <strong>La piel afilada</strong> (Alfaguara). Un ejercicio creativo en el que encontramos la esencia del cuento, la capacidad inventiva de Hatero y un profundo conocimiento del lenguaje que le permite hilvanar y dar forma a un sinfín de clases de personas que aman. Su juego, acompañado de las ilustraciones de Montse Bernal, representa el reencuentro con un tipo al que echábamos de menos.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;"><strong>Topicazo: Hay tantos tipos de amantes como de personas.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">O más. Depende de con quién estés, te adaptas a la pareja y vas cambiando, incluso con el paso del tiempo tus registros van aumentando.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿No te arriesgabas con un libro de estas características?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Para mi no es riesgo, cuando se trata de una idea que realmente me apetece hacer. Hombre, si la gente se lo empezara a tomar como un libro de autoayuda, que es lo más odioso del mundo, y fuera con el libro buscando lo que le conviene o lo que no, a modo de horóscopo, sería terrible. Pero es un artefacto lúdico en el que he tratado de recuperar el placer de la lectura y la complicidad con el lector, sin necesidad de tener que recurrir a un argumento o a la creación de personajes. Simplemente, enganchar por el puro placer de la literatura, por la intensidad de las frases y la construcción.</p>
<p style="text-align: justify;">Lo que diferencia a <em>La piel afilada</em> de otros libros es que para un cuento o una novela, tienes que adaptar el lenguaje a la historia que quieres narrar. Aquí no hay nada de eso, porque no hay historia. Busqué que el lenguaje y la historia fueran la misma cosa. Eso era lo que ambicionaba.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>No hay historia, pero de cada uno de los tipos de amante se podría hacer una.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Sí, al fin y al cabo, soy un fabulador y eso es lo que me sale.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;"><strong><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/03/La-piel-afilada.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-8351" title="La piel afilada" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/03/La-piel-afilada.jpg" alt="" width="146" height="234" /></a>Y has intercalado una serie de testimonios, muy naturales, que se pueden leer como pequeños relatos.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Cuando empecé a escribir el libro, se trataba de ofrecer  tipologías de amantes, pero me di cuenta de que la lectura era bastante intensa y se necesitaba un respiro, como en <em>Las ciudades invisibles</em>, de Italo Calvino, buscaba darle al lector una pausa. Así que recurrí a utilizar el recurso de monólogo confesional, con las experiencias de los amantes en primera persona.</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;"><strong>Esos testimonios ficticios son de personas jóvenes desengañadas, no sólo con el amor, sino con otros aspectos de la vida. Es un reflejo de la sociedad actual.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Cuando se está en pareja, el amor absorbe mucho, el mundo es idílico y esa perspectiva no es real. Me interesaban mostrar a los amantes por separado. He tardado siete años largos en escribirlo y la idea de los monólogos se me ocurrió hace unos cinco. Hablé con seis o siete amigos que, en aquél momento, estaban solteros y sin pareja, y les hice un pequeño cuestionario. Sin ser absolutamente fiel a lo que me contaron, cogi ideas, frases, ritmos al hablar, las coletillas que surgen de manera natural. Así construí esos textos. Me hicieron falta más, por lo que tuve que inventar algunos. Lo que muestro es la sociedad real actual, los cambios que han surgido, a través de pequeñas historias.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Hay unas lecturas previas mencionadas al principio del libro, que te inspiraron.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Sí, son más los libros que los autores, <em>Las ciudades invisibles</em>, que te comentaba antes, <em>El libro de los seres imaginarios</em>, que es el libro más atípico de Borges, y la <em>Antología de Spoon River</em>, de Edgar Lee Masters.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>La frase de Philip Roth es casi un testimonio más (&#8220;Todas las mañanas me retuerzo en la cama, como en una pesadilla, pensando en lo muchísimo que no quiero a nadie&#8221;).</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Al principio puse la primera que aparece de Rufus Wainwright, porque me gustaba mucho la canción (&#8220;Pretty things, so what if I like pretty things. Pretty lies, so what if I like pretty lies&#8221;) y el carácter de ficción y de artefacto lúdico que te decía. &#8220;Me gustan las mentiras, ¿y qué si me gustan?. Es ficción, no te lo tomes en serio&#8221;. Ese sería parte del mensaje. Me gusta Philip Roth, su crudeza, la manera de abordar las relaciones humanas, no tiene complejos en desnudarse. Leí <em>El profesor del deseo</em> el verano pasado y pense que debía incluir esa cita por lo que tú dices, es otro personaje más. Además las dos citas, la de Roth y la de Wainwright, representarían las dos partes del libro: la de los amantes y la de los monólogos.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿<em>La piel afilada</em> podría considerarse como un libro de experimentación en busca de nuevas formas narrativas para desarrollarlas en un futuro?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Mi primer libro lo escribí hace unos diecisiete años. El lenguaje era más seco, lacónico, mucho más directo. Con el tiempo he ido evolucionando y ahora me apetecía jugar con el texto, retorcerlo. Eso me ha permitido abarcar diferentes registros, jugar con la tipografía, las repeticiones. Quizás por eso he tardado tanto tiempo en acabarlo. Cuando tienes un argumento, sabes que debes llegar de un punto a otro, lo de enmedio lo cuestionas, lo dudas, que es lo divertido, describir el camino, no saber cómo llegar, pero tienes algo a lo que agarrarte. En este caso, no sabía a qué asirme y lo hice en el lenguaje. No sé si lo volveré a hacer en el futuro. Ahora me apetece escribir una novela, algo más crudo y más enfermizo respecto a las relaciones.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Más?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Más retorcido, sí, me apetece mucho.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Pero si las relaciones que planteas en <em>La piel afilada</em> ya son estigmáticas, son sangrantes&#8230;</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Algunas, no todas. Pero ya es la idea. Amantes afilados que te van tallando y te convierten en lo que eres. Ese proceso de esculpirte es doloroso, por supuesto. Pero también es gratificante.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;"><strong><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/03/La.piel_.afilada-detalle.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-8352" title="La.piel.afilada detalle" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/03/La.piel_.afilada-detalle.jpg" alt="" width="160" height="223" /></a>El trabajo gráfico de Montse Bernal es muy interesante. Le da la dimensión de libro-objeto, un valor añadido por lo que muchos autores y editores están apostando. Parece que la tendencia es la de ofrecer ese complemento en la edición para desmarcarse de lo que pueda ofrecer el libro electrónico.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Estoy de acuerdo. Sabía que el libro tenía que ser ilustrado. Pero, sinceramente, pensé que ninguna editorial querría hacerlo por el coste que representa. Al entregarlo a Alfaguara, la propia editorial propuso que tuviera ilustraciones. Conocía a Montse y me encanta su trabajo. La propuse, vieron su trabajo, y se enamoraron de su estilo. Tiene una sensibilidad, un mundo propio brutal, que encaja perfectamente con este libro. Le supo dar el toque adecuado. Cuando leyó los textos me dijo, literalmente, que era &#8220;un bombón de proyecto&#8221;. El resultado me parece perfecto.</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Cómo trabajaste con ella?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Le di plena libertad. No quise darle coordenadas.  Leyó el libro, lo entendió y trabajó sobre él con su sensibilidad, jugando con las dos tintas, roja y negra, le dio un aire delicado pero no excesívamente femenino.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Creo que es muy importante la ordenación que has establecido para cada tipo de amante. ¿Cuál fue el proceso que te llevó a darle un orden concreto a las tipologías?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Es algo que preocupa con los libros de relatos. Siempre he dicho que no me gusta escribir colecciones de relatos, me gusta que los libros tengan un sentido. Me lo pienso muchísimo. Incluso me hago esquemas, pero no te sabría explicar el criterio, es algo que siento, un ritmo interno. Es como cuando escribes una frase y te das cuenta de que no tiene ritmo, no suena bien. Algo como un sentido musical.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Repasando los tipos de amantes que propones, hay algunos más o menos conocidos, pero otros en los que has ido a tu libre albedrío, creando tipologías insospechadas. Además de los tres libros que citabas antes, ¿te han inspirado otras obras, al buscar posibles maneras de gestionar las relaciones?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Inconscientemente no. Hay alguno, como el de Bartleby, que es obvio. En el tipo &#8220;Suicidas&#8221; me inspiré un poco en <em>Anna Karenina</em>, que es una novela maravillosa. Quería meter juegos literarios, como el de &#8220;Dinosaurios&#8221;, evidente, también aparece una referencia a Jane Austen, mi autora de cabecera&#8230; Los homenajes son evidentes. Quizás se pueda encontrar alguna referencia de la que no me he dado cuenta, pero las que aparecen de manera evidente, están muy pensadas.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Hablabas antes del concepto &#8220;autoayuda&#8221;. Habrá gente que se acerque a <em>La piel afilada</em> por tratarse de una obra literaria, pero otros podrían adentrarse en él para descubrir cosas sobre sí mismos o sobre sus parejas.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Hay lectores que me han dicho haber descubierto cosas, algo encuentro muy satisfactorio. Habrá quién piense que pretendo ser ambicioso, pero no escribo para hacer una obra de puro entretenimiento. Quiero llegar a la gente y que reflexione, que se conmueva de alguna manera. Si alguien puede conmoverse con el libro y hacerlo suyo, habré cumplido mi objetivo. Sin embargo, no creo que nadie lo utilice para saber cómo son los demás, aunque cada uno es libre de darle la interpretación que quiera.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>No sé si lo has hecho de manera consciente, pero hay algo que conlleva una habilidad especial al escribir. He leído alguna de las tipologías utilizando diferentes tonos. El resultado es que la interpretación ha resultado diferente, dependiendo incluso del estado de ánimo.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Escribo apoyándome en el lector. Y no me gusta dar las cosas mascadas. Mis textos son abiertos para que puedan darse diferentes interpretaciones. No me interesa fotografiar la realidad. Cuando hablamos de ficción, lo que interesa es que el autor invente una realidad propia y el lector juegue a meterse en ella, porque si no es así, el lector no la disfruta.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>No quiero olvidar la parte animal, ese &#8220;bestiario de amantes&#8221; del subtítulo.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Sí, me he querido acercar como si fueran especies, mostrándolas como en un documental, con la mirada de un biólogo naturalista. Ningún periodista me ha preguntado sobre esto. Es un juego que el lector atento va a disfrutar, y que permite que no lo confunda con una guía.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Hubiera resultado más  fácil crear tipologías directamente &#8220;animales&#8221;: El oso, el caballo, la mantis&#8230; Pero lo planteas desde la metáfora, el juego de palabras&#8230;</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Es que no se trata únicamente de las relaciones, sino también de la identidad. Los temas universales que nos afectan a todos son el amor y la muerte. Y hay algo animal en la vida, el deseo sexual es un rasgo animal. Utilizamos el amor para describirnos a nosotros mismos.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Hay mucha referencia a la rutina.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Sí, rompemos con la rutina para volver a empezar, y si volvemos a empezar el amor será para siempre. No soy sociólogo pero, sin duda, la rutina es el gran mal de las relaciones. Tenemos tantas puertas para abrir que al final acabamos aburriéndonos. En las revistas, los sexólogos no hacen más que aconsejar que hay que acabar con la rutina. Pero es esencial en los seres humanos, es natural.  Cuando estás con amigos, repites siempre los mismos chistes, los mismos comportamientos, los mismos roles. Lo que hay que hacer es aceptarla y jugar con ella. Y no fomento la rutina. Lo que digo es que no se puede evitar. Hay que hablar de ello cuando afecta a la relación.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>José A. Muñoz</strong></p>
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		<title>“Llama”, de María Antonieta Mendívil</title>
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		<pubDate>Sun, 07 Mar 2010 21:20:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Javier Munguía</dc:creator>
				<category><![CDATA[Reseñas]]></category>
		<category><![CDATA[Libros del Umbral]]></category>
		<category><![CDATA[Llama]]></category>
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<p style="text-align: center;"><em><strong><a href="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/03/Llama.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-8333" title="Llama" src="http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2010/03/Llama-196x300.jpg" alt="" width="146" height="224" /></a>Llama</strong></em>. María Antonieta Mendívil<br />
Libros del Umbral (México, 2008)</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">Nacida en el norteño estado de Sonora, México, <strong>María Antonieta Mendívil </strong>cumple en este 2010 la mayoría de edad como creadora: hace 18 años que publicó  su primer libro, uno de poesía llamado <em>Cuenta regresiva</em>. En el 2000 incursionó en el género de la novela con <em>Otros tiempos</em>. Su primera publicación a nivel internacional fue <em>Duelo de noche</em> (2006), novela aparecida de forma simultánea en México y España bajo el sello andaluz Almuzara. En 2008, Mendívil vuelve a su género predilecto, la poesía, con un tríptico de nombre<em><strong> Llama</strong></em>, publicado por la editorial mexicana Libros del Umbral.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">Las tres partes que conforman esta obra, escrita en verso libre y con profusión de encabalgamientos, se titulan “Raíz”, “Llama” y “Abluciones”. La primera da cuenta, sobre todo, de la experiencia de una madre ante el milagro de su propia maternidad; la segunda, la de una creyente en el hecho de vivir a su dios día con día, en el ámbito doméstico; y la tercera, la de una hija ante la dolorosa muerte de su madre.</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;">En “Raíz”, la hablante poética tiene como oyente, receptor explícito de su palabra, a su hijo primero deseado, luego concebido y al final nacido. En el arranque de esta sección somos testigos del dolor de una mujer que no ha sido capaz de dar vida. Esta introducción sirve para dar mayor fuerza al momento en que el hijo al fin se arraiga en ese vientre antes yermo. El resto de esta primera parte va explorando el terror aunado con la emoción de la madre ante el inminente nacimiento, las preguntas sobre el futuro de su hijo nonato y el encuentro del parto. El último poema de “Raíz” cuestiona el acto de escribir, pálido y anodino ante la nueva vida engendrada, creación verdadera.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">“Llama” abreva de forma visible del “Cantar de los cantares” y de la mística española. Dios, oyente poético, se convierte en “el esposo” que, como escribió Teresa de Jesús, anda entre los pucheros, así como en el acto de limpiar el hogar, que recrearía la invención del mundo por la divinidad. En la relación entre el hablante poético y Dios no predominan la culpa, el castigo o el temor: es más bien una fe plena y gozosa que enriquece la vida y le da nueva luz.</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;">“Abluciones” es una inmersión en el umbral que conduce a la muerte. La muerte es vista no como un final, sino como un regreso. La fe es el consuelo ante la desaparición de la madre, que recordaría la de Jesucristo. La fe es la llave para aceptar con los brazos abiertos la muerte, afirmando ante los nuevos caminos que provee.</p>
<p style="text-align: justify;">Es significativo que el libro tenga el nombre de una de sus tres partes: <em>Llama</em>. Como si fuera Dios el vaso comunicante entre “raíz” y “abluciones”, nacimiento y desaparición, vida y muerte, principio y fin. El que engloba los opuestos y les da coherencia.</p>
<p style="text-align: justify;">Con esta obra, María Antonieta Mendívil se revela como una poeta interesada, más que en la innovación estética, en la creación que encarna los gozos y desgarros vitales, asentada en los momentos clave de la existencia.<em> Llama </em>es un libro que invita a descubrir o reafirmar la lectura de poesía como un acto significativo, con sus raíces bien asentadas en la experiencia compartida.</p>
<p><strong>Javier Munguía</strong><br />
<a href="http://javiermunguia.blogspot.com/" target="_blank">http://javiermunguia.blogspot.com</a></p>

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