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	<title>...:::Literatura Infernal:::...</title>
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		<title>¡Y una mierda!</title>
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		<pubDate>Sun, 01 Nov 2009 21:40:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Selene18 "The Spicy" Darkside &amp; Zuster</dc:creator>
				<category><![CDATA[Zona de liberación emocional]]></category>

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		<description><![CDATA[Hoy estoy realmente molesta y no voy  a tocarme el corazón hablando con respecto al concurso que se celebró recientemente en un foro que es MI HOGAR, léase la Hermandad Yaoi (HdY). Voy a hablar a calzón quitao, y a quien no le guste, bien puede cerrar la maldita página y dedicarse a otra vaina. [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=literaturainfernal.wordpress.com&blog=3094132&post=3183&subd=literaturainfernal&ref=&feed=1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><br /><p>Hoy estoy realmente molesta y no voy  a tocarme el corazón hablando con respecto al concurso que se celebró recientemente en un foro que es MI HOGAR, léase la Hermandad Yaoi (HdY). Voy a hablar a calzón quitao, y a quien no le guste, bien puede cerrar la maldita página y dedicarse a otra vaina. No me hago responsable de lo que haga con el que se atreva a hacerme perder el tiempo con lloriqueos, así que sobre advertencias NO HAY NI UNA MALDITA QUEJA, ¿quedó claro?</p>
<p>Bueno, al grano.</p>
<p><span id="more-3183"></span></p>
<p>Hace más de un mes que la HdY organizó un concurso titulado “HdY Bloody and Acid”, donde queríamos promover el porno vampírico y el BDSM (AKA el tan odiado sadomasoquismo), además de atraer nuevas visitantes a nuestro foro, que mal que mal, (y a pesar de las lenguas malignas y venenosas que pululan por ahí) sigue siendo un foro común y silvestre.</p>
<p>Pues señores, ¡menuda desilusión nos llevamos!</p>
<p>En mes y pico desde que disparamos la convocatoria, no se fueron a presentar sino DOS concursantes nada más. Pero eso no fue lo peor, señores, sino que UNA de las concursantes (Fade Zuster) era antes una de las jueces que iban a evaluar los trabajos presentados al concurso. Sí, nos vimos en esa tesitura ya que durante las primeras tres semanas de lanzada la convocatoria, NADIE se apuntó. Nuestra querida y siempre optimista Fade pensó que si ella daba el ejemplo concursando (<a href="http://fade-zuster.deviantart.com/journal/">aquí</a> tendrán más detalles, de la mano de la propia Fade), las demás se animarían, pero ¡craso error! La lista de concursantes fue ínfima, joder.</p>
<p>Llegó el 31 de octubre (día en que vencía el plazo del concurso) y ¿podrían creer que solamente eran Fade Zuster y Hekate-sama las ÚNICAS que estaban concursando? ¿Luego de toda la publicidad que se le dio al concurso?</p>
<p><strong>NO ME JODAN.</strong></p>
<p>No tiene chiste que se gane por default, señores, porque para eso agarro a las dos chicas, mando el concurso a la mismísima mierda y les dibujo sus respectivos fanarts… ¿ustedes creen que esta vaina es justa? NO. Se suponía que esto era para premiar a la mejor por su esfuerzo y trabajo, además de promover el yaoi FUERTE, que por lo visto escasea gracias a la manga de mocosas maricas que les da miedo ver un maldito pene.</p>
<p>Ajá, y hablando justo de yaoi fuerte. Sincerémonos, aquí entre nos…</p>
<p>¿Les daba miedo dibujar a dos hombres en situaciones sadomasoquistas?</p>
<p>¿Les daba miedo dibujar a dos vampiros tirando?</p>
<p>Porque aun no alcanzo a entender por qué coño de la madre se acobardaron de esta forma; ¿habría sido diferente si el concurso fuese asqueroso hentai donde violen a las tipas, o hetero rosita vomitivo, o shonen ai maricón? De pana, esa pregunta siempre rondará mi condenada cabeza, porque recordando los cientos de fanarts que he visto desde que toqué una maldita PC, lo que veo en el 90% de los casos son sonrojos maricones y besitos tímidos, cuando no son las tipas con el coño y el culo penetrado con bates de beisbol o desmembrada mientras las follan cientos de tentáculos. Esto me conduce a pensar que las preferencias de masa son estas, y de ahí mi puta sospecha de que hubo acobardamiento y falta de interés.</p>
<p>No me salgan con chorradas del tipo “ay yo si conozco el porno” y no sé que otras mierdas, porque no van a engañarme. La verdad, señores, es que el 80% de las yaoistas sienten HORROR de ver un pene. La sola visión de un miembro viril constituye la peor de sus pesadillas. Es algo que sé por experiencia propia. Estas niñas viven mojando las pantaletas por romances cliché, rosas y pastelosos (que ellas suelen llamar “de buen gusto y cargados de emoción”), y no hablemos de cómo se orgasmean porque los dos nenes se dan un besito tímido en los labios —ni siquiera un beso francés— y se toman de las manitos.</p>
<p>Claro, entonces con semejante manga de mocosas pululando en grandes masas, se imaginarán lo mucho que se asustarán cuando ven cosas como dos tíos follando (y con pene y culo BIEN MOSTRADOS) o en situaciones sadomasoquistas, o peor ¡mordiéndose y saboreando sangre mientras follan como bestias!</p>
<p>¡OH DIOS! ¡ESO NO ES ARTE! ¡TODO TIENE QUE SER ROSADITO, Y EL SEXO VELADITO Y EMOCIONAL!</p>
<p>¿Les digo algo? ¡Veladito y emocional el mismísimo coño de su madre, bola de mocosas infelices!</p>
<p>No puede ser que el fandom yaoista esté lleno de esta plaga inmunda y repugnante… de pana, me pone burda de triste y decepcionada, porque si así son las cosas, los concursos que hagamos caerán en saco roto, todo porque no es el maldito shonen ai maricón cursilón.</p>
<p>Que les aproveche, panda de estúpidas. Gracias por NADA. Vayan a masturbarse con el shonen ai maricón y los besitos tímidos.</p>
<p>A las únicas que les doy gracias de veras por interés y empeño, es a Hekate-sama y a Fade Zuser, quienes están ahora tramitando sus premios.</p>
<p>Sin amor ni un carajo para nadie más.</p>
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			<media:title type="html">Selene18 "The Spicy" Darkside &amp; Zuster</media:title>
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		<title>El ocaso del sol [Original, NC-17, Yaoi]</title>
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		<comments>http://literaturainfernal.wordpress.com/2009/10/26/el-ocaso-del-sol-original-nc-17-yaoi/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 27 Oct 2009 00:52:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Selene18 "The Spicy" Darkside &amp; Zuster</dc:creator>
				<category><![CDATA[Mis trabajos]]></category>

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		<description><![CDATA[Buenas, buenas, señoras y señores;
Aquí les presento orgullosamente lo que en un principio fue un trabajo de la universidad —escrito originalmente en inglés— y acabó siendo uno de mis tesoros más preciados. Es una historia donde un humilde nativo de la isla Granada se enamora del hijo de un terrateniente, tras haber pasado toda su [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=literaturainfernal.wordpress.com&blog=3094132&post=3179&subd=literaturainfernal&ref=&feed=1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><br /><p>Buenas, buenas, señoras y señores;</p>
<p>Aquí les presento orgullosamente lo que en un principio fue un trabajo de la universidad —escrito originalmente en inglés— y acabó siendo uno de mis tesoros más preciados. Es una historia donde un humilde nativo de la isla Granada se enamora del hijo de un terrateniente, tras haber pasado toda su infancia trabajando para él y su padre.</p>
<p>Las advertencias de rigor por favor. Ténganlas en mente antes de criticar:</p>
<p><strong>1- Los personajes presentados aquí son solo MÍOS.</strong></p>
<p><strong>2- Esta historia contiene Yaoi. Si no te gusta, no leas por favor.</strong></p>
<p><strong>3- Crítica para mejorar y no para joder, gracias.</strong></p>
<p>Bueno, creo que es todo&#8230; ¡disfruten! <img src='http://s.wordpress.com/wp-includes/images/smilies/icon_smile.gif' alt=':)' class='wp-smiley' /> </p>
<p>Atentamente,</p>
<h2 style="text-align:center;"><strong>Selene18 “The Spicy” Darkside &amp; Zuster</strong></h2>
<p><strong><span id="more-3179"></span><br /></strong></p>
<h1 style="text-align:center;">El ocaso del sol</h1>
<p><em>A medida que el lápiz corría a través del frágil papel, el anciano, con su aspecto fatigado, dejó que sus pensamientos desfilaran; pensamientos que él nunca expresaría hablando, ni siquiera si tuviese a alguien con quien hacerlo. Eran pensamientos atrapados en el profundo calabozo de su mente, y ahora que tuvieron la oportunidad, empezaron a mostrar su descontento volando por las páginas de su diario, con temible fuerza, como si tuviesen voluntad propia.</em></p>
<p>1980.</p>
<p>¿Cuántos años han pasado desde que Eric Gairy tomó el poder y comenzó a poner las cosas patas arriba? Si tan sólo supieran cuan felices éramos en los viejos tiempos. Si tan sólo supieran lo que estaba escondido detrás del “agradable” rostro de este gobernador y sus fuertes ideales. Ellos hubiesen preferido conservar las cosas como hace unas cuantas décadas atrás, cuando no veías soldados por doquier, persiguiéndote o espiando cuanta cosa hablabas…</p>
<p><em>El anciano se recostó en su silla. Estaba viviendo solo, dentro de un pequeño y pobre apartamento. Era todo lo que pudo encontrar, en medio de la destrucción y el caos. Desde que Eric Gairy se proclamó a si mismo como presidente de Nueva Granada, Benthley había perdido casi todo en sus setenta y cinco años de vida.</em></p>
<p>Hoy en día puedo recordar cuán felices éramos en esos tiempos, cuando nuestros terratenientes siempre habían estado junto a nosotros, dándonos lo que queríamos, y nosotros, a cambio, lo que ellos deseaban. La felicidad era gratis, y tan solo provenía de un huerto de cacao. Tan simple como eso.</p>
<p>El lápiz corrió mientras el silencio reinaba en el recinto. Esos recuerdos nunca mencionados salieron, volando cuan bestias buscando a sus presas…</p>
<p>Mi nombre es Benthley Willcox. Nací el quince de octubre de 1905; mis padres eran Berkeley y Kimbra Willcox. Victoria fue mi ciudad natal, pero a muy temprana edad fui traído a St. George, donde conocimos a nuestro terrateniente, Fernando García.</p>
<p>Viví mi infancia rodeado del amor de mis padres y los árboles de cacao, el cual era nuestra principal fuente de ingresos. Se nos permitía cultivar y tomar tanto como quisiéramos. En aquellos tiempos, los cielos eran azul intenso y el sol brillaba sobre nosotros, por lo que nuestros árboles florecían como ninguno. Los cultivábamos bajo las generosas manos de nuestro terrateniente, y él nos permitía tomar todo lo que quisiéramos, como pago por nuestros servicios.</p>
<p>Puedo recordarlo todo perfectamente: mi familia y yo llegando a St. George. La primera cosa que hicimos fue buscar un trabajo, de modo que nunca nos muriéramos de hambre. Papá y yo nos encargamos de esa tarea. La última cosa que deseaba ver era mi familia sufriendo.</p>
<p>Todo pasó repentinamente. Un día, papá y yo estábamos cansados de tanto caminar y consultar a todos a ver si necesitaban empleados. Entramos en una taberna pequeña y tomamos algo. Papá estaba desanimado por completo.</p>
<p>—Esto no es bueno, hijo. Tenemos que hallar un trabajo pronto…</p>
<p>No queriendo desanimarlo más de lo que ya estaba, dije:</p>
<p>— ¡No, papá, tenemos que insistir! ¡Tiene que haber ALGUIEN que necesite trabajadores!</p>
<p>Tenía solo ocho años en ese entonces, pero entendía a cabalidad la importancia de ser optimista, sin importar si las cosas mejoraban o empeoraban. Mi lema era no rendirme y persistir hasta el final.</p>
<p>Mientras bebíamos, un hombre de mediana edad entró en el lugar. Estaba muy bien vestido. Se sentó junto a nosotros y pidió un whisky. Papá y yo seguimos nuestra charla.</p>
<p>—Lo sé, hijo mío— Dijo él —, pero necesitamos seguir intentando. No podemos estar desempleados por mucho tiempo…</p>
<p>Miré fijamente a mi papá, preocupado. Quería verle feliz, pero no encontraba manera de lograrlo. Mientras sorbía mi limonada, el hombre junto a nosotros habló. Su voz tenía un extraño acento que nos sorprendió, pero su inglés era obviamente muy bueno.</p>
<p>— ¿Necesitan empleo? — Preguntó con sencillez.</p>
<p>—Sí. — Dijo mi padre, volviéndose al hombre.</p>
<p>—Mi nombre es Fernando García. —repuso el hombre, con una sonrisa —. Soy un terrateniente buscando jóvenes empleados.</p>
<p>¡Qué suerte la nuestra! ¡Estaba por saltar por todo el lugar! Pero temiendo ser regañado, permanecí en silencio, pero por dentro, estaba delirando de felicidad; ¡mi papá al fin había encontrado trabajo!</p>
<p>Papá le sonrió a Fernando y le tendió la mano.</p>
<p>—Mi nombre es Berkeley Willcox, y este es mi hijo, Benthley.</p>
<p>Fernando le estrechó la mano a papá, y me dedicó una sonrisa algo cansada pero tierna.</p>
<p>—Es un placer conocerte, Berkeley, y a ti también, Benthley.</p>
<p>Tras sonreír un momento, papá inquirió</p>
<p>— ¿Cuándo empezamos a trabajar?</p>
<p>—Mañana, de modo que tengan tiempo de empacar vuestras cosas— Dijo Fernando, con una sonrisa, la cual mi papá correspondió también.</p>
<p>—Esta bien; ¿podría decirme dónde esta vuestra hacienda?</p>
<p>— ¡Oh, casi lo olvido! Tomen. —respondió Fernando, tendiéndole una tarjeta a papá, la cual rezaba lo siguiente:</p>
<p><em>Fernando García<br /> Dueño de la hacienda “El amanecer”<br /> Avenida Rockaway 572, entre las avenidas Blake y Sutter</em></p>
<p>Mi padre leyó la tarjeta con cuidado, y volvió a estrechar su mano.</p>
<p>—Muchas gracias, mi señor. Empezaremos a trabajar mañana.</p>
<p>—Bueno— sonrió Fernando —. Entonces los veré dentro de poco. Hasta luego. — Dijo, finalizando su bebida y saliendo del lugar. Papá y yo quedamos asombrados.</p>
<p>— ¡Papá, tenemos trabajo!</p>
<p>— Si, hijo, finalmente lo logramos, ¡Tenemos que decirle a tu madre!</p>
<p>*****</p>
<p>Volvimos tan rápido como pudimos. Mamá nos recibió un poco preocupada.</p>
<p>—Berkeley, Benthley ¿todo bien? — Preguntó, un poco intranquila, mirándonos fijamente. Nosotros no respondimos, pero con eso solo conseguimos alarmarla mas.</p>
<p>— ¡Pero díganme, no me dejen así! ¿Qué sucedió?</p>
<p>Al verla tan nerviosa, papá susurró:</p>
<p>—Cariño, tenemos trabajo…</p>
<p>— ¿Qué?</p>
<p>— ¡Si, querida! ¡Tenemos trabajo, y comenzamos mañana mismo! — Exclamó papá de repente, mostrándole la tarjeta que Fernando nos dio. Mamá la leyó y saltó también.</p>
<p>— ¡Oh, qué noticias tan buenas! — Dijo, de lo mas contenta, abrazándolo a él y luego a mi  — ¡Tenemos que celebrarlo ahora mismo!</p>
<p>Para festejar nuestra buena suerte, mamá nos preparó nuestros platos favoritos: callaloo, ron —para papá—, ponche de maní para mi, y helado de nuez moscada molida como postre.</p>
<p>Mientras comíamos alegremente, intercambiábamos comentarios sobre St. George, y por supuesto, papá pasó toda la noche contándole a mamá como conoció a Fernando García, nuestro nuevo terrateniente.</p>
<p>— Mañana será un gran día para nosotros…— Había comentado papá, esperanzado.</p>
<p>*****</p>
<p>Fue entonces cuando partimos a la hacienda “El amanecer”. Y tal como lo había prometido, nuestro terrateniente nos estaba esperando. Nos recibió cálidamente.</p>
<p>—Bienvenidos a la hacienda “El amanecer”. Aquí han de trabajar para mí. Por favor síganme. Les mostraré donde se encuentran las plantaciones de cacao.</p>
<p>Fernando nos guió hasta que llegamos a lo que casi parecía una entrada a un bosque.</p>
<p>—Este es mi huerto de cacao. Como verán, ustedes se encargarán de mis árboles, y plantar nuevos cuando se requiera. Ustedes los cultivarán, y me traerán las cosechas. — Meneó un dedo frente a nosotros —Y a cambio, ustedes tendrán derecho de tener tanto cacao como necesiten. Incluso les permitiré venderlos, de modo que les generen ingresos.</p>
<p>Mis padres escuchaban cuidadosamente a Fernando. Yo también lo hacía, pero no podía evitar mirar fijamente esos saludables árboles, con esos grandes frutos de cacao colgando de ellos. De solo verlos, me provocaban subirme en sus copas.</p>
<p>Fernando terminó de dar sus instrucciones, y nos guió hacia una casa que no quedaba muy lejos del huerto.</p>
<p>—Esta será la casa donde vivirán, ya que la cercanía les facilitará el transporte de las cosechas, tanto para mí como para ustedes.</p>
<p>En ese momento, un niño apareció. Lucía tan alegre como yo. Fernando sonrió con ternura y lo presentó ante nosotros.</p>
<p>—Este es mi hijo, Carlos Fernando. — El hombre me miró —Espero que se lleven bien.</p>
<p>Carlos se acercó a mí y me saludó, agitando su mano.</p>
<p>—Hola.</p>
<p>Lo miré confuso, ya que no conocía el idioma en el que me hablaba. Su padre rió discretamente, y se acuclilló a su lado.</p>
<p>—Carlos, ellos no hablan español. Es el momento de practicar el inglés que te he venido enseñando.</p>
<p>El niño asintió y se volvió a mí.</p>
<p>— ¡Ho…la! — dijo, estrechándome su mano. Yo le devolví el saludo.</p>
<p>— ¡Hola Carlos!</p>
<p>Mis padres sonrieron.</p>
<p>—Benthley, puedes ir a jugar con Carlos mientras tu madre y yo arreglamos las cosas en casa, pero ven temprano para la cena.</p>
<p>Carlos miró a Fernando, buscando su aprobación. El hombre asintió.</p>
<p>—Si, Carlos, puedes ir a jugar un rato con Benthley.</p>
<p>Ambos saltamos y corrimos, escondiéndonos entre los árboles de cacao.</p>
<p>— ¡No se alejen mucho de casa, niños! — Gritó Fernando antes de irse con mis padres a mostrarles nuestra nueva vivienda.</p>
<p>*****</p>
<p>Cansados de tanto correr y escondernos tras los jóvenes árboles de cacao, nos detuvimos bajo uno de ellos y nos sentamos. Comencé a jugar con una pequeña brizna de hierba.</p>
<p>—Y dime, Carlos… ¿De donde vienen tu papá y tú?</p>
<p>Mi amigo me miró, como tratando de procesar la información. Entonces replicó.</p>
<p>—Somos de España.</p>
<p>— ¡Qué bien! ¿Y dónde está España?</p>
<p>—Está localizada en Europa.</p>
<p>— ¿Europa? ¡Eso es bien lejos!</p>
<p>—Si, es lejos, pero papá quiso venir aquí.</p>
<p>— ¡Me alegro, por que Nueva Granada es muy bonita! — Dije yo.</p>
<p>Era verdad. Consideraba mi tierra hermosa, y me entristece tanto el ver como hoy por hoy la están destruyendo…</p>
<p>*****</p>
<p>Cuando crecí un poco más, comencé a ayudar a papá a cultivar los árboles, mientras que Carlos iba adquiriendo más poder a medida que crecía. Primero solía supervisar el huerto y luego estaba dirigiendo los destinatarios de las cosechas.</p>
<p>Mi padre me dijo que en caso que le sucediera algo, que yo siguiera trabajando para proteger a m madre. Hicimos estos votos secretamente, y nadie —ni siquiera Carlos—, lo sabía. Los hice solemnemente porque para mí, mi familia era lo más sagrado en este mundo.</p>
<p>Mientras los años pasaban, mi amistad con Carlos creció, a pesar de la diferencia de cargos. Yo seguí trabajando como empleado corriente, pero Carlos, tras que Fernando muriese, heredó la hacienda y se volvió el nuevo terrateniente. Pronto el lugar adquirió fama, y más gente venía solicitando empleos. Aquellos días eran realmente estresantes para Carlos.</p>
<p>A pesar de mi condición de empleado común, Carlos buscó mi ayuda en muchas ocasiones. Solíamos organizar las nóminas de empleados y los itinerarios. Y eso porque había mucha confianza entre nosotros.</p>
<p>Sin embargo, a veces ocurrían cosas extrañas. Cosas que hoy en día extraño tanto, y no por placeres carnales ni nada similar, puesto que iban mucho más allá de eso. Desde una tierna mirada, hasta una dulce sonrisa o incluso un presente. Pero todas estas cosas viniendo de alguien como Carlos García, tenían un muy alto valor para mí. Incluso hoy, las apreciaré… hasta el fin.</p>
<p>Sin embargo, esto me lleva a confesar algo muy importante en esta etapa de mi vida: Hoy en día no me puedo considerar homosexual, aunque viví la experiencia como tal. Lo tomo como un recuerdo placentero, una hermosa experiencia, pero no una definición de mis preferencias sexuales. Además, hay un pequeño detalle: yo era muy joven en ese entonces. La gente joven no suele definir tan pronto sus inclinaciones. Es una fase de ensayo y error, pero no de definición.</p>
<p>Sin embargo, cada experiencia hermosa trae una dolorosa, y yo no fui la excepción a la regla. Pero alto, no voy a entrar en esa parte aún. Prefiero decir las cosas como ocurrieron. Por fortuna, la experiencia hermosa vino primero.</p>
<p>Un día estaba bajando unos frutos de cacao, depositándolos en una pequeña cesta junto a mi. Era un día brillante y soleado. Mi cabello, largo, oscuro y rizado, llegaba a mis hombros. Lo usaba amarrado con una cuerda debido al intenso calor.</p>
<p>Fue cuando sentí una voz detrás de mi.</p>
<p>— ¿Trabajando tan duro como siempre, Benth?</p>
<p>Me volví hacia quien me hablaba. Era Carlos.</p>
<p>Su voz aun conservaba el dulce acento español, a pesar de que ya en ese entonces él ya hablaba inglés con mucha fluidez. Era muy útil, ya que tenía que lidiar con empleados de origen trinitario, surinamés y granadinos, entre muchos otros.</p>
<p>—Oh, sí. — Respondí, con algo de timidez —Estoy siguiendo los pasos de mi padre.</p>
<p>Carlos sonrió dulcemente, mirándome. Me sentía tan nervioso teniéndole cerca, y no podía evitarlo. De ese chico pálido y delgado que era, se convirtió en un hombre extremadamente guapo. Muchas mujeres en la hacienda enloquecían al verle, y no les podía culpar, puesto que yo mismo me estremecía solo de verle. Pero de ninguna manera iba yo a admitirlo. Al menos no públicamente.</p>
<p>—Tu padre debe estar orgulloso de ti, Benthley. — Replicó, con simplicidad.</p>
<p>—Eso espero, porque es lo que quiero: hacerle orgulloso.</p>
<p>Carlos me miró de nuevo fijamente, pero sus ojos brillaban extrañamente. Por un momento, sentí temor. Temor de que descubriera mis sentimientos. Temor de que jugara conmigo. Temor de que se aprovechara de lo que sentía por él. Nunca supe por qué, puesto que nuestra amistad era lo mejor que pudimos desarrollar hasta ahora. Por desgracia, el miedo quería dominarme, pero no lo dejé. No podía permitirme ese lujo.</p>
<p>—Y lo estás haciendo muy bien hasta el momento— Contestó Carlos, con una sonrisa amplia.</p>
<p>En ese momento, mi corazón amenazó con explotar: de sólo oírle alabar mi trabajo, y pensar en la confianza que el depositaba en mi cada día, me hacía desear estallar de puro regocijo interno. Sin embargo, preferí dejarlo en secreto, dejarle adivinando y sospechando. Lo sé, suena cruel de mi parte, pero ¿qué más le iba a hacer? Además, él tampoco dio el primer paso.</p>
<p>Así que allí estábamos, mirándonos, sin atrevernos a mostrar nuestros sentimientos. No en ese momento. No cuando muchos empleados nos observaban. No cuando había mujeres lanzándole sonrisas a Carlos.</p>
<p>Sin embargo, yo sabía muy bien que esta “actuación” no iba a durar mucho, y que un día, nuestros espíritus no resistirían el encierro, por lo que volarían, a silbarse la verdad entre ellos…</p>
<p>*****</p>
<p>Una noche oscura, Carlos me llamó. Me estaba preguntando por qué, pues era muy, muy tarde. Mi intuición me dijo que algo sucedía con él. Y de hecho, así era. Corrí a su mansión, evitando ser visto, a pesar de que en realidad nadie me vería, puesto que ya dormían a esta hora.</p>
<p>—Aquí estoy, Carlos, ¿qué… qué sucede?</p>
<p>Mi amigo no me estaba mirando, sino hacia la ventana.</p>
<p>—Benthley— Dijo pausadamente. Me mostró un papel — ¿Puedes explicarme que es esto?</p>
<p>Tomé la hoja que me tendía y la desplegué, leyéndola. Era una carta de amor… ¿dirigida a mi? Sentí como mis ojos se abrían, en sorpresa. No podía decir si esto me hacía feliz o triste. Más, cuando miré a Carlos, él no lucía feliz en lo absoluto.</p>
<p><em>Querido Benthley,</em></p>
<p><em>He estado observándote con el correr de los días. Sé que no debería estar escribiéndote estas cartas, pero debo ser directa, mas no tengo valor suficiente para expresarme en tu presencia, de modo que preferí hacerlo por aquí.</em></p>
<p><em>No puedo evitar sentir algo por ti. Eres un hombre muy trabajador, y muy guapo. Te amo, y me gustaría que algún día fueses mi esposo.</em></p>
<p><em>Lo sé, no me lo digas. Una mujer no debería estar gritando sus sentimientos de este modo, pero no puedo resistir más.</em></p>
<p><em>Haz lo que desees con esta carta luego de que la leas. Me siento ahora mas tranquila, luego de que sabes lo que siento.</em></p>
<p><em>Sinceramente tuya,</em></p>
<p><em>Marian.</em></p>
<p>—Leí todas mis nóminas de empleados, tanto de hombres como mujeres, y no había ninguna con ese nombre. — Comentó Carlos, con un tono extraño —No me gustan estas cartas, puesto que muchas veces son bromas de muy mal gusto.</p>
<p>Se cruzó de brazos, mirándome directamente, y yo, en cambio, le devolví la misma mirada; ¿acaso estaba celoso? ¿Por qué le importaban tanto estas cartas para mí?</p>
<p>—No conozco a nadie llamada Marian, Carlos, ¿dónde hallaste esto?</p>
<p>—Lo encontré entre las hojas que estabas recolectando, mientras supervisaba el huerto. De repente tropecé con una roca y me encontré de cara con este sobre…— Me tendió dicho sobre, el cual era pequeño y blanco. Decía “Para Benthley”. Fue entonces cuando mi amigo se apresuró a disculparse —Sé muy bien que no debería estar leyendo las cartas ajenas, no importa si soy el terrateniente, ya que respeto la privacidad de otros, pero… tratándose de ti, me sentí obligado a hacerlo, porque nunca sabrás que hay detrás de estas cartas, y no quiero que nada malo te suceda ¿me comprendes?</p>
<p>Lo miré asombrado; ¿Qué estaba diciendo…? ¿Acaso él se preocupaba por mí de esa manera? Pero no dije nada, de modo que él prosiguió.</p>
<p>—Así que discúlpame por llamarte a estas horas solo para hablarte de estas tonterías. Yo sé que debes levantarte temprano para trabajar.</p>
<p>Entonces lo supe. Él sentía algo por mi, y el modo que tenía para expresarlo era intentando protegerme. Cerré mis ojos y reuní valor para decir lo que iba a decir.</p>
<p>—Espera. — Dije, despacio —Carlos, nos conocemos por un largo tiempo, y cuando tenías un problema o te sentías mal, siempre recurrías a mi, y así lo hice yo contigo… ¿Ahora me estas llamando a estas horas de la noche sólo porque viste una carta que no te gustó?</p>
<p>Hice una pausa mientras Carlos me observaba, con su mirada verde intensa. Luego proseguí.</p>
<p>—Sé que no es por esto que me llamaste. Tienes algo más en tu mente. Dime Carlos… ¿Qué es lo que te preocupa tanto?</p>
<p>Al comienzo, Carlos no dijo ni una palabra. Quizás estaba demasiado sorprendido, sintiéndose atrapado <em>in fraganti</em> en sus intenciones. Entonces alzó su mirada, que brillaba con un destello muy extraño.</p>
<p>—Tienes razón. — Dijo, finalmente —. No te llamé por esta carta. En realidad, la estoy usando solo como excusa.</p>
<p>¿Excusa? Carlos comenzaba a sonar extraño. Pero prosiguió.</p>
<p>— ¿Por qué digo excusa? Porque de lo contrario, no encontraría la manera de decirte que… me importas tanto… Demasiado. Más de lo que puedes imaginar.</p>
<p>Avanzó hacia mí, fijando sus ojos verdes en los míos. Cuando lo tuve lo bastante cerca, me di cuenta que era tan alto como yo, y sus gestos estaban llenos de gracia europea, a pesar de haber sido criado aquí.</p>
<p>—Te amo, Benthley.</p>
<p>— ¿P-perdón? — Balbuceé, tomado por sorpresa por aquella declaración tan directa. Pero en el fondo, me gustó, porque mi padre me enseñó el valor de ser honesto, sin importar las circunstancias.</p>
<p>—Carlos, ¿estás seguro de lo que dices? — Pregunté, sintiendo mi corazón tronar en mi pecho.</p>
<p>—Nunca antes me sentí tan seguro, Benthley. — Me aseguró, con una sonrisa tímida —Además, nunca diré un sentimiento que no siento, si sabes a qué me refiero.</p>
<p>YO SABÍA a que se refería. Absolutamente.</p>
<p>Sin embargo, al comienzo estaba atónito, ya que no sabía cómo manejar  lo que sentía por Carlos en ese entonces, pero ¿cómo podía luchar contra mis propios sentimientos? ¿Cómo podría luchar contra los sentimientos de él hacia mí?</p>
<p>De vuelta a la realidad, me conseguí con Carlos a pocos centímetros de mí. Su cercanía provocaba que me sonrojara, a pesar de que sería muy difícil notarlo en mi piel tan oscura como la noche misma.</p>
<p>—Carlos…— Dije, aunque no mas palabras vinieron a mi mente, la cual repentinamente se bloqueó.</p>
<p>—No me has dicho aún lo que sientes por mí, Benthley…</p>
<p>Lo olvidé por completo, pero era debido a que estaba mudo por la impresión, y apenas podía pensar. Era como un sueño vuelto realidad. Tomé aire, mientras reunía fuerzas para confesar lo que ha venido rondando mi corazón desde hacía mucho tiempo.</p>
<p>—En efecto, siento lo mismo por ti —desde siempre—, incluso desde que éramos muy jóvenes, pero siempre temía lo que podrían pensar mis padres si lo llegasen a saber.</p>
<p>—No te culpo. — Replicó Carlos —A mi padre tampoco le hubiese gustado. Pero ahora no deberíamos temer, sino pensar en lo felices que seríamos. Tú serías mi asistente y ya no un simple empleado.</p>
<p>No, no era posible, ¿cómo Carlos podía poner las cosas tan fáciles y brillantes? Bueno, quizás él, como terrateniente, estaba seguro de lo que afirmaba.</p>
<p>—Podríamos seguir cultivando estas tierras, y hacer muchos más empleados felices, tal y como mi padre lo hizo…— Prosiguió Carlos — ¡Y la prosperidad  vendrá a nosotros!</p>
<p>Aún así, yo estaba preocupado. Necesitábamos herederos para estas tierras, sino, serían vendidas y todo se perdería, lo cual sería una desgracia tanto para Carlos como para mí. Uno de nosotros debería casarse para tal fin, pero… eso significaba la separación, cosa que yo no deseaba.</p>
<p>—Espera Carlos, ¿y qué hay de los herederos? ¡Los necesitamos para que tus tierras tengan nuevos dueños! Porque ya sabes, ni tú ni yo somos eternos.</p>
<p>El español se quedó pensativo durante unos minutos, y respondió.</p>
<p>—Tienes razón, Benthley, pero…— Sostuvo mis manos —A pesar de lo difícil que sería, podríamos mantener esto en secreto, como hasta ahora. Yo me casaré, y tendremos herederos para mis tierras —nuestras tierras— ¡Y podrás verle crecer para convertirse en un hombre!</p>
<p>La idea parecía emocionarle bastante, y para mi, sonaba muy lógica y razonable. De verdad que Carlos siempre se las ingeniaba para todo. No en vano tenía el rango que tenía en la hacienda, así que sonreí, en aprobación a lo que decía. Aunque no supe cuanta dulzura puse en mi expresión, Carlos si la notó.</p>
<p>— ¿Te agrada la idea? ¡No perdemos con intentar!</p>
<p>Así que nuestros espíritus fueron libertados esa noche, teniendo como único testigo la luna, la cual pareció observarnos desde su altura.</p>
<p>Nuestros corazones danzaban con pasión, brillando al unísono, como soles gemelos en medio de la noche.</p>
<p>—Carlos…— Susurré.</p>
<p>Él se acercó a mí y me besó. El contacto de nuestros labios fue tan excitante, aunque era tan sólo una muestra ínfima de la pasión que nos estaba envolviendo en ese momento. Suavemente, Carlos me tomó la mano y me guió a su alcoba, cerrando las puertas y las cortinas, para mayor privacidad.</p>
<p>Los únicos sonidos que se escuchaban en medio del silencio de la noche eran los latidos de nuestros corazones, seguidos de nuestros suspiros.</p>
<p>Carlos me desvistió con delicadeza, y quedó maravillado con el color de mi piel, a diferencia de otros, que sólo sentían repulsión al vernos. Pero él no. Carlos era diferente a todos.</p>
<p>—Qué piel tan suave tienes, Benthley- Susurró mi amado, besando mi cuello y hombros con tanta delicadeza que me hacía estremecer. Le ayudé a quitarse la camisa, y aún en la penumbra reinante, pude observar su piel blanca, hermosa, que hacía un delicioso contraste con la mía.</p>
<p>—Oh Carlos…— Suspiré, con mis ojos cerrados. Esta noche estaba sintiendo un calor muy diferente al que sentía cuando trabajaba en el huerto. Era el cálido hormigueo de la excitación sexual —. Soy tuyo…</p>
<p>Carlos sonrió con infinito amor, y con sus hábiles dedos procedió a abrirse paso en mi interior, porque no deseaba lastimarme. Luego separó mis piernas y se colocó entre ellas.</p>
<p>—Te amo, Benthley… No lo olvides jamás…</p>
<p>Y cuando el entró en mi interior, me di cuenta que jamás lo olvidaría. Nunca. Y si era posible, me llevaría sus palabras hasta el fin de mis días…</p>
<p>—Carlos… Yo también te amo…— Susurré, en medio del éxtasis.</p>
<p>*****</p>
<p>Mientras los años pasaban, nuestro amor secreto nunca preció desvanecerse, sino al contrario: crecía cada día más. Y a pesar de ser una clase de amor jamás bien ponderada por otros, era amor, y era tan genuino y auténtico como cualquier otro.</p>
<p>Sin embargo, a la calma viene la tormenta, como en  ese eterno ciclo de eventos… Y las tragedias no se hicieron esperar.</p>
<p>Una tarde, Carlos y yo estábamos supervisando un par de árboles de cacao, cuando dos trabajadores llegaron a nosotros gritando “¡FUEGO, FUEGO!”. Nosotros corrimos, siguiéndoles, alarmados. Muchas escenas macabras aparecieron en mi mente, pero la que me esperaba allá era la peor de todas.</p>
<p>La mansión de Carlos estaba siendo consumida por las llamas. Esa mansión, donde nuestro romance floreció, esa mansión donde teníamos nuestros mejores recuerdos de infancia, era ahora consumida por la voracidad infinita de las llamas.</p>
<p>No pude resistirlo.</p>
<p>Entonces, tres hombres corrieron a nosotros, armados. Ellos gritaban:</p>
<p>— ¡Ahí están!</p>
<p>Jalé a Carlos por el brazo, para correr tanto como pudiéramos.</p>
<p>— ¡Es lo que merecen ustedes, par de homosexuales! — Gritó uno de ellos, en tono burlón y despreciativo.</p>
<p>¿Qué? ¿Cómo demonios lo sabían? Salté inmediatamente para defender a Carlos. Miré por encima de mi hombro mientras corríamos.</p>
<p>— ¡No somos homosexuales! ¿En qué demonios piensan? ¿Están locos acaso?</p>
<p>— ¡Mentirosos! ¡Yo los ví! ¡Infragantes! ¡Estaban besuqueándose bajo un árbol!</p>
<p>Mi corazón se retorció en mi pecho. Sabía que aquel día no debía hacerlo. Fue algo casi imposible de disimular, porque ese día que me enteré que Carlos se iba a casar, salté para abrazarle y besarle. Cómo me arrepiento, todo esto fue mi culpa&#8230;</p>
<p>— ¡Así que esta hacienda nos pertenecerá a nosotros! ¡Ustedes, par de maricas, no la merecen! — Gritó otro hombre.</p>
<p>Enseguida oímos otro disparo, y por instinto, nos lanzamos al piso. Carlos estaba absolutamente confundido.</p>
<p>— ¿Cómo… cómo pudo esto pasar?</p>
<p>— ¡No lo sé! — Respondí — ¡Pero debemos correr! ¡Ahorita todo lo que importa es nuestra vida!</p>
<p>Nos levantamos y seguimos corriendo. La horda de locos aun nos seguía, enloquecida, casi pisándonos los talones. Cuando uno o dos kilómetros nos separaban de ellos, oí un tiro nuevamente, y Carlos se tambaleó.</p>
<p>— ¡Carlos! — Grité al darme cuenta que había sido alcanzado por una bala, justo en su omoplato. Lo sostuve con fuerza para ayudarle a correr.</p>
<p>— ¡Debemos ir a un lugar seguro!</p>
<p>Ambos nos internamos en lo mas profundo del bosque, que sólo conocíamos nosotros dos. Estábamos seguros que los hombres no nos encontrarían jamás. Nos sentamos bajo un inmenso árbol. Carlos estaba jadeando, exhausto, mientras la sangre manchaba su camisa.</p>
<p>—Escúchame bien, Benthley…— Dijo, aprovechando su última onza de energía —. Debes huir, debes correr lejos, muy lejos. No mereces morir aquí. No ahora. Tienes una vida que vivir…</p>
<p>— ¡No digas pendejadas, Carlos! ¡No te dejaré aquí jamás! ¡Prefiero morir contigo!</p>
<p>—No. — Negó débilmente con la cabeza —Quiero que vivas y seas feliz. No morirás aquí, y lo digo en serio, Benthley Willcox.</p>
<p>Y no dudé ni negué en ningún momento sus palabras. La herida estaba sangrando más y más. Troceé un poco de su camisa y le hice un torniquete. Carlos sonrió.</p>
<p>— ¿Estás seguro de que es esto lo que quieres, Carlos? —Pregunté, triste y preocupado. No quería perderle. En cambio, él continuó mirándome fijamente, con sus enormes ojos verdes.</p>
<p>—Sí, así lo quiero. — Dijo —. Nada me haría mas feliz que saberte feliz, incluso sin mi, puesto que mi deber en la tierra esta cumplido. Partiré en paz, incluso en esta terrible circunstancia.</p>
<p>— ¿Cuál… cual era tu deber?</p>
<p>Carlos suspiró, pero su sonrisa no se desvaneció.</p>
<p>—Hacerte feliz, Ben. Ese era mi deber. Ahora, podrás caminar por ti mismo, sin temor. Guarda todos esos dulces recuerdos en tu corazón, y nunca jamás, escúchame, nunca, nunca olvides nuestro amor. Y lo más importante, nunca pierdas la voluntad de amar. Estas son mis últimas palabras para ti, Ben… Yo…</p>
<p>— ¡¡Carlos!! — Grité, sintiendo como la muerte lo abrazaba con sus largos y pálidos dedos. Sostuve su mano con fuerza — ¡No te vayas ahora!</p>
<p>—Te… te amo… Benthley…— Susurró, sonriendo, y cerró sus ojos.</p>
<p>Ese fue el fin. Carlos García había muerto en mi presencia.</p>
<p>Al comienzo, quise gritar, pero traté de controlarme. Una lágrima tibia surcó mi rostro. Le di el último beso, y acaricié su cabello.</p>
<p>—Me hiciste tan feliz, Carlos. Nunca te olvidaré, y voy a seguir, porque no estaré solo. Sé que donde sea que estés, tú me vigilas, esperando el día en que nos volvamos a encontrar, más allá de la muerte…</p>
<p>Sequé las lágrimas que mojaban mi rostro, y me levanté, decidido. Estaba listo para correr, siempre consciente de que la presencia benigna de Carlos estaba protegiéndome.</p>
<p>****</p>
<p>Los años pasaron desde que esta gran tragedia estremeciera mi vida. Pero como Carlos lo deseó, intenté continuar mi vida sin el, ¿o era de verdad sin él? No lo sentía de esa manera, porque cada vez que enfrenté los mayores problemas de mi vida, sentí su cálida presencia a mi lado. Cuando estuve solo y deprimido, casi, casi podía sentir su mano tocando mi hombro.</p>
<p>Así que de ninguna manera me hallaba solo. El siempre estuvo a mi lado. Siempre.</p>
<p>Las experiencias que viví me enseñaron lecciones muy importantes, y una de ellas es que el amor no distingue género, ni color, ni posiciones económicas o sociales. El amor surge de sentimientos nobles que con el tiempo derivan en profundo afecto. Incluso si esa persona que amas se ha ido, el sentimiento nunca se desvanecerá. Dormirá aun en tu corazón, esperando el día para despertar. Quizás ese día llegue; en pocos años, o quizás… en otra vida.</p>
<p><em>El lápiz se detuvo, mientras el anciano sonreía de una manera extraña, nunca vista. Y era porque esa sonrisa la guardaba para el ser que una vez amó.</em></p>
<p><em>El diario fue cerrado, y unos niños entraron, con sus voces cantarinas y alegres.</em></p>
<p><em>— ¡Abuelito, abuelito! ¡Cuéntanos un cuento!</em></p>
<p><em>El anciano sonrió con ternura.</em></p>
<p><em>—Esta bien, mis niños… Vayamos a la sala. El abuelo Benthley tiene una buena historia que contarles…</em></p>
<p><em>Por supuesto, él nunca contaría lo que vivió. Aunque en realidad, él tenía también otras historias interesantes que contar&#8230;</em></p>
<p style="text-align:center;"><strong>Fin</strong></p>
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			<media:title type="html">Selene18 "The Spicy" Darkside &amp; Zuster</media:title>
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		<title>Otro regalito para mi hermana wyvern.</title>
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		<pubDate>Sat, 17 Oct 2009 02:52:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Selene18 "The Spicy" Darkside &amp; Zuster</dc:creator>
				<category><![CDATA[Galería de arts]]></category>

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		<description><![CDATA[Si señores, me refiero a Nadia mosha   muchos podrán pensar la mierda sobre ella, pero lo cierto es que me ha apoyado tanto como el resto de mis amigos, por lo que la tengo entre mis mejores tesoros. Además, compartimos la ira del dragón y ambas somos temibles cuando wankeamos.
(Y me enteré por [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=literaturainfernal.wordpress.com&blog=3094132&post=3172&subd=literaturainfernal&ref=&feed=1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><br /><p>Si señores, me refiero a Nadia mosha <img src='http://s.wordpress.com/wp-includes/images/smilies/icon_biggrin.gif' alt=':D' class='wp-smiley' />  muchos podrán pensar la mierda sobre ella, pero lo cierto es que me ha apoyado tanto como el resto de mis amigos, por lo que la tengo entre mis mejores tesoros. Además, compartimos la ira del dragón y ambas somos temibles cuando wankeamos.</p>
<p><span style="text-decoration:line-through;">(Y me enteré por ahí que hace rato que fue su cumple, así que también puede tomarlo como un regalito por su día).</span></p>
<p>Gracias por todo, Nadia mosha&#8230;</p>
<p><span id="more-3172"></span></p>
<p><a title="Yaoi rlz, Sues y fangirls SUCK!" href="http://i19.photobucket.com/albums/b198/selene2605/humanised_rides/genzoxfooty_nadiamosha.jpg"><img class="aligncenter" src="http://i19.photobucket.com/albums/b198/selene2605/humanised_rides/genzoxfooty_nadiamosha.jpg" alt="" width="404" height="355" /></a></p>
<p>Como ven, en el art está Genzo Wakabayashi (de CT) en la cama con <a title="Quien diablos es Foot Loose? Ven a mi web" href="http://ciudad-magica.blogspot.com/2009/09/foot-loose-bio.html" target="_blank">Foot Loose</a>, uno de mis niños de Ciudad Mágica =D Ya que Lily cree que puede andar por ahi creando sus cochinadas con su Sue, no veo entonces por qué YO no pueda dibujarlo con uno de mis personajes, -que al menos no es ningún maldito Stu roba tramas-, para deleite de una de mis mejores amigas.</p>
<p>Un beso mi mosha, y de nuevo, gracias por todo.</p>
<p>Te quiere tu hermana wyvern,</p>
<p style="text-align:center;"><strong><span style="font-size:1.5em;">Selene18 &#8220;The Spicy&#8221; Darkside &amp; Zuster</span></strong></p>
  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/literaturainfernal.wordpress.com/3172/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/literaturainfernal.wordpress.com/3172/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/literaturainfernal.wordpress.com/3172/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/literaturainfernal.wordpress.com/3172/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/literaturainfernal.wordpress.com/3172/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/literaturainfernal.wordpress.com/3172/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/literaturainfernal.wordpress.com/3172/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/literaturainfernal.wordpress.com/3172/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/literaturainfernal.wordpress.com/3172/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/literaturainfernal.wordpress.com/3172/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=literaturainfernal.wordpress.com&blog=3094132&post=3172&subd=literaturainfernal&ref=&feed=1" /></div><img src="http://feeds.feedburner.com/~r/literaturainfernal/~4/Lqi0qVw8tX8" height="1" width="1"/>]]></content:encoded>
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			<media:title type="html">Selene18 "The Spicy" Darkside &amp; Zuster</media:title>
		</media:content>

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		<item>
		<title>Un regalito y varios bocetos.</title>
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		<comments>http://literaturainfernal.wordpress.com/2009/10/15/un-regalito-y-varios-bocetos/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 15 Oct 2009 23:54:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Selene18 "The Spicy" Darkside &amp; Zuster</dc:creator>
				<category><![CDATA[Galería de arts]]></category>

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		<description><![CDATA[Hace mucho le debía algo a mi conejita y a Candy moshas, y como lo prometido es deuda, pues aquí está.
Pero antes&#8230;
1- Mario Dávila es propiedad de mi conejita Asagi; Tilde Multrap le pertenece a mi melli Candy002.
2- Estos dibujos contienen yaoi y sexo explícito, si no te gusta, vete y no jodas.
3- La crítica [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=literaturainfernal.wordpress.com&blog=3094132&post=3163&subd=literaturainfernal&ref=&feed=1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><br /><p>Hace mucho le debía algo a mi conejita y a Candy moshas, y como lo prometido es deuda, pues aquí está.</p>
<p>Pero antes&#8230;</p>
<p><strong>1- Mario Dávila es propiedad de mi conejita Asagi; Tilde Multrap le pertenece a mi melli Candy002.</strong></p>
<p><strong>2- Estos dibujos contienen yaoi y sexo explícito, si no te gusta, vete y no jodas.</strong></p>
<p><strong>3- La crítica para mejora, no para lucirte como humilde criticona de arte ni comunicarme tus lloriqueos de niñata sensibloide.</strong></p>
<p>Diviértanse,</p>
<p><span id="more-3163"></span></p>
<p>Este es un regalo para mi conejita mosha:</p>
<p style="text-align:center;"><a href="http://literaturainfernal.files.wordpress.com/2009/10/conejita_mosha.jpg" target="_blank"><img class="aligncenter size-large wp-image-3164" title="conejita_mosha" src="http://literaturainfernal.files.wordpress.com/2009/10/conejita_mosha.jpg?w=363&#038;h=444" alt="conejita_mosha" width="363" height="444" /></a></p>
<p><strong>EDIT:</strong> hasta que al fin el mal humor me dejó escribir un agradecimiento&#8230;</p>
<p>Pues la verdad, conejita, esto te lo debía hace mucho tiempo, pues siempre quise regalarte algo como una pequeña muestra de mi aprecio por la amistad que me has dado, y por las batallas que hemos librado juntas (la de randinmundo y su noviecita grettel, o la de diamantito bruto, por mencionar las mas &#8220;ejemplares&#8221;), así que&#8230; ¡gracias por todo, conejita mosha!</p>
<p>Y estos dos bocetos a continuación se los prometí a mi melli:</p>
<p style="text-align:center;"><a href="http://literaturainfernal.files.wordpress.com/2009/10/tildexjester.jpg" target="_blank"><img class="aligncenter size-full wp-image-3165" title="TildeXJester" src="http://literaturainfernal.files.wordpress.com/2009/10/tildexjester.jpg?w=362&#038;h=467" alt="TildeXJester" width="362" height="467" /></a> <a href="http://i19.photobucket.com/albums/b198/selene2605/Flor_Imperial/Jester_vampire.jpg" target="_blank"><img class="aligncenter" src="http://i19.photobucket.com/albums/b198/selene2605/Flor_Imperial/Jester_vampire.jpg" alt="" width="331" height="408" /></a></p>
<p>Y estos bocetitos, que los dibujé en estas noches, jeje:</p>
<p style="text-align:center;"><a href="http://i19.photobucket.com/albums/b198/selene2605/Flor_Imperial/Spades2.jpg" target="_blank"><img class="aligncenter" src="http://i19.photobucket.com/albums/b198/selene2605/Flor_Imperial/Spades2.jpg" alt="" width="398" height="626" /></a> <a href="http://i19.photobucket.com/albums/b198/selene2605/Flor_Imperial/Myrrot2.jpg" target="_blank"><img class="aligncenter" src="http://i19.photobucket.com/albums/b198/selene2605/Flor_Imperial/Myrrot2.jpg" alt="" width="371" height="684" /></a></p>
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			<media:title type="html">Selene18 "The Spicy" Darkside &amp; Zuster</media:title>
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			<media:title type="html">TildeXJester</media:title>
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		<title>Placer culpable [Yaoi, NC-17, crossover]</title>
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		<pubDate>Thu, 15 Oct 2009 23:14:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Selene18 "The Spicy" Darkside &amp; Zuster</dc:creator>
				<category><![CDATA[Flor Imperial]]></category>

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		<description><![CDATA[Buenas, mis queridas almas en pena.
Hoy tengo el placer de presentar un regalo que le prometí a mi melli, y para mostrarle lo mucho que su personaje Tilde Multrap me ha inspirado. Además, es un regalo por ser tan mosha y tenerme tanta paciencia, sobretodo en mis días achacosos y fastidiosos.
Para ti, melli, con cariño.
Advertencias [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=literaturainfernal.wordpress.com&blog=3094132&post=3161&subd=literaturainfernal&ref=&feed=1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><br /><p>Buenas, mis queridas almas en pena.</p>
<p>Hoy tengo el placer de presentar un regalo que le prometí a mi melli, y para mostrarle lo mucho que su personaje Tilde Multrap me ha inspirado. Además, es un regalo por ser tan mosha y tenerme tanta paciencia, sobretodo en mis días achacosos y fastidiosos.</p>
<p>Para ti, melli, con cariño.</p>
<p>Advertencias de rigor:</p>
<p><strong>1- Tilde Multrap es propiedad de Candy002, y Pierrot —y el resto del elenco mencionado— son míos.</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>2- Esta historia contiene yaoi (léase descripciones de relaciones amorosas/sexuales entre hombres), señores. Además, contiene lemon descrito con pelos y señales, lenguaje soez y además gore. Si alguna de estas cosas no os gusta, pues ¡LARGO! No voy a tener paciencia con quien me criticonee por cosas que ya he advertido de antemano.</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>3- La crítica para mejora, no para joder ni para lucirte con vocabulario cursi. Si no tienes nada REALMENTE PRODUCTIVO que decirme, pues vete a la mierda. No tendré compasión editando todo comentario de esta naturaleza.</strong></p>
<p>Bueno, sin más que decir, diviértanse.</p>
<p>Atentamente,</p>
<p align="center"><strong><span style="font-size:1.5em;">Selene18 “The Spicy” Darkside &amp; Zuster</span></strong></p>
<p style="text-align:left;">PD- Generalmente separo los POV (puntos de vista) de cada personaje con unos espacios, pero como wordpress me amontona todo, pues decidí usar separadores.</p>
<p><span id="more-3161"></span></p>
<p align="center"><strong><span style="font-size:2em;">Placer culpable</span></strong></p>
<p>Habían pasado infinitas noches desde que ese ser lo había atacado.</p>
<p>Aunque sus heridas físicas habían sanado gracias a los cuidados y al suministro de azúcar extra a su organismo, lo cierto era que nunca más volvería a ser el mismo. Esa tarde, una parte de su alma había sido arrancada y destruida para siempre, además de haber lesionado seriamente su salud mental.</p>
<p>Las primeras noches tras el ataque, Pierrot no podía dormir; innumerables pesadillas lo acosaban, perturbando constantemente su sueño. Cuando creía abandonarse a aquel placentero estado de inconsciencia —buscando olvidarlo todo— resultaba que los dolorosos horrores vividos esa tarde volvían con más nitidez que nunca. Segundo a segundo, Pierrot veía una y otra vez a aquel ser —que de klowny no tenía nada— clavando en él sus ojos dorados, cargados de lascivia y sed de sangre dulce.</p>
<p>—Ni pesadilla, ni un sueño —le susurraba ese monstruo una y otra vez—. Tan real como la muerte.</p>
<p>Pero aquello no era lo peor, sino que no conforme con el horror que experimentaba mirar a esa criatura —parida sin duda de alguna oscuridad pestilente e infinita— dentuda, veía con una mezcla de horror y lascivia como ésta hundía sus colmillos en su sexo ya erecto, sacándole la sangre que allí se acumulaba debido al placer que su nefasto hermano mayor le obligaba a sentir.</p>
<p>Entonces, en esos segundos, se mezclaba el horror y el dolor con el placer, desencadenando una oleada de sentimientos de culpabilidad dentro de Pierrot, cuando éste despertaba azorado, más pálido de lo que ya era, bañado en completo sudor, y con una gran erección pujando por salir de su pijama. El klowny no entendía esto pues creía que era imposible sentirse excitado por estos espantosos recuerdos; muy a pesar de que su mente se negara a desvanecer la escena final, donde gritaba en medio del orgasmo, y bañado en sangre, como un unicornio herido.</p>
<p><em>Ni pesadilla, ni un sueño…</em></p>
<p><em>Tal real como la muerte…</em></p>
<p><em>Tan real, tan real…</em></p>
<p><em>Ni un sueño…</em></p>
<p><em>Ni un sueño…</em></p>
<p>La voz de ese vampiro retumbaba en sus oídos noche tras noche, causando que su sueño se rompiera en pedazos, dejándolo no sólo asustado y débil por el trasnocho continuo, sino experimentando un placer culpable al recordar lo inflingido en su cuerpo, y la forma en que lo disfrutó, muy a pesar de todo, muy a pesar de que reía entre lágrimas, muy a pesar de que durante esos segundos de placer forzado, quería tirarlo todo por la borda.</p>
<p><em>Sin ilusiones, sin engaños, sin hipocresías, ¡esto es la realidad!</em></p>
<p><em> </em></p>
<p>Pierrot se llevó las manos y se cubrió sus largas orejas.</p>
<p><em>Ríndete y admite que perdiste. Será más honesto contigo mismo, al menos.</em></p>
<p>— ¡Cállense! ¡Cállense de una vez, malditos! —gritaba, preso de dolor y del pánico —. Váyanse de mi mente… por Korr, no sé si podré seguir…</p>
<p>En más de una ocasión había contemplado la idea del suicidio, pero terminaba descartándola. Pensaba en su familia, y en Jester, que estaba la mar de preocupado. Lo recordaba acudir religiosamente cada día y dispensar la mitad de su tiempo alimentándolo y atendiéndolo. Pierrot, sabedor que en más de una ocasión le había fallado y herido sus sentimientos, no tenía corazón para defraudarlo más de lo que ya lo había hecho. Tenía que vivir, y de alguna manera hallar una solución a este cruel desatino.</p>
<p>Sin embargo, esta noche Pierrot volvería de improviso a enfrentar sus miedos.</p>
<p>_____________________________</p>
<p>Esa noche era distinta de las demás; aunque era fría, la brisa no era fresca, sino enrarecida. Además, a diferencia de las otras, Pierrot se sentía más tenso de lo que usualmente se sentía.</p>
<p>Justo en el momento que aprovechaba para acurrucarse en la cama e intentar dormir, una voz suave lo sobresaltó.</p>
<p>—Buenas noches.</p>
<p>Menos mal que estaba sobre la cama, porque de haber estado en pie, las piernas le habrían flaqueado y lo habrían desplomado de una contra el suelo. Comenzó a retroceder, ayudándose con las manos, mientras su indeseado —pero conocido— visitante le sonreía, sin moverse ni un ápice.</p>
<p>Era Tilde, el monstruo que transformó su vida y la había convertido en un maldito infierno.</p>
<p>—Vete de aquí. —le dijo Pierrot, procurando mantener la voz neutral —. Vete, ya me causaste suficiente daño.</p>
<p>Tilde sonrió, y por un momento, su dentadura se veía normal. Mantuvo la compostura, a pesar de las palabras de Pierrot.</p>
<p>—Qué grosero, Pierrot. Sólo vengo a hacerte una visita de cortesía, para saber como estás. —contestó, con cierta afectación en su voz —. Ya sabes, me quedé muy preocupado por dejarte en un estado tan lamentable.</p>
<p>—Vete, no te lo repetiré. —insistió Pierrot, sacando una mano de naipes brillantes. Esta vez el hijo de puta de Myrrot no estaría para impedirle usar su magia —. Acércate y te hago tragar esto para que explotes, maldito.</p>
<p>Tilde negó suavemente con la cabeza.</p>
<p>—No me lastimarías, Pierrot. —dijo éste —. Puedo tomar serias represalias si lo haces, y creo que no lo querrías. Piensa en ese payasito que te observa con tanto amor.</p>
<p>Los ojos de Pierrot se dilataron.</p>
<p>— ¡NO TE ATREVAS! —vociferó —. NO toques a Jester, ¡déjalo fuera de esto!</p>
<p>Tilde volvió a negar.</p>
<p>—Lo siento, pero desde que fue a golpear a Myrrot a su casa, pienso que él también está metido oficialmente en esto. No sé cómo lo sabe, pero lo sabe, aunque no tiene pruebas…— se lanzó rápidamente hacia Pierrot hasta quedar sentado frente a él y acorralarlo contra la cabecera de la cama. —. Y tú tampoco las tienes, querido. Las mordidas que te dejé sanaron ya, incluso tus manos, que fracturé muy a gusto.</p>
<p>Tomó con fuerza las muñecas de Pierrot y la apretó firmemente. Podía sentir el hueso justo bajo su palma.</p>
<p>—Baja tus naipes, Pierrot. No vengo a hacerte más daño del que tengo pensado…— le dijo en voz baja —. Será un daño que estoy seguro que disfrutarás.</p>
<p>—Mientes. —negó Pierrot, bajando la mirada —. No te creo nada.</p>
<p>—Vamos, precioso, el de las mentiras no soy yo y lo sabes bien. —contestó Tilde —. Te seré franco: vengo a beber un poco de ti y a divertirme de nuevo contigo, pero a solas. Es todo.</p>
<p>Bajó la mirada y se percató de un abultamiento sospechoso entre las piernas de Pierrot. Tilde sonrió y entonó con dulzura.</p>
<p>—Oh, el pequeño klowny está caliente, a pesar de que el miedo y el rencor lo carcomen. —sonrió con cierta indulgencia —. Escucha Pierrot: déjate de amenazas absurdas y baja la guardia. Si lo haces, seré suave contigo.</p>
<p>Pierrot lo miró fijamente; sentía los ojos punzarle por la inminente caída de sus propias lágrimas. Bajó la vista apenas se percató de ello, contrayendo la cara.</p>
<p>— ¿Por qué demonios haces esto? —preguntó, haciendo desvanecer los naipes en su mano —. Ya complaciste a Myrrot, que según tú, te ayudó mucho… ¿qué diablos quieres de mi ahora? ¡Ya me despedazaste suficiente!</p>
<p>Tilde volvió a sonreír con su indulgencia acostumbrada.</p>
<p>—Nada, Pierrot. No quiero nada de ti. —aflojó un poco el agarre en una de sus muñecas, y con la mano libre, tomó la barbilla del klowny para alzarle la mirada —. Sin embargo, resultaste ser un platillo demasiado delicioso como para saborearlo sólo una vez. Digamos que vine por más.</p>
<p>«Esto no puede ser…»</p>
<p>—Puedo oler la sangre que se acumula entre tus piernas. —susurró Tilde —. Va de tu cuello hasta ella. Es imposible que disimules lo mucho que te gustan mis colmillos, ¿eh?</p>
<p>Dicho esto, chasqueó los labios y esbozó una sonrisa que dejó ver unos enormes caninos. Pierrot se estremeció de pies a cabeza, pero a la par del temblor en su cuerpo, su rostro se tiñó de rojo y percibió un intenso calor en su entrepierna. Intentó alejarse, pero sólo se dio contra la sólida cabecera de la cama.</p>
<p>—Anda, deja los nervios, bonito. —le dijo Tilde, con cierta ironía en su voz; colocó un dedo en el costado del cuello de Pierrot, tan sólo para deleitarse con su acelerado pulso —. Sé que te gusta. Puedo leerlo en tus temerosos ojos.</p>
<p>El vampiro se acercó a su cuello, lo suficiente para asustar a Pierrot haciéndole creer que iba a morderlo, pero no hizo nada semejante. Sólo le deslizó la pijama negra, dejando al descubierto la piel grisácea, un poco distinta a la de Myrrot, que era azulosa, pero no por ello, menos tersa. Parecía una seda, un tacto imposible incluso en la piel humana más perfecta.</p>
<p>«No sé por qué aun tengo la sensación de que estoy soñando. —se dijo Tilde a sí mismo —. Un samaritano guapo se me ofrece para saciar mi sed sin mayores miedos, y además me ofrece casa y me ayuda a convertirme en klowny. Y ahora estoy dándome banquete con estas exóticas criaturas de sólo Satán sabrá qué dimensión. Definitivamente, esto es una locura.»</p>
<p>Dócilmente, Pierrot se dejó quitar la parte superior de la pijama, pero en sus ojos aún había miedo, e incluso llegó a atisbar algo que sorprendió mucho a Tilde: culpabilidad.</p>
<p>Culpabilidad ¿por qué? Alguien como Pierrot, que se presumía muy correcto, pero que en realidad era un jodido amoral promiscuo y ciertamente abusivo y engañoso, era muy difícil que sintiera alguna clase de remordimiento de consciencia por sus actos. Sin embargo, muy a pesar del temor y la forzada serenidad que el otro se imponía, podía verla: se sentía mal por todo.</p>
<p>—Sin duda alguna la consciencia te remuerde, Pierrot. —comentó Tilde en un ronco susurro —. Y verte sufriendo en silencio por tus “travesuras” es un espectáculo muy hermoso.</p>
<p>—Basta. —dijo Pierrot —. Haz lo que quieras hacerme y vete. No estoy de humor para chanzas.</p>
<p>—No, bonito. Sería mejor que te sinceraras contigo mismo y dejaras de una vez la puñetera hipocresía que tanto me molestó la vez pasada. Aún si fueses un ser patético, te tendría más respeto porque al menos lo reconocerías y serías sincero contigo y con los demás. —dijo el vampiro, sonriendo tranquilamente —. Prefiero que seas patético a que seas hipócrita.</p>
<p>— ¿Y a ti qué te importa? —dijo Pierrot, hastiado con todo aquello —. Déjame en paz, Tilde. Fóllame, chúpame todo lo que te dé la puta gana y lárgate. En serio, no quiero escuchar tus sermones, porque no eres mi papá.</p>
<p>Aquello molestó a Tilde; tomó a Pierrot del cuello y le apretó la garganta.</p>
<p>—Ya te lo he dicho cientos de veces, idiota; —le dijo, mostrándole los colmillos —. Deja de decirme qué hacer y qué no, porque tú tampoco eres mi padre. Me quedaré aquí y te haré todo lo que me dé la gana hasta cansarme ¿te ha quedado clarito?</p>
<p>Tras decirle esto, Tilde le arrancó con violencia los pantalones, hasta que tuvo a Pierrot totalmente desnudo y vulnerable.</p>
<p>—Si dices una estupidez más, te sacaré de aquí, te morderé y te dejaré desnudo donde todos te vean. Tal vez así vean quien es el gran Pierrot…— no pudo decir más porque se sorprendió al olisquear la sangre que de golpe bajaba al sexo de su víctima. Tilde sonrió ampliamente.</p>
<p>— ¿Te excita la idea de que todos te vean desnudo y humillado, Pierrot? —acarició los pálidos pectorales; sus dedos encontraron una de las tetillas, que retorció rítmicamente, disparando torrentes de calor al cuerpo de su presa —. Vaya, eres peor que tu hermano mayor.</p>
<p>El aludido no respondió; Tilde tomó su silencio por una muda aceptación.</p>
<p>_____________________________</p>
<p>Pierrot se sintió sumamente abrumado y dolido; Tilde no sólo abusaba de su cuerpo y de su psique, sino también de su autoestima, pisoteándola y haciéndola pedacitos. Lo peor de todo, es que tenía que aguantarlo, so pena de que el vampiro la emprendiera con Jester, cosa que Pierrot jamás se perdonaría.</p>
<p>—Fantaseemos un poco entonces, Pierrot. —propuso Tilde, acariciando con la uña el sendero entre sus pectorales, y bajando lentamente por la línea que separaba los abdominales. —. Imagina que de hecho, te he dejado desnudo frente a tus compañeros de horda, y que todos te señalan… ¿Puedes imaginar qué es lo que dicen? ¿qué es lo que cuchichean tanto?</p>
<p>Al principio, Pierrot se resistió a dejar que esa horrible y vergonzosa fantasía se colara en su mente, pero así como el placer se colaba a pesar de la culpabilidad y el miedo, así lo hacía ese pensamiento. Muy pronto se visualizó a sí mismo, desnudo en la tarima de la horda. Entonces, le llegaron los murmullos.</p>
<p><em>¿Pero no es ese nuestro líder Pierrot?</em></p>
<p><em>¿Qué hace el hijo de Kyrriot mostrándose impúdicamente en ese estado?</em></p>
<p><em>¿Qué no lo han oído? El es un inmoral. Se acuesta con todos.</em></p>
<p>Incluso le pareció escuchar que alguien decía entre risas que era un exhibicionista, y que era vergonzoso que un líder se dejara ver de esa forma.</p>
<p>— ¿Puedes sentirlo, Pierrot? Los dedos señalándote, las risas burlonas, los murmullos de estupefacción…— le susurraba Tilde, con voz ronca y acariciante —. Eres un amoral, un exhibicionista: la vergüenza para la horda entera.</p>
<p><em>¡Ya vístete!</em></p>
<p><em>¡Eres una vergüenza! ¡No queremos a un líder así!</em></p>
<p><em>¡Largo de aquí! ¡Vete a un maldito ratsushki, condenado infeliz!</em></p>
<p>Pierrot cerró los ojos con fuerza e intentó desvanecer esa horrible fantasía, pero ésta se negaba a dejar su mente; entre más pensaba en ella, más su cuerpo reaccionaba, tornándose ardiente y sensible a las caricias expertas de Tilde.</p>
<p>Cuando abrió los ojos, se consiguió con sus manos atadas hacia atrás. Pierrot forcejeó para aflojar las ataduras, pero Tilde sólo lo veía divertido.</p>
<p>—Relájate. —le dijo con cierto tono jocoso —. Esto le dará algo de sabor a la cuestión.</p>
<p>Tilde se bajó el cierre del pantalón, y Pierrot se percató que no usaba ropa interior de ningún tipo. Su miembro —de proporciones muy generosas— saltó a sus ojos febriles, ostentando su grosor y sus prominentes venas. Sintió su boca humedecerse por el más puro deseo.</p>
<p>—Ven, Pierrot, sé que te mueres de ganas por probarme. —le conminó Tilde, agarrándose el miembro y ostentándolo ante los ojos ardientes de su presa. —. No te cortes.</p>
<p>_____________________________</p>
<p>El vampiro dejó salir una risita mientras Pierrot engullía su miembro con ansiedad. Maldito degenerado de mierda, era igual o peor que Myrrot, de eso estaba seguro. Había algo de ambos que le fascinaba, y ese algo era que los dos proyectaban un masoquismo diferente: el de Myrrot era abierto y desinhibido, mientras que el de Pierrot era ciertamente enclosetado y manifestado a la fuerza. No sabía cual de los dos le agradaba más, pero aquello no importaba.</p>
<p>Observó a Pierrot cerrar los ojos y entregarse a su labor con ferviente ardor. Su cabeza se movía, profundizando la penetración, intensificando la succión. Joder, eran labios hábiles, de alguien que estaba acostumbrado a chuparla día entraba, día salía. En más de una ocasión Myrrot le había dicho que Pierrot era un promiscuo de mierda, y en estas cosas se le notaba. Decidió pincharlo ahora con eso.</p>
<p>—Me han contado que eres un promiscuo, Pierrot. —le dijo Tilde, aferrando algunos de sus mechones rojizos —. Te gusta meter la verga en cuanto culo deseable se te ponga enfrente. Por eso también te gusta ser líder ¿no? Bajo la excusa de ayudar, siempre estás procurándote algo de placer.</p>
<p>Pierrot hizo un mohín y trató de concentrarse en su labor, pero se veía que las palabras de Tilde lo incomodaron un poco. Después de todo, la verdad no duele pero si incomoda ¿no?</p>
<p>—Lo sé, la verdad duele, Pierrot. —le dijo Tilde, con su usual sonrisa indulgente —. Pero la cuestión no termina ahí. Toda esa promiscuidad que te cargas sería relativamente tolerable si no fuera por las cosas que te guardas y que pretendes disimularlas dando la apariencia de un líder perfecto, correcto y que nada se le escapa ¿cierto?</p>
<p>Hundió un poco más la cabeza de Pierrot, haciendo que su erección le llegara al fondo de la garganta. Tilde frunció las cejas mientras siseaba de placer.</p>
<p>— ¿Qué dirían si supieran que el líder es un masoquista que le gusta que le den duro hasta sangrar, que le metan el puño y le chupen algo más que su erección? —la sonrisa de Tilde se amplió —. Más de uno se entusiasmaría y vendrían a metértela a gusto, olvidándose que eres líder. Eventualmente te transformarías en la puta de la Horda y nadie te tendría respeto.</p>
<p>Pierrot se sacó la erección de la boca un momento.</p>
<p>—Basta. —retrucó —. Nada de eso va a pasar. Son sólo fantasías morbosas tuyas.</p>
<p>—Y tuyas también. Mírate, Pierrot: te estremeces cada vez que fantaseas con todo lo que hemos hablado. —le increpó el vampiro burlonamente —. Deja la hipocresía, bonito, es mejor que seas sincero contigo mismo y admitas que te encanta todo esto, aunque sea conjurarlo en tu mente.</p>
<p>_____________________________</p>
<p>¿Acaso decía la verdad? Por un instante, Pierrot bajó la mirada y se quedó pensando en lo que Tilde decía. Tal vez tenía razón. Tal vez lo mejor era admitir algunas verdades vergonzosas e incómodas. Después de todo, no servía de nada esconderlo, porque cada vez que se presentara algo relacionado con esas verdades, volvería a estremecerse y lo fastidiaría esa culpabilidad.</p>
<p>Y bueno, admitir que era un masoquista enclosetado frente a ese monstruo al menos no arruinaría su reputación, porque después de todo, la humillación era en privado, no pública. Si mantenía el pico cerrado y no decía nada, ¿por qué algún tercero tendría que enterarse de estas cosas? Y mal que mal, por lo menos Tilde no parecía dispuesto a revelar nada de lo que ocurría ahora mismo.</p>
<p>—Si por mi fuera, este secreto embarazoso quedaría enterrado para siempre. —repuso Pierrot, finalmente —. Pero gracias a ti, me veo forzado a admitirlo, ya que me vienes a sermonear sobre sinceridad y todo eso.</p>
<p>Tilde se apostilló visiblemente interesado en lo que Pierrot iba a decirle, o al menos eso le estaba dando a entender.</p>
<p>—Si, soy masoquista. Me gusta que me maltraten y me causen dolor durante el sexo. —confesó el klowny —. Pero me avergüenza tanto que me cuesta admitirlo abiertamente.</p>
<p>Alzó la vista y notó que Tilde lo seguía observando con interés, pero su expresión parecía decir “hey, te falta algo más”, así que se obligó a seguir hablando:</p>
<p>—Sí, me gustó lo que fantaseamos. Me excita la idea de que me humillen en público y rieguen mis intimidades. —la voz de Pierrot era dificultosa y bastante baja, casi susurrante —. Y también disfruté cuando me mordiste el miembro y me penetraste con tu mano completa…</p>
<p>El secreto al fin se había revelado; finalmente Pierrot admitió lo que durante años no quiso admitir y escondió tras la faceta de líder de Horda. Se detuvo bruscamente porque no quería seguir hablando. La vergüenza lo embargaba y no podía controlarlo. Luego de interminables segundos de silencio, Tilde soltó una carcajada.</p>
<p>— ¿Y? ¿Eso es todo? —se acercó y tomó el mentón de Pierrot para obligarlo a verlo a los ojos —. Vaya, no dolió tanto ¿o sí? Ves, no costaba mucho ser sincero. Además, no creo que te metan a la cárcel por confesar tu disfrute del dolor.</p>
<p>Pierrot permaneció en silencio, pero no desvió la mirada, mientras Tilde acariciaba su rostro y terminaba palmeando ligeramente sus carrillos.</p>
<p>—Dime algo, Pierrot; ¿quieres que beba de ti? ¿Quieres ofrecerme tu cuerpo para morderlo a gusto y saciarme con tu dulce torrente sanguíneo? —mientras Tilde hablaba, Pierrot se estremecía una y otra vez, pero de deleite. —Sé que quieres, pero lo quiero escuchar de tus labios.</p>
<p>«No puede haber un ser más contradictorio que yo en toda la aldea Trump y quizás en toda Pokáar…— pensó Pierrot —. Primero lloré, me quejé, protesté y pensé en suicidarme luego de esto. Ahora resulta que me estoy entregando al ser que transformó mi vida en un maldito infierno…»</p>
<p>—Sí… bebe de mi. Sáciate con mi sangre. —le dijo en un susurro. —Tómame…</p>
<p>«Voy a arrepentirme toda mi vida por esta reverenda pendejada…»</p>
<p>_____________________________</p>
<p>Tilde sonrió complacido por la sumisión de Pierrot, y nuevamente le palmeó la mejilla.</p>
<p>—Buen klowny. Así me gusta, bonito: sincero, flojito y cooperando. — Le dio un empujón brusco para tumbarlo de espaldas a la cama. —. Apestas a feromonas y adrenalina pura. Te puedo chupar de donde quiera, y tú vas a disfrutarlo ¿no es así?</p>
<p>—Sí. —contestó Pierrot.</p>
<p>—Y seguro quieres que vuelva a morderte allá abajo, ¿no, precioso? —le dijo el vampiro, con una risita —Quieres que clave mis colmillos sobre esas prominentes venas que recorren tu miembro, ¿no es así?</p>
<p>— ¡Sí, sí!</p>
<p>—Bien, bonito, hoy estás de suerte porque estoy de buen humor y tengo sed. —concedió el vampiro, inclinándose hacia el sexo de Pierrot y olfateando su intenso aroma a hormonas diversas y el fragante perfume sanguíneo —. Además, te has portado muy bien dentro de lo que cabe.</p>
<p>Recorrió con el dedo el miembro erecto ante sus ojos, tanteando las venas, sintiéndolas latir, cuan infinitos recovecos vitales. Demonios, aquí corría sangre, mucha sangre. Aquello era bueno, porque Tilde no iba a conformarse con una sola vena, no señor. La última vez no había bebido demasiado porque ya había cenado a gusto con Myrrot, pero esta vez no era el caso.</p>
<p>Escogió un espacio entre el miembro y los testículos para hundir sus colmillos; la sangre brotó a borbotones, bañando a Tilde con su calidez y dulzor. El vampiro chupó frenéticamente el fluido que salía sin cesar, mientras Pierrot se deshacía entre gemidos de dolor.</p>
<p>—Parece que necesitas un poco de motivación. —comentó Tilde; dejó de chupar la herida y untó un poco su dedo índice con ella. Luego tanteó, buscando cierto hueco de placer no muy lejos de esa zona, y una vez que lo encontró, lo penetró con el dedo ensangrentado. Cuando hizo esto, notó ahora que Pierrot jadeaba de deleite.</p>
<p>—Buen klowny. Ahora más placer para que sangres para tu “papi”. —remarcó con cierta ironía en su voz. Su dedo exploró el oscuro interior de Pierrot, en busca de cierto lugar en donde los hombres —los mente abierta que no salían con charadas sobre volverse gay— solían disfrutar mucho. Dudaba si estas criaturas tenían tal sitio, pero aquel paseo de “reconocimiento” le disipó toda duda, pues al parecer, los klownys hombres también contaban con ese sitio especial. Tilde sonrió y presionó un poco, obteniendo un estremecimiento por parte de Pierrot, seguido de un nuevo borbotón de sangre, que saboreó a placer.</p>
<p>—Eso. Sangra para mi, Pierrot…— susurraba Tilde. —. Satisfáceme con tu torrente sanguíneo.</p>
<p>Volvió a presionar sobre esa zona erógena, mientras aplastaba el sexo de Pierrot contra su vientre, a fin de exponer mejor el punto donde lo había mordido. Esta vez la succión se hizo más y más fuerte, pues entre más lo excitaba Tilde, era más la sangre la que brotaba por la herida. En ese instante, lo que se escuchaba en la habitación eran los gemidos de dolor —y placer— de Pierrot, además de los húmedos sonidos que el vampiro emitía al chupar la sangre.</p>
<p>_____________________________</p>
<p>No sabía cuantos minutos —o cuántas horas— habían pasado, pues desde el instante en que Tilde le había comenzado a chupar la sangre, todo pareció dar más y más vueltas, sumido en una lentitud desesperante. Los segundos se transformaban en minutos; los minutos en horas, y las horas en eternidad.</p>
<p>«Me siento terriblemente mareado…— pensaba Pierrot —Me siento mal, no puedo siquiera levantarme.»</p>
<p>Alzó la mirada y con ojos borrosos, contempló a Tilde, quien estaba absorto deleitándose con las heridas que le hacía en su pene. Además del primer punto donde le había mordido, el vampiro usaba sus uñas para romper algunas venas superficiales y saciarse con la sangre que manaba de ellas. Lo que era peor, lo seguía excitando para que así sangrara más y más.</p>
<p>—Delicioso. Absolutamente delicioso. —comentó Tilde, limpiándose un grueso hilo que corría por la comisura de su labio inferior. —. Ahora con tu permiso, voy a satisfacerme un poco contigo.</p>
<p>Cuando le dijo esto, sintió como le abría las piernas —sin ninguna delicadeza— y de una sola estocada, el vampiro enterraba su miembro entre las nalgas de Pierrot. Éste no reaccionó — ¿con qué fuerzas? —, sino que a cada movimiento se sentía languidecer más y más, a pesar de que sentía placer hasta cierto punto.</p>
<p>«Voy a morir… voy a morir…— fue el pensamiento de alarma que saltó a su mente. —. ¡No quiero morir!»</p>
<p>Nuevamente pensó en Jester, y con este ser abominable suelto, tendría que protegerlo. A Pierrot no le importaba rendirse a esta criatura, si con ello Jester permanecía a salvo. Lo menos que podía hacer era protegerlo.</p>
<p>«Tengo que proteger a Jester. No puedo permitirme el dejar que le ocurra algo. Este ser asqueroso le tiene los ojos puestos, ¡estoy seguro! » pensaba Pierrot, mientras exclamaba:</p>
<p>— ¡No voy a morir! —exclamó, intentando sacar fuerzas de su flaqueza. Intentó alzarse y empujar hacia atrás a Tilde. El vampiro reaccionó divertido.</p>
<p>—Vaya, con que aun te queda voluntad para luchar…— comentó, alzando una ceja. Realmente no se había equivocado al afirmar que Pierrot era un sujeto duro, pese a las vicisitudes y al martirio que cargaba encima. En silencio, aplaudió su determinación, más eso no le impidió volverlo a doblegar.</p>
<p>—Pero prometiste entregarte a mi. Me cediste tu sistema circulatorio para saciar mi apetito, si mal no me equivoco… ¿acaso cambiaste de idea?</p>
<p>Pierrot permaneció en silencio, y finalmente replicó:</p>
<p>—Vas a matarme. Lo leo en tus ojos.</p>
<p>Tilde rodó los ojos.</p>
<p>—Eso no estaba estipulado en nuestro pequeño contrato. —le dijo con ironía. — ¿Cómo matar a mi pequeña fuente rojiza de dos patas?</p>
<p>De un empujón, Pierrot volvió a aterrizar de espaldas sobre la cama, pero fue volteado bruscamente, quedando bocabajo, pero con la cadera en alto.</p>
<p>—No te voy a matar, así que guárdate el show del tipo duro, Pierrot. Llevo más de quinientos años chupando sangre, así que sé perfectamente hasta donde debo chupar sin matar a alguien. —le dio una sonora nalgada y la remató con un arañazo que hizo gritar a Pierrot —. Tú sólo entrégame tu sangre y limítate a disfrutar, como la zorra masoquista que resultaste ser.</p>
<p>Dicho esto, lo volvió a penetrar en tan humillante postura. El vampiro lo empujaba con fuerza sobre la cama, y cada movimiento parecía electrocutar a Pierrot con oleadas de calor intenso y electrizante. Se sintió sonrojarse, la cara le ardía, y los flequillos se adhirieron a su frente por la transpiración.</p>
<p>« ¿Por qué carajo lo tengo que disfrutar? —se preguntaba Pierrot, para sus adentros — ¿No puede haber ni una ocasión en que mi cuerpo se mantenga frío como fiambre? »</p>
<p>Cada vez que Tilde aceleraba, Pierrot se sentía más y más cerca del orgasmo; sentía cosquilleos en la entrepierna, y su sexo —a pesar de las heridas— seguía engrosándose y enviando contracciones cálidas que amenazaban la cordura de su dueño…</p>
<p>_____________________________</p>
<p>Por dentro, Tilde estaba carcajeándose a mandíbula suelta; ¿cómo carajo Pierrot podía ser tan condenadamente paranoico? La cosa era inverosímil, pero sólo hasta cierto punto podría entenderse, por estar aun reponiéndose del trauma vivido hace días.</p>
<p>Bajó la vista y notó como la vena del cuello latía aceleradamente, producto de la excitación sexual de su dueño. Parecía llamarlo seductoramente con cada palpitación.</p>
<p>Rodeó el cuello de Pierrot con una mano y lo alzó hasta que su espalda nívea quedó contra su pecho; acomodó el cuerpo de su presa nuevamente para permitirle seguir sintiendo ese placer que de tan bueno le resultaba humillante. En esa posición —con Pierrot sentado en su erección— logró enterrarle su miembro hasta que éste tocó la próstata del klowny. En pocos minutos se correría, si seguía así.</p>
<p>Justo en el instante que Pierrot llegaba al clímax, Tilde hundió sus caninos en su cuello. Debido a la potencia del orgasmo, la sangre brotó vigorosamente. Era tan dulzona, y en ella había vida. El vampiro la saboreó a placer, sin dejar de sujetar a su presa, y con la mano libre lo masturbaba para sentir su esencia cálida. Estaba tan extasiado con la entrega y el placer de su víctima, que no pudo resistir el derramarse en su interior, de llenarlo con sus fluidos y dejarlo completamente envenenado. Luego de esto, no pasaría noche sin que deseara otra “visita de cortesía”; no habría más noches en las que no deseara volver a sentir la agudeza de sus caninos sobre su piel pálida, y especialmente, sin que deseara nuevamente que lo vejara una y otra vez, hasta que se corriera.</p>
<p>Finalmente separó su boca y contempló el macabro contraste que hacían los hilos rojos en la piel blanca de Pierrot: era hermoso, como ver nieve con sangre. Lamió los contornos de la herida, y por fin lo soltó. El klowny se desplomó pesadamente sobre la cama, absolutamente agotado y débil.</p>
<p>—Lo prometido es deuda, bonito. —comentó, antes de perforarse un poco la yema del dedo y verter sangre sobre los sitios que había mordido; éstos rápidamente se cerraron y dejaron la piel intacta, como si nada hubiese pasado. —Dije que no te iba a matar, y seré fiel a mi palabra.</p>
<p>Se levantó grácilmente de la cama y observó el cuerpo inerte de Pierrot. Captó su respiración lenta pero rítmica, sin anomalías. Lo había dejado muy, muy débil, pero vivo y con la oportunidad de recuperarse en un par de días, con una buena dosis de azúcar. Tilde sonrió, y tras desatarle las manos, le corrió la sábana encima.</p>
<p>—Para que no digas que te maltrato más de la cuenta, bonito. —susurró, y finalmente desapareció por el enorme ventanal en la habitación de Pierrot. —Recuérdalo bien, vendré por ti cada cierto tiempo, así que espero la mejor de las disposiciones.</p>
<p>Esta había sido una noche realmente estupenda, y ahora podría volver a dormir junto a Myrrot, quien seguramente le estaría esperando nervioso, pero como el orgullo que se cargaba se lo impedía, posiblemente disimularía lo que pudiese.</p>
<p>«Los chicos serán chicos…» fue lo que pensó Tilde antes de desaparecer en la oscuridad, camino a casa.</p>
<p>_____________________________</p>
<p>Casi amanecía cuando Pierrot despertó.</p>
<p>Se sentía condenadamente débil, como si le hubiese pasado una estampida de unicornios encima. Apenas podía moverse, y el abrir los ojos fue todo un milagro.</p>
<p><em>Recuérdalo bien, vendré por ti cada cierto tiempo, así que espero la mejor de las disposiciones.</em></p>
<p>Pensó que había escuchado eso en un sueño, pero lamentablemente sabía que, como bien el vampiro ya le había dicho, que todo era real, tan real como la debilidad que lo aquejaba. Pierrot exhaló un gemido y volvió a cerrar los ojos.</p>
<p>«Estoy considerando seriamente en comprarle una pócima de olvido a Heartty. » pensó, antes de volver a caer inconsciente de nuevo. Pronto sus padres lo encontraría, y ya habría que darles alguna otra explicación a este terrible pero disparatado desatino…</p>
<p align="center"><strong><span style="font-size:1.5em;">Fin</span></strong></p>
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			<media:title type="html">Selene18 "The Spicy" Darkside &amp; Zuster</media:title>
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		<title>Un extranjero en Pokáar (cap. III) [Rol por MSN, Yaoi, Original, Crossover, NC-17]</title>
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		<comments>http://literaturainfernal.wordpress.com/2009/10/12/un-extranjero-en-pokaar-cap-iii-rol-por-msn-yaoi-original-crossover-nc-17/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 12 Oct 2009 19:52:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Selene18 "The Spicy" Darkside &amp; Zuster</dc:creator>
				<category><![CDATA[Un extranjero en Pokáar [Serie Rol MSN]]]></category>

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		<description><![CDATA[Tercer capítulo, secuela de esto
Advertencias de rigor:
1- Flor Imperial me pertenece, mientras que Lazos de Oscuridad, a mi melliza.
 
2- En este roleo encontrarás YAOI, léase relatos de relaciones sexuales y/o amorosas entre hombres. Si no te gusta ¡NO LEAS!
 
3- Además de yaoi, encontrarás lemon descrito con pelos y señales, y lenguaje soez. Si [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=literaturainfernal.wordpress.com&blog=3094132&post=3153&subd=literaturainfernal&ref=&feed=1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><br /><p>Tercer capítulo, secuela <a href="http://literaturainfernal.wordpress.com/2009/09/30/un-extranjero-en-pokaar-cap-ii-rol-por-msn-yaoi-original-crossover-nc-17/">de esto</a></p>
<p>Advertencias de rigor:</p>
<p><strong>1- Flor Imperial me pertenece, mientras que Lazos de Oscuridad, a mi melliza.</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>2- En este roleo encontrarás YAOI, léase relatos de relaciones sexuales y/o amorosas entre hombres. Si no te gusta ¡NO LEAS!</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>3- Además de yaoi, encontrarás lemon descrito con pelos y señales, y lenguaje soez. Si no te gustan ¡NO LEAS!</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>4- La crítica para mejora, no para joda: de lo contrario, te llevarás batazo por partida doble (de mi y de mi melliza).</strong></p>
<p>Diviértanse.</p>
<p>Atentamente,</p>
<p align="center"><strong><span style="font-size:1.5em;">Selene18 “The Spicy” Darkside &amp; Zuster</span></strong></p>
<p align="center"><strong><span style="font-size:1.5em;">&amp;</span></strong></p>
<p align="center"><strong><span style="font-size:1.5em;">Candy Killer</span></strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><span id="more-3153"></span></p>
<p><strong>Myrrot ~~ Quien se acuesta con niños, amanece&#8230; ~~ :</strong></p>
<p>El toquido de la puerta sorprendió a Myrrot, quien estaba desechando las ropas que tenían rastros de sangre. Las escondió en su armario y se preparó para recibir las visitas.</p>
<p>—Tilde, tenemos visitas. Adecéntate un poco…— comentó, mientras abría la puerta y era sorprendido por un derechazo directo a su quijada.</p>
<p>— ¡Demonios! —exclamó — ¿Y a ti qué mierdas te pasa?</p>
<p>— ¡Tú! ¡Tú, hijo de perra, malparido animal! —Jester gritaba improperios en medio de su histerismo, mientras descargaba puños salvajes sobre Myrrot — ¡Seguro tuviste algo que ver con lo que le ocurrió a Pierrot!</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Tilde ~~ ¿Y ahora qué? ~~ :</strong></p>
<p>Traspasada la puerta del hogar de Myrrot, Tilde se mosqueó al ver que las mangas de su camisa blanca se habían manchado de la sangre de Pierrot. Estuvo a punto de preguntarle a Myrrot si no tenía algo con qué lavarlo —pensaba en un hechizo o una poción— pero la forma en que este se apresuraba a cambiarse por otras prendas, arrojando las anteriores en un cesto de basura, le dieron la respuesta.</p>
<p>Lástima, pensó juntando la camisa con lo desechado. Debiendo resignarse entonces a otra camiseta amarilla, milagrosamente sin adornos, tocaron a la puerta. Ni siquiera había empezado a abotonarse cuando oyó el barullo proveniente de la sala y acudió consternado.</p>
<p>Era el mismo payasito que había visto esa mañana y con la locura de un enajenado derramaba sobre Myrrot una lluvia continua de puñetazos. Los gritos que lanzaba le explicaron la razón de todo.</p>
<p>Si el chico seguía en ese plan, iba a alertar a todo el vecindario y eso no podía ser conveniente. En un instante Tilde se colocó entre ambos klownys y agarró las muñecas del payaso en el aire, firme pero no bastante para hacerle daño.</p>
<p>—No hay razón para convertir en un espectáculo para los vecinos, joven Jester. Estoy seguro de que lo sea que lo haya traído aquí puede resolverse de una manera más civilizada que ésta.</p>
<p><strong>Myrrot ~~ Quien se acuesta con niños, amanece&#8230; ~~ :</strong></p>
<p>¡Por Korr! Menos mal que Tilde había acudido, ya que entre la estupefacción y el cansancio, no había podido quitarse a esa criatura irracional de encima. Se preguntó cómo era que lo sabía, pero pensó más bien en aprovecharse de eso y hacerlo ver como un loquito alterado.</p>
<p>Se alejó cautelosamente mientras Tilde le sujetaba los puños. De reojo notó los nudillos contraídos, los huesos casi queriendo traspasar la carne… definitivamente Jester estaba furioso.</p>
<p>—Vaya, Jester, qué mala educación la tuya, de entrar a MI casa cayéndome a carajazos sin razón válida. —comentó, cruzándose de brazos.</p>
<p>Jester tomó aquello como una provocación y volvió a intentar abalanzarse sobre Myrrot, pero Tilde lo tenía bien agarrado, gracias a su fuerza sobre-klowny. Tenía el rostro retorcido de rabia y surcado de lágrimas, y algo más: alrededor suyo había una nube gris-rojiza, señal inequívoca de que estaba triste y enfadado al mismo tiempo.</p>
<p>—Maldito imbécil, Myrrot ¡CÓMO TE ODIO! —vociferaba Jester, jadeando pesadamente, como una fiera acorralada —No conforme con quitarme a Pierrot, ¡le haces daño!</p>
<p>Lentamente fue derrumbándose. Bajó los puños y sollozó a lágrima viva, mientras se agarraba la frente.</p>
<p>—Myrrot, voy a investigarte y te juro, te juro, que llegaré a fondo y si tuviste algo que ver, voy a pedir tu maldita cabeza. —decía Jester, aun sin descubrirse la cara —Maldito seas, y ojalá toda la porquería que hagas se te devuelva. Por los siglos de los siglos. Te maldigo de todo corazón.</p>
<p>Myrrot se sintió algo intranquilo, aunque aparentó tranquilidad. Entre Jokers se corría el rumor de las maldiciones Jokerianas, y que era muy difícil romper una. Aún así, su orgullo fue lo bastante ardiente como para hacerle sonreír de medio lado.</p>
<p>—Gracias por el deseo, Jestercín. Yo también te quiero.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Tilde ~~ ¿Y ahora qué? ~~ :</strong></p>
<p><em>“No conforme con quitarme a Pierrot, ¡le haces daño!”</em></p>
<p>Así que por eso la mirada de esa mañana. Jester no sólo había guardado respeto por su líder ni tampoco animadversión por su colega malhablado. Tanta era su rabia y desesperación que el muchacho ni siquiera encontraba las fuerzas para seguir luchando. Sus lágrimas eran muestra de la amargura más plena y cristalina.</p>
<p>Sintió lástima. Las personas como Jester estaban condenadas a vivir grandes angustias o permanecer en la felicidad más ingenua, ninguno de los dos un destino muy deseable.</p>
<p>Se agachó para estar a su altura y calibró sus sollozos, la furia dolorosa de sus palabras. Qué fácil parecía romperlo.</p>
<p>—Jester —dijo con suavidad—, temo que esto no tiene sentido. No tenemos idea de lo que estás hablando. ¿Qué ha sucedido con Pierrot?</p>
<p><strong>Myrrot ~~ Quien se acuesta con niños, amanece&#8230; ~~ :</strong></p>
<p>La voz a su lado fue curiosamente sedante, que calmó los nervios alterados de Jester. Sollozó por unos segundos y finalmente contestó, con voz ahogada:</p>
<p>—Quizás tú no lo sepas, pero ese bastardo SÍ que lo sabe. —contestó, señalando a Myrrot, quien lo veía con los brazos cruzados. —. Ese hijo de perra, bastardo malparido, le hizo daño a Pierrot.</p>
<p>Jester tenía la mirada vidriosa, llena de odio fiero. La nube que lo rodeaba pareció tornarse rojo oscuro. Aunque no aparentaba emoción alguna, a Myrrot no le agradó esto.</p>
<p>—Me señalas sin prueba alguna, Jestercín. —contestó finalmente —Cálmate por un maldito instante y piensa en todas las pendejadas que escupes: primero que nada, yo sólo le traje un recluso a Pierrot, que es mi amigo Tilde. Segundo, nosotros salimos hace rato y paseamos mientras tu querido Pierrot meditaba si Tilde era apto para el puesto.</p>
<p>«Qué facilidad para mentir, ¿no? —pensó Myrrot para sus adentros —A ver si Jester te cree…»</p>
<p>— ¿Crees que soy estúpido? ¡No vas a engañarme! —contestó Jester, con la cara absolutamente retorcida de rabia —Sé que alguien como tú odiaría a Pierrot por pura envidia porque nunca llegarás a ser como él.</p>
<p>Myrrot se contuvo cuando le escuchó decir aquello; apretó los dientes y trató de contar hasta cien para serenarse. Maldito idiota ingenuo, marica enamorado tenía que ser para decir tanta imbecilidad junta.</p>
<p>Finalmente, Myrrot dejó salir una risotada carente de humor.</p>
<p>— ¿Yo, envidiarlo? Qué bah, hombre, no tengo nada que envidiarle a ese tío… o sea ¿qué mierdas te pasa? ¿Acaso el algodón de azúcar te taponó las neuronas? —contestó Myrrot, venenosamente —Jester, ubícate. Jamás envidiaría a Pierrot ni ensuciaría mis manos con él.</p>
<p>Iba a decir algo más, pero un gesto de hastío en el rostro de Tilde le hizo desistir.</p>
<p>—Ya te lo dije, niñita enamorada: zapatea para otro lado, porque yo no tengo absolutamente NADA que ver con tu amado Pierrot. —exhaló un largo suspiro y añadió: —No tengo nada contra ti, pero de veras tu actitud me encabrona, Jester. Para serte franco, estoy harto de que me culpes porque Pierrot no te hace caso.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Tilde ~~ ¿Y ahora qué? ~~ :</strong></p>
<p>—Los problemas entre ustedes me tienen sin cuidado —intervino Tilde dirigiéndose ambos. Se había conmovido un poco por la lealtad de Jester hacia Pierrot, aunque por la forma en que éste por poco se lo folla no le correspondiera totalmente—, pero veo que aquí hay una confusión.</p>
<p>Tilde hacía de todos sus años de engañar a los humanos para sonar firme y sincero. No le gustaba mucho la idea de mentir a alguien como Jester, a alguien tan inocente, pero permitir que un dedo acusador cayera sobre Myrrot equivaldría a tener uno demasiado cerca de él.</p>
<p>—Jester, tanto Myrrot estuvimos aquí toda la mañana después de haber salido de la horda. Yo estuve con él todo este tiempo y puedo asegurarte que su único contacto con Pierrot hoy ha sido cuando intercedió por mí para mi aceptación.</p>
<p><strong>Myrrot ~~ Quien se acuesta con niños, amanece&#8230; ~~ :</strong></p>
<p>Myrrot hizo un gesto de “ya está” luego de que Tilde habló:</p>
<p>— ¿Contento? Tilde no te mentiría, no tiene razones para hacerlo, Jester. —volvió a cruzarse de brazos y forzó una sonrisa para que al fin el otro se dejara de sus idioteces —Venga ya, Jester, si cortas el rollo y te tranquilizas, haremos como si no hubiese ocurrido nada.</p>
<p>Jester permaneció en silencio, meditando las palabras de Tilde y luego las de Myrrot. Decidió por el momento darles el beneficio de la duda, porque ciertamente no tenía con qué culparlo, por mucho que no le cayera bien. Se secó los ojos y luego le estrechó la mano a Myrrot.</p>
<p>—Lo siento mucho… yo… estaba descontrolado— tosió y ahogó un sollozo —me dolió ver a Pierrot en ese horrible estado, pensé que había muerto, y supongo que eso me voló los fusibles.</p>
<p>Myrrot sonrió, aparentemente complacido, y le devolvió el estrechón de manos a Jester, envolviendo la mano más fina en la suya, que era ancha.</p>
<p>—Está bien, de acuerdo. Yo siento haber sonado tan mordaz, pero estaba demasiado azorado con lo que decías…— Myrrot le hizo un gesto a la sala — ¿Quieres sentarte y decirnos al fin qué diablos pasó con Pierrot?</p>
<p>Una vez en la salita, Jester relató todo lo que vio en la Horda; terminó el relato estremeciéndose en sollozos roncos y cargados de dolor.</p>
<p>—No sé quien pudo hacerle ese daño tan horrible; tenía mordidas en sus partes privadas y sangraba como si lo hubiesen matado a machetazos. Lo último que recuerdo fue que Spades fue a examinar a Pierrot para ver la gravedad de sus heridas y pedir ayuda.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Tilde ~~ ¿Y ahora qué? ~~ :</strong></p>
<p>Lo cierto es que no le gustaba esa consecuencia del plan. Esos sollozos y gemidos le recordaban demasiado al de sus hermanos bajo la mano de su padre. No estaba seguro de cómo se lo tomaría pero dejó posar su mano en la rodilla del klowny, tratando de transmitirle algo de apoyo.</p>
<p>—Pierrot seguramente resultará bien —le dijo—. Salta a la vista que es un sujeto duro.</p>
<p>Al menos eso era verdad. A pesar de todo lo que le habían hecho, Pierrot había conservado a sus ojos algo de dignidad al no prorrumpir en súplicas para que lo dejaran. En cambio, había tratado de razonar e incluso le había escupido. Sí, aunque la tormenta se hubiera puesto sobre Pierrot, Tilde no dudaba que sería capaz de tragarse aquel mal trago.</p>
<p><strong>Myrrot ~~ Quien se acuesta con niños, amanece&#8230; ~~ :</strong></p>
<p>—Él es lo máximo…— susurró Jester, sin disimulo alguno. Sin embargo, recordar a Pierrot dolía mucho. Alzó la mirada cuando Tilde le tocó la rodilla, y aquello le sentó bien, a pesar del hormigueo que sintió.</p>
<p>—Tilde tiene razón. —comentó Myrrot, acariciando levemente los hombros de Jester. Miró con cierto deseo el zipper en su espalda, muy tentador. De repente, se hizo el que había olvidado algo, y comentó: —Pero qué mal anfitrión soy. Te traeré algo para que te calmes un poquito, Jester.</p>
<p>Se levantó y cuando le dio la espalda a ambos, sonrió para sus adentros; le daría a Jester algo que más que calmarlo, le cambiaría ese humor y se olvidaría un poco de Pierrot. Además, estaba harto de que lo mencionara todo el tiempo, su maldita cursilería era desesperante.</p>
<p>Le sirvió un vaso de rakajya, una bebida muy dulce hecha de fresones y leche. Sin embargo, a eso también le añadió una “pócima de sensualidad” que le había comprado a un amigo en cierta ocasión. Entre sus efectos estaba el de serenar a quien la bebiera y ponerlo dispuesto para el sexo y la seducción. Aunque Myrrot no era muy fan de las cosas sutiles, pensó que en estos momentos era lo mejor para Jester.</p>
<p>Para disimular, se sirvió medio vaso de tokajo, y a continuación, regresó a la sala, donde Jester y Tilde le esperaban. Al jovenzuelo se le iluminaron los ojos al ver la bebida rosado claro.</p>
<p>— ¡Es rakajya!</p>
<p>—Sí, Jestercín. La guardo para los invitados, sé que a los chiquillos y jovencitos les encanta. —dijo sonriente mientras le daba el vaso —ahora bébete eso y tranquilízate, porque en menos de lo que esperas, Pierrot estará hecho un roble y tu volverás a perseguirlo como siempre.</p>
<p>— ¡Oye! No lo persigo, sólo me gusta estar con él. —dijo Jester, con cierto aire de chiquillo ofendido —. Cuando tú te enamores te pondrás así también, ya lo verás.</p>
<p>Myrrot contempló con deleite como Jester se bebía el rakajya sin pausa alguna. No se lo había pensado dos veces. En un momento estaría más tranquilito y tal vez, sólo tal vez, podría divertirse un rato con él, porque pese a que era un imbécil marica enamorado, Jester no dejaba de ser un klowny condenadamente sensual a su veintena centenaria.</p>
<p>—Estuvo deliciosa, Myrrot. —comentó Jester, relamiéndose la boca. Minutos después, sintió un mareo placentero, y entrecerró los ojos. Myrrot se le acercó y lo recostó del sofá.</p>
<p>—Jester, necesito hablar con Tilde un momento, por favor excúsanos.</p>
<p>El chiquillo asintió y se repantigó en el mueble, sumido en su agradable aturdimiento. Myrrot tomó a Tilde del brazo y lo trajo al rincón más alejado de la cocina.</p>
<p>—No sé tú, Tilde, pero hay que calmar a este jovencito y de ser posible, que se olvide de Pierrot un buen rato. Si sigue deprimido, puede cometer alguna idiotez contra nosotros. —miró hacia el quicio de la cocina y prosiguió: —Le di rakajya con una poción de sensualidad, que lo serena y lo pone más dispuesto a… otras cositas.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Tilde ~~ ¿Y ahora qué? ~~ :</strong></p>
<p>No pudo evitar notar el tono con que Jester hablaba. El pobre infeliz no sólo sentía apego por Pierrot. Lo adoraba con la intensidad del primer amor, a pesar de Myrrot, la lascivia de su líder y el que quizá no fuera correspondido. Reconoció una punzada ligera de malestar al pensar en el dolor que sentiría al haber descubierto a Pierrot.</p>
<p>“Alguien como él no merece tu cariño” pensó cuando Myrrot desapareció dentro de la cocina. “Ni tu furia ni tu amargura. No sabe apreciarlas”</p>
<p>Tilde miró interrogante a su compañero mientras lo conducía al rincón. Había notado el ligero tambaleo de la cabeza de Jester, como si de una sentada se hubiera emborrachado, pero no percibía a ningún aroma a alcohol y le resultó desconcertante.</p>
<p>Al poco rato, Myrrot le explicó el hecho. Tilde sintió la furia encenderse como una bujía arrancada de una patada.</p>
<p>“Idiota”, deseó replicarle. “¿Es que sólo piensas con la polla?”</p>
<p>Pero se contuvo. Claro que Myrrot pensaba principalmente con la polla. ¡Sólo hacía falta pensar en las venganzas que concebía para deducirlo! Y él ¿realmente tenía el derecho de decir algo? Después de lo que habían vivido, lo que habían hecho en conjunto, no.</p>
<p>Y a Jester quizá le haría bien olvidarse de Pierrot por unos momentos. Procuraría que así fuera.</p>
<p>—O es el plan más estúpido que has tenido hasta el momento —dijo finalmente— o el más conveniente. En todo caso, concuerdo en que lo mejor para ambos es distraer a Jester del motivo que lo traje aquí.</p>
<p><strong>Myrrot ~~ Quien se acuesta con niños, amanece&#8230; ~~ :</strong></p>
<p>Myrrot se molestó notoriamente con la respuesta de Tilde. Percibió clarísimo el malestar en sus ojos.</p>
<p>—Bien, si tú tienes una idea mejor, abre la bocota, viejo. —contestó, cruzándose de brazos —Lo que soy yo, no me voy a calar sus lloriqueos patéticos y su cantaleta de “Ay Pierrot, ay Pierrot”…— parodió la voz de Jester e hizo gestos dramáticos con las manos. —Si quieres puedo patearle el puñetero culo afuera y dejarlo a merced de una mantícora hambrienta.</p>
<p>Lo miró fijamente por unos segundos, aun cruzado de brazos.</p>
<p>—Lo siento viejo, no puedo ser de otra forma. La ternura de Jester no me conmueve, más bien me repugna y me aburre. —dijo, con un suspiro hastiado. —Así que tú dirás.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Tilde ~~ ¿Y ahora qué? ~~ :</strong></p>
<p>Tilde no pudo evitar esbozar una sonrisa irónica. Era tan fácil hacer enojar a Myrrot, lo completamente opuesto a su hermano. Fingió meditar unos instantes, con la mano sobre el mentón y la otra en la cadera, antes de responder:</p>
<p>—No, no creo que se me venga nada a la mente —Se volvió hacia Jester, que aún parecía entre algo achispado y triste. Casi parecía un niño que ha perdido a sus padres en el centro comercial.</p>
<p>A él si le gustaba esa inocencia, la pureza del espíritu que no permite paso a la degeneración como en la que ellos —Myrrot, Pierrot y él— se regodeaban. Representaba todo lo que ellos no eran y jamás serían.</p>
<p>Placer que duele. Dolor placentero. Nada estaba completo si no tenía su opuesto.</p>
<p>—Soy un simple huésped en tu hogar, Myrrot —espetó por último—. Estoy seguro que no necesitas mi aprobación para hacer lo que desees, y en verdad, esa es una de las razones por las que me gustas. De modo que lo decidas llevar a cabo en tu casa, con tus amigos, no encontrará resistencia de mi parte.</p>
<p><strong>Myrrot ~~ Quien se acuesta con niños, amanece&#8230; ~~ :</strong></p>
<p>Myrrot soltó una carcajada cuando escuchó lo de “tus amigos”. Vaya, Tilde de vez en cuando hacía buenos chistes.</p>
<p>—Yo, amigo de ellos… ¡JA JA! —se sujetó el estómago descubierto —Esta estuvo buena, Tilde.</p>
<p>En ese instante, sintieron unos pasos vacilantes acercarse a la cocina. Myrrot se viró, y vio a Jester, apoyándose en el quicio de la puerta de la cocina.</p>
<p>—Myrrot… me siento algo débil… ¿me dejas descansar un ratico antes de irme a casa? —preguntó, con un tono de voz parecido al de un niño somnoliento que quiere ser consentido. —Es que no me siento muy bien.</p>
<p>—Ohh Jestercín, pobrecillo…— canturreó Myrrot, acercándose solícitamente hacia su homólogo y lo tomaba en brazos; era liviano y delicado, sin duda. Iba a ser una presa bonita, aunque esta vez sólo lo follaría por hacerle olvidarse de Pierrot un rato y luego lo dejaría irse a casa. El efecto de la poción de sensualidad duraba unas cuantas horas nada más.</p>
<p>—Déjame ayudarte. Puedes descansar un ratito en mi cuarto. Ten por seguro que nosotros te cuidaremos.</p>
<p>Jester sonrió tontamente y le echó los brazos en el cuello a Myrrot. Éste contuvo una mueca de desdén y forzó una sonrisa complaciente.</p>
<p>«Demasiada ternura e inocencia para mi gusto… —pensó Myrrot, con cierto asco —Está extremadamente ahuevoneado…»</p>
<p>—Tilde, voy a llevar a esta criatura a mi cuarto para que descanse… ¿quieres acompañarme?</p>
<p>Cuando llegó a la habitación, lo depositó con cierto cuidado en la cama. Jester ronroneó al sentir la sábana fría y fresca.</p>
<p>—Está deliciosa… tan fresca…— murmuró —Y suave…</p>
<p>Vaya, con que la poción ya estaba haciendo efecto oficialmente. Quien tomaba esa poción se ponía algo somnoliento pero juguetón, y especialmente sensual. Aquello era lo que ocurría con Jester, mientras se retorcía entre las sábanas frías, ahora con los movimientos lánguidos de un gatito que jugaba con una madeja.</p>
<p>—Vaya, qué lindo, Jestercín…— Myrrot sonrió y esta vez no fue tan forzado. No podía negar que la poción le daba a Jester un toque de inocente sensualidad. — ¿Te ayudo?</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Tilde ~~ ¿Y ahora qué? ~~ :</strong></p>
<p>En efecto, Tilde no rechazó la oportunidad de seguir a ambos hasta el cuarto donde, no hacía más de cinco horas, había reído como demente porque el sol no lo hubiera quemado.</p>
<p>Contempló con una sonrisa los movimientos lánguidos y mimosos que Jester realizaba sobre la cama. Como un gatito o como un niño, era la viva imagen del inocente. Incluso notó que Myrrot tenía su propio brillo, aunque difícilmente sería de ternura. Se acercó hasta él y le acarició casi al descuido el cuello, aquel que había perforado en la máxima muestra de que Myrrot tenía su corazón, cuando se lo entregó voluntariamente.</p>
<p>—No sé qué es más bello —susurró en su oreja—. Tú embobado por Jester o Jester embobando sin darse cuenta —Le lamió la oreja y tironeó del lóbulo sin asomos de delicadeza, como sabía que a él le gustaba—. Voy a disfrutar viéndote jugar.</p>
<p><strong>Myrrot ~~ Quien se acuesta con niños, amanece&#8230; ~~ :</strong></p>
<p>De improviso, un escalofrío recorrió a Myrrot que le hizo arquear la espalda. En ese momento se dio cuenta que tenía mucho sin sentir las manos de Tilde sobre su klownidad.</p>
<p><em>No sé qué es más bello. Tú embobado por Jester o Jester embobando sin darse cuenta.</em></p>
<p>—N-no estoy embobado. —contestó, mirando de reojo a Jester, quien los veía desde su placentera bruma.</p>
<p>Cuando Tilde le mordió la oreja, Myrrot se estremeció y dejó salir un gemido.</p>
<p><em>Voy a disfrutar viéndote jugar.</em></p>
<p>— ¿Quieres que juegue con él? —dijo en un siseo suave. Se viró a Jester y le hizo un gesto cariñoso para que se incorporara —Ven aquí, bonito. Ven con Myrrot.</p>
<p>El otro no vaciló; se levantó y casi, casi se desplomó en los brazos de su colega. Sacudió la cabeza fuertemente y luego sonrió.</p>
<p>—Aquí estoy, Myrrot.</p>
<p>El otro sonrió, pero no se dio cuenta que su expresión se ampliaba un poco, mientras recorría esas facciones suaves, esos óvalos casi rosáceos en sus mejillas. Por unos segundos, lo observó sin desviar la mirada.</p>
<p>— ¿Qué tanto me…? —Jester no pudo terminar la pregunta, porque Myrrot lo silenciaba con un beso en los labios. Exploró con experticia la boca de su “presa”, hasta separar sus labios y saborear aquella lengua curiosa, esa que ahora mismo le formulaba preguntas estúpidas.</p>
<p>Mientras lo besaba, Myrrot tanteó el zipper detrás de Jester, y lo bajó parsimoniosamente, descubriendo sus hombros azulados. No pudo evitar morderse el labio pues aquella inocencia sorprendentemente cubría un cuerpo voluptuoso, a la espera de ser devorado.</p>
<p>—Pero, pero…— ahora la expresión de Jester reflejaba algo de vergüenza — ¿lo vamos a hacer frente a él?</p>
<p>Ante aquella pregunta, Myrrot respondió con una sonrisa indulgente:</p>
<p>—Claro que sí. Él nos observará…— Jester iba a decirle algo pero Myrrot le colocó un dedo en los labios —No te preocupes… te gustará, ya lo verás.</p>
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<p><strong>Tilde ~~ ¿Y ahora qué? ~~ :</strong></p>
<p>A modo de respuesta, Tilde le dedicó una sonrisa tranquilizadora al joven klowny, al mismo tiempo que su mano palpaba el abultamiento que comenzaba a apreciarse en Myrrot. Le dio una ligera mordida en el cuello, dejándole una marca roja, sin despegar la vista de su nuevo entretenimiento.</p>
<p>—No te preocupes, Jester —dijo conciliatorio—. Me aseguraré de que Myrrot no se propase demasiado. No lo harás, ¿verdad, querido? —agregó con una sonrisa maliciosa, esta vez probando la firmeza de las nalgas del mayor.</p>
<p><strong>Myrrot ~~ Quien se acuesta con niños, amanece&#8230; ~~ :</strong></p>
<p><em>Me aseguraré de que Myrrot no se propase demasiado. No lo harás, ¿verdad, querido?</em></p>
<p>«¡Doih! —pensó Myrrot, siseando con la caricia en su trasero — ¡Tenías que echarme a perder la diversión!»</p>
<p>Lo que le faltaba, ¿acaso Tilde ahora quería proteger a Jester? Aquello era lo último que Myrrot deseaba, porque para eso, bien podría regresarse a la horda y consentir al marica de Pierrot, que ahora mismo debería estar recibiendo transfusiones de azúcar en la sangre para que sus heridas sanaran más rápido.</p>
<p>—Eres muy cariñoso. —dijo Jester, extendiendo la mano hacia Tilde y rozándole la mejilla. —Los dos lo son.</p>
<p>«Demonios, parece que la pócima exacerbó la ternura de Jester— pensó Myrrot para sus adentros —Lo único que me falta es que me diga “te quiero mucho”… ¡sería el colmo!»</p>
<p>—Quitemos estas ropas fastidiosas… no querrás que te estorben al sentir las sábanas frías ¿o sí? —inquirió Myrrot, deslizando el traje de Jester y descartándolo. El otro se dejaba desnudar dócilmente, y para deleite de ambos, se notaba que tenía una buena erección.</p>
<p>«Es un recién desflorado, éstos se excitan más rápido… —se dijo Myrrot, apretando aquel abultamiento tras la ropa interior, causando que Jester cerrara los ojos entre ansiosos suspiros de gozo. —Mejor me dejo de idioteces y me concentro para que este bobalicón de mierda se olvide del mamavergas de mi hermano menor.»</p>
<p>Pudo sentir la erección engrosarse considerablemente, así que con algo de sutileza, le bajó el calzón, lo suficiente para que el miembro brotara hacia fuerza. Joder, qué excitado estaba ese condenado mocoso Joker.</p>
<p>Sin embargo, mientras estaba concentrado acariciándole los genitales, Jester le tomaba una de las manos y le lamía los dedos. Incluso tomó el dedo índice y lo chupó parsimoniosamente, como si se tratara de una erección.</p>
<p>—Agh, demonios Jester…— siseó Myrrot, sintiendo su erección pujar. Le gustara o no, le estaba encantando las pequeñas iniciativas del otro.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Tilde ~~ ¿Y ahora qué? ~~ :</strong></p>
<p>Tilde no tenía el don de explorar mentes ajenas, pero no lo necesitaba para saber que sus palabras no habían agradado a Myrrot. Le sonrió indulgente, indicando tácitamente que le daba igual su  opinión. Jester era una oveja entre lobos, y si podía, haría de la experiencia algo que lo convertiría en un masoquista peor que los Myrrot. Si todo salía bien, querría volver por más.</p>
<p>La caricia de Jester, no obstante, le supo deliciosa. La palma suave y cálida, pura. “Acaricias a un monstruo como a un conejo que te dio ternura” pensó divertido por la ironía y cuando lo sintió alejarse, deseó que hubiera durado más tiempo.</p>
<p>Mientras tanto Myrrot dejaba al descubierto la pálida juventud de Jester en todo su esplendor. La piel le otorgaba un aire de estatua, su postura de una romana y la erección de una vitalidad incomparable. Tilde se preguntó qué tan inocente sería en verdad.</p>
<p>Puesto que estaba en la misma horda que Myrrot, no debía ser virgen y sin embargo, el pudor se confundía en su mirada brumosa, confundida y excitada, al tiempo que recibía las atenciones del otro. Tilde se apartó hasta dar con una silla y dejó caer su peso sobre ella, contemplándolo todo y sintiendo que el pantalón le apretaba.</p>
<p>Al contemplar la manera en que los dedos de Myrrot desaparecían en la boca golosa del joven, se sonrió. Abrió sus pantalones y se acarició suavemente, embargado por el aroma sexual que exudaban ambos y la sangre hirviendo en sus entrepiernas. Le estaba encantando ver el cómo ambos se deshacían mutuamente. Jester de un modo tan simple como sonreír amigablemente, y Myrrot haciendo esfuerzos por controlarse.</p>
<p>—Representan una imagen gloriosa —comentó en voz alta y emitió una risita—. Myrrot, no te olvides que Jester apenas puede mantenerse en pie. Míralo al pobre, cómo se tambalea. No seas un mal anfitrión y devuélvele al lecho.</p>
<p><strong>Myrrot ~~ Quien se acuesta con niños, amanece&#8230; ~~ :</strong></p>
<p>—Con tan buena voz y mandando a cantar. —comentó Myrrot en un dejo de marcada ironía —Si quieres te vienes acá y lo consientes también.</p>
<p>Jester abrió los ojos y rió, como si Myrrot hubiese hecho un chiste. Luego entrecerró los ojos y reanudó su labor, esta vez en el dedo índice. Aquello provocó que Myrrot gruñera.</p>
<p>—Ya está bien, Jestercín…— acostó al otro, dejándolo que disfrutara las sábanas frías en su espalda. — ¿Quieres algo mejor que estos dedos? Estoy seguro que sí…</p>
<p>Ante los ojos brumosos y excitados de Jester, Myrrot se tocó obscenamente la entrepierna abultada. Finalmente se bajó los pantalones, dejando al aire su miembro absolutamente erecto y clamando por un poco de atención. Se subió al regazo de Jester hasta que su imponente erección rozó la mejilla del otro.</p>
<p>—Ven, es todita tuya, Jestercín. Abre esa boquita, piensa que es un dulce gigante y delicioso. —le decía Myrrot, arrulladoramente. El otro sonreía y dejaba que el miembro se adentrara en su boca abierta y deseosa.</p>
<p>Mientras Jester se la mamaba, Myrrot observó de reojo a Tilde, que se estaba pajeando con solo verlos; además de sádico consumado, era un voyeurista ¡menudo degenerado era!</p>
<p>Volvió a concentrarse en Jester, aferrando los rizos lilas para guiar su boca y profundizar la penetración. Myrrot cerró los ojos y al fin sus gemidos se escucharon…</p>
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<p><strong>Tilde ~~ ¿Y ahora qué? ~~ :</strong></p>
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<p><em>“Si quieres te vienes acá y lo consientes también.”</em></p>
<p>“Qué más me gustaría, mi amigo” se dijo Tilde dedicándole una sonrisa. Pero no respondió ni dio señas de moverse de su sitio. Ver el espectáculo desde su trono de madera también podía ser gratificante y más si el par de actores eran tan perfectos como aquellos bufones mágicos.</p>
<p>Le hubiera encantado probar también un beso de boca de Jester, probar por sí mismo la dulzura entre sus piernas y quizá darle la ilusión de que no necesitaba a ningún Pierrot por unos instantes.</p>
<p>—Jester debe tener unas habilidades extraordinarias, Myrrot —comentó como al descuido, masajeando con obscena naturalidad su erección—, porque incluso los vecinos podrán enterarse de cuánto disfrutas de ellas.</p>
<p>Sabía que su palabra no era buscada, pero de ningún modo pensaba callarse y dejar que se olvidaran que estaba ahí. Ya que Myrrot los había metido en ese nuevo lío, iba a disfrutarlo del modo que se le diera la gana.</p>
<p><strong>Myrrot ~~ Quien se acuesta con niños, amanece&#8230; ~~ :</strong></p>
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<p><em>porque incluso los vecinos podrán enterarse de cuánto disfrutas de ellas.</em></p>
<p>Myrrot se viró hacia Tilde y le dedicó una mueca de ironía y algo de fastidio; ¿ahora se iba a poner criticón? Esbozó una sonrisa y le dijo lo siguiente, sin descuidar a Jester:</p>
<p>—Ah, me tomas el pelo, huevón; ¿ahora te vas a poner a criticonearme? No me jodas, viejo. —Dicho esto, chasqueó los dedos y apareció un clon a su lado. —Anda cariño, ve a ocupar a Tilde para que deje de meterme coña.</p>
<p>El duplicado se acercó pausadamente a donde estaba Tilde; tomó la erección del vampiro entre sus manos anchas y le sonrió, más no le dijo palabra alguna. Los clones mágicos no podían hablar, sólo obedecer las acciones de su creador. En este caso, la orden que le dio Myrrot fue complacer a Tilde y que éste dejara el fastidio con sus comentarios.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Tilde ~~ ¿Y ahora qué? ~~ :</strong></p>
<p>Tilde sólo acertó a emitir una risa por la ocurrencia de su amigo.</p>
<p>—Qué fácil te ofendes, querido —dijo acariciando el rostro de aquella réplica exacta.</p>
<p>Su expresión era de deseo y placer, pero no existía ningún brillo en su mirada que otorgara autenticidad a sus acciones.</p>
<p>Sólo era un esclavo de Myrrot, su sombra obediente. Recorrió sus labios con los dedos, sintiendo que eran tan suaves y apetecibles como los de su dueño, dejándose mimar por las manos del autómata aunque algo de su propio fuego se había enfriado. No podía unirse a los otros porque se arriesgaba. Tampoco quería estar con una copia.</p>
<p>Sujetó la muñeca del clon y lo separó de su cuerpo mientras se erguía. Sonreía con indulgencia pero sus ojos brillaban de furia y frustración. Furia por ser dejado de lado, frustración porque no podía ser de otro modo.</p>
<p>—Disfruta de lo tuyo mientras dure, Myrrot —dijo tranquilamente, alejándose de ambos en dirección a la puerta-. Recuerda devolver a Jester con bien —agregó ya en el umbral—. No necesitamos que nos causes más problemas.</p>
<p><strong>Myrrot ~~ Quien se acuesta con niños, amanece&#8230; ~~ :</strong></p>
<p>Repentinamente la rabia invadió a Myrrot de sopetón. Fue algo inesperado y que no pudo controlar. Se duplicó en cinco clones más y entre todos retuvieron a Tilde. Soltó bruscamente a Jester y le dijo con visible ira:</p>
<p>— O sea, me criticoneas y luego me sales con esta mierda ¡no me jodas! —le espetó, rabioso —Si no te agradan mis métodos, vémelo diciendo y luego largándote.</p>
<p>No solamente eso, sino que además por poco lo delataba ¡qué bolas tenía este condenado! Intentaban hacer olvidar a Jester de su motivo principal, y éste la cagaba de una manera magistral. Myrrot sintió su sangre hervir, la excitación ahora se le había transformado en una rabia violenta.</p>
<p>A Jester le dio miedo ver aquella discusión; no le gustaba el tono de Myrrot, y tampoco le gustaron las palabras de Tilde. No las entendía del todo, pero lo que si tenía claro es que también se puso bravo. Se cubrió el cuerpo con una sábana y se interpuso entre ambos.</p>
<p>— ¿Por qué pelean? Pensé que ustedes eran buenos amigos…— los miró alternativamente a uno y otro —Yo me iré de aquí, si es que soy yo estorbando en algo que no sé definir.</p>
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<p><strong>Tilde ~~ ¿Y ahora qué? ~~ :</strong></p>
<p>No era la primera que se veía rodeado de repente, y ya había escuchado la lluvia de pasos sobre el suelo, de manera que cuando diez brazos lo retuvieron, permaneció altivo y en calma.</p>
<p>Aguantó el escupitajo de palabras de Myrrot con estoicismo —interiormente cansado de su sensibilidad extrema— y se preparó a responder del mismo modo, cuando le intervención de Jester lo tomó por sorpresa.</p>
<p>—No hace falta eso, Jester —espetó sintiendo un intenso deseo de maldecir la falta absoluta de autocontrol en Myrrot. Si hubiera hecho caso omiso de sus palabras y se follara sin más a Jester, ahora no tendría que soportar esa mirada de cordero asustado—. Sólo tenemos un pequeño desacuerdo. Mi buen Myrrot, esto no nos llevará a ningún lado —dijo a éste refiriéndose a los clones—. En ningún momento pretendí criticarte, y si lo tomaste así, mis disculpas. Por otra parte, prefiero irme de esta habitación a que me envíen un reflejo a entretenerme —y al expresar esto otra llamarada de furia avivó su mirada, no obstante, procuró controlar su voz y esbozar una sonrisa conciliadora para ambos. Por un breve segundo tuvo la tentación de mandar todo al desagüe y dejar que Jester se enterara con quién estaba tratando, pero de ningún modo lo tomó en cuenta.</p>
<p>También creyó notar una breve nota amarga, que no rabiosa, relacionada sólo con Myrrot. No le prestó atención—. Creo que ya se los dije; lo que hagan ustedes dos, me trae sin cuidado y en este momento desearía desentenderme de ello, si es que alguno tiene algo más que decir.</p>
<p>Desafió con la mirada a Myrrot. &#8220;Por mucho que me agrades, estás muy cerca de que te agregue a mi lista de víctimas&#8221;</p>
<p><strong>Myrrot ~~ Quien se acuesta con niños, amanece&#8230; ~~ :</strong></p>
<p><em>Por otra parte, prefiero irme de esta habitación a que me envíen un reflejo a entretenerme.</em></p>
<p>No sabía si Myrrot estaba consciente de aquello, pero a Jester le pareció ver algo en los ojos de Tilde y que en definitiva, no le gustó. Sin decirles nada más, se fue hacia la cama y comenzó a vestirse. La excitación que tenía hace un instante se le disipó totalmente.</p>
<p>—No sé ustedes, pero no pienso meterme en esta clase de discusiones. Mejor me voy a dormir al sofá de abajo, y me voy temprano a casa de mis padres. —dijo Jester, paseando su mirada entre asustada y confundida. —No quiero resultar más estorbo del que ya siento que soy.</p>
<p>Cuando Jester bajó, Myrrot desapareció los clones y cerró la puerta tras sí. Sus ojos marrón oscuro brillaban más que nunca pero ese brillo no podía ser de alegría ni nada.</p>
<p>— ¿Y todo porque no te agradó lo del clon? ¿Acaso estás…? — Myrrot negó con la cabeza y soltó una risita desprovista de humor —No puedes andar celoso. No de mi. No te di razones para celarme, Tilde.</p>
<p>Permaneció callado unos segundos y se cruzó de brazos.</p>
<p>—Está bien. Sincérate ahora, y si pues, no quieres seguir más aquí, pues vete. —le dijo con un tono totalmente indescifrable —He vivido solo, y seguiré viviendo solo, Tilde. Esa no es novedad.</p>
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<p><strong>Tilde ~~ ¿Y ahora qué? ~~ :</strong></p>
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<p>—Estoy seguro que no —replicó Tilde percibiendo un ridículo deseo de echarse a reír, aunque reconocía que nada en la situación tenía algo de gracioso. De hecho, de un plumazo todo había pasado a ser una discusión que, ya intuía, podía para mal o para peor. Sin embargo el impulso de ser mordaz fue más potente que otra cosa.</p>
<p>—Lo que hagas o no hagas en tu casa no es mi asunto, ni mi problema. Yo lo entiendo, pero al parecer no entiendes que, asimismo, yo no estoy obligado a complacerme con lo que tú quieras. Simplemente, decidí que esta vez no voy a participar de tus juegos, y en lugar de dejarme marchar, se te ocurre espantar a ese muchacho y plantearme cuestiones absurdas. Y respecto a tu pregunta —sonrió socarrón—, depende de ti. Yo no tengo verdaderos motivos para preocuparme. He vivido más de cinco siglos en soledad y gran parte del tiempo, sin el privilegio de tener un techo sobre mi cabeza. Puedo ocultar mi condición con tranquilidad. Sin embargo, estoy dispuesto a soportar tu exasperante facilidad para ofenderte por cualquier cosa, si tú admites mi libertad absoluta de acción. De otro modo, me marcharé, y si cuentas con la suerte suficiente, olvidarás que me conociste.</p>
<p>Mientras hablaba Tilde ya maquinaba planes de acción. Consideró la posibilidad de matar a Myrrot, despachar a Jester y desparecer de esa aldea a vivir a un campo apartado, viviendo como ya lo había hecho, aprovechándose de los viajeros desprevenidos.</p>
<p>Inevitablemente levantaría rumores y quizá alguien lo bastante loco decida tomarlos en serio. Iría a cazarlo y haciendo uso de la magia que Tilde no tenía, lo más probable fuera que al final lo atrapara. Entonces tal vez lo matara y su reinado de sangre se derrumbaría para siempre. No sería diferente a las cientos de escenas que ya se imaginó en otras ocasiones, él pereciendo ante un oponente digno.</p>
<p>Lo que sí iba a lamentar era tener alguien en quien derramar su sadismo. A lo mejor antes de morir podría encontrar a otro. Quizá a Pierrot.</p>
<p><strong>Myrrot ~~ Quien se acuesta con niños, amanece&#8230; ~~ :</strong></p>
<p>—Yada, yada yada. —contestó Myrrot, haciendo gestos con la mano —Estás que te mueres de celos y por eso andas ahora reclamándome que necesitas “tu espacio”.</p>
<p>«Disimula, disimula. Eres tan arrogante que no eres capaz de admitir que estás molesto porque no tienes compañía en tus calaveradas. —le regañó su consciencia —Así como disimulas lo mal que te sientes en el fondo con lo de Pierrot. Sabes que todo lo que haces es malo…»</p>
<p>«Todos me viven criticando, incluso tú, Tilde. Todos me critican, a nadie le agrado lo suficiente. —pensaba Myrrot, tratando de contenerse y tragarse todo lo que estaba sintiendo, pues pensaba que igual al otro le iba a importar un reverendo pepino —Bien, supongo que tendré que seguir así hasta el día que caiga muerto, o el día que a Tilde le pique el culo y me chupe hasta matarme.»</p>
<p>—Está bien. —le dijo, dándole la espalda y caminando hasta la cama. —Ve y regodéate en tu espacio todo lo que quieras, pero luego que te metas en pleitos, no vengas a pedirme un coño, Tilde.</p>
<p>Trató de cerrar los ojos y dormir, mentalizándose que luego de esto, Tilde no iba a amanecer en su casa. Apretó los puños tan fuerte que casi los hizo crujir; el dolor lo hizo rechinar los dientes, y optó por otro método poco ortodoxo de relajación y al que no recurría sino en casos muy extremos.</p>
<p>Chasqueó el dedo y un clon suyo apareció; se inclinó hacia su creador y éste le susurró algo. La figura asintió y bajó rápidamente, para luego regresar con una botella en la mano; era vino dulce, la única bebida alcohólica en Pokáar.</p>
<p>«Salud.» se dijo a sí mismo antes de comenzar a beber como loco.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Tilde ~~ ¿Y ahora qué? ~~ :</strong></p>
<p>Aunque ya sabía que no era deseado, Tilde, no sabía si por la curiosidad o un asomo de inquietud, se quedó en el mismo lugar desde donde lo dejaron los clones, siendo mudo testigo del proceder del klowny.</p>
<p>Cuando percibió el aroma del alcohol salir de la botella y la boca de éste, comprendió sus intenciones y sintió, claramente, algo parecido a lo que le provocó el gemido lastimero de Jester. Pensó en lo crueles que eran, las barbaridades de las que salían con sonrisas triunfantes, y en el curioso detalle que, aun así, pudieran percibir sentimientos de dulzura o de autocompasión.</p>
<p>Aunque no alcanzaba a comprender del todo qué podía provocar esto último en Myrrot, siempre tan fuerte, bravucón y directo.</p>
<p>—Eres patético, Myrrot –dijo al fin, encontrando la voluntad para acercarse a él y arrebatarle con firmeza la botella —. No te hagas esto por mi causa. Al final yo soy peor que tú, ¿lo recuerdas? —Intentó a darle una sonrisa, no seguro a ciencia cierta de por qué decía eso—. Tú no eres asesino, ni hipócrita ni has roto tu palabra para conmigo en ningún momento. Di que quieres que me vaya y lo haré, pero no me moveré hasta haberlo oído claro de tus labios.</p>
<p>Delineó su rostro perfecto de gitano, la boca tan propensa a insultos variados, y la ternura de protegerlo, quitarle ese rictus amargo, se intensificó.</p>
<p>“Esto tiene que ser risa. Ahora él parece demasiado frágil”.</p>
<p>—Esto no tiene que tener más significado que un giro de ojos –dijo en alusión a la discusión—. A pesar de tu carácter imposible, hay más en ti que me gusta y que no quisiera abandonar de inmediato.</p>
<p>Al mismo tiempo que sacaba esas palabras, Tilde cayó en cuenta de que era cierto. No quería dejarlo tan pronto. Si Myrrot pronunciaba su sentencia y lo sacaba de ahí, no sólo iba echar en falta un cuerpo resistente bajo el suyo. Sería otra amargura más de las que ya cargaba, todas igual de pesadas.</p>
<p><strong>Myrrot ~~ Quien se acuesta con niños, amanece&#8230; ~~ :</strong></p>
<p>Cuando Tilde le arrebató la botella de vino —su mejor método de relajación— Myrrot lo miró frunciendo la cara y girando los ojos.</p>
<p>—Dame acá esa mierda. —le dijo, tratando de arrebatarle la botella — ¿O es que ahora los vampiros toman vino?</p>
<p><em>Di que quieres que me vaya y lo haré, pero no me moveré hasta haberlo oído claro de tus labios.</em></p>
<p>«La verdad, no quiero que te vayas, pero ¿acaso tengo que decirlo? No quiero. No quiero ser un estúpido sentimental como Jester. Tampoco quiero suplicar como Pierrot…— pensaba Myrrot, aun intentando recuperar la botella de vino —No quiero ser como ellos, toda muestra de sentimentalismo es patética, la odio. Y sólo bebo para calmarme no para otra cosa…»</p>
<p>Él creía que decirle “no, no quiero que te vayas” o “quédate” iba a ser una muestra de debilidad, de dependencia. Simplemente le aterrorizaba tener que pedir ese tipo de cosas.</p>
<p><em>A pesar de tu carácter imposible, hay más en ti que me gusta y que no quisiera abandonar de inmediato.</em></p>
<p><em> </em></p>
<p>Por Korr, no quería. Iba a doler e iba a quedar como un grandísimo marica sentimental, pero mejor hablaba o volvería a vivir solo, sin nadie que le comprendiera, porque lo cierto era que de todos los que le conocían, Tilde era el que mejor le comprendía.</p>
<p>—No te he dicho que te vayas ni he pensado en hacerlo. Ahora dame el maldito vino, Tilde. —le dijo entre dientes, mientras se le montaba encima para quitarle la botella. —O enfrentarás mi temible ira…</p>
<p>Cuando dijo esto, se dejó caer en el regazo de Tilde y soltó una serie de risitas que sonaron más a alivio que otra cosa.</p>
<p>Quería que se quedara, de aquello no cabía duda…</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Tilde ~~ ¿Y ahora qué? ~~ :</strong></p>
<p><em>“O enfrentarás a mi temible ira”</em></p>
<p>A pesar de los forcejeos de Myrrot, Tilde supo que la densidad se había disipado del aire. Al rendirse finalmente y caer sobre él, el vampiro no se contuvo de acompañarlo en su risa, lleno de buen humor.</p>
<p>Le revolvió los cabellos con la mano libre, y en un arrebato plantó un beso entusiasta en su boca abierta. Ahora estaba seguro de que no quería irse.</p>
<p>—Eres más precioso de lo que crees, mi amigo —le dijo, alcoholizado de un raro sentimiento de paz inducido por el calor en contra su pecho. Inspirado, le mordió la oreja, tironeándola, como si quisiera despertarlo al mundo real —. Todavía no es tarde para buscar a Jester, si te interesa. Aunque no podré participar activamente, deploro de permitir que se te escape una oportunidad idónea como la presente.</p>
<p><strong>Myrrot ~~ Quien se acuesta con niños, amanece&#8230; ~~ :</strong></p>
<p>Una nube gris estuvo a punto de aparecer alrededor de Myrrot, pero ésta se disipó, junto con su malhumor y su aprensión a expresar sus sentimientos.  Rió y rió hasta que terminó tosiendo con fuerza.</p>
<p><em>O enfrentarás mi temible ira…</em></p>
<p>«Mi, qué buena vaina. Mira la estupidez que se me ocurrió decirle…— se dijo Myrrot —Ira, sí, como no…»</p>
<p><em>Todavía no es tarde para buscar a Jester, si te interesa. Aunque no podré participar activamente, deploro de permitir que se te escape una oportunidad idónea como la presente.</em></p>
<p>— ¿Y por qué, querido? Digo, solamente me lo quería tirar para que se olvide de ese chupavergas de Pierrot y no joda con el asunto que tú y yo sabemos. —dijo Myrrot, recuperando la botella y bebiendo un largo sorbo —Por más nada, porque para sexo, te prefiero a ti. Me va mejor lo rudo y duro. Sin embargo, supongo que para variar no está mal.</p>
<p>Se levantó ligeramente tambaleante, se calzó apenas el pantalón y fue a por Jester, que dormitaba en el sofá, acurrucado como una mantícora bebé. Myrrot se inclinó y le restregó un poco los rizos lilas.</p>
<p>—Jestercín, despierta. Myrrot ha vuelto.</p>
<p>El otro se despertó ligeramente sobresaltado.</p>
<p>—Myrrot… ¿qué pasó? ¿Y Tilde?</p>
<p>—Está allá arriba… no pasó nada, fue eso que él dijo, sólo un malentendido de amigos, tú me comprendes. —le dijo Myrrot, entre risitas.</p>
<p>—Estás ebrio… hueles a alcohol…. —comentó Jester en voz baja. Myrrot le acarició el trasero juguetona y obscenamente.</p>
<p>—Descuida, estoy bien, sólo tomé un sorbito para calmarme y discutir mejor las cosas con Tilde, es todo. Nos bebimos un par de copitas y listo. —repuso Myrrot, con una sonrisa —Ven aquí, siento haberte dejado asustado y con las ganas.</p>
<p>Aun un poquito asustado, Jester aceptó y dejó que Myrrot lo guiara de vuelta a su cuarto, donde Tilde los aguardaba.</p>
<p>— ¿En qué quedamos? —dijo Myrrot, siempre sonriente —Creo que es mejor comenzar de cero…</p>
<p>Empujó ligeramente a Jester para que éste se recostara en la cama. Myrrot se plantó detrás de él y le mordió ligeramente el cuello azulado. Luego su boca inquieta y fragante a vino subió hasta la oreja de Jester y la mordisqueó, tirando de ella. Tenía que ir con calma si quería que el otro recuperase la excitación y se relajara.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Tilde ~~ ¿Y ahora qué? ~~ :</strong></p>
<p>Cuando Myrrot regresó conduciendo a Jester, Tilde había regresado a la silla que ocupara antes y lo recibió con una sonrisa cordial. Prácticamente dormido, Jester era una tentación a primera vista y la visión de él seducido por los manoseos de Myrrot, que apestaba a deseo, inflaron rápidamente las ansias perdidas y se relajó abriendo las piernas.</p>
<p>La diferencia de movimientos era casi contradictoria. Mientras Jester se excitaba dulcemente, emitía gemidos bajos suspiros y se dejaba hacer, ahí estaba Myrrot con toda su prepotencia, hambre y energía.</p>
<p>Contempló las espaldas descubiertas, el del mayor moviéndose sobre un pecho juvenil, lampiño, perfecto. Recordó la noche antes-Pensaba en lo divertido que resultaba que estuviera a punto de matarlo, sin que a éste le importara, y ahora lo contemplaba casi grácil, como una pantera perversa, buscando los puntos débiles de su presa.</p>
<p>Acarició su entrepierna. Volvía a endurecerse.</p>
<p><strong>Myrrot ~~ Quien se acuesta con niños, amanece&#8230; ~~ :</strong></p>
<p>La entrega dócil de Jester alborotó los nervios de Myrrot, y su hambre oculta de poder, de dominio. No era tanto su facilidad para excitarse —la entendía siendo un Joker recién follado— pero la forma en que se dejaba hacer, sin oponerle resistencia simplemente le podía, y demasiado.</p>
<p>Volvió a morder el cuello azulado de Jester, pero esta vez el mordisco fue algo más fuerte, haciendo que el otro gimiera un poco más alto, sorprendido por el estímulo. A la par que se entretenía clavando sus dientes en la tersa piel, sus manos tanteaban el zipper y lo volvían a bajar, pero esta vez no descartó el traje tan rápido, sino que se entretuvo en la entrepierna, aun cubierta. Estaba abultada y cálida, parecía latir bajo su mano.</p>
<p>—No te cuesta nada excitarte, ¿no, Jestercín? —gruñó Myrrot.</p>
<p>Jester soltó un gemido y se removió, algo inquieto, en los brazos del otro. De repente, éste abrió los ojos y captó a Tilde, que se estaba toqueteando, visiblemente complacido con la escena ante sus ojos. Jester sonrió tontamente, los ojos negros brillándole de placer; era algo perceptible incluso a través de sus párpados entornados.</p>
<p>Myrrot se dio cuenta de lo que observaba Jester, y sonrió, echándole una ojeada de complicidad a Tilde. Guió al jovencito hasta donde estaba el vampiro y lo hizo arrodillarse, mientras el otro se mantenía detrás suyo.</p>
<p>—Cierto pajarito quiere darte una mano…— comentó Myrrot, quitándole los guantes blancos y dejando sus palmas blanco-azuladas al descubierto: eran ridículamente suaves y algo… ¿finas? — ¿Aceptas?</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Tilde ~~ ¿Y ahora qué? ~~ :</strong></p>
<p>La mirada de Jester, despojada de cualquier pudor, pero inconteniblemente inocente, se clavó de improviso en la suya y Tilde no logró evitar sonreírle lascivo. Era una criatura extraña, que jamás había visto más que en los circos, y sin embargo, había un parecido irresistible entre él y los jóvenes que se entregaban incluso después de ver los colmillos y el cuello herido.</p>
<p>Muertos para las mentes raciones, más vivos que nunca, más bellos que nada.</p>
<p>Sólo podía imaginarse la suavidad de la piel pálida y los hilos de lilas estrujados entre sus dedos. La lengua repleta de azúcar roja, el cuerpo ardiente y sudoroso estremeciéndose a su toque. Myrrot era fieramente sensual, Jester el cuadro para describir la más deliciosas perversidades.</p>
<p>Y sin embargo, no esperó el movimiento de Myrrot. Jester no tenía protesta que emitir ahí en el suelo, entre sus rodillas, y su mirada afiebrada parecía tan candorosa que se podría confundir con el cariño. Pasó un dedo por sus facciones, curioso, hasta llegar a la línea del cabello y acarició la coronilla, comprobando los rulos que aparecían dóciles al inicio pero volvían a enredarse pasada su mano. Ni un asomo de miedo nublaba nada en él.</p>
<p>—Eres precioso —comentó inclinándose.</p>
<p>No esperó a que le diera respuesta e impuso un beso dominante sobre sus labios, saboreando el aliento eternamente dulzón, percibiendo el aroma de Myrrot rodeándolo.  Un aroma intenso y otro delicado, el suyo propio. La sangre febril manchando sus mejillas, creciendo a mares en la entrepierna. Al separarse lamió el torrente de su rostro sobre la piel, a la vez que guiaba las manos de Jester hacia su miembro. Tenía manos elegantes, de pianista. Seguramente sabría qué hacer con los dedos, o si no, le resultaría fácil aprender.</p>
<p>No, no iba a lastimarlo. Pero mientras se mantuviera bajo control, no había impedimento para lo que hacía.</p>
<p>—Tócame, caro precioso, y no habrá nada que temer —susurró arreglándoselas para que no sonara en lo absoluto a una petición. Y a la par que ordenaba, presionó los dedos de Jester contra su carne.</p>
<p><strong>Myrrot ~~ Quien se acuesta con niños, amanece&#8230; ~~ :</strong></p>
<p>Jester cerró los ojos cuando Tilde lo acarició de tal forma que sólo pudo emitir un leve ronroneo de placer. Su mano se deslizaba por su rostro y sus rizos liláceos. Sólo volvió a abrir los ojos cuando el otro le susurró un “eres precioso”. Aquello hizo que a Jester se le subieran los colores al rostro; además de sus redondeles rosas, una mancha carmín intenso apareció en su cara.</p>
<p>Cuando Tilde lo besó, algo muy extraño se revolvió dentro de él, pero no supo explicar qué demonios era. Era algo tan parecido a lo que sentía por Pierrot, de eso no cabía duda; y aun cuando sabía que no estaba haciendo bien el dejarse tocar y besar de esa forma, lo cierto es que no podía rechazarlo. Su boca permaneció unida a la de Tilde, aspirando y saboreando el gusto de sus labios.</p>
<p>«No sé que es esto que siento…— pensó Jester —Es tan… extraño… y esto no está bien, pero por alguna bizarra razón, no me puedo detener…»</p>
<p>Al abrir sus ojos, se dio cuenta que sus manos finas envolvían el sexo de Tilde; entre sus dedos circulaba el calor intenso que ese órgano emanaba, como si tuviese una caldera dentro. Jester sintió su entrepierna abultarse más y más, como manifestación corporal del deseo que comenzaba a arder dentro suyo.</p>
<p><em> </em></p>
<p><em>—Tócame, caro precioso, y no habrá nada que temer.</em></p>
<p>Jester vaciló por un momento —no tenía tantas nociones sobre acariciar un miembro masculino, excepto las que aprendió por experiencia propia luego de tocarse en unas cuantas ocasiones— pero al final sus manos comenzaron a moverse rítmicamente: éstas apretaban y estrujaban la carne que ardía debajo de ellas.</p>
<p>Mientras se concentraba en su labor, las manos de Myrrot se deslizaban en sus nalgas, y como éstas eran anchas, la caricia era mucho más intensa. Jester emitió un gemido y su cuerpo ya comenzaba a temblar de puro gozo.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Tilde ~~ ¿Y ahora qué? ~~ :</strong></p>
<p>Jester no hacía un mal trabajo, pero saltaba a la vista que actuaba por puro instinto. Aun así, Tilde encontró excitante ser uno de los primeros que le permitiera un contacto de ese nivel. Los estremecimientos que lo recorrían parecían llegarle hasta los dedos, otorgándoles una ligera vibración.</p>
<p>Por sobre el hombro de Jester contempló el semblante lujurioso de Myrrot, los brazos moviéndose mientras atendía el culo del joven y una risa suave le ascendió desde el pecho.</p>
<p>—Tengo la impresión —dijo al oído del muchacho, acariciándolo con su aliento de manera que el otro no pudiera oírlo —de que aquí Myrrot quiere algo más. ¿Estarías dispuesto a dárselo o le pido amablemente que se retire del cuarto?</p>
<p><strong>Myrrot ~~ Quien se acuesta con niños, amanece&#8230; ~~ :</strong></p>
<p>Jester volvió a cerrar los ojos y a temblar. En un gesto casi inconsciente, se mordió el labio inferior mientras intentaba en balde pensar en lo que le decían, pero lo cierto es que las caricias que Myrrot le prodigaba le despertaban las ganas de algo grueso y delicioso. Algo como lo que sintió su primera vez.</p>
<p>En eso, como si le hubiesen leído la mente, sintió uno de los dedos de Myrrot adentrarse entre sus nalgas. Jester volvió a morderse el labio y finalmente dijo entre gemidos deseosos:</p>
<p>— ¡Sí, sí, que me lo dé! —suplicó, apretando un poco el sexo de Tilde, pero fue un gesto no intencional, producto del descontrol que comenzaba a sufrir por el placer.</p>
<p>Detrás de Jester, Myrrot sonreía, moviendo el dedo medio en las entrañas del otro. Su expresión era de gozo malsano al provocar y hacer suplicar al jovencito.</p>
<p>— ¿Quieres una polla grande y gorda por aquí? —le preguntó con voz ronca —Se nota que tienes mucha “hambre”, Jestercín. Puedo sentir como aprietas el culo.</p>
<p>Entre risitas, Myrrot le comenzó a restregar entre sus nalgas el miembro ya erecto, para que Jester sintiera todo su calor y dureza. Luego lo forzó a parar el trasero, lo justo para cuadrar la punta de su miembro contra su entrada, pero sin penetrarlo. En cambio, lo que hacía era frotar el glande de su miembro en círculos lentos contra la abertura anal, que en ese momento se contraía sin parar.</p>
<p>—Di, Jester… ¿quieres esta polla suculenta por aquí abajo?</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Tilde ~~ ¿Y ahora qué? ~~ :</strong></p>
<p>El desenfreno en la voz de Jester arrancó una carcajada a Tilde.</p>
<p>—Pareces tan inocente, mi querido, pero mírate nada más —el vampiro le sostuvo la mandíbula, obligándole a ver su sonrisa maliciosa, el deleite en sus ojos. No sabía cómo funcionaba la pócima que Myrrot le había hecho beber, pero estaba seguro de que aquel brillo en Jester no era producto de ninguna magia—. Tienes la misma sed de lujuria que nosotros, quién sabe si no más. ¡Grítalo, precioso, que te oiga el mundo! —exclamó entre carcajadas.</p>
<p><strong>Myrrot ~~ Quien se acuesta con niños, amanece&#8230; ~~ :</strong></p>
<p><em>¡Grítalo, precioso, que te oiga el mundo!</em></p>
<p>Myrrot secundó la carcajada de Tilde. Cuando Jester escuchó aquello —y las risas siguientes— cerró abruptamente la boca; los colores se le subieron abruptamente a la cara, transformando el blanco-azuloso en azuloso-rojizo. Se había cohibido, pensando que los otros dos se burlaban de él.</p>
<p>—Anda, ¿qué te ocurre, Jester? ¿Te comió la lengua el gato? —inquirió Myrrot, entre risitas roncas, mientras se deleitaba con los gemidos de Jester, y su postura ofrecida, arrodillado ante Tilde, y con el rabo bien dispuesto para que lo penetraran.</p>
<p>«Ni Pierrot lo tuvo así…— pensaba Myrrot —ojala lo viese ahora, suplicando como puta barata…»</p>
<p>—Se burlan de mi ¿cierto? —dijo Jester en voz baja.</p>
<p>Myrrot le dio una leve nalgada, que remató con un pellizco algo fuerte.</p>
<p>— ¿Burlarnos? Qué va, querido… ¿Cómo se te ocurriría semejante estupidez? —le dijo, conciliador —. Es sólo que nos divierte tu apetito exacerbado, como si ni te hubieses pajeado en días, ¿verdad, Tilde? Díselo, a ver si se nos queda tranquilo.</p>
<p>De la nalga que sostenía en su mano, se deslizó y volvió a introducirle el dedo. Lo movió muy despacio, buscando provocarlo de nuevo.</p>
<p>—No te cortes, Jester. Ignora nuestras risas. Sólo libérate y déjanos escuchar esos sonidos sucios que bien sé que puedes hacer.</p>
<p>La respiración del otro se aceleró, y era evidente que estaba conteniéndose, aunque algunas veces gemía algo contenido. Myrrot soltó otra risita y buscó cierto punto candente que le volaría los fusibles. Cuando lo encontró, lo presionó sin parar.</p>
<p>—Te queremos escuchar gritar, Jester. —le dijo Myrrot, ahora con voz ronca y exigente —No te cortes, puedes decir hasta palabrotas si quieres.</p>
<p>Dicho esto, hundió la punta de su dedo nuevamente en ese sitio tan sensible, provocando que Jester gritara de placer.</p>
<p>— ¡DÁMELA YA, MYRROT!</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Tilde ~~ ¿Y ahora qué? ~~ :</strong></p>
<p>—Para nada, caro mío —repuso Tilde a las palabras de Jester—. Sólo la estamos pasando bien contigo. ¿No ríe la gente cuando está contenta? Y por donde tienes la mano en este momento –añadió aludiendo con una mirada pícara a la paja que Jester le hacía y al hecho de que éste no se había apartado—, puedes constatar que estoy muy feliz por ti.</p>
<p>Acompañando sus palabras, extendió una mano a la del klowny sobre su miembro y retomó el ritmo anterior.</p>
<p>—Somos un par de bufones —espetó sonriente—. No prestes atención a nuestras palabras. Todo esto que hacemos es por ti, así que procura disfrutarlo lo más que puedas.</p>
<p><strong>Myrrot ~~ Quien se acuesta con niños, amanece&#8230; ~~ :</strong></p>
<p>—Enseguida, cariñito. —gruñó Myrrot, excitándose aun más con el grito de Jester. Le sacó el dedo y rápidamente lo reemplazó por su miembro. Mientras lo penetraba con algo de fuerza, entrecerró los ojos y sonrió a Tilde, quien también se veía muy complacido y tranquilo en su trono de madera.</p>
<p>«¡Por Korr, olvidé lo mucho que esto duele…! — pensó Jester, quejándose por el dolor de tener algo tan grande dentro —. Pero… pero…»</p>
<p>Con la mano libre, trató de mantener el equilibrio y no irse de nariz contra el regazo de Tilde. Era difícil, porque Myrrot empujaba con fuerza, y cada movimiento suyo era como si le metieran un hierro ardiente por dentro, de tanto calor que parecía emanar de su sexo.</p>
<p>«A pesar del dolor, no puedo parar de sentir este placer…»</p>
<p>Apenas podía pensar, apenas podía concentrarse. Aun así, hizo el esfuerzo y se distrajo masturbando a Tilde haciendo uso de ambas manos. Los dedos largos y finos estrujaban la carne y se deslizaban sobre las venas gruesas que sobresalían. Aquel miembro parecía emanar tanto calor como el de Myrrot, así pudo constatarlo porque lo sentía en las palmas de sus manos.</p>
<p>—Eso, no te olvides de Tilde…— rió Myrrot —Deléitalo con tus manos y tu preciosa boca.</p>
<p>Jester observó a Tilde por unos segundos, y luego sus ojos bajaron a su sexo: ahora se veía gigantesco, como el de Myrrot, y además tenía… ¿vello corporal? Volvió a mirar a Tilde, y nuevamente a su miembro. En ese momento una parte de si misma comenzó a susurrarle dudas, pero por la calentura del instante, Jester trató de no escucharla. En cambio, se dejó llevar por su instinto y lo comenzó a engullir rítmicamente, tal como había hecho hace rato con Myrrot.</p>
<p><strong>Tilde ~~ ¿Y ahora qué? ~~ :</strong></p>
<p>Jester tampoco había tenido mucha práctica dando mamadas, a juzgar por la manera en que dejaba intervenir los dientes más de la cuenta. Estos chocaban contra su carne siguiendo las embestidas furiosas de Myrrot, enviándole terribles cosquillas que no hacían más que aumentar sus ansias. Ardiente y húmeda la boca de Jester, dulce y sensual su intento de complacerlo.</p>
<p>Se reclinó en su asiento, permitiendo al joven actuar a sus anchas, y envolvió sus dedos en la mata de cabellos lilas. No pretendía guiarlo, sólo acariciarle.</p>
<p><strong>Myrrot ~~ Quien se acuesta con niños, amanece&#8230; ~~ :</strong></p>
<p>Jester se sintió muy reconfortado cuando Tilde deslizó los dedos entre sus rizos liláceos. Podía sentir la yema de éstos acariciar su cráneo, trayéndole un cosquilleo placentero. Sonrió desvanecidamente y reanudó su labor, tratando en lo posible de no clavarle un mordisco a Tilde.</p>
<p>En ese instante, ya el dolor inicial por la penetración adquirió un cariz más placentero, ahora que el pene de Myrrot se deslizaba con facilidad en su interior. Jester gemía de deleite, aun con el sexo de Tilde en su boca. La verdad, estaba a punto de sentir un orgasmo —o al menos así lo pensaba—, a juzgar por las contracciones tibias que podía sentir en las ingles. Lo sabía porque las pocas veces que se había masturbado, aquella sensación embriagadora lo había envuelto minutos antes del orgasmo.</p>
<p>A todas estas, Myrrot empujaba salvajemente a Jester; ese condenado jovencito, con su insoportable candidez y su apetito voraz simplemente le había despertado su vena mandona y sádica.</p>
<p>—Ah, te gusta, ¿no es así? ¡Dímelo! Dime cuanto te gusta que te meta mi polla gorda, Jester. —le dijo entre gruñidos —Porque ya tu trasero hambriento habla por si solo, pero igual quiero escucharlo de esos labios candidos tuyos.</p>
<p>Tras decirle aquello, se le encaramó sobre la espalda, como una mantícora macho que doblega a una hembra mientras la penetra.</p>
<p>— ¡Sí, sí! ¡Me encanta tenerte dentro!</p>
<p>Myrrot no se conformó con aquello.</p>
<p>—Sin finuras, Jester. Dilo claro y alto, para que Tilde y yo te escuchemos, que de repente nos hemos vuelto algo “sordos”…— le ordenó entre gruñidos —. Di un “Si, adoro sentir tu polla en mi culo goloso”.</p>
<p><strong>Tilde ~~ ¿Y ahora qué? ~~ :</strong></p>
<p>Tilde se rió sin poder contenerse. Myrrot era incorregible. Tan pronto como suplicaba por una polla, por una mordida profunda, tenía la voluntad de tomar las riendas de la situación y servirse a sí mismo como torturador.</p>
<p>—Hazle caso, Jester —dijo sin dejar de acariciarlo—. Hazlo sin dejar a lo que tienes en tu preciosa boca.</p>
<p><strong>Myrrot ~~ Quien se acuesta con niños, amanece&#8230; ~~ :</strong></p>
<p>Soltó el miembro de Tilde, dejándolo embarrado de pura saliva brillante, tan sólo para gritar entre gemidos suplicantes:</p>
<p>— ¡Sí, adoro tener tu polla en mi culo goloso! —Dicho esto siguió su faena. Ahora la lengua de Jester se deslizaba sobre aquellas prominentes venas. Esos eran lengüetazos descontrolados, lascivos y húmedos, como si se estuviese comiendo un enorme dulce alargado.</p>
<p>—Así se habla, Jestercín. Se te oyen tan sensuales esas palabrotas, de la misma forma que te ves sensual con la boquita llena. —le dijo Myrrot, satisfecho —. Como te has portado bien, llenaré tu trasero inmundo con mi leche.</p>
<p>Jester no se contuvo, así que se sacó la polla de Tilde y le dijo entre dientes, mirándolo de reojo:</p>
<p>—Nada de “trasero inmundo”, que yo me baño.</p>
<p>—Igual sigue siendo deliciosamente inmundo. —le dijo Myrrot, guiñándole el ojo. Mientras seguía encaramado en su espalda, la mano ancha se escabulló hasta llegar al sexo de Jester y propinarle unos jalones algo bruscos. —. Pero antes de eso te quiero ver correrte de puro placer.</p>
<p>— ¡No jales tan duro, que duele! —Protestó Jester.</p>
<p>—Pero te gustan estos jalones, ¿no? —le respondió Myrrot, entre risas —. Puedo sentirlo latiendo cada vez que tiro de él.</p>
<p>En ese momento, Jester no se pudo controlar más y se derramó en la mano de Myrrot. No supo cuanto esperma debió haber expulsado, pero pensó que había embarrado la mano del otro Joker.</p>
<p>—Buen chiquillo. Ahora ten tu recompensa. —embistió un par de veces más, y también se corrió en las entrañas de Jester, impregnándolas con su calor —Siéntela correr dentro de ti, querido, pero ni se te ocurra soltar a Tilde ahora.</p>
<p>A duras penas, tras el golpe del orgasmo y la sensación de semen ardiente en su interior, Jester continuó estimulando a Tilde, mientras Myrrot acariciaba su espalda desnuda.</p>
<p>—Te tocará sentir la suya en tu boquita, Jester. Ese será el postre de la noche.</p>
<p><strong>Tilde ~~ ¿Y ahora qué? ~~ :</strong></p>
<p>Escuchar el gemido incontenible de Myrrot al liberar todo su torrente y sentir los estremecimientos de placer que recorrían a Jester fueron demasiado para Tilde. Concentrándose en los lametones frenéticos del joven payaso, su aliento cálido golpeándole, el cosquilleo de los huevos antecedió su propio gemido, bajo y profundo, mientras de él brotaba el semen envuelto por la boca hambrienta de Jester.</p>
<p><strong>Myrrot ~~ Quien se acuesta con niños, amanece&#8230; ~~ :</strong></p>
<p>El torrente de esperma le invadió rápidamente y por poco se ahogaba; el líquido cálido y de una consistencia viscosa le envolvió el paladar con su peculiar sabor salado. Jester chupó la erección —que ya comenzaba a languidecer— y la soltó exhalando un jadeo cansado. Luego se desplomó en el regazo de Tilde</p>
<p>—Ohh, qué tierno. Ya has “comido” hasta reventar. —comentó Myrrot, mirando con cierto aire divertido a Jester, que jadeaba en el regazo del vampiro —. Estoy seguro que una siestita no te caería nada mal.</p>
<p>—Una siesta… si…— susurraba Jester. Cuando levantó la cabeza, le echó una larga mirada a Tilde, y de repente sintió un leve mareo. —Necesito… dormir…</p>
<p>Myrrot —que estaba acostumbrado a sesiones mucho más intensas—, se levantó de un salto y ayudó a Jester para que se levantara. —Oye Tilde, tendré que llevar a esta criatura a dormir allá abajo, para que al menos se levante mañana y pueda ir con sus papis… ¿podrías echarme una mano y traerle sus ropas?</p>
<p>Estiró los brazos largamente, y finalmente se aprestó para alzar a Jester; liviano como una plumita. Era lógico, siendo tan joven y frágil.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Tilde ~~ ¿Y ahora qué? ~~ :</strong></p>
<p>—No te molestes, Myrrot —interrumpió Tilde y se guardó acomodó los pantalones. Inclinó su cuerpo sobre el agotado klowny y sin dificultad alguna lo alzó tomándolo con un brazo bajo las rodillas y otro bajo la cabeza. El muchacho no pesaba más que otras víctimas en el pasado. Con él así cargado, salió del cuarto.</p>
<p>En realidad no era un gesto de amabilidad. Quería aprovechar el tiempo en que pudiera tenerlo así de pacífico y tranquilo en su poder, todavía destilando los aromas provenientes del sexo. Parecía una obra de arte del renacimiento, un querubín de cabellos lilas y pintas de payaso. Cuando llegó a la sala, depositó el cuerpo laxo sobre el sofá más largo y le dio un beso en los labios, acertando a descubrir su propio olor. Acomodó sus cabellos para dejarle la frente. Se volvió a asombrar de lo tiernamente suave de sus mejillas. En ese momento se sentía tan en paz como si el mundo fuera un lugar justo y limpio, bueno y tan hermoso como ese inocente.</p>
<p>Lo malo, claro, es que él seguía siendo un monstruo.</p>
<p>—Descansa bien, precioso —le dijo por último.</p>
<p>Se volvió hacia las escaleras.</p>
<p><strong>Myrrot ~~ Quien se acuesta con niños, amanece&#8230; ~~ :</strong></p>
<p>Myrrot bajó con las ropas de Jester, ya que Tilde había decidido cargarlo. Cuando éste lo depositó en el sofá, Myrrot le colocó una manta encima, cubriéndole hasta los hombros. Luego se viró y acompañó a Tilde, aunque no sabía muy bien qué diablos iban a hacer a las dos de la madrugada.</p>
<p>—Al fin el “bebé” se ha dormido. —susurró Myrrot cuando ambos entraron a su habitación —El efecto final de esa poción que le di es que te deja un sueño placentero luego de tirar, y cien por ciento libre de pesadillas.</p>
<p>Myrrot soltó una risita.</p>
<p>—Supongo que hemos tenido suficientes folladas, y asumo que tampoco tendrás hambre, ¿o si?</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Tilde ~~ ¿Y ahora qué? ~~ :</strong></p>
<p>—Tengo la impresión de que no te quejarías mucho si así fuera, Myrrot –respondió Tilde esbozando una sonrisa irónica. No obstante se acercó a la cama—. Pero si tan agotadas tus fuerzas, lo mejor sería irnos a dormir. Mañana debemos ir por tu amigo de las orejas.</p>
<p><strong>Myrrot ~~ Quien se acuesta con niños, amanece&#8230; ~~ :</strong></p>
<p>Myrrot se encogió de hombros y se acercó a la cama también. Al principio miró a Tilde, dubitativo, y finalmente se acostó a su lado. Lo miró de reojo, y finalmente se acercó lo suficiente para quedar cerca suyo, pero sin pegársele demasiado, que eso era de maricas cursilones…</p>
<p><strong>Continuará…</strong></p>
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			<media:title type="html">Selene18 "The Spicy" Darkside &amp; Zuster</media:title>
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		<title>Acosadora sexual tu abuelita</title>
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		<pubDate>Thu, 08 Oct 2009 01:30:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Selene18 "The Spicy" Darkside &amp; Zuster</dc:creator>
				<category><![CDATA[El infierno del wankeo]]></category>

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		<description><![CDATA[Buenas tardes tengan, mis estimadas almas dolidas.
En esta tarde lluviosa tengo el placer de presentaros un numerito especial, y éste relacionado con la mártir de este artículo. Así es, señores, nuevamente la patética Lily de Wakabayashi salta a la palestra, esta vez por exhibir un… ¿fic? “supuestamente” de Taro Misaki hablando pendejadas a diestra y [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=literaturainfernal.wordpress.com&blog=3094132&post=3147&subd=literaturainfernal&ref=&feed=1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><br /><p><a title="LOOSER!" href="http://i19.photobucket.com/albums/b198/selene2605/humanised_rides/DropZone_FuckYou-2.jpg" target="_blank"><img class="alignleft" src="http://i19.photobucket.com/albums/b198/selene2605/humanised_rides/DropZone_FuckYou-2.jpg" alt="" width="235" height="295" /></a>Buenas tardes tengan, mis estimadas almas dolidas.</p>
<p>En esta tarde lluviosa tengo el placer de presentaros un numerito especial, y éste relacionado con la mártir de <a href="http://literaturainfernal.wordpress.com/2009/01/18/de-fans-tarados-y-de-otros-que-necesitan-un-resort-en-el-loquero/">este artículo</a>. Así es, señores, nuevamente la patética <strong>Lily de Wakabayashi</strong> salta a la palestra, esta vez por exhibir un… ¿fic? “supuestamente” de Taro Misaki hablando pendejadas a diestra y siniestra.</p>
<p>Como si no fuera suficiente la <a href="http://www.fanfiction.net/s/4732895/1/El_poder_de_la_palabra_escrita">tarugada</a> que publicó antes, nuestra fangirl loca de turno nos presenta otra <a href="http://www.fanfiction.net/s/5399831/1/La_Utopia_de_los_Cobardes">pendejada más</a>, donde nuevamente ventila sus ardezones emocionales hacia aquellos que la han denunciado con evidencias contundentes (incluida vuestra servidora infernal presente).</p>
<p>Sé que esta tarugada ya ha sido wankeada y despedazada por mis queridas <a href="http://shestheorientxpress.deviantart.com/journal/27388983/">Nadia</a> e <a href="http://ibeth.livejournal.com/3376.html">Ibeth</a>, pero igual pienso que yo —como una de las voceros contra esta infeliz— también tengo algo que decir respecto a esto, porque el ponerme como una “ciberacosadora sexual” de esta cerda no es algo que debería dejar pasar.</p>
<p>Lo admito, no sé nada de Captain Tsubasa, pero con la ayuda de mi querida Nadia, me di cuenta que esto no tiene un carajo de la serie, sino tan solo el nombre de uno de sus personajes, ya que el resto son los engendros creados por Lily, además de que este intento barato de fic no es más que otra de las ardezones camufladas de esta pendeja.</p>
<p>Nuevamente advierto gentes, que como en todos mis wanks, yo no soy NADA suave. No esperen finuras ni nada por el estilo, y de antemano os digo que me paso por el culo el “ay no hablas fino, por eso no tienes credibilidad” que suelen esgrimir contra mi cuando no tienen NADA más que argumentar. De todos modos, si hablara fino como muchos mamavergas por ahí pretenden que uno hable, igual buscarían otra forma de joderme. Punto.</p>
<p>Que comience la imbecilidad.</p>
<p><span id="more-3147"></span></p>
<blockquote><p><em>La utopía de los cobardes.</em></p></blockquote>
<p>Aplícate el título, pendeja.</p>
<blockquote><p><em>París, Francia.</em></p></blockquote>
<p>Cliché, como siempre. No pudo ser en otro lugar, sino en Francia. Supongo que pedirle a esta remamahuevo que se salga de lo corriente es pedirle demasiado.</p>
<blockquote><p><em>Una vez más, querido lector, te escribo desde la comodidad de mi sala. Ya me conoces, soy Taro Misaki, un humilde columnista, futbolista retirado, pasante de pintor. </em></p></blockquote>
<p>Hasta donde sé, Taro es un futbolista, y como tal, su deber es chutar la pelota, no andar sirviendo de vocero de tus ardezones emocionales.</p>
<blockquote><p><em>Mi esposa diría además que también soy ganador del Premio Nobel de la Paz, pero yo prefiero ahorrarme esa clase de detalles. </em></p></blockquote>
<p>Claro, claro, la humildad por delante ¿no? Aunque sea fingida, vale acotar.</p>
<blockquote><p><em>Nunca dejé de ser el chico que era feliz jugando fútbol con todos los amigos que conoció cuando estaba en primaria. </em></p></blockquote>
<p>¿En la primaria nada más? ¿No se supone que estos chicos de CT hacen del fútbol un modo de vida durante muchos años? Vaya cambio tan brutal, ¿no?</p>
<blockquote><p><em>Sea como fuere, primero que nada quiero agradecerte por tomar algunos minutos de tu valioso tiempo para seguir leyendo mi columna, que cada día se pone peor a mi parecer.</em></p></blockquote>
<p>No te lo discutiré. Servir de vocero de las ardezones emocionales de Lily hará que segundo a segundo tu columna empeore, querido.</p>
<blockquote><p><em>Sin embargo, mi editor, Jean Lacoste, dice que eso vende, creo que es por eso por lo que no me ha cancelado el contrato. </em></p></blockquote>
<p>Totalmente de acuerdo: el  morbo vende, en definitiva. Siempre habrá un grupo de gente dispuesta a comprar tu morbo así sea para señalarte como un tarado, querido.</p>
<blockquote><p><em>Si recuerdas mi última columna revoltosa, “El Poder la Palabra Escrita”, te darás cuenta de que no soy un escritor que tenga “pelos en la lengua”, como se dice por ahí. No sé cómo es que Jean me soporta.</em></p></blockquote>
<p>Te soporta porque ese editor es producto de la mente enferma de Lily. Así de simple.</p>
<blockquote><p><em>Frente a mí el fuego de la chimenea crepita y Eriko está revisando los últimos diseños que le han llegado esta mañana. Me parece que quiere prepararse para su próximo desfile de modas, evento en el cual ha dejado de participar como modelo y se presenta como diseñadora. </em></p></blockquote>
<p>Como buena Mary Sue, cabe acotar. Dime algo, Taro ¿no te aburres de estar casado con un engendro como ese?</p>
<blockquote><p><em>Todavía no me explico cómo es que una mujer tan bella como ella, quien deslumbra en las pasarelas, se haya casado con un muchacho como yo, pero la vida tiene sus buenos misterios. Yo soy feliz con el resultado.</em></p></blockquote>
<p>Será más bien “estoy feliz”, ya que en estos casos no se usa el verbo “ser”. Digo, si vas a decir pendejadas, escribe bien al menos.</p>
<p>Por otro lado, pienso que más misterioso aún es que tú seas feliz (ves, aquí si se usa el verbo “ser”, corazón. Repite el curso de castellano, por favor) casado con semejante engendro y además que te plazca ser vocero de las ardezones emocionales de una cerda como Lily. Eso sí que es un misterio, hombre.</p>
<blockquote><p><em>Sin darle más vueltas al asunto, ahora que te habrás imaginado que me encuentro en el estudio de mi casa, con un acogedor fuego y un delicioso tarro de chocolate caliente, sentado en mi mullido sillón favorito, quisiera hablarte en esta ocasión, querido lector, sobre algo que ha tomado fuerza en los últimos años con los avances tecnológicos: el acoso cibernético. </em></p></blockquote>
<p>Tanto detalle y pendejada, Taro, eso no se hace. Los columnistas suelen ir al grano porque disponen de un espacio limitado para sus artículos ¿sabías eso? Además, a nadie le interesa lo que hagas en ese momento, sino lo que tengas que decir, del mismo modo que tampoco me interesaría si Lily está pajeándose mientras escribe sus cochinadas hetero con Genzo (además que me da asquito siquiera imaginarlo).</p>
<blockquote><p><em>Bueno, te preguntarás, lector mío, de dónde salió el tema de esta semana, y es que antes de ponerme a escribir sobre esto, hablé con mi hija menor, Enory, quien sueña ser pintora como lo fueron su abuelo y su padre (cof cof, ¿acaso yo fui pintor?) y se ha ido a perseguir su sueño, el cual se ha visto ennegrecido en ocasiones por el acoso que recibe de sus detractores.</em></p></blockquote>
<p>Okey, Taro querido, hazte a un lado, que voy a hablar con la infeliz que está detrás de ti y la cual se disfraza de Enory.</p>
<p>Lily, Lily, Lily, ¿vienes a decirme a mi que tienes sueños y que estos fueron oscurecidos por oh personas malvadas que se dedican a criticonearte? ¡Oh, tú, la gran fanartista, cargada de sueños e ilusiones, todas echadas a perder?</p>
<p style="text-align:center;"><strong>NO ME JODAS.</strong></p>
<p>Qué sueños ni qué ilusiones. No sé quien coño te crees para decir que sueñas, cuando todo lo que haces no es trabajo duro, es puro <strong>CALCO</strong>, grandísima hija de tu malcogida madre. No solamente eso, sino que tienes el descaro de decir que te esforzaste ni que otras mierdas…</p>
<p>Tu único sueño, hasta donde sé, es abrirte de piernas y nalgas a Genzo. Tú, con sueños e ilusiones… JA. No me hagas reír, pendeja.</p>
<blockquote><p><em>Mi niña abrió una página web para publicar fotografías de sus obras, alguno que otro dibujo rápido y sobre todo, sus ideas, pero hay gente que se valió de eso para comenzar a insultarla y a decirle que no tenía talento como pintora. </em></p></blockquote>
<p>Es que es cierto, <strong>NO</strong> tienes talento ni un carajo. Tu “arte” deja muchísimo que desear. Tu trazo es <strong>MEDIOCRE</strong>, tu coloreado <strong>ESPANTOSO</strong> y tus proporciones <strong>PAUPÈRRIMAS</strong>. Claro está, aquello se perdonara si al menos fuese alguien con un poquito de sentido común, sentido del decoro y además espíritu de superación, pero <strong>NO</strong> tienes nada de eso, eres sólo una pobre infeliz que no puede dejar de pensar en un maldito personaje ficticio, que <strong>NUNCA</strong> aparecerá para casarse contigo.</p>
<blockquote><p><em>Mi hijo Thomas (“el de en medio”, como diría mi amiga Lily Wakabayashi), afirma que las personas que se han metido a la página web de Enory a insultarla es gente que le tiene envidia porque no tienen ni la mitad de su talento, y yo estoy de acuerdo.</em></p></blockquote>
<p><strong>¡WAHAHAHAHAHAHAHAHA!</strong> Oh Dios mío ¡me meo de la risa!</p>
<p>Yo, una fanartista <strong>CIEN</strong> veces superior a esa infeliz ¿tenerle envidia? Por favor, no le tendría envidia a esos dibujos asquerosos, horrendos, faltos de proporción, de color, de vida, de <strong>TODO</strong>. Dibujos hechos por una infeliz que es incapaz de hacer su vida y ceñirse a la puta realidad en vez de vivir soñando con un hombre imaginario… si claro, como no.</p>
<p>Sigue soñando, pendeja infeliz. Imagino que tu sueño mojado es que alguien de mi categoría te tenga envidia. Soñar no cuesta nada, recuérdalo, pendeja.</p>
<blockquote><p><em>Por otro lado, mi hijo mayor Eiki cree que esa gente tiene algún retraso mental leve o por lo menos algún problema psicológico severo y mi esposa Eriko está de acuerdo.</em></p></blockquote>
<p>No me sorprende que los engendros de ella crean semejante estupidez, siendo creaciones de una tarada incapaz de buscarse un maldito hombre de verdad y vive soñando con uno imaginario. Aún si no puede buscarse un puñetero hombre que se la folle de una buena vez, igual podría hacer uso de los muñecos inflables o los consoladores. Hay opciones más dignas, pendeja infeliz, piénsalo.</p>
<blockquote><p><em>Sea como fuere, yo le digo a Enory que debería sentirse orgullosa de tener tanta gente que la critica, ya que eso es una señal inequívoca de que su arte no está pasando desapercibido. </em></p></blockquote>
<p>Cierto, no pasa desapercibido, pero no como tú crees. Aquí nadie que te critica te está elogiando, sacúdete esas malditas telarañas de esa masa deforme que tienes por cerebro. Como se nota que tienes la autoestima bien atrofiada.</p>
<blockquote><p><em>Enory, quien si bien es una niña muy dulce, sacó la fortaleza de su madre y me ha dicho que por ningún motivo va a abandonar lo que tanto ama, la pintura. No podría estar más orgulloso de ella, Enory es sin duda una de las tres mejores cosas que he hecho en la vida. Obvio es que Eiki y Thomas son las otras dos.</em></p></blockquote>
<p>Niña dulce mis nalgas. Alguien que se burla de cosas que sus amigos le confían<strong> NO</strong> es una persona dulce. No voy a entrar en detalles más que todo porque no es un asunto que me atañe, y también por respeto a las involucradas.</p>
<p>Descarada y tarada, eso es lo que eres, Lily. Te emperras en tus fechorías porque realmente no conoces el decoro ni tienes sentido de la vergüenza.</p>
<blockquote><p><em>Pese a todo esto, yo no puedo pasar por alto estos hechos y decidí dedicar mi columna a escribir sobre esto.</em></p></blockquote>
<p>Volviendo contigo, Taro, es penoso esto que haces. Yo que tú renuncio ¿a poco ella te paga muy bien? Digo, servir de vocero de esta infeliz no es un trabajo muy decoroso que yo sepa.</p>
<blockquote><p><em>El acoso ha existido desde que se inventó la civilización, y se da a todos los niveles y en todas las formas posibles e imaginables: acoso sexual, acoso escolar, acoso laboral, en todos y cada uno de los lugares en donde exista una sociedad, ahí se presentará el acoso. </em></p></blockquote>
<p>Buh, descubriste la pólvora. D’uh, todo el mundo sabe que acoso hay en todos lados… ¿para qué insultar nuestra inteligencia de esa forma?</p>
<blockquote><p><em>En cuanto el ser humano es consciente de su esencia como tal, es ya capaz de acosar a los demás, y por lo tanto, susceptible de ser acosado. </em></p></blockquote>
<p>Sin embargo, algunas veces una persona se gana el acoso, tal como la infeliz que está hablando detrás de ti, querido Taro. Las cosas, como son.</p>
<blockquote><p><em>Uno quisiera creer que el acoso se presenta solo entre adultos, pero desgraciadamente desde muy niños se presenta esta situación, cuántos no habremos sufrido en nuestras escuelas por culpa de algún compañero fastidioso que se regocijaba con hacernos sufrir. </em></p></blockquote>
<p>¿Y esto qué tiene que ver? ¿Acaso insinúas que vuestra servidora es sólo una niñita fastidiosa que te acosa? Por el amor de Dios, cuanta pendejez.</p>
<blockquote><p><em>Y es que eso es lo que causa el acoso, la falsa sensación de ser superior al otro. Sin embargo, el acosar a alguien más no solo no te hace superior, sino que te denigra al nivel más bajo de la sociedad.</em></p></blockquote>
<p>No cuando el acoso es hacia una delincuente que plagia trabajos ajenos y roba ideas de otros para adaptarlo a su sueño enfermizo de cogerse a Genzo. Hay que establecer las diferencias y matices para cada caso, querido Taro.</p>
<blockquote><p><em>Lo más preocupante de este caso, lector mío, es que ahora el acoso ha alcanzado un nuevo nivel en su pérfida escala evolutiva: el acoso por Internet. La facilidad de ocultarte detrás de una pantalla con un nombre falso permite a la persona liberarse de sus escrúpulos y hacer lo que se le venga en gana, aquello por lo cual sería duramente castigado en la sociedad. </em></p></blockquote>
<p>Igual que Lily se libera de sus escrúpulos y se esconde tras una pantalla para plagiar a placer. Lo que esa infeliz no sabe es que el plagio de obras SI es castigado en todas las sociedades donde se contemple toda forma de robo como un delito.</p>
<blockquote><p><em>Muchas personas faltas de ética y con una educación pobre por parte de sus padres  no dudan en aprovechar un recurso que debería utilizarse para cosas positivas. Internet, ya todos lo sabemos, es un arma de doble filo, y así como disfrutamos de sus beneficiosos, en otras ocasiones nos toca recibir una mala paga.</em></p></blockquote>
<p>Sin duda alguna, Lily. Como tú no tienes un coño de educación ni ética, te aprovechas de la Internet para plagiar. Pobres artistas plagiados, que reciben una “mala paga” por parte de gentuza como tú, sin ética ni un carajo, que los plagia alegremente y de paso, tienes el descaro de decir que “te esfuerzas”, “que eres creativa” y no sé que más mierdas.</p>
<blockquote><p><em>A raíz de lo sucedido con Enory, me dio curiosidad entrar a ver otras páginas similares a las que ella tiene, así como blogs de adolescentes y jóvenes, y en verdad me sorprendí con los resultados. Internet está plagado de acosadores de todo tipo, desde los que te escriben piropos por alguna foto hasta aquellos que te insultan solo porque les caíste mal. No faltan, además, los que se sienten dueños y grandes conocedores de la verdad absoluta y que no dejan de decirles a los demás cómo hacer su trabajo, cuando ni ellos mismos saben cómo hacer el suyo propio.</em></p></blockquote>
<p>Con tu permiso, pequeña descerebrada, <strong>LÁVATE EL HOCICO</strong> antes de volver a dirigirte a mi. <strong>TÚ</strong> eres la única que no sabe hacer su trabajo, así que no vengas a etiquetarme con tus pendejadas.</p>
<blockquote><p><em>En el primer caso, el acoso cibernético sexual, muchas jovencitas y hasta niñas son acosadas al subir sus fotos de vacaciones o de graduación o de cualquier evento feliz con la familia, por especies de degenerados y malformados burros en primavera que coquetean hasta con las escobas con falda. El anonimato precisamente permite que, detrás de una firma simple como “El Penetrador”, puedas enviar mil cartas de amor y de solicitudes para tener sexo a la persona escogida, todo porque el que está detrás de la pantalla del computador no ha visto a una mujer en toda su vida y desea hacerlo con la primera que le dé el sí. </em></p></blockquote>
<p>Como tú que no has visto ni un puto hombre en tu perra vida, grandísima infeliz. Por eso vives soñando con Genzo ¿verdad? El triste personaje sufre de acoso sexual por parte de una estúpida que no puede coger por alguna espantosa razón que desconozco.</p>
<blockquote><p><em>Casos tremendamente patéticos, pero peligrosos, cuántas tristes historias de mujeres violadas no se esconderán tras un blog. </em></p></blockquote>
<p>Vulgar sofisma patético.</p>
<blockquote><p><em>Éste es quizás el tipo de acoso que más me preocupa, el que debería preocuparnos a todos los que tenemos a un ser querido navegando en la web, el cual, además, es tremendamente difícil de evitar. Las regulaciones cibernéticas no son aún muy claras al respecto, y más porque no hay manera de denunciar este tipo de sucesos. Ante estas situaciones, yo te aconsejo, lector mío, que procures no subir fotografías ni tus datos personales y que tengas mucho cuidado con a quién contactas por Internet. Pantallas vemos, mentes degeneradas y pervertidas no sabemos. Desgraciadamente, el acoso sexual existirá siempre, mientras el hombre tenga la cabeza en su bragueta y no sobre sus hombros.</em></p></blockquote>
<p><em> </em></p>
<p>Pura paja loca que no viene ni al caso… ¡siguiente!</p>
<blockquote><p><em>(Hablando de eso, mi amiga Lily dice que no soy un hombre normal. ¿Por qué será que lo dice? Quizás porque nunca se me dio bien el acosar a alguien, ja).</em></p></blockquote>
<p>Si aceptas ser vocero de esta infeliz, lamento decirte que no eres normal. Nadie en sus sanos cabales aceptaría esa labor denigrante.</p>
<blockquote><p><em>Pasemos ahora al acoso cibernético más vulgar y corriente, la difamación. Ésta también se da en todos los niveles y con todas las formas posibles, y también es favorecida por el anonimato. </em></p></blockquote>
<p>¿Anonimato? Para tú información, queridita, yo si doy la cara. Allá tú si trolleas en anónimo, como ya hiciste en la comuna GJ Bashersenespañol cuando estuvieron wankeando a la Sue de una de tus amigotas.</p>
<blockquote><p><em>Simplemente, en la página web de Enory, entre otras tantas cosas y varios comentarios positivos (no todo es malo en esta vida) encontré tres acusaciones de robo de arte, además de dos acusaciones de  agravio hacia dos personas de las que nunca había escuchado hablar, y a las que supuestamente Enory había agredido. Conociendo a mi pequeña como la conozco, sé perfectamente bien que ella no es capaz ni de robar ni de agredir a nadie, pero precisamente lo que esas personas buscaban, o buscan, era amedrentarla por medio de la difamación. </em></p></blockquote>
<p><em> </em></p>
<p><strong>ROBO</strong>, pendeja, te guste o no, eso es lo que haces. El plagio, pequeña putita unineuronal, es <strong>ROBO</strong>, y <a href="http://literaturainfernal.wordpress.com/2009/01/18/de-fans-tarados-y-de-otros-que-necesitan-un-resort-en-el-loquero/">aquí</a> ya te he presentado veintitantas pruebas de tus fechorías. Que sigas haciéndote la huevona para no asumir tu puto rollo no es mi problema, pero luego que te “acosen sexualmente” (como tanto te encanta decir, ya que sólo una cochina calenturienta como tú pensaría algo así) irás a llorar al valle, pendeja.</p>
<blockquote><p><em>Era, simplemente, puro acoso. El hacer creer a otra persona que lo que hace infringe las leyes con las que nos educaron desde niños, es una de las más bajas y viles maneras de hacer dudar de su capacidad. Sin embargo, como se lo dije a Enory, el que nada debe, nada teme, y una acusación falsa va a quedarse flotando en el limbo.</em></p></blockquote>
<p>¿Estás segura, cerdita? Has perdido credibilidad en un 80%, y el resto son de tus cheers y lameculos personales, pero allá tú si prefieres emperrarte en la ensoñación que no haces nada malo. <strong>TODAS</strong> las putas plagiarias actúan igual a ti, todas se hacen las putas mártires y hacen dramas y quilombos a diestra y siniestra, porque simplemente se sienten <strong>DESCUBIERTAS</strong> en sus fechorías.</p>
<blockquote><p><em>No todos los casos de acoso son así, por supuesto, pero la mayoría van encaminados básicamente a lo mismo, a cortar la libertad de expresión. </em></p></blockquote>
<p>Libertad de expresión no es lo mismo que libertinaje y plagio, pendeja. Lo que tú haces es un abuso y un maldito atropello.</p>
<blockquote><p><em>¿Qué es lo que busca el ser humano al querer humillar e intimidar a un semejante? No lo sé con exactitud, como dije previamente, quizás sea el deseo de sentirte superior, aunque solo sea una falsa sensación de seguridad.</em></p></blockquote>
<p>La misma sensación que debes tener cuando tercamente te niegas a darte cuenta que lo que haces está mal, pendejita, está <strong>MAL</strong>, <strong>MAL</strong>.</p>
<p>¿Sabes algo? Yo te humillo y me siento superior a ti porque de hecho, <strong>SOY</strong> superior a ti en muchas cosas, entre ellas en la escritura y en dibujo, pendejita, además de argumentación, no en balde hice mi tesis sobre ella <strong>Y TRIUNFÉ</strong>.</p>
<blockquote><p><em>Habitualmente, un acosador suele ser en sí mismo maleducado y vulgar. Es casi una regla. Los insultos y vulgaridades provienen por lo general de personas con una capacidad intelectual pobre, quienes tienen que recurrir a este tipo de artimañas para poder darse a entender, sin comprender que los demás solemos poseer un cerebro mucho más desarrollado y capacitado para expresar ideas con palabras adecuadas, y a quienes las palabras soeces o vulgares no surten ningún efecto. </em></p></blockquote>
<p>¿Hablas de vulgaridades? ¡Hablemos de vulgaridades entonces! <img src='http://s.wordpress.com/wp-includes/images/smilies/icon_lol.gif' alt=':lol:' class='wp-smiley' /> </p>
<blockquote><p><em>Léeme con atención, muchachito, porque yo ya me cansé de gentuza descerebrada como tú que se cree la gran cosa. Si no te gusta mi historia NO LA LEAS, me vale un soberando cacahuate que pelmazos como tú vengan y me critiquen, por que qué crees??</em></p>
<p><em>(…)</em></p>
<p><em>Eres patético y fracasado como el más, un perfecto imbécil. Házme el favor de no meterte en mi camino, que tipejitos como tú jamás han podido conmigo y ni lo van a hacer, no me hagas perder mi valiosísimo tiempo en personas como tú.</em></p>
<p><em>(…)</em></p>
<p><em>Delfino Mares, con todo respeto, antes de juzgar conóceme primero. Todos tenemos derecho de hacer lo que se nos plazca y si a mí se me pega la gana hacer un altar a Genzo es cosa que me incumbe solo a mí y a la gente que tiene la desgracia de aguantarme, y afortunadamente tú no estás entre ellas.</em></p>
<p><em>(…)</em></p></blockquote>
<p><em> </em></p>
<p>Con este tipo de respuestas a personas que te han dicho tus verdades… ¿tienes el descaro de llamarme a mi vulgar? ¡Hazme el favor y mírate en un puto espejo, porque como dice el viejo dicho “el que tiene rabo de paja no se acerca a la candela”! <img src='http://s.wordpress.com/wp-includes/images/smilies/icon_lol.gif' alt=':lol:' class='wp-smiley' /> </p>
<p><em> </em></p>
<p>Y de paso, te insulto porque me da la reputísima gana, igual que tú plagias y escribes cochinadas sexuales con Genzo porque también te da la reputa gana. Lo que es bueno para el pavo es bueno para la pava ¿no lo crees así?</p>
<p><em> </em></p>
<blockquote><p><em>He ahí lo malo de la televisión, termina por embrutecer a la persona con el intelecto más pobre, y luego es uno el que paga las consecuencias. </em></p></blockquote>
<p>En tú caso, tu amor enfermizo por Genzo es lo que te ha puesto tan brutita y patética.</p>
<blockquote><p><em>Además, un acosador debe mostrarse agresivo, ya que de otra manera la gente no lo tomará en cuenta. </em></p></blockquote>
<p><strong>ERROR</strong>, querida. No todos los acosadores son agresivos.</p>
<p>Soy agresiva porque así soy yo. Soy agresiva escribiendo, dibujando, hablando, argumentado, ¿ves? Y tú, pequeña infeliz, no puedes hablar mucho, porque respondes igual de agresivo también, así que métete por el culo tus charadas de dama fina.</p>
<blockquote><p><em>Una persona bien educada, con buena autoestima y amor propio no malgastará su tiempo en intentar hacer sentir inferior a alguien más, cuando puede aprovecharlo en hacer cosas que lo hagan verdaderamente feliz o que tengan alguna utilidad.</em></p></blockquote>
<p>Aplícate el cuento y busca un poco de autoestima y amor propio, pendeja infeliz. Eso de plagiar y mojar las pantaletas día y noche por un personaje ficticio denota la carencia no de una, sino de las <strong>DOS</strong> cosas.</p>
<blockquote><p><em>Hay además, dos tipos de acosadores: los que se sienten la octava maravilla del mundo y los que creen que le están haciendo ocho favores al mundo. En el primer tipo encontramos gente que campechanamente critica de manera destructiva a otro pobre individuo de la sociedad, entiéndase aquéllos que se creen los mejores en algo: dibujo, pintura, escultura, escritura, cine, etc., y que precisamente por ser “los mejores”, según ellos, se creen con derecho a hacer comentarios del tipo de “tus obras apestan, son un asco, guácala que me vomito”. </em></p></blockquote>
<p>Yo no me siento la octava maravilla, pero sí estoy segura de que estoy haciendo un favor de buena fe a todos los que han resultado injuriados de alguna forma por tu asquerosa y porcina persona. De por sí, me asqueas, Lily, igual que me asquean tus patéticos dibujos por la sencilla razón de que carecen de cualquier señal de que han sido trabajados.</p>
<p>Si, Lily, tus dibujos y tus fics son una <strong>MIERDA</strong>. Wákala, apestan, y más de una vez me fui en vómitos gracias a ellos, no joda; y ya he dicho hasta la saciedad y en todos los idiomas por qué coño son espantosos, así que guárdate tus pendejadas de que te estoy criticando sin ton ni son, porque no es así. Si quieres orgasmearte pensando en que soy una pobre envidiosa sin amor propio, pues sigue soñando, estúpida.</p>
<blockquote><p><em>A este tipo de acosador, lo que le hace falta es amor propio. </em></p></blockquote>
<p>Lo que te falta a ti, pendeja infeliz. Aplícate el cuento.</p>
<blockquote><p><em>En el segundo tipo encontramos a aquellos que se dedican a jorobar a la gente según porque “le hacen un favor a la sociedad”, léase gente que se la pasa buscando errores en los trabajos de los demás, la más mínima e insignificante falla para inmediatamente echársela en la cara o, al más puro estilo de niño chismoso de primaria, amenazar con el clásico “se lo voy a decir a tu mamá”, entiéndase, “le voy a contar a todos que lo estás haciendo mal para que te dilapiden hasta morir”. A este tipo de acosadores lo que les falta es un poco de atención.</em></p></blockquote>
<p>Sí, de hecho te estoy denunciando públicamente porque te lo mereces. Y no, ni necesité buscar errores en tus vomitivos trabajos, más bien esos <strong>HORRORES</strong> saltaron a mis ojos.</p>
<blockquote><p><em>Por último, quizás lo más importante, es que para que haya acosador, tiene que haber primero un acosado. No puede existir el acoso a menos que la persona agredida le abra las puertas de su vida a este tipo de personas. </em></p></blockquote>
<p>Sigues insultando mi inteligencia con cosas que ya sé.</p>
<blockquote><p><em>Así pues, yo te digo, lector mío, que si recibes un intento de ser acosado simple y sencillamente lo ignores y sigas adelante con tu vida. Ya lo dijo Paulo Coelho en algún maravilloso libro suyo, hay dos clases de idiotas: los que dejan de hacer las cosas por haber recibido una amenaza, y los que creen que están haciendo algo porque están amenazando a alguien. </em></p></blockquote>
<p>Eso aplicaría a un artista íntegro, honesto y dedicado a su trabajo, cosa que tú <strong>NO</strong> eres.</p>
<p><strong>No Lily, NO eres ninguna artista íntegra, eres una plagiaria demente.</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>No, Lily, NO eres dedicada a tu trabajo, porque de ser así, mejorarías, cosa que NO se refleja ni en tus trabajos más recientes, además de que si mejoraras de verdad, ya dejarías el puto tracing, porque eso es para amateurs y principiantes.</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>No, Lily, NO eres honesta. Plagiar es un crimen.</strong></p>
<blockquote><p><em>Una amenaza no deja de ser eso, una amenaza, a menos que tú la conviertas en algo real. </em></p></blockquote>
<p>Sigue soñando que son sólo amenazas.</p>
<blockquote><p><em>Nadie, absolutamente nadie, tiene el poder para decirte lo que debes y lo que no debes hacer, no dejes que un acosador irrumpa en tu camino para decidir sobre tu vida, recuerda que el poder que pueda tener a esa persona para lastimarte se lo estarás otorgando tú, así que no lo permitas.</em></p></blockquote>
<p>Pues tú con este berrinche estás permitiendo un montón de cosas. Si tanto hablas huevonadas sobre ignorar a tus detractores y no sé que otras mierdas, entonces aprende un poco de coherencia. O te dedicas a tu mierda de fics y dibujos, o berrincheas. Sería más sincero de tu parte si dijeras abiertamente que te sientes mal y estuvieses dispuesta a rectificar tu error, pero ya veo que pedirte eso es pedir peras al olmo.</p>
<blockquote><p><em>Quisiera finalizar diciendo que el querer hacer uso de la “libertad de expresión” para justificar un acoso, pretextando que “están en su derecho de expresar sus opiniones” no es para nada válido. </em></p></blockquote>
<p>No son simples opiniones, maldita descerebrada, son <strong>RECLAMOS</strong> que tienen fundamentos sobre evidencias genuinas de que plagias. Y se te acosa porque <strong>TÚ</strong> te lo buscaste. Tu cosechas lo que siembras, looser.</p>
<blockquote><p><em>La libertad de expresión de un individuo termina en donde comienzan los derechos y el respeto a otro, así que el agredir e intimidar a alguien no se puede considerar como “libertad de expresión”, sino como una agresión directa. No hay que confundir la gimnasia con la magnesia, la señora libertad de expresión no autoriza en ningún momento a atentar contra la integridad de nadie.</em></p></blockquote>
<p>Métete por el culo tu sermón, Lily. Tú eres la primera irrespetuosa hacia Naoko Takeuchi y otros artistas al robarle sus ideas y andar calcando sus dibujos.</p>
<blockquote><p><em>Gracias a todos aquellos que leen tan atentamente mi columna, sobre todo, a aquellos detractores que a pesar de que dicen odiarme, visitan regularmente mi blog y revisan constantemente mis trabajos, buscando siempre algún error en ellos para poder burlarse. Todavía me pregunto quién será más digno de lástima, si yo, que no dejo de escribir columnas con poco sentido común, o ellos, quienes viven para vigilar todos y cada uno de mis pasos. Eso, querido lector, lo dejo a tu consideración.</em></p></blockquote>
<p>No, gracias a ti, grandísima remamavergas, por seguir mi wank y pajearte con lo que hablamos de ti. Gracias a ti por dedicarme esta pendejada que ahora utilizo para divertirme como no me divertía en mucho tiempo, a costilla de una perdedora como tú.</p>
<p>Por último…</p>
<blockquote><p><em>Este fic no va dedicado a nadie en especial. </em></p></blockquote>
<p>No quien dijo… ¿entonces para qué coño desactivaste los comments? Como dicen por ahí, si el gallo no canta es porque algo tiene en el buche. Si de veras hiciste esto de buena fe… ¿Cuál es el miedo? La gente no es imbécil, Lily,</p>
<blockquote><p><em>Se me ocurrió a raíz de un intercambio de comentarios que tuve en mi cuenta de DA con una gran artista, Eleonora, a quien también la ha alcanzado el acoso cibernético; de ahí que se me ocurriera escribir esto. </em></p></blockquote>
<p>¡Claro! Y yo soy la Reina Isabel, ¿oíste, pendeja?</p>
<p>Además ¿Cómo vas a comparar tu patético caso con el de una artista como Eleonora? ¡Por favor! No la conozco pero sí he visto su galería (muy buena, por cierto), y te diré, se nota <strong>A LEGUAS</strong> que ella si sabe de trabajo duro y honesto, no como tú. En sus trabajos se observa una pulcritud y una dedicación que tú <strong>NUNCA</strong> tendrás en tu perra vida, al menos no si sigues emperrada en tus maneras retorcidas de hacer las cosas.</p>
<blockquote><p><em>Además, tenía ganas de hacerlo, y hasta la fecha ningún acosador ha conseguido impedir que yo siga dibujando o escribiendo.</em></p></blockquote>
<p>No, pendeja, di las cosas como son: tenías ganas de andar ventilando tus ardezones escondiéndote tras un personaje de acetato, todo porque no tienes ovarios para enfrentarte a mi o a las demás que te han reclamado. Todo porque <strong>NO</strong> sabes argumentar un carajo</p>
<p>Te voy a decir algo: la única que inspira lástima (y eso si eres piadoso, porque a mi sólo me inspiras asco) eres tú y nadie más que tú. Das lástima porque se nota que no sólo estás para un puto loquero, sino que además eres incapaz de superarte como artista ni como escritor, y tienes la moral para venir a restregarle eso a gente que tiene el triple de talento que tú, y que lo han desarrollado con <strong>TRABAJO DURO</strong>, cosa que una plagiaria como tú desconoce totalmente, porque tu sólo conoces la facilidad de colocar la foto debajo del papel y trazar la pose con pelos y detalles, para luego cambiarle tres o cuatro cosas y decir “ay sí, me esforcé mucho”.</p>
<p>Yo te diré lo que tú (y todo lo que haces) son, Lily:</p>
<p align="center"><strong><span style="font-size:1.5em;">B-AS-U-R-A</span></strong></p>
<p>De pana, termínate de ubicar por una vez en tu puta vida, Lily: métete en la cabeza que <strong>NO</strong> soy ninguna acosadora sexual tuya. Por favor, ni que lo valieras, grandísima remamahuevo. Sácate la mano de donde sea que la tengas y emplea las neuronas para que entiendas lo siguiente: JAMÁS acosaría sexualmente a una perdedora que ni me llega a los talones, joder. Aprende a dibujar y a escribir, además de razonar y argumentar, porque francamente, como vas, te predigo el peor de los fracasos.</p>
<p>En fin, sigue publicando tus ardezones emocionales y tus sueños mojados con tus detractoras, porque francamente, necesito una payasa infeliz para divertirme.</p>
<p>Sin amor ni una mierda para ti,</p>
<p align="center"><strong><span style="font-size:1.5em;">Selene18 “The Spicy” Darkside &amp; Zuster</span></strong></p>
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		<title>Y para variar… entintados XD</title>
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		<pubDate>Tue, 06 Oct 2009 04:27:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Selene18 "The Spicy" Darkside &amp; Zuster</dc:creator>
				<category><![CDATA[Galería de arts]]></category>

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		<description><![CDATA[Y para variar, os presento algunos de los bocetos anteriormente expuestos ahora en la gloria de la tinta, jeje.
Todos los personajes presentados acá me pertenecen ¬¬ son mis bebés.




       <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=literaturainfernal.wordpress.com&blog=3094132&post=3144&subd=literaturainfernal&ref=&feed=1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><br /><p>Y para variar, os presento algunos de los bocetos anteriormente expuestos ahora en la gloria de la tinta, jeje.</p>
<p>Todos los personajes presentados acá me pertenecen ¬¬ son mis bebés.</p>
<p><span id="more-3144"></span></p>
<p style="text-align:center;"><a href="http://i19.photobucket.com/albums/b198/selene2605/Flor_Imperial/PierrotXJester2-1.jpg"><img class="alignnone" src="http://i19.photobucket.com/albums/b198/selene2605/Flor_Imperial/PierrotXJester2-1.jpg" alt="" width="365" height="447" /></a></p>
<p style="text-align:center;"><a href="http://i19.photobucket.com/albums/b198/selene2605/Flor_Imperial/Heartty2.jpg"><img class="alignnone" src="http://i19.photobucket.com/albums/b198/selene2605/Flor_Imperial/Heartty2.jpg" alt="" width="336" height="410" /></a></p>
<p style="text-align:center;"><a href="http://i19.photobucket.com/albums/b198/selene2605/humanised_rides/SpinBall_on_radio.jpg"><img class="alignnone" src="http://i19.photobucket.com/albums/b198/selene2605/humanised_rides/SpinBall_on_radio.jpg" alt="" width="365" height="445" /></a></p>
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			<media:title type="html">Selene18 "The Spicy" Darkside &amp; Zuster</media:title>
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		<title>Un extranjero en Pokáar (cap. II) [Rol por MSN, Yaoi, Original, Crossover, NC-17]</title>
		<link>http://feedproxy.google.com/~r/literaturainfernal/~3/Hgy4ard0qXY/</link>
		<comments>http://literaturainfernal.wordpress.com/2009/09/30/un-extranjero-en-pokaar-cap-ii-rol-por-msn-yaoi-original-crossover-nc-17/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 30 Sep 2009 23:57:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Selene18 "The Spicy" Darkside &amp; Zuster</dc:creator>
				<category><![CDATA[Un extranjero en Pokáar [Serie Rol MSN]]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://literaturainfernal.wordpress.com/?p=2995</guid>
		<description><![CDATA[Segunda parte de este rol.
Advertencias:
1- Flor Imperial me pertenece, mientras que Lazos de Oscuridad, a mi melliza.
2- En este roleo encontrarás YAOI, léase relatos de relaciones sexuales y/o amorosas entre hombres. Si no te gusta ¡NO LEAS!
3- Además de yaoi, encontrarás lemon descrito con pelos y señales, gore fuerte, violación y lenguaje soez. Si no [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=literaturainfernal.wordpress.com&blog=3094132&post=2995&subd=literaturainfernal&ref=&feed=1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><br /><p>Segunda parte de este <a href="http://literaturainfernal.wordpress.com/2009/09/30/un-extranjero-en-pokaar-rol-por-msn-yaoi-original-crossover-nc-17/" target="_blank">rol</a>.</p>
<p>Advertencias:</p>
<p><strong>1- Flor Imperial me pertenece, mientras que Lazos de Oscuridad, a mi melliza.</strong></p>
<p><strong>2- En este roleo encontrarás YAOI, léase relatos de relaciones sexuales y/o amorosas entre hombres. Si no te gusta ¡NO LEAS!</strong></p>
<p><strong>3- Además de yaoi, encontrarás lemon descrito con pelos y señales, gore fuerte, violación y lenguaje soez. Si no te gustan ¡NO LEAS!</strong></p>
<p><strong>4- La crítica para mejora, no para joda: de lo contrario, te llevarás batazo por partida doble (de mi y de mi melliza).</strong></p>
<p>Diviértanse.</p>
<p>Atentamente,</p>
<h2 style="text-align:center;"><strong>Selene18 “The Spicy” Darkside &amp; Zuster</strong></h2>
<h2 style="text-align:center;"><strong>&amp; </strong></h2>
<h2 style="text-align:center;"><strong>Candy Killer</strong></h2>
<p><span id="more-2995"></span></p>
<p><strong>Pierrot &amp; Myrrot ~~ Ni la sangre nos une ~~:</strong></p>
<p>Eran casi las once del día, y Myrrot ya estaba en pie; se sentía muchísimo mejor que la noche anterior. Aun tenía leves rastros de debilidad, pero éstos eran casi imperceptibles, y desaparecían paulatinamente luego de un buen desayuno de bombas de chocolate con rebanadas de rauko. Podía sentir el azúcar fluir por sus venas, trayéndole una sensación de bienestar general.</p>
<p>—De acuerdo, mi vampiresco amigo, hoy te llevaré de tour por la aldea Trump, tal como te prometí. Iremos a ver a mi amigo Heartty, que hace buenas prótesis, además de pociones de olvido, de amor y de encantamientos diversos, y todo por un buen precio. —anunció Myrrot alegremente, metiéndose en el bolsillo el dinero ahorrado en la última quincena —Así que vamos, pero antes…</p>
<p>Se quedó mirando largamente el pálido y despejado rostro de Tilde, y declaró firmemente:</p>
<p>—Necesitas algo de maquillaje klowny, así que siéntate.</p>
<p>Hizo que su compañero se sentara frente a un espejo, y con un lápiz negro suave, le trazó unas rayas verticales en los ojos, tal como las que tenía el mismo Myrrot. Mientras lo hacía, dejaba que Tilde se fuera viendo la cara, a fin de evitarle algún disgusto por alguna sorpresa desagradable.</p>
<p>—Ahora dime algo, Tilde… ¿quieres parecer un Joker de verdad o un Pica? Si quieres parecer un Joker, tendré que ponerte redondeles rojos como los míos…— se señaló las mejillas —Pero tu dirás.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Tilde ~~ Living la vida loca en Pokáar ~~:</strong></p>
<p>Aunque la idea de confiarse a las manos del otro salían de lo que Tilde solía preferir, dejaba trabajar a Myrrot sin emitir protesta alguna. Su piel, al delinearse los ojos, pareció más pálida que antes y mientras trabajaba tuvo que reconocer que hacía un buen trabajo.</p>
<p>—Considerando que no tengo idea de cómo luce un Pica –dijo a la pregunta del estilista-, supongo que prefiero a un Joker.</p>
<p><strong>Pierrot &amp; Myrrot ~~ Ni la sangre nos une ~~:</strong></p>
<p>Por un momento, estuvo tentado a maquillarlo como un Joker, pero una parte de si mismo —esa que es noble y justa— le dijo que lo mejor era dejarle escoger, y decirle como luce un klowny Pica. Buscó entre sus cosas y encontró una revista; allí habían fotos de klownys de diferentes razas.</p>
<p>—Mira…— dijo, mostrándole las fotos —Este es un Pica… ¿ves que la tiene tatuada en la mejilla? Algunos la tienen tatuada de tal forma que les cubre un ojo completo, como este señor de esta foto…</p>
<p>Pasó las páginas, hasta que vio una foto de unos klownys diamante. Le mostró las pintas en sus rostros, y el tipo de ropa que usaban.</p>
<p>—Aunque los klownys diamante se caracterizan por ser casi xenofóbicos. No les gusta interactuar con otras razas, y son los más difíciles de hacer reír en las hordas. —comentó Myrrot, con una mueca torcida, recordando como dos diamantes le miraron con sus caras inexpresivas y algo desdeñosas.</p>
<p>—También están los klownys corazón y tréboles…— a Myrrot se le hizo un nudo en la garganta, ya que los asesinos de su madre fueron precisamente unos klownys tréboles —Ves que tienen un corazón, o un trébol, tatuado en el rostro, pero de personalidades son distintos. Mientras que los corazones son un amor, los tréboles son la mar de agresivos.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Tilde ~~ Living la vida loca en Pokáar ~~:</strong></p>
<p>Apartó las revistas luego de una rápida ojeada, evaluando las breves descripciones características de cada klowny. Negó con la cabeza.</p>
<p>—Esto no es un traje que me pondré para divertir a unos cuantos en una fiesta, Myrrot —dijo sonriente—. Se trata de mi supervivencia. Tú conoces estas razas y mi rostro —se volvió hacia él y esbozó su expresión más encantadora—. Como experto, ¿cuál crees que va mejor conmigo?</p>
<p><strong>Pierrot &amp; Myrrot ~~ Ni la sangre nos une ~~:</strong></p>
<p>El otro sonrió ampliamente y sacó el pincel rojo. Sin decirle mucho, trazó los mencionados círculos en las mejillas de Tilde y los rellenó de rojo carmín. Cuando hubo terminado, dejó que Tilde apreciara los resultados.</p>
<p>—Te ves re-contra klownesco, si te soy franco. —sonrió Myrrot, mientras guardaba los pinceles —Ahora ya eres un Joker, queridito.</p>
<p>Una vez maquillado, ya Myrrot decidió que era hora de salir a donde Heartty, a ver si podía hacerle alguna prótesis mágica. Sólo esperaba que se tragara el cuento.</p>
<p>*****************</p>
<p>La tienda de Heartty quedaba a dos cuadras de la Horda de Pierrot. Cuando entraron, encontraron al susodicho organizando diversos ingredientes bizarros.</p>
<p>—Qué más, Heartty. —saludó Myrrot al entrar — ¿Tienes mucha clientela hoy, mi pana?</p>
<p>El aludido se dio la vuelta y los recibió a ambos con una sonrisa: era un klowny fortachón y un poco más alto que Myrrot. Tenía bigotes largos y enroscados, y completaba el cuadro un corazón en el pómulo derecho, clara seña distintiva de su raza.</p>
<p>—No, en realidad sólo arreglo los ingredientes de mis pócimas…— miró al extraño con cierto interés — ¿En qué puedo ayudarle, señor?</p>
<p>—Oh, el viene conmigo. —afirmó Myrrot —Se trata de mi amigo Tilde, un Joker como yo…— se inclinó un poco hacia Heartty y le susurró —Tiene un problema y creo que tal vez puedas ayudarlo.</p>
<p>A Heartty, como buen klowny corazón que era, le gustaba ayudar a otros. Condujo a Myrrot y a Tilde al cuarto trasero, donde había una caldera, donde preparaba sus pociones. Allí los hizo sentarse, y con un amplio ademán, les preguntó cual era el problema.</p>
<p>—Verás, Heartty, mi amigo es un klowny, pero nació con las orejas atrofiadas…— se inclinó hacia Tilde y le descubrió una oreja — ¿ves? Y necesita urgentemente que le hagas una prótesis para que se le vean normales.</p>
<p>Heartty, quien había escuchado pacientemente, se encogió un poco de hombros, con una sonrisa.</p>
<p>—Bueno, yo se la puedo hacer, pero la verdad aquí poco importa el largo de tus orejas, aunque sé muy bien que nunca faltará quien pretenda desacreditarte por ello. —comentó Heartty —Permítame tomarle la medida, Tilde.</p>
<p>Tomó una pequeña cinta métrica y midió el sitio donde colocaría la prótesis. Anotó las medidas, y buscó una especie de “molde”, que luego rellenaría con un poco de pasta mágica y algunos sellantes. Un trabajo de carpintería, sin duda, pero que le levantaba la moral a algunos klownys.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Tilde ~~ Living la vida loca en Pokáar ~~:</strong></p>
<p>El día en ese nuevo mundo estaba siendo un horror y una delicia para Tilde. Los colores de la gente, con sus trajes de colores brillantes, parecían luces reflectores en movimiento y dibujadas con tanta precisión que era difícil no pensar que habían sido hechos a lápiz.</p>
<p>Sólo las sombras desmentían esta impresión, las sombras de sus pasos, el acompañante alargado que no se separaba de ellos ni para saltar y el pequeño montón de oscuridad en el cuello cuando tenían mentones sobresalientes.</p>
<p>Tilde casi deseaba estirar la mano y ver si eran reales, si es que acaso el día de verdad se estaba dando a su alrededor, pero se contenía mientras acompañaba a Myrrot.</p>
<p>El amigo de éste –otro duende parodia de gitanos- los hizo sentar en un sofá en lo que a todas luces podría pasar por el cuarto de un mago de la antigüedad.</p>
<p>El olor de los calderos y los diversos ingredientes le asaltaron como brutos ladrones la tranquilidad. De todos los lados, le llegaron golpeando sus fosas nasales, tantos a la vez que no supo identificar ninguno</p>
<p>Mientras dejaba que Myrrot y el duende de bigotes como de villano anticuado se encargaban del asunto, Tilde procuraba respirar lo menos posible –su sistema no lo necesitaba de cualquier modo- y parecer un poco avergonzado porque se descubriera su “defecto de nacimiento”.</p>
<p>Interiormente se preguntaba qué contendría aquel caldero que ardía sobre las llamas.</p>
<p><strong>Pierrot &amp; Myrrot ~~ Ni la sangre nos une ~~:</strong></p>
<p>Heartty sonrió, mientras cuadraba el molde cuidadosamente.</p>
<p>—No se avergüence, Tilde. Hay casos de klownys con orejas atrofiadas de nacimiento. Yo no me burlo porque sé muy bien que nadie escoge nacer con alguna deficiencia corporal. — luego se dirigió a Myrrot —Bien, creo que podré hacerle su prótesis, pero me tomará una tarde completa, no sé si os importa.</p>
<p>—No, para nada, mi pana. Creo que podremos pasar buscando las prótesis por la noche, si no hay inconveniente. —dijo Myrrot, esbozando una sonrisa de complicidad. —Voy a llevar a mi amigo a darse una vuelta por la aldea, ya que es nuevo por acá.</p>
<p>Heartty le dio un pequeño recibo para poder retirar el pedido. Myrrot lo aceptó gustoso, y se despidió de él. Cuando ambos salieron, le dio un leve codazo a Tilde:</p>
<p>— ¿Qué tal, eh? Bienvenido a la vida en Pokáar, amigo. Ahora no sé si quieras ir a la horda a ver sus instalaciones y quizás a conocer a tan lindo líder que nos cargamos… ¿qué dices?</p>
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<p><strong>Tilde ~~ Living la vida loca en Pokáar ~~:</strong></p>
<p>Tilde sonrió con más malicia que otra cosa. El brillo en los ojos de su compañero era inconfundible.</p>
<p>—Creo que eso lo vienes deseando más que yo, Myrrot —comentó e inclinó la cabeza como un caballero—, pero me encantaría aceptar tu oferta.</p>
<p><strong>Pierrot &amp; Myrrot ~~ Ni la sangre nos une ~~:</strong></p>
<p>— ¿Yo? —dijo Myrrot, fingiéndose muy inocente — ¡Cómo piensas eso, querido amigo!</p>
<p>En realidad, si lo deseaba, pero era para que Tilde se muriera de la risa y estupefacción al ver al huevón de Pierrot. Lo guió a la Horda, pero en la entrada se encontraron con alguien absolutamente inesperado.</p>
<p>— ¡Hola, Jester! —saludó Myrrot, con su sonrisa torcida. El aludido lo miró con desconfianza en sus ojos usualmente cándidos.</p>
<p>—Hola Myrrot. —contestó, frunciendo la boca. Luego sus ojos se enfocaron hacia el extraño que lo acompañaba. Rápidamente Jester lo estudió, y aunque no hubo recelo en sus ojos, si era evidente que no le gustaba que Myrrot estuviese con él.</p>
<p>— ¿Eres nuevo acá? —preguntó al extraño, sin dejar de estudiarlo detenidamente.</p>
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<p><strong>Tilde ~~ Living la vida loca en Pokáar ~~:</strong></p>
<p>El entusiasmo de Myrrot le estaba provocando ganas de reírse. ¡Si es que parecía un niño arrastrando al padre hacia la tienda de juguetes en Navidad! Pero se detuvieron de improviso cuando el klowny vislumbró a… bueno, alguien que tenía muchas ganas de integrarse al circo.</p>
<p>Compuso una expresión de neutralidad total mientras observaba la desconfianza con que el llamado Jester lo examinaba. Myrrot lo había saludado, pero era evidente que el otro preferiría no haberlo encontrado.</p>
<p>—Así es, joven —dijo, pues su olfato le decía que debía ser algo menor que Myrrot y en ese caso él le llevaba varios años de ventaja. Inclinó la cabeza con cordialidad—. Me llamo Tilde, mucho gusto.</p>
<p>En su interior le daba un poco de gracia el cómo lo examinaba tan atentamente, como si en cualquier momento fuera a atacarlo. “Ah, si supieras cuánto debes preocuparte, bonito”.</p>
<p><strong>Pierrot &amp; Myrrot ~~ Ni la sangre nos une ~~:</strong></p>
<p>—Ya quita esa cara, Jester, que pareces Jokercito virgen resentido. —dijo Myrrot, con una mueca burlona — ¿Dónde anda el “gran” Pierrot? Le traigo un nuevo recluta.</p>
<p>Jester conjuró un malabar mágico en sus manos, mientras sentía la rabia brotarle estrepitosamente, sin que pudiese controlarla. Myrrot alzó la nariz y conjuró exactamente el mismo tipo de malabar, gracias a su técnica de la “mímica mágica”, que le permitía emular cualquier otro poder.</p>
<p>— ¿Quieres pelea? No me busques, que cuando me consigas, vas a salir con el rabo entre las piernas, Jester. —contestó Myrrot, sin dejar de sonreír. —Ahora deja de joderme con tus celos de niña. Termina de crecer de una buena vez.</p>
<p>Jester lo miró con los dientes apretados, y apagó el malabar que estaba conjurando; luego le dio un empujón y salió corriendo de la escena. Myrrot soltó una carcajada estridente.</p>
<p>— ¡Idiota! Por Korr, estoy hasta la madre de sus celos maricones…— comentó Myrrot, sujetándose el estómago —. Ni modo, que le vaya con esos shows a su abuela.</p>
<p>Tomó a Tilde de la muñeca y lo llevó a la oficina principal; mientras guiaba al vampiro entre cientos de escenarios donde los Jokers hacían chistes, malabares y cabriolas, se encontraron con alguien verdaderamente indeseable para Myrrot.</p>
<p>—Saludos, Myrrot. —dijo el Joker mayor — ¿qué te trae a la oficina?</p>
<p>—Vengo buscando a Pierrot, ya que le traigo un nuevo recluso. —dijo Myrrot, procurando esbozar una sonrisa que se asemejara a algo llamado “cortesía”, cuando en realidad le quería romper la boca y pisotear su estómago una y otra vez.</p>
<p>—Ah, está en la oficina. —dijo el otro, totalmente despreocupado y ajeno a lo que Myrrot planeaba. —Suerte con la aplicación, jovencito.</p>
<p>Finalmente llegaron al lugar; cuando Myrrot abrió la puerta, vio a su hermano archivando unas cuantas carpetas. Como estaba tan atareado, no pareció reparar en ellos, sino hasta que Myrrot cerró la puerta tras sí.</p>
<p>—Hola, Pierrot.</p>
<p>El aludido alzó la mirada, y su rostro se endureció totalmente, pero dada la presencia del extraño, se permitió no hacerlo tan evidente. Los modales ante todo.</p>
<p>—Hola, Myrrot. —su mirada oscura y brillante se desvió hacia el extraño — ¿Y quien es el caballero que viene contigo?</p>
<p>—Es mi amigo Tilde, que viene buscando una horda para trabajar. —Myrrot sonrió con toda la malicia que era capaz —Y bien, le hablé de la tuya y de lo chévere que sería trabajar contigo.</p>
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<p><strong>Tilde ~~ Living la vida loca en Pokáar ~~:</strong></p>
<p>No se imaginaba cómo ni por qué, pero en un segundo ambos klownys se estaban preparando para luchar. O para hacer un espectáculo de malabares. En cualquier caso, Tilde prefirió apartarse para que arreglaran sus asuntos. No iba a meterse donde no le llamaran, si bien le causaba una viva curiosidad la relación entre ellos.</p>
<p>A cada esquina que volteaba, había uno que aparecía cosas de ninguna parte, otro que las desaparecía y la mayoría jugando con cartas de modos que él nunca hubiera imaginado. Esto pinchó un poco de preocupación porque recién cayó en cuenta de que no podía hacer nada de eso.</p>
<p>Ahí todos eran una especie de magos bufones reunidos para entretener, mientras que él siempre había usado sus habilidades para diversión propia o caza. De repente no le gustó pensar que sólo dependía de Myrrot para salir de bien de ahí.</p>
<p>Pero detenerse estaba descartado, y en cualquier caso, siempre podía huir a la intemperie por si las cosas se salían de control. Ya había estado en ciudades desconocidas antes y la ventaja de andar de día y noche tenía que servir de algo.</p>
<p>Después del encuentro con el anciano klowny, finalmente llegaron ante el medio hermano de su compañero. Vestía de un exquisito negro, fue lo primero que notó. El cabello de un intenso rojo le recordó a las estrellas pop de su mundo. El sombrero era un ridículo aditamento, pero sería un magnífico disfraz la Noche de Brujas.</p>
<p>Ese se suponía que era el hipócrita que Myrrot despreciaba y a su vez tenía motivos para despreciarlo, y aunque una chispa de desagrado cruzó por su rostro, supo controlarse lo bastante para ser educado y correcto al hablar.</p>
<p>Un impresionante autocontrol, según la opinión de Tilde, considerando que estaba ante el hermano que lo humilló al momento de anunciarle que cometieron incesto, en plena actividad sexual.</p>
<p>“Sería interesante verlo descontrolarse”. El pensamiento le hizo sonreír.</p>
<p>—Mi nombre es Tilde, señor, y como mi acompañante dijera, deseo integrarme a su horda. Soy muy habilidoso burlando a los ojos —agregó como referencia, diciendo no más que una simple verdad. Aunque no podía hacer magia, sí podía ser veloz.</p>
<p><strong>Pierrot &amp; Myrrot ~~ Ni la sangre nos une ~~:</strong></p>
<p>A Pierrot no le gustó para nada aquello. Si bien recibía de todo en su horda y no les negaba el puesto —mientras cumplieran los requerimientos—, aquel sujeto le traía una sensación de peligro. Luego de mirarlo fijamente por unos segundos, Pierrot se sentó en su escritorio, pero sin despegarle la vista. Luego con un gesto señaló las sillas frente a su escritorio, para que tanto Myrrot como Tilde tomaran asiento.</p>
<p>—Con que burlando el ojo. —repitió Pierrot, forzando una sonrisa que era de cortesía —. Bueno, tendrás que mostrarme tus habilidades…</p>
<p>Sacó un formulario y una pluma. Se lo dio a Tilde, y mientras éste lo rellenaba, lo miraba detenidamente, y algo en su modo de andar, de hablar y de sonreír le indicaba claramente que sabía de virginidad como Myrrot sabía de cortesía. Eso era bueno, pero Pierrot prefirió cerciorarse, porque las apariencias engañaban.</p>
<p>—De acuerdo, Tilde. ¿Tienes experiencia trabajando en hordas y tienes conocimiento de los reglamentos generales?</p>
<p>Myrrot tuvo que aguantarse la carcajada. Ya Pierrot iba a salirle con aquello de la virginidad, y que sorpresa tan linda iba a llevarse, si señor.</p>
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<p><strong>Tilde ~~ Living la vida loca en Pokáar ~~:</strong></p>
<p>No era difícil notar por su mirada que Pierrot era astuto. Inmediatamente Tilde se reprendió por cometer la estupidez de entrar con Myrrot. Si hubiera entrado solo sería solamente un klowny nuevo en el poblado, pero con Myrrot, responsable de tantos malestares, se había señalado como sospechoso para gato encerrado.</p>
<p>“Bien, ¿y qué con eso?” se dijo recuperando el aplomo. Pierrot podía ser listo, pero él había engañado a los humanos durante 500 años y eso tenía su mérito.</p>
<p>—Me temo que no, señor —contestó llenando las formas y de repente se imaginó descubierto como vampiro ante aquel sujeto, mientras su víctima —un anónimo— escapaba. Para muchos vampiros no había nada más vergonzoso que perder una presa tontamente, y se percató de que se sonrojaba. Procuró mantener la escena mientras bajaba la cabeza—. Myrrot me mencionó algo, señor, pero… bueno, lo cierto es que no las cumplo todas —fingió toser tapándose la boca. Pierrot viendo su vampirismo, la víctima escapando sin apenas recibir un daño. Expuesto, humillado. Más tarde se felicitaría de su genialidad teatral—. Hay una… una sola que no… ya sabe.</p>
<p><strong>Pierrot &amp; Myrrot ~~ Ni la sangre nos une ~~:</strong></p>
<p>¡Vaya decepción! Aquel klowny era un virgencito, de eso no cabía duda. Todo el aplomo y la seguridad en si mismo había desaparecido de golpe, para dar paso a una timidez y un sonrojo típico de un Joker que no ha sido desflorado.</p>
<p>—De acuerdo, jovencito. Muchos llegan acá siendo vírgenes por una razón u otra. —la sonrisa algo libidinosa asomó al rostro de Pierrot mientras le enumeraba las posibles opciones —Puedo ayudarte con eso, o si lo prefieres, vas con un amigo, te quitas la virginidad y regresas acá. Tan sencillo como eso.</p>
<p>Mientras tanto, Myrrot estaba esforzándose sobre-klownymente para no estallar en una sonora carcajada. Maldita sea, Tilde le estaba montando el teatrito genial, y todo hasta ahora parecía salir a pedir de boca. Fingiéndose muy cándido, le dijo al vampiro:</p>
<p>—Oye amigo, mientras te entiendes con el jefe, yo voy a dar un paseíto ¿vale? —claro, qué paseíto ni que paseíto, simplemente iba a darle tiempo para que atrapara a Pierrot, ya que el muy maldito se encandilaba con su labor de desflorar, que caía indefenso ante el engaño —Yo volveré dentro de cinco minutos.</p>
<p>Se levantó, le dio la espalda a Pierrot y salió de la habitación, pero tan sólo para quedarse tras la puerta. Al primer quejido de ese bastardo, Myrrot volvería para unirse al show.</p>
<p>«Bueno, algo de privacidad, —pensó Pierrot, mirando como su hermano se iba —al menos si tengo que ocuparme de este tío no lo haré bajo su mirada lasciva.»</p>
<p>—Entonces, Tilde…— la sonrisa de Pierrot se hizo amplia, aunque su dueño no parecía notarlo — ¿Qué decides? ¿Te ayudo con eso, o prefieres ir con otro klowny y regresar luego?</p>
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<p><strong>Tilde ~~ Living la vida loca en Pokáar ~~:</strong></p>
<p>Sólo largos años de autocontrol impedía que Tilde se sonriera de diversión. Abandonó la imagen y el sonrojo para ver a Pierrot a la cara. El tipo parecía ya relamerse de gusto por tener un culo a su disposición.</p>
<p>Muy correcto, muy educado pero esa mirada la podría haber llevado el Marqués de Sade. Si alguna duda le cupo respecto a lo que estaba a punto de hacer, esta se deshizo. La hipocresía de Pierrot haría mucho más dulce tomar su sangre.</p>
<p>Pero debía proceder con calma, con inteligencia, o su trasero estaría frito en más de un sentido.</p>
<p>—Bueno, señor —empezó tímidamente, pensando en los motivos que tenía para seguir la farsa. El que lo llamara “jovencito” iba a ser una de ellas—, quise pedirle a Myrrot que hiciera… “eso” —dijo en un susurro confidencial. Le iban a doler los labios de lo mucho que se iba a reír recordando esto— pero me advirtió que sería demasiado brusco. Verá, aprecio la amabilidad de Myrrot pero no puede negar que no tiene delicadeza de ningún tipo y me horroriza pensar en lo que podría hacerme si le doy la oportunidad. Por eso, si no es molestia —la mirada baja, un segundo, dos, levántala y pon cara de súplica—… si es posible me gustaría que me ayudara.</p>
<p><strong>Pierrot &amp; Myrrot ~~ Ni la sangre nos une ~~:</strong></p>
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<p>Las orejas de Pierrot se doblaron hacia atrás, señal de puro deleite. Por Korr, ¡desde Jester no tenía un voluntario tan delicioso como este!</p>
<p>«Mejor no pienso en él ahora…— pensó Pierrot —Tengo trabajo que hacer.»</p>
<p>—Bien, querido Tilde…— le hizo una seña hacia una puerta tras su sillón —Vamos al cuarto, así tendremos más privacidad.</p>
<p>Le vio algo de reticencia, así que se acercó y lo rodeó desde atrás; sobó su trasero, que se sentía delicioso, aun encima del traje negro. Pierrot no podía dejar de relamerse por la sola idea de desflorar y tener un recluso más en su horda.</p>
<p>—Todo estará bien, Tilde. Tendrás tu puesto a cambio de un momento de disfrute. —le decía en tono arrullador.</p>
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<p><strong>Tilde ~~ Living la vida loca en Pokáar ~~:</strong></p>
<p>Por un momento, Tilde no pudo creerse tanta insolencia. Recordó los vírgenes que él había desflorado, los cuerpos de jóvenes inexpertos en sus manos. La dulzura lo conquistaba, aunque fuera fingida, pero la pura lujuria los descolocaba, incluso los aterraba.</p>
<p>Fingió sobresaltarse cuando su futuro líder lo toqueteó y estremecerse de miedo cuando lo tuvo tan cerca. En su mente se estaba encantando con sus manos destrozando su sonrisa lasciva.</p>
<p>“Tócalo bien, Pierrot, disfrute este precioso trasero maldito con tus manos, que son lo único que van a tocarlo”.</p>
<p>— ¿Ahora? —preguntó aparentando aprensión —. ¿Tiene que ser precisamente ahora?</p>
<p>Sin embargo, se dejó conducir hasta la habitación por el pelirrojo. Antes de cruzar el umbral de la puerta, se volvió hacia Pierrot con los ojos agigantados por la impresión de la inminente escena.</p>
<p>—Señor, por favor, sea amable —dijo elevando la voz adrede, de manera que Myrrot, cuyo olor corporal lo delataba como espía, oyera—. Sólo eso le pido.</p>
<p><strong>Pierrot &amp; Myrrot ~~ Ni la sangre nos une ~~:</strong></p>
<p>Pierrot casi se echó a reír por la petición de Tilde, pero le parecía bien. Luego de lo que le dijo sobre Myrrot, era casi de esperar que le rogara por ser amable. Sonrió y le acarició los labios con el dedo índice.</p>
<p>—Shh, tranquilo, Tilde. No soy brusco con mis iniciados…</p>
<p>Lo condujo a la habitación, donde les aguardaba una amplia cama. Pierrot solía reservarla para este tipo de encuentros, o en general para tener sexo con quien le provocara.</p>
<p>—No me sorprendería la brusquedad de Myrrot. Él es así para todo. —Comentó Pierrot, mientras cerraba la puerta. —Más de una vez le tenía que pedir que moderase su vocabulario, porque da pena y vergüenza verlo gritando obscenidades a cada rato.</p>
<p>Le echó una larga mirada apreciativa a Tilde, quien lo observaba con cierta aprensión. Pierrot se acercó y lo hizo sentarse en el borde de la cama.</p>
<p>—Vamos, Tilde, tienes que relajarte. Me aseguraré que lo disfrutes mucho. —le dijo Pierrot, con una sonrisa. Tomó el mentón del joven para besarlo en los labios, mientras buscaba despojarlo de su chaqueta negra…</p>
<p>************</p>
<p>Apenas escuchó la voz de Tilde, Myrrot entró cautelosamente a la oficina, sabedor que Pierrot ya se lo había llevado a lo que solía llamar “el cuarto de los iniciados”. Pegó una de sus largas orejas, y pudo escuchar ciertas voces y sonidos, pero destacaba la de Pierrot y su arrullo, posiblemente para que cayeran y se dejaran desflorar.</p>
<p>«Eres asqueroso como yo, maldito bastardo, y es porque nuestro padre es aun mas asqueroso que nosotros. Por eso salimos así…» pensó Myrrot.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Tilde ~~ Living la vida loca en Pokáar ~~:</strong></p>
<p>Ese era el momento. Cuando Pierrot se acercó a tomar sus labios, Tilde le permitió unos segundos de calma a la vez que descubría el mismo aliento dulzón de Pierrot. No besaba mal, nada mal.</p>
<p>Pero no era por eso por lo que había venido, de modo que cuando la lengua empezó a tantear por territorio ajeno, aprovechó para morderlo con los dientes de enfrente, lo tomó de los hombros y lo arrojó con su fuerza sobrenatural sobre la cama.</p>
<p>Pierrot estaba tan sorprendido y estupefacto que no se molestó en reprimir una risa. Haciendo uso de su habilidad para burlar los ojos, se movió tan rápidamente hacia la puerta del cuarto que habría sido imposible verlo. Le abrió la puerta a Myrrot y mientras volvía a cerrarla, le dirigía su sonrisa más amplia al pelirrojo.</p>
<p>—Sorpresa —dijo.</p>
<p><strong>Pierrot &amp; Myrrot ~~ Ni la sangre nos une ~~:</strong></p>
<p>Repentinamente, mientras se absorbía besando a Tilde, sintió como lo mordían, pero no tuvo ni tiempo de quejarse de dolor, porque se vio arrojado con fuerza a la cama, casi como si lo atropellara alguna mantícora furiosa.</p>
<p><em>—Sorpresa</em></p>
<p>Pierrot alzó la mirada y vio a Myrrot sonriendo ampliamente. Pierrot puso una cara de evidente desagrado, y esta vez no pudo controlarse.</p>
<p>—Debí imaginarlo, maldito hijo de puta infeliz. — cerró abruptamente la boca al darse cuenta del “taco” que había soltado. El otro se echó a reír: esta vez su carcajada fue estridente.</p>
<p>— ¡Mira el que se finge muy derecho y nunca malhablado! —se burló Myrrot; miró intensamente a Tilde, delatando su complicidad con él —Caíste redondito, maldito bastardo santurrón.</p>
<p>Pierrot no entendía qué diablos pasaba; mientras su mente trataba de procesar todo lo que estaba pasando. Se volvió para conseguirse con que su tímido e inseguro aspirante a la horda tenía una sonrisa tanto o más lasciva que la de Pierrot ante el pensamiento de tener un culo que desflorar.</p>
<p>— ¡Qué demonios se traen ustedes dos! —exclamó Pierrot, nervioso. Intentó levantarse para irse, pero ambos le bloqueaban el paso. Miró la ventana y pensó en escapar usando la levitación, pero Myrrot al parecer fue más rápido, pues se duplicó en tres, y los apostilló en todos lados, para bloquearle la salida.</p>
<p>—Verás, Pierrot, mi amigo quiere algo más que ser un mero Joker a tu servicio— le dijo en un susurro ronco, y luego se dirigió a Tilde — ¿No es así, amigo?</p>
<p>—Váyanse de aquí o les haré explotar una mano de naipes en el culo a los dos. —estalló Pierrot, mirándolos con ojos encendidos —Myrrot, quedas expulsado de esta maldita horda. Saca tu trasero inmundo de acá y no regreses.</p>
<p>Myrrot se carcajeó, y sacó una mano de naipes, imitando el poder de Pierrot. Los clones también lo hicieron.</p>
<p>—Es momento de fregarte la vida, maldito cacrí malnacido. —le dijo Myrrot —Juré que te jodería la vida hasta cansarme, para fregar al hijo de puta de Kyrriot.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Tilde ~~ Living la vida loca en Pokáar ~~:</strong></p>
<p>Tilde se vio tentado a girar los ojos ante el discurso de Myrrot. Él estaba ahí porque quería divertirse, no por la venganza de nadie. Pero discutir eso frente a Pierrot quizá no sería lo más conveniente. Rompería el encanto de la situación</p>
<p>—Para tu buena fortuna, apreciado Pierrot —intervino Tilde y se deslizó como un suspiro hasta estar tras el pelirrojo. Le sobó el trasero —que era firme y apetecible— pero sin agregar toda la suavidad que empleara el otro. No le interesaba destruir de un hachazo brusco su sensibilidad, sólo darle una muestra del daño que recibiría—, no tiene que ser todo malo. Myrrot es un hombre razonable y yo también. Tal vez si dejas de lanzar insultos y amenazar con esa boquita tan sucia —le apretó los costados de los labios uno contra otro, con fuerza bastante para dejarle marcas rojas cuando lo soltara—, llegues a disfrutarlo.</p>
<p><strong>Pierrot &amp; Myrrot ~~ Ni la sangre nos une ~~:</strong></p>
<p>Myrrot no podía dejar de reír. Esto estaba saliendo a pedir de boca. Tilde tendría un buen plato para hacer lo que quisiera, y él lo jodería tal como se lo propuso. Con dejarlo vuelto un monigote inútil y destrozarle cualquier vestigio de autoestima y optimismo se daría por bien servido.</p>
<p><em>—Para tu buena fortuna, apreciado Pierrot, no tiene que ser todo malo. Myrrot es un hombre razonable y yo también. Tal vez si dejas de lanzar insultos y amenazar con esa boquita tan sucia, llegues a disfrutarlo.</em></p>
<p>Resopló furiosamente cuando el otro klowny lo “amordazó” apretándole los labios. Dolió mucho el zafarse, pero lo logró con algo de esfuerzo.</p>
<p>—Maldito infeliz… debí imaginar que intentarías algo de este tipo…— dijo Pierrot, sobándose donde Tilde lo apretó —No conforme con violarme y engañarme, también vienes a joder mi vida.</p>
<p>—Ja, Pierrot, hablas de violar, pero bien que te gustaba. Te veía resoplar y gemir claramente cada vez que sentías mi verga en tu interior. —retrucó Myrrot, entre risas —Con un bastardo santurrón como tú, la palabra “violar” no te aplica. Eres tan amoral que disfrutas todo.</p>
<p>— ¡JA! —la risa de Pierrot fue estridente —Mira quien habla de amoralidad. Te lo dije, NO arrojes piedras si tu techo es de cristal, Myrrot.</p>
<p>Se volvió a Tilde y se alejó cautelosamente de él.</p>
<p>—Mire señor Tilde, si quiere joderme, hágalo solo, no acompañando a un ardido moral como Myrrot. —le dijo Pierrot —No sea marioneta suya.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Tilde ~~ Living la vida loca en Pokáar ~~:</strong></p>
<p>Tilde se rió de buena gana. ¿Ahora le venía con esas?</p>
<p>—Ah, tu preocupación por los demás es conmovedora, Pierrot —dijo con despreocupación—. Myrrot es grosero, brusco y un hijo de puta rencoroso. No dudo que también habrá cometido sus errores, pero uno de los principales ha sido ayudarme en un momento de gran necesidad y no me es posible ignorar eso. Le debo cierto agradecimiento, más por el hecho de que me simpatiza. No obstante, esto —Giró los dedos señalando la situación presente, acercándose un paso— no es sólo por él. Verás, tengo cierto problema, por así llamarlo. Necesito un alimento especial para conseguir esta exquisita pinta y resulta que tú eres una fuente perfecta.</p>
<p>Se sonrió malicioso y se relamió ostensiblemente, revelando los colmillos puntiagudos. Sus pupilas se expandieron por el iris de su mirada.</p>
<p>— ¿Adivinas de qué hablo o es necesario agregar más?</p>
<p><strong>Pierrot &amp; Myrrot ~~ Ni la sangre nos une ~~:</strong></p>
<p>«Vaya ¿y con qué moral me vienes a decir “hijo de puta rencoroso” si tú tampoco eres un santo? —pensó Myrrot —Ya habrá momento de discutir eso. Por ahora me interesa más joder a este bastardo…»</p>
<p><em>Verás, tengo cierto problema, por así llamarlo. Necesito un alimento especial para conseguir esta exquisita pinta y resulta que tú eres una fuente perfecta.</em></p>
<p>Pierrot palideció al ver los colmillos que asomaban de los labios de Tilde… ¿qué criatura de este mundo tendría semejante dentadura? Estaba realmente cagado de miedo y de sorpresa, así que sólo pudo atinar:</p>
<p>—Creo que necesitas ortodoncia. —intentó retroceder, pero ya Myrrot estaba detrás suyo. Lo sujetó, aferrándolo del cuello, mientras que la otra mano se deslizaba hasta su entrepierna, ya abultada y cálida.</p>
<p>—Mírate, Pierrot, estás caliente como un unicornio en celo…—comentó Myrrot —Supongo que creer que tendrías otro culo que desflorar y el miedo han hecho efecto en tu desgraciado cuerpo ¿no?</p>
<p>Pierrot ya se sentía mareado, y pareja al miedo, estaba la excitación, tal como su entrepierna parecía anunciarlo a los cuatro vientos. Además, la mano de Myrrot lo recorría, apretujando las carnes de su trasero.</p>
<p>—Vamos, entre más excitado estés, es mejor. Duele menos así. —le dijo Myrrot, burlonamente. Jaló el cabello rojizo de su hermano y expuso el costado del cuello a Tilde —Ahorita la sangre debe estar bullendo, Tilde. Imagino que casi puedes escucharla correr, ¿no?</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Tilde ~~ Living la vida loca en Pokáar ~~:</strong></p>
<p>Tilde hizo un gesto de menosprecio con la mano.</p>
<p>—Morder del cuello es muy cliché. Tan sólo míralo, la adrenalina le apesta por todas partes. Podría usar las muñecas, esa lengua tan curiosa suya —sonrió inocente aludiendo al beso anterior mientras acercaba un poco más— u otros puntos más sensibles —dijo, juntando su mano con la de Myrrot y agregando una presión que no tenía ningún objeto excitarlo.</p>
<p>Por su parte, le estaba agradando lo que hacía y podía sentir cómo su cuerpo reaccionaba, tanto más por la sangre que ya degustaba.</p>
<p>—Algo me dice que a él no va a molestarle mucho –dijo y se rió estrujando el miembro bajo el pantalón—. Siento la sangre reuniéndose aquí, querido, y no es nada despreciable.</p>
<p><strong>Pierrot &amp; Myrrot ~~ Ni la sangre nos une ~~:</strong></p>
<p>Mareado, absolutamente mareado, como si hubiese ingerido una sobredosis de vino dulce. Así se sentía Pierrot en ese momento. Sólo era consciente de la presión que ejercían las manos de sus verdugos, además de los remanentes del sabor metálico de la sangre en su boca.</p>
<p>«Debo estar soñando…— pensó Pierrot —Eso, eso. Sólo es una pesadilla…»</p>
<p>En eso, sintió como le arrancaban de golpe la chaqueta negra y le abrían la camisa, sin importar en desgarrarle brutalmente los botones. Su erección seguía acogiendo la sangre que corría hacia ella, engrosándose más y más, hasta rozar dolorosamente contra la tela de sus pantalones y contra la mano de sus verdugos.</p>
<p>«Sólo una pesadilla morbosa… seguro me quedé dormido por mucho vino…» seguía pensando Pierrot, tratando de hallar un refugio mínimamente racional.</p>
<p>Myrrot presintió que Pierrot había perdido la voluntad de resistirse. Lo zarandeó un poco mientras le decía con voz burlona:</p>
<p>—Vamos, Pierrot ¡dónde está tu valor! ¿Dónde se fue tu firmeza? ¿Dónde quedó ese gran valor de líder de Horda, que no se intimida ante nada? —le abrió el cierre del pantalón y sacó la erección de su cautiverio de tela: era imponente, y gruesas venas la adornaban de principio a fin. Parecía hervir y latir bajo la mano de Myrrot.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Tilde ~~ Living la vida loca en Pokáar ~~:</strong></p>
<p>Cuando la potente erección de Pierrot surgió  la vista, Tilde se extasió con la visión de los caminos grisáceos convergiendo en la punta sonrosada. Contempló la faz de su futura presa y creyó olfatear el miedo.</p>
<p>Estaba perdiendo el conocimiento. Para evitarlo, lo tomó de la cabeza y lo obligó a ver directo a la realidad de sus dientes y su mirada hambrienta. Lo había visto tantas veces, el puro miedo, la cordura chillando silenciosamente por una explicación.</p>
<p>—Ni pesadilla, ni un sueño —susurró arrullador—. Tan real como la muerte.</p>
<p>Y de improviso lanzó un rodillazo a la entrepierna del klowny, para que descubriera qué tan lejos estaba de imaginar todo eso.</p>
<p>Era oficial, eso le estaba gustando mucho.</p>
<p><strong>Pierrot &amp; Myrrot ~~ Ni la sangre nos une ~~:</strong></p>
<p><em>—Ni pesadilla, ni un sueño. Tan real como la muerte.</em></p>
<p>Volvió a palidecer cuando vio los enormes colmillos de ese… ¿monstruo? Si, en definitiva no era ningún klowny, sino un maldito monstruo venido de quién sabía donde. Una criatura parida de alguna oscuridad apestosa, sin duda.</p>
<p>Iba a responderle algo, pero el golpe que sintió en su entrepierna le hizo perder noción de todo. Gritó con fuerza y se sintió desfallecer del más puro dolor. Echó la cabeza hacia atrás, mientras sus piernas flaqueaban, incapaces de mantener a su dueño en pie.</p>
<p>—Vaya, Pierrot, si que eres marica. —comentó Myrrot, torciendo la boca —Tanta finura no da resistencia.</p>
<p>Lo arrojó sobre la cama, pues ya se estaba cansando de sujetarlo. Una vez allí, le sujetó de las manos. Inmediatamente se duplicó en dos más, que le sujetaron las piernas.</p>
<p>Pierrot seguía mareado de dolor; cerró los ojos, tratando de buscar refugio en la semi-oscuridad, mientras su mente seguía susurrándole al oído que incluso en un sueño puedes experimentar dolor.</p>
<p>«Es un sueño, un sueño, un maldito sueño… él podrá decir misa, pero no tengo por qué creerle ¿o sí?»</p>
<p>Myrrot sonrió al ver su expresión de huida mental.</p>
<p>—Sigue soñando que esto no es verdad. Supongo que soñar no cuesta nada.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Tilde ~~ Living la vida loca en Pokáar ~~:</strong></p>
<p>—Vamos, Pierrot —exclamó Tilde sentándose en la cama de modo que Pierrot lo viera—. Si esto es una pesadilla, puedes controlarla. Los sueños son sólo la manifestación de tu subconsciente, y si esta es tal, ¿por qué querrías darte un rodillazo? ¿No será que guardas culpas respecto a tu deseo por cuanto culo se te atraviese? —le lanzó un bofetada. No fue para nada en especial, sólo quiso hacerlo—. Anda, haz que me vaya, que vengan cazadores a arrasar con mi cabeza. Es tu maldita pesadilla, deberías poder hacerlo. Es cuestión de desearlo. ¿Qué pasa? ¿No tienes ganas de destruirme?</p>
<p>Le dio otro bofetón brutal, esta vez con el puño cerrado. Una clara marca rojiza emergió del pálido rostro, como si hubiera apuñalado a alguien de ropas descoloridas y la mancha de sangre se expandiera. Lo tomó del mentón y lamió el enrojecimiento. Latía de dolor y estaba en proceso de hincharse. Delicioso</p>
<p>—Me estás haciendo sospechar que esto te gusta —dijo burlón a su oído y tiró de sus cabellos rojizos hacia el cielo, obligándole a mantener la vista fija en él—. No me gusta cuando la gente engaña, ni siquiera a sí misma. Nosotros vamos a hacer lo que queramos, maldito debilucho, y vas a contemplarlo porque es toda la verdad en esta habitación. Sin ilusiones, sin engaños, sin hipocresías, ¡esto es la realidad!</p>
<p><strong>Pierrot &amp; Myrrot ~~ Ni la sangre nos une ~~:</strong></p>
<p>Los golpes atontaron bastante a Pierrot. Todo le daba vueltas y parecía ver estrellitas alrededor suyo.</p>
<p><em>—Me estás haciendo sospechar que esto te gusta. No me gusta cuando la gente engaña, ni siquiera a sí misma. Nosotros vamos a hacer lo que queramos, maldito debilucho, y vas a contemplarlo porque es toda la verdad en esta habitación. Sin ilusiones, sin engaños, sin hipocresías, ¡esto es la realidad!</em></p>
<p>Mientras lo veía abofetear e increpar a su hermano, Myrrot se quedó asombrado y realmente dio gracias por no estar en el pellejo de Pierrot. Por Korr, la crueldad y el hijodeputismo de Tilde excedían los límites. Al lado suyo, el mismo Myrrot era un angelito de docilidad.</p>
<p>Pierrot entrecerró un momento los ojos y chasqueó los dedos, haciendo que un leve resplandor apareciera. Myrrot lo contempló, y sabedor de su intención, hizo aparecer un malabar justo frente a su rostro. El reflejo cegador de la esfera mágica hizo que Pierrot cerrara los ojos con fuerza.</p>
<p>— ¿Acaso querías esto, Pierrot lindo? —le dijo Myrrot —Si le tiras un solo malabar mágico a Tilde, yo te arrojo este para volarte la cara en mil pedazos. Puedo hacerlo, créeme.</p>
<p>Claro, no era una amenaza del todo cierta, pero tenía que imprimirle fuerza para disuadir a Pierrot de hacer alguna imbecilidad que le costara caro.</p>
<p>Tras unos segundos de mutuo desafío, el resplandor desapareció de la mano de Pierrot.</p>
<p>—Tilde te dirá lo que quiera, pero a mi no me da la perra gana que uses tus poderes con él, ¿captas? Y mientras yo esté aquí, tu no usarás ninguna de tus malditas técnicas. —la mueca de Myrrot era tétrica, de pesadilla.</p>
<p>«Es un sueño…»</p>
<p>— ¿Y qué si me gustara? ¿Y qué si no me da la gana de admitirlo? Ustedes no son mis jueces, par de idiotas…— levantó la cabeza y le escupió en la cara a Tilde una mezcla algo repulsiva: saliva y sangre. —Digan toda la mierda que quieran, no van a sacarme de mis trece.</p>
<p>Rodó los ojos y torció la cara.</p>
<p>— ¿Qué quieren que les diga? ¿Qué soy amoral? Bien, eso lo sé. ¿Qué soy un promiscuo? Bien, eso también lo sé… ¿pero de que sirve andarlo gritando por ahí, eh? Al mundo no le interesa que confiese mis deseos escondidos…— hizo algo de fuerza y logró zafar sus manos del agarre de Myrrot —Si usted, señor lacayo lameculos de Myrrot, vino a alimentarse de mi sangre, pues hágalo y lárguese de aquí, porque tal como lo veo, usted parece mascota de aquel imbécil que por desgracia es mi hermano, y no lo quiere admitir.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Tilde ~~ Living la vida loca en Pokáar ~~:</strong></p>
<p>La aparición de la esfera brillante tomó desprevenido a Tilde. Claro, aunque tuvieran sangre y sintiera como un humano, debía recordar que Pierrot no era en lo absoluto uno. Era una suerte que Myrrot fuera un klowny fuerte y sano con sus mismas habilidades. Debía recordar que estaba siendo la segunda vez que lo ayudaba.</p>
<p>“Aunque, ¿no es eso lo que hago por él? ¿Ayudarlo a vengarse?” Sí. Sus intenciones podían ser diferentes, pero a fin de cuentas la única razón por la que se ensañaba con Pierrot, y no otro, era porque Myrrot lo puso esa situación.</p>
<p>El escupitajo de Pierrot le sacó de sus pensamientos. Olfateó la esencia sin darse cuenta; sangre, saliva. Sangre por los golpes. Le hablaba y estaba furibundo. En las circunstancias actuales no era sorpresa, pero finalmente soltaba palabrotas sin reparo alguno. ¡Y le había escupido, la peor muestra de cortesía!</p>
<p>Lanzó una carcajada triunfal. ¡Así era un Pierrot descontrolado!</p>
<p>—¡Bien, Pierrot! —festejó con un aplauso—. ¡Ya era hora de que reaccionaras! ¡Sigue, sigue! ¡Escúpeme, maldíceme, trata de golpearme! ¡Lo hace mucho más divertido!</p>
<p>Tomó la mano que le tendía, el dedo acusador que lo apuntaba.</p>
<p>— ¿De verdad crees —escupió en su cara, tintando cada palabra de una nota de demencial satisfacción— que me interesa un rábano lo que tú digas o creas? ¿Quién eres? ¿Quién crees que eres para decirme quién soy o dejo de ser? ¿Y para decirme qué hacer? Quítate esa idea de la cabeza. ¡No eres nadie!</p>
<p>Con los dedos entre los suyos, apretó en diferentes direcciones. Los huesos dentro de la carne del dueño y la suya propia crujieron.</p>
<p>—He matado a cada uno de los verdugos que se me han puesto en mi camino —murmuró sonriendo sin poder evitarlo de ningún modo, como si fuera una necesidad de su espíritu manifestarse en esa mueca enloquecida. Apretaba las palmas que aprisionaban a Pierrot—. A cada uno que se ha llamado mi dueño lo he matado. No soy de nadie. ¿Fui claro?</p>
<p><strong>Pierrot &amp; Myrrot ~~ Ni la sangre nos une ~~:</strong></p>
<p>Bien, bien. Con esto Pierrot no tendría para levantarse ni en un millón de años. Su autoestima quedaría hecha pedacitos, aunque sus heridas físicas sanaran en poco tiempo.</p>
<p>—Espero que te haya quedado claro, Pierrot. Tienes buena argumentación, pero me temo que no funciona con alguien a prueba de falacias. —dijo Myrrot en voz baja, como arrullándole —Ríndete y admite que perdiste. Será más honesto contigo mismo, al menos.</p>
<p><em>Admite que perdiste…</em></p>
<p><em>Ríndete…</em></p>
<p>Pierrot soltó una risita cargada de tristeza que posteriormente derivó en una carcajada larga que brotaba desde lo más profundo de su garganta. Fue un sonido estentóreo, pero no estridente. Una nube negra rodeó a Pierrot, que era señal de que la tristeza había calado hondo en él. De sus ojos negros brotaron lágrimas, pero su dueño no paraba de reír. Reía y reía sin parar.</p>
<p>—Ríes entre lágrimas, eso es bueno. Significa que estás triste y lo admites. —Comentó Myrrot. Miró a Tilde y su mueca se suavizó, más no perdió del todo su connotación burlesca —Verás, amigo, cuando un Joker ríe mientras llora, es decirte explícitamente “estoy vuelto mierda por dentro, ya me hiciste pedazos”.</p>
<p>Pierrot no lo escuchaba, sólo reía. La risa era monótona y continua. Incluso parecía sordo al dolor barbárico y salvaje que debía sentir en las manos, que seguro las tendría incapacitadas por unas cuantas horas, mientras el azúcar en su sangre activaba sus células para que éstas regeneraran los huesos.</p>
<p>—Supongo que no te importará que Tilde haga lo que quiera contigo. ¿qué mas da, Pierrot? Estás vuelto mierdita por dentro y lo admites de corazón al reír como ríes. Además, esa nube negra que te rodea te sienta de maravilla…— le dijo Myrrot, en voz muy baja y melodiosa. Tomó a su hermano mayor y se colocó detrás de él; lamió con suavidad una de sus largas orejas y acarició una de las tetillas descubiertas —No te importará a estas alturas, créeme. Estás tan destrozado que más bien lo disfrutarás.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Tilde ~~ Living la vida loca en Pokáar ~~:</strong></p>
<p>—Reír entre lágrimas —repitió Tilde apenas sorprendiéndose por la aparición de la nube. Su propia risa no era más melodiosa que la de Pierrot—. ¡Qué concepto más interesante!</p>
<p>Lo que afirmaba Myrrot era cierto. Perdida la voluntad, Pierrot ni siquiera trató de salir del regazo de su hermano. Lamentablemente la erección de Pierrot había casi desaparecido.</p>
<p>—¿Tan pronto te rindes? —inquirió con una mueca torcida—. Es casi decepcionante.</p>
<p>Agarró al miembro y lo sintió todavía caliente. Sin esperar respuesta empezó a estimularlo con movimientos bruscos y asfixiantes. Al acercarse a la entrepierna, el aroma de la excitación era el mismo que antes. El traicionero cuerpo todavía se mantenía indiferente a la nube patética sobre su cabeza.</p>
<p>Como para probarla, adelantó los colmillos acariciando la punta coloreada. Cuando percibió que ya estaba listo, realizó el primer pinchazo.</p>
<p><strong>Pierrot &amp; Myrrot ~~ Ni la sangre nos une ~~:</strong></p>
<p>Muy pronto pudo escuchar un resoplido, seguido de un siseo que parecía ser de placer; con la brusquedad que Tilde imprimía en cada movimiento de su mano, el sexo de Pierrot parecía reaccionar, e incluso adquirió la misma dureza de antes. A los ojos de Myrrot, aquello simplemente parecía gritar “soy masoquista”.</p>
<p>Las manos de Pierrot ahora yacían laxas y torcidas hacia arriba. Myrrot vio con deleite que su dueño no las movía para nada; los dedos estaban apuntando hacia el techo, pero estaban tiesos. Seguramente apoyar las palmas le traería un dolor bárbaro.</p>
<p>Bien, no le interesaban aquellas manos, al menos no por ahora. Sólo se dedicó a mantener a Pierrot caliente y cooperando.</p>
<p>En ese momento, oyó un gemido de dolor, pero no era de dolor intenso, sino más bien de uno teñido de placer. En el preciso instante en que Myrrot bajó la mirada, sus ojos captaron un hilo de sangre brotaba del pene de su hermano; al parecer Tilde lo pinchaba para que ésta brotara, y Pierrot no parecía esta vez demasiado dolorido.</p>
<p>«Hasta en eso somos iguales. —sonrió Myrrot para sus adentros —Ambos disfrutamos del dolor y el maltrato en nuestros cuerpos…»</p>
<p>—Te dije que lo disfrutarías. —le dijo al oído, recorriéndolo con la lengua. Las manos anchas de Myrrot tironeaban fuertemente de los pezones, que apuntaban descaradamente hacia Tilde —Estás disfrutando de todo esto, y estoy seguro que te gustará sentir todo lo que mi amigo tiene planeado para tu cuerpecito sucio ¿no?</p>
<p>Myrrot no esperaba respuesta por parte de Pierrot, pero sorprendentemente recibió una.</p>
<p>—Si… sí… quiero sentirlo. —le dijo en voz baja, mirando lo que Tilde le hacía, con los ojos entrecerrados; el ardor en su sexo por el pinchazo que el otro le hizo le gustaba, y ya no tenía orgullo ni barrera que le impidiese admitirlo.</p>
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<p><strong>Tilde ~~ Living la vida loca en Pokáar ~~:</strong></p>
<p>Tilde no encontraba razón para apurarse. Bebía cada gotita de su víctima lamiéndola con gusto y al mismo tiempo clavaba la vista obstinadamente en Pierrot. Escuchar su respuesta le llenó de gozo.</p>
<p>—Era todo lo que tenías que decir, querido.</p>
<p>Se inclinó un poco más, encontró una vena especialmente visible y rellena. Con lentitud, mirando al Pierrot abatido a la cara, presionó ligeramente un colmillo sobre la protuberancia azulada.</p>
<p>Y sonriéndole ampliamente desgarró la piel, traspasó el conducto, arrancando toda su carga de vitalidad para llevarla a su boca.</p>
<p><strong>Pierrot &amp; Myrrot ~~ Ni la sangre nos une ~~:</strong></p>
<p>Un escalofrío intenso recorrió la espalda de Myrrot al ver como Tilde hundía el colmillo sobre ese lugar. Mientras Pierrot se quejaba y se deshacía entre gritos y gemidos, el mismo Myrrot no podía evitar resoplar de placer. Su entrepierna también pareció reaccionar ante la escena.</p>
<p>«Un sueño húmedo… un sueño húmedo…— pensaba Pierrot, insistentemente. Aunque estuviese despedazado por dentro, su mente intentaba consolarlo por cualquier medio disponible —Sólo uno… no es…»</p>
<p>Con la vista nublada de dolor y gozo, Pierrot contempló desde su altura como Tilde lamía y chupaba las heridas en su miembro. Veía hilos rojos recorrer su sexo engrosado por la excitación, y parecían brotar como fuentes debido al placer que recibía.</p>
<p>Una lágrima furtiva recorrió la mejilla de Pierrot, y éste volvió a reír, pero con suavidad. Sin embargo, la mejilla hinchada le dolió un poco.</p>
<p>—Eso está mejor, Pierrot… ¿quieres más mordiscos? Porque Tilde tiene hambre, y ya yo fui su platito. Sólo pídelo con cortesía y lo tendrás.</p>
<p>«Un sueño… un sueño…»</p>
<p>—Por favor, muérdeme más…— le suplicó Pierrot a Tilde, entre jadeos silbantes —Déjame sentir tus colmillos…</p>
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<p><strong>Tilde ~~ Living la vida loca en Pokáar ~~:</strong></p>
<p>A Tilde lo mismo le daba que a Pierrot lo disfrutara o no. Con este no estaba obligado de ninguna manera y por lo tanto no tenía que actuar con cuidado para no lastimarlo, de modo que una vez la sangre entró en su sistema, se abandonó a la degustación del dulce líquido.</p>
<p>El azúcar inherente activaba nuevas facetas de sus sentidos, y despojado de la menor consideración, descendió por la fuente de su placer y encontró el hueco que lo separaba de los testículos.</p>
<p>La sangre borboteó alegremente cuando penetró ahí y Tilde aplastó el pene erecto contra el vientre del klowny de modo que pudiera beberlo. Apestaba a golosinas y excitación, traía a la memoria duendes follando en dulcerías pero era tan vigorizante, enérgica.</p>
<p>Rápidamente le elevó las piernas para dejarlas a los lados de su cabeza, para a continuación introducir sin gracia alguna cuatro dedos en la abertura descubierta. Empujó más adentro, bañando su boca en rojo.</p>
<p><strong>Pierrot &amp; Myrrot ~~ Ni la sangre nos une ~~:</strong></p>
<p>Otro grito de placer, seguido de varios quejidos de dolor. Myrrot observó dónde mordían a su hermano, y otro escalofrío lo recorrió ¡tenía que sentir eso, en definitiva! Tomó nota mental para pedírselo en otra ocasión.</p>
<p>Ahora la sangre manchaba las colchas, y Myrrot se preguntaba cual sería la reacción de Pierrot luego al observar esas manchas… ¿se pajearía recordando esto? ¿Lloraría? No tenía ni la menor idea, pero eso no importaba demasiado.</p>
<p>Se inclinó y mordió el cuello blancuzco, tironeando de la piel con los dientes. A veces mordía más fuerte, haciendo que Pierrot se quejara y jadeara.</p>
<p>Cansado ya de aquella postura, dejó que Pierrot se recostara totalmente en la cama, quedando aun más expuesto a los deseos de Tilde. Myrrot acarició los pectorales con su amplia mano, y luego con su boca torturó las tetillas erectas, dándoles crueles mordiscos, tirando de ellas con fuerza, como si se las quisiera arrancar del pecho.</p>
<p>Lo estaba excitando para que el placer hiciera afluir más sangre a su miembro, y ésta brotara por las múltiples heridas que Tilde le había abierto con sus colmillos. Pierrot gemía, ahora con los ojos cerrados, sintiendo como la sangre que resbalaba locamente por su miembro y testículos aterrizaba en su abertura trasera y la lubricaba. Los dedos iban moviéndose con asquerosa facilidad gracias al la sangre que los impregnaba.</p>
<p>«Ya me destrozaste, Myrrot ¿estás feliz? Ya mi dolor será tu maldita felicidad…— pensó Pierrot, desviando la cara de ambos, —Espero que estés satisfecho…»</p>
<p>Trató de mover la mano, pero no podía ¡sentía un dolor atroz! Probablemente tendría que vendárselas y mentir, decir que se había caído o algo así. Bueno, mentir era lo de menos, siempre se le daba bien.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Tilde ~~ Living la vida loca en Pokáar ~~:</strong></p>
<p>Tilde estaba disfrutando mucho con la situación. Mientras sacaba y volvía a embestir con sus dedos el interior del klowny la fresca sangre se deslizaba actuando de lubricante, formando una imagen gloriosa de erotismo que envió poderosas punzadas a su miembro.</p>
<p>Con una sola mano, sin descuidar al desgraciado, se liberó de los pantalones para funerales y se acarició con fruición, apenas resoplando entre dientes. Comenzó a lamer las heridas más cerca de la punta mientras maniobraba para introducir el pulgar junto a sus hermanos.</p>
<p>Le costó forzar la elasticidad del cuerpo de Pierrot pero lo consiguió y ya casi podía decirse que tenía su puño adentro. De un rápido empujón toda su mano contrajo en el estrecho conducto. Tilde movió los dedos lo poco que le permitía el espacio, arañando suavemente las paredes.</p>
<p>Seguramente le estaba doliendo como el infierno y esa nube sobre sus cabezas iba a tornarse más opaca en cualquier momento.  Pero los gemidos de Pierrot, los calladitos, sólo eran mayor motivo para empujarlo al límite de su éxtasis.</p>
<p>Dolor placentero. Placer que duele. Placer por el que se riega la sangre. Perfecto.</p>
<p>Esas nubes… ¿podrán convertirse en tormenta? Sólo había un modo de averiguarlo.</p>
<p>—Dime cuánto te gusta esto, Pierrot —incitó dibujando rasguños con la mano libre sobre su pierna—. Házmelo saber, querido, porque de otro modo creeré que estoy haciendo algo mal aquí.</p>
<p><strong>Pierrot &amp; Myrrot ~~ Ni la sangre nos une ~~:</strong></p>
<p>—Voy a ponerme celoso, Tilde. Estás haciéndole tantas cosas deliciosas a Pierrot y a mi nada. —bromeó Myrrot, observando con cierto morbo a su hermano menor bañándose más y más en sangre —Esto me está inspirando demasiado.</p>
<p>Sin embargo, Pierrot no estaba de tan buen humor, a pesar de sus risitas que alternaban los quejidos de dolor y placer que a veces dejaba escuchar, mientras mantenía la mirada desviada, tratando de escapar de esa horrible realidad que lo azotaba.</p>
<p>«Un sueño, sólo un sueño… voy a estar bien&#8230; —insistía Pierrot mentalmente a si mismo —Todo terminará, no dolerá más…»</p>
<p>Pero los segundos parecían eternos, y el dolor que experimentaba —emparejado a ese placer humillante que sentía— le recordaba que lo que vivía no era ningún sueño. Era una realidad horrenda, sangrienta, dolorosa, humillante, y todo por el terrible crimen de ser hijo de un klowny que abandonó a su hermano mayor, un hermano que le habría gustado tener de haber vivido distintas circunstancias.</p>
<p>«Todo va a terminar…»</p>
<p>De repente, el puño de Tilde se adentraba en sus entrañas, haciéndole soltar un grito destemplado que terminó atontándolo por su misma estridencia… pero el tormento no cesaba, porque no conforme con mover ese terrible puño, también sentía unas uñas crueles arañando sus entrañas. Pierrot volvió a gritar, pero esta vez fue un sonido de desahogo.</p>
<p>«Todo tiene que acabar…»</p>
<p><em>—Dime cuánto te gusta esto, Pierrot. Házmelo saber, querido, porque de otro modo creeré que estoy haciendo algo mal aquí.</em></p>
<p>El aludido no contestó, sólo mantuvo la mirada desviada. Myrrot resopló, hastiado.</p>
<p>—No vas a conseguir nada con huir. Así hizo “mi padre” biológico, y lo único que causó fue dolor a mi y a mamá. Sobretodo a mamá. —Tomó al otro por los cabellos y lo forzó a encararlos —Ahora pórtate como un klowny de tu edad y ten la amabilidad de decirle a Tilde lo mucho que disfrutas sus atenciones y el ser su platito del día.</p>
<p>Hubo unos instantes de silencio, hasta que Pierrot respondió en un hilo de voz:</p>
<p>— ¿Qué culpa tengo yo de las fechorías de papá? Yo no tuve que ver en nada, y lo sabes. —soltó una risita casi muda, perceptible por las sacudidas suaves de los hombros de Pierrot —Ahora termíname de despedazar y déjame en paz.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Tilde ~~ Living la vida loca en Pokáar ~~:</strong></p>
<p>Tilde sonrió más ampliamente.</p>
<p>—Pobre Pierrot —canturreó girando su mano en las profundidades de aquel cuerpo—. Pobre, pobre Pierrot, que jamás hizo nada para merecer esto. Es eso lo que esperabas que dijera ¿cierto?</p>
<p>Hablando dulcemente, empezó a masturbarlo como si su tono se trasladara a la fuerza de los músculos. Los latidos de Pierrot, acelerados y vibrantes parecían hallarse en sus ideos. Sangre tibia bajo sus dedos.</p>
<p>—Olvídalo, precioso. No tomes esto como un castigo por las tonterías de tu padre, porque lo cierto es que no podría interesarme menos —aclaró dirigiéndole también una sonrisa a Myrrot—. Pago mi deuda con quien me ayudó y al mismo tiempo me doy placer. Es todo lo que me interesa en este cuarto —agarró las mejillas del klowny, uno más hinchado que el otro, forzándole a no mirar a otro lado que él—. Te lo dije, soy tan real como la muerte. Y ni la realidad ni la muerte han sido justas.</p>
<p><strong>Pierrot &amp; Myrrot ~~ Ni la sangre nos une ~~:</strong></p>
<p>Pierrot negó con la cabeza, y luego la sacudió para zafarse de la mano de aquella bestia inmunda. Sintió un leve sabor a bilis cuando cruzó su mirada.</p>
<p>—Di todo lo que quieras, pero sigo pensando que sólo eres una mascota amaestrada de Myrrot. —dijo entre silbidos —Una marioneta vulgar. Habrías venido solo si realmente se tratara de tu “alimentación” y no metiéndote en querellas de hermanos.</p>
<p>Pero a fin de cuentas ¿de qué servía razonar con una bestia que sólo pensaba con la bragueta, y si no, con esos dientes horripilantes que merecerían ser desgarrados con una tenaza de dentista? Además, estaba claro que Myrrot lo había amaestrado, y sólo Korr sabía qué clase de mentiras y asquerosidades le habría dicho para que aceptara participar en esta espantosa farsa.</p>
<p>—Tú también di lo que quieras, maldito bastardo santurrón. —retrucó Myrrot, enfurecido porque Pierrot estaba en lo cierto; estaba usando a Tilde como vehículo de venganza, sacando provecho de su hambre vampiresca. —Pero tanto Tilde como yo seguimos pensando que tú eres bastardo santurrón que niega su masoquismo y deseo descontrolado por follar. No pierdes tiempo cuando un Joker virgen se te ofrece ¿no?</p>
<p>«Todo acabará pronto…— susurró la mente de Pierrot, mientras su dueño se retorcía ahora en espasmos de agónico orgasmo; las manos de Tilde se movían sin parar, y no podía reprimir el placer que sentía con las caricias en su sexo —Que todo termine, todo, todo…»</p>
<p>En esos breves instantes, Pierrot apenas fue consciente del semen caliente que brotaba de su ya maltratado sexo, y cómo ardía cuando entraba en contacto con las heridas que tenía. Además, en medio del placer, sus manos trataron de aferrar la colcha, pero en el estado tan lamentable que estaban, le produjeron un dolor atroz. El grito que soltó, más que de placer, fue un sonido casi, casi de muerte que pareció inundar la habitación.</p>
<p>Después, su cuerpo pareció dormirse momentáneamente. Los ojos de Pierrot volvieron a cerrarse, y esta vez el peso fue suficiente para no permitirle abrirlos.</p>
<p>«Todo acabó… todo… ya no duele más. — fue lo último que pensó Pierrot antes de caer inconsciente totalmente —. Pero ahora dolerá más para Myrrot.»</p>
<p>—Diablos, gritó como un cabrón. Ahora toda la horda se enterará de lo ocurrido. —masculló Myrrot —Por aquí, Tilde.</p>
<p>Rápidamente huyeron por un pasillo trasero, para no ser descubiertos. Si los veían allí, los iban a llevar con la policía, y quizás a ejecutarlos.</p>
<p>A pesar de haber consumado su venganza, Myrrot no se sentía bien. Sentía incomodidad y zozobra por dentro. Durante todo el trayecto para alejarse de la horda “Los Sirvientes de la Gracia” permaneció callado.</p>
<p><strong>Tilde ~~ Living la vida loca en Pokáar ~~:</strong></p>
<p>¡Eso es a lo que se llama un grito! Tilde hubiera deseado grabarlo, retener esa nota de desesperación, grito del orgasmo, en algún lado para escucharlo cuando quisiera recordar qué sublime era el masoquismo.</p>
<p>Pero no tenía grabadora y Myrrot tenía razón sobre lo de escapar. Se apresuró en arreglarse las ropas y siguió a Myrrot por un camino que se le antojó demasiado largo. Estaba oyendo el revuelo que se armaba a sus espaldas, las voces consternadas de quienes debieron ya encontrar a Pierrot y cierta indignación creciente. Se sonrió divertido. Ver sus caras pintadas cuando entendieran la situación sería algo digno de retratarse.</p>
<p><strong>Pierrot &amp; Myrrot ~~ Ni la sangre nos une ~~:</strong></p>
<p>Al oír aquel grito desgarrador, a Jester se le fue el alma; se había puesto aún más pálido, y como el viento, había corrido a la oficina de Pierrot. El estado en que lo encontró lo alarmó a niveles insospechados. Su molestia y dolor hacia Pierrot por su reciente comportamiento se esfumó mientras lo tomaba en brazos y sollozaba histérico.</p>
<p>— ¡Pierrot, despierta! ¡Despierta! —soltó un gemido de dolor, pero el otro seguía inconsciente, ajeno al dolor de quien ahora lo sostenía. —No te me mueras, Pierrot… no… no…</p>
<p>Spades —otro klowny que había escuchado el grito— salió corriendo a ver que era, y se consiguió a Jester abrazando a un ensangrentado Pierrot.</p>
<p>—Por el amor a Korr ¡cálmate Jester! Ahora suéltalo y déjame revisarlo…</p>
<p>El otro cedió de mala gana, pero no esperó a que Spades concluyera su examen visual, porque inmediatamente salió corriendo.</p>
<p>— ¡Espera, Jester! —gritó Spades, alarmado y consternado, preguntándose qué demonios pasó y por qué había tanta sangre. En lo único que pensó fue en contactar a Kyrriot, su padre.</p>
<p>—Espera aquí, Pierrot, amigo. Iré por ayuda…</p>
<p><strong>Continuará…</strong></p>
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<p class="MsoNormal"><strong>Pierrot &amp; Myrrot ~~ Ni la sangre nos une ~~:</strong></p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Eran casi las once del día, y Myrrot ya estaba en pie; se sentía muchísimo mejor que la noche anterior. Aun tenía leves rastros de debilidad, pero éstos eran casi imperceptibles, y desaparecían paulatinamente luego de un buen desayuno de bombas de chocolate con rebanadas de rauko. Podía sentir el azúcar fluir por sus venas, trayéndole una sensación de bienestar general.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">—De acuerdo, mi vampiresco amigo, hoy te llevaré de tour por la aldea Trump, tal como te prometí. Iremos a ver a mi amigo Heartty, que hace buenas prótesis, además de pociones de olvido, de amor y de encantamientos diversos, y todo por un buen precio. —anunció Myrrot alegremente, metiéndose en el bolsillo el dinero ahorrado en la última quincena —Así que vamos, pero antes…</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Se quedó mirando largamente el pálido y despejado rostro de Tilde, y declaró firmemente:</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">—Necesitas algo de maquillaje klowny, así que siéntate.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Hizo que su compañero se sentara frente a un espejo, y con un lápiz negro suave, le trazó unas rayas verticales en los ojos, tal como las que tenía el mismo Myrrot. Mientras lo hacía, dejaba que Tilde se fuera viendo la cara, a fin de evitarle algún disgusto por alguna sorpresa desagradable.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">—Ahora dime algo, Tilde… ¿quieres parecer un Joker de verdad o un Pica? Si quieres parecer un Joker, tendré que ponerte redondeles rojos como los míos…— se señaló las mejillas —Pero tu dirás.</p>
<p class="MsoNormal"><strong> </strong></p>
<p class="MsoNormal"><strong>Tilde ~~ Living la vida loca en Pokáar ~~:</strong></p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Aunque la idea de confiarse a las manos del otro salían de lo que Tilde solía preferir, dejaba trabajar a Myrrot sin emitir protesta alguna. Su piel, al delinearse los ojos, pareció más pálida que antes y mientras trabajaba tuvo que reconocer que hacía un buen trabajo.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">—Considerando que no tengo idea de cómo luce un Pica –dijo a la pregunta del estilista-, supongo que prefiero a un Joker.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal"><strong>Pierrot &amp; Myrrot ~~ Ni la sangre nos une ~~:</strong></p>
<p class="MsoNormal">Por un momento, estuvo tentado a maquillarlo como un Joker, pero una parte de si mismo —esa que es noble y justa— le dijo que lo mejor era dejarle escoger, y decirle como luce un klowny Pica. Buscó entre sus cosas y encontró una revista; allí habían fotos de klownys de diferentes razas.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">—Mira…— dijo, mostrándole las fotos —Este es un Pica… ¿ves que la tiene tatuada en la mejilla? Algunos la tienen tatuada de tal forma que les cubre un ojo completo, como este señor de esta foto…</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Pasó las páginas, hasta que vio una foto de unos klownys diamante. Le mostró las pintas en sus rostros, y el tipo de ropa que usaban.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">—Aunque los klownys diamante se caracterizan por ser casi xenofóbicos. No les gusta interactuar con otras razas, y son los más difíciles de hacer reír en las hordas. —comentó Myrrot, con una mueca torcida, recordando como dos diamantes le miraron con sus caras inexpresivas y algo desdeñosas.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">—También están los klownys corazón y tréboles…— a Myrrot se le hizo un nudo en la garganta, ya que los asesinos de su madre fueron precisamente unos klownys tréboles —Ves que tienen un corazón, o un trébol, tatuado en el rostro, pero de personalidades son distintos. Mientras que los corazones son un amor, los tréboles son la mar de agresivos.</p>
<p class="MsoNormal"><strong> </strong></p>
<p class="MsoNormal"><strong>Tilde ~~ Living la vida loca en Pokáar ~~:</strong></p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Apartó las revistas luego de una rápida ojeada, evaluando las breves descripciones características de cada klowny. Negó con la cabeza.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">—Esto no es un traje que me pondré para divertir a unos cuantos en una fiesta, Myrrot —dijo sonriente—. Se trata de mi supervivencia. Tú conoces estas razas y mi rostro —se volvió hacia él y esbozó su expresión más encantadora—. Como experto, ¿cuál crees que va mejor conmigo?</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal"><strong>Pierrot &amp; Myrrot ~~ Ni la sangre nos une ~~:</strong></p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">El otro sonrió ampliamente y sacó el pincel rojo. Sin decirle mucho, trazó los mencionados círculos en las mejillas de Tilde y los rellenó de rojo carmín. Cuando hubo terminado, dejó que Tilde apreciara los resultados.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">—Te ves re-contra klownesco, si te soy franco. —sonrió Myrrot, mientras guardaba los pinceles —Ahora ya eres un Joker, queridito.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Una vez maquillado, ya Myrrot decidió que era hora de salir a donde Heartty, a ver si podía hacerle alguna prótesis mágica. Sólo esperaba que se tragara el cuento.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">*****************</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">La tienda de Heartty quedaba a dos cuadras de la Horda de Pierrot. Cuando entraron, encontraron al susodicho organizando diversos ingredientes bizarros.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">—Qué más, Heartty. —saludó Myrrot al entrar — ¿Tienes mucha clientela hoy, mi pana?</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">El aludido se dio la vuelta y los recibió a ambos con una sonrisa: era un klowny fortachón y un poco más alto que Myrrot. Tenía bigotes largos y enroscados, y completaba el cuadro un corazón en el pómulo derecho, clara seña distintiva de su raza.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">—No, en realidad sólo arreglo los ingredientes de mis pócimas…— miró al extraño con cierto interés — ¿En qué puedo ayudarle, señor?</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">—Oh, el viene conmigo. —afirmó Myrrot —Se trata de mi amigo Tilde, un Joker como yo…— se inclinó un poco hacia Heartty y le susurró —Tiene un problema y creo que tal vez puedas ayudarlo.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">A Heartty, como buen klowny corazón que era, le gustaba ayudar a otros. Condujo a Myrrot y a Tilde al cuarto trasero, donde había una caldera, donde preparaba sus pociones. Allí los hizo sentarse, y con un amplio ademán, les preguntó cual era el problema.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">—Verás, Heartty, mi amigo es un klowny, pero nació con las orejas atrofiadas…— se inclinó hacia Tilde y le descubrió una oreja — ¿ves? Y necesita urgentemente que le hagas una prótesis para que se le vean normales.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Heartty, quien había escuchado pacientemente, se encogió un poco de hombros, con una sonrisa.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">—Bueno, yo se la puedo hacer, pero la verdad aquí poco importa el largo de tus orejas, aunque sé muy bien que nunca faltará quien pretenda desacreditarte por ello. —comentó Heartty —Permítame tomarle la medida, Tilde.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Tomó una pequeña cinta métrica y midió el sitio donde colocaría la prótesis. Anotó las medidas, y buscó una especie de “molde”, que luego rellenaría con un poco de pasta mágica y algunos sellantes. Un trabajo de carpintería, sin duda, pero que le levantaba la moral a algunos klownys.</p>
<p class="MsoNormal"><strong> </strong></p>
<p class="MsoNormal"><strong>Tilde ~~ Living la vida loca en Pokáar ~~:</strong></p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">El día en ese nuevo mundo estaba siendo un horror y una delicia para Tilde. Los colores de la gente, con sus trajes de colores brillantes, parecían luces reflectores en movimiento y dibujadas con tanta precisión que era difícil no pensar que habían sido hechos a lápiz.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Sólo las sombras desmentían esta impresión, las sombras de sus pasos, el acompañante alargado que no se separaba de ellos ni para saltar y el pequeño montón de oscuridad en el cuello cuando tenían mentones sobresalientes.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Tilde casi deseaba estirar la mano y ver si eran reales, si es que acaso el día de verdad se estaba dando a su alrededor, pero se contenía mientras acompañaba a Myrrot.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">El amigo de éste –otro duende parodia de gitanos- los hizo sentar en un sofá en lo que a todas luces podría pasar por el cuarto de un mago de la antigüedad.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">El olor de los calderos y los diversos ingredientes le asaltaron como brutos ladrones la tranquilidad. De todos los lados, le llegaron golpeando sus fosas nasales, tantos a la vez que no supo identificar ninguno</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Mientras dejaba que Myrrot y el duende de bigotes como de villano anticuado se encargaban del asunto, Tilde procuraba respirar lo menos posible –su sistema no lo necesitaba de cualquier modo- y parecer un poco avergonzado porque se descubriera su “defecto de nacimiento”.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Interiormente se preguntaba qué contendría aquel caldero que ardía sobre las llamas.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal"><strong>Pierrot &amp; Myrrot ~~ Ni la sangre nos une ~~:</strong></p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Heartty sonrió, mientras cuadraba el molde cuidadosamente.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">—No se avergüence, Tilde. Hay casos de klownys con orejas atrofiadas de nacimiento. Yo no me burlo porque sé muy bien que nadie escoge nacer con alguna deficiencia corporal. — luego se dirigió a Myrrot —Bien, creo que podré hacerle su prótesis, pero me tomará una tarde completa, no sé si os importa.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">—No, para nada, mi pana. Creo que podremos pasar buscando las prótesis por la noche, si no hay inconveniente. —dijo Myrrot, esbozando una sonrisa de complicidad. —Voy a llevar a mi amigo a darse una vuelta por la aldea, ya que es nuevo por acá.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Heartty le dio un pequeño recibo para poder retirar el pedido. Myrrot lo aceptó gustoso, y se despidió de él. Cuando ambos salieron, le dio un leve codazo a Tilde:</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">— ¿Qué tal, eh? Bienvenido a la vida en Pokáar, amigo. Ahora no sé si quieras ir a la horda a ver sus instalaciones y quizás a conocer a tan lindo líder que nos cargamos… ¿qué dices?</p>
<p class="MsoNormal"><strong> </strong></p>
<p class="MsoNormal"><strong>Tilde ~~ Living la vida loca en Pokáar ~~:</strong></p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Tilde sonrió con más malicia que otra cosa. El brillo en los ojos de su compañero era inconfundible.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">—Creo que eso lo vienes deseando más que yo, Myrrot —comentó e inclinó la cabeza como un caballero—, pero me encantaría aceptar tu oferta.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal"><strong>Pierrot &amp; Myrrot ~~ Ni la sangre nos une ~~:</strong></p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">— ¿Yo? —dijo Myrrot, fingiéndose muy inocente — ¡Cómo piensas eso, querido amigo!</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">En realidad, si lo deseaba, pero era para que Tilde se muriera de la risa y estupefacción al ver al huevón de Pierrot. Lo guió a la Horda, pero en la entrada se encontraron con alguien absolutamente inesperado.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">— ¡Hola, Jester! —saludó Myrrot, con su sonrisa torcida. El aludido lo miró con desconfianza en sus ojos usualmente cándidos.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">—Hola Myrrot. —contestó, frunciendo la boca. Luego sus ojos se enfocaron hacia el extraño que lo acompañaba. Rápidamente Jester lo estudió, y aunque no hubo recelo en sus ojos, si era evidente que no le gustaba que Myrrot estuviese con él.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">— ¿Eres nuevo acá? —preguntó al extraño, sin dejar de estudiarlo detenidamente.</p>
<p class="MsoNormal"><strong> </strong></p>
<p class="MsoNormal"><strong>Tilde ~~ Living la vida loca en Pokáar ~~:</strong></p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">El entusiasmo de Myrrot le estaba provocando ganas de reírse. ¡Si es que parecía un niño arrastrando al padre hacia la tienda de juguetes en Navidad! Pero se detuvieron de improviso cuando el klowny vislumbró a… bueno, alguien que tenía muchas ganas de integrarse al circo.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Compuso una expresión de neutralidad total mientras observaba la desconfianza con que el llamado Jester lo examinaba. Myrrot lo había saludado, pero era evidente que el otro preferiría no haberlo encontrado.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">—Así es, joven —dijo, pues su olfato le decía que debía ser algo menor que Myrrot y en ese caso él le llevaba varios años de ventaja. Inclinó la cabeza con cordialidad—. Me llamo Tilde, mucho gusto.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">En su interior le daba un poco de gracia el cómo lo examinaba tan atentamente, como si en cualquier momento fuera a atacarlo. “Ah, si supieras cuánto debes preocuparte, bonito”.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal"><strong>Pierrot &amp; Myrrot ~~ Ni la sangre nos une ~~:</strong></p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">—Ya quita esa cara, Jester, que pareces Jokercito virgen resentido. —dijo Myrrot, con una mueca burlona — ¿Dónde anda el “gran” Pierrot? Le traigo un nuevo recluta.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Jester conjuró un malabar mágico en sus manos, mientras sentía la rabia brotarle estrepitosamente, sin que pudiese controlarla. Myrrot alzó la nariz y conjuró exactamente el mismo tipo de malabar, gracias a su técnica de la “mímica mágica”, que le permitía emular cualquier otro poder.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">— ¿Quieres pelea? No me busques, que cuando me consigas, vas a salir con el rabo entre las piernas, Jester. —contestó Myrrot, sin dejar de sonreír. —Ahora deja de joderme con tus celos de niña. Termina de crecer de una buena vez.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Jester lo miró con los dientes apretados, y apagó el malabar que estaba conjurando; luego le dio un empujón y salió corriendo de la escena. Myrrot soltó una carcajada estridente.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">— ¡Idiota! Por Korr, estoy hasta la madre de sus celos maricones…— comentó Myrrot, sujetándose el estómago —. Ni modo, que le vaya con esos shows a su abuela.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Tomó a Tilde de la muñeca y lo llevó a la oficina principal; mientras guiaba al vampiro entre cientos de escenarios donde los Jokers hacían chistes, malabares y cabriolas, se encontraron con alguien verdaderamente indeseable para Myrrot.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">—Saludos, Myrrot. —dijo el Joker mayor — ¿qué te trae a la oficina?</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">—Vengo buscando a Pierrot, ya que le traigo un nuevo recluso. —dijo Myrrot, procurando esbozar una sonrisa que se asemejara a algo llamado “cortesía”, cuando en realidad le quería romper la boca y pisotear su estómago una y otra vez.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">—Ah, está en la oficina. —dijo el otro, totalmente despreocupado y ajeno a lo que Myrrot planeaba. —Suerte con la aplicación, jovencito.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Finalmente llegaron al lugar; cuando Myrrot abrió la puerta, vio a su hermano archivando unas cuantas carpetas. Como estaba tan atareado, no pareció reparar en ellos, sino hasta que Myrrot cerró la puerta tras sí.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">—Hola, Pierrot.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">El aludido alzó la mirada, y su rostro se endureció totalmente, pero dada la presencia del extraño, se permitió no hacerlo tan evidente. Los modales ante todo.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">—Hola, Myrrot. —su mirada oscura y brillante se desvió hacia el extraño — ¿Y quien es el caballero que viene contigo?</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">—Es mi amigo Tilde, que viene buscando una horda para trabajar. —Myrrot sonrió con toda la malicia que era capaz —Y bien, le hablé de la tuya y de lo chévere que sería trabajar contigo.</p>
<p class="MsoNormal"><strong> </strong></p>
<p class="MsoNormal"><strong>Tilde ~~ Living la vida loca en Pokáar ~~:</strong></p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">No se imaginaba cómo ni por qué, pero en un segundo ambos klownys se estaban preparando para luchar. O para hacer un espectáculo de malabares. En cualquier caso, Tilde prefirió apartarse para que arreglaran sus asuntos. No iba a meterse donde no le llamaran, si bien le causaba una viva curiosidad la relación entre ellos.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">A cada esquina que volteaba, había uno que aparecía cosas de ninguna parte, otro que las desaparecía y la mayoría jugando con cartas de modos que él nunca hubiera imaginado. Esto pinchó un poco de preocupación porque recién cayó en cuenta de que no podía hacer nada de eso.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Ahí todos eran una especie de magos bufones reunidos para entretener, mientras que él siempre había usado sus habilidades para diversión propia o caza. De repente no le gustó pensar que sólo dependía de Myrrot para salir de bien de ahí.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Pero detenerse estaba descartado, y en cualquier caso, siempre podía huir a la intemperie por si las cosas se salían de control. Ya había estado en ciudades desconocidas antes y la ventaja de andar de día y noche tenía que servir de algo.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Después del encuentro con el anciano klowny, finalmente llegaron ante el medio hermano de su compañero. Vestía de un exquisito negro, fue lo primero que notó. El cabello de un intenso rojo le recordó a las estrellas pop de su mundo. El sombrero era un ridículo aditamento, pero sería un magnífico disfraz la Noche de Brujas.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Ese se suponía que era el hipócrita que Myrrot despreciaba y a su vez tenía motivos para despreciarlo, y aunque una chispa de desagrado cruzó por su rostro, supo controlarse lo bastante para ser educado y correcto al hablar.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Un impresionante autocontrol, según la opinión de Tilde, considerando que estaba ante el hermano que lo humilló al momento de anunciarle que cometieron incesto, en plena actividad sexual.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">“Sería interesante verlo descontrolarse”. El pensamiento le hizo sonreír.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">—Mi nombre es Tilde, señor, y como mi acompañante dijera, deseo integrarme a su horda. Soy muy habilidoso burlando a los ojos —agregó como referencia, diciendo no más que una simple verdad. Aunque no podía hacer magia, sí podía ser veloz.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal"><strong>Pierrot &amp; Myrrot ~~ Ni la sangre nos une ~~:</strong></p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">A Pierrot no le gustó para nada aquello. Si bien recibía de todo en su horda y no les negaba el puesto —mientras cumplieran los requerimientos—, aquel sujeto le traía una sensación de peligro. Luego de mirarlo fijamente por unos segundos, Pierrot se sentó en su escritorio, pero sin despegarle la vista. Luego con un gesto señaló las sillas frente a su escritorio, para que tanto Myrrot como Tilde tomaran asiento.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">—Con que burlando el ojo. —repitió Pierrot, forzando una sonrisa que era de cortesía —. Bueno, tendrás que mostrarme tus habilidades…</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Sacó un formulario y una pluma. Se lo dio a Tilde, y mientras éste lo rellenaba, lo miraba detenidamente, y algo en su modo de andar, de hablar y de sonreír le indicaba claramente que sabía de virginidad como Myrrot sabía de cortesía. Eso era bueno, pero Pierrot prefirió cerciorarse, porque las apariencias engañaban.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">—De acuerdo, Tilde. ¿Tienes experiencia trabajando en hordas y tienes conocimiento de los reglamentos generales?</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Myrrot tuvo que aguantarse la carcajada. Ya Pierrot iba a salirle con aquello de la virginidad, y que sorpresa tan linda iba a llevarse, si señor.</p>
<p class="MsoNormal"><strong> </strong></p>
<p class="MsoNormal"><strong>Tilde ~~ Living la vida loca en Pokáar ~~:</strong></p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">No era difícil notar por su mirada que Pierrot era astuto. Inmediatamente Tilde se reprendió por cometer la estupidez de entrar con Myrrot. Si hubiera entrado solo sería solamente un klowny nuevo en el poblado, pero con Myrrot, responsable de tantos malestares, se había señalado como sospechoso para gato encerrado.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">“Bien, ¿y qué con eso?” se dijo recuperando el aplomo. Pierrot podía ser listo, pero él había engañado a los humanos durante 500 años y eso tenía su mérito.</p>
<p class="MsoNormal">—Me temo que no, señor —contestó llenando las formas y de repente se imaginó descubierto como vampiro ante aquel sujeto, mientras su víctima —un anónimo— escapaba. Para muchos vampiros no había nada más vergonzoso que perder una presa tontamente, y se percató de que se sonrojaba. Procuró mantener la escena mientras bajaba la cabeza—. Myrrot me mencionó algo, señor, pero… bueno, lo cierto es que no las cumplo todas —fingió toser tapándose la boca. Pierrot viendo su vampirismo, la víctima escapando sin apenas recibir un daño. Expuesto, humillado. Más tarde se felicitaría de su genialidad teatral—. Hay una… una sola que no… ya sabe.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal"><strong>Pierrot &amp; Myrrot ~~ Ni la sangre nos une ~~:</strong></p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">¡Vaya decepción! Aquel klowny era un virgencito, de eso no cabía duda. Todo el aplomo y la seguridad en si mismo había desaparecido de golpe, para dar paso a una timidez y un sonrojo típico de un Joker que no ha sido desflorado.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">—De acuerdo, jovencito. Muchos llegan acá siendo vírgenes por una razón u otra. —la sonrisa algo libidinosa asomó al rostro de Pierrot mientras le enumeraba las posibles opciones —Puedo ayudarte con eso, o si lo prefieres, vas con un amigo, te quitas la virginidad y regresas acá. Tan sencillo como eso.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Mientras tanto, Myrrot estaba esforzándose sobre-klownymente para no estallar en una sonora carcajada. Maldita sea, Tilde le estaba montando el teatrito genial, y todo hasta ahora parecía salir a pedir de boca. Fingiéndose muy cándido, le dijo al vampiro:</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">—Oye amigo, mientras te entiendes con el jefe, yo voy a dar un paseíto ¿vale? —claro, qué paseíto ni que paseíto, simplemente iba a darle tiempo para que atrapara a Pierrot, ya que el muy maldito se encandilaba con su labor de desflorar, que caía indefenso ante el engaño —Yo volveré dentro de cinco minutos.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Se levantó, le dio la espalda a Pierrot y salió de la habitación, pero tan sólo para quedarse tras la puerta. Al primer quejido de ese bastardo, Myrrot volvería para unirse al show.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">«Bueno, algo de privacidad, —pensó Pierrot, mirando como su hermano se iba —al menos si tengo que ocuparme de este tío no lo haré bajo su mirada lasciva.»</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">—Entonces, Tilde…— la sonrisa de Pierrot se hizo amplia, aunque su dueño no parecía notarlo — ¿Qué decides? ¿Te ayudo con eso, o prefieres ir con otro klowny y regresar luego?</p>
<p class="MsoNormal"><strong> </strong></p>
<p class="MsoNormal"><strong>Tilde ~~ Living la vida loca en Pokáar ~~:</strong></p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Sólo largos años de autocontrol impedía que Tilde se sonriera de diversión. Abandonó la imagen y el sonrojo para ver a Pierrot a la cara. El tipo parecía ya relamerse de gusto por tener un culo a su disposición.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Muy correcto, muy educado pero esa mirada la podría haber llevado el Marqués de Sade. Si alguna duda le cupo respecto a lo que estaba a punto de hacer, esta se deshizo. La hipocresía de Pierrot haría mucho más dulce tomar su sangre.</p>
<p class="MsoNormal">Pero debía proceder con calma, con inteligencia, o su trasero estaría frito en más de un sentido.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">—Bueno, señor —empezó tímidamente, pensando en los motivos que tenía para seguir la farsa. El que lo llamara “jovencito” iba a ser una de ellas—, quise pedirle a Myrrot que hiciera… “eso” —dijo en un susurro confidencial. Le iban a doler los labios de lo mucho que se iba a reír recordando esto— pero me advirtió que sería demasiado brusco. Verá, aprecio la amabilidad de Myrrot pero no puede negar que no tiene delicadeza de ningún tipo y me horroriza pensar en lo que podría hacerme si le doy la oportunidad. Por eso, si no es molestia —la mirada baja, un segundo, dos, levántala y pon cara de súplica—… si es posible me gustaría que me ayudara.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal"><strong>Pierrot &amp; Myrrot ~~ Ni la sangre nos une ~~:</strong></p>
<p class="MsoNormal"><strong> </strong></p>
<p class="MsoNormal">Las orejas de Pierrot se doblaron hacia atrás, señal de puro deleite. Por Korr, ¡desde Jester no tenía un voluntario tan delicioso como este!</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">«Mejor no pienso en él ahora…— pensó Pierrot —Tengo trabajo que hacer.»</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">—Bien, querido Tilde…— le hizo una seña hacia una puerta tras su sillón —Vamos al cuarto, así tendremos más privacidad.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Le vio algo de reticencia, así que se acercó y lo rodeó desde atrás; sobó su trasero, que se sentía delicioso, aun encima del traje negro. Pierrot no podía dejar de relamerse por la sola idea de desflorar y tener un recluso más en su horda.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">—Todo estará bien, Tilde. Tendrás tu puesto a cambio de un momento de disfrute. —le decía en tono arrullador.</p>
<p class="MsoNormal"><strong> </strong></p>
<p class="MsoNormal"><strong>Tilde ~~ Living la vida loca en Pokáar ~~:</strong></p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Por un momento, Tilde no pudo creerse tanta insolencia. Recordó los vírgenes que él había desflorado, los cuerpos de jóvenes inexpertos en sus manos. La dulzura lo conquistaba, aunque fuera fingida, pero la pura lujuria los descolocaba, incluso los aterraba.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Fingió sobresaltarse cuando su futuro líder lo toqueteó y estremecerse de miedo cuando lo tuvo tan cerca. En su mente se estaba encantando con sus manos destrozando su sonrisa lasciva.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">“Tócalo bien, Pierrot, disfrute este precioso trasero maldito con tus manos, que son lo único que van a tocarlo”.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">— ¿Ahora? —preguntó aparentando aprensión —. ¿Tiene que ser precisamente ahora?</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Sin embargo, se dejó conducir hasta la habitación por el pelirrojo. Antes de cruzar el umbral de la puerta, se volvió hacia Pierrot con los ojos agigantados por la impresión de la inminente escena.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">—Señor, por favor, sea amable —dijo elevando la voz adrede, de manera que Myrrot, cuyo olor corporal lo delataba como espía, oyera—. Sólo eso le pido.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal"><strong>Pierrot &amp; Myrrot ~~ Ni la sangre nos une ~~:</strong></p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Pierrot casi se echó a reír por la petición de Tilde, pero le parecía bien. Luego de lo que le dijo sobre Myrrot, era casi de esperar que le rogara por ser amable. Sonrió y le acarició los labios con el dedo índice.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">—Shh, tranquilo, Tilde. No soy brusco con mis iniciados…</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Lo condujo a la habitación, donde les aguardaba una amplia cama. Pierrot solía reservarla para este tipo de encuentros, o en general para tener sexo con quien le provocara.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">—No me sorprendería la brusquedad de Myrrot. Él es así para todo. —Comentó Pierrot, mientras cerraba la puerta. —Más de una vez le tenía que pedir que moderase su vocabulario, porque da pena y vergüenza verlo gritando obscenidades a cada rato.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Le echó una larga mirada apreciativa a Tilde, quien lo observaba con cierta aprensión. Pierrot se acercó y lo hizo sentarse en el borde de la cama.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">—Vamos, Tilde, tienes que relajarte. Me aseguraré que lo disfrutes mucho. —le dijo Pierrot, con una sonrisa. Tomó el mentón del joven para besarlo en los labios, mientras buscaba despojarlo de su chaqueta negra…</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">************</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Apenas escuchó la voz de Tilde, Myrrot entró cautelosamente a la oficina, sabedor que Pierrot ya se lo había llevado a lo que solía llamar “el cuarto de los iniciados”. Pegó una de sus largas orejas, y pudo escuchar ciertas voces y sonidos, pero destacaba la de Pierrot y su arrullo, posiblemente para que cayeran y se dejaran desflorar.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">«Eres asqueroso como yo, maldito bastardo, y es porque nuestro padre es aun mas asqueroso que nosotros. Por eso salimos así…» pensó Myrrot.</p>
<p class="MsoNormal"><strong> </strong></p>
<p class="MsoNormal"><strong>Tilde ~~ Living la vida loca en Pokáar ~~:</strong></p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Ese era el momento. Cuando Pierrot se acercó a tomar sus labios, Tilde le permitió unos segundos de calma a la vez que descubría el mismo aliento dulzón de Pierrot. No besaba mal, nada mal.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Pero no era por eso por lo que había venido, de modo que cuando la lengua empezó a tantear por territorio ajeno, aprovechó para morderlo con los dientes de enfrente, lo tomó de los hombros y lo arrojó con su fuerza sobrenatural sobre la cama.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Pierrot estaba tan sorprendido y estupefacto que no se molestó en reprimir una risa. Haciendo uso de su habilidad para burlar los ojos, se movió tan rápidamente hacia la puerta del cuarto que habría sido imposible verlo. Le abrió la puerta a Myrrot y mientras volvía a cerrarla, le dirigía su sonrisa más amplia al pelirrojo.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">—Sorpresa —dijo.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal"><strong>Pierrot &amp; Myrrot ~~ Ni la sangre nos une ~~:</strong></p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Repentinamente, mientras se absorbía besando a Tilde, sintió como lo mordían, pero no tuvo ni tiempo de quejarse de dolor, porque se vio arrojado con fuerza a la cama, casi como si lo atropellara alguna mantícora furiosa.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal"><em>—Sorpresa</em></p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Pierrot alzó la mirada y vio a Myrrot sonriendo ampliamente. Pierrot puso una cara de evidente desagrado, y esta vez no pudo controlarse.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">—Debí imaginarlo, maldito hijo de puta infeliz. — cerró abruptamente la boca al darse cuenta del “taco” que había soltado. El otro se echó a reír: esta vez su carcajada fue estridente.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">— ¡Mira el que se finge muy derecho y nunca malhablado! —se burló Myrrot; miró intensamente a Tilde, delatando su complicidad con él —Caíste redondito, maldito bastardo santurrón.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Pierrot no entendía qué diablos pasaba; mientras su mente trataba de procesar todo lo que estaba pasando. Se volvió para conseguirse con que su tímido e inseguro aspirante a la horda tenía una sonrisa tanto o más lasciva que la de Pierrot ante el pensamiento de tener un culo que desflorar.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">— ¡Qué demonios se traen ustedes dos! —exclamó Pierrot, nervioso. Intentó levantarse para irse, pero ambos le bloqueaban el paso. Miró la ventana y pensó en escapar usando la levitación, pero Myrrot al parecer fue más rápido, pues se duplicó en tres, y los apostilló en todos lados, para bloquearle la salida.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">—Verás, Pierrot, mi amigo quiere algo más que ser un mero Joker a tu servicio— le dijo en un susurro ronco, y luego se dirigió a Tilde — ¿No es así, amigo?</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">—Váyanse de aquí o les haré explotar una mano de naipes en el culo a los dos. —estalló Pierrot, mirándolos con ojos encendidos —Myrrot, quedas expulsado de esta maldita horda. Saca tu trasero inmundo de acá y no regreses.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Myrrot se carcajeó, y sacó una mano de naipes, imitando el poder de Pierrot. Los clones también lo hicieron.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">—Es momento de fregarte la vida, maldito cacrí malnacido. —le dijo Myrrot —Juré que te jodería la vida hasta cansarme, para fregar al hijo de puta de Kyrriot.</p>
<p class="MsoNormal"><strong> </strong></p>
<p class="MsoNormal"><strong>Tilde ~~ Living la vida loca en Pokáar ~~:</strong></p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Tilde se vio tentado a girar los ojos ante el discurso de Myrrot. Él estaba ahí porque quería divertirse, no por la venganza de nadie. Pero discutir eso frente a Pierrot quizá no sería lo más conveniente. Rompería el encanto de la situación</p>
<p class="MsoNormal">—Para tu buena fortuna, apreciado Pierrot —intervino Tilde y se deslizó como un suspiro hasta estar tras el pelirrojo. Le sobó el trasero —que era firme y apetecible— pero sin agregar toda la suavidad que empleara el otro. No le interesaba destruir de un hachazo brusco su sensibilidad, sólo darle una muestra del daño que recibiría—, no tiene que ser todo malo. Myrrot es un hombre razonable y yo también. Tal vez si dejas de lanzar insultos y amenazar con esa boquita tan sucia —le apretó los costados de los labios uno contra otro, con fuerza bastante para dejarle marcas rojas cuando lo soltara—, llegues a disfrutarlo.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal"><strong>Pierrot &amp; Myrrot ~~ Ni la sangre nos une ~~:</strong></p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Myrrot no podía dejar de reír. Esto estaba saliendo a pedir de boca. Tilde tendría un buen plato para hacer lo que quisiera, y él lo jodería tal como se lo propuso. Con dejarlo vuelto un monigote inútil y destrozarle cualquier vestigio de autoestima y optimismo se daría por bien servido.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal"><em>—Para tu buena fortuna, apreciado Pierrot, no tiene que ser todo malo. Myrrot es un hombre razonable y yo también. Tal vez si dejas de lanzar insultos y amenazar con esa boquita tan sucia, llegues a disfrutarlo.</em></p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Resopló furiosamente cuando el otro klowny lo “amordazó” apretándole los labios. Dolió mucho el zafarse, pero lo logró con algo de esfuerzo.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">—Maldito infeliz… debí imaginar que intentarías algo de este tipo…— dijo Pierrot, sobándose donde Tilde lo apretó —No conforme con violarme y engañarme, también vienes a joder mi vida.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">—Ja, Pierrot, hablas de violar, pero bien que te gustaba. Te veía resoplar y gemir claramente cada vez que sentías mi verga en tu interior. —retrucó Myrrot, entre risas —Con un bastardo santurrón como tú, la palabra “violar” no te aplica. Eres tan amoral que disfrutas todo.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">— ¡JA! —la risa de Pierrot fue estridente —Mira quien habla de amoralidad. Te lo dije, NO arrojes piedras si tu techo es de cristal, Myrrot.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Se volvió a Tilde y se alejó cautelosamente de él.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">—Mire señor Tilde, si quiere joderme, hágalo solo, no acompañando a un ardido moral como Myrrot. —le dijo Pierrot —No sea marioneta suya.</p>
<p class="MsoNormal"><strong> </strong></p>
<p class="MsoNormal"><strong>Tilde ~~ Living la vida loca en Pokáar ~~:</strong></p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Tilde se rió de buena gana. ¿Ahora le venía con esas?</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">—Ah, tu preocupación por los demás es conmovedora, Pierrot —dijo con despreocupación—. Myrrot es grosero, brusco y un hijo de puta rencoroso. No dudo que también habrá cometido sus errores, pero uno de los principales ha sido ayudarme en un momento de gran necesidad y no me es posible ignorar eso. Le debo cierto agradecimiento, más por el hecho de que me simpatiza. No obstante, esto —Giró los dedos señalando la situación presente, acercándose un paso— no es sólo por él. Verás, tengo cierto problema, por así llamarlo. Necesito un alimento especial para conseguir esta exquisita pinta y resulta que tú eres una fuente perfecta.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Se sonrió malicioso y se relamió ostensiblemente, revelando los colmillos puntiagudos. Sus pupilas se expandieron por el iris de su mirada.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">— ¿Adivinas de qué hablo o es necesario agregar más?</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal"><strong>Pierrot &amp; Myrrot ~~ Ni la sangre nos une ~~:</strong></p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">«Vaya ¿y con qué moral me vienes a decir “hijo de puta rencoroso” si tú tampoco eres un santo? —pensó Myrrot —Ya habrá momento de discutir eso. Por ahora me interesa más joder a este bastardo…»</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal"><em>Verás, tengo cierto problema, por así llamarlo. Necesito un alimento especial para conseguir esta exquisita pinta y resulta que tú eres una fuente perfecta.</em></p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Pierrot palideció al ver los colmillos que asomaban de los labios de Tilde… ¿qué criatura de este mundo tendría semejante dentadura? Estaba realmente cagado de miedo y de sorpresa, así que sólo pudo atinar:</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">—Creo que necesitas ortodoncia. —intentó retroceder, pero ya Myrrot estaba detrás suyo. Lo sujetó, aferrándolo del cuello, mientras que la otra mano se deslizaba hasta su entrepierna, ya abultada y cálida.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">—Mírate, Pierrot, estás caliente como un unicornio en celo…—comentó Myrrot —Supongo que creer que tendrías otro culo que desflorar y el miedo han hecho efecto en tu desgraciado cuerpo ¿no?</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Pierrot ya se sentía mareado, y pareja al miedo, estaba la excitación, tal como su entrepierna parecía anunciarlo a los cuatro vientos. Además, la mano de Myrrot lo recorría, apretujando las carnes de su trasero.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">—Vamos, entre más excitado estés, es mejor. Duele menos así. —le dijo Myrrot, burlonamente. Jaló el cabello rojizo de su hermano y expuso el costado del cuello a Tilde —Ahorita la sangre debe estar bullendo, Tilde. Imagino que casi puedes escucharla correr, ¿no?</p>
<p class="MsoNormal"><strong> </strong></p>
<p class="MsoNormal"><strong>Tilde ~~ Living la vida loca en Pokáar ~~:</strong></p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Tilde hizo un gesto de menosprecio con la mano.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">—Morder del cuello es muy cliché. Tan sólo míralo, la adrenalina le apesta por todas partes. Podría usar las muñecas, esa lengua tan curiosa suya —sonrió inocente aludiendo al beso anterior mientras acercaba un poco más— u otros puntos más sensibles —dijo, juntando su mano con la de Myrrot y agregando una presión que no tenía ningún objeto excitarlo.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Por su parte, le estaba agradando lo que hacía y podía sentir cómo su cuerpo reaccionaba, tanto más por la sangre que ya degustaba.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">—Algo me dice que a él no va a molestarle mucho –dijo y se rió estrujando el miembro bajo el pantalón—. Siento la sangre reuniéndose aquí, querido, y no es nada despreciable.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal"><strong>Pierrot &amp; Myrrot ~~ Ni la sangre nos une ~~:</strong></p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Mareado, absolutamente mareado, como si hubiese ingerido una sobredosis de vino dulce. Así se sentía Pierrot en ese momento. Sólo era consciente de la presión que ejercían las manos de sus verdugos, además de los remanentes del sabor metálico de la sangre en su boca.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">«Debo estar soñando…— pensó Pierrot —Eso, eso. Sólo es una pesadilla…»</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">En eso, sintió como le arrancaban de golpe la chaqueta negra y le abrían la camisa, sin importar en desgarrarle brutalmente los botones. Su erección seguía acogiendo la sangre que corría hacia ella, engrosándose más y más, hasta rozar dolorosamente contra la tela de sus pantalones y contra la mano de sus verdugos.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">«Sólo una pesadilla morbosa… seguro me quedé dormido por mucho vino…» seguía pensando Pierrot, tratando de hallar un refugio mínimamente racional.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Myrrot presintió que Pierrot había perdido la voluntad de resistirse. Lo zarandeó un poco mientras le decía con voz burlona:</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">—Vamos, Pierrot ¡dónde está tu valor! ¿Dónde se fue tu firmeza? ¿Dónde quedó ese gran valor de líder de Horda, que no se intimida ante nada? —le abrió el cierre del pantalón y sacó la erección de su cautiverio de tela: era imponente, y gruesas venas la adornaban de principio a fin. Parecía hervir y latir bajo la mano de Myrrot.</p>
<p class="MsoNormal"><strong> </strong></p>
<p class="MsoNormal"><strong>Tilde ~~ Living la vida loca en Pokáar ~~:</strong></p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Cuando la potente erección de Pierrot surgió  la vista, Tilde se extasió con la visión de los caminos grisáceos convergiendo en la punta sonrosada. Contempló la faz de su futura presa y creyó olfatear el miedo.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Estaba perdiendo el conocimiento. Para evitarlo, lo tomó de la cabeza y lo obligó a ver directo a la realidad de sus dientes y su mirada hambrienta. Lo había visto tantas veces, el puro miedo, la cordura chillando silenciosamente por una explicación.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">—Ni pesadilla, ni un sueño —susurró arrullador—. Tan real como la muerte.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Y de improviso lanzó un rodillazo a la entrepierna del klowny, para que descubriera qué tan lejos estaba de imaginar todo eso.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Era oficial, eso le estaba gustando mucho.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal"><strong>Pierrot &amp; Myrrot ~~ Ni la sangre nos une ~~:</strong></p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal"><em>—Ni pesadilla, ni un sueño. Tan real como la muerte.</em></p>
<p class="MsoNormal">Volvió a palidecer cuando vio los enormes colmillos de ese… ¿monstruo? Si, en definitiva no era ningún klowny, sino un maldito monstruo venido de quién sabía donde. Una criatura parida de alguna oscuridad apestosa, sin duda.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Iba a responderle algo, pero el golpe que sintió en su entrepierna le hizo perder noción de todo. Gritó con fuerza y se sintió desfallecer del más puro dolor. Echó la cabeza hacia atrás, mientras sus piernas flaqueaban, incapaces de mantener a su dueño en pie.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">—Vaya, Pierrot, si que eres marica. —comentó Myrrot, torciendo la boca —Tanta finura no da resistencia.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Lo arrojó sobre la cama, pues ya se estaba cansando de sujetarlo. Una vez allí, le sujetó de las manos. Inmediatamente se duplicó en dos más, que le sujetaron las piernas.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Pierrot seguía mareado de dolor; cerró los ojos, tratando de buscar refugio en la semi-oscuridad, mientras su mente seguía susurrándole al oído que incluso en un sueño puedes experimentar dolor.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">«Es un sueño, un sueño, un maldito sueño… él podrá decir misa, pero no tengo por qué creerle ¿o sí?»</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Myrrot sonrió al ver su expresión de huida mental.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">—Sigue soñando que esto no es verdad. Supongo que soñar no cuesta nada.</p>
<p class="MsoNormal"><strong> </strong></p>
<p class="MsoNormal"><strong>Tilde ~~ Living la vida loca en Pokáar ~~:</strong></p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">—Vamos, Pierrot —exclamó Tilde sentándose en la cama de modo que Pierrot lo viera—. Si esto es una pesadilla, puedes controlarla. Los sueños son sólo la manifestación de tu subconsciente, y si esta es tal, ¿por qué querrías darte un rodillazo? ¿No será que guardas culpas respecto a tu deseo por cuanto culo se te atraviese? —le lanzó un bofetada. No fue para nada en especial, sólo quiso hacerlo—. Anda, haz que me vaya, que vengan cazadores a arrasar con mi cabeza. Es tu maldita pesadilla, deberías poder hacerlo. Es cuestión de desearlo. ¿Qué pasa? ¿No tienes ganas de destruirme?</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Le dio otro bofetón brutal, esta vez con el puño cerrado. Una clara marca rojiza emergió del pálido rostro, como si hubiera apuñalado a alguien de ropas descoloridas y la mancha de sangre se expandiera. Lo tomó del mentón y lamió el enrojecimiento. Latía de dolor y estaba en proceso de hincharse. Delicioso</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">—Me estás haciendo sospechar que esto te gusta —dijo burlón a su oído y tiró de sus cabellos rojizos hacia el cielo, obligándole a mantener la vista fija en él—. No me gusta cuando la gente engaña, ni siquiera a sí misma. Nosotros vamos a hacer lo que queramos, maldito debilucho, y vas a contemplarlo porque es toda la verdad en esta habitación. Sin ilusiones, sin engaños, sin hipocresías, ¡esto es la realidad!</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal"><strong>Pierrot &amp; Myrrot ~~ Ni la sangre nos une ~~:</strong></p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Los golpes atontaron bastante a Pierrot. Todo le daba vueltas y parecía ver estrellitas alrededor suyo.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal"><em>—Me estás haciendo sospechar que esto te gusta. No me gusta cuando la gente engaña, ni siquiera a sí misma. Nosotros vamos a hacer lo que queramos, maldito debilucho, y vas a contemplarlo porque es toda la verdad en esta habitación. Sin ilusiones, sin engaños, sin hipocresías, ¡esto es la realidad!</em></p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Mientras lo veía abofetear e increpar a su hermano, Myrrot se quedó asombrado y realmente dio gracias por no estar en el pellejo de Pierrot. Por Korr, la crueldad y el hijodeputismo de Tilde excedían los límites. Al lado suyo, el mismo Myrrot era un angelito de docilidad.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Pierrot entrecerró un momento los ojos y chasqueó los dedos, haciendo que un leve resplandor apareciera. Myrrot lo contempló, y sabedor de su intención, hizo aparecer un malabar justo frente a su rostro. El reflejo cegador de la esfera mágica hizo que Pierrot cerrara los ojos con fuerza.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">— ¿Acaso querías esto, Pierrot lindo? —le dijo Myrrot —Si le tiras un solo malabar mágico a Tilde, yo te arrojo este para volarte la cara en mil pedazos. Puedo hacerlo, créeme.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Claro, no era una amenaza del todo cierta, pero tenía que imprimirle fuerza para disuadir a Pierrot de hacer alguna imbecilidad que le costara caro.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Tras unos segundos de mutuo desafío, el resplandor desapareció de la mano de Pierrot.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">—Tilde te dirá lo que quiera, pero a mi no me da la perra gana que uses tus poderes con él, ¿captas? Y mientras yo esté aquí, tu no usarás ninguna de tus malditas técnicas. —la mueca de Myrrot era tétrica, de pesadilla.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">«Es un sueño…»</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">— ¿Y qué si me gustara? ¿Y qué si no me da la gana de admitirlo? Ustedes no son mis jueces, par de idiotas…— levantó la cabeza y le escupió en la cara a Tilde una mezcla algo repulsiva: saliva y sangre. —Digan toda la mierda que quieran, no van a sacarme de mis trece.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Rodó los ojos y torció la cara.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">— ¿Qué quieren que les diga? ¿Qué soy amoral? Bien, eso lo sé. ¿Qué soy un promiscuo? Bien, eso también lo sé… ¿pero de que sirve andarlo gritando por ahí, eh? Al mundo no le interesa que confiese mis deseos escondidos…— hizo algo de fuerza y logró zafar sus manos del agarre de Myrrot —Si usted, señor lacayo lameculos de Myrrot, vino a alimentarse de mi sangre, pues hágalo y lárguese de aquí, porque tal como lo veo, usted parece mascota de aquel imbécil que por desgracia es mi hermano, y no lo quiere admitir.</p>
<p class="MsoNormal"><strong> </strong></p>
<p class="MsoNormal"><strong>Tilde ~~ Living la vida loca en Pokáar ~~:</strong></p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">La aparición de la esfera brillante tomó desprevenido a Tilde. Claro, aunque tuvieran sangre y sintiera como un humano, debía recordar que Pierrot no era en lo absoluto uno. Era una suerte que Myrrot fuera un klowny fuerte y sano con sus mismas habilidades. Debía recordar que estaba siendo la segunda vez que lo ayudaba.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">“Aunque, ¿no es eso lo que hago por él? ¿Ayudarlo a vengarse?” Sí. Sus intenciones podían ser diferentes, pero a fin de cuentas la única razón por la que se ensañaba con Pierrot, y no otro, era porque Myrrot lo puso esa situación.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">El escupitajo de Pierrot le sacó de sus pensamientos. Olfateó la esencia sin darse cuenta; sangre, saliva. Sangre por los golpes. Le hablaba y estaba furibundo. En las circunstancias actuales no era sorpresa, pero finalmente soltaba palabrotas sin reparo alguno. ¡Y le había escupido, la peor muestra de cortesía!</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Lanzó una carcajada triunfal. ¡Así era un Pierrot descontrolado!</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">—¡Bien, Pierrot! —festejó con un aplauso—. ¡Ya era hora de que reaccionaras! ¡Sigue, sigue! ¡Escúpeme, maldíceme, trata de golpearme! ¡Lo hace mucho más divertido!</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Tomó la mano que le tendía, el dedo acusador que lo apuntaba.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">— ¿De verdad crees —escupió en su cara, tintando cada palabra de una nota de demencial satisfacción— que me interesa un rábano lo que tú digas o creas? ¿Quién eres? ¿Quién crees que eres para decirme quién soy o dejo de ser? ¿Y para decirme qué hacer? Quítate esa idea de la cabeza. ¡No eres nadie!</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Con los dedos entre los suyos, apretó en diferentes direcciones. Los huesos dentro de la carne del dueño y la suya propia crujieron.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">—He matado a cada uno de los verdugos que se me han puesto en mi camino —murmuró sonriendo sin poder evitarlo de ningún modo, como si fuera una necesidad de su espíritu manifestarse en esa mueca enloquecida. Apretaba las palmas que aprisionaban a Pierrot—. A cada uno que se ha llamado mi dueño lo he matado. No soy de nadie. ¿Fui claro?</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal"><strong>Pierrot &amp; Myrrot ~~ Ni la sangre nos une ~~:</strong></p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Bien, bien. Con esto Pierrot no tendría para levantarse ni en un millón de años. Su autoestima quedaría hecha pedacitos, aunque sus heridas físicas sanaran en poco tiempo.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">—Espero que te haya quedado claro, Pierrot. Tienes buena argumentación, pero me temo que no funciona con alguien a prueba de falacias. —dijo Myrrot en voz baja, como arrullándole —Ríndete y admite que perdiste. Será más honesto contigo mismo, al menos.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal"><em>Admite que perdiste…</em></p>
<p class="MsoNormal"><em>Ríndete…</em></p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Pierrot soltó una risita cargada de tristeza que posteriormente derivó en una carcajada larga que brotaba desde lo más profundo de su garganta. Fue un sonido estentóreo, pero no estridente. Una nube negra rodeó a Pierrot, que era señal de que la tristeza había calado hondo en él. De sus ojos negros brotaron lágrimas, pero su dueño no paraba de reír. Reía y reía sin parar.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">—Ríes entre lágrimas, eso es bueno. Significa que estás triste y lo admites. —Comentó Myrrot. Miró a Tilde y su mueca se suavizó, más no perdió del todo su connotación burlesca —Verás, amigo, cuando un Joker ríe mientras llora, es decirte explícitamente “estoy vuelto mierda por dentro, ya me hiciste pedazos”.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Pierrot no lo escuchaba, sólo reía. La risa era monótona y continua. Incluso parecía sordo al dolor barbárico y salvaje que debía sentir en las manos, que seguro las tendría incapacitadas por unas cuantas horas, mientras el azúcar en su sangre activaba sus células para que éstas regeneraran los huesos.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">—Supongo que no te importará que Tilde haga lo que quiera contigo. ¿qué mas da, Pierrot? Estás vuelto mierdita por dentro y lo admites de corazón al reír como ríes. Además, esa nube negra que te rodea te sienta de maravilla…— le dijo Myrrot, en voz muy baja y melodiosa. Tomó a su hermano mayor y se colocó detrás de él; lamió con suavidad una de sus largas orejas y acarició una de las tetillas descubiertas —No te importará a estas alturas, créeme. Estás tan destrozado que más bien lo disfrutarás.</p>
<p class="MsoNormal"><strong> </strong></p>
<p class="MsoNormal"><strong>Tilde ~~ Living la vida loca en Pokáar ~~:</strong></p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">—Reír entre lágrimas —repitió Tilde apenas sorprendiéndose por la aparición de la nube. Su propia risa no era más melodiosa que la de Pierrot—. ¡Qué concepto más interesante!</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Lo que afirmaba Myrrot era cierto. Perdida la voluntad, Pierrot ni siquiera trató de salir del regazo de su hermano. Lamentablemente la erección de Pierrot había casi desaparecido.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">—¿Tan pronto te rindes? —inquirió con una mueca torcida—. Es casi decepcionante.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Agarró al miembro y lo sintió todavía caliente. Sin esperar respuesta empezó a estimularlo con movimientos bruscos y asfixiantes. Al acercarse a la entrepierna, el aroma de la excitación era el mismo que antes. El traicionero cuerpo todavía se mantenía indiferente a la nube patética sobre su cabeza.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Como para probarla, adelantó los colmillos acariciando la punta coloreada. Cuando percibió que ya estaba listo, realizó el primer pinchazo.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal"><strong>Pierrot &amp; Myrrot ~~ Ni la sangre nos une ~~:</strong></p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Muy pronto pudo escuchar un resoplido, seguido de un siseo que parecía ser de placer; con la brusquedad que Tilde imprimía en cada movimiento de su mano, el sexo de Pierrot parecía reaccionar, e incluso adquirió la misma dureza de antes. A los ojos de Myrrot, aquello simplemente parecía gritar “soy masoquista”.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Las manos de Pierrot ahora yacían laxas y torcidas hacia arriba. Myrrot vio con deleite que su dueño no las movía para nada; los dedos estaban apuntando hacia el techo, pero estaban tiesos. Seguramente apoyar las palmas le traería un dolor bárbaro.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Bien, no le interesaban aquellas manos, al menos no por ahora. Sólo se dedicó a mantener a Pierrot caliente y cooperando.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">En ese momento, oyó un gemido de dolor, pero no era de dolor intenso, sino más bien de uno teñido de placer. En el preciso instante en que Myrrot bajó la mirada, sus ojos captaron un hilo de sangre brotaba del pene de su hermano; al parecer Tilde lo pinchaba para que ésta brotara, y Pierrot no parecía esta vez demasiado dolorido.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">«Hasta en eso somos iguales. —sonrió Myrrot para sus adentros —Ambos disfrutamos del dolor y el maltrato en nuestros cuerpos…»</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">—Te dije que lo disfrutarías. —le dijo al oído, recorriéndolo con la lengua. Las manos anchas de Myrrot tironeaban fuertemente de los pezones, que apuntaban descaradamente hacia Tilde —Estás disfrutando de todo esto, y estoy seguro que te gustará sentir todo lo que mi amigo tiene planeado para tu cuerpecito sucio ¿no?</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Myrrot no esperaba respuesta por parte de Pierrot, pero sorprendentemente recibió una.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">—Si… sí… quiero sentirlo. —le dijo en voz baja, mirando lo que Tilde le hacía, con los ojos entrecerrados; el ardor en su sexo por el pinchazo que el otro le hizo le gustaba, y ya no tenía orgullo ni barrera que le impidiese admitirlo.</p>
<p class="MsoNormal"><strong> </strong></p>
<p class="MsoNormal"><strong>Tilde ~~ Living la vida loca en Pokáar ~~:</strong></p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Tilde no encontraba razón para apurarse. Bebía cada gotita de su víctima lamiéndola con gusto y al mismo tiempo clavaba la vista obstinadamente en Pierrot. Escuchar su respuesta le llenó de gozo.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">—Era todo lo que tenías que decir, querido.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Se inclinó un poco más, encontró una vena especialmente visible y rellena. Con lentitud, mirando al Pierrot abatido a la cara, presionó ligeramente un colmillo sobre la protuberancia azulada.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Y sonriéndole ampliamente desgarró la piel, traspasó el conducto, arrancando toda su carga de vitalidad para llevarla a su boca.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal"><strong>Pierrot &amp; Myrrot ~~ Ni la sangre nos une ~~:</strong></p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Un escalofrío intenso recorrió la espalda de Myrrot al ver como Tilde hundía el colmillo sobre ese lugar. Mientras Pierrot se quejaba y se deshacía entre gritos y gemidos, el mismo Myrrot no podía evitar resoplar de placer. Su entrepierna también pareció reaccionar ante la escena.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">«Un sueño húmedo… un sueño húmedo…— pensaba Pierrot, insistentemente. Aunque estuviese despedazado por dentro, su mente intentaba consolarlo por cualquier medio disponible —Sólo uno… no es…»</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Con la vista nublada de dolor y gozo, Pierrot contempló desde su altura como Tilde lamía y chupaba las heridas en su miembro. Veía hilos rojos recorrer su sexo engrosado por la excitación, y parecían brotar como fuentes debido al placer que recibía.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Una lágrima furtiva recorrió la mejilla de Pierrot, y éste volvió a reír, pero con suavidad. Sin embargo, la mejilla hinchada le dolió un poco.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">—Eso está mejor, Pierrot… ¿quieres más mordiscos? Porque Tilde tiene hambre, y ya yo fui su platito. Sólo pídelo con cortesía y lo tendrás.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">«Un sueño… un sueño…»</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">—Por favor, muérdeme más…— le suplicó Pierrot a Tilde, entre jadeos silbantes —Déjame sentir tus colmillos…</p>
<p class="MsoNormal"><strong> </strong></p>
<p class="MsoNormal"><strong>Tilde ~~ Living la vida loca en Pokáar ~~:</strong></p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">A Tilde lo mismo le daba que a Pierrot lo disfrutara o no. Con este no estaba obligado de ninguna manera y por lo tanto no tenía que actuar con cuidado para no lastimarlo, de modo que una vez la sangre entró en su sistema, se abandonó a la degustación del dulce líquido.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">El azúcar inherente activaba nuevas facetas de sus sentidos, y despojado de la menor consideración, descendió por la fuente de su placer y encontró el hueco que lo separaba de los testículos.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">La sangre borboteó alegremente cuando penetró ahí y Tilde aplastó el pene erecto contra el vientre del klowny de modo que pudiera beberlo. Apestaba a golosinas y excitación, traía a la memoria duendes follando en dulcerías pero era tan vigorizante, enérgica.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Rápidamente le elevó las piernas para dejarlas a los lados de su cabeza, para a continuación introducir sin gracia alguna cuatro dedos en la abertura descubierta. Empujó más adentro, bañando su boca en rojo.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal"><strong>Pierrot &amp; Myrrot ~~ Ni la sangre nos une ~~:</strong></p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Otro grito de placer, seguido de varios quejidos de dolor. Myrrot observó dónde mordían a su hermano, y otro escalofrío lo recorrió ¡tenía que sentir eso, en definitiva! Tomó nota mental para pedírselo en otra ocasión.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Ahora la sangre manchaba las colchas, y Myrrot se preguntaba cual sería la reacción de Pierrot luego al observar esas manchas… ¿se pajearía recordando esto? ¿Lloraría? No tenía ni la menor idea, pero eso no importaba demasiado.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Se inclinó y mordió el cuello blancuzco, tironeando de la piel con los dientes. A veces mordía más fuerte, haciendo que Pierrot se quejara y jadeara.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Cansado ya de aquella postura, dejó que Pierrot se recostara totalmente en la cama, quedando aun más expuesto a los deseos de Tilde. Myrrot acarició los pectorales con su amplia mano, y luego con su boca torturó las tetillas erectas, dándoles crueles mordiscos, tirando de ellas con fuerza, como si se las quisiera arrancar del pecho.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Lo estaba excitando para que el placer hiciera afluir más sangre a su miembro, y ésta brotara por las múltiples heridas que Tilde le había abierto con sus colmillos. Pierrot gemía, ahora con los ojos cerrados, sintiendo como la sangre que resbalaba locamente por su miembro y testículos aterrizaba en su abertura trasera y la lubricaba. Los dedos iban moviéndose con asquerosa facilidad gracias al la sangre que los impregnaba.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">«Ya me destrozaste, Myrrot ¿estás feliz? Ya mi dolor será tu maldita felicidad…— pensó Pierrot, desviando la cara de ambos, —Espero que estés satisfecho…»</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Trató de mover la mano, pero no podía ¡sentía un dolor atroz! Probablemente tendría que vendárselas y mentir, decir que se había caído o algo así. Bueno, mentir era lo de menos, siempre se le daba bien.</p>
<p class="MsoNormal"><strong> </strong></p>
<p class="MsoNormal"><strong>Tilde ~~ Living la vida loca en Pokáar ~~:</strong></p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Tilde estaba disfrutando mucho con la situación. Mientras sacaba y volvía a embestir con sus dedos el interior del klowny la fresca sangre se deslizaba actuando de lubricante, formando una imagen gloriosa de erotismo que envió poderosas punzadas a su miembro.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Con una sola mano, sin descuidar al desgraciado, se liberó de los pantalones para funerales y se acarició con fruición, apenas resoplando entre dientes. Comenzó a lamer las heridas más cerca de la punta mientras maniobraba para introducir el pulgar junto a sus hermanos.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Le costó forzar la elasticidad del cuerpo de Pierrot pero lo consiguió y ya casi podía decirse que tenía su puño adentro. De un rápido empujón toda su mano contrajo en el estrecho conducto. Tilde movió los dedos lo poco que le permitía el espacio, arañando suavemente las paredes.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Seguramente le estaba doliendo como el infierno y esa nube sobre sus cabezas iba a tornarse más opaca en cualquier momento.  Pero los gemidos de Pierrot, los calladitos, sólo eran mayor motivo para empujarlo al límite de su éxtasis.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Dolor placentero. Placer que duele. Placer por el que se riega la sangre. Perfecto.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Esas nubes… ¿podrán convertirse en tormenta? Sólo había un modo de averiguarlo.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">—Dime cuánto te gusta esto, Pierrot —incitó dibujando rasguños con la mano libre sobre su pierna—. Házmelo saber, querido, porque de otro modo creeré que estoy haciendo algo mal aquí.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal"><strong>Pierrot &amp; Myrrot ~~ Ni la sangre nos une ~~:</strong></p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">—Voy a ponerme celoso, Tilde. Estás haciéndole tantas cosas deliciosas a Pierrot y a mi nada. —bromeó Myrrot, observando con cierto morbo a su hermano menor bañándose más y más en sangre —Esto me está inspirando demasiado.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Sin embargo, Pierrot no estaba de tan buen humor, a pesar de sus risitas que alternaban los quejidos de dolor y placer que a veces dejaba escuchar, mientras mantenía la mirada desviada, tratando de escapar de esa horrible realidad que lo azotaba.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">«Un sueño, sólo un sueño… voy a estar bien&#8230; —insistía Pierrot mentalmente a si mismo —Todo terminará, no dolerá más…»</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Pero los segundos parecían eternos, y el dolor que experimentaba —emparejado a ese placer humillante que sentía— le recordaba que lo que vivía no era ningún sueño. Era una realidad horrenda, sangrienta, dolorosa, humillante, y todo por el terrible crimen de ser hijo de un klowny que abandonó a su hermano mayor, un hermano que le habría gustado tener de haber vivido distintas circunstancias.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">«Todo va a terminar…»</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">De repente, el puño de Tilde se adentraba en sus entrañas, haciéndole soltar un grito destemplado que terminó atontándolo por su misma estridencia… pero el tormento no cesaba, porque no conforme con mover ese terrible puño, también sentía unas uñas crueles arañando sus entrañas. Pierrot volvió a gritar, pero esta vez fue un sonido de desahogo.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">«Todo tiene que acabar…»</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal"><em>—Dime cuánto te gusta esto, Pierrot. Házmelo saber, querido, porque de otro modo creeré que estoy haciendo algo mal aquí.</em></p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">El aludido no contestó, sólo mantuvo la mirada desviada. Myrrot resopló, hastiado.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">—No vas a conseguir nada con huir. Así hizo “mi padre” biológico, y lo único que causó fue dolor a mi y a mamá. Sobretodo a mamá. —Tomó al otro por los cabellos y lo forzó a encararlos —Ahora pórtate como un klowny de tu edad y ten la amabilidad de decirle a Tilde lo mucho que disfrutas sus atenciones y el ser su platito del día.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Hubo unos instantes de silencio, hasta que Pierrot respondió en un hilo de voz:</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">— ¿Qué culpa tengo yo de las fechorías de papá? Yo no tuve que ver en nada, y lo sabes. —soltó una risita casi muda, perceptible por las sacudidas suaves de los hombros de Pierrot —Ahora termíname de despedazar y déjame en paz.</p>
<p class="MsoNormal"><strong> </strong></p>
<p class="MsoNormal"><strong>Tilde ~~ Living la vida loca en Pokáar ~~:</strong></p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Tilde sonrió más ampliamente.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">—Pobre Pierrot —canturreó girando su mano en las profundidades de aquel cuerpo—. Pobre, pobre Pierrot, que jamás hizo nada para merecer esto. Es eso lo que esperabas que dijera ¿cierto?</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Hablando dulcemente, empezó a masturbarlo como si su tono se trasladara a la fuerza de los músculos. Los latidos de Pierrot, acelerados y vibrantes parecían hallarse en sus ideos. Sangre tibia bajo sus dedos.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">—Olvídalo, precioso. No tomes esto como un castigo por las tonterías de tu padre, porque lo cierto es que no podría interesarme menos —aclaró dirigiéndole también una sonrisa a Myrrot—. Pago mi deuda con quien me ayudó y al mismo tiempo me doy placer. Es todo lo que me interesa en este cuarto —agarró las mejillas del klowny, uno más hinchado que el otro, forzándole a no mirar a otro lado que él—. Te lo dije, soy tan real como la muerte. Y ni la realidad ni la muerte han sido justas.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal"><strong>Pierrot &amp; Myrrot ~~ Ni la sangre nos une ~~:</strong></p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Pierrot negó con la cabeza, y luego la sacudió para zafarse de la mano de aquella bestia inmunda. Sintió un leve sabor a bilis cuando cruzó su mirada.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">—Di todo lo que quieras, pero sigo pensando que sólo eres una mascota amaestrada de Myrrot. —dijo entre silbidos —Una marioneta vulgar. Habrías venido solo si realmente se tratara de tu “alimentación” y no metiéndote en querellas de hermanos.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Pero a fin de cuentas ¿de qué servía razonar con una bestia que sólo pensaba con la bragueta, y si no, con esos dientes horripilantes que merecerían ser desgarrados con una tenaza de dentista? Además, estaba claro que Myrrot lo había amaestrado, y sólo Korr sabía qué clase de mentiras y asquerosidades le habría dicho para que aceptara participar en esta espantosa farsa.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">—Tú también di lo que quieras, maldito bastardo santurrón. —retrucó Myrrot, enfurecido porque Pierrot estaba en lo cierto; estaba usando a Tilde como vehículo de venganza, sacando provecho de su hambre vampiresca. —Pero tanto Tilde como yo seguimos pensando que tú eres bastardo santurrón que niega su masoquismo y deseo descontrolado por follar. No pierdes tiempo cuando un Joker virgen se te ofrece ¿no?</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">«Todo acabará pronto…— susurró la mente de Pierrot, mientras su dueño se retorcía ahora en espasmos de agónico orgasmo; las manos de Tilde se movían sin parar, y no podía reprimir el placer que sentía con las caricias en su sexo —Que todo termine, todo, todo…»</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">En esos breves instantes, Pierrot apenas fue consciente del semen caliente que brotaba de su ya maltratado sexo, y cómo ardía cuando entraba en contacto con las heridas que tenía. Además, en medio del placer, sus manos trataron de aferrar la colcha, pero en el estado tan lamentable que estaban, le produjeron un dolor atroz. El grito que soltó, más que de placer, fue un sonido casi, casi de muerte que pareció inundar la habitación.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Después, su cuerpo pareció dormirse momentáneamente. Los ojos de Pierrot volvieron a cerrarse, y esta vez el peso fue suficiente para no permitirle abrirlos.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">«Todo acabó… todo… ya no duele más. — fue lo último que pensó Pierrot antes de caer inconsciente totalmente —. Pero ahora dolerá más para Myrrot.»</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">—Diablos, gritó como un cabrón. Ahora toda la horda se enterará de lo ocurrido. —masculló Myrrot —Por aquí, Tilde.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Rápidamente huyeron por un pasillo trasero, para no ser descubiertos. Si los veían allí, los iban a llevar con la policía, y quizás a ejecutarlos.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">A pesar de haber consumado su venganza, Myrrot no se sentía bien. Sentía incomodidad y zozobra por dentro. Durante todo el trayecto para alejarse de la horda “Los Sirvientes de la Gracia” permaneció callado.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal"><strong>Tilde ~~ Living la vida loca en Pokáar ~~:</strong></p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">¡Eso es a lo que se llama un grito! Tilde hubiera deseado grabarlo, retener esa nota de desesperación, grito del orgasmo, en algún lado para escucharlo cuando quisiera recordar qué sublime era el masoquismo.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Pero no tenía grabadora y Myrrot tenía razón sobre lo de escapar. Se apresuró en arreglarse las ropas y siguió a Myrrot por un camino que se le antojó demasiado largo. Estaba oyendo el revuelo que se armaba a sus espaldas, las voces consternadas de quienes debieron ya encontrar a Pierrot y cierta indignación creciente. Se sonrió divertido. Ver sus caras pintadas cuando entendieran la situación sería algo digno de retratarse.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal"><strong>Pierrot &amp; Myrrot ~~ Ni la sangre nos une ~~:</strong></p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Al oír aquel grito desgarrador, a Jester se le fue el alma; se había puesto aún más pálido, y como el viento, había corrido a la oficina de Pierrot. El estado en que lo encontró lo alarmó a niveles insospechados. Su molestia y dolor hacia Pierrot por su reciente comportamiento se esfumó mientras lo tomaba en brazos y sollozaba histérico.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">— ¡Pierrot, despierta! ¡Despierta! —soltó un gemido de dolor, pero el otro seguía inconsciente, ajeno al dolor de quien ahora lo sostenía. —No te me mueras, Pierrot… no… no…</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Spades —otro klowny que había escuchado el grito— salió corriendo a ver que era, y se consiguió a Jester abrazando a un ensangrentado Pierrot.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">—Por el amor a Korr ¡cálmate Jester! Ahora suéltalo y déjame revisarlo…</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">El otro cedió de mala gana, pero no esperó a que Spades concluyera su examen visual, porque inmediatamente salió corriendo.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">— ¡Espera, Jester! —gritó Spades, alarmado y consternado, preguntándose qué demonios pasó y por qué había tanta sangre. En lo único que pensó fue en contactar a Kyrriot, su padre.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">—Espera aquí, Pierrot, amigo. Iré por ayuda…</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal"><strong>Continuará…</strong></p>
</div>
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		<title>Un extranjero en Pokáar [Rol por MSN, Yaoi, Original, Crossover, NC-17]</title>
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		<pubDate>Wed, 30 Sep 2009 23:33:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Selene18 "The Spicy" Darkside &amp; Zuster</dc:creator>
				<category><![CDATA[Un extranjero en Pokáar [Serie Rol MSN]]]></category>

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		<description><![CDATA[Buenas tengan, mis queridas almas en pena.
Hacía siglos que no subía mis roleos porno que suelo hacer en compañía de mis moshas en esas noches insomnes, jeje, pero eso está por cambiar, porque hoy tengo el placer de presentarles una nueva saga que involucra Flor Imperial (de mi autoría) y Lazos de Oscuridad (propiedad de [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=literaturainfernal.wordpress.com&blog=3094132&post=2990&subd=literaturainfernal&ref=&feed=1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><br /><p>Buenas tengan, mis queridas almas en pena.</p>
<p>Hacía siglos que no subía mis roleos porno que suelo hacer en compañía de mis moshas en esas noches insomnes, jeje, pero eso está por cambiar, porque hoy tengo el placer de presentarles una nueva saga que involucra Flor Imperial (de mi autoría) y Lazos de Oscuridad (propiedad de mi melliza <a href="http://candy002.wordpress.com" target="_blank">Candy</a>).</p>
<p>Las advertencias, como siempre:</p>
<p><strong>1- Flor Imperial me pertenece, mientras que Lazos de Oscuridad, a mi melliza.</strong></p>
<p><strong>2- En este roleo encontrarás YAOI, léase relatos de relaciones sexuales y/o amorosas entre hombres. Si no te gusta ¡NO LEAS!</strong></p>
<p><strong>3- Además de yaoi, encontrarás lemon descrito con pelos y señales, gore moderado y lenguaje soez. Si no te gustan ¡NO LEAS!</strong></p>
<p><strong>4- La crítica para mejora, no para joda: de lo contrario, te llevarás batazo por partida doble (de mi y de mi melliza).</strong></p>
<p>Hechas las advertencias de rigor, no me queda más que desearles que se diviertan mucho. Cualquier feedback es bienvenido.</p>
<p>Atentamente,</p>
<h2 style="text-align:center;">Selene18 &#8220;The Spicy&#8221; Darkside &amp; Zuster</h2>
<h2 style="text-align:center;">&amp;</h2>
<h2 style="text-align:center;">Candy Killer</h2>
<p><span id="more-2990"></span></p>
<p><strong>Myrrot ~~ No soy bocado de vampiros ¬¬ ~~:</strong></p>
<p>Era un día como cualquier otro en Pokáar.</p>
<p>Myrrot llegaba de regreso de la horda de los Sirvientes de la Gracia; había sido un muy mal día y venía malhumorado y cansado. Ese mamavergas de Pierrot la había hecho de nuevo, y esta vez amonestándolo a causa de su lenguaje.</p>
<p>—Y una mierda. —gruñía Myrrot — ¿Qué acaso por decir “coño” ya piensan marcarme a hierro caliente?</p>
<p>Ya era casi de noche, y comenzaba a hacer frío.</p>
<p>—Que te den por el culo, Pierrot. —murmuró Myrrot, y apuró el paso.</p>
<p><strong>Tilde ~~ Metido literalmente entre bufones ~~:</strong></p>
<p>Tilde, para decirlo certeramente, no tenía ni la menor idea de lo que había sucedido. Hace sólo unos instantes había estado saltando de edificio en edificio en Nueva York, y en cierto momento, descubrió que su fuerza vampírica no era la suficiente para cruzar el espacio entre dos rascacielos imponentes.  Puesto que se acababa de alimentar de unos adictos al crack, supuso que sería diferente, pero la velocidad con que el borde del objetivo desaparecía y lo reemplazaban altos ventanales se encargó de darle una negativa.</p>
<p>En ningún momento sintió miedo, puesto que no era la primera vez que le sucedía, y buscó, entrecerrando los ojos por fuerza del viento, un basurero sobre el cual caer. La sangre fresca en sus venas ya le permitiría reponer todos los huesos rotos. El dolor iba a ser infernal, pero ¿de qué servía la eternidad sin un poco de condimento amargo? En los 1500 años que llevaba no-muerto, Tilde aprendió que de absolutamente nada.</p>
<p>Ya estaba cerca del contenedor, creyó divisar el brillo de las bolsas plásticas y alguna botella de cerveza cuando todo el clima cambió abruptamente. Desconcertado, presenció cómo cambiaba la cercana escena por una donde él seguía cayendo, a muchos más metros de altura. Y no hacia un relativamente seguro basurero, si no a un seguramente sólido suelo cubierto de césped.</p>
<p>—Joder —dijo segundos antes de que su cara hiciera colisión, luego su pecho se sintió estallar, sus brazos y sus piernas abatidas por el martillo del mismo Thor. Perdió la conciencia al instante. Fue un gesto benigno.</p>
<p><strong>Myrrot ~~ No soy bocado de vampiros ¬¬ ~~:</strong></p>
<p>Un ruido muy fuerte hizo que Myrrot frenara en seco; movió las largas orejas, tratando de captar la fuente del sonido. Se oyó como algo pesado cayendo a gran distancia, y por un momento pensó que era alguna mantícora (ellas eran bastante pesadas) pero cuando revisó más a fondo, se dio cuenta que no fue así.</p>
<p>Un klowny se hallaba tendido en la grama, como si se hubiese desmayado o quedado dormido. Myrrot, como buen Joker que era, se acercó curioso.</p>
<p>Cuando lo vio más de cerca, Myrrot se quedó confundido: había pensado que era un klowny, pero no. Tenía las orejas demasiado cortas, y hasta donde él sabía, todos los klownys —independientemente de la raza— tenían orejas largas.</p>
<p>—Oye, despierta. —le dijo, zarandeándolo un poco —El bosque es demasiado peligroso para dormir. Las mantícoras pueden comerte.</p>
<p><strong>Tilde ~~ Metido literalmente entre bufones ~~:</strong></p>
<p>Ni el contacto ni las palabras despertaron a Tilde. Ni siquiera el dolor. Fueron sus células trabajando doble turno, tirando unas de otras, rompiéndose, quemándose, quitándole el aliento lo que le obligó a volver a la realidad.</p>
<p>No abrió los ojos. Apretó la mandíbula al sentir cómo miles de hormiguitas trabajadoras corrían a sus anchas por cada hueso de su cuerpo, con pisadas tan rápidas y profundas que sólo pudo mantener las manos rígidas para no rascarse hasta llegar a ellas.</p>
<p>Deseaba arrancarse la piel de la cara y darse el alivio de usar las uñas contra la sensación, pero se contuvo. Había caído de castillos, de rascacielos más altos, una vez incluso sobre una roca picuda y había sobrevivido.</p>
<p>Pasaría, sólo tenía que ser paciente, así que esperó en agonía, sin siquiera pronunciar una palabra mientras vagamente era conciente de la presencia de alguien o de algo a su lado.</p>
<p><strong>Myrrot ~~ No soy bocado de vampiros ¬¬ ~~:</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p>—Demonios…— susurró Myrrot, para sus adentros; el tío se veía demasiado grave y sufría mucho. Por un momento pensó en pedir ayuda, pero ¿a quién? Además, todavía quería saber por qué aquel sujeto tenía orejas cortas ¿se le habrían atrofiado? Era la única explicación, porque de resto, parecía un klowny, tal vez uno diamante o un pica.</p>
<p>Notó su mandíbula contraída, y lo único en que pensó Myrrot era en ponerle un trapo frío. Se duplicó y encargó a su clon para que fuera al río más cercano y mojara la tela. Luego se le ocurriría algo más.</p>
<p>Estaba muy guapo, eso si. Con todo y orejas cortas. Myrrot pensó en echarle la carrocería entera apenas se recuperase, y tal vez se olvidaría de los pésimos acontecimientos de hoy, especialmente del huevón de Pierrot.</p>
<p>Cuando el clon volvió, Myrrot procedió a frotar la tela húmeda y fría por el rostro del extraño, procurándole algún alivio y que al fin despertase.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Tilde ~~ Metido literalmente entre bufones ~~:</strong></p>
<p>Sintió algo frío tocándole la frente y se apartó casi por instinto, no del todo sorprendido. El contacto húmedo le había aclarado que o bien era la prueba de que existían buenos samaritanos o la lengua de algún animal. En todo caso, prefería eludir al alivio. El dolor tenía su parte de indeseable pero no iba a permitir que se lo quitaran de encima tan fácilmente. Era su dolor, su prueba de que todavía estaba vivo, de alguna forma.</p>
<p>Al cabo de unos momentos, advirtió que sus músculos se relajaron. La picazón había desaparecido. Abrió los ojos finalmente y su primera visión fue de un cielo a dos pasos del anochecer, infinitamente más estrellado que cualquier noche de Nueva York. Se irguió sobre sus posaderas, examinando los valles desnudos, el infinito manto de césped y otra vez el cielo. Por un segundo tuvo la tentación de decirse que el golpe dado debió ser demasiado fuerte y era una alucinación, pero pronto llegó a la conclusión de que era imposible, porque en ninguna alucinación se percibía verdadero dolor.</p>
<p>Aspiró el aire. Estaba completamente limpio, sin el menor rastro de desperdicios de animales o de coches. Por último su mirada cayó sobre los dos seres a su lado, uno de ellos sosteniendo un paño mojado. Dedujo que los dos eran gemelos y le provocó curiosidad sus orejas puntiagudas. Ambos olían distinto a cualquier humano que hubiera conocido hasta el momento. Por sus ropajes parecían payasos parodiando a los gitanos.</p>
<p>—Buenas noches, amables extraños —saludó con una sonrisa cordial, inclinando la cabeza. El hecho de que quizá se hubiera vuelto repentinamente loco (a lo mejor a causa del dolor) no era razón para ser descortés con los duendes padecientes de hipotermia que su mente había decidido presentarle —. Ustedes no sabrán por casualidad cómo llegué aquí, ¿o sí? Juraría que hace unos segundos estaba a punto de romperme todos los huesos contra un basurero en una gran ciudad, y me hallo en la curiosa sorpresa de haberlo hecho contra este, aunque muy bonito, duro suelo.</p>
<p>Mientras hablaba, Tilde se cruzó de piernas cómodamente dispuesto a escuchar cualquier explicación que le otorgaran los gemelos tal vez imaginarios.</p>
<p><strong>Myrrot ~~ No soy bocado de vampiros ¬¬ ~~:</strong></p>
<p>Myrrot se quedó momentáneamente desconcertado cuando finalmente el extraño despertó y comenzó a hablarles.</p>
<p><em>—. Ustedes no sabrán por casualidad cómo llegué aquí, ¿o sí? Juraría que hace unos segundos estaba a punto de romperme todos los huesos contra un basurero en una gran ciudad, y me hallo en la curiosa sorpresa de haberlo hecho contra este, aunque muy bonito, duro suelo.</em></p>
<p>¿Basurero? ¿Gran “ciudad”? Myrrot miró a su clon, y éste, por reflejo, hizo lo mismo, como si ambos estuviesen desconcertados. Finalmente el klowny chasqueó un dedo y su gemelo desapareció.</p>
<p>—Yo mismo me estoy haciendo esa pregunta, viejo. —dijo Myrrot, en su acostumbrada modalidad franca y desenfadada, que a simple vista parecían malos modales —Verás, vengo de trabajar de mi horda y de repente oigo un “¡PLAF!” y te consigo tendido. Por un momento pensé que era alguna mantícora rondando por acá…</p>
<p><strong>Tilde ~~ Metido literalmente entre bufones ~~:</strong></p>
<p>Por lo visto sus alucinaciones no tenían mayor idea de lo que estaba pasando. No era sorpresa. Pocas veces la mente se deja de teatros y puestas de escenas intrínsicamente complicadas. Aunque no podía imaginar qué diablos podían representar para él aquel par de duendes, decidió que viviría felizmente su estado onírico. ¿Por qué no? Era un jodido vampiro, nada podía matarlo si estando despierto.</p>
<p>Entonces el gemelo desapareció. Sólo quedó uno, que no cambió en nada su expresión o su semblante confundido. Tilde tardó sólo un momento en caer en cuenta de que no había volado rápidamente –habría oído la penetración en el aire-, no había corrido –no había ni una pizca de polvo flotando- ni se hizo invisible –no tendría sentido y no oía su respiración-.</p>
<p>Desapareció, como la luz al cerrar los ojos. Un segundo estaba ahí y al siguiente no. ¿Sería una metamorfosis de algún miedo suyo a desaparecer? Lo dudaba.</p>
<p>El gemelo sin gemelo –que tal vez ni siquiera tuvo gemelo-, le hablaba. Usaba un tono despreocupado y directo. De alguna forma le recordó a los jóvenes aspirantes a raperos que había conocido en Nueva York.</p>
<p>—Entonces —dijo levantándose—, somos no más que un par de ignorantes respecto a mi situación. Aunque admito que yo debo llevar la ventaja, porque no me imagino cómo una mantícora podría rondar por ahí por su cuenta, a menos que las macetas tengan piernas.</p>
<p>Tilde lo decía sin un asomo de sarcasmo.</p>
<p><strong>Myrrot ~~ No soy bocado de vampiros ¬¬ ~~:</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p>Myrrot soltó una carcajada, mientras se sujetaba el estómago desnudo. Le hizo un gesto al extraño y lo guió a través de unos matorrales. Cuando estuvieron a distancia segura, le hizo un gesto de silencio a su compañero.</p>
<p>Minutos después que los dos estuviesen bien a salvo entre los arbustos, divisaron una enorme bestia con cara de hombre, pero con melena y cuerpo de león. Tenía unas enormes alas de murciélago y cola de escorpión. Eran muy comunes en toda Pokáar, pero especialmente en las afueras de la aldea Trump.</p>
<p>—Esto, amigo, es una mantícora. —le dijo con una sonrisa —Son domesticables solamente por klownys Corazones, y eso cuando usan pócimas y encantamientos de amor y docilidad.</p>
<p>La bestia olfateó el aire y emitió un rugido, pero finalmente siguió su sendero. Si los había olido, no había mostrado intenciones de devorarlos ni mucho menos.</p>
<p>—Mi nombre es Myrrot, y soy de la raza Joker. —dijo el klowny, tendiéndole la mano al extraño — ¿Y tú eres…?</p>
<p><strong>Tilde ~~ Metido literalmente entre bufones ~~:</strong></p>
<p>Algo en la risa del duende gitano encendió la primera perturbación que sintiera la calma de Tilde. Era una fuerte carcajada, despreocupada, de las que se lanza cuando no te interesa que la gente te mire y algo realmente es gracioso. La sonoridad del sujeto, además, no tenía nada que ver con la de un humano.</p>
<p>Hay algo sutil en cada voz, que probablemente sólo los perros pueden percibir. Es la diferencia entre la voz de un amo y la grabación de ella. Suenan similares, al punto que cualquier humano puede confundirlos, pero no lo son. Tal vez los perros no lo noten siempre, mas lo hacen. Los perros y los vampiros. Y aunque no estaba seguro de cómo debía reír una alucinación, reconoció en la de ésta un matiz que nunca había percibido y al mismo tiempo se dio cuenta de que percibía el aroma que exudaba y tampoco era humano.</p>
<p>“Estoy realmente aquí”, se dijo sorprendido y volvió a olfatear el aire. Demasiado puro, fragante. Igual que cualquier campo. ¿Hace cuánto no se había acercado a ningún campo? No tuvo mucho tiempo de analizar esto porque el duende payaso gitano lo estaba llevando a otra parte.</p>
<p>Se dejó llevar con cierta ansiedad por saber adónde iría. En su interior nacía un alborozo familiar por el nuevo descubrimiento de hallar otro mundo. ¿Qué otro mundo? ¡Probablemente esa ni siquiera era su dimensión! Oh, era extraordinario.</p>
<p>Se acercaron a unos arbustos y desde ahí Tilde supo qué era una mantícora. Le recordó a los grifos de la mitología, aunque la cara humana era algo nuevo. Parecía feroz y tan peligroso como el escorpión, con el cual compartía una larga cola. Se preguntó si ésta tendría veneno y cómo actuaría. Según su acompañante, sólo con magia era posible domarlos. Asintió con aire grave, fascinado por la nueva información.</p>
<p><em>“¿Y tú eres…?”</em></p>
<p>Tilde no demoró en estrechar la palma –sorpresivamente cálida- y brindar al payaso Myrrot una sonrisa de amabilidad. Al vampiro de verdad le interesaba conocer a ese sujeto. Era su único medio de aclaración respecto a lo que era ese mundo.</p>
<p>—Tilde Multrap, mucho gusto Myrrot —dijo y le resultó curioso que, a pesar de todas las diferencias, se entendieran mutuamente a la perfección. Entonces recordó que había dicho “raza” en su presentación y agregó, un tanto socarrón—. Soy de la raza de los vampiros desde hace cinco siglos.</p>
<p><strong>Myrrot ~~ No soy bocado de vampiros ¬¬ ~~:</strong></p>
<p>¿Vampiro? ¡Por dios! Con razón, ya decía Myrrot que algo no cuadraba. Sin embargo, para ser un vampiro, no tenía alas gigantes, como esos animalillos feos que volaban por las noches.</p>
<p>— ¿Un vampiro? ¿Y mayor que yo? ¡Sólo tengo trescientos cincuenta años! Eres cien años menor que mi padrastro. —comentó Myrrot, con una sonrisa fascinada pero no por ello menos divertida —Mira viejo, no sé como le hiciste para llegar aquí, pero supongo que no resta sino decirte “bienvenido” al reino de Pokáar.</p>
<p>De repente, pensó en lo divertido que sería mostrarle el pueblo y llevarlo al mejor Togoposhki para que se tomara una copa de vino dulce…</p>
<p>«<em>Momento, Myrrot, si es un vampiro, aunque parezca igual a un klowny, seguro debe chupar sangre, igual que esos animalillos</em>» le reprochó su mente. «<em>Un Togoposhki no sería la mejor idea…</em>»</p>
<p>—Oye amigo, me dijiste que eras un… ¿vampiro? Entonces, ¿quieres decir que revoloteas y te tiras a chupar la sangre de lo que se te ponga en frente?</p>
<p><strong>Tilde ~~ Metido literalmente entre bufones ~~:</strong></p>
<p>—Ah, ni en otro mundo se salva uno de los prejuicios —suspiró Tilde con un ademán dramático de su mano. Sin embargo no estaba molesto ni mucho menos. La gente era ignorante en todas partes, y además Myrrot le estaba agradando. —. Lo máximo que mis habilidades me permiten es saltar y escalar paredes, pero eso que se llama volar, en el sentido literal de la palabra, nunca. Sólo bebo sangre cuando lo necesito y puedo vivir sin ella hasta tres noches —recordó el golpe que se dio al aterrizar y una mueca se formó en sus labios. Había gastado buena parte de su última cena—. Dado que ya me he roto y recompuesto todos los huesos, parece que tendré que alimentarme pronto—mientras decía esto, evitaba deliberadamente mirar a su nuevo compañero y prefería fijar la vista en el cielo oscuro, estrellado, seguro por el momento—. En este mundo también hay sol, ¿no es cierto?</p>
<p><strong>Myrrot ~~ No soy bocado de vampiros ¬¬ ~~:</strong></p>
<p>A Myrrot se le borró la sonrisa de golpe cuando el extraño habló sobre alimentarse. Por unos segundos tragó en seco, preguntándose si estaba frente a alguna bestia hambrienta. Le parecía sospechoso que Tilde de repente hubiese escogido no mirarlo cuando le dijo aquello.</p>
<p><em>—. En este mundo también hay sol, ¿no es cierto?</em></p>
<p>—Si; —fue la respuesta algo dudosa de Myrrot, pero inmediatamente su orgullo comenzó a retarlo.</p>
<p>«<em>¿Vas a dejar que un vampiro te asuste? Le mostraste a una mantícora, con el riesgo de que se los comieran a ambos… ¿y ahora andas asustado?</em> —Myrrot se rió de sí mismo para sus adentros —<em>Déjate de charadas ¿quieres?</em>»</p>
<p>—Bueno viejo, supongo que puedo ayudarte, pero no tengo idea si la sangre de un klowny te sentará bien en el estómago. —dijo con cierto dejo de broma. — ¿Tienes que beber demasiado o es sólo un poquito?</p>
<p><strong>Tilde ~~ Metido literalmente entre bufones ~~:</strong></p>
<p>“Rayos” dijo Tilde para sus adentros al oír la respuesta. De modo que incluso ahí debería desaparecer para el cielo al amanecer. Por lo menos se consolaba la decepción al saber que ese momento no parecía cercano.</p>
<p><em>“Bueno viejo, supongo que puedo ayudarte, pero no tengo idea si la sangre de un klowny te sentará bien en el estómago.”</em></p>
<p>A estas palabras Tilde alzó una ceja en dirección de Myrrot, revelando no sólo la sorpresa de que se lo tomara tan tranquilamente, si no la intriga de que hablara en serio. De todos modos ¿quién no le decía que era una treta para que se confiara y lo cazara más fácilmente? Si era así, por simpático que fuera, le iba a costar caro el atrevimiento.</p>
<p><em>“¿Tienes que beber demasiado o es sólo un poquito?”</em></p>
<p>—Depende de la noche —repuso Tilde con naturalidad, buscando señales en el rostro de Myrrot que indicaran la mentira. Pero aparte de un ligero nerviosismo, no encontró motivos de alarma—. A veces bebo hasta matar a mi víctima, sólo por diversión, o puedo tomar un simple sorbo, tan sutil que ni siquiera se da cuenta. Dada mi situación, debería tomar más que un sorbo para reponer toda la energía echada en mi recuperación. No para matar pero sí para dejar al voluntario débil por un tiempo.</p>
<p><strong>Myrrot ~~ No soy bocado de vampiros ¬¬ ~~:</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p>Vio la desconfianza en el semblante de Tilde, y la naturalidad con que le decía que podía beber hasta matar. Por un momento pensó “seguro exagera para ver si me asusto”, así que negó con la cabeza.</p>
<p>—Si no acabarás con mi vida, te puedo ayudar. Sólo te digo, no me dejes como inválido que ni pueda ir a buscarme un puto dulce en la nevera. —afirmó Myrrot, que aparte de morir, le aterraba estar débil y dependiente de otros. Tenía que ir a trabajar y al menos levantarse para hallar su comida. —A menos que accedas a ser mi enfermero personal, cosa que no me enojaría en lo absoluto. —dijo, alzando las manos y enlazándolas detrás de su cabeza, en gesto despreocupado.</p>
<p>Esta vez recuperó su sonrisa y parte de su preocupación se esfumó, sustituida por su afabilidad usual.</p>
<p><strong>Tilde ~~ Metido literalmente entre bufones ~~:</strong></p>
<p>Si bien Tilde no era fan de confiar en las sonrisas, no pudo negar que la de Myrrot parecía ser lo suficientemente sincera para creerle. Se relajó. Todavía no confiaría en él, pero ¿a qué servía demostrarlo? Necesitaba comer. Su fuerza, aunque reducida, todavía era más que la de cuatro hombres y le sería útil en cualquier caso.</p>
<p>—Prometo no hacerte un grave daño —dijo finalmente, a sabiendas de que la palabra dicha en realidad no lo obligaba a nada—, si tú prometes no llevar a cabo ningún intento de hacerme daño a mí.</p>
<p>Sabía que prometerlo tampoco obligaba a nada a Myrrot, pero esperó su respuesta sin dejar de evaluar su reacción.</p>
<p><strong>Myrrot ~~ No soy bocado de vampiros ¬¬ ~~:</strong></p>
<p>A Myrrot le pareció perfectamente razonable lo que le dijo Tilde.</p>
<p>—Bueno, sígueme que voy camino a casa. No haremos eso aquí, a menos que quieras que nos huelan las mantícoras hambrientas y nos coman a los dos.</p>
<p>Dicho esto, se encaminó con el extraño alegremente, pero al mismo tiempo con cierta incertidumbre… ¿mordería como los murciélagos? ¿Tendría enormes dientes? ¿Le iría a doler mucho? Myrrot soportaba el dolor, pero más si éste era sexual. Al menos la lascivia actuaba como un delicioso analgésico.</p>
<p>Tras caminar unas cuantas cuadras de pequeñas casas estilo victoriano, llegaron a la pequeña casa de Myrrot, su hogar que le dejó su padrastro antes de que ambos se separaran.</p>
<p>—Bueno no es una súper mansión pero al menos tengo techo y comida —comentó Myrrot, haciéndose a un lado para dejar pasar a Tilde —. Ponte cómodo, viejo. Yo voy a tomarme un enorme vaso de Tokajo.</p>
<p>Con el vaso —era casi un jarrón— Myrrot tomó asiento frente a Tilde y le hizo un gesto de brindis.</p>
<p>—Salud, amigo.</p>
<p><strong>Tilde ~~ Metido literalmente entre bufones ~~:</strong></p>
<p>A Tilde le estaba entreteniendo la manera entusiasta con la que Myrrot se desenvolvía en la situación. Probablemente tenía sus propios miedos y dudas, pero el enorme orgullo que se cargaba le hacía saber que era imposible echarse hacia atrás. Sufrió la tentación de matarlo cuando clavara en él los colmillos, absorber hasta el último retazo de vida en su cuerpo y dedicarle una sonrisa maliciosa como despedida. A él, un sujeto lo suficientemente bueno para ofrecerle su cuello sin grandes reparos. El significado retorcido de justicia en tal hecho –los buenos siempre son últimos-, en semejante visión placentera, le daban ganas de sonreír de gusto por adelantado.</p>
<p>“Pero no lo harás, bribonzuelo”  se dijo sabiendo que era verdad. Matar por matar era divertido, claro, pero sería la forma más estúpida de proceder tomando en cuenta que era todo un nuevo mundo lo que pisaba. Quién sabe qué clase de medidas se tomarían si se descubriese un asesinato por desangramiento. Quién sabe cuánta ventaja les daría tener magia. “De todos modos era un bonito plan”, afirmó para sí.</p>
<p><em>“Bueno no es una súper mansión pero al menos tengo techo y comida.”</em></p>
<p>Tilde examinó la fachada humilde.</p>
<p>—Es mucho mejor que otros lugares donde he estado —dictaminó con una sonrisa, pensando en las veces que se vio obligado a dormir en el suelo mientras el día se cernía sobre él.</p>
<p>Se mantuvo parado cerca de una pared mientras Myrrot se acomodaba a sus anchas. Tilde percibió que la bebida que sostenía lanzaba un aroma extremadamente dulzón, como algodón de azúcar convertida en líquido. Cantidades de dulzura semejante sería demasiado hasta para un niño. ¿Su sangre también sería así?</p>
<p><em>—Salud, amigo.</em></p>
<p>—Salud —dijo Tilde con una cortés sonrisa y se quedó mirando la manera en que la bebida pasaba por la garganta de Myrrot. Esta tenía también una manzana de Adán que se agitaba mientras tragaba.</p>
<p>Esperó hasta que su anfitrión hubiera tomado todo y fue entonces que se decidió a poner manos en la obra. En menos de un segundo, se posicionó entre las piernas de Myrrot con la vista clavada en su cuello. Con movimientos serenos adelantó un dedo y presionó sobre un costado. Comprobó entonces que el pulso era normal. Sintió una especie de chasquido en su paladar y abrió la boca para dejar al descubierto el par de colmillos nacidos de su deseo.</p>
<p>—No te preocupes, no te dolerá mucho —dijo y se acercó apoyando las manos sobre las rodillas de él, esparciendo una caricia que pretendía calmarlo. Aunque sabía que Myrrot no era como los patéticos seres que apenas oían la palabra vampiro y se echaban a temblar, todo lo que le presentaba igual podía causar impactos indeseables.</p>
<p><strong>Myrrot ~~ No soy bocado de vampiros ¬¬ ~~:</strong></p>
<p>Tras beberse lo que parecía casi un tobo de tokajo, Myrrot se sintió agradablemente adormecido y muy bien. Esta bebida en particular lo relajaba y al mismo tiempo le daba fuerzas cuando estaba exhausto.</p>
<p>Sin embargo, cuando dejó el vaso a un lado, Tilde se le acercaba y se posaba entre sus piernas —que tuvo separadas despreocupadamente mientras bebía sin modal alguno—, y reparó en sus ojos, tan oscuros como los suyos propios, pero que en ellos se apreciaba un brillo que denotaba claramente que su nuevo amigo era un ser venido de quién sabrá donde… porque de Pokáar no, eso estaba clarísimo.</p>
<p>La piel se le erizó al sentir aquella suave presión en el costado de su cuello pálido, y muy pronto esa sensación se intensificó al ver a Tilde ostentando un par de enormes caninos, tal y como había imaginado mientras lo traía a la casa.</p>
<p>«<em>Pero ya le dijiste, no pensarás retractarte, ¿o si?</em> —se reprochó a sí mismo —<em>Tu padrastro te enseñó a que una vez que aceptas hacer algo, o lo haces bien, o no lo haces jamás.</em>»</p>
<p><em>—No te preocupes, no te dolerá mucho.</em></p>
<p>Oh por Korr, cuando alguien decía eso, era precisamente la antesala a un dolor inimaginable, como el que sintió cuando esos caninos se hundieron en su cuello. Fue un dolor particularmente fuerte al que no estaba habituado. Dolía tanto o más que el sexo mismo, aunque de otra manera.</p>
<p>Trató de mantener la calma, de mantenerse sereno y no empujar a Tilde lejos, ya que fue su primer reflejo apenas sintió la primera parte de esos gigantescos caninos hundirse en su piel. Sus manos azulosas aferraron la tela del sofá con mucha fuerza, hasta que se sintió débil y no pudo aferrar más la tela. En ese momento, apenas era consciente del cuerpo de Tilde contra el suyo, y los leves sonidos húmedos de la sangre que el otro succionaba con afán.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Tilde ~~ Metido literalmente entre bufones ~~:</strong></p>
<p>No se había equivocado al suponer que sería demasiado dulce. Sin embargo, bajo ese aspecto, seguía siendo una sangre tan viva y deliciosa como la de un inocente. Tilde se perdió en el sabor intenso y los estremecimientos que recorrieron su cuerpo con intenso placer.</p>
<p>Percibía el dolor sufrido por su nuevo amigo pero reparaba en él lo mismo que en una abeja luchando contra su ventana; sentía que se retorcía y deseaba escaparse, pero ni aun deseándolo Tilde hubiera podido detenerse. Una vez desatada su sed era como destrozar una represa que contuviera un mar de fuego y éste se expandiera desde sus colmillos hasta cada rincón de su cuerpo, recibiendo un nuevo aliento de vida inmortal, electrizándolo. La única opción era quedarse ahí y beber, esperando que tuviera suficiente sin llegar a matarlo. Incluso mientras le hacía pasar tal agonía, Tilde apreció que Myrrot era un buen lo que sea.</p>
<p><strong>Myrrot ~~ No soy bocado de vampiros ¬¬ ~~:</strong></p>
<p>Todo se le hizo borroso. De repente, su visión comenzó a fallar, pero aun podía oler, sentir y escuchar. Quizás por el fallo de la vista, los otros sentidos parecieron agudizarse para compensar.</p>
<p>Podía sentir a Tilde restregarse contra su fisonomía, pero bien sabía Myrrot que esos movimientos eran para sujetarlo, para asegurarse que no se escaparía. El “vampiro” —así dijo que se llamaba su raza— estaba más hambriento de lo que dio a entender, y se lo dejaba muy en claro con cada chupada en la herida que latía en su cuello.</p>
<p>Algo húmedo resbaló por su mejilla blanco-lilácea, pero Myrrot no le dio importancia. El dolor que electrizaba sus terminaciones nerviosas lo estaban distrayendo de cualquier otro estímulo. Sus largas orejas cayeron hacia atrás, y finalmente sus ojos —que había mantenido entreabiertos— se cerraron. En ese momento, de cinco sentidos, sólo tenía cuatro. La debilidad ya había calado suficiente para impedirle mantener los ojos abiertos.</p>
<p><strong>Tilde ~~ Metido literalmente entre bufones ~~:</strong></p>
<p>Por un momento Tilde se visualizó como un pájaro. Día a día el pájaro, bajo un oscuro cielo se detenía al borde de una fuente y bebía. De ahí no se separaba hasta que se encontraba ahíto y volvía remontar huelo, la fuente un poco más ajada y él mucho más fuerte.</p>
<p>Esa fuente se estaba convirtiendo lentamente en el agua de la que bebía, pero seguía conservando la misma dulzura y su fuerza sólo iba en aumento. Las alas, delicadas porciones cubiertas de plumas, se volvían más firmes y como de acero, sin perder la suavidad de su peso en lo absoluto.</p>
<p>Sus patas eran casi garras que se sometían ante su voluntad. Volvía poco a poco a ser el monstruo alado, de pico asesino y ojos sanguinarios. Le encantó esa sensación. No quería que acabara nunca.</p>
<p><strong>Myrrot ~~ No soy bocado de vampiros ¬¬ ~~:</strong></p>
<p>A pesar de la inminente debilidad y del dolor de la herida en su cuello, Myrrot se obligó a abrir los ojos, en el preciso momento que Tilde se saboreaba la sangre. La vio roja brillante, corriendo por los labios del vampiro en unos delgados y mortíferos hilos.</p>
<p>Se quedó sin aliento ante aquella extraña visión, pero más sorprendente aún fue verse atrayendo el cuerpo de Tilde nuevamente hacia sí, y ladeando el cuello, justo donde estaba la herida. Gimió con algo de placer al sentir nuevamente los labios de ese ser succionar la piel, en busca de más de sus fluidos vitales.</p>
<p>«<em>¿Qué se supone que estoy haciendo?,</em> —pensó Myrrot —<em>Sólo voy a ayudarlo… sólo voy a…</em>»</p>
<p>Su entrepierna pareció reaccionar ante el roce de los cuerpos. Myrrot la sentía rozar contra la de Tilde. La súbita excitación que estremecía al klowny hizo que otro grueso hilo de sangre brotara por la herida, casi como si sangrara por el placer que sentía, a pesar del dolor.</p>
<p><strong>Tilde ~~ Metido literalmente entre bufones ~~:</strong></p>
<p>De repente, Tilde sintió que algo saltaba a su boca. La lengua vibró deseosa al tocarlo, comprobando que era más sangre. Parpadeó confundido porque estaba seguro de que Myrrot no se había movido. En ese momento de vacilación, también se percató de lo que estaba haciendo y retrocedió. Myrrot tenía los ojos cerrados con placidez, y aun así, finas gotas de sudor se deslizaban por su rostro y parecía hacer grandes esfuerzos para controlar su respiración.</p>
<p>Sintiendo además la presión cercana a su pierna, bajó la vista y encontró, para su sorpresa, una potente erección bastante próxima a la suya. Esto no resultaba tan extraño. El poder de la sangre era el mayor afrodisíaco para cualquier vampiro y en el umbral de la muerte ¿qué espíritu podía negar haberse sentido excitado? Rodeó el miembro de Myrrot con mano grácil, sólo tanteando el peso, la anchura y la fiebre de la que era presa.</p>
<p>“Nada mal”, determinó con una sonrisa. Bajó los pantalones chillones y descubrió la punta erecta, tan grisácea como todo en él.</p>
<p>—¿Tanto te gusta el dolor, mi querido amigo? —susurró, comenzando un lento vaivén con su mano, lanzando lametones golosos a la herida abierta. Se imaginó la escena, dedicarle un último orgasmo a tan buen samaritano, y sintió que podría delirar de placer —. Puedo hacer que todo se triplique o que acabe en un segundo. ¿Qué prefieres, Myrrot?</p>
<p><strong>Myrrot ~~ No soy bocado de vampiros ¬¬ ~~:</strong></p>
<p>El gemido escapó de su boca apenas Tilde acarició su erección. A pesar de la debilidad, no pudo evitar que lo recorriese un leve estremecimiento de deleite, no solamente por esas deliciosas caricias, sino también por esos lengüetazos obscenos que le daban. Justo por encima de los cómicos círculos rosas que adornaban sus mejillas asomaron dos manchas coloradas que contrastaron con la palidez general típica de los klownys.</p>
<p><em>—¿Tanto te gusta el dolor, mi querido amigo? </em><em>Puedo hacer que todo se triplique o que acabe en un segundo. ¿Qué prefieres, Myrrot?</em></p>
<p>Quiso responderle que sí, que le encantaba el dolor —tal vez sería esa la razón por la cual había accedido a dejarse morder pero eso era algo que ni el mismo Myrrot lo sabía— y todo eso, pero por Korr, apenas alcanzaba a gemirle cosas ininteligibles. Tuvo que hacer mucho esfuerzo para balbucearle lo siguiente:</p>
<p>—Más… fuerte.</p>
<p>De repente, un pensamiento fugaz pasó por su mente; ¿y si moría? ¿Y si el vampiro lo mataba? Aquella posibilidad estremeció fuertemente a Myrrot, pero recordó dos cosas: él era demasiada mala hierba como para morir, y por otro lado, el vampiro le prometió que no lo mataría.</p>
<p>«<em>Además, no puedo irme del mundo sin darle la patada en el culo a Pierrot;</em> —pensó Myrrot, sonriendo para sus adentros —<em>así que nada, a morir otro día…</em>»</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Tilde ~~ Metido literalmente entre bufones ~~:</strong></p>
<p>Tilde no pudo contenerse una risa. Humano o no, siempre había quien vendería su alma por la posibilidad de regodearse en su deseo. Tilde los había visto todo: mutilaciones, desangramientos, latigazos, golpes con las paredes, dentelladas. Sólo un poco más de pasión, un poco más de vida en lo que tienen entre las piernas y nada más importaba. ¿Qué haría él ahora? ¿Le daría el gusto, a pesar de que estaba al borde del abismo, o…? Sí, esa es una mejor opción. Tilde se apartó del otro, resignado a su decisión.</p>
<p>—Si sigo con esto voy a acabar con tu vida —dijo a la mirada afiebrada de Myrrot. Esbozó un gesto de irritación torciendo la nariz—. Lo sé, querido, es frustrante pero de verdad no me interesa convertirte en alguien como yo o descubrir con cuánta saña se trata a los asesinatos en tu mundo.</p>
<p>Diciendo esto, salió del regazo del otro, donde casi se había apoyado y se llevó un dedo a la boca. Presionó contra uno de sus colmillos hasta perforó la piel y entonces llevó la herida hasta la de Myrrot. Seguro de sí, aplicó la sangre tomada y vio con satisfacción cómo la piel grisácea volvía a su estado anterior. Chocó las palmas una contra otra como si hubiera realizado un buen trabajo y se estiró. Ahora sí se sentía renovado.</p>
<p>De repente, tomó conciencia de que se estaba olvidando de algo y, girándose hacia su nuevo amigo, lo tomó del miembro.</p>
<p>—Toma esto como una muestra de mi agradecimiento —le dijo sonriendo y su mano resbaló por la superficie ardiente de su piel, de arriba abajo, disfrutando de la sensación de tenerlo tan enclenque en sus manos. Le dio un beso; sus labios todavía estaban manchados de sangre y le recorrió un estremecimiento al advertir como la saliva de Myrrot y su propia sangre se entremezclaban.</p>
<p><strong>Myrrot ~~ No soy bocado de vampiros ¬¬ ~~:</strong></p>
<p>Todo transcurrió rápidamente, quizás, demasiado rápido, y por ende, algo frustrante para Myrrot. Esperaba algo más fuerte, pero tal vez era como Tilde decía. Además, había sido fiel a su palabra: no le había hecho más daño del previsto.</p>
<p>Pero por Korr, qué intenso había sido aquello. Por un momento se había sentido realmente indefenso y a merced de otro, experimentando el dolor de una nueva manera. Había sido toda una experiencia que lo había dejado sin aliento… y sin fuerzas, porque aún se sentía bastante débil, más no inválido.</p>
<p>Súbitamente el sabor dulzonamente metálico en sus labios lo despertó; Tilde ahora lo besaba, y no fue sino hasta que lo vio a los ojos que reparó que el nuevo sabor se debía a los remanentes de sangre que quedaron en los labios del vampiro, quien ahora se veía satisfecho. Se le notaba claramente en sus ojos.</p>
<p>—El mío con sirope de fresa, por favor—atinó a decir, alzando un dedo. Dicho esto, volvió a atraer a Tilde contra sí, deseoso de sentirlo otra vez. Sonrió débilmente y le susurró con voz algo ronca:</p>
<p>—Fóllame. Aunque me arrebataste medio galón de sangre, te mentiría si te digo que no me gustó.</p>
<p><strong>Tilde ~~ Metido literalmente entre bufones ~~:</strong></p>
<p><em>“El mío con sirope de fresa, por favor”</em></p>
<p>Tilde arqueó una ceja por la frase incoherente, sin dejar de divertirse por ella. ¿Ahora estaba delirando por el agotamiento?</p>
<p>Sin embargo, delirando o no le gustó la propuesta que le ofrecía. Como muestra de su aprobación, se acomodó suavemente a horcajadas sobre Myrrot y le rodeó por el cuello. El aroma de la excitación sexual le hacía placenteras cosquillas en la nariz.</p>
<p>—Querido, no puedes mantenerte en pie ni deseándolo —remarcó cortésmente y restregó un poco su entrepierna contra el vivo alzamiento en la de Myrrot—. Y a mí nunca me gustaron los juegos suaves. ¿Aun así quieres intentarlo?</p>
<p><strong>Myrrot ~~ No soy bocado de vampiros ¬¬ ~~:</strong></p>
<p>—No hay nada que un poco de azúcar no pueda arreglar —dijo Myrrot, con una sonrisa taimada. Chasqueó uno de sus dedos y detrás de Tilde apareció un clon. —. Anda, cariño, ve a buscarme un jarrón de tokajo.</p>
<p>Sonrió, y el clon por reflejo lo hizo también. Fue a la cocina y regresó con otro vaso enorme de tokajo. Sin embargo, justo a tiempo se lo dio, porque su solidez se disipó un poco, como un holograma que funcionara mal. Era de esperarse, pues Myrrot estaba débil y no podía generar clones que fuesen muy sólidos.</p>
<p>—Salud de nuevo, amigo. —le dijo, sosteniendo el vaso con una mano temblorosa. Rápidamente comenzó a beber la dulzona sustancia hasta que quedó saciado, y sintiéndose muchísimo mejor, al menos mucho mejor que hace un momento, eso sí.</p>
<p>—Ah, esto está mejor…— se secó obscenamente la boca con el dorso de la mano, pero fue un gesto que hizo totalmente adrede —. Ops, espero que no te importe que tu samaritano tenga modales de camionero.</p>
<p>No se sentía al cien por cien, pero estaba mucho mejor, y así no daría pena y vergüenza con una debilidad fastidiosa. Acercó el cuerpo de Tilde hasta el suyo y le susurró:</p>
<p>—A mi me encanta lo rudo ¿sabías? Y todo aquello amoral.</p>
<p><strong>Tilde ~~ Metido literalmente entre bufones ~~:</strong></p>
<p>La aparición repentina del doble de Myrrot representó un sobresalto para Tilde. Observó al clon alejarse casi como si quisiera que se desvaneciera en el aire, pero no lo hizo. A pesar de lo débil que estaba y el dolor que le hizo pasar, Myrrot siempre pudo atacarlo por la espalda usando un doble. Podría haberle golpeado sin problemas puesto que al beber la sangre sólo permanecía ese íntimo contacto con la vida y la muerte, y el resto del mundo apenas era un decorado insignificante.</p>
<p>Comprendió entonces en lo mucho que Myrrot había confiado en él. No sólo permitiéndole entrar en su hogar y ofrecerle su sangre, si no poniendo su vida en sus colmillos.</p>
<p>—Ah, querido, pudiste haberme matado sin problema en cualquier momento —dijo con una sonrisa, palmeando la mejilla macilenta de su compañero—. Supongo que estamos a mano.</p>
<p>Esperó a que la bebida llegara hasta Myrrot y éste la bebiera. En los últimos momentos del clon se evidenció la poca fuerza que le quedaba a su creador. Comenzó a sentirse fascinado por las maneras rudas de Myrrot, totalmente opuestas a las que conoció en a tiempos mejores y a la vez absurdamente familiar puesto que eran las mismas que compartían tantos jóvenes.</p>
<p>Debía admitir que le estaban agradando; las manos anchas y confiadas, firmes pese a todo. ¿Se asiría así también si estuviera al borde de la muerte? ¿O esa sería su muerte, follar o no follar?</p>
<p>—Entonces, mi querido, estás de suerte —expresó tocando su nariz como dándole la razón—. Yo perdí la moral hace 200 años.</p>
<p>Y tomando dos extremos de la camiseta colorida, Tilde tiró de las ropas hasta dejar al descubierto el pecho fornido, totalmente lampiño, de tonalidad azulada. La mano de la izquierda tironeó del cabello en su nuca bruscamente, obligando al ser a mirarlo de frente mientras Tilde se acomodaba mejor sobre él. Gimió por lo bajo, estremeciéndose, sintiendo que unos instintos no muy diferentes a los de la supervivencia crecían en él. Los colmillos volvían a asomarse.</p>
<p>—Esperemos que no tengas que arrepentirte.</p>
<p><strong>Myrrot ~~ No soy bocado de vampiros ¬¬ ~~:</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p>— ¿Matarte? —preguntó Myrrot, sorprendido con lo que le decían. Realmente nunca se le pasó por la cabeza atacar o matar. El podía ser muy chocante, bocón, amoral y todo eso, pero nunca un asesino. —Para nada, me dijiste que no te atacara y pues, quedamos así… ¿qué esperabas tú que hiciera?</p>
<p>Miró a su clon, que aún sonreía desvanecidamente, a la espera de la próxima orden. Myrrot chasqueó los dedos y su duplicado desapareció, dejando tan solo un leve rastro de su sonrisa. Luego se volvió a Tilde, quien le tocaba la nariz, gesto que recibió con una sonrisa.</p>
<p><em>—Entonces, mi querido, estás de suerte. Yo perdí la moral hace 200 años.</em></p>
<p>—Eso me parece fantástico, porque ya yo estoy cansadito de la moralidad imperante por acá. —contestó Myrrot.</p>
<p>En ese momento, Tilde le alzaba la camisa, y luego lo obligaba a hacer contacto visual directo. Myrrot pudo apreciar lo dorado de sus ojos cargados de deseo, y además los enormes colmillos que volvían a brotar mágicamente de una dentadura blanca y aparentemente normal. Al Joker se le erizó la piel y un corrientazo de calor recorrió sus muslos, directo a su miembro, endureciéndolo otro poco más —si aquello era posible, claro está— y haciéndolo estremecerse.</p>
<p><em>—Esperemos que no tengas que arrepentirte.</em></p>
<p>—No lo creo…— susurró Myrrot, aun mirándolo a los ojos; no podía despegar su mirada de aquellas pupilas cargadas de destellos dorados. Apenas fue consciente de sus manos, que acariciaban el trasero de Tilde, cubierto todavía por sus pantalones. Por Korr, era frondoso aun por encima de la tela.</p>
<p>—Tómame.</p>
<p><strong>Tilde ~~ Metido literalmente entre bufones ~~:</strong></p>
<p>Definitivamente Tilde se podía acostumbrar a los toqueteos de Myrrot y procuró disfrutar de ellos un momento, restregando sus entrepiernas conjuntamente. Soltó el primer botón de sus pantalones y la cremallera bajó con un siseo. Hace más de 50 años no usaba ropa interior. Su sexo se erguía en toda su potencia entre incontables vellos oscuros que brillaban como seda a la luz del cuarto.</p>
<p>Con mano diestra lo rodeó y se dedicó unos cuantos tirones bruscos para propiciar el estado deseado. Llegado a él se levantó del sofá, debiendo romper las caricias de Myrrot y empezó a desprender a éste de los pantalones de payaso. Al vislumbrar la prenda última, una ropa interior blanca notablemente abultada, Tilde se relamió pensando en la sangre que podría salir disparada de ahí. Un cuadro hermoso. Una gran flor roja decorando la entrepierna de Myrrot y la expresión de éste, alcoholizada de placer.</p>
<p>—Eres una fuente de lo más preciosa, mi amigo —dijo dejándole desnudo. La erección de Myrrot poseía toda la gloria de una columna romana y las venas sobresalientes hablaban de una potencia oculta.</p>
<p>Se arrodilló ante él, aspirando profundamente su aroma a excitación masculina mientras sus uñas empezaron a describir líneas enrojecidas en los muslos. Rodeó la punta del miembro y comenzó a darle pequeños piques con los colmillos, sintiéndose hervir por cada rincón de su cuerpo. Permitió que las uñas, sólo cuatro en cada mano, se clavaran profundamente en él.</p>
<p><strong>Myrrot ~~ No soy bocado de vampiros ¬¬ ~~:</strong></p>
<p>Se quedó atontado al observar el miembro de Tilde, coronado por unos brillantes ¿pelos? No pudo ocultar una leve sorpresa al ver que tenía vello allí, siendo los klownys unos seres lampiños totalmente. Pero eso de ninguna manera impidió que Myrrot lo encontrara excitante y provocador, no señor. Además, aquel miembro parecía incitarlo a envolverlo en su boca, a complacerse con su grosor.</p>
<p>De un momento a otro, se vio desnudo frente a Tilde; bueno, aquello era inevitable, y no es que Myrrot anduviera con complejos de Jokercito virgen y puro. Hacía años que los había dejado, o tal vez nunca los tuvo.</p>
<p>Cuando se sentó, y Tilde se arrodilló para hacerle lo que prometía ser una excelente mamada, un corrientazo de dolor recorrió a Myrrot. El klowny bajó la mirada y se consiguió con sus muslos arañados, con unas líneas rojas grotescamente definidas… demasiado, en realidad.</p>
<p>Cerró los ojos y se dejó llevar, a pesar del ardor en sus piernas. Podía sentir los dientes de Tilde jugueteando en la punta de su erección, causando que Myrrot se sobresaltara con un gemido de deleite… hasta que las uñas del vampiro se hundieron en su carne, haciéndolo gritar de dolor. Pero en ningún momento ninguno de estos estímulos fuertes impidió que la erección de Myrrot siguiese engrosándose.</p>
<p>Le gustaba, sí, para qué negarlo, por Korr. Myrrot no era ningún maldito hipócrita. Bien Pierrot podría presumirse correcto y muy justo, pero eso, a los ojos de Myrrot, era sólo hipocresía.</p>
<p>«<em>Va a morderme allí… lo leo en sus ojos.</em>» pensó el klowny, revolviéndose de placer ante el pensamiento. De repente conjuró la sangre brotando por su miembro, corriendo y alimentando al vampiro… o en todo caso, haciéndola de postre.</p>
<p><strong>Tilde ~~ Metido literalmente entre bufones ~~:</strong></p>
<p>Los espasmos del miembro de Myrriot confirmaron la idea de que era un masoquista consumado. Esto alteró los nervios de su propia erección porque causar tanto dolor como placer era una de las paradojas más deliciosas que Tilde concebía.</p>
<p>Lamió sin la menor delicadeza las frágiles gotitas escarlatas que sus colmillos habían arrancado, tragándolas junto a líquido pre-seminal, pero sin la menor intención de ir más lejos.  Aunque dudaba que Myrrot le pusiera reparos a un aperitivo más amplio, tanta pérdida de sangre inevitablemente lo conduciría a una disminución de energía que bien podría utilizar para otras cosas. Para satisfacerlo a él, por ejemplo.</p>
<p>De modo que, abandonando el dar uso a sus colmillos, al menos de momento, surgió de entre la entrepierna tomada para apropiarse de la boca sedienta de lujuria. Estaba controlando sus instintos para que su dentadura volviera a su forma original.</p>
<p>Con su fuerza renovada por el palpitar de sangre nueva en su pecho, forzó a las piernas de Myrrot subirse a sus hombros, aprestándose para el desenlace. Acarició con los dedos las delgadas franjas que le había dejado y se preguntó cuánto tardarían en desaparecer para siempre. Observó las profundidades de los ojos de Myrrot, cuya mirada podría compararse con una olla hirviendo de tan nublada lucidez, y le enterneció su entrega completa por un momento.</p>
<p>Tanto que creyó sonreír, aunque luego no estaría seguro. Y lo penetró.</p>
<p><strong>Myrrot ~~ No soy bocado de vampiros ¬¬ ~~:</strong></p>
<p>Como un huracán, así se le abalanzaba Tilde; antes estaba disfrutando el arañar sus piernas, y finalmente devoraba la boca con sobre-klownesco frenesí. Myrrot, aunque estaba débil, se mantuvo firme para no dejarse avasallar en demasía por la criatura que hace un momento estaba alimentándose de él y que ahora disfrutaba de su cuerpo a placer. Mientras lo besaba, el filo de los enormes colmillos cortaron un poco su lengua, diseminando un bizarro sabor entre salado y dulce.</p>
<p>«Sangre…— pensó Myrrot —Es  sangre mía…»</p>
<p>Pero estaba más que seguro que Tilde estaba disfrutando del leve sabor a sangre, podía verlo en sus ojos dorados cargados de placer. No obstante, de un momento a otro, los colmillos dejaron de sentirse, a la par que sentía sus piernas ser subidas a los anchos hombros del vampiro. Fue entonces cuando Myrrot supo qué venía, y esbozó una débil pero evidente mueca de lascivia mal disimulada… hasta que al fin lo sintió en su cuerpo, provocando que su pálida espalda comenzara a desmoronarse entre olas de calor y chispazos de electricidad.</p>
<p>Tilde embestía con fuerza, demasiada fuerza. A Myrrot le costaba mantenerse frente a tanto ímpetu, frente a tanta violencia. Además de contar con un tamaño nada despreciable, el vampiro sabía emplear bien su sexo para dar placer. Bien que lo sabía, sino que Myrrot lo confirmara, con la frente sudorosa, el rostro más pálido de lo normal, cuyos únicos adornos eran sus manchas redondas de Joker, y encima de ellas, un intenso sonrojo lascivo.</p>
<p><strong>Tilde ~~ Metido literalmente entre bufones ~~:</strong></p>
<p>El mar portentoso con sus olas presumidas no podían compararse a eso. Entre el alocado calor naciente de todos lados, Tilde mantenía la conciencia sobre cada cosa que sucedía: el gemido retumbando en sus oídos, el estremecimiento del cuerpo ajeno, la delicada sangre de las heridas en aquella boca, aunque ignoraba la potencia de su propia pasión incontenible.</p>
<p>Era una imitación de engullir una vida entera y sentirla desaparecer a través de su garganta, pero respondía a la misma necesidad egoísta que de igual modo no corresponde a los humanos, si no a los animales. Animales de criptas, de cuevas, de montañas desde donde celebran su devoción a la carne, mancillándola, haciéndola cuya a cualquier ente presente.</p>
<p>Presente en un más allá de ellos mismos, demasiado egoísta para explicarse, y tan ineludible como el tiempo. Parecía que ese ente no desaparecía aun en dimensiones remotas. El pobre infeliz estaba demasiado desesperado por dejarse sentir. ¡Pues que lo haga el maldito!</p>
<p>Tilde no se quejaba. Y algo en los suspiros bajitos de Myrrot le decían que él tampoco.</p>
<p><strong>Myrrot ~~ No soy bocado de vampiros ¬¬ ~~:</strong></p>
<p>Por una fracción de segundos, Myrrot se sintió desvanecerse en un bizarro y ardiente mar de sensaciones intensas nunca antes sentidas. Desde el primer momento en que el vampiro le había hundido los dientes en el cuello hasta ahorita, nada para Myrrot pareció tener coherencia ni sentido.</p>
<p>Un momento ¿acaso todo esto tenía sentido? Eso Myrrot no lo sabía, como tampoco sabía si mañana estaría vivo para asistir a la horda. Tampoco sabía qué sucedería si esto se prolongaba, si ambos perdían noción del tiempo, y alguien los encontrara, aun pegados el uno al otro. No, nada de eso tenía sentido ni importancia para Myrrot.</p>
<p>A él sólo le importaba volver a engullir la suculenta medida entre las piernas de Tilde; de volver a sentir aquellos dientes hundirse en su carne y erizar sus poros en su blancuzca piel; de sentir a aquel ser alimentándose a costilla suya, jugueteando con el placer que le provocaba mientras se saciaba; y al diablo todo lo demás. El mundo, con su moral, finura e hipocresía, era demasiado asfixiante para alguien dañado por esos valores retorcidos pero al parecer tan apreciados.</p>
<p>— ¡Más, Tilde! —le suplicaba entre jadeos ahogados y algo débiles — ¡Dame con todo!</p>
<p><strong>Tilde ~~ Metido literalmente entre bufones ~~:</strong></p>
<p>Apenas entendía las palabras de Myrrot en medio de su locura carnal pero la intención oculta tras ellas, sumada a la respiración forzosa, el aliento caliente, no podría haber sido más clara. Le ordenaba más.</p>
<p>Se echó a reír sin tener idea de por qué exactamente. Lo que sí es que se sentía bien ese dominio sobre otro, establecer a plena voluntad la diferencia entre una lágrima de desolación y la lágrima de un placer tan loco que no conoce de fronteras.</p>
<p>También era divertido jugar a ver cuánto resistía el cuerpo de ese curioso ser y sólo recibir sus exclamaciones de gozo.</p>
<p>Aumentó la potencia sintiendo como si el orgasmo ya le hubiera llegado el choque de su entrepierna contra el trasero de Myrrot, que lo recibía goloso en medio de sus carnes excitadas.</p>
<p>Ladeando la cabeza Tilde agarró la pantorrilla que pesaba sobre su hombro y le dio unos mordiscos bruscos utilizando sólo los incisivos, lejos de los colmillos. Lamió y propagó más marcas rojas por toda la piel que alcanzaba mientras elevaba la otra mano.</p>
<p>Cuando logró fijar la mirada en la de Myrrot, le dio una sonrisa casi burlona, por completo maliciosa, y le propinó una potente nalgada en el muslo. Le encantó el sonido al momento del choque e inundara sus sienes, le encantó el ardor de la piel antes de dar el siguiente.</p>
<p><strong>Myrrot ~~ No soy bocado de vampiros ¬¬ ~~:</strong></p>
<p>La risotada de Tilde le tomó totalmente desprevenido; a duras penas observó al vampiro con los ojos ardientes, pero entrecerrados y casi nublados. Luego de eso, sólo fue muy consciente de los mordiscos que le clavaba el vampiro, y aunque no le rompió, estuvo muy, pero que muy cerca de ello.</p>
<p>—Pero bueno, viejo, me encanta y todo, pero no puedo evitar preguntarme si por casualidad sigo pareciéndote un plato de comida. —comentó Myrrot, con voz algo débil y jadeante —Tal vez un suculento pedazo de chocolate blanco.</p>
<p>No bien hubo terminado de comentar aquello, sus ojos marrones ardientes se enfrentaron a los dorados de Tilde, y vio como le daba una mueca de esas de malicia y diversión. Iba a corresponderla con una muy suya, pero la nalgada que recibió a continuación fue demasiado deliciosa como para pensar en otra cosa. Recibió varias, todas crujiendo, enviando corrientazos de electricidad por su piel, y dejándole en cambio un ardor que en este estado, Myrrot concebía como placentero.</p>
<p><strong>Tilde ~~ Metido literalmente entre bufones ~~:</strong></p>
<p>Sólo después de un rato Tilde recordó lo que Myrrot dijo y la risa acudió a su boca antes de que tuviera conciencia de ella. Su resistencia al ejercicio era mayor que la de los mortales y por eso no necesitaba jadear en medio del acto.</p>
<p>—Pero si nunca te has visto más apetitoso que ahora, mi amigo —dijo con deleite y volvió a reírse, pensando que acababa de decir toda la verdad del momento. Con sus mejillas al rojo vivo, el sudor, sus olores de pasión y la mirada turbia por la bruma del sexo Myrrot ofrecía un espectáculo de lo más encantador. Creer que la sangre salida de él era una responsable de su vigor le agregaba un toque macabramente divertido.</p>
<p>Antes de que lo hubiera pensado, su mano se extendió hacia la cabellera de Myrrot y tironeó de ella hacia arriba, adhiriéndose con la fuerza de sus cinco dedos. Se acercó a la puntiaguda oreja y mordisqueó el lóbulo con uno de los colmillos, para luego recoger ávidamente las minúsculas porciones de sangre expulsadas.</p>
<p>El dulce sabor casi le picaba en la lengua acostumbrada al vino rojo de la vida.</p>
<p>—De verdad, querido —le susurró mientras tanto—, sería un placer comerte vivo.</p>
<p><strong>Myrrot ~~ No soy bocado de vampiros ¬¬ ~~:</strong></p>
<p>Vaya, Tilde en definitiva habría sido un excelente Joker, dada su manía de tomarse a jocosidad todo. Una extensión falsa en sus orejas, y presto, pasaría por cualquier Joker. Sonrió ante lo divertido de esta perspectiva, pero que ciertamente tendría que considerar, si es que Tilde pensaba tener vida social en Pokáar.</p>
<p>Aún así, por ahora eso no importaba. Ya tendría tiempo de discutirlo, tan pronto terminaran su dolorosa pero placentera faena corporal.</p>
<p>En cierto momento, Tilde volvía a tirar de sus cabellos —si esto seguía así, se tendría que comprar una cabellera nueva— y se le abalanzaba; por un momento, Myrrot creyó que iba a saciarse, pero sólo sintió la punzada en su oreja, seguida del hilo de sangre que resbaló y que Tilde atrapaba sin vacilar. El klowny sólo exhaló un suspiro de dolorido deleite, pero la sensación del orgasmo ya le empezaba a golpear la puerta.</p>
<p>—No te detengas ahora, Tilde…— le dijo con cierto dejo suplicante.</p>
<p><strong>Tilde ~~ Metido literalmente entre bufones ~~:</strong></p>
<p>¿Había otra opción, Myrrot? Tilde no habría podido detenerse siquiera deseándolo. Ahora que había encontrado un juego tan divertido —del dolor, del placer, de los golpes, del mando en sus manos—, ¿qué clase de idiota sería si lo dejara?</p>
<p>“Uno muy desgraciado” se respondió y continuó golpeando en el interior de Myrrot casi con enfado pero sintiendo los labios estirados hacia arriba. No se desinhibía en ese momento y el rudo contacto habría hecho suplicar para detenerse a cuerpos más frágiles.</p>
<p>Por lo visto, además del color peculiar y las graciosas orejas, la raza de Myrrot era más fuerte que la de los humanos. Qué linda perspectiva.</p>
<p>Aferró los brazos del asiento donde estaba su objeto y dejó salir toda la furia, la excitación y la potencia que sólo tantos años de vida en un cuerpo que nunca envejece puede dar.</p>
<p>Como caballos corriendo con el viento, como flechas audaces, como el agua azotando al fondo de una cascada. En ese momento se dijo que no le importaría repetir todo eso y la idea de quedarse para hacerlo le pareció la más sensata y lógica.</p>
<p>¡Qué divertido era todo eso!</p>
<p><strong>Myrrot ~~ No soy bocado de vampiros ¬¬ ~~:</strong></p>
<p>Definitivamente, Myrrot había pasado una buena noche, aunque no por ello un poco extraña también. Primero se había rendido a ese ser, le había servido de alimento por voluntad propia, y finalmente compartía las dichas carnales con él de una forma que Myrrot no había experimentado jamás.</p>
<p>No era que se sintiera como nena virgen siendo desflorada, pero le invadía una especie de lasciva euforia. Él, un klowny bocón y considerado como una vergüenza debido a su mal vocabulario, había encontrado a una criatura de Korr sabía donde, y curiosamente, le había agradado mucho.</p>
<p>Se aferró a los hombros de Tilde y hundió en ellos sus escasas uñas que apenas lastimaban. Cerró los ojos y dejó que el orgasmo lo invadiera, se lo llevara, como los vientos se llevaban árboles y casas cuando arrasaban enfurecidos. Apenas fue consciente de la cálida liquidez brotando de su miembro, brotando en chorros que resbalaban cálidos sobre los rasguños en su miembro. Myrrot siseó por el ardor, pero no pudo hacer nada para evitarlo, sólo observar como el esperma seguía punzando su miembro a causa de su calor.</p>
<p><strong>Tilde ~~ Metido literalmente entre bufones ~~:</strong></p>
<p>Tilde entendió el momento en que Myrrot acababa gracias al olor dulzón de su esencia que impregnó el aire de una forma más concluyente que hasta el momento. Aspiró profundamente y exhaló un suspiro al percatarse del estrujamiento del que su miembro se hizo presa en Myrrot. Para él también el momento estaba cerca pero aun faltaba. Tomó el cuerpo ahora fláccido de Myrrot contra su pecho y lo sostuvo desde el trasero para seguir sus estocadas.</p>
<p>El esfuerzo estaba sacando gotas de sudor de su frente y los primeros gemidos,  y cuando acabó el ataque del éxtasis se extendió por todo su cuerpo como un látigo eléctrico. Se sentó en el asiento empapado del calor de Myrrot con éste en su regazo, abrazándole la espalda, recuperando el aliento perdido.</p>
<p>Suceso raro en el que se hallaba. Una nueva dimensión, una sangre igual de dulce al azúcar y el cuerpo entregado, saciado y pálido de una criatura nunca antes concebida. Sabía que la inmortalidad acabaría por volverlo loco. ¿Eso era lo que le esperaba cuando abandonara el raciocinio su cabeza? No parecía tan malo.</p>
<p>—Es un mundo loco, su Señoría —dijo a su propia mente y le resultó divertido el que ése ya no era su mundo y quizá, si tenía suerte, los niveles de locura también habían cambiado. Tal vez se lo preguntara a Myrrot cuando hallara el momento y entonces se entretendría sobrepasando esos límites, a ver si podía hacerlo.</p>
<p><strong>Myrrot ~~ No soy bocado de vampiros ¬¬ ~~:</strong></p>
<p>Fue tan… extraño, el sentirse “sostenido” de aquella forma. El vampiro lo agarraba por su cuerpo que parecía gritar “¡BASTA!”, y finalmente derramaba su esencia en su interior. Myrrot exhaló un débil gemido de placer para indicarle al otro que había disfrutado hasta el último minuto.</p>
<p>Permaneció en silencio durante minutos que parecieron eternos, consciente de que Tilde seguía a su lado.</p>
<p><em>—Es un mundo loco, su Señoría.</em></p>
<p>—Oh si, viejo, no lo dudes. —afirmó Myrrot, abriendo los ojos finalmente. Aún el cuerpo le dolía, las heridas tardarían un poco en cerrar, pero sabía que no sería mucho. —Loco porque solamente un mundo así dejaría entrar a una criatura tan singular como tú.</p>
<p>Chasqueó los dedos y un clon apareció, pero se veía dolorosamente transparente. Diablos, tenía que recobrarse pronto, no quería verse dependiendo de nadie, ni siquiera de Tilde.</p>
<p>—Ah, desaparece, cariñito. —dijo al clon, chasqueando nuevamente los dedos, haciéndolo desvanecerse —Oye viejo, no quiero parecer cortés con eso de que me sirven en mi propia casa, pero lamentablemente mis duplicados no son nada sólidos… ¿podrías traerme un poco más de tokajo? Es una bebida medio verdosa.</p>
<p>Miró a Tilde apreciativamente, de arriba a abajo, y declaró con firmeza:</p>
<p>—Tendremos que hacer algo con tus orejas. Así podrás pasar por un klowny.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Tilde ~~ Metido literalmente entre bufones ~~:</strong></p>
<p><em>“Oh si, viejo, no lo dudes”</em></p>
<p>Tilde arqueó una ceja, sorprendido. No había esperado ninguna respuesta del otro, hasta creyó que se dormiría de inmediato después del orgasmo.</p>
<p><em>“Loco porque solamente un mundo así dejaría entrar a una criatura tan singular como tú.”</em></p>
<p>No se podía discutir algo tan cierto.</p>
<p>La aparición del clon ya no le tomó por sorpresa, aunque si se asombró que éste fuera apenas el bosquejo borroso de su creador. Al poco rato desapareció y Myrrot realizó su pedido. Asintió con la cabeza anotando mentalmente la característica de la bebida, todavía pensando que Myrrot podía considerarse afortunado de no ser humano. Todo lo que tomó de él más la intensa actividad de unos momentos habría dejado acabado a cualquier otro.</p>
<p><em>“Así podrás pasar por un klowny”</em></p>
<p>—Sería lo más sensato mientras permanezca aquí —concordó Tilde y apartó el cuerpo de Myrrot para ir a por la bebida sin molestarse en recoger su ropa. No había motivo si nadie más estaba en la casa y sería ridículo guardar esa clase de reservas con Myrrot después de lo sucedido.</p>
<p>Al lado del lavabo encontró una botella llena de lo que tal vez fuera tokajo. Tilde se la acercó para olfatearla y de inmediato la alejó, ligeramente asqueado del potente dulzón que invadió su nariz. Le recordaba a todos los dulces que había probado con la sangre de sus víctimas unidos en un mismo sitio.</p>
<p>“La pesadilla de un diabético”, opinó mentalmente volviendo a la sala, y al ver que Myrrot no negaba con la cabeza, dejó la bebida en su mano.</p>
<p>—Supongo que no hay necesidad de decir que espero que esto no se vuelva costumbre.</p>
<p><strong>Myrrot ~~ No soy bocado de vampiros ¬¬ ~~:</strong></p>
<p><em>—Supongo que no hay necesidad de decir que espero que esto no se vuelva costumbre.</em></p>
<p>Myrrot le hizo un gesto de “no fastidies, hombre” con la mano y bebió con su usual falta de modales.</p>
<p>—Oye viejo, a mi me emputa tener que depender de alguien, —dijo el klowny, cuando terminó de beber —, me caga y me repatea la madre y el padre tener que pedir favorcitos, así seas alguien que me agrada.</p>
<p>Bebió otro sorbo de Tokajo y se relamió; maldita bebida, lo hacía sentir de maravilla.</p>
<p>—De modo que despreocúpate. Myrrot no pide favores a nadie. —se recostó del sillón, aun con el vaso helado en la mano —En un santiamén estaré como nuevo y podré duplicarme en cien mil “yos” para hacer todas las tareas.</p>
<p>Cuando se terminó la bebida, volvió a mirar largamente a Tilde y soltó una risita.</p>
<p>— ¿Qué me ves tanto? ¿Te parece raro que alguien te diga esto? —volvió a soltar otra risita —Bueno ya dejémoslo de ese tamaño, viejo, que no quiero pelear. La cogida fue de maravilla y no vamos a cagarla con pendejadas.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Tilde ~~ Metido literalmente entre bufones ~~:</strong></p>
<p>—Por el contrario —repuso Tilde divertido, recostándose en un sillón cercano—, me estoy asombrando de lo mucho que te pareces a los encantadores jóvenes de mi mundo. Suelen ser mis favoritos a la hora de cazar precisamente por ese temperamento suyo que no les deja doblegarse ante nadie, a veces ni siquiera a la muerte —le dio una sonrisa burlona no falta de cierto afecto —. Bien, ya que por ahora seré tu huésped, ¿hay algo que deba saber para no meter la pata? Matar en lugares públicos y mostrar los colmillos a todo mundo ya es sabido que es mala idea.</p>
<p><strong>Myrrot ~~ No soy bocado de vampiros ¬¬ ~~:</strong></p>
<p>Myrrot se le quedó mirando y luego estalló en una carcajada tan abrupta que casi se volcaba encima los restos de tokajo en su vaso.</p>
<p>—Claro, hombre, no vas a espantar a media aldea Trump con esa dentadura tan especial que te cargas. —Dijo Myrrot, imaginando la cara de los demás klownys al ver semejante espectáculo —Aunque pensándolo mejor…</p>
<p>Se calló por un momento, y luego dijo:</p>
<p>— ¿Qué te parece si te llevo a donde un amigo mío que hace prótesis mágicas? Puedo inventarle un cuento que eres un klowny, pero que naciste con orejas atrofiadas. —soltó una risita ante la expresión del vampiro —Claro, y así se tragan el cuento y te hace la prótesis.</p>
<p>Se levantó, pero carajo ¡estuvo a punto de irse de nariz contra el suelo! Maldita sea, aun no estaba del todo repuesto, pero con un poco de esfuerzo, podía enderezarse bien.</p>
<p>—Vente pa’ mi cuarto, te voy a pasar unas ropas que pueden servirte. —aferrándose del pasamanos, subió las escaleras lentamente hasta llegar a su habitación; una vez ahí, comenzó a revisar su armario y a sacar diversos atuendos de Joker.</p>
<p>— ¿Cuál te gusta más?</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Tilde ~~ Metido literalmente entre bufones ~~:</strong></p>
<p>“Esto debe ser un chiste” pensó Tilde evaluando las prendas que Myrrot le enseñaba. Todas eran demasiado coloridas y estrafalarias para su gusto. Aunque recordando la ropa que Myrrot llevaba cuando lo conoció no tenía por qué sorprenderse.</p>
<p>—No quiero parecer un malagradecido, Myrrot —recogió una camisa especialmente absurda, una roja con motas multicolores, y se preguntó qué clase de entidad bizarra pudo crear un mundo donde eso se usaba todos los días. No obstante su desagrado, permaneció con el rostro inexpresivo ya que realmente no deseaba ofender al otro—, pero me pregunto si no tienes algo más…  —“menos circense”— oscuro. Estoy habituado al negro.</p>
<p><strong>Myrrot ~~ No soy bocado de vampiros ¬¬ ~~:</strong></p>
<p>Myrrot rodó los ojos y se desplomó en la cama, visiblemente cansado.</p>
<p>—Oye viejo, soy un Joker, y tengo que usar ropas coloridas; ¿qué mas esperabas? —exhaló un suspiro de cansancio y señaló una prenda negra aparentemente elegante. Dentro de ella, había una camisa que parecía de seda, blanca. Demasiado sobrio. —Usa ese conjunto, entonces… pero te advierto que es para funerales, pero como a ti te gusta el negro, pues te vendrá de perlas.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Tilde ~~ Metido literalmente entre bufones ~~:</strong></p>
<p>—Perfecto —aprobó Tilde yendo a por la ropa que señalara Myrrot.</p>
<p>La tela suave se deslizaba entre sus dedos curiosos y poseía un ligero aroma a encierro, dando a entender que desde hace años no sucedía un funeral que lo requiriera. Se embriagó de ese olor; le recordaba a mazmorras, a dormir bajo la tierra. Se la probó enseguida y ante el único espejo de cuerpo entero admiró cómo enmarcaba su silueta delgada y resaltaba toda su tez pálida.</p>
<p>“Bela Lugosi, muérete de envidia” pensó satisfecho y se arregló los cabellos de modo que le enmarcaran el rostro, cubriendo las orejas. Sabía que así se veía mejor pero no podía contar con que su cabello le ocultara siempre lo que le diferenciaba de los klownys.</p>
<p>A menos que usara sombrero y él odiaba los sombreros.</p>
<p>—Ese amigo que tienes —dijo volviéndose a Myrrot—, ¿cuándo iremos a verlo?</p>
<p><strong>Myrrot ~~ No soy bocado de vampiros ¬¬ ~~:</strong></p>
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<p>Myrrot alzó una ceja, ligeramente divertido; ¿era su imaginación o Tilde andaba extasiado con aquella prenda oscura, sobria y aburrida? Vaya que si era extraño.</p>
<p>Se desperezó largamente, haciendo crujir todos sus huesos. La sensación era extremadamente agradable, así que se sujetaba de los barrotes de la cama y aprovechaba para estirar una y otra vez sus extremidades. Realmente el cansancio le podía, pero gracias a Korr mañana era su día libre, así podría descansar.</p>
<p><em>—Ese amigo que tienes, ¿cuándo iremos a verlo?</em></p>
<p>—Mañana, cuando se ponga el sol, si quieres. —dijo Myrrot, sin dejar de desperezarse. —Ahorita son casi las cuatro de la mañana y como sabrás, todo negocio está cerrado.</p>
<p>Miró detenidamente a Tilde con la prenda, y definitivamente le sentaba bien. Luego tendría que maquillarlo un poco para que pasara por klowny Joker.</p>
<p>—Necesitarás maquillaje. —dijo Myrrot —Esa cara pálida sin nada también te delata. Todo klowny tiene en el rostro algo que es distintivo de su raza. Nosotros los Jokers tenemos estas líneas,—se señaló las que tenía bajo sus ojos—y estos círculos,—se señaló las mejillas —así que tendré que trazártelos.</p>
<p>Volvió a desperezarse y sonrió torcidamente.</p>
<p>—Te pareces al imbécil de mi hermano.</p>
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<p><strong>Tilde ~~ Metido literalmente entre bufones ~~:</strong></p>
<p><em>“Esa cara pálida sin nada también te delata”</em></p>
<p>—Claro —asintió Tilde, sin dejar de pensar que era una lástima tener que manchar la blancura de su rostro. Pero las reglas y el mundo habían cambiado, no estaba en situación de controlarlo todo.</p>
<p><em>“Te pareces al imbécil de mi hermano”</em></p>
<p>Tilde sonrió divertido. Por como hablaba Myrrot de su hermano, quizá sería interesante conocerlo un día.</p>
<p>—¿Debo tomármelo como un cumplido o un insulto?</p>
<p><strong>Myrrot ~~ No soy bocado de vampiros ¬¬ ~~:</strong></p>
<p>—Depende de cómo lo veas. —repuso Myrrot, acomodándose a placer en la cama —Si te comparo con un bastardo hipócrita y santurrón que cree que hablando fino tiene al mundo en sus pies, no lo consideres halago.</p>
<p>Myrrot puso los ojos en blanco y comenzó a contarle.</p>
<p>—Verás, Tilde, no tengo ganas de aburrirte con mis peos emocionales con nadie, porque tú ya tienes bastante de qué ocuparte. —el klowny se recostó y exhaló un suspiro —Tengo un hermano que realmente odio y me encanta hacerle la vida de cuadritos. Lo veo igualito al bastardo que nos abandonó a mamá y a mi.</p>
<p>Hizo un gesto con la cabeza hacia el retrato de una mujer Joker, cuyas facciones eran idénticas a las de Myrrot, pero mucho mas suaves y femeninas. Sonreía alegre junto a un Joker de cabello rubio y corto.</p>
<p>—El catire es Moyro, mi padrastro. El fue el único puto padre que he tenido en mi perra vida, Tilde. —le dijo Myrrot, con su franqueza habitual —El hizo todas las vainas que el grandísimo hijo de su reputa y malcogida madre de mi “padre biológico” no se dignó a hacer, todo por andar de bragueta alegre con chicas Joker y ser incapaz de asumir su rollo… —la voz de Myrrot destellaba ahora un rencor profundo —Pero caramba, eso habría sido más o menos perdonable sino fuera que ese viejo es el espíritu de la puta contradicción, ya que luego me enteré que se casó con una Pica y tuvo un jodido cacrí al que si crió y dio las comodidades y afecto que nos negó a mamá y a mi.</p>
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<p><strong>Tilde ~~ Metido literalmente entre bufones ~~:</strong></p>
<p>Tilde escuchó interesado el relato de la familia de Myrrot. El desprecio sincero que destilaban sus palabras no podría haber sido más evidente. Cuando acabó y sólo quedó la figura lánguida de Myrrot sobre la cama, un silencio distinto se desplegó entre ellos y Tilde lo reconoció de inmediato. Era un aire de tranquilidad y segura confianza, el mismo que la mirada de Myrrot transmitía y él estaba en medio.</p>
<p>—La familia perfecta no existe —comentó dejándose apoyar contra la pared. Estaban en plena madrugada y el sueño todavía no tenía que importunarlo—. Sucede en todos lados y todos los tiempos. Mis padres me abandonaron por unas monedas de plata en manos de un conde que me convirtió en lo que soy apenas creyó que era el momento. Quería que fuera su asesino y sirviente, de manera que su reputación nunca se manchara. Lo maté a los tres años de haberme matado él y busqué a mis padres—sonrió con algo de socarronería a sí mismo por tan tonta acción—. ¿Imaginas lo que encontré? Mi madre había muerto por una epidemia y mi padre obligaba a mis hermanos a mendigar en las calles. Uno de ellos tenía el tobillo torcido e hinchado, pero él lo golpeaba con una vara para mantener el ánimo en alto. Acabé también con su vida, y puedes creerme cuando afirmo que pocas cosas me han dado mayor satisfacción que contemplar su cara de campesino estupefacto mientras caía por el precipicio. Llevaba una herida en el cuello, tal como tú tenías, y desde arriba escupí su sangre.</p>
<p>—¿Sabes? Muchos dicen que la venganza no hace más que envenenar el espíritu y es lo menos provechoso para los hombres, pero si te interesa mi opinión tampoco existe cosa más placentera.</p>
<p><strong>Myrrot ~~ No soy bocado de vampiros ¬¬ ~~:</strong></p>
<p>—Parece que tenemos muchas cosas en común. —comentó Myrrot, sonriendo ante la historia de Tilde. Tal parecía que ambos compartían un pasado doloroso justamente con los padres.</p>
<p>—El mío seguramente se llevaría de perlas con el tuyo, si hubiese vivido y fuese klowny. —dijo el klowny, colocándose las manos en la cabeza. —Los dos son tal para cual, malditos bastardos.</p>
<p><em>—¿Sabes? Muchos dicen que la venganza no hace más que envenenar el espíritu y es lo menos provechoso para los hombres, pero si te interesa mi opinión tampoco existe cosa más placentera.</em></p>
<p>Myrrot le hizo un gesto de aprobación con el pulgar levantado.</p>
<p>—Eres de los míos, viejo. Yo también pienso lo mismo de la venganza, y por eso me quiero vengar de ese cabrón fregándole al cacrí que escogió criar. Fregaría a su madre también, la perra esa Pica que se cree más repipi que el carajo, pero con el hijo basta y sobra. —dijo Myrrot —Si lo conocieras, tal vez te encantarían sus modales y su forma de hablar, más no su actitud y su santurronería.</p>
<p>Tras pensarlo unos minutos, Myrrot propuso lo siguiente:</p>
<p>—Cuando te disfrace de Joker, ¿qué te parecería entrar a la horda? Podríamos darle una paliza al santurrón ese, y quizás tú tendrías un bocado que chupar.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Tilde ~~ Metido literalmente entre bufones ~~:</strong></p>
<p>—Tus argumentos me tientan, Myrrot —admitió Tilde relamiéndose al pensar en esa sangre justamente derramada. Y no porque Myrrot se lo pedía, la verdad es que sería un buen modo de pasar el tiempo en ese mundo extraño —. Sin embargo, lo veo difícil eso de entrar en tu horda. El hecho de que sólo podré salir por la noche quizá sea un inconveniente. De todos modos, háblame de esa horda.</p>
<p><strong>Myrrot ~~ No soy bocado de vampiros ¬¬ ~~:</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p>—Bien, te cuento querido vampiro, que aquí en Pokáar, los klownys que pertenecemos a la raza de Jokers tenemos como tarea natural y universal el hacer reír a otros, así que el rey Korr de Picas decretó que todo Joker debe trabajar en hordas que se dedican a hacer shows para hacer reír al resto de la klownidad. —contó Myrrot, con una sonrisa —Así que yo por joder a Pierrot, me inscribí en la suya, “Los sirvientes de la gracia”…— hizo una pausa larga y añadió — ¿a que no te imaginas cuales son los requisitos?</p>
<p>Hubo un silencio entre ambos, y Myrrot prosiguió:</p>
<p>—En primer lugar, debes quitarte la virginidad, léase que tienes que follar al menos una vez en tu vida, para poder entrar. Según me explicó mi padrastro antes de yo cumplir la mayoría de edad, las hordas necesitan klownys no vírgenes porque así se “quitaban” los prejuicios de la vida, se relajaban y así se les facilitaba la tarea de hacer reír, debido a que los chistes salían mejor al no haber preconceptos. —tuvo que aguantar una carcajada ante la expresión atónita de Tilde, quien parecía no poder creer semejante código de conducta —Así que tienes una de dos: o te “entiendes” con el líder de la horda, o vas a quitarte la virginidad con otro Joker y regresas.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Tilde ~~ Metido literalmente entre bufones ~~:</strong></p>
<p>En realidad, lo que más asombraba a Tilde era el hecho de que el lugar donde Myrrot trabajaba no era más que un circo, sin los animales ni los magos. La idea resultaba tan conveniente que casi era absurdo. De nuevo se vio asaltado por la duda acerca de si no estaría en un sueño de payasos, pero aún tenía el sabor de la sangre dulzona pegado al paladar y el asco por el olor de aquel tokajo para disuadirle.</p>
<p>—Supongo que es un alivio que se hable de sexo sin tanto reparo —espetó finalmente—. En mi mundo una horda de ese orden tendría al primer día una multitud de estirados protestando frente a las puertas por atentar contra la decencia pública. Una ridiculez, no necesitas decirlo —dijo al ver que Myrrot abría la boca para manifestarse—. ¿Y cómo es el líder de la horda? —agregó algo socarrón— ¿Una buena opción para los candidatos o el mejor motivo para buscar en otros sitios?</p>
<p><strong>Myrrot ~~ No soy bocado de vampiros ¬¬ ~~:</strong></p>
<p>Myrrot soltó una carcajada. Ya se quejaba de la moralidad imperante acá, pero lo que decía Tilde ya le parecía cuento de horror… ¿tanta aversión le tenían al sexo? Aquello era para morirse, sí… pero de la risa.</p>
<p><em>—. ¿Y cómo es el líder de la horda? ¿Una buena opción para los candidatos o el mejor motivo para buscar en otros sitios?</em></p>
<p>—La verdad, lo sorprendente de todo es que lo ves y te tragas el cuento. El carajo se gasta una apariencia tal que quien lo ve asume que es un Joker muy serio y derecho. —dijo Myrrot, entre risitas, pero tenían un deje de desprecio y sarcasmo en ellas —Muy elegante, bien hablado, te explica clarito cuales son las reglas, y te dice que es indispensable que seas desflorado para poder entrar. Claro está, con tremendo reglamento y esta cultura Joker que nos cargamos, el tío tiene un historial de folladas que da miedo… pero claro, eso no sale a flote.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Tilde ~~ Metido literalmente entre bufones ~~:</strong></p>
<p>Su sangre hirvió de oscuro deleite al escuchar el sarcasmo saliendo de los labios risueños de Myrrot. Por todo aquello que decía, no era difícil determinar lo que más enervaba a su acompañante. No eran ni el traje ni la elegancia de su hablar. Era la hipocresía, decir una cosa y hacer otra. No podía decir que ante algo así no compartieran sentimientos similares. Tilde no podría reprochar a nadie de mentiroso, traicionero e insensible porque él mismo pecaba de todo eso. Lo sabía y lo aceptaba como aceptaba sus colmillos.</p>
<p>Por eso siempre le supo amarga la aristocracia de su época de mortal, tan refinada en apariencia pero igual de cochina que cualquier establo cuando uno se asomaba más profundo.</p>
<p>—Un comportamiento de verdad deplorable, sobre todo viniendo de un líder —opinó torciendo los labios—. Y dime ¿estás en buenas relaciones con él? Lo pregunto porque creer que alguien es una basura no es lo mismo a que éste lo sepa.</p>
<p>Hay gente hipócrita que se molesta al ver otros hipócritas. Tilde también sabía eso y mientras hablaba inspeccionaba la expresión de su reciente amigo, en busca de afectación que delatara su poca honestidad.</p>
<p>“Oh, querido, cómo si alguien tuviera una idea de lo que significa” se dijo mentalmente, lamentándose en el hecho aunque sin permitirse el mostrarlo.</p>
<p><strong>Myrrot ~~ No soy bocado de vampiros ¬¬ ~~:</strong></p>
<p><em>—. Y dime ¿estás en buenas relaciones con él? Lo pregunto porque creer que alguien es una basura no es lo mismo a que éste lo sepa.</em></p>
<p>—Bueno, no del todo bien. Verás, a él le gusta decirme que modere mi vocabulario, porque soy tan malhablado que soy una vergüenza para la horda. —Myrrot sacudió la cabeza y exhaló un largo suspiro —. Pendejo ignorante, me enferma él, su traje, sus modales y su vocabulario fino.</p>
<p>Soltó una risita al recordar como se lo había follado tras echarle en cara que era su hermano mayor. El show fue digno de recordarse.</p>
<p>—Un día me lo follé. Esa vez, mientras le decía la verdad sobre nuestros lazos consanguíneos, lo obligué a tragarse mi polla. Y sí, le dije que le haría la vida de cuadritos, por ser hijo del bastardo que nos abandonó a mamá y a mi. —la mueca de Myrrot ahora era retorcida y seca —. Le dije en su cara todo, desde amoral, promiscuo, libertino e hipócrita.</p>
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<p><strong>Tilde ~~ Metido literalmente entre bufones ~~:</strong></p>
<p>Por poco y Tilde lanza la carcajada que asaltó su garganta al oír semejante confesión dicha a bocajarro. Sobre su lengua revolteó la palabra “incesto” y el sabor prohibido, oscuro y amargo se asentó bien en el resto de su boca.</p>
<p>¿No parecía, acaso, tal aderezo sumamente adecuado en la vida del buen samaritano que se corrió casi en las puertas de la muerte y con la polla de un monstruo en su interior? No era cosa de sorprenderse, a decir verdad.</p>
<p>—Un espléndido descubrimiento habrá sido para él —dijo con su sonrisa más perversa, sólo alcanzando a vislumbrar el impacto de tal noticia en semejante momento. Ah, qué divertida habría esa expresión de absoluta estupefacción, con labios pálido rodeando una columna de mármol carnosa.</p>
<p>Digno de verse. Finalmente la risa pudo con él y dejó escapar la risa más completa de las que diera esa noche, parecida a cuando estaba a unos segundos de acabar con Myrrot y éste rogaba porque continuara. De hacerle caso ya estaría ocupándose de un cadáver.</p>
<p>—Debo confesar, querido Myrrot, que tus modos bruscos y sinceros me agradan —comentó en cuanto se repuso un poco, todavía alegre por la malignidad de su compañero —. La verdad es un plato que se sirve al natural, como nació en el mundo, desnuda y entera. Que sepa amarga a otros no es su culpa.</p>
<p><strong>Myrrot ~~ No soy bocado de vampiros ¬¬ ~~:</strong></p>
<p>La carcajada de Tilde tomó por sorpresa a Myrrot; se le quedó mirando con una ceja alzada, hasta que el vampiro finalmente se repuso. No era rabia o alguna incomodidad de verlo reírse, era que simplemente lo había sorprendido.</p>
<p><em>—Debo confesar, querido Myrrot, que tus modos bruscos y sinceros me agradan. La verdad es un plato que se sirve al natural, como nació en el mundo, desnuda y entera. Que sepa amarga a otros no es su culpa.</em></p>
<p>—Ciertamente, aunque a mi no me supo lindo saber que ese desgraciado es mi hermano y que el bastardo de mi padre prefirió un cacri antes de su hijo Joker natural y pura sangre. —dijo Myrrot, y bostezó largamente. Eran casi las seis de la mañana —Oye viejo, creo que amanece y si no me equivoco, no puedes exponerte al solecito.</p>
<p>Se levantó lánguidamente y corrió la cortina de su ventana; luego se arrimó un poco para darle espacio en la cama.</p>
<p>—No, no espero una escena de amor ni un carajo, simplemente hay que hacer el favor completo: puedes dormir conmigo siempre que no te adueñes de mi sábana.</p>
<p><strong>Tilde ~~ Metido literalmente entre bufones ~~:</strong></p>
<p>“No puede amanecer”, pensó Tilde sin prestar atención al gesto de Myrrot y fijó la mirada en las ventanas.  A través de las telas una minúscula, diminuta porción de luz le otorgaba colores más en los bordes. Y él lo estaba viendo impunemente, sin sentir el instinto natural de refugiarse en una madriguera. Se  obligó a serenarse y poner atención, pero no, seguía ahí y ninguna fuerza le impulsaba a apartarse.</p>
<p>Tampoco advertía el menor rastro de sueño, ningún llamado a abandonarse a la inconsciencia. Eso nunca había pasado.</p>
<p>“Nunca has estado en otra dimensión”, se recordó y una súbita luz le golpeó de entendimiento abrió sus ojos. “No es mi dimensión”, pensó mientras se acercaba a la ventana, dándole la espalda a Myrrot. Aún veía esa huella del sol y sus ojos no se sentían quemar ni deseaba apartar la vista. “Tampoco es mi sol”. Los vampiros naturalmente no necesitan respirar, pero Tilde descubrió que el aire se detenía en su pecho, donde un tambor frenético había reemplazado su precioso corazón, mientras su mano se estiraba con la mayor libertad hacia las telas protectores.</p>
<p>Con suavidad, dejó que uno de sus dedos acariciara el borde luminoso y esperó sentir la piel calcinándose, el aroma consecuente y la impresión de que había sido un iluso. Pero nada de esto sucedió y su dedo, pálido, continuó ahí como si tocara la luna. Tilde descorrió totalmente la cortina, la boca entreabierta por el aliento perdido, y vio, por primera vez en ya no recordaba cuánto tiempo, el sol desplegando su aura anaranjada en el horizonte.</p>
<p>Elevándose, lentamente, con la paciencia de los viejos, un brillo más dorado comenzó a hacerse sentir ante su mirada, que tuvo que entrecerrarse, aunque no se quemó.</p>
<p>“No es mi sol” volvió a repetirse. Pero era una imitación muy bien, y no renegaba de él. Ese sol no lo rechazaba ni su cuerpo a él</p>
<p>La risa estruendosa tuvo el sabor de la loca gloria sobre las tumbas, la oscuridad y el maldito conde que lo mantenía en sus mazmorras, en las consabidas leyendas de su destrucción por la llegada del bienhechor día. Rió histérico de alegría.</p>
<p><strong>Myrrot ~~ No soy bocado de vampiros ¬¬ ~~:</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p>Al comienzo, Myrrot no entendía la risa de Tilde. Lo miró fijamente, pensando “viejo, te volviste loco ¿o qué?”, hasta que luego de analizar un poco su forma de mirar el sol, cayó en cuenta sobre el motivo de tantas risas.</p>
<p>—Saliste premiado, viejo. —dijo Myrrot, con una sonrisa y encogiéndose de hombros. —Al menos no tendrás que correr a esconderte ni nada.</p>
<p>Entrecerró los ojos un poco.</p>
<p>—Pero este klowny necesita urgentemente unas horas de sueño, porque sino no podré acompañarte a darte una vuelta por la aldea, y francamente no te recomendaría ir solo, y menos con esas orejas chiquitas.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Tilde ~~ Metido literalmente entre bufones ~~:</strong></p>
<p>Tilde sintió el impulso de reírse de Myrrot -¿cómo iba a quedarse quieto en un momento así?-, pero a tiempo recapacitó sobre sus últimas palabras y tuvo que reconocer la verdad dicha.</p>
<p>A pesar de que tenía un buen sentido de la orientación, el sol podría descubrirlo ante cualquiera con más facilidad que la luna. Podría salir de todas formas pero no conociendo las costumbres de esa gente, por donde andaban, por donde no solían andar, sería un capricho demasiado costoso.</p>
<p>Todavía con el corazón acelerado por la emoción, se acercó a Myrrot y ocupó el sitio que le había guardado, dispuesto a tomar el sueño que no sentía.</p>
<p>—Hace tanto tiempo no veía un amanecer —comentó para sí y esbozó una sonrisa, burlándose de sí mismo por su sentimentalismo—. Te tomo la palabra, querido amigo. Cuando te encuentres con las suficientes energías, me llevarás por tu mundo.</p>
<p><strong>Myrrot ~~ No soy bocado de vampiros ¬¬ ~~:</strong></p>
<p>Myrrot volvió a encogerse de hombros, pero esta vez manifestando cierto aire de comprensión y no tanta sorpresa. Quizás para los de su raza era un regocijo total el pasearse en plena luz del día, sin tener que esconderse. Sonrió y le dejó chance a que se arropara.</p>
<p>—Con unas cinco horas de sueño estaré como nuevo. —le aseguró Myrrot, pero en un santiamén, cayó en un sueño ligero pero placentero, ese sueño que siempre le sobrevenía luego de un día de trabajo honrado…</p>
<p><strong>Continuará…</strong></p>
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