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	<title>La Bitácora del Tigre</title>
	
	<link>http://www.labitacoradeltigre.com</link>
	<description>Blog de Eduardo Larequi García: cine, libros, blogs y WordPress, temas educativos, lengua y literatura</description>
	<lastBuildDate>Fri, 30 Jul 2010 15:44:36 +0000</lastBuildDate>
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		<title>Más utilidades para exportar un blog de WordPress</title>
		<link>http://www.labitacoradeltigre.com/2010/07/30/mas-utilidades-para-exportar-un-blog-de-wordpress/</link>
		<comments>http://www.labitacoradeltigre.com/2010/07/30/mas-utilidades-para-exportar-un-blog-de-wordpress/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 30 Jul 2010 15:12:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eduardo Larequi</dc:creator>
				<category><![CDATA[Bitácoras y WordPress]]></category>
		<category><![CDATA[exportación e importación de un blog]]></category>
		<category><![CDATA[Exports and Reports]]></category>
		<category><![CDATA[plugins]]></category>

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		<description><![CDATA[Posibilidades del plugin Exports and Reports para mejorar las funciones de exportación de un blog de WordPress.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Una de las funciones más útiles de <a href="http://wordpress.org">WordPress</a> (y también bastante menos conocida de lo que debiera) es la de exportar el contenido del blog, acción que se lleva a cabo desde el menú <em>Herramientas</em> &gt; <em><a title="WordPress Codex - Tools Export SubPanel" href="http://codex.wordpress.org/Tools_Export_SubPanel">Exportar</a>.</em> <a title="Entradas de La Bitácora del Tigre correspondientes a la etiqueta &#39;exportación e importación de un blog&#39;" href="http://www.labitacoradeltigre.com/etiqueta/exportacion-e-importacion-de-un-blog/">Como ya he explicado en otras ocasiones</a>, el resultado de esta función es un fichero de texto plano, en formato <a title="Extensible Markup Language en la Wikipedia" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Extensible_Markup_Language">XML</a>, que a su vez puede <a title="WordPres Codex - Tools Import SubPanel" href="http://codex.wordpress.org/Tools_Import_SubPanel">importarse</a> desde otro blog (no necesariamente otro WordPress), para diversos objetivos: copiar o trasladar un blog, total o parcialmente, “dividirlo” en secciones, mezclarlo con otro ya existente, llevar a cabo una copia de seguridad del contenido (que no es lo mismo que realizar una copia de seguridad de la base de datos o un backup completo del blog, tareas para las cuales hay que poner en práctica <a title="WordPress Codex - WordPress Backups" href="http://codex.wordpress.org/WordPress_Backups">otros procedimientos</a>), etc.</p>
<p>Desde la <a title="WordPress 3.0 &quot;Thelonious&quot;" href="http://wordpress.org/news/2010/06/thelonious/">versión 3.0 de WordPress</a>, la exportación de un blog se puede llevar a cabo, además, de forma selectiva, pues al núcleo de la aplicación se le han añadido los filtros originalmente desarrollados por el plugin <a title="Plugin Advanced Export for WP &amp; WPMU" href="http://wordpress.org/extend/plugins/advanced-export-for-wp-wpmu/">Advanced Export for WP &amp; WPMU</a> (véase lo que escribí sobre él en <a title="¡Ah, si yo hubiera tenido este plugin antes!" href="http://www.labitacoradeltigre.com/2009/06/30/ah-si-yo-hubiera-tenido-este-plugin-antes/">¡Ah, si yo hubiera tenido este plugin antes!</a>). Mediante la actual herramienta de exportación (figura 1) se puede filtrar el contenido de un blog por fecha, autor, categorías, etiquetas, tipo de contenido y estado de publicación, lo cual resulta de suma utilidad para realizar exportaciones selectivas o superar las limitaciones de los servidores, que por regla general suelen presentar problemas cuando se trata de importar un fichero de gran tamaño (véase, a este respecto, la pregunta <a title="WordPress Codex - FAQ Working with WordPress - How do I Import a WordPress WXR file when it says it is too large to import?" href="http://codex.wordpress.org/FAQ_Working_with_WordPress#How_do_I_Import_a_WordPress_WXR_file_when_it_says_it_is_too_large_to_import.3F">How do I Import a WordPress WXR file when it says it is too large to import?</a>, donde se explican diversas técnicas para solventar dichas limitaciones).</p>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 510px"><a href="http://www.labitacoradeltigre.com/edu-images/wordpress_exportacion_01.jpg"><img alt="Figura 1 - Opciones de exportación de WordPress" src="http://www.labitacoradeltigre.com/edu-images/wordpress_exportacion_01_500px.jpg" title="Figura 1 - Opciones de exportación de WordPress" width="500" height="321" /></a><p class="wp-caption-text">Figura 1 - Opciones de exportación de WordPress</p></div><br />
<span id="more-1268"></span></p>
<p>Pueden existir situaciones, sin embargo, en las que sea necesario generar una copia del contenido del blog en formatos diferentes al nativo de la aplicación (WordPress eXtended RSS, o WXR). Imaginemos, por ejemplo, un caso en el que se desea el texto plano de las entrada del blog, para componer a partir de él una publicación, o llevar a cabo un proceso de exportación-importación hacia otro entorno o hacia una aplicación distinta. En tales casos siempre podríamos recurrir a cualquiera de los <a title="WordPress Codex - Backing Up Your Database - MySQL GUI Tools" href="http://codex.wordpress.org/Backing_Up_Your_Database#MySQL_GUI_Tools">interfaces gráficos de gestión de MySQL</a>, como <a title="phpMyAdmin" href="http://www.phpmyadmin.net/">phpMyAdmin</a>, para obtener un fichero TXT, SQL, CSV, etc. con el contenido apetecido. El inconveniente de este procedimiento es que hay que tener algún conocimiento, aunque sea mínimo, de <a title="SQL en la Wikipedia" href="http://es.wikipedia.org/wiki/SQL">SQL</a> para obtener los resultados apetecidos.</p>
<p>Pues bien, recientemente se ha publicado un plugin, titulado <a title="Plugin Exports and Reports" href="http://wordpress.org/extend/plugins/exports-and-reports/">Exports and Reports</a>, que permite realizar este tipo de operaciones incluso a aquellos usuarios que no tengan la más mínima experiencia con el manejo de bases de datos. Ciertamente, un buen conocimiento del lenguaje SQL garantiza la posibilidad de sacar todo el partido posible de la extensión, pero ésta ya incorpora algunas consultas para obtener listados simples del contenido de las entradas y páginas fijas del blog, que a buen seguro son los que resultan más interesantes para la inmensa mayoría de los autores. </p>
<p>Una vez instalado y activado (crea tres tablas adicionales en la base de datos), el plugin crea una nueva entrada en el menú, titulada <strong>Reports</strong>, y cuatro submenús, a saber:</p>
<ul>
<li><strong>About</strong>: proporciona información sobre el plugin y su autor.</li>
<li><strong>Manage Groups</strong>: permite crear y gestionar grupos de informes. Por defecto, el plugin genera un único grupo titulado <em>WordPress</em>.</li>
<li><strong>Manage Reports</strong>: permite crear y gestionar informes.</li>
<li><strong>WordPress</strong>: contiene los informes correspondientes al grupo ya mencionado. Por defecto, el plugin genera dos informes, con el contenido de las entradas y las páginas fijas del blog.&#160; </li>
</ul>
<p>Al crear o editar un informe desde el submenú <strong>Manage Reports</strong>, se accede a un interfaz mediante el cual se pueden definir a voluntad las consultas SQL y los elementos que incluirá el informe: campos, etiquetas para las cabeceras, formato de los campos, etc. (figura 2). Conviene tener en cuenta que dicho interfaz carece de cualquier clase de ayuda relacionada con la estructura de datos de WordPress, lo cual exige a quien desee utilizarlo un buen conocimiento de las tablas de la aplicación y de la sintaxis del lenguaje SQL. Por su parte, desde cada uno de los grupos de informes se puede consultar su contenido, adecuadamente paginado, y, lo más importante, exportarlo a los cuatro formatos previstos por la extensión: CSV delimitado por comas, TAB delimitado por tabuladores, XML y JSON (figura 3).</p>
<p><div class="wp-caption aligncenter" style="width: 510px"><a href="http://www.labitacoradeltigre.com/edu-images/wordpress_exportacion_02.jpg"><img alt="Figura 2 - Creación de informes de exportación" src="http://www.labitacoradeltigre.com/edu-images/wordpress_exportacion_02_500px.jpg" title="Figura 2 - Creación de informes de exportación" width="500" height="515" /></a><p class="wp-caption-text">Figura 2 - Creación de informes de exportación</p></div><br />
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 510px"><a href="http://www.labitacoradeltigre.com/edu-images/wordpress_exportacion_03.jpg"><img alt="Figura 3 - Informe y función de exportación" src="http://www.labitacoradeltigre.com/edu-images/wordpress_exportacion_03_500px.jpg" title="Figura 3 - Informe y función de exportación" width="500" height="573" /></a><p class="wp-caption-text">Figura 3 - Informe y función de exportación</p></div>
<p>Con las limitaciones ya expuestas (algunas de las cuales parece que van a ser subsanadas por su autor en próximas versiones), y sobre todo si se tienen suficientes conocimientos de SQL, este plugin puede ser un complemento precioso para todos los usuarios de WordPress que necesiten mayor potencia o más opciones de exportación del blog. Habrá que estar muy atentos a su desarrollo.</p>
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		</item>
		<item>
		<title>Lo mejor del Mundial</title>
		<link>http://www.labitacoradeltigre.com/2010/07/28/lo-mejor-del-mundial/</link>
		<comments>http://www.labitacoradeltigre.com/2010/07/28/lo-mejor-del-mundial/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 28 Jul 2010 16:11:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eduardo Larequi</dc:creator>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Copa Mundial de Fútbol 2010]]></category>
		<category><![CDATA[deporte]]></category>
		<category><![CDATA[fútbol]]></category>

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		<description><![CDATA[Recuerdos personales del Copa Mundial de Fútbol 2010.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Quizás esperen ustedes ver confirmada en esta entrada tan tardía, pues el <a title="Copa Mundial de la FIFA Sudáfrica 2010" href="http://es.fifa.com/worldcup/index.html">Mundial</a> acabó hace ya casi tres semanas, la afirmación de que lo mejor de la Copa Mundial de Sudáfrica fue la victoria de la selección española en una disputadísima, incómoda y áspera final (tengo que reconocer que, a pesar de <a title="Plugins futboleros para WordPress" href="http://www.labitacoradeltigre.com/2010/06/11/plugins-futboleros-para-wordpress/">los deseos que expresé poco antes del comienzo del campeonato</a>, no tenía demasiadas esperanzas de que el fútbol español se llevara el gato al agua). O tal vez esperen que me refiera a la apoteósica celebración del título, y a la alegría contagiosa de tantos millones de aficionados desparramados por toda la geografía nacional, una experiencia tan inolvidable como difícil de imaginar al comenzar la competición.</p>
<p>Aunque no puedo negar la huella que ambos acontecimientos han dejado en mi memoria, para mí este campeonato ha tenido una dimensión más personal, y por tanto más valiosa y digna de recuerdo. Un recuerdo que comienza por los dos primeros partidos de la fase de clasificación, que Pilar y yo vimos en casa por televisor, presos de enorme nerviosismo, con <a title="Copa Mundial de la FIFA Sudáfrica 2010. España-Suiza" href="http://es.fifa.com/worldcup/matches/round=249722/match=300111112/index.html">la decepción del primer partido contra Suiza</a>, la alegría moderada del <a title="Copa Mundial de la FIFA Sudáfrica 2010. España-Honduras" href="http://es.fifa.com/worldcup/matches/round=249722/match=300061494/index.html">triunfo ante Honduras</a> y las improvisadas tertulias presenciales y virtuales en las que participé con motivo de ambos encuentros. Sigue con la explosión de entusiasmo con que toda la familia –reunida en el bar del <a title="Hotel Juan de la Cosa" href="http://www.hoteljuandelacosa.com/">hotel Juan de la Cosa</a>, en la <a title="Playa de Berria en Google Maps" href="http://maps.google.es/maps?hl=es&amp;safe=off&amp;q=berria&amp;um=1&amp;ie=UTF-8&amp;sa=N&amp;tab=wl">playa de Berria</a>, cerca de <a title="Santoña en la Wikipedia" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Santo%C3%B1a">Santoña</a>, para celebrar las bodas de oro de mis padres- acogimos <a title="Copa Mundial de la FIFA Sudáfrica 2010. Chile-España" href="http://es.fifa.com/worldcup/matches/round=249722/match=300061491/index.html">la peleadísima victoria contra la muy bien organizada selección de Chile</a>.</p>
<p><span id="more-1257"></span><br />

<a href='http://www.labitacoradeltigre.com/2010/07/28/lo-mejor-del-mundial/img_6837/' title='Prolegómenos del partido contra Chile: José Ángel, Óscar y Eduardo'><img width="120" height="120" src="http://www.labitacoradeltigre.com/edu-images/IMG_6837-120x120.jpg" class="attachment-thumbnail" alt="Prolegómenos del partido contra Chile: José Ángel, Óscar y Eduardo" title="Prolegómenos del partido contra Chile: José Ángel, Óscar y Eduardo" /></a>
<a href='http://www.labitacoradeltigre.com/2010/07/28/lo-mejor-del-mundial/img_6909/' title='Construyendo un castillo de arena con mis sobrinos Javier y Sergio'><img width="120" height="120" src="http://www.labitacoradeltigre.com/edu-images/IMG_6909-120x120.jpg" class="attachment-thumbnail" alt="Construyendo un castillo de arena con mis sobrinos Javier y Sergio" title="Construyendo un castillo de arena con mis sobrinos Javier y Sergio" /></a>
<a href='http://www.labitacoradeltigre.com/2010/07/28/lo-mejor-del-mundial/img_6920/' title='Celebración por la construcción del castillo y la victoria ante Chile'><img width="120" height="120" src="http://www.labitacoradeltigre.com/edu-images/IMG_6920-120x120.jpg" class="attachment-thumbnail" alt="Celebración por la construcción del castillo y la victoria ante Chile" title="Celebración por la construcción del castillo y la victoria ante Chile" /></a>
<a href='http://www.labitacoradeltigre.com/2010/07/28/lo-mejor-del-mundial/img_7017/' title='Vista de la playa de Berria, 1'><img width="120" height="120" src="http://www.labitacoradeltigre.com/edu-images/IMG_7017-120x120.jpg" class="attachment-thumbnail" alt="Vista de la playa de Berria, 1" title="Vista de la playa de Berria, 1" /></a>
<a href='http://www.labitacoradeltigre.com/2010/07/28/lo-mejor-del-mundial/img_7018/' title='Vista de la playa de Berria, 2'><img width="120" height="120" src="http://www.labitacoradeltigre.com/edu-images/IMG_7018-120x120.jpg" class="attachment-thumbnail" alt="Vista de la playa de Berria, 2" title="Vista de la playa de Berria, 2" /></a>
<a href='http://www.labitacoradeltigre.com/2010/07/28/lo-mejor-del-mundial/img_7123/' title='Vista de la playa de Berria, con el penal de El Dueso al fondo'><img width="120" height="120" src="http://www.labitacoradeltigre.com/edu-images/IMG_7123-120x120.jpg" class="attachment-thumbnail" alt="Vista de la playa de Berria, con el penal de El Dueso al fondo" title="Vista de la playa de Berria, con el penal de El Dueso al fondo" /></a>
<a href='http://www.labitacoradeltigre.com/2010/07/28/lo-mejor-del-mundial/img_7161/' title='La familia al completo, en el paseo marítimo de Santoña'><img width="120" height="120" src="http://www.labitacoradeltigre.com/edu-images/IMG_7161-120x120.jpg" class="attachment-thumbnail" alt="La familia al completo, en el paseo marítimo de Santoña" title="La familia al completo, en el paseo marítimo de Santoña" /></a>
<a href='http://www.labitacoradeltigre.com/2010/07/28/lo-mejor-del-mundial/img_7279/' title='Banderas de apoyo a la selección española de fútbol, en Laredo'><img width="120" height="120" src="http://www.labitacoradeltigre.com/edu-images/IMG_7279-120x120.jpg" class="attachment-thumbnail" alt="Banderas de apoyo a la selección española de fútbol, en Laredo" title="Banderas de apoyo a la selección española de fútbol, en Laredo" /></a>
</p>
<p>En los tres partidos de la fase clasificatoria, y especialmente en el último, acabé ronco de tanto gritar. Como sería la cosa que mis sobrinos Sergio y Leyre (de padre y madre muy futboleros y que han mamado la afición por el deporte rey desde la primera hora de sus vidas) me decían algo así como “tío, no queremos tenerte cerca cuando España marca goles, porque te pones como loco”, pero lo cierto es que también ellos saltaron y cantaron con los goles de <a title="Copia Mundial de la FIFA Sudáfrica 2010 - David Villa" href="http://es.fifa.com/worldcup/players/player=229884/index.html">Villa</a> e <a title="Copia Mundial de la FIFA Sudáfrica 2010 - Andrés Iniesta" href="http://es.fifa.com/worldcup/players/player=183857/index.html">Iniesta</a>. Su hermana pequeña, Irene, todavía incapaz a sus cuatro añitos de comprender las explosiones de júbilo con que los aficionados acogemos goles y victorias (a menudo los niños son mucho más cuerdos que sus mayores), se sentía intimidada por tanto jolgorio, y en un par de ocasiones acudió a refugiarse en el regazo de su madre.</p>
<p>Del <a title="Copa Mundial de la FIFA Sudáfrica 2010. España-Portugal" href="http://es.fifa.com/worldcup/matches/round=249717/match=300061498/index.html">partido contra Portugal en los octavos de final</a>, otra vez en el salón de casa, guardo un recuerdo poco claro, quizás porque no pasé los nervios de otras ocasiones y por la superioridad en juego y ocasiones de una selección española que hizo un partido extraordinariamente serio, disciplinado y competitivo. Sin embargo, las dos siguientes rondas, contra Paraguay y Alemania respectivamente, tuvieron un escenario que será difícil de olvidar. Ya no estábamos Pilar y yo solos en el cuarto de estar, mordiéndonos las uñas y explicándonos mutuamente las jugadas más comprometidas, sino junto a mis hermanos con sus cónyuges, sus hijos, y otros parientes y conocidos, entre los cuales había un montón de niños bulliciosos y rotundamente futboleros. <a title="Copa Mundial de la FIFA Sudáfrica 2010 - Paraguay-España" href="http://es.fifa.com/worldcup/players/player=183857/index.html">De la victoria sobre el combinado guaraní</a> retengo en la memoria lo mismo que casi todo el mundo: la decisiva parada de <a title="Copa Mundial de la FIFA Sudáfrica 2010 - Iker Casillas" href="http://es.fifa.com/worldcup/players/player=176644/index.html">Iker Casillas</a>, que nos hizo levantarnos del asiento a todos los que lo veíamos y pegar botes de entusiasmo (bueno, a todos no, porque Irene de nuevo se quedó asustada por la algarabía y el griterío de la concurrencia).</p>
<p>Lo único que echamos en falta en el triunfo sobre la selección sudamericana fue una mayor eficacia anotadora y algo más de ruido y de bullicio en las celebraciones. Habida cuenta de que no podíamos hacer gran cosa respecto al primer deseo, mi hermano José Ángel y su hijo Javier prometieron esforzarse para conseguir un buen lote de cohetes –y puedo acreditar que la empresa no fue nada fácil, pues con la llegada de los Sanfermines la mitad de las tiendas de Pamplona practican la prudente costumbre de cerrar-, con los que celebrar los goles del partido contra la temible Alemania, que hasta entonces había realizado probablemente el mejor juego de entre todas las selecciones participantes en el Mundial.</p>
<p><a title="Copa Mundial de la FIFA Sudáfrica 2010. Alemania-España" href="http://es.fifa.com/worldcup/matches/round=249719/match=300111114/index.html">Y los alemanes llegaron y se arrugaron</a>, ya desde su salida al campo, en el día grande de las fiestas de Pamplona, que para mí es todavía más grande por ser también el día de mi cumpleaños. En comparación con el partido contra Paraguay, la semifinal fue menos agónica de lo que la mayoría de los aficionados habíamos previsto. Pudimos disfrutar de espléndidas jugadas, merendar en el descanso y celebrar, sin temor al infarto (aunque de haberse producido hubiéramos estado en manos de dos médicos tan competentes como mi hermana Amparo y su marido Óscar), el golazo de <a title="Copa Mundial de la FIFA Sudáfrica 2010 - Carles Puyol" href="http://es.fifa.com/worldcup/players/player=177914/index.html">Puyol</a> con alaridos, bailes y la modesta exhibición pirotécnica que habíamos preparado. El caluroso y prolongado abrazo que nos dimos mi cuñado y yo tras el cabezazo del central del Barça (él es culé militante y yo merengue de toda la vida) fue todo un símbolo de eso que he llamado “lo mejor del Mundial”, una alegría algo pueril e inexplicable, pero sin duda sincera y profunda, que contagió a todos los que vimos el partido, hasta los menos dados a los raptos futboleros.</p>
<p>La final nos pilló fuera de Pamplona, al comienzo de nuestras vacaciones, en un hotel de la <a title="Talamanca: La Bahía y la Playa de Talamanca" href="http://www.guiadeibiza.com/ibiza/2008/09/14/bahia-playa-talamanca/">playa ibicenca de Talamanca</a>. La verdad es que echábamos muy de menos la algazara familiar, y estuvimos dudando durante un tiempo entre ver el partido en la habitación o bajar al bar, para disfrutar del espectáculo en multitud. Al final, prevaleció la primera opción, entre otras razones porque no habíamos encontrado camisetas de la selección con las que ponernos en ambiente, y porque los huéspedes eran en su mayoría extranjeros (en todo caso, el predominio masivo de italianos auguraba una audiencia favorable a la selección española, <a title="Berlusconi: El triunfo de España es también de Italia, somos mediterráneos" href="http://www.marca.com/2010/07/12/futbol/mundial_2010/selecciones/espana/1278937432.html">Berlusconi <em>dixit</em></a>). Vaya partido tan feo, aunque desde luego no apto para cardíacos: yo estuve a punto de caerme de la cama en un par de ocasiones, tras clamorosas oportunidades de la Roja y las no menos clamorosas faltas de los holandeses y, Pilar, que había estado tirándose de los pelos durante el tiempo reglamentario, no pudo aguantar la tensión de la prórroga y se bajó al bar, para aliviarse del sufrimiento propio con la inmersión voluntaria en la ansiedad ajena.</p>
<p>El gol de Iniesta (enérgico, rabioso, tremendo) me dejó ronco por quinta vez en pocos días. Nada más marcar el albaceteño, abrí la puerta de la terraza y salí como un poseso a desfogarme, un gesto en el que me vi acompañado de media docena de huéspedes de las habitaciones próximas, con los que intercambié gestos cómplices de furia contenida, enseguida sustituidos por expresiones de júbilo en dos o tres idiomas diferentes. Pilar y yo pasamos el resto de la jornada viendo los reportajes que los distintos medios de comunicación –televisión, radio, prensa digital, esta última a paso de limaco, porque ya me había pasado del consumo mensual de mi tarifa de conexión móvil- habían montado para celebrar la ocasión, y al día siguiente nos faltó tiempo para acudir a la librería Vara de Rey, en el <a href="http://www.guiadeibiza.com/ibiza/2007/12/15/paseo-vara-de-rey/" title="Guía de Ibiza - Paseo de Vara de Rey">paseo homónimo</a> de la capital ibicenca, y comprar cuatro o cinco periódicos, porque este tipo de sucesos no sólo hay que vivirlos, sino también verlos recreados por otras voces y desde otras perspectivas. </p>
<p>Durante el resto de las vacaciones echamos en falta las dosis monumentales de adrenalina que nos habían deparado los Mundiales (nos quedamos un poco “pof”, como solemos decir Pilar y yo), pero nos esforzamos activamente en reponernos a base de sesiones de playa y piscina, cenas con pescado a la parrilla culminadas con mojitos, y las excursiones casi diarias a la ciudad de Ibiza, tan propicia al desparrame y la inundación de sensaciones visuales insólitas –entre ellas, la proliferación de camisetas de Casillas, Villa o <a title="Copa Mundial de la FIFA Sudáfrica 2010 - Fernando Torres" href="http://es.fifa.com/worldcup/players/player=183864/index.html">Fernando Torres</a> en el atuendo de muchísimos niños extranjeros-, sobre todo para quienes procedemos de provincias y tenemos los ojos casi ocultos por <a title="Hispanoteca - Dehesa" href="http://culturitalia.uibk.ac.at/hispanoteca/Foro-preguntas/ARCHIVO-Foro/Pelo%20de%20la%20dehesa.htm">el pelo de la dehesa</a>.</p>
<p>Como se preguntaba más de uno tras el subidón y consiguiente resaca de las celebraciones mundialistas: “y ahora, ¿qué?”. Pues, a trabajar duro (espero no tardar mucho en recuperar el ritmo habitual de publicación bloguera), a esperar el próximo Mundial y, mientras tanto, a ver de nuevo, para que no se nos olvide, el momento culminante de este campeonato: <a href="http://www.elmundodeportivo.es/gen/20100712/53962599761/noticia/holanda-espana-iniestazo-a-la-gloria.html" title="El Mundo Deportivo. Holanda-España: Iniestazo a la gloria">el Iniestazo</a>.</p>
<p>[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=qz4gQxlNOvw[/youtube]  </p>
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		<title>Blogueando veraniegamente, con MacJournal 5</title>
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		<pubDate>Fri, 09 Jul 2010 17:08:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eduardo Larequi</dc:creator>
				<category><![CDATA[Bitácoras y WordPress]]></category>
		<category><![CDATA[clientes para blogs]]></category>
		<category><![CDATA[MacJournal 5]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.labitacoradeltigre.com/?p=1255</guid>
		<description><![CDATA[Blogueando durante el verano con MacJournal 5, cliente para blogs para Mac OS X.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Después de casi diez días de inactividad bloguera, interrupción en la que han confluido causas diversas -la galbana por el calor, la irrupción bulliciosa de los Sanfermines y las agotadoras emociones del Mundial de Fútbol (por cierto, qué gran regalo de cumpleaños la espléndida <a href="http://es.fifa.com/worldcup/matches/round=249719/match=300111114/index.html" title="Fifa.com Alemania-España">victoria sobre Alemania</a>, en la tórrida tarde pamplonica del 7 de julio)-, me he decidido hoy a escribir un artículo sobre uno de los temas favoritos de esta bitácora, que no es otro que el de los <a href="http://www.labitacoradeltigre.com/etiqueta/clientes-para-blogs/" title="Entradas de La Bitácora del Tigre correspondientes a la etiqueta 'Clientes para blogs'">clientes para blogs</a>.</p>
<p>Aunque hace tiempo que no dedico ninguna entrada a este asunto, lo cierto es que no he dejado de prestarle atención, aunque no sea más que por las novedades que se han venido produciendo en los últimos meses. Entre ellas cabe destacar la publicación de <a href="http://www.qumana.com/download.php" title="Qumana download">Qumana para Linux</a>, <a href="http://twitter.com/Qumana/status/1553748333" title="Qumana en Twitter">a mediados del mes de abril</a> (por cierto, tengo pendiente de probarlo en la última versión de Ubuntu, que conseguí instalar hace muy poco, después de numerosos sobresaltos y cuelgues), o la más reciente de <a href="http://explore.live.com/windows-live-writer" title="Windows Live Writer">Windows Live Writer 2010</a>, sobre la que Mario Núñez ha escrito <a href="http://www.vidadigital.net/blog/tag/windows-live-writer/" title="Entradas de Digizen correspondientes a la etiqueta 'Windows Live Writer'">un puñado de excelentes artículos</a> en su blog.</p>
<p><span id="more-1255"></span></p>
<p>Con la perspectiva de algún blogueo ocasional durante las vacaciones (toco madera, porque últimamente estoy muy vago), esta misma tarde he instalado en mi portátil MacBook la versión de pago del cliente para blogs <a href="http://www.marinersoftware.com/sitepage.php?page=85" title="MacJournal 5.2.3: Mac journaling and blog software">MacJournal 5</a>, con cuya versión de prueba ya trabajé el año pasado. De hecho, el presente artículo está escrito y publicado con dicha aplicación (véase la figura 1), aunque, como tengo por costumbre, la revisión final del texto, así como ciertos ajustes de formato y elementos adicionales de contenido, los he realizado desde el editor de <a href="http://wordpress.org" title="WordPress">WordPress</a>.</p>
<div id="attachment_1256" class="wp-caption aligncenter" style="width: 510px"><a href="http://www.labitacoradeltigre.com/edu-images/mac_journal_01.jpg"><img src="http://www.labitacoradeltigre.com/edu-images/mac_journal_01-800x467.jpg" alt="Figura 1 - Pantalla de edición de MacJournal" title="Figura 1 - Pantalla de edición de MacJournal" width="500" height="291" class="size-large wp-image-1256" /></a><p class="wp-caption-text">Figura 1 - Pantalla de edición de MacJournal</p></div>
<p>No es fácil comparar a MacJournal 5 con los clientes para blogs a los que estoy más acostumbrado (los ya citados Qumana y Windows Live Writer, o <a href="http://www.blogdesk.org/en/index.htm" title="BlogDesk">BlogDesk</a>, que en otro tiempo fue mi cliente para blogs de cabecera), no sólo por las diferencias de sistema operativo, sino por la particular concepción del programa, más cercana a la de un diario electrónico con numerosas opciones de formato, conversión y exportación, que al de un simple cliente para blogs.</p>
<p>En todo caso, si Qumana o BlogDesk fueran un Seat Panda, y la última versión de Windows Live Writer un Volkswagen Polo, MacJournal estaría al nivel de un Ferrari (me da igual el modelo). En efecto, la aplicación es tan potente y tiene tantas prestaciones como los deportivos de la marca del caballito rampante, pero también resulta temperamental, rebelde y, por lo menos al principio, nada fácil de manejar. Acciones habituales en otros programas de su clase, como definir los parámetros de conexión, publicar en modo borrador, asignar categorías a una entrada o editar el código HTML de un documento, se convierten en tareas harto dificultosas, que sólo son posibles después de un rato largo de investigación y consultas en los foros de la aplicación.</p>
<p>En fin, será cuestión de ir cogiéndole el tranquillo al programa durante estas próximas semanas. Lo malo es que con este calorazo no voy a tener muchas ganas de ponerme frente a la pantalla del portátil. Me da en la nariz que más me apetecerá sentarme bajo el techo de un chiringuito playero, con un buen libro y un granizado de limón.</p>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>¿Sirve para algo La Lupa Violeta?</title>
		<link>http://www.labitacoradeltigre.com/2010/06/30/sirve-para-algo-la-lupa-violeta/</link>
		<comments>http://www.labitacoradeltigre.com/2010/06/30/sirve-para-algo-la-lupa-violeta/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 30 Jun 2010 20:32:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eduardo Larequi</dc:creator>
				<category><![CDATA[TIC]]></category>
		<category><![CDATA[Temas educativos]]></category>
		<category><![CDATA[La Lupa Violeta]]></category>
		<category><![CDATA[lenguaje políticamente correcto]]></category>
		<category><![CDATA[lenguaje sexista]]></category>

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		<description><![CDATA[Análisis crítico del funcionamiento de La Lupa Violeta, una herramienta de detección del lenguaje sexista en los textos escritos con Word.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El lunes por la mañana, ya a punto de cerrar el ordenador, un compañero me informó de la existencia de <a title="La lupa violeta" href="http://www.factoriaempresas.org/productosyresultados/lupavioleta/lanzador.swf">La Lupa Violeta</a>, una herramienta informática diseñada para identificar usos potencialmente sexistas del lenguaje y proponer posibles alternativas. Ya saben los lectores y lectoras de este blog que este tipo de artefactos no me hacen demasiada gracia (véanse, por ejemplo, los artículos <a href="http://www.labitacoradeltigre.com/2009/01/14/en-esto-se-gastan-los-dineros-publicos/">En esto se gastan los dineros públicos</a> y <a href="http://www.labitacoradeltigre.com/2006/03/13/tic-en-andalucia/">TIC en Andalucía y el problema del lenguaje políticamente correcto</a>), pero he considerado que no podía valorar la aplicación, ni mucho menos escribir sobre ella, sin examinarla a fondo.</p>
<p>La Lupa Violeta es en realidad un diccionario interactivo, es decir, una base de datos terminológica (de hecho, el fichero clave es un .MDB que no se puede abrir directamente), preparada para funcionar como un plugin o extensión del procesador de textos Word para Windows. Una vez instalada la aplicación, el procesador de textos muestra una barra de herramientas adicional, con una serie de iconos que activan diversas funciones. Dependiendo de la versión del programa que se utilice, los iconos presentan ligeras diferencias; en todo caso, en Word 2002, programa sobre el que he realizado las pruebas y experimentos a los que luego me referiré, son los siguientes: </p>
<p><span id="more-1252"></span></p>
<ul>
<li><strong>Ejecutar La lupa Violeta</strong>: lanza el proceso de análisis de términos en el documento activo. </li>
<li><strong>Mostrar resultado</strong>: muestra los términos que la herramienta considera como de carácter sexista. </li>
<li><strong>Ocultar resultado</strong>: oculta todos los términos localizados por la herramienta. Si se desea mostrarlos de nuevo hay que pulsar el botón previo. </li>
<li><strong>Enviar sugerencia</strong>: permite enviar correos electrónicos con sugerencias sobre la aplicación. Para poder hacerlo, es necesario introducir nuevos términos o modificar los existentes, mediante el botón Configuración. </li>
<li><strong>Configuración</strong>: sirve para gestionar las entradas o términos que se detectarán mediante la aplicación. Mediante esta función se pueden modificar los términos del catálogo de la aplicación, sus alternativas y explicaciones, y también se pueden eliminar elementos o añadir otros nuevos. </li>
<li><strong>Ayuda</strong>. </li>
</ul>
<p>Para comprobar el funcionamiento del programa, he preparado un documento de cierta longitud y complejidad. El texto elegido para el análisis ha sido la versión offline de <a title="Una serie antológica: The Wire" href="http://www.labitacoradeltigre.com/2010/06/24/una-serie-antologica-the-wire/">la reseña de <em>The Wire</em></a>, que publiqué el pasado jueves. Tras copiar su contenido, pegarlo en Word y editarlo ligeramente para mejorar su presentación, he activado la numeración de líneas y de páginas (a fin de contar con referencias precisas que permitan localizar los resultados), y he ejecutado la aplicación.</p>
<p>Los resultados del análisis pueden comprobarse en <a title="Texto para el análisis de La Lupa Violeta (PDF)" href="http://www.labitacoradeltigre.com/docs/analisis_La_Lupa_Violeta.pdf">este PDF</a>, en el que aparece el texto original junto con los comentarios añadidos por La Lupa Violeta. Las marcas de color son mías, y corresponden a las siguientes circunstancias:</p>
<ul>
<li>En verde: términos en los que el análisis de La Lupa Violeta resulta, a mi modo de ver, pertinente o adecuado. </li>
<li>En amarillo: términos en los que el análisis de La Lupa Violeta resulta, a mi modo de ver, no pertinente o inadecuado. </li>
</ul>
<p>De los resultados del análisis y de las pruebas que he realizado con la aplicación, cabe extraer las siguientes observaciones:</p>
<ul>
<li>El índice de acierto es bastante bajo. Incluso sin tener en cuenta los términos a los que cabría adjudicar un posible uso sexista no advertido por la aplicación (creo que son bastantes, aunque no he realizado una comprobación exhaustiva), se constata que de las 133 marcas anotadas sólo 48 son pertinentes o adecuadas, lo cual representa un 36,1%. Téngase en cuenta que cualquier herramienta lingüística incorporada a Word o a otros procesadores de texto de uso habitual (correctores ortográficos, herramientas de separación silábica, tesauros) obtiene un índice de éxito mucho mayor. </li>
<li>La aplicación carece de cualquier herramienta de análisis contextual, y por eso comete muchos errores a la hora de identificar el sentido de una palabra en función de su situación en la oración o el discurso. Veamos algunos ejemplos:
<ul>
<li>“<strong>algún</strong> artículo” (página 1, línea 1). La advertencia sobre el uso potencialmente sesgado del determinante masculino ignora el hecho de que en este caso no hay ningún tipo de relación entre el género gramatical y el sexo. Este error se produce en muchas otras ocasiones, con determinantes como “cualquier” (1, 17; 4, 146; 4, 170), “algunos” (4, 178; 10, 434), “todos” (6, 248; 7, 304), pronombres como “alguno” (6, 270), “algunos” (2, 82; 9, 407), o locuciones adverbiales en las que intervienen dichos elementos, como “en modo alguno” (3, 107). </li>
<li>“historias, <strong>personajes</strong> y escenarios” (1, 15). Aquí se utiliza el término “personaje” en un sentido técnico, propio del análisis narrativo, y no está asociado a ninguna determinación de sexo (de hecho, así ocurre con numerosas apariciones de dicha palabra a lo largo del texto, tanto en singular como en plural). </li>
<li>“ese <strong>tipo</strong> de respuesta” (3, 107). La aplicación simplemente no es capaz de advertir que el sustantivo “tipo” tiene muy diversas acepciones, y que no todas ellas están asociadas a posibles connotaciones sexistas. </li>
<li>“mal <strong>genio</strong>” (9, 402). Es un caso parecido al anterior, porque el programa sólo se fija en la acepción de este sustantivo asociada al sentido ’persona genial’; no hace falta subrayar que en este contexto la palabra “genio” nada tiene que ver con dicho significado. </li>
</ul>
</li>
<li>Tampoco se lleva a cabo ninguna clase de análisis gramatical, por lo que los errores relacionados con la categoría gramatical de las palabras son abundantes:
<ul>
<li>“la impresión <strong>general</strong>” (2, 65). La aplicación confunde el adjetivo (que no admite moción genérica) con el sustantivo (que sí la admite), fallo que se repite varias veces en este texto, con diversas locuciones adverbiales en las que interviene dicha palabra, como “en general” (3, 135) y “por lo general” (6, 256). </li>
<li>“<strong>todos</strong> los tonos y registros” (7, 304). El reproche a la forma “todos” evidencia que la aplicación no es capaz de distinguir el determinante, que aquí complementa a sustantivos absolutamente ajenos a cualquier uso sexista, del pronombre. </li>
<li>“Hubiera <strong>querido</strong>” (7, 322). Probablemente el error más craso del programa, pues se confunde el participio de un pretérito pluscuamperfecto de subjuntivo con el adjetivo utilizado en fórmulas de cortesía. </li>
<li>“<strong>español</strong>” (10, 435, 436 y 445). Se confunde el adjetivo “español”, que admite doble moción genérica, con el sustantivo “español”, que en su acepción como ‘nombre de la lengua hablada en España y otros muchos países hispanoparlantes’ no la admite. Curiosamente, en las explicaciones que proporciona el programa para dar cuenta de este uso se olvida de “lengua española”, una alternativa perfectamente válida para el sustantivo en ciertos contextos, aunque no en éste. </li>
<li>“<strong>Pastor</strong>” (10, 448). Se trata de un caso llamativo, pues se identifica como sustantivo común (y por tanto capacitado para la moción genérica) lo que no es sino un <a title="Antropónimo en la Wikilengua" href="http://www.wikilengua.org/index.php/Antrop%C3%B3nimo">antropónimo</a>, en este caso un apellido. </li>
</ul>
</li>
<li>En muchos casos, la identificación errónea de palabras de uso potencialmente sexista se produce a causa de la imposibilidad de identificar su referente. Este fallo no es exclusivo de la Lupa Violeta, pues también lo cometen muchas herramientas informáticas aplicadas al análisis textual. De hecho, creo que es uno de los problemas más arduos a los que se enfrenta la tecnología a la hora de analizar el lenguaje natural, puesto que la búsqueda e identificación de los referentes exige la puesta en práctica de algoritmos de inteligencia artificial muy complejos. Veamos algunos ejemplos:
<ul>
<li>“<strong>héroe</strong> de la serie” (1, 31). “con su <strong>hijo</strong>” (1, 35): las alternativas propuestas por la aplicación no son necesarias, porque el referente de los términos “héroe” e “hijo” es en ambos casos un varón. </li>
<li>“los <strong>creadores</strong> de la serie” (2, 68), “los <strong>guionistas</strong>” (3, 116). Otro caso semejante, pues los referentes de creadores y guionistas son, en ambos casos, dos varones (<a title="David Simon en la Wikipedia (en inglés)" href="http://en.wikipedia.org/wiki/David_Simon">David Simon</a> y <a title="Ed Burns en la Wikipedia (en inglés)" href="http://en.wikipedia.org/wiki/Ed_Burns">Ed Burns</a>). En el caso de “creadores” podría admitirse que el ámbito semántico del concepto es más amplio que el de “guionistas” (yo he utilizado ambos términos como sinónimos referenciales), y por tanto estaría justificada la advertencia de la aplicación. </li>
<li>Términos como “líder” (3, 100), “hombre” (5, 189), “músico” (6, 248), “candidato” (6, 254), “individuo” (8, 371), “funcionario” (8, 374), “héroe” (9, 381), “detective” (9, 385), “suegro” (9, 404) o “profesor” (9, 406) corresponden a casos análogos a los anteriores. El referente de todos los términos indicados es un varón, por lo cual no son válidas las advertencias de la aplicación. </li>
<li>Un caso llamativo es el de la llamada de atención sobre el sustantivo <a title="Sustantivo epiceno en la Wikilengua" href="http://wikilengua.fundeu.es/index.php/Sustantivo_epiceno">epiceno</a> “víctima” (9, 396), utilizado en el texto en aposición respecto al núcleo del sintagma nominal al que complementa. La Lupa Violeta identifica un uso potencialmente erróneo que a mi modo de ver no es tal, y proporciona unas explicaciones absolutamente farragosas (luego me referiré a este caso) que no aportan la más mínima clarificación lingüística. </li>
<li>Merece la pena considerar con atención la advertencia sobre el pronombre “ellos” (4, 140, y hay otros casos parecidos), pues revela la enorme dificultad para analizar aquellos usos en los que el pronombre tiene un referente complejo (o hay una concordancia en masculino plural con varios términos de distintos géneros gramaticales) que, además, puede hallarse a gran distancia en la oración. </li>
</ul>
</li>
<li>El diccionario de términos que utiliza la aplicación resulta muy insuficiente, pues es incapaz de identificar muchas palabras con posibles connotaciones sexistas. No he realizado un análisis exhaustivo al respecto, pero a título de ejemplo puede mencionarse el término “espectadores”, que aparece varias veces en el texto (1, 23; 3, 96, 3, 103; 3, 109; 7, 320), a pesar de lo cual no ha sido marcado en ninguna ocasión. Este fallo resulta especialmente notorio no sólo porque la palabra admite la moción genérica, sino también porque existen alternativas válidas, como por ejemplo “audiencia”, que el propio texto utiliza (3, 105).</li>
<li>La Lupa Violeta no es siempre coherente con sus propios criterios de análisis, tal como puede advertirse en los siguientes casos:
<ul>
<li>“conflictos sociales, <strong>económicos</strong>, culturales, raciales y <strong>políticos</strong>” (3-137). Sólo se identifica el último adjetivo (incorrectamente, además) como portador de posibles connotaciones sexistas; sin embargo, no se hace lo mismo con otro adjetivo anterior, “económicos”, a pesar de que las circunstancias de aparición de ambos son idénticas. </li>
<li>“para <strong>algunos</strong>, dignidad y prosopopeya; para <strong>otros</strong>, finalmente, un macabro sentido del humor” (5, 209-210). Sólo se ha marcado uno de los elementos de este período distributivo. </li>
</ul>
</li>
<li>En ciertos casos, la aplicación es incapaz de advertir que el texto ya incorpora mecanismos y alternativas para evitar las connotaciones sexistas. Esto ocurre en las siguientes ocasiones: </li>
<ul>
<li>“<strong>chicos</strong> y <strong>chicas</strong>” (4, 146) y “Los lectores y lectoras” (10, 429). En ambos casos la aplicación no se da cuenta de que el texto ya incorpora una doble mención genérica para evitar la utilización exclusiva del masculino plural. </li>
<li>“esos <strong>hombres</strong> y <strong>mujeres</strong>” (5, 228). Otro caso muy semejante al anterior, porque el programa no es capaz de darse cuenta de la doble moción genérica, en ese caso mediante sustantivos <a title="Heterónimo en el Wikcionario" href="http://es.wiktionary.org/wiki/heter%C3%B3nimo">heterónimos</a>.</li>
</ul>
<li>En general, se constata que la aplicación ha sido diseñada a partir de un catálogo de términos muy mecanicista, y que las las alternativas que en él se proponen son escasamente creativas y automatizadas en exceso. Por otra parte, La Lupa Violeta opera de forma muy limitada, al nivel de la palabra, dado que las unidades lingüísticas superiores (sintagma, proposición, oración) no son consideradas, o lo son de forma muy poco satisfactoria. Veamos algunos ejemplos:</li>
<ul>
<li>“<strong>parientes</strong> <strong>cercanos</strong> a los <strong>capitostes</strong> de la organización” (4, 174-175). Este es un caso clarísimo que demuestra no sólo las limitaciones de La Lupa Violeta, sino la dificultad inherente al diseño de una aplicación informática capaz de ofrecer buenas alternativas al uso de un lenguaje sexista. Para empezar, las que ofrece la aplicación (es decir “parientes/as” o “parientes y parientas”) son poco convincentes, y no evitan el problema de concordancia en masculino plural con “cercanos”. Por otra parte, poco después aparece “los capitostes”, que no ha sido marcado, seguramente por lo poco común del término. Finalmente, hay que tener en cuenta que en este caso “parientes” está bien utilizado, porque su referente es una persona de sexo masculino, como la inmensa mayoría de los narcotraficantes y absolutamente todos los jefes del negocio de la droga que aparecen en la serie. </li>
<li>“no dañar a <strong>mujeres</strong> y <strong>niños</strong>” (5, 192). Otro caso interesante y dificilísimo de resolver desde los conceptos y alternativas que maneja La Lupa Violeta, porque la expresión hace referencia a un código de conducta caballeresca –discutible, si se quiere, pero histórico- en el que la condición femenina y la infancia merecían especial protección. En todo caso, la aplicación se equivoca claramente al advertir sobre el uso de “mujeres”, porque en este caso la selección de un sexo determinado está perfectamente justificada desde dicha perspectiva histórica. </li>
</ul>
<li>En bastantes casos, la aplicación ofrece datos y explicaciones que sólo se justifican en virtud de la posición ideológica que sustenta el marco conceptual de la aplicación, pero cuya utilidad desde la perspectiva de un uso lingüístico eficaz y correcto es casi nula. Veamos dos ejemplos:
<ul>
<li>Con respecto al término “músico”: “Mujeres músicas ha habido desde el principio de los tiempos, a pesar de su invisibilidad. Si la socialización musical del ser humano se produce en un entorno femenino, durante los primeros años de crianza (el canto de nanas, canciones de labor&#8230;), también las mujeres han destacado en este campo desde antiguo. Entre las compositoras, destacan los ejemplos medievales de la princesa bizantina Cassia (s. IX), Hildegarda de Bingen (1098-1179), los modernos de Francesca Caccini (1587-después de 1614), Bárbara Strozzi (1619-después de 1664), Elisabeth Jacquet de la Guerre (ca. 1664-1729), Clara Wieck-Schumann (1819-1896), Fanny Mendelssohn-Mendel (1805-1847) etc&#8230; hasta llegar a la época contemporánea, con nombres tan importantes como Nadia Boulanger (1887-1979), Sofia Gubaidulina (1931), Kaija Saariaho (1952)&#8230; Igualmente, como intérpretes, es larguísima la lista que, desde hace varios siglos, avala la calidad de estas músicas”. </li>
<li>Con respecto al término “víctima”: “Ésta es una palabra que funciona realmente como genérico, incluyendo a las personas de uno y otro sexo, aunque su morfología sea en femenino. Así, por ejemplo, tenemos el masculino “personaje” que igualmente engloba a ambos sexos. De forma general se dice que la víctima es el sujeto pasivo de un delito, aquella persona que sufre el daño. La antigua Ley del Talión situaba a la víctima no sólo como quien sufría el daño sino también quien a su vez se vengaba de su agresor/a. Desde el siglo XIX, época en que se redactaron los códigos civiles y penales, la función del castigo corresponde al Estado que asume la responsabilidad de garantizar las condiciones esenciales para una convivencia social pacífica y justa. Las mujeres sin embargo se encuentran ante un serio problema cuando se trata de denunciar acoso sexual, violaciones y otros delitos de este tipo, puesto que sufren la tendencia social de culpabilizar a la víctima, cuestionándola y sometiéndola a nuevos sufrimientos. Ello a pesar de que el número de mujeres que son víctimas de la violencia de género que los varones ejercen sobre ellas es muy superior a otras causas de muerte. En el informe de la ONU sobre el estado de la población mundial en el 2005, titulado <em><a title="La promesa de igualdad" href="http://www.unfpa.org/upload/lib_pub_file/495_filename_sp_swp05.pdf">La promesa de igualdad</a></em> se destaca que: “a comienzos del siglo XXI, la violencia mata y daña a tantas mujeres y niñas de entre 15 y 44 años de edad como el cáncer” [he sustituido la cita por un enlace, para mejorar la presentación de este texto]. En España contamos con una ley que protege especialmente a las mujeres que son víctimas de la violencia de género, se trata de la Ley Orgánica 1/2004 de 28 de diciembre de Medidas de Protección Integral, donde claramente se establecen derechos de las víctimas como derecho a la información, a la asistencia social integral y a la asistencia jurídica (Ana Isabel Benito de los Mozos, “La víctima en los “delitos de género” y el principio de presunción de inocencia”, en <a title="La víctima en los “delitos de género” y el principio de presunción de inocencia" href="http://www.ortegaygasset.edu/circunstancia/principal.htm"><em>Circunstancia</em>, Revista electrónica, núm. 12, 2007</a> [otra cita sustituida por un enlace, con los mismos propósitos que la anterior].</li>
</ul>
</li>
</ul>
<p>Del análisis precedente pueden extraerse las siguientes conclusiones:</p>
<p>1. Las capacidades de la aplicación son notoriamente insuficientes para enfrentarse con un problema de tanta complejidad como la identificación de los posibles usos sexistas del lenguaje. Con un mero catálogo o diccionario de términos, por muy complejo que sea, no basta para cumplir dicho objetivo, porque los posibles usos sexistas del lenguaje no dependen sólo –ni principalmente, me atrevería a decir– de los términos escogidos, sino de otros muchos factores: la situación extralingüística, el conocimiento de los referentes, el contexto lingüístico, las circunstancias gramaticales de los términos (categoría, concordancia, posición), la intención del hablante, etc. </p>
<p>2. La tarea de detección de los usos sexistas del lenguaje implica consideraciones lingüísticas y extralingüísticas cuya traslación a una aplicación informática es dudosamente viable. Para conseguir resultados mínimamente aceptables, harían falta herramientas de análisis contextual y algoritmos de inteligencia artificial muy avanzados, así como un extenso corpus textual de apoyo. Incluso con tales herramientas y recursos, ¿cómo resolver el problema de los referentes a la hora de considerar si un término X ofrece connotaciones sexistas o no?</p>
<p>3. Aunque la aplicación no es difícil de utilizar, resulta demasiado mecanicista en sus propuestas y alternativas. Por otra parte, las funcionalidades más avanzadas e interesantes (esto es, la manipulación y edición del catálogo de términos) no está al alcance de cualquiera. Sólo aquellas personas que ya tengan práctica en tareas de redacción y estén en condiciones de interpretar correctamente las alternativas y las explicaciones lingüísticas y no lingüísticas que se proponen pueden hacer un uso eficaz de dichas funcionalidades.</p>
<p>4. El mecanismo de funcionamiento de la aplicación, que sólo puede utilizarse en instalaciones locales, es muy ineficiente, pues no permite retroalimentar el diccionario de términos mediante las intervenciones de todas las personas que lo utilizan. Sería mucho más adecuada una aplicación que funcionara en modo cliente-servidor, capaz de aprovechar los términos, alternativas y explicaciones aportados por toda una comunidad de usuarios. Esta consideración es especialmente relevante desde el punto de vista de una administración pública (son varias las que la están recomendando e implantando, como puede comprobar en el <a title="Plan de Igualdad de la Junta de Andalucía" href="http://www.juntadeandalucia.es/averroes/~plandeigualdad/spip.php?article104">Plan de Igualdad de la Junta de Andalucía</a>) que desee promover su uso entre el personal encargado de publicar documentación.</p>
<p>5. A tenor de las advertencias que revela el texto analizado y de las explicaciones que aporta la aplicación, cabe suponer que La Lupa Violeta ha sido diseñada para un uso vinculado a las tareas propias de la administración pública y del lenguaje político-administrativo. Naturalmente, éste es el ámbito más susceptible de provocar conflictos derivados de los posibles usos sexistas del lenguaje, que cualquier administración debiera evitar en la medida de lo posible. No obstante, tal propósito proporciona a la aplicación un sesgo poco conveniente para otro tipo de usos educativos, especialmente en el ámbito educativo.</p>
<p>6. Por todas las razones expuestas, yo creo que La Lupa Violeta tiene un valor muy limitado (salvo, quizás, para quienes tienen mucha experiencia en tareas de escritura y cuentan, además, con formación lingüística), y honestamente me parece incomprensible que algunas administraciones estén impulsando su implantación. Se trata de una aplicación ineficaz, ceñida a fórmulas estereotipadas, con escasísima creatividad y poca capacidad para aprovechar los hallazgos de las personas que la usen. Por otra parte, su uso presenta los mismos riesgos de otras herramientas informáticas aplicadas al trabajo de redacción de textos: que las personas que la utilizan se olviden de hacer uso de la imaginación y de sus propios e inagotables recursos lingüísticos, confiadas en unas cómodas falsillas que sólo sirven para empobrecer el lenguaje.</p>
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		</item>
		<item>
		<title>Una serie antológica: The Wire</title>
		<link>http://www.labitacoradeltigre.com/2010/06/24/una-serie-antologica-the-wire/</link>
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		<pubDate>Thu, 24 Jun 2010 17:23:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eduardo Larequi</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cine]]></category>
		<category><![CDATA[series de televisión]]></category>
		<category><![CDATA[televisión]]></category>
		<category><![CDATA[The Wire]]></category>

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		<description><![CDATA[Reseña de la serie televisiva The Wire, escrita por David Simon y Edward Burns y producida por la HBO.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignright" title="Carátula del DVD de la primera temporada de la serie The Wire" alt="Carátula del DVD de la primera temporada de la serie The Wire" src="http://www.labitacoradeltigre.com/edu-images/the_wire.jpg" />Hace ya bastante tiempo que leí en algún artículo de prensa (quizás fuera en <em>El País</em>, o tal vez en <em>Qué Leer</em>, o acaso en alguna de las revistas de cine que suelo frecuentar), acerca de la evolución de los géneros narrativos cinematográficos y de cómo algunas recientes series de televisión, y en especial las que ha producido la cadena <a title="HBO" href="http://www.hbo.com/">HBO</a>, estaban convirtiéndose en los relatos más representativos y logrados de nuestro tiempo. Cuando leí esas opiniones, y a pesar de haber disfrutado con las sucesivas entregas de series como <em><a title="Hermanos de sangre (Band of Brohers) en la Wikipedia" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Band_of_Brothers">Hermanos de sangre</a></em>, <a title="Mad Men en la Wikipedia" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Mad_Men"><em>Mad Men</em></a>, <em><a title="Roma (serie de televisión) en la Wikipedia" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Roma_(serie_de_televisi%C3%B3n)">Roma</a>,</em> <em><a title="Sexo en Nueva York (Sex and the City) en la Wikipedia" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Sex_and_the_City">Sexo en Nueva York</a></em>, <em><a title="True Blood (Sangre fresca) en la Wikipedia" href="http://es.wikipedia.org/wiki/True_Blood">True Blood</a></em>, <em><a title="Lost (Perdidos) en la Wikipedia" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Lost">Perdidos</a></em>, <em><a title="Six Feet Under (A dos metros bajo tierra) en la Wikipedia" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Six_Feet_Under_(serie_de_TV)">A dos metros bajo tierra</a></em>, <em><a title="Los Soprano en la Wikipedia" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Los_Soprano">Los Soprano</a></em> o <em><a title="Héroes (serie de televisión) en la Wikipedia" href="http://es.wikipedia.org/wiki/H%C3%A9roes_(serie_de_televisi%C3%B3n)">Héroes</a></em> (sobre todo de las cinco primeras, porque los jeribeques argumentales de <em>Lost</em> se nos atragantaron a partir de su tercera temporada, y las otras tres no nos llegaron a enganchar), semejantes reflexiones se me antojaron notoriamente exageradas, síntoma elocuente de una época en la que los productos de la cultura del entretenimiento generan de forma casi inmediata un culto poco menos que idólatra.</p>
<p>Sin embargo, los dos últimos meses de sesiones vespertinas de televisión, en cotidiano contacto con las historias, personajes y escenarios de la serie <a title="HBO - The Wire" href="http://www.hbo.com/the-wire/index.html"><em>The Wire</em></a>, me han hecho cambiar de parecer. La HBO no sólo ha elaborado un excelente producto televisivo, sino un asombroso relato que, juzgado desde cualquier criterio o enfoque posible –el complejo entramado de su estructura narrativa, el potentísimo lenguaje audiovisual, la variedad y riqueza de personajes, la hondura del retrato del entorno urbano en que transcurre (la ciudad atlántica de <a title="Baltimore en la Wikipedia" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Baltimore">Baltimore</a>, y en especial su zona oeste, con muy altas tasas de criminalidad y un floreciente negocio de tráfico de drogas), el ingenio y sutileza de los diálogos–, alcanza un altísimo nivel, perfectamente comparable a un relato literario por su calidad, ambición, alcance y capacidad de influencia sobre los espectadores.</p>
<p><span id="more-1249"></span></p>
<p>Curiosamente, a la serie escrita por <a title="David Simon en la Wikipedia (en inglés)" href="http://en.wikipedia.org/wiki/David_Simon">David Simon</a> y <a title="Ed Burns en la Wikipedia (en inglés)" href="http://en.wikipedia.org/wiki/Ed_Burns">Ed Burns</a> (el primero fue durante muchos años reportero de sucesos del diario <a title="The Baltimore Sun" href="http://en.wikipedia.org/wiki/David_Simon"><em>The Baltimore Sun</em></a>, y el segundo detective de la policía y luego profesor en&#160; diversas escuelas de la ciudad), no llegué a través de los mecanismos habituales, como las reseñas de prensa, los anuncios de televisión, los vídeos en Internet&#160; o el boca a boca, sino a través de un medio mucho menos habitual, que en este caso es la opinión de un personaje literario, para más señas colega de profesión de los protagonistas de <em>The Wire</em>. Me refiero, por supuesto, al brigada Rubén Bevilacqua, héroe de la serie policíaca de <a title="Lorenzo Silva" href="http://www.lorenzo-silva.com/">Lorenzo Silva</a> y confeso admirador de la serie de televisión en las páginas de <em><a title="Reseña de La estrategia del agua en La Bitácora del Tigre" href="http://www.labitacoradeltigre.com/2010/04/15/quinto-aniversario-del-blog-con-bevilacqua-y-chamorro/">La estrategia del agua</a></em>, en lo que supongo es una poco menos que transparente confesión de los propios gustos y aficiones del novelista.</p>
<p>En los escasos momentos de ocio que le permite su trabajo, el brigada Bevilacqua comparte con su hijo largas sesiones de televisión y comida basura. También Pilar y yo nos hemos situado frente a la pequeña pantalla con la bandeja de la cena (algo más saludable, por cierto), para devorar <a title="Episode list forThe Wire (en inglés)" href="http://www.imdb.com/title/tt0306414/episodes">los sesenta capítulos de la serie</a>, cuyo núcleo temático esencial son las investigación policiales sobre el tráfico de drogas y otros negocios clandestinos. El título, traducido para el mercado español como <em>Bajo escucha</em>, alude a la importancia que para el trabajo de los agentes de la policía de Baltimore representan los mecanismos de vigilancia y escucha electrónica (también fundamentales para la resolución de la trama de <em>La estrategia del agua</em>), pero conviene señalar que <em>The Wire</em> es mucho más ambiciosa y rica por su planteamiento que otras series policíacas. De hecho, si se examina el contenido de sus cinco temporadas -la primera, centrada en el tráfico de drogas en las zonas suburbiales de Baltimore, con predominio abrumador de la población afroamericana; la segunda, que narra los tejemanejes de los sindicatos portuarios y sus conexiones con las mafias del narcotráfico, la inmigración ilegal y el proxenetismo; la tercera dedicada a los múltiples problemas que origina la administración y el gobierno de la ciudad; la cuarta sobre el sistema escolar de Baltimore y sus conflictos cotidianos; y la quinta y última acerca de los medios de comunicación y en especial sobre los mecanismos mediante los cuales la prensa escrita convierte los sucesos en hechos noticiosos- puede observarse que el interés de la historia trasciende con mucho el marco de una serie policíaca para convertirse en un certero y acerado diagnóstico sobre los conflictos (raciales, sociales, económicos, políticos) que tienen lugar en una gran urbe contemporánea.</p>
<p>Tampoco los sucesos ni los personajes de <em>The Wire</em> se corresponden con lo que los espectadores estamos acostumbrados a ver en una serie de televisión. La trama se sustenta sobre un tejido narrativo de enorme complejidad argumental, con múltiples relatos secundarios estrechamente entrecruzados entre sí, a menudo con muchos capítulos de distancia entre unos y otros. El número, variedad y riqueza de escenarios, situaciones y personajes de la serie desborda ampliamente todo lo que está acostumbrado a asimilar el espectador, lo cual demanda un esfuerzo de atención muy superior al habitual (la interactividad y las funciones del mando a distancia que proporciona el DVD se convierten en un recurso imprescindible), pero al mismo tiempo muy satisfactorio, porque la impresión general que se obtiene después de ver unos cuantos capítulos es que en el mundo narrativo de <em>The Wire</em> palpita una realidad cuyo verismo, intensidad y capacidad de convicción son tan sólidos, asentados y potentes como en la mejor novela realista.</p>
<p>Los creadores de la serie han manifestado en más de una ocasión que <em>The Wire</em> es una novela visual por entregas, y tal descripción me parece muy certera, porque su universo ficcional presenta muchas dimensiones artísticas -el multiperspectivismo, la variedad de tonos, estilos y lenguajes, la complejidad moral, la precisa combinación de casualidades y determinismos, la complejidad de la trama y de las relaciones entre personajes- que sólo se encuentran en las grandes obras narrativas de la literatura universal. Si la vida y la realidad son variadas, diversas, versátiles e inesperadas, también lo es una serie en la que se dan cita los sucesos más terribles y trágicos junto a los episodios más chuscos, las pasiones y sentimientos más nobles pero también los más vergonzosos, lo sublime y lo grotesco, los personajes de lento y demorado dibujo, cuya configuración se va perfilando a lo largo de las sucesivas temporadas, pero también muchos figurantes episódicos que sin embargo dejan una impresión perdurable en el recuerdo del espectador, los discursos enfáticos o solemnes en alternancia con el <em>slang</em> barriobajero y críptico (<a title="Dori Castellanos en Twitter" href="http://twitter.com/Doricg">Dori Castellanos</a>, con quien he mantenido frecuentes conversaciones privadas en Twitter y a quien debo algunos de los recursos que cito en este artículo, me ha recomendado que escuche la serie en su lengua original, pero lo cierto es que las voces de muchos personajes son dificilísimas de seguir en dicho idioma, y que en la mayoría de las ocasiones hay que recurrir al doblaje, a menudo no del todo afortunado).</p>
<p>Y lo más asombroso es que toda esta multiforme variedad de elementos se presenta al espectador en unas condiciones de naturalidad y verosimilitud que hacen que hasta las situaciones más inesperadas, los sucesos más abominables o los personajes moralmente más abyectos sean aceptados en su realidad, como expresión de una humanidad bullente y viva, cuya verdad artística es imposible de rechazar. Cualquiera puede tener sus simpatías y antipatías ante los protagonistas y sus conductas, pero lo que no puede negarse es que ni los unos ni los otros carecen de justificación interna, de una psicología y una historia personal que las explica y en muchos casos las justifica. El <a title="Diccionario Literario: catarsis" href="http://www.papelenblanco.com/diccionario-literario/diccionario-literario-catarsis">efecto catártico</a> de <em>The Wire</em> –que lo tiene, y muy intenso, aunque no quizás en el sentido estrictamente aristotélico- tiene mucho que ver con la forma en que la serie desborda los tópicos televisivos y pone a los espectadores ante hechos, situaciones y personajes no sólo esencialmente verdaderos, sino al mismo tiempo muy originales. Nada más ajeno a la serie que la tópica fórmula de la virtud recompensada y el vicio castigado, no sólo porque las fronteras entre virtud y vicio se borran espléndidamente hasta hacerse indistinguibles (un ejemplo soberbio de su borrosa fusión nos lo proporciona el líder del sindicato de estibadores del puerto de Baltimore, Franz Sobotka, en la <a title="The Wire (season 2) en la Wikipedia (en inglés)" href="http://en.wikipedia.org/wiki/The_Wire_(season_2)">segunda temporada</a> de la serie), sino porque la compleja, azarosa y vivísima historia de cada uno de los personajes hace comprender a los espectadores que ellos, en una situación semejante, no se comportarían de forma muy distinta a la de los caracteres de ficción.</p>
<p>En este sentido, creo que no es imprudente afirmar que la relación de la audiencia de <em>The Wire</em> con los episodios y los personajes de la serie no coincide en modo alguno con ese tipo de respuesta incondicional, sea positiva o negativa, que tantos programas creados para la televisión (y sobre todo tantas series policíacas) promueven. Es indudable que la simpatía y la antipatía, la fascinación o el rechazo de los espectadores existen; de hecho, la extensísima nómina de personajes proporciona una oportunidad deliciosa para que cada cual seleccione el objeto de sus pasiones. Ahora bien, creo que esas emociones se ven subordinadas a una mucho más difícil de lograr, más inteligente y artísticamente superior: el interés radical por sus vidas, el deseo de saber más de cada uno de los personajes, de verlos moverse ante nuestros ojos –con independencia de que hagan el bien o el mal, pues tal cosa resulta indiferente-, de seguirlos paso a paso hasta el final de sus vidas o de su participación en el relato. No hay duda de que los guionistas y realizadores de la serie conocen muy bien el material que se traen entre manos y los moldes genéricos en que lo han acuñado, porque han sabido rechazar la tentación de caer en los tópicos habituales del género policíaco: la subordinación de la historia a la perfección de la trama, la mitificación de las habilidades detectivescas, la simplificación moral, los personajes unidimensionales, las lecciones y los sermones. </p>
<p>Naturalmente, esta originalidad tiene su precio, pues sobre todo al ver los primeros episodios de <em>The Wire</em> se tiene la sensación de estar vagando por un territorio áspero y poco frecuentado, que apenas muestra senderos definidos. Extraña la naturaleza ambigua de muchos personajes, hay elipsis difíciles de completar, se echan en falta antecedentes, explicaciones o miradas retrospectivas, y no se comprenden inmediatamente numerosos hechos y circunstancias. Sin embargo, si se superan esos escollos enseguida se tiene la certidumbre de estar ante una serie que trata al espectador como persona inteligente y adulta, capaz no sólo de hacer un esfuerzo adicional de atención, sino de mejorarse a sí mismo con una mirada abarcadora, comprensiva, que es la misma de los grandes creadores de las ficciones narrativas de todas las épocas.</p>
<p>Al tratar de <em>The Wire</em> es inevitable traer a colación el concepto de realismo, pues en efecto se trata de una serie que no sólo quiere mostrar la realidad en sus muy diversas facetas, tonalidades y reflejos, sino también interpretarla en un sentido muy poco complaciente y en general desde una perspectiva muy crítica. En pocas producciones de la televisión norteamericana (yo no recuerdo ninguna) puede observarse una panorámica tan amplia de los conflictos sociales, económicos, culturales, raciales y políticos de las sociedades contemporáneas: los daños causados por el tráfico de drogas y el crimen organizado, pero también por los métodos que las autoridades utilizan al luchar contra ellos, las conexiones y prolongaciones de las tramas criminales con los aledaños del poder, la situación de las personas sin hogar, los mecanismos de la corrupción, el clientelismo político y la compra de votos, las mil y una turbiedades en la gestión de los asuntos públicos, la financiación ilegal de los partidos y los sindicatos, la manipulación de la ciudadanía y la opinión pública por parte del poder y de los medios de comunicación, los abusos policiales, las dificultades del sistema educativo para sacar adelante a chicos y chicas que viven en entornos degradados, hostiles a cualquier disciplina y promesa de un futuro mejor.</p>
<p>La voluntad realista y crítica de la serie no sólo se hace visible al señalar los fallos más obvios que presentan las modernas sociedades democráticas. En su observación de los mundos aparentemente opuestos del narcotráfico y las redes mafiosas, por un lado, y de las fuerzas del orden público encargadas de combatirlos, por otro (y este es, como ya dijimos, el eje argumental alrededor del cual se desarrolla toda la serie), <em>The Wire</em> opta por un enfoque mediante el cual se destaca lo que de paradójicamente común hay entre ambos: la sumisión de los narcotraficantes y los policías a sus respectivas autoridades, la existencia de jerarquías más preocupadas de proteger los intereses del mando que los de la lealtad a la propia organización, la situación de personas atrapadas en un escenario del que difícilmente pueden salir, la lucha imposible contra las normas establecidas, la sensación de que nunca existe la victoria completa y de que los cotidianos enfrentamientos entre delincuentes y policías son algo así como una versión moderna del mecanismo del eterno retorno.</p>
<p>La complejidad moral es otra vertiente interesantísima, por original y artísticamente muy atractiva, de esa voluntad realista. No hay héroes al modo habitual en <em>The Wire</em>, no sólo porque difícilmente se encuentran en un mundo real en el que es inverosímil la épica de lo heroico, sino porque detrás de cada acción digna de encomio laten motivaciones poco transparentes, difusas o abiertamente contradictorias. Se podrían multiplicar los ejemplos, pero baste al respecto el del personaje protagonista de la serie, el detective <a title="Jimmy McNulty en la Wikipedia (en inglés)" href="http://en.wikipedia.org/wiki/Jimmy_McNulty">Jimmy McNulty</a>, inteligente, sagacísimo y con un innato sentido de la justicia, pero al mismo tiempo un individualista a ultranza, con una personalidad de rasgos infantiles y tendencias autodestructivas, y una evidente tendencia a olvidarse de la legitimidad de los medios para conseguir sus fines. En cualquier caso, no faltan los personajes heroicos en la serie, capaces de mantener un comportamiento moral de una fortaleza admirable en muy difíciles circunstancias, pero curiosamente la mayor parte de ellos son miembros de los clanes del narcotráfico –jóvenes que malviven con el menudeo de la droga como <a title="Wallace en la Wikipedia (en inglés)" href="http://en.wikipedia.org/wiki/Wallace_(The_Wire)">Wallace</a>, traficantes de segundo nivel como <a title="Bodie Broadus en la Wikipedia (en inglés)" href="http://en.wikipedia.org/wiki/Bodie_Broadus">Bodie Broadus</a>, y parientes cercanos a los capitostes de la organización, como <a title="D’Angelo Barksdale en la Wikipedia (en inglés)" href="http://en.wikipedia.org/wiki/D'Angelo_Barksdale">D’Angelo Barksdale</a>– que en un determinado momento desean seguir su propio camino en contra del orden impuesto por los capos, y acaban pagando el precio de la rebelión con sus propias vidas.</p>
<p>En algunos casos, la trayectoria de ciertos personajes adquiere perfiles cercanos a lo mítico o legendario. Se puede observar esta configuración en tipos como el detective <a title="Lester Freamon en la Wikipedia (en inglés)" href="http://en.wikipedia.org/wiki/Lester_Freamon">Lester Freamon</a>, de una perspicacia y tenacidad tan asombrosas que hasta sus más acérrimos enemigos las admiran, o en el jefe de narcotraficantes <a title="Stringer Bell en la Wikipedia (en inglés)" href="http://en.wikipedia.org/wiki/Stringer_Bell">Russell “Stringer” Bell</a>, cuya autoridad, apostura y displicente altanería ofrece indiscutibles ecos de los héroes de la épica homérica y de la tragedia griega, pero el ejemplo más claro corresponde al contumaz atracador homosexual y ocasional asesino <a title="Omar Little en la Wikipedia (en inglés)" href="http://en.wikipedia.org/wiki/Omar_Little">Omar Little</a>, empeñado en una cruzada personal contra el <a title="Barksdale Organization en la Wikipedia (en inglés)" href="http://en.wikipedia.org/wiki/Barksdale_Organization">clan Barksdale</a> (y más adelante contra la banda de <a title="Marlo Stanfield en la Wikipedia (en inglés)" href="http://en.wikipedia.org/wiki/Marlo_Stanfield">Marlo Stanfield</a>), cuya motivación reside, casi a partes iguales, en la venganza por la tortura y muerte de uno de sus amantes y en el deseo vanidoso y por momentos hedonista de demostrar que es más listo que sus rivales. Pese a ello, Omar Little no sólo resulta ser el personaje objetivamente más valiente de toda la serie, sino también un hombre íntegro a su modo, capaz de elevados sentimientos de lealtad y cariño hacia sus parejas y uno de los muy escasos personajes de la serie que vive de acuerdo con un estricto código de honor –no dañar a mujeres y niños, no atacar a los indefensos, emplear la violencia sólo contra los que están metidos en el mismo negocio que él mismo, respetar las treguas y los días festivos- que lo emparentan con los paladines de la caballería andante. La muerte de Omar Little (perdóneseme por el <a title="Spoiler en la Wikipedia" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Spoiler"><em>spoiler</em></a>), en un incidente del todo inesperado como otros muchos de la serie que demuestra lo contingente de las vidas humanas, es elevada a categoría de hecho legendario por las mismas personas que ante la simple mención de su nombre huían despavoridas cuando el atracador recorría las calles de Baltimore. Esta dimensión mitificadora queda subrayada al final de la <a title="The Wire (season 5) en la Wikipedia (en inglés)" href="http://en.wikipedia.org/wiki/The_Wire_(season_4)">quinta temporada</a>, pues mediante un guiño inteligentísimo al espectador el guión sugiere que otro de los personajes de carácter más recio y valores familiares más sólidos –el jovencísimo atracador y asesino <a title="Michael Lee en la Wikipedia (en inglés)" href="http://en.wikipedia.org/wiki/Michael_Lee_(The_Wire)">Michael Lee</a>- adoptará en su vida de adulto el mismo papel por el que se hizo famoso Omar, repitiendo con ello el ciclo de aventura, riesgo, desafío y muerte que completó su predecesor.</p>
<p>Por lo que concierne a los villanos, <em>The Wire</em> es una serie pródiga en ellos, pero hay que tener en cuenta que son villanos muy singulares y originales, de gran atractivo como personajes, porque el guión sabe atribuir a cada uno sutiles toques que los individualizan y los dotan de personalidad propia: en unos casos, estoicismo; en otros, elegancia o ingenio; para algunos, dignidad y prosopopeya; para otros, finalmente, un macabro sentido del humor. Más adelante daremos más ejemplos, pero podemos destacar ahora el del ya citado capo del negocio del narcotráfico Marlo Stanfield, un auténtico reyezuelo del negocio del narcotráfico que destaca entre otros jefes por la eficiente crueldad en el uso del poder y una arrogancia afilada y fría, tan mayestática como la de un tirano de la Antigüedad clásica. Con todo, la serie no cae en la complacencia hacia los delincuentes ni tampoco mitifica (con las excepciones que ya hemos citado en el párrafo precedente) los variados talentos criminales o los contravalores que practican y transmiten a lo largo de sus vidas. Por el contrario, el espectador tiene sobradas oportunidades a lo largo de <em>The Wire</em> de contemplar cómo los gánsters de la serie actúan por ambición, avaricia, obsesión por mantener el poder, y muy a menudo por vanidad, despecho o soberbia. Sus acciones desnudan la fachada que en cada caso se han fabricado y los muestran como lo que son en última instancia: seres inflexibles, cínicos, crueles, avariciosos, arrogantes, mentirosos y manipuladores, sin ningún respeto por las vidas ajenas, capaces de los actos más viles.</p>
<p>Todo lo cual no excluye una mirada más compleja que la que habitualmente nos muestra la televisión. Para empezar, porque las cinco temporadas de la serie sitúan las vidas de los delincuentes –especialmente los de segundo o tercer nivel- en un contexto degradado, áspero y asfixiante, sin esperanzas ni oportunidades, que explica perfectamente la dificultad de esos hombres y mujeres para abrirse paso en la vida como personas honradas. En este sentido, las historias de los traficantes de poca monta que presenta la <a title="The Wire (season 1) en la Wikipedia (en inglés)" href="http://en.wikipedia.org/wiki/The_Wire_(season_1)">primera temporada</a>, o las de los alumnos de la escuela Edward J. Tilghman, escenario principal de la cuarta, son más emotivas, elocuentes y clarificadoras que una montaña de estudios y tesis doctorales. Y, en segundo lugar, porque no siempre la frontera entre los comportamientos de la gente aparentemente honorable y la de los delincuentes es fácil de distinguir. En efecto, las maniobras de la clase política de Baltimore, los intereses espurios que mueven a los capitostes de la policía, las trapisondas o brutalidades de los agentes del orden, las mentiras y manipulaciones que ponen en práctica los medios de comunicación, o las turbias conexiones entre delincuentes de postín, abogados y prominentes políticos, demuestran que no siempre el canalla más curtido es quien tiene más aspecto de serlo.</p>
<p>Si desde el punto de vista de la representación de la realidad <em>The Wire</em> es un caso único de de excelencia, creatividad y amplitud de miras, no lo es menos desde la perspectiva de su factura cinematográfica. De la misma manera que el buen escritor consigue que su estilo sea reconocible en cualquiera de sus obras, los guionistas y realizadores de <em>The Wire</em> han logrado que los sesenta capítulos de la serie sean inmediatamente identificable por un conjunto de rasgos que proporciona coherencia y rigor a toda su espléndida variedad. Entre esos rasgos podemos señalar la integración en la trama de los fondos musicales que forman parte de la <a title="...and all the pieces matter. Five Years of Music from The Wire (Spotify)" href="http://open.spotify.com/album/6BPxysOQGjfI9pwei72Njl">banda sonora</a>, cuyo tema principal fue compuesto por un músico tan emblemático como <a title="Tom Waits en la Wikipedia (en inglés)" href="http://en.wikipedia.org/wiki/Tom_Waits">Tom Waits</a>; las elocuentes citas con que se abren todos los episodios (aunque extraídas de los diálogos de la serie, su exhibición a modo de <a title="Paratext en la Wikipedia (en inglés)" href="http://en.wikipedia.org/wiki/Paratext">paratexto</a> otorga a los capítulos muy valiosas resonancias literarias; la fértil y complejísima combinatoria con la que se asocian las muy diversas subtramas; las sutiles relaciones argumentales y visuales entre episodios (los ejemplos son innumerables, pero baste con el siguiente: en uno de los últimos episodios de la <a title="The Wire (season 3) en la Wikipedia (en inglés)" href="http://en.wikipedia.org/wiki/The_Wire_(season_3)">tercera temporada</a> hay un plano muy breve que muestra el cartel de un candidato a la presidencia del sindicato de estibadores; se trata de <a title="Franz Sobotka en la Wikipedia (en inglés)" href="http://en.wikipedia.org/wiki/Frank_Sobotka">Franz Sobotka</a>, protagonista-mártir de la segunda temporada); el ritmo por lo general solemne y reposado de la narración, en la que brilla por su ausencia el frenetismo sincopado que a menudo hace tan insoportables las historias policíacas y los <em>thrillers</em>; los finales abiertos o <a title="Clímax (narrativa) en la Wikipedia" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Cl%C3%ADmax_(narrativa)">anticlimácticos</a>, a menudo desconcertantes; los diálogos ingeniosos, ácidos y sentenciosos (<em>The Wire</em> es una de las series de la moderna televisión donde la literatura brota a cada paso de forma tan natural y espontánea que hace verosímil la elocuencia de todos los personajes, hasta los más inesperados); las abruptas elipsis temporales y las discontinuidades causales; los emocionantes elogios que recita el sargento <a title="Jay Landsman en la Wikipedia (en inglés)" href="http://en.wikipedia.org/wiki/Jay_Landsman_(The_Wire)">Jay Landsman</a> en los <a title="Irish wakes en la Wikipedia (en inglés)" href="http://en.wikipedia.org/wiki/Wake_(ceremony)#Irish_wakes">funerales de policías al estilo irlandés</a>, con el fondo sonoro de la canción “The Body of An American”, de <em><a title="The Pogues en la Wikipedia (en inglés)" href="http://en.wikipedia.org/wiki/The_Pogues">The Pogues</a></em>; y, para finalizar esta lista, las brillantísimas secuencias de cierre de las cinco temporadas de la serie, que consisten en un encadenado de breves secuencias-resumen, a modo de panorámica narrativa, que sintetizan la trayectoria vital de los personajes o bien ofrecen nuevas perspectivas sobre el destino que les aguarda.</p>
<p>Destacar los momentos señeros de una serie que prácticamente en cada uno de sus capítulos contiene una secuencia antológica supone correr un riesgo muy elevado, pero si me viera forzado a escoger alguno me quedaría con el final de la segunda temporada, y en concreto con los dos últimos capítulos, titulados <a title="Bad Dreams (The Wire) en la Wikipedia (en inglés)" href="http://en.wikipedia.org/wiki/Bad_Dreams_(The_Wire)">“Bad Dreams”</a> y <a title="Port in a Storm (The Wire) en la Wikipedia (en inglés)" href="http://en.wikipedia.org/wiki/Port_in_a_Storm">“Port in a Storm”</a>. La esencial rectitud de carácter del líder de los estibadores, Franz Sobotka, una persona abrumada por las inesperadas consecuencias de acciones ilegales que había emprendido en beneficio de su familia y de sus compañeros de trabajo, se ve asediada por lealtades contrapuestas que conducen a un final extraordinariamente dramático. La búsqueda de redención del estibador, su arrepentimiento y la asunción consciente de una decisión que le conduce al sacrificio constituye un momento de una intensidad y tensión que raras veces se encuentran en las series de ficción televisiva. El episodio ofrece además profundas resonancias que hay que situar en el contexto de la tradición católica de la comunidad de inmigrantes polacos a la que pertenece el personaje por origen y convicción personal. En este sentido, no sólo su sacrificio tiene carácter de martirio purificador, pues el hallazgo del cadáver se produce en circunstancias muy improbables que sugieren la connotación de un hecho milagroso. Ya sé que la referencia a los clásicos de la literatura puede parecer exagerada, pero esos dos capítulos finales desprenden el mismo aroma de ejemplaridad y majestad –y todo ello sin subrayados, sin aspavientos, sin palabras altisonantes y sin énfasis postizos- de los clásicos de la tragedia griega o del teatro de Shakespeare. </p>
<p>Desde la perspectiva docente es imprescindible prestar una atención muy especial a la <a title="The Wire (season 4) en la Wikipedia (en inglés)" href="http://en.wikipedia.org/wiki/The_Wire_(season_4)">cuarta temporada</a>, cuyo verdadero protagonista es el sistema escolar de la ciudad de Baltimore, con sus innumerables conflictos y problemas, especialmente en las áreas más degradadas por la subcultura del narcotráfico. Es cierto que en la tradición del cine y la televisión norteamericanas abundan las producciones de vocación realista dedicadas a mostrar la cara más cruda y amarga de las instituciones escolares, pero también que es insólito hallar una serie televisiva interesada en conceptos estrictamente pedagógicos como la diversificación curricular (aunque en la serie no se le llame así), el ideal de la escuela comprensiva, los debates sobre qué contenidos hay que enseñar en función del contexto cultural y social de los estudiantes y mediante qué metodología, la preocupación genuina o interesada por los estándares y la medición del rendimiento escolar, etc. Todo ello no desde una perspectiva teórica o discursiva, sino muy sólidamente integrada en la historia personal de los cuatro muchachos que protagonizan la mayor parte de los capítulos de esta cuarta temporada: <a title="Duquan “Dukie” Weems en la Wikipedia (en inglés)" href="http://en.wikipedia.org/wiki/Duquan_%22Dukie%22_Weems">Duquan “Dukie” Weems</a>, <a title="Randy_Wagstaff en la Wikipedia (en inglés)" href="http://en.wikipedia.org/wiki/Randy_Wagstaff">Randy Wagstaff</a>, <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Namond_Brice">Namond Brice</a> y <a title="Michael Lee en la Wikipedia (en inglés)" href="http://en.wikipedia.org/wiki/Michael_Lee_(The_Wire)">Michael Lee</a>.</p>
<p>En el relato de las vidas de estos cuatro chavales se mezclan todos los tonos y registros de la serie, y su estrecha relación mutua bien puede considerarse como una muestra representativa del amplísimo universo ficticio de <em>The Wire</em>. La narración de sus diferentes trayectorias vitales, sus esperanzas y sueños, sus pequeñas y grandes tragedias, las nuevas perspectivas derivadas del paso de la adolescencia a la edad adulta, logra un nivel de emotividad muy intenso, no sólo por la edad de los protagonistas, apenas salidos de la infancia cuando comienzan a hacer acto de presencia en la trama, sino también por el hecho de que la evolución de sus vidas es un ejemplo extraordinariamente significativo de cómo las condiciones psicológicos, sociales y económicas (o el destino, si queremos expresarlo en otros términos) tratan a los seres humanos: con una amarga frustración de las expectativas y los esfuerzos e ilusiones invertidos en la educación de Dukie, con la renuncia a los propios deseos de Randy, a consecuencia de la presión insuperable de su entorno, con la inesperada victoria de Namond sobre las limitaciones de su condición social y familiar, o con el recurso del inteligentísimo Michael a un individualismo tenaz, pero al mismo tiempo desesperado y trágico. Por otra parte, la distancia cronológica que separa el rodaje de la cuarta y la quinta temporada ha hecho posible que los cuatro intérpretes hayan crecido en la vida real, y por tanto ante los ojos de los espectadores, lo que refuerza la verosimilitud del relato de sus vidas y afianza su consistencia dramática. </p>
<p>Hubiera querido terminar esta ya larguísima reseña con mi particular antología de los mejores momentos de la serie. De hecho, he estado buscando los vídeos correspondientes, y hasta he comenzado a insertarlos en el blog. Pero luego he recordado que los grandes servicios de alojamiento multimedia suelen ser muy sensibles a las reclamaciones sobre derechos de autor, y que no es la primera vez que eliminan de sus catálogos los fragmentos de películas, lo que obliga a un esfuerzo de actualización y revisión del todo insostenible. En consecuencia, al final he decidido terminar con un homenaje a los personajes de esta espléndida novela en imágenes que es <em>The Wire</em>. Para evitar la tentación de posibles favoritismos, los he dispuesto en orden alfabético:</p>
<ol>
<li><a title="Brother Mouzone en la Wikipedia (en inglés)" href="http://en.wikipedia.org/wiki/Street_level_characters_of_The_Wire#Brother_Mouzone">Brother Mouzone</a>. Con su aspecto, lenguaje y modales atildados, tan poco habituales en un sicario con docenas de asesinatos a sus espaldas, el espectador se encuentra sin lugar a dudas ante uno de los personajes más improbables de la serie, pero su seriedad e impavidez acaban imponiéndose a toda sospecha de inverosimilitud. Sus encuentros con Omar Little y sobre todo el desenlace de lo que parecía ser un enfrentamiento a muerte entre ambos constituyen momentos inolvidables de la serie </li>
<li><a title="Bubbles en la Wikipedia (en inglés)" href="http://en.wikipedia.org/wiki/Bubbles_(The_Wire">Bubbles</a>. Politoxicómano contumaz, que sobrevive como confidente de la policía durante gran parte del relato, es uno de los personajes con una historia personal más repleta de golpes demoledores, a los que sin embargo es capaz de sobreponerse. Bubbles es uno de los escasos triunfadores -si entendemos por tal concepto la capacidad para sobrevivir en un medio social sumamente adverso- de una serie que hace muy contadas concesiones al sentimentalismo. </li>
<li><a title="Bodie Broadus en la Wikipedia (en inglés)" href="http://en.wikipedia.org/wiki/Bodie_Broadus">Bodie Broadus</a>. Aunque en su papel de traficante de nivel medio del clan Barksdale no tiene demasiado peso en la serie, se hace acreedor al recuerdo por su sincera y durísima conversación final con el detective McNulty, en la que afirma que no será nunca un chivato, pero que tampoco se arrodillará ante el abuso, la barbarie y la violencia sin sentido que se han impuesto en el negocio de la droga. El destino, de forma elocuente, confirma la promesa que le hace al detective, convirtiéndola así en un emotivo auto-homenaje fúnebre. </li>
<li><a title="Lester Freamon en la Wikipedia (en inglés)" href="http://en.wikipedia.org/wiki/Lester_Freamon">Lester Freamon</a>. Inteligentísimo, persistente y mordaz, es un investigador cuya implacable ejecutoria en la persecución de la delincuencia organizada, incluyendo en ella sus ramificaciones económicas y políticas, hace realidad el lema de <em>fiat iustitia et pereat mundus</em>. Su intervención en la historia se cierra con una de las secuencias más entrañables de toda la serie: sentado a su mesa de trabajo, mientras da los últimos toques a la miniatura de un mueble, su esposa <a title="Shardene Innes en la Wikipedia (en inglés)" href="http://en.wikipedia.org/wiki/Barksdale_Organization#Shardene_Innes">Shardene</a> (una ex bailarina de <em>striptease</em> a la que Freamon sacó de la calle) se abraza amorosamente a él. </li>
<li><a title="Kima Greggs en la Wikipedia (en inglés)" href="http://en.wikipedia.org/wiki/Kima_Greggs">Shakima “Kima” Greggs</a>. En esta lista incluyo pocos caracteres femeninos, y no porque no existan, sino porque <em>The Wire</em> es una serie que exuda testosterona por cada uno de sus poros. En todo caso, la detective Greggs es otro ejemplo de los muy inusuales enfoques con que esta historia sorprende continuamente a los espectadores, pues Kima es una policía lesbiana que defiende enérgicamente su modo de ser y actuar en un mundo rudo y masculino, a menudo muy poco predispuesto a tolerar las diferencias de orientación sexual. </li>
<li><a title="Jay Landsman en la Wikipedia (en inglés)" href="http://en.wikipedia.org/wiki/Jay_Landsman_(The_Wire">Jay Landsman</a>. Sargento de detectives con una facundia impagable, actúa como líder natural de los policías cuando éstos se encuentran fuera de servicio, y es el portavoz oficioso del gremio en los espléndidos funerales irlandeses –que se cuentan entre las mejores secuencias de la serie- con que los polis celebran las muertes y los retiros de los compañeros. Sin embargo, Landsman no es sólo un individuo jovial y dicharachero, pues su capacidad para conducir el agua al molino de los intereses políticos de sus superiores resulta memorable por lo que tiene de cínica sinceridad y de demostración de lo que puede llegar a hacer un funcionario apegado al sillón. </li>
<li><a title="Omar Little en la Wikipedia (en inglés)" href="http://en.wikipedia.org/wiki/Omar_Little">Omar Little</a>. Ya he dicho que a mi modo de ver es el mejor personaje desde muchos puntos de vista: complejidad moral, originalidad de su retrato psicológico, calidad literaria de sus parlamentos y hasta de la interpretación. Por otra parte, la de Little es una figura insólita en una serie televisiva: homosexual devoto, fiel, lúcido y sentencioso, pesadilla de los traficantes de drogas, a quienes roba una y otra vez en golpes de una audacia e ingenio siempre renovados, constituye el prototipo de un héroe vengador, un ángel de la muerte con conciencia y estricto código del honor. Sólo por seguir las andanzas de Omar Little, que aparece y desaparece de la trama como un Guadiana televisivo, merece la pena prestar atención al desarrollo de la serie. </li>
<li><a title="Jimmy McNulty en la Wikipedia (en inglés)" href="http://en.wikipedia.org/wiki/Jimmy_McNulty">Jimmy McNulty</a>. El detective de la policía de Baltimore, a quien puede considerarse como principal protagonista, es un personaje delicioso y con múltiples matices, que todo actor querría encarnar. Risueño, simpático, juerguista, seductor irresistible para las mujeres y auténtica pesadilla para muchos de sus compañeros, es un hombre nacido para ejercer el oficio de policía, de una sagacidad e intuición incomparables, con una fe de hierro en sus propias habilidades, pero también con un desdén innato hacia la autoridad y una peligrosa tendencia hacia la indisciplina y el desprecio por las normas de actuación policial. </li>
<li><a title="Proposition Joe en la Wikipedia (en inglés)" href="http://en.wikipedia.org/wiki/Proposition_Joe">Proposition Joe</a>. Otro de los gánsters con una particular moral y con una visión que va mucho más allá de la pura avaricia o el deseo de poder (como hay tantos en <em>The Wire</em>), resulta ser un auténtico artista de la componenda y la negociación, víctima de sus propias y alambicadas conspiraciones y de la ambición sin límites de otros traficantes con mucha menos conciencia. La escena de su ejecución a manos de los sicarios de Marlo Stanfield (y pido disculpas por este nuevo <em>spoiler</em>), con su extraña delicadeza y su ritual casi religioso, es uno de los momentos más sobrecogedores de la serie. </li>
<li><a title="Roland “Prez” Pryzbylewski en la Wikipedia (en inglés)" href="http://en.wikipedia.org/wiki/Roland_%22Prez%22_Pryzbylewski">Roland “Prez” Pryzbylewski</a>. Vulnerable, patoso y entrañable, con un carácter apacible puntuado por súbitos arrebatos de mal genio -antológico el bofetón que le propina a un capitoste de la policía de Baltimore, que para más inri es su propio suegro-, constituye un tipo humano que logra del espectador una simpatía irreprimible. Tras abandonar la policía a causa de sucesivos incidentes, ejerce como profesor en una clase de chicos procedentes de zonas asoladas por el narcotráfico, y protagoniza con ellos algunos de los episodios más emotivos de toda la serie. La última escena en la que aparece, mientras contempla cómo uno de sus alumnos más queridos comienza a emprender el camino sin retorno de la drogadicción, pone un nudo en la garganta. </li>
<li><a title="Frank Sobotka en la Wikipedia (en inglés)" href="http://en.wikipedia.org/wiki/Frank_Sobotka">Frank Sobotka</a>. Ya hemos tratado en un par de ocasiones del líder indiscutido del sindicato de estibadores del puerto de Baltimore, dotado de una reciedumbre moral absolutamente insólita, aunque al mismo tiempo poco reconocible desde el prisma de los sermones y los catecismos. Su lucha en pro de los intereses de sus compañeros estibadores termina con un final heroico, desgarrador, de tonos auténticamente trágicos y shakesperianos. </li>
<li><a title="Russell “Stringer” Bell en la Wikipedia (en inglés)" href="http://en.wikipedia.org/wiki/Stringer_Bell">Russell “Stringer” Bell</a>. Poderoso, arrogante, taimado, de inteligencia poco común y enorme atractivo físico (la espléndida percha del actor <a title="Idris Elba en la Wikipedia" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Idris_Elba">Idris Elba</a> demuestra la importancia del proceso de selección de actores a la hora de obtener un producto televisivo de calidad). Un gánster muy poco convencional, que asiste a clases de Economía en la Universidad para integrar las modernas técnicas de gestión en una empresa como el tráfico de drogas, tan clandestina como remuneradora. Si la figura de Franz Sobotka ofrece connotaciones bíblicas o evangélicas, la de Stringer Bell es un ejemplo palmario de cómo una historia moderna puede actualizar de forma muy inteligente el concepto de la <a title="Hybris en la Wikipedia" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Hibris">hybris</a> clásica, la desmesura y el orgullo que llevan a los seres humanos a su perdición. </li>
</ol>
<div class="notasbib">
<p>Los lectores y lectoras de este blog que hayan hecho el esfuerzo sobrehumano de llegar hasta aquí habrán podido comprobar que a lo largo de esta reseña hay decenas de enlaces a la <a title="Wikipedia" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Wikipedia:Portada">Wikipedia</a>, especialmente a su versión inglesa. Pues bien, conviene destacar el hecho de que sobre la serie <em>The Wire</em> hay un caudal realmente impresionante de información en dicha enciclopedia online, a menudo interesantísima no sólo por los datos que proporciona sino por la sutileza y pertinencia de sus análisis. A continuación figuran algunos enlaces que complementan los que he incluido en el cuerpo del artículo:</p>
<ul>
<li>Páginas webs oficiales de la serie, en <a title="The Wire" href="http://www.hbo.com/the-wire/">inglés</a> y en <a title="TheWire.es" href="http://www.thewire.es/">español</a>. </li>
<li><em>The Wire</em> en la Wikipedia, en <a title="The Wire en la Wikipedia (en inglés)" href="http://en.wikipedia.org/wiki/The_Wire">inglés</a> y en <a title="The Wire en la Wikipedia" href="http://es.wikipedia.org/wiki/The_Wire">español</a>:&#160; </li>
<li>Lista de personajes en la <a title="List of The Wire characters en la Wikipedia (en inglés)" href="http://enwikipedia.org/wiki/List_of_The_Wire_characters">Wikipedia</a> y en el sitio web de la <a title="The Wire - Cast and Crew" href="http://www.hbo.com/the-wire/cast-and-crew">HBO</a> (ambos en inglés).</li>
<li>Lista de episodios en la <a title="Lista de episodios de The Wire en la Wikipedia (en inglés)" href="http://en.wikipedia.org/wiki/List_of_The_Wire_episodes">Wikipedia</a>, en la <a title="Lista de episodios de The Wire en la IMDB (en inglés)" href="http://www.imdb.com/title/tt0306414/episodes">IMDB</a> y en el sitio web de la <a title="Episodios de The Wire en la HBO (en inglés)" href="http://www.hbo.com/the-wire/episodes">HBO</a> (todos ellos en inglés). </li>
<li><a title="Deconstruyendo &#39;The Wire&#39;" href="http://www.sensacine.com/article/fichearticle_gen_carticle=18487874.html">Deconstruyendo ‘The Wire’</a>, dossier especial de <a title="Sensacine" href="http://www.sensacine.com/">Sensacine</a>. </li>
<li><a title="The Wire Re-Up" href="http://www.guardian.co.uk/media/series/the-wire-re-up">The Wire Re-Up</a>. Una completísima guía, episodio por episodio, de la serie, publicada por el diario <em><a title="The Guardian" href="http://www.guardian.co.uk/">The Guardian</a></em> (en inglés). A partir de ella se ha publicado <a title="The Wire Re-Up" href="http://www.guardianbooks.co.uk/webapp/wcs/stores/servlet/qs_product_tbp?storeId=10401&amp;catalogId=25501&amp;langId=100&amp;parentType=category&amp;parentId=42110&amp;productId=174687">el libro del mismo título</a>, obra de Steve Busfield and Paul Owen. </li>
<li>Recientemente se ha publicado en español un libro sobre la serie que, a juzgar por las reseñas que he podido leer, tiene un gran interés: David Simon, George Pelecanos, Rodrigo Fresán, Nick Hornby, Jorge Carrión, Iván de los Ríos, Marc Pastor, Margaret Talbot, Marc Caellas y Sophie Fuggle, <em>The Wire.10 dosis de la mejor serie de la televisión</em></em>, Madrid, Errata Naturae, 2010, 240 páginas. Véanse la reseña a cargo de Bernabé Sarabia en <a title="Reseña de The Wire. 10 dosis de la mejor serie de la televisión" href="http://www.elcultural.es/version_papel/LETRAS/27426/The_wire"><em>El Cultural</em></a>, y el artículo de Carlos Boyero en <a title="Realidad con arte" href="http://www.elpais.com/articulo/portada/Realidad/arte/elpepuculbab/20100612elpbabpor_38/Tes"><em>Babelia</em></a>, en el que glosa tanto la publicación del libro como la edición de la serie en DVD. </li>
</ul>
</div>
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		</item>
		<item>
		<title>Actualización a WordPress 3.0</title>
		<link>http://www.labitacoradeltigre.com/2010/06/18/actualizacion-a-wordpress-3-0/</link>
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		<pubDate>Fri, 18 Jun 2010 12:16:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eduardo Larequi</dc:creator>
				<category><![CDATA[Bitácoras y WordPress]]></category>
		<category><![CDATA[actualizaciones]]></category>
		<category><![CDATA[gestión y mantenimiento del blog]]></category>
		<category><![CDATA[tema TwentyTen]]></category>

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		<description><![CDATA[Actualización de La Bitácora del Tigre a la versión 3.0 de WordPress y posible cambio de la plantilla para el blog.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Aunque en un principio tenía la intención de esperar cierto tiempo, me he animado a seguir las exhortaciones de <a title="xarxatic en Twitter" href="http://twitter.com/xarxatic/status/16411412031">xarxatic</a> y <a title="olmillos en Twitter" href="http://twitter.com/olmillos/statuses/16451567391">olmillos</a>, y he actualizado <em>La Bitácora del Tigre</em> a la <a title="WordPress 3.0 “Thelonious”" href="http://wordpress.org/development/2010/06/thelonious/">versión 3.0 de WordPress</a>, que se publicó ayer, precedida por una enorme expectación. Como el mío es un blog grande y con muchos plugins instalados (treinta, para ser más exacto), he decidido ser prudente y seguir al pie de la letra el <a title="Updating WordPress" href="http://codex.wordpress.org/Upgrading_WordPress">procedimiento de actualización estándar</a>. Es decir, hacer copia de seguridad de los ficheros de la aplicación y de la base de datos, así como de otros ficheros clave (como el <strong>wp-config.php</strong>, el <strong>.htaccess</strong> y el <strong>sitemap.xml</strong>), desactivar todos los plugins, actualizar desde el <em>backend</em> de <a title="WordPress" href="http://wordpress.org" target="_blank">WordPress</a> y comprobar, una a una, que todas las extensiones funcionaban correctamente.</p>
<p>Además, he tomado una precaución adicional: hacer una copia de seguridad de todos los widgets, pues muchos de entre los que yo he definido contienen código y no son recuperables mediante las funciones estándar de WordPress. La verdad es que se trata de un trabajo bastante laborioso, no sólo porque en las cuatro zonas widgetizables que permite el tema <a title="Tarski theme" href="http://tarskitheme.com/">Tarski</a> tengo activados 23 widgets, sino sobre todo porque no existe ningún procedimiento automático (o por lo menos yo no lo conozco, y eso que ayer lo estuve buscando afanosamente) que evite el minucioso y lento proceso de copiar y pegar.</p>
<p><span id="more-1248"></span></p>
<p>En realidad, la copia de seguridad de los widgets no venía motivada por un exceso de celo precautorio, sino por un objetivo muy distinto: aprovechando la publicación de WordPress 3.0 y la experiencia acumulada en mi <a title="Entradas de La Bitácora del Tigre correspondientes a la etiqueta &#39;antología digital&#39;" href="http://www.labitacoradeltigre.com/tag/antologia-digital/">proyecto de blog antológico</a>, tengo intención de cambiar la plantilla de <em>La Bitácora del Tigre</em> para aprovechar las <a title="WordPress Codex - Version 3.0 - Appearance" href="http://codex.wordpress.org/Version_3.0#Appearance">nuevas funcionalidades incorporadas al sistema de plantillas de la aplicación</a>. No sé si finalmente me decantaré por <a title="Tema TwentyTen" href="http://wordpress.org/extend/themes/twenty-ten">TwentyTen</a>, el tema por defecto de WordPress 3.0 –me gusta bastante, aunque quizás resulte un poco “soso”-, pero lo más seguro es que en el plazo de algunas semanas <em>La Bitácora del Tigre</em> renueve (no de forma demasiado drástica, o al menos no tengo previsto semejante cambio) su aspecto visual.</p>
<p>Por lo que concierne al proceso de actualización, tengo que destacar que ha funcionado a las mil maravillas, y eso que ha tardado lo suyo. Absorto frente al navegador, y esperando que aparecieran los mensajes de confirmación o fracaso del proceso, por unos momentos he sentido una punzada de ese escalofrío tan peculiar que le recurre a uno la espina dorsal cuando las aplicaciones online no funcionan como se supone que debieran. En cualquier caso, bien está lo que bien acaba, y vistos los resultados sólo queda reconocer el espléndido trabajo que han realizado los programadores de WordPress (sin olvidar a los traductores al español) por esta nueva versión, tan llena de <a title="WordPress Codex - Version 3.0" href="http://codex.wordpress.org/Version_3.0">golosas novedades y estupendas funcionalidades</a>.</p>
<p>Por cierto y para quien le interese: en este fichero <a href="http://www.labitacoradeltigre.com/docs/twentyten_espanol_1.0.zip" title="Traducción al español del tema TwentyTen">ZIP</a> están los archivos .PO y .MO de la traducción al español del tema TwentyTen. Está basada en la <a title="WordPress 3 en español - Traducciones" href="http://wordpress3-es.com/traduccion-es/">la publicada por Dani V. en WordPress 3 en español</a>, aunque con numerosos cambios y modificaciones. Que os aproveche y que disfrutéis de ella con salud.</p>
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		<item>
		<title>Plugins futboleros para WordPress</title>
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		<pubDate>Fri, 11 Jun 2010 12:26:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eduardo Larequi</dc:creator>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Bitácoras y WordPress]]></category>
		<category><![CDATA[Copa Mundial de Fútbol 2010]]></category>
		<category><![CDATA[deporte]]></category>
		<category><![CDATA[FlagTag]]></category>
		<category><![CDATA[fútbol]]></category>
		<category><![CDATA[plugins]]></category>
		<category><![CDATA[wp-football]]></category>

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		<description><![CDATA[Plugins futboleros para WordPress, como celebración de la Copa Mundial de Fútbol 2010: FlagTag y wp-football.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>No todo iban a ser abstrusas, densas y a menudo aburridísimas cogitaciones sobre la capacidad de <a title="WordPress" href="http://wordpress.org" target="_blank">WordPress</a> para <a title="Entradas de La Bitácora del Tigre correspondientes a la etiqueta &#39;tipos de contenido personalizados&#39;" href="http://www.labitacoradeltigre.com/tag/tipos-de-contenido-personalizados/">gestionar tipos de contenido personalizados</a>, o sobre <a title="Entradas de La Bitácora del Tigre correspondientes a la etiqueta &#39;Twitter&#39;" href="http://www.labitacoradeltigre.com/tag/twitter/">la mejor manera de integrar en el blog los comentarios y referencias procedentes de Twitter</a> y otros servicios y aplicaciones de la Web 2.0. Este bloguero recalcitrante también tiene su corazoncito futbolero, y <a title="Entradas de La Bitácora del Tigre correspondientes a la búsqueda del término &#39;fútbol&#39;" href="http://www.labitacoradeltigre.com/?s=f%C3%BAtbol">de vez en cuando</a> suele ceder a sus impulsos, populistas, populacheros y patrioteros (y a otros “eros” que es mejor no mencionar), y a las tentaciones que imponen sus correspondientes apetitos.</p>
<p>Ninguna oportunidad mejor para satisfacer unos y otros que el <a title="Copa Mundial de Fútbol de 2010 en la Wikipedia" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Copa_Mundial_de_F%C3%BAtbol_de_2010">Campeonato Mundial de Fútbol de Sudáfrica</a>, a punto de comenzar. Naturalmente, la comunidad de desarrollo de WordPress se ha sumado a la celebración del evento con diversas iniciativas, entre ellas la publicación de varios plugins. Uno de ellos, del que tuve conocimiento ayer a través de <a title="Daily Tip: Show Support for Your World Cup Team with the FlagTag WordPress Plugin" href="http://wpmu.org/daily-tip-show-support-for-your-world-cup-team-with-the-flagtag-wordpress-plugin/" target="_blank">WPMU.org</a>, es el <a title="FlagTag WordPress Plugin" href="http://www.jeffikus.com/2010/06/03/flagtag-wordpress-plugi/">FlagTag WordPress Plugin</a>, una sencilla extensión que sirve para hacer lo que su propio nombre indica: añadir al blog una banderita flotante (como la que figura a la derecha de estas líneas), mediante la cual el aficionado o aficionada muestra su apoyo a la selección nacional de fútbol de sus amores. </p>
<p><span id="more-1245"></span></p>
<p>No soy yo muy amigo de la exhibición de banderas y demás parafernalia patriótica, pero tampoco creo que sea tan pecaminoso hacer una declaración de fe futbolística en la selección española, en sus jugadores y en su entrenador, Vicente del Bosque, a quien sin ninguna clase de restricción o reticencia le corresponde un calificativo de esos que ya sólo se leen en las novelas antiguas, el de hombre serio, digno y cabal.</p>
<p>Por cierto, el plugin de la banderita (que tiene otras dos versiones, en forma de <a href="http://www.flagtag.co.za/">código JavaScript para HTML y plugin para Joomla!</a>), no es el único, ni siquiera el más recomendable para los blogueros aficionados al balompié. No lo he probado (quizás lo haga esta tarde en alguno de mis blogs experimentales, después del encuentro inaugural del campeonato), pero no me resisto a recomendar otro que tiene una pinta estupenda: el <a title="Plugin wp-football" href="http://wordpress.org/extend/plugins/wp-football/">wp-football</a>, que en un periquete permite montar sobre el blog el seguimiento completo de todo el Mundial.</p>
<p>Que gane el mejor, y que sea la selección española, con buen juego, goles antológicos y emoción a raudales.</p>
<p><strong>Addenda de las 19,45 horas</strong></p>
<p>Acabo de darme cuenta de que la bandera española, tal como la muestra el plugin (que a su vez la toma de la página de <a href="http://www.flagtag.co.za/" title="FlagTag">FlagTag</a>) está en una posición incorrecta, como si hubiera sido volteada en el eje vertical. De hecho, el mismo fallo afecta a las banderas nacionales de Uruguay, Australia, Portugal, Corea del Norte, Corea del Sur, Grecia, Estados Unidos, Eslovenia, Serbia, Dinamarca, Camerún, Italia, Nueva Zelanda, Eslovaquia, México, Costa de Marfil y Chile. Me he puesto en contacto con el autor del plugin para hacerle ver el error, por si puede corregirlo, o avisar a su vez a los responsables del sitio web donde residen las imágenes de las banderas. No es cuestión de prurito patriótico, sino del equivalente gráfico al respeto hacia las normas de ortografía.</p>
<p><strong>Addenda de las 20,15 horas</strong></p>
<p>Los blogueros y blogueras a quienes les arrebate la pasión del fútbol disfrutarán como niños como zapatos nuevos con el plugin <a title="Plugin wp-football" href="http://wordpress.org/extend/plugins/wp-football/">wp-football</a>, que acabo de probar. La extensión permite programar cualquier campeonato de fútbol que se desee, con sus fases, grupos, equipos, encuentros y resultados, pero para hacer la vida mucho más fácil a los usuarios, ya viene preconfigurada con los datos y la organización completa del Mundial de fútbol de Sudáfrica. Los resultados del torneo se pueden añadir a cualquier página o entrada mediante el correspondiente <em>shortcode</em>, o bien a la barra lateral del blog, para lo cual dispone de un widget con múltiples opciones, que permite ofrecer una exhaustiva panorámica del campeonato. Además, el plugin puede traducirse a cualquier lengua mediante la inevitable pareja de ficheros .PO/.MO. Quien lo quiera ver en funcionamiento (en inglés, porque no me he detenido a traducirlo al español), no tiene más que pasarse por mi <a href="http://www.elarequi.com/blogpruebas" title="Blog de pruebas en BlueHost">Blog de pruebas en BlueHost</a>.</p>
<p><strong>Addenda del 12 de junio, a las 11,30 horas</strong></p>
<p><a href="http://nomikos.info/" title="NomikOS">Igor Parra Bastias</a>, un programador chileno, es el autor de otra extensión, denominada <a href="http://nomikos.info/2010/06/10/fifa-world-cup-south-africa-scoreboard-wp-plugin.html" title="FIFA World Cup South Africa Scoreboard – WP plugin">FIFA World Cup South Africa Scoreboard – WP plugin</a>, que automáticamente extrae el resultado de los encuentros del Campeonato Mundial de Fútbol de Sudáfrica, y permite insertarlos en una entrada o página estática del blog mediante un <em>shortcode</em>. La instalación da algún problemilla, tal como he descrito en mi respuesta a su comentario en esta misma página, pero no es nada que no se pueda resolver en un par de minutos, tras echarle un vistazo a los errores y al código de la extensión. Por lo demás, funciona espléndidamente, como puede comprobarse <a href="http://www.elarequi.com/blogpruebas/2010/06/12/mundial-de-futbol-de-sudafrica/" title="Mundial de Fútbol de Sudáfrica">en esta entrada</a>.</p>
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		</item>
		<item>
		<title>Más sobre comentarios, citas, tuiteos y retuiteos para el blog</title>
		<link>http://www.labitacoradeltigre.com/2010/06/07/mas-sobre-comentarios-citas-tuiteos-y-retuiteos-para-el-blog/</link>
		<comments>http://www.labitacoradeltigre.com/2010/06/07/mas-sobre-comentarios-citas-tuiteos-y-retuiteos-para-el-blog/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 07 Jun 2010 10:20:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eduardo Larequi</dc:creator>
				<category><![CDATA[Bitácoras y WordPress]]></category>
		<category><![CDATA[BackType Connect]]></category>
		<category><![CDATA[plugins]]></category>
		<category><![CDATA[Twitoaster]]></category>
		<category><![CDATA[Twitter]]></category>

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		<description><![CDATA[Nuevo sistema de integración de las conversaciones en Twitter con los comentarios del blog, mediante el plugin BackType Connect.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El pasado 20 de abril publiqué un artículo titulado <a title="Comentarios, citas, tuiteos y retuiteos para el blog" href="http://www.labitacoradeltigre.com/2010/04/20/comentarios-citas-tuiteos-y-retuiteos-para-el-blog/">Comentarios, citas, tuiteos y retuiteos para el blog</a>, en el que daba cuenta de mis iniciativas para conseguir que el flujo de referencias que se se genera en <a title="Twitter" href="http://twitter.com/">Twitter</a> a partir de la publicación de un artículo en un blog pudiera integrarse en la lista de comentarios. Entonces utilicé para tal propósito el plugin <a title="Plugin Twitter Comments" href="http://wordpress.org/extend/plugins/twitoaster/">Twitter Comments</a>, una extensión que utiliza el <a title="Twitoaster API" href="http://twitoaster.com/api/">API</a> de <a title="Twitoaster" href="http://twitoaster.com/">Twitoaster</a> para establecer conexiones entre las conversaciones tuiteras y el sistema de comentarios de un blog de <a href="http://wordpress.org">WordPress</a>.</p>
<p>A lo largo de las últimas semanas he comprobado, sin embargo, que el mecanismo con el que opera Twitoaster, y por tanto el plugin Twitter Comments, resulta poco convincente desde la perspectiva de la coherencia semántica de los artículos. En efecto, la naturaleza de las conversaciones de Twitter –fragmentarias, a menudo divergentes y en consecuencia muy dispersas- hace que los comentarios añadidos al blog presenten, con más frecuencia que la deseable, rasgos que los emparentan con el fenómeno del <a title="Off-topic en la Wikipedia" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Off_topic"><em>off-topic</em></a>. Dicho en cristiano, que la integración de las conversaciones de Twitter en la lista de comentarios de un blog presenta un excesivo riesgo de falta de relación con los asuntos que se tratan en los artículos.</p>
<p><span id="more-1244"></span></p>
<p>Por eso he decidido eliminar la extensión, así como todos los comentarios traídos al blog mediante el API de Twitoaster (pido disculpas a sus autores y autoras por un doble motivo: tanto por conducirlos hasta mi bitácora como por arrancarlos de ella), y sustituirlos por un sistema análogo, aunque, a mi modo de ver mucho más eficiente. Se trata del plugin <a title="Plugin BackType Connect" href="http://wordpress.org/extend/plugins/backtype-connect/">BackType Connect</a>, del que en su día leí un <a title="Twitter entra en la conversación de WordPress" href="http://ayudawordpress.com/twitter-entra-en-la-conversacion-de-wordpress/">análisis muy elogioso de Fernando Tellado en Ayuda WordPress</a>, pero que hasta el momento no había sido capaz de activar correctamente en <em>La Bitácora del Tigre</em>.</p>
<p>BackType Connect ofrece varias ventajas sobre Twitoaster: es menos agresivo y mucho más discreto, ofrece varias opciones de configuración entre las que se incluyen la integración de diversos servicios además de Twitter, como <a title="FriendFeed" href="http://friendfeed.com/">FriendFeed</a>, <a title="Digg" href="http://digg.com/">Digg</a> o <a title="Reddit" href="http://www.reddit.com/">Reddit</a>, y, sobre todo, asegura que sólo se publicarán como comentarios en el blog aquellas citas que tengan una relación más directa con el contenido de sus artículos, evitando las referencias derivadas que, como las proverbiales cerezas extraídas de una cesta, van entrelazándose interminablemente en las conversaciones tuiteras.</p>
<p>De todas formas, conviene no lanzar las campanas al vuelo, porque no estoy del todo seguro de que BackType Connect sea la solución definitiva para los objetivos que pretendo. Como en tantos otros aspectos del cotidiano bloguear, habrá que esperar y ver. De momento, he instalado el nuevo plugin con algunas ligeras adaptaciones, que básicamente consisten en la traducción al español de varias cadenas de texto de la extensión original, para lo cual he seguido las minuciosas instrucciones que proporciona <a title="BackType Connect, plugin para WordPress" href="http://blog.fjp.es/backtype-connect-plugin-para-wordpress/">Francisco Javier Palacios</a>, a quien cita Fernando Tellado en su artículo. Mis más sinceras gracias a ambos por sus utilísimas aportaciones.</p>
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		</item>
		<item>
		<title>El blog offline, esta vez en formato ePub</title>
		<link>http://www.labitacoradeltigre.com/2010/06/02/el-blog-offline-esta-vez-en-formato-epub/</link>
		<comments>http://www.labitacoradeltigre.com/2010/06/02/el-blog-offline-esta-vez-en-formato-epub/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 02 Jun 2010 19:02:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eduardo Larequi</dc:creator>
				<category><![CDATA[Bitácoras y WordPress]]></category>
		<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[TIC]]></category>
		<category><![CDATA[blog offline]]></category>
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		<category><![CDATA[wp2epub]]></category>

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		<description><![CDATA[Exportación de un blog elaborado con WordPress al formato ePub, de libros electrónicos o e-books, mediante el plugin wp2epub.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Es curioso cómo los artículos que uno va publicando en la bitácora parecen sintonizar misteriosamente con las fuerzas latentes en la blogosfera. Sí, ya sé que suena un poco campanudo y pretencioso, pero no del todo carente de justificación, si atendemos a la coincidencia del artículo que publiqué hace un par de días, a propósito de las diferentes <a title="Para conseguir una versión offline del blog" href="http://www.labitacoradeltigre.com/2010/05/31/para-conseguir-una-version-offline-del-blog/">opciones para disponer de un blog offline</a>, con la noticia que ayer leí en <a title="Exporta tu sitio WordPress a ePub" href="http://ayudawordpress.com/exporta-tu-sitio-wordpress-a-epub/">Ayuda WordPress</a>, acerca de la posibilidad de exportar un blog elaborado con <a title="WordPress" href="http://wordpress.org">WordPress</a> al formato <a title="EPUB en la Wikipedia" href="http://es.wikipedia.org/wiki/EPUB">ePub</a>, propio de los <a title="Libro electrónico en la Wikipedia" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Libro_electr%C3%B3nico">libros electrónicos o <em>e-books</em></a>.</p>
<p>El proceso necesario para obtener dicho resultado exige –cómo no- la instalación de un plugin, en este caso denominado <a title="Plugin wp2epub" href="http://wordpress.org/extend/plugins/wp2epub/">wp2epub</a>. Una vez activada, el funcionamiento de la extensión es muy simple. Basta con determinar el nombre del archivo, el título y el autor del libro digital, para exportar a continuación la totalidad del blog, o filtrar su contenido, tal como muestra la figura 1, por categorías, por etiquetas o por fecha de los artículos. También es posible determinar el orden de publicación de las entradas, así como utilizar una imagen de portada, aunque yo no he conseguido hacer funcionar esta última opción en ninguna de las tres instalaciones diferentes en las que he probado el plugin.</p>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 510px"><a href="http://www.labitacoradeltigre.com/edu-images/libros_digitales_epub_001.png"><img alt="Figura 1 - Configuración del plugin wp2epub" src="http://www.labitacoradeltigre.com/edu-images/libros_digitales_epub_001_500px.png" title="Figura 1 - Configuración del plugin wp2epub" width="500" height="253" /></a><p class="wp-caption-text">Figura 1 - Configuración del plugin wp2epub</p></div><br />
<span id="more-1243"></span></p>
<p>Naturalmente, la duración y el éxito del proceso de exportación varía mucho dependiendo del tamaño y complejidad del blog. Mientras que en <em>La Bitácora del Tigre</em> la exportación de la categoría <a title="Entradas de La Bitácora del Tigre pertenecientes a la categoría &#39;Libros&#39;" href="http://www.labitacoradeltigre.com/category/libros/">Libros</a> ha fracasado a causa de un problema de falta de memoria, en otro blog de prueba no ha sido difícil lograr un ePub a partir de una veintena de entradas. Ahora bien, el objetivo al que yo aspiraba –un libro digital que agrupara los ciento dieciséis artículos de dicha categoría- sólo ha sido posible en un blog montado en un servidor local sobre Windows.</p>
<p>No estoy muy seguro de que este plugin vaya a ser una estrella de la blogosfera, no sólo porque a mi modo de ver está todavía un poco verde (su interfaz es un tanto rústico, algunas opciones están poco afinadas y ciertos elementos del texto, como fechas y elementos del índice, aparecen en francés), pero puede ser de indiscutible interés para todos aquellos blogueros y blogueras que aspiren a transferir sus bitácoras a un formato diseñado para los dispositivos de lectura digital. Desde esta perspectiva, no se puede negar que el plugin w2epub cumple sobradamente sus objetivos, pues los archivos resultantes se leen con toda comodidad en dispositivos muy diversos. A continuación figuran varias capturas de pantalla donde puede verse en acción dos versiones del ya citado ePub (la mayor tiene nada menos que 568 páginas), en diversos dispositivos: las tres primeras corresponden al lector <a title="Adobe Digital Editions" href="http://www.adobe.com/products/digitaleditions/">Adobe Digital Editions</a> sobre un PC con Windows XP, y las otras tres al lector <a title="Stanza" href="http://www.lexcycle.com/">Stanza</a> sobre <a title="iPod Touch" href="http://www.apple.com/es/ipodtouch/">iPod Touch</a>.</p>
<p><div class="wp-caption aligncenter" style="width: 510px"><a href="http://www.labitacoradeltigre.com/edu-images/libros_digitales_epub_002.png"><img alt="Figura 2 - Libro digital en el lector Adobe Digital Editions, 1" src="http://www.labitacoradeltigre.com/edu-images/libros_digitales_epub_002_500px.png" title="Figura 2 - Libro digital en el lector Adobe Digital Editions, 1" width="500" height="456" /></a><p class="wp-caption-text">Figura 2 - Libro digital en el lector Adobe Digital Editions, 1</p></div><br />
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 510px"><a href="http://www.labitacoradeltigre.com/edu-images/libros_digitales_epub_003.png"><img alt="Figura 3 - Libro digital en el lector Adobe Digital Editions, 2" src="http://www.labitacoradeltigre.com/edu-images/libros_digitales_epub_003_500px.png" title="Figura 3 - Libro digital en el lector Adobe Digital Editions, 2" width="500" height="456" /></a><p class="wp-caption-text">Figura 3 - Libro digital en el lector Adobe Digital Editions, 2</p></div><br />
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 510px"><a href="http://www.labitacoradeltigre.com/edu-images/libros_digitales_epub_004.png"><img alt="Figura 4 - Libro digital en el lector Adobe Digital Editions, 3" src="http://www.labitacoradeltigre.com/edu-images/libros_digitales_epub_004_500px.png" title="Figura 4 - Libro digital en el lector Adobe Digital Editions, 3" width="500" height="456" /></a><p class="wp-caption-text">Figura 4 - Libro digital en el lector Adobe Digital Editions, 3</p></div><br />
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 330px"><a href="http://www.labitacoradeltigre.com/edu-images/libros_digitales_epub_005.png"><img alt="Figura 5 - Libro digital en el lector Stanza para iPod Touch, 1" src="http://www.labitacoradeltigre.com/edu-images/libros_digitales_epub_005.png" title="Figura 5 - Libro digital en el lector Stanza para iPod Touch, 1" width="320" height="480" /></a><p class="wp-caption-text">Figura 5 - Libro digital en el lector Stanza para iPod Touch, 1</p></div><br />
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 330px"><a href="http://www.labitacoradeltigre.com/edu-images/libros_digitales_epub_006.png"><img alt="Figura 6 - Libro digital en el lector Stanza para iPod Touch, 2" src="http://www.labitacoradeltigre.com/edu-images/libros_digitales_epub_006.png" title="Figura 6 - Libro digital en el lector Stanza para iPod Touch, 2" width="320" height="480" /></a><p class="wp-caption-text">Figura 6 - Libro digital en el lector Stanza para iPod Touch, 2</p></div><br />
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 490px"><a href="http://www.labitacoradeltigre.com/edu-images/libros_digitales_epub_007.png"><img alt="Figura 7 - Libro digital en el lector Stanza para iPod Touch, 3" src="http://www.labitacoradeltigre.com/edu-images/libros_digitales_epub_007.png" title="Figura 7 - Libro digital en el lector Stanza para iPod Touch, 3" width="480" height="316" /></a><p class="wp-caption-text">Figura 7 - Libro digital en el lector Stanza para iPod Touch, 3</p></div>
<p>No tengo a mi alcance un lector de libros digitales para comprobar qué tal se lee el epub en tales aparatos, pero si a algún lector o lectora de este blog se le pasa por la cabeza hacerme un regalo con ocasión de mi cuadragésimo noveno cumpleaños (que llegará, si Dios quiere, en fecha tan señalada como el próximo 7 de julio), aquí tiene una idea.</p>
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		</item>
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		<title>Para conseguir una versión offline del blog</title>
		<link>http://www.labitacoradeltigre.com/2010/05/31/para-conseguir-una-version-offline-del-blog/</link>
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		<pubDate>Mon, 31 May 2010 19:17:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eduardo Larequi</dc:creator>
				<category><![CDATA[Bitácoras y WordPress]]></category>
		<category><![CDATA[TIC]]></category>
		<category><![CDATA[blog offline]]></category>
		<category><![CDATA[capturadores web]]></category>
		<category><![CDATA[instalación de WordPress]]></category>
		<category><![CDATA[instalación local]]></category>
		<category><![CDATA[PDF]]></category>
		<category><![CDATA[servidor web local]]></category>
		<category><![CDATA[WordPress en USB]]></category>

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		<description><![CDATA[Análisis de distintos procedimientos para obtener una copia offline del blog: generar una versión en PDF, utilizar un capturador web o crear una copia en un servidor web de ejecución local.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Esta mañana, a solicitud de un compañero que quería mostrar una versión de su blog en una ubicación en la que no dispone de conexión a Internet (no me ha dado más detalles del caso, ni tampoco yo se los he pedido), he estado investigando sobre las diferentes soluciones que permiten obtener dicho objetivo. Las expondré a continuación, de forma más bien sumaria, porque existen muchísimas variaciones, permutaciones y combinaciones a partir de los tres grandes grupos de opciones posibles.</p>
<p><strong>1. Generar una versión documental del blog.</strong></p>
<p>La operación consiste en volcar el contenido de un blog a un formato documental –normalmente <a title="PDF en la Wikipedia" href="http://es.wikipedia.org/wiki/PDF">PDF</a>- que pueda leerse sin conexión a Internet. Es obvio que tal solución sólo es aconsejable si no importa perder la interactividad del blog, su estructura de navegación y la disposición original de sus entradas, páginas, categorías, etiquetas, etc. En un artículo del pasado 22 de noviembre, titulado <a title="Hélice 12 y otros documentos en PDF" href="http://www.labitacoradeltigre.com/2009/11/22/helice-12-y-otros-documentos-en-pdf/">Hélice 12 y otros documentos en PDF</a>, ya consideré algunas aplicaciones que podrían ser adecuadas para este propósito, pero esta mañana he descubierto, a partir de una consulta a los <a title="Accessing an old blog offline" href="http://wordpress.org/support/topic/388069" target="_blank">foros de WordPress</a>, un servicio muy interesante. Se trata de <a title="BlogBooker" href="http://www.blogbooker.com/index.php" target="_blank">BlogBooker</a>, un servicio online cuyo rasgo característico es que opera a partir de los ficheros de exportación generados por <a title="Blogger" href="https://www.blogger.com/" target="_blank">Blogger</a>, <a title="LiveJournal" href="http://www.livejournal.com/" target="_blank">LiveJournal</a> y <a title="WordPress" href="http://wordpress.org" target="_blank">WordPress</a>.</p>
<p><span id="more-1241"></span></p>
<p>Y la verdad es que lo hace bastante bien, si he de juzgar a partir de mi propia experiencia, pues BlogBooker ha sido capaz de lidiar con el fichero de exportación de <em>La Bitácora del Tigre</em>, un monstruo de casi 10 MB. de texto plano y más de 116.000 líneas, cuyo resultado es un monumental PDF de nada menos que 1599 páginas, con paginación, índices, ilustraciones, comentarios e hipervínculos perfectamente funcionales, que tendré bien a mano para futuras contingencias. Evidentemente, no todo es perfecto en el mundo de las aplicaciones gratuitas –la maquetación y la forma de resolver el asunto de los enlaces incrustados, por poner dos ejemplos, distan mucho del óptimo deseable-, pero el producto final es del todo presentable.</p>
<p>Hay que tener en cuenta, además, que la solución ingeniada por BlogBooker tiene otra virtud muy aprovechable, y es el hecho de que, al estar basada en un fichero de exportación, cabe utilizarla para generar PDFs basados en cualquiera de los múltiples criterios que se pueden seleccionar para exportar un blog de WordPress. Es decir, se puede crear un PDF basado en autores, plazos cronológicos, tipo de contenido o estado de publicación, categorías, etiquetas, etc. Yo he probado a crear una versión documental de la <a title="Entradas de La Bitácora del Tigre correspondientes a la categoría &#39;Libros&#39;" href="http://www.labitacoradeltigre.com/category/libros/" target="_blank">sección de libros de La Bitácora del Tigre</a><em></em>, mediante el plugin <a title="Plugin Advanced Export for WP &amp; WPMU" href="http://wordpress.org/extend/plugins/advanced-export-for-wp-wpmu/">Advanced Export for WP &amp; WPMU</a>, y el resultado es tan bueno que estoy pensando en utilizarlo como carta de presentación para abrirme paso en el negocio editorial (es broma, porque no están los tiempos como para privarse de la condición de funcionario, por mucho descuento salarial que se nos venga encima).</p>
<p><strong>2. Descargar una versión navegable del blog mediante un capturador web.</strong></p>
<p>Los capturadores o <em>web rippers</em> (literalmente, ‘destripadores de webs’) son programas que se conectan a un sitio de Internet, lo leen y lo escriben a un soporte de almacenamiento, en forma de archivos estáticos. Existen multitud de aplicaciones que, de un modo u otro, encajan en esta definición (véase, por ejemplo, <a title="Softonic - Capturadores web" href="http://www.softonic.com/windows/capturadores-web">el epígrafe correspondiente en Softonic</a>), y sus dos mayores ventajas son, en primer lugar, que resultan relativamente fáciles de utilizar, y en segundo lugar que permiten obtener una copia navegable del sitio, que se puede ejecutar localmente en un navegador sin conexión a Internet. Ahora bien, conviene tener en cuenta que la mayoría de esas aplicaciones dejan ciertos elementos fuera de su alcance, bien sean imágenes, determinados archivos multimedia o ciertas funcionalidades que no se pueden capturar.&#160; Por otra parte, para sitios grandes y de estructura compleja, la definición del nivel de profundidad al que debe llegar la extracción del sitio puede resultar bastante complicada.</p>
<p>Yo he experimentado con diversos capturadores web en más de una ocasión, normalmente para hacer pruebas (es decir, sin una necesidad real de utilizar las capturas en un contexto en el que la conexión a Internet fuera imposible) y los resultados nunca han sido los apetecidos. La última vez que lo intenté con mi blog y uno de los programas más conocidos , <a title="HTTrack" href="http://www.httrack.com/">HTTrack</a> (una aplicación gratuita y multiplataforma, que tiene versiones para Windows y para varias distribuciones de Linux), el <em>web ripper</em> entró en una especie de bucle infinito, hasta que, después de más de diez horas de descarga y tras haber volcado al ordenador más de ¡4 GB. de datos!, tuve que detener el proceso.</p>
<p>En una prueba más reciente, realizada para la redacción de este artículo, y limitada a la ya citada categoría de ‘Libros’ de <em>La Bitácora del Tigre</em>, el HTTrack ha conseguido descargar los archivos correspondientes a dicha sección en algo menos de 16 minutos y con un peso de casi 22 MB., lo cual parece más razonable. Sin embargo, una vez ejecutado el sitio en el navegador local, he podido comprobar que los enlaces que remiten a los artículos de dicha función no envían al sitio almacenado en mi disco duro, sino a las URLs originales, por lo que la descarga carece de utilidad para los objetivos pretendidos. Probablemente este defecto no sea achacable a limitaciones intrínsecas en la funcionalidad del capturador web (a ningún programa se le pueden poner imposibles), pero sí pone de relieve las limitaciones inherentes a esta clase de aplicaciones, que fallan cuando se enfrentan a sitios con una estructura hipertextual tan densa y compleja como un blog realizado con WordPress.</p>
<p><strong>3. Crear una copia exacta del blog mediante un servidor web ejecutable en local.</strong></p>
<p>Esta es la opción más satisfactoria desde un punto de vista técnico, porque el resultado final puede ser un clon prácticamente exacto del blog original. Por el contrario, también es la más difícil de conseguir, porque exige la instalación de un servidor web (normalmente mediante un paquete preparado al efecto, como <a title="AppServer" href="http://www.appservnetwork.com/">AppServer</a>, <a title="EasyPHP" href="http://www.easyphp.org/">EasyPHP</a>, <a title="WampServer" href="http://www.wampserver.com/">WampServer</a> o <a href="http://www.apachefriends.org/es/xampp.html">XAMPP</a> para Windows, o <a title="MAMP" href="http://www.mamp.info/en/index.html">MAMP</a> y <a title="XAMPP for Mac OS X" href="http://www.apachefriends.org/en/xampp-macosx.html">XAMPP</a> para Mac OS X, y no menciono las alternativas para Linux porque muchas distribuciones ya integran, aunque no las tengan activadas, las tres aplicaciones esenciales que forman parte de estos paquetes, es decir, el servidor <a title="Apache" href="http://www.apache.org/">Apache</a>, el lenguaje de programación <a title="PHP" href="http://php.net/index.php">PHP</a> y la base de datos <a title="MySQL" href="http://www.mysql.com/">MySQL</a>), que ejecute exactamente la misma instalación y configuración del blog original, con sus mismas plantillas y extensiones, y por supuesto con un conjunto de datos idéntico. Si se dispone de los conocimientos para instalar y ejecutar en local un servidor web con los servicios anexos, (dependiendo de la complejidad del paquete, pueden incluir, además, un servidor FTP, un servidor de correo, etc.), es perfectamente factible obtener un blog con un porcentaje altísimo de funcionalidad y fidelidad al original.</p>
<p>Una rápida búsqueda por Internet permite encontrar una auténtica montaña de tutoriales sobre esta técnica, pero para no aburrir a mis lectores sólo ofreceré un puñado de referencias:</p>
<ul>
<li><a href="http://comohackear.wordpress.com/2009/06/11/como-instalar-wordpress-en-tu-computadora-para-tener-una-copia-de-prueba-de-tu-blog/">Como instalar WordPress en tu computadora para tener una copia de prueba de tu blog</a>: un tutorial muy completo, que explica todas las fases esenciales del proceso, basado en MAMP para Mac OS X.</li>
<li><a title="Documentation about Xampp" href="http://www.apachefriends.org/en/faq-xampp.html">Documentación de XAMPP</a>, que incluye varios completísimos tutoriales (en inglés).</li>
<li><a href="http://sixrevisions.com/tutorials/web-development-tutorials/using-xampp-for-local-wordpress-theme-development/">Using XAMPP for Local WordPress Theme Development</a>: un tutorial auténticamente colosal sobre el desarrollo de plantillas para WordPress a partir de una instalación de XAMPP. Gran parte de lo que en este documento se explica es aprovechable para los propósitos del presente artículo (en inglés).</li>
<li><a title="WordPress instalado en modo local bajo Ubuntu (Instalando Lamp II)" href="http://know-how.com.es/wordpress-instalado-en-modo-local-bajo-ubuntu-instalando-lamp-ii/">WordPress instalado en modo local bajo Ubuntu (Instalando Lamp II)</a>. Excelente tutorial sobre la instalación de WordPress en la distribución Ubuntu. El documento es parte de una serie de tres artículos en los que se trata la instalación de Apache-PHP-MySQL (el primero de la serie) y la instalación de Joomla en Ubuntu (el tercero).</li>
<li><a title="Wordpress sobre XAMPP" href="http://www.blueplastic.net/wordpress-sobre-xampp/">WordPress sobre XAMPP</a>: aunque hay cientos de tutoriales parecidos a éste, lo he escogido porque trata de la instalación de la aplicación sobre Windows 7, y por tanto está bastante actualizado.</li>
</ul>
<p>Una ventaja adicional de este tipo de soluciones, muy utilizadas por los profesionales de la creación de sitios web, es que permiten montar sitios de desarrollo en los que hacer pruebas y experimentos, y someter al blog a todos los tormentos imaginables, que serían del todo imprudentes en un sitio en producción. Se puede tener en un servidor local una copia sincronizada del blog original y experimentar sobre ella todos los ajustes que se consideren necesarios; sólo una vez que éstos hayan sido afinados y probados a plena satisfacción, el resultado se sube, mediante diversos procedimientos, al servidor de producción.</p>
<p>Por último, las instalaciones de un blog en servidor local tienen otra ventaja, y es que existen paquetes específicamente preparados para ejecutar el servidor web en un dispositivo portátil,como <a href="http://www.chsoftware.net/en/mowes/mowesportable/main.htm">MoWeS Portable</a>, diseñado para funcionar en llaves USB, o <a href="http://www.server2go-web.de/">Server2Go</a>, para unidades de CD o DVD (también XAMPP y algún otro de los paquetes ya mencionados pueden ser ejecutados en sus denominadas “versiones portables”, tal como expliqué, hace ya bastante tiempo en el artículo <a title="WordPress en un pincho" href="http://www.labitacoradeltigre.com/2007/03/12/wordpress-en-un-pincho/">WordPress en un pincho</a>). Estas versiones especializadas de los empaquetamientos de la tríada mágica –Apache, PHP y MySQL- son muy adecuadas para aquellos casos en que el objetivo es proporcionar una distribución autoejecutable de un sitio web dinámico, sea un blog, un portal, un <a title="LCMS en la Wikipedia" href="http://es.wikipedia.org/wiki/LCMS">LCMS</a>, etc. </p>
<p>En todo caso, nunca hay que olvidarse de la condición esencial de la que hemos partido al comenzar este artículo, es decir, de la falta de conexión a Internet. Si carecemos de ella y nuestra bitácora llama a una imagen, a un vídeo o a un archivo de audio que se halle en otro servidor distinto al que se está ejecutando en local –y esto es muy frecuente en todos los sitios web que aprovechan la enorme variedad de servicios de la Web 2.0, y prácticamente no hay blog que no lo haga-, la funcionalidad asociada a dichos elementos será imposible. Por otra parte, sólo se puede obtener un clon exacto de un blog (de cualquier sitio web, en realidad, sea estático o dinámico) cuando se dispone de todos sus elementos de instalación. Dicho en otros términos: no se puede ejecutar en local un blog de <a href="http://www.wordpress.com">WordPress.com</a> (o, por referirme al caso con el que he empezando este artículo, de la plataforma <a title="Multiblog" href="http://irati.pnte.cfnavarra.es/multiblog/">Multiblog</a>) con todas sus funcionalidades asociadas, porque es imposible recuperar de los servidores de dichos servicios todos los elementos que se la proporcionan. Lo mismo ocurre con un blog de Blogger: éste será exportable a local o a otra plataforma, servicio o aplicación gestora de blogs, pero no se podrá reproducir la instalación original, ya que depende de elementos imposibles de reproducir.</p>
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