<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearch/1.1/' xmlns:blogger='http://schemas.google.com/blogger/2008' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0' gd:etag='W/&quot;DU4ESHw8eSp7ImA9WhNWE0U.&quot;'><id>tag:blogger.com,1999:blog-3846133585689860575</id><updated>2012-12-13T05:38:29.271-03:00</updated><category term='Roberto Fontanarrosa'/><category term='Juan José Saer'/><category term='Charles Bukowski'/><category term='Nora Ephron'/><category term='historias choreadas'/><category term='Alejandro Dolina'/><category term='historias de mi autoría'/><category term='minicuento'/><category term='Luís Fernando Veríssimo'/><category term='Ricardo Siri &quot;Liniers&quot;'/><category term='autores noveles'/><category term='Julio Cortázar'/><category term='Horacio Quiroga'/><category term='Jorge Luis Borges'/><category term='Mariano Ritterstein'/><title>Historias Asesinas para Matar el Tiempo</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://www.historiasasesinas.com.ar/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3846133585689860575/posts/default?redirect=false&amp;v=2'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.historiasasesinas.com.ar/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><link rel='next' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3846133585689860575/posts/default?start-index=26&amp;max-results=25&amp;redirect=false&amp;v=2'/><author><name>Félix Alejandro Lencinas</name><uri>https://plus.google.com/116162535106359816490</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh4.googleusercontent.com/-0DtCcWBwfhw/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAB1I/xbHfmVl5EkE/s512-c/photo.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>86</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>25</openSearch:itemsPerPage><entry gd:etag='W/&quot;A0EBQHY4eSp7ImA9Wx9VF00.&quot;'><id>tag:blogger.com,1999:blog-3846133585689860575.post-103375119044050452</id><published>2011-02-03T02:07:00.001-03:00</published><updated>2011-02-03T02:07:31.831-03:00</updated><app:edited xmlns:app='http://www.w3.org/2007/app'>2011-02-03T02:07:31.831-03:00</app:edited><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historias de mi autoría'/><title>83ª Historia Asesina - “Bajo el andén”</title><content type='html'>&lt;p align="justify"&gt;Cuando me siento en la estación a esperar el tren (que es cuando consigo un asiento libre en la estación, lo cual en realidad no pasa muy seguido), me siento a leer algo que tenga a mano, siempre llevo algo, si no es un libro, es algún apunte de la facultad, porque siempre hay algo que estudiar.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Pero la mayoría de las veces me pongo cerca del borde del andén, para subir rápido al tren (y más cuando es hora pico, donde siempre es mejor subir antes que todo el montón que sube detrás tuyo y que queda todo apretujado contra la puerta que después de cinco o seis intentos, cierra). Cuando estoy cerca del borde del andén (pero atrás de la línea amarilla, como se advierte) miro las vías, veo los durmientes, veo las rocas, veo debajo del andén del frente esa parte oscura, ese hueco entre el piso y el piso del andén, donde a veces veo gatos (y mi papá cuando era chico me decía que había ratas y que los gatos las cazaban) y a veces sólo basura. Hueco que no está en todas las estaciones, pero en la estación en donde yo tomo el tren sí está.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Sin embargo, el momento en que estar frente al andén se convierte en una mezcla de miedo, incertidumbre y confusión, es cuando viene el tren. Mirando la vía, veo cómo el tren va tapando la vía, y las piedras y los durmientes y aplasta la basura que a veces está en la zona de vías. Me da miedo, porque estoy adelante y mucha gente está detrás mío que empieza a acumularse cerca de las puertas. Me da terror la idea de que alguien me empuje y que el tren me pase por encima. Me da más terror cuando mi tren no viene, pero viene el del frente y puedo ver todos los dispositivos que tienen las ruedas, algunas cajas que hacen chispas. Imagino que caer ahí debajo es una muerte segura, e imagino mi muerte ahí debajo, imagino la muerte de un yo que fue empujado, o peor, un yo que se arrojó voluntariamente.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Me da terror la idea de tirarme a mí mismo a las vías. Me aterra la idea de que alguien me tire, pero sería la voluntad de alguien más, la voluntad de otro que quiso que yo muriese debajo del ferrocarril. Pero me aterra aún más la idea de que la voluntad no sea ajena, que la voluntad sea mía, que el que desprecie la vida sea yo mismo, que yo desprecie mi propia vida.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;De todas formas, soy un cobarde y hay que tener muchas agallas para querer asesinarse a uno mismo. Creo que hay que tener la sangre fría para matar a alguien más, o estar muy desquiciada, pero hay que tener menos que para matarse a uno mismo, porque en el primer caso, el que pierde la vida es un tercero. Pero cuando uno se mata a uno mismo, cuando se tira debajo de la vía, entonces hay que tener más agallas. Porque no es apoyar en la sien y tirar del gatillo y se acabo. Es esperar el tren adecuado, a la hora adecuada que uno crea que sea para hacerlo. Es luego escuchar la bocina a lo lejos, es escuchar el aviso de que llega la hora. Con el revólver no hay señal alguna, hay preparación, pero se carece de señal. En cambio con el tren, el tren te avisa, la señal de barrera de avisa, el pito del guarda te avisa, y tomás coraje y te tirás o cobardemente te quedás arriba del tren.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;La chica esta no fue cobarde. Frente a mis ojos saltó en el momento preciso, con una precisión de clavadista olímpico diría yo. Y recreó todo lo que había imaginado, aunque enseguida saqué la vista porque no lo pude resistir. La chica se inmoló, se inmoló a sí misma, fue su propia asesina. Aunque en realidad no sé si fue así, no sé qué pasó después, porque no pude resistirlo, y me di media vuelta y no tomé el tren, no tomé nada, porque automáticamente además se suspendió todo.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Fue un espectáculo desagradable, pero de suma valentía. La gente en las boleterías insultaba al enterarse del hecho y de que llegarían tarde al trabajo, pero ellos eran cobardes porque no se les ocurriría siquiera la idea de suicidarse literalmente, quizás sólo figurativamente en alguna forma de expresión cotidiana. Pero muy pocos harían lo que la chica.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;¿Y si sobrevivió? ¿Qué pasó? No todos los intentos de asesinatos son efectivamente llevados a cabo. Las diferencias de este tipo de asesinato con los demás es que el culpable es evidente y fácilmente encontrado, pero la otra es que el culpable no es culpable de nada. El suicidio es un cidio del sui, no del homi, y el que se penaliza es el mismo. No creo que sea posible culpar tanto a la víctima como el victimario.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Bajo el andén, se encuentra el crimen más valiente y perfecto de todos. El del sui.&lt;/p&gt;  </content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.historiasasesinas.com.ar/feeds/103375119044050452/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.historiasasesinas.com.ar/2011/02/83-historia-asesina-bajo-el-anden.html#comment-form' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3846133585689860575/posts/default/103375119044050452?v=2'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3846133585689860575/posts/default/103375119044050452?v=2'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.historiasasesinas.com.ar/2011/02/83-historia-asesina-bajo-el-anden.html' title='83ª Historia Asesina - “Bajo el andén”'/><author><name>Félix Alejandro Lencinas</name><uri>https://plus.google.com/116162535106359816490</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh4.googleusercontent.com/-0DtCcWBwfhw/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAB1I/xbHfmVl5EkE/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry gd:etag='W/&quot;C0QHQXo6cSp7ImA9Wx9WFk4.&quot;'><id>tag:blogger.com,1999:blog-3846133585689860575.post-3440326305678050619</id><published>2011-01-21T14:33:00.001-03:00</published><updated>2011-01-21T14:35:30.419-03:00</updated><app:edited xmlns:app='http://www.w3.org/2007/app'>2011-01-21T14:35:30.419-03:00</app:edited><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historias choreadas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Charles Bukowski'/><title>82ª Historia Asesina - “La máquina de coger”</title><content type='html'>&lt;p align="justify"&gt;&lt;em&gt;Charles Bukowski fue un escritor estadounidense, considerado un símbolo del género literario conocido como “realismo sucio”. Sus relatos rozan la literatura erótica, aunque llamarlos así me parece una burda simplificación. Más bien, son oscuros y crudos y muestran la propia crudeza de la vida y de aspectos de ella que uno conoce y sabe que existen, pero que a veces no son tema de la “alta literatura”.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;em&gt;Los relatos de Bukowski en nuestro idioma nos llegan generalmente a través de traducciones de la editorial Anagrama, que sin quitarles el mérito, nos llegan a los rioplatenses con muchos modismos del español de españa. El cuento que publicaré a continuación, “The Fuck Machine” (traducido como “La máquina de follar” en las ediciones mencionadas), es una traducción propia desde el inglés a algo que podríamos considerar “rioplatense”. Es una traducción &lt;/em&gt;amateur&lt;em&gt; y por lo tanto puede contener fallas. Están advertidos. Así los dejo con:&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;font size="5"&gt;“La máquina de coger”&lt;/font&gt; de Charles Bukowski&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Era una noche calurosa en lo de Tony. Ni siquiera pensaba en coger, sólo en tomar cerveza fresca. Tony nos alcanzó un par a mí y al Indio Mike, quien sacó la plata. Le dejé pagar la primera ronda. Tony la puso en la caja, aburrido, miró alrededor a cinco o seis que estaban mirando sus cervezas como idiotas, y luego camino hacia nosotros.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—¿Qué pasa, Tony? —pregunté.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—Ah, mierda —dijo él.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—Así que nada nuevo.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—Mierda —dijo Tony.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—Ah, mierda —dijo el Indio Mike.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Tomamos nuestras cervezas.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—¿Qué pensás de la luna? —le pregunté a Tony.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—Mierda —dijo él.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—Seh —dijo el Indio Mike—, el tipo que es un pelotudo en la Tierra, es un pelotudo en la luna, eso no hace ninguna diferencia.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—Dicen que probablemente no haya vida en Marte —dije.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—¿Y qué? —preguntó Tony.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—Oh, mierda —dije—, traé dos cervezas más.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Tony las trajo, después agarró la plata y la puso en la caja. Volvió.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—Mierda que hace calor. Me gustaría estar más muerto que un tampón de ayer tirado a la basura.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—¿Dónde van los hombres cuando se mueren, Tony?&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—Mierda, ¿a quién le importa?&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—¿No creés en el espíritu humano?&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—¡Esas son un montón de pelotudeces!&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—¿Y qué pasa con el Che, Juana de Arco, Billy the Kid, todos esos?&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—¡Un montón de pelotudos!&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Tomamos nuestras cervezas pensando en eso.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—Ahí vengo —dije—, tengo que ir a mear.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Caminé hacia el mingitorio y ahí, como siempre, estaba Petey la lechuza. La saqué y empecé a mear.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—Se nota que la tenés chiquita —me dijo.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—Cuando estoy meando o meditando, sí, pero soy lo que se dice, un tipo súper elástico. Porque cuando es el momento, cada centímetro que tengo ahora, vale por cinco.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—Eso está bien entonces, si no estás mintiendo, porque veo cinco centímetros ahí nomás.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—Solo estoy mostrando la cabeza.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—Te doy un dólar por chuparte la pija.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—No es mucho.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—Estás mostrando más que la cabeza, estás mostrando cada centímetro de tu pija.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—Andate a cagar, Pete.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—Ya vas a volver cuando te quedes sin plata para la cerveza.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Me fui.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—Dos cervezas más —ordené.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Tony repitió su rutina y volvió.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—Hace tanto calor que creo que me voy a volver loco —dijo él.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—El calor te hace darte cuenta de quién sos en realidad —le dije a Tony.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—Eh, pará, ¿me estás diciendo loco?&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—Casi todos lo somos, pero es un secreto guardado.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—Está bien, digamos que la pelotudez que estás diciendo está bien, ¿cuántos hombres cuerdos hay en la tierra? ¿Hay alguno?&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—Algunos, pocos.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—¿Cuántos?&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—¿De todos los billones de hombres que hay?&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—Seh, seh…&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—Bueno, diría que cinco o seis.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—¿Cinco o seis? —dijo el Indio Mike— ¡Chupame la verga!&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—Mirá —dijo Tony—. ¿Cómo sabés que estoy loco? ¿Cómo me las arreglo estando loco?&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—Bueno, como estamos todos locos, hay unos pocos que nos controlan, y nos dejan andar por ahí, locos. Eso es todo lo que pueden hacer en este momento. Tenía la idea de que querían buscar un lugar para vivir en el espacio exterior mientras nos destruían, pero ahora sé que los locos controlan el espacio también.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—¿Cómo sabés?&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—Porque plantaron la bandera estadounidense en la luna.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—¿Y si los rusos hubieran puesto la bandera rusa en la luna?&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—Sería lo mismo —dije.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—¿Entonces vos sos imparcial? —preguntó Tony.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—Soy imparcial a todos los grados de locura. &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Nos quedamos callados. Seguimos tomando y Tony también, empezó a servirse un escocés con agua. Él podía, era el dueño del lugar.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—Dios, hace calor —dijo Tony.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—Mierda que sí —dijo el Indio Mike.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Tony se puso a hablar en ese momento:&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—Locura —dijo—, ¿saben que hay algo muy loco sucediendo en este mismo momento?&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—Seguro —dije.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—No, no, no, quiero decir que aquí mismo, en este lugar.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—¿Seh?&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—Seh. Es tan loco que a veces me asusto.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—Decime de que se trata todo eso, Tony —dije, siempre listo para escuchar las pelotudeces de los demás.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Tony se inclinó hacia nosotros.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—Conozco un tipo que tiene una máquina de coger, pero no esas porquerías locas de las revistas de sexo, como las que ven en los avisos, botellas de agua caliente con conchas de carne picada intercambiables, toda esa cosa sin sentido. Este tipo realmente hizo una de verdad, un científico alemán. Nosotros lo atrapamos, bueno, es decir, el gobierno, antes de que los rusos lo agarraran. Ahora, no digan nada.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—Seguro, Tony, seguro.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—Von Brashlitz. Nuestro gobierno trató de interesarlo en el espacio, pero no pudieron. Un hombre realmente brillante, pero solo tiene esta máquina de coger en la mente. Y a su vez, cree que es algún tipo de artista, se llama así mismo Miguel Ángel a veces. Le dieron una pensión de quinientos dólares por mes para mantenerlo vivo y lejos de los manicomios. Lo vigilaron por un tiempo, pero después parece que se aburrieron o se olvidaron de él, pero los cheques siguieron llegando. Un agente llegaba, hablaba diez o veinte minutos con él, escribía un reporte diciendo que está loco y se iba. Y así, vagó de pueblo en pueblo arrastrando su baúl rojo enorme con él. Finalmente, una noche llegó acá y comenzó a chupar. Me dijo que era un hombre cansado, que necesitaba un lugar tranquilo para continuar su investigación. Le di el lugar para quedarse y esconderse. Un montón de locos vienen por acá, ustedes saben.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—Seh —dije.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—Y siguió poniéndose más en pedo y más en pedo y me largó todo. ¡Había diseñado una mujer mecánica que podía darle a un hombre la mejor cogida que ninguna mujer creada a través de los siglos podría! Encima sin menstruación, sin mierda, sin discusiones.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—He estado buscando —dije— una mujer así toda mi vida.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Tony se rió&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—Todos los los hombres han buscado algo así. Pensé que estaba loco, por supuesto, hasta que un día después de cerrar, fui hasta su cuarto con él, y sacó a la máquina de coger de su baúl rojo.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—¿Y?&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—Fue como ir al cielo antes de morir.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—Dejame adivinar el resto —le pedí a Tony.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—A ver.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—Von Brashlitz y su máquina de coger están arriba en su habitación ahora mismo.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—Ajá.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—¿Cuánto?&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—Veinte dólares por cabeza.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—¿Veinte dólares por garcharte una máquina?&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—Él superó a lo que sea que nos haya creado. Ya van a ver.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—Petey la lechuza me la chupa por un mango.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—Petey la lechuza está bien, pero no tiene ni es una invención que supere a los dioses.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Le di mis veinte.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—A ver Tony, si esta es alguna clase de broma inventada por el calor, ¡perdiste a tu mejor cliente!&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—Como dijiste antes, todos estamos locos de alguna forma, así que depende de vos.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—Bueno —dije.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—Yo sólo recibo el cincuenta por ciento, tenés que entender. El resto se lo queda Von Brashlitz. Una pensión de 500 mangos no vale mucho con la inflación y los impuestos y Von B. chupa Schnapps como loco.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—Hagámoslo —dije—, ahí tenés cuarenta mangos. ¿Dónde está esta inmortal máquina de coger?&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Tony levantó una parte de la barra y dijo:&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—Pasen por acá, tomen la escalera a la parte de atrás, suban por ahí, golpeen y digan que yo los mando.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—¿Qué número de puerta?&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—La 69.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—Oh, bueno —dije— ¿Qué más?&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Encontramos la escalera y subimos.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—Tony haría cualquier cosa por hacernos un joda.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Caminamos y la encontramos, ahí estaba, la puerta 69. Golpeé y dije que Tony nos había mandado.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—Ah, entren caballeros.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Y ahí estaba, un loco con apariencia de viejo verde, con un vaso de Schnapps en su mano, anteojos de doble lente, como en una película vieja. Parecía que tenía una visita, una jovencita, muy joven y se veía frágil pero fuerte al mismo tiempo.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Cruzó sus piernas, mostrando todo un poco: rodillas y muslos con sus pantimedias de nylon y esa pequeña parte ahí donde las medias terminaban y un pequeño pedacito de carne empezaba. Ella era todo culo y pechos, piernas con pantimedias, y unos ojos azules limpios y sonrientes.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—Caballeros, mi hija Tanya.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—¿Qué?&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—Ah, sí, lo sé, soy tan viejo, pero como existe el mito del hombre negro con su siempre verga gigante, también existe el de los viejos alemanes pervertidos que nunca paran de coger. Crean lo que quieran creer. Ella es mi hija Tanya, de todas formas.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—Hola, chicos —dijo riendo.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Al instante todos miramos a la puerta que tenía un cartel: “Cuarto de almacenamiento de la máquina de coger”. Terminó su Schnapps.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—Ah, sí, ustedes muchachos, vinieron acá por la mejor cogida de sus vidas, ¿no?&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—¡Papá! —dijo Tanya— ¿Por qué siempre tenés que ser tan vulgar?&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Tanya volvió a cruzar sus piernas, más alto esta vez, y casi acabo. Mientras, el profesor se tomó otro Schnapps, se levantó y caminó hasta la puerta con el cartel de “Cuarto de almacenamiento de la máquina de coger”. Se dio vuelta y nos sonrió y muy lentamente abrió la puerta. Entró y luego salió con un artefacto que parecía una cama de hospital con ruedas. Estaba desnuda, era un pedazo de metal.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;El profesor empujó el maldito aparato al frente de nosotros, después empezó a tararear alguna asquerosa canción, probablemente algo de Alemania.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Un pedazo de metal, con un agujero en el centro. El profesor agarró una lata de aceite, la apoyó el agujero y empezó a aplicarle una gran cantidad del aceite, mientras seguía tarareando esa desquiciada canción alemana.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Seguía poniéndole aceite, y por un instante, miró hacia atrás por sobre su hombro y dijo, “lindo, ¿no?”, y siguió trabajando, poniéndole el aceite.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;El Indio Mike me miró, trató de reírse y dijo:&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—Carajo, me parece que caímos otra vez.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—Sí —dije—, hace como cinco años que no la pongo, pero ni en pedo voy a meter mi verga en ese montón de metal.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Von Brashlitz se rió, caminó hasta su licorera, encontró otro quinto de Schnapps, se sirvió y se sentó mirándonos.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—Como en Alemania nos estábamos dando cuenta de que la guerra estaba perdida, y que la red empezaba a debilitarse, en batalla final de Berlín nos dimos cuenta de que la guerra había tomado un nuevo objetivo, y la verdadera guerra fue ver quién capturaba la mayor cantidad de científicos alemanes. Si a Rusia le fue bien, en términos de números o de capacidad cerebral, es algo que no sé. Sólo sé que los estadounidenses me agarraron primero, no me dejaron escapar, me pusieron en un auto, me dieron una bebida, pusieron pistolas en mi cabeza, me hicieron promesas, me amenazaron. Yo firmé todo.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—Bueno —dije— suficiente de la lección de historia, pero de todas formas no voy a meter mi verga, mi pequeña y pobre verga en ese coso de metal, o lo que mierda sea. Hitler debe a haber sido una niñera muy desquiciada, para cuidarte. Me hubiera gustado que los rusos te hubiesen atrapado primero, ¡quiero que me devuelvan mis veinte mangos!&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Von Brashlitz se rió muy fuertemente.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—Es sólo mi pequeña broma, se asustaron, ¿&lt;i&gt;nein&lt;/i&gt;?&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Se siguió riendo y luego empujó el montón de chatarra de vuelta al cuarto. Cerró la puerta, volvió a reírse y bebió un poco más de Schnapps. Después se sirvió otro más, realmente chupaba como loco.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—Caballeros, yo soy un artista y un inventor. Mi máquina de coger es realmente mi hija Tanya.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—¿Más de sus joditas, Von? —le pregunté.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—¡Nada de jodas! ¡Tanya! Andá y sentate en el regazo del caballero.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Tanya se rió, se levantó y se sentó encima de mí. ¿Una máquina de coger? ¡No lo podía creer! Su piel era piel, o eso parecía, y su lengua entró a mi boca cuando nos besamos, y no era mecánico el movimiento que hacía, cada momento era distinto y respondía a los míos. Estaba ocupado con ella, arrancándole la blusa de sus pechos, cuando enredados nos paramos, y la tomé, y me agarré de su culo y abría su agujero, mientras se la metí y le di duro hasta que ella acabó, y yo sentí sus palpitaciones y enseguida también acabé.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;¡Fue la mejor cogida que tuve en mi vida!&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Tanya se fue al baño, se limpió, se duchó y se vistió otra vez, para el Indio Mike, calculé.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—La más grande invención del hombre —dijo Von Brashlitz muy seriamente. Y tenía mucha razón.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Pero Tanya salió y se sentó en mi regazo otra vez.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—¡No, no, Tanya! ¡Ahora es el turno del otro hombre! ¡Recién te cogiste a ese!&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Ella parecía no escuchar, y era extraño, incluso para una máquina de coger, porque realmente, jamás fui un gran amante.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—¿Me amás? —me preguntó.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—Sí.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—Te amo, y estoy tan feliz. Y no debería estar viva, vos sabés eso, ¿no?&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—¡Carajo! —gritó el viejo— ¡Está máquina de mierda!&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Caminó hacia una caja barnizada con la palabra “Tanya”, impresa en uno de los lados. Había pequeños cables y alambres saliendo de ella, había diales y agujas que se movían, y muchos colores, luces que se prendían y se apagaban, cosas que hacían ruido. Von Brashlitz era el proxeneta más loco que jamás había conocido. Seguía jugando con los diales y luego miró a Tanya:&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—¡Veinticinco años! ¡Casi toda una vida para construirte! ¡Tuve que esconderte de Hitler incluso y ahora te querés convertir en una puta ordinaria!&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—No tengo veinticinco —dijo Tanya—, tengo veinticuatro.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—¿Ves? ¿Ves? ¡Como una puta ordinaria!&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Volvió con sus diales.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—Te pusiste un color distinto de lápiz labial —le dije a Tanya.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—¿Te gusta?&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—Oh, sí.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Se acercó y me besó.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Von Brashlitz siguió jugando con los diales. Sentí que estaba por ganar. Se dio vuelta hacia el Indio Mike y le dijo:&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—Sólo unas pequeñas vueltas y retoques en la máquina… Confiá en mí, sólo un minuto más.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—Eso espero —dijo el Indio Mike—. Ya la tengo de 35 centímetros de esperar y tengo veinte mangos menos…&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—Te amo —me dijo Tanya—. Nunca más me voy a coger a otro hombre, si no puedo tenerte, entonces no tendré a nadie.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—Te voy a perdonar por todo lo que hagas, Tanya.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;El profesor empezaba a exasperarse. Seguía moviendo los diales y los interruptores pero nada pasaba.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—¡Tanya! ¡Es hora de que cojas al otro hombre! Ah, ya me estoy cansando… Voy tomarme otro Schnapps y me voy a ir a dormir. Tanya…&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—Ah —dijo Tanya—, viejo verde de mierda. Vos y tus Schnapps, y después mordisqueándome las tetas toda la noche, y no puedo dormir y ni siquiera se te para. ¡Sos asqueroso!&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—¿Qué?&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—¡Dije, ni siquiera podés hacer que se te pare decentemente!&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—¡Tanya! ¡Vas a pagar por esto, ya vas a ver! ¡Sos mi creación, yo no soy tuyo!&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Siguió apretando sus interruptores mágicos en la máquina. Estaba muy enojado, y se podía notar, de alguna forma, porque la ira le daba un brillo vital alrededor de sí.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—¡Sólo esperá un poco más, Mike, todo lo que tengo que hacer es ajustar algo acá! ¡Esperen! ¡Un corto! ¡Lo veo!&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Y en ese instante, se levantó. A este hombre lo habían salvado de los rusos. Miró al Indio Mike.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—¡Ya está arreglada! ¡La máquina está en orden! ¡Que te diviertas!&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Y volvió a su botella de Schnapps, se sirvió otro vaso y se sentó a mirar.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Tanya se bajó de mi regazo y camino hasta el Indio Mike. Miré cómo Tanya y él se abrazaron. Tanya bajo hasta la bragueta de Mike, la bajó y sacó su verga y, mierda que la tenía grande. ¡Él había dicho 35 centímetros, pero parecía de 50!&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Luego, Tanya puso ambas manos alrededor de la verga de Mike. Él gimió en la gloria.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;E inesperadamente, le arrancó toda la verga de su cuerpo y la tiró a un costado.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Vi la cosa rodar por la alfombra como una salchicha insólita, dejando pequeños rastros de sangre. Rodó hasta una pared, y se quedó ahí como algo con una cabeza pero sin piernas y ningún lugar para ir en verdad.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Y enseguida, las bolas volaron por el aire. Una visión pesada y curvilínea. Simplemente cayeron en el centro de la alfombra y no supieron más que hacer que sangrar. Así que sangraron.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Von Brashlitz, el héroe de la invasión ruso-americana miró detenidamente lo que quedó del Indio Mike, mi viejo amigo y compañero de cervezas, ensangrentado sobre el suelo, brotando desde el centro. Von Brashlitz tomó la ruta, bajando las escaleras rápidamente.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;El cuarto 69 había hecho todo, excepto eso.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Y entonces le pregunté:&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—Tanya, la cana va a llegar en cualquier momento. ¿Le dedicamos el número de la habitación a nuestro amor?&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—¡Por supuesto, mi amor!&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Lo hicimos, justo a tiempo, y los canas cayeron. Uno de los peritos declaró la muerte del Indio Mike.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Y como Von Brashlitz era algún tipo de producto del gobierno de Estados Unidos, un montón de gente apareció, varios oficiales burocráticos de mierda, bomberos, reporteros, el inventor, la C.I.A, el F.B.I y varias otras formas de mierda humana.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Tanya vino y se sentó en mi regazo.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—Van a matarme ahora. Por favor, tratá de no ponerte triste.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;No contesté.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Enseguida Von Brashlitz estaba gritando y apuntándole a Tanya con el dedo:&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—¡Les digo, caballeros, ella no tiene sentimientos! ¡Tuve que salvar la puta máquina de Hitler! ¡Les digo, no es nada más que una máquina!&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Ellos se quedaron ahí, pero nadie le creyó a Von Brashlitz. Era simplemente la máquina, y también llamada mujer, más hermosa que habían visto jamás.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—¡Oh, mierda! ¡Pelotudos! ¡Cada mujer es una máquina de coger, ¿no lo pueden ver?! ¡Se venden al mejor postor! ¡No existe una cosa como el amor! ¡Eso es un cuento de hadas como la navidad!&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;De todas formas, seguían incrédulos.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—¡Esto es sólo una máquina! ¡Tengan miedo! ¡Miren!&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Von Brashlitz agarró uno de los brazos de Tanya y lo arrancó completamente de su cuerpo. Y dentro, en el hoyo de su hombre, se podían ver cables y luces, cosas que daban vueltas y corrían, y una sustancia menos que débilmente se parecía a la sangre.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Vi a Tanya parada ahí con su rollo de cables colgando de su hombro, donde solía estar el brazo. Me miró:&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—¡Por favor! ¡Hacelo por mí! Te pedí que por favor no te pusieras muy triste.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Observé como se le abalanzaron, la destruyeron, la violaron y la hicieron pedazos. Y no pude evitarlo, puse la cabeza entre mis piernas y lloré.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Encima, el Indio Mike nunca pudo hacer valer sus 20 mangos. &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Pasaron unos meses, jamás volví al bar. Hubo un juicio, pero el gobierno exoneró a Von Brashlitz y su máquina. Me mudé a otro pueblo, muy lejos. Un día, sentado en una barbería, tomó una revista de sexo y encontré un aviso: “¡Inflá tu pequeña muñeca! $29.95. Material de goma resistente, muy durable. Cadenas y látigos incluidos en el paquete. Un bikini, corpiños, bombachas, dos pelucas, lápiz de labios y una pequeña jarra de &lt;i&gt;poción de amor&lt;/i&gt; incluida. Von Brashlitz S.A.”&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Envié una orden con el dinero a algún lugar en Massachusetts. Él también se había mudado.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;El paquete llegó en tres semanas aproximadamente. Fue muy vergonzoso, no tenía un inflador de bicicleta, y me calenté cuando saqué las cosas del paquete. Tuve que ir abajo a la estación de servicio de la esquina y usar su compresor de aire.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Se veía mejor cuando estaba inflada. Buenas tetas, buen culo.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—¿Qué tenés ahí, amigo? —me preguntó el hombre de la estación.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—Mirá, che, sólo estoy tomando prestado un poco de aire, ¿No compro un montón de combustible acá, eh?&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—Está bien, está bien, usá el aire tranquilo. Sólo que tengo curiosidad por saber qué tenés ahí.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—¡Mejor dejá de joder! —dije. &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—¡Dios! ¡Mirá esas tetas!&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—¡Las estoy viendo, pelotudo!&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Lo dejé con la lengua colgando, y cargué la muñeca al hombro y volví a mi casa. La llevé hasta la habitación.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;La gran pregunta era, ¿y ahora qué?&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Le abrí las piernas y busqué algún tipo de abertura. Von Brashlitz no lo había hecho del todo mal.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Me subí arriba y empecé a besar su boca de goma. Luego me acerqué a uno de sus grandes tetas de goma, y se la chupé. Le puse la peluca rubia, y me había embadurnado la verga con la poción de amor. No hizo falta mucha, quizás el frasco tenía suficiente para todo un año.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;La besé apasionadamente atrás de las orejas, le metí el dedo por el culo y le seguí dando duro. Luego me levanté, encadené sus brazos detrás de su espalda, le puse el pequeño candado y luego le di latigazos en el culo, que combinaban con las tangas de cuero.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;“Dios, debo estar loco” —pensé.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Después la di vuelta y se la metí otra vez. Me la cogí y me la seguí cogiendo. Francamente, se volvía un poco aburrido. Imaginé perros montándose gatas, me imaginé dos personas cogiendo en el aire mientras caían del edificio Empire State. Me imaginé una concha tan grande como pulpo, reptando hacía mí, mojada y olorosa, pidiendo dolorosamente un orgasmo. Recordé todas las bombachas, rodillas, piernas, tetas, conchas que había visto. La goma estaba sudando, yo estaba sudando.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—¡Te amo, mi amor! —le suspiré a una de sus orejas de goma.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Odio admitirlo pero me forcé a mí mismo acabar en ese asqueroso pedazo de goma. No se parecía a Tanya en nada.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Tomé una hoja de afeitar y corté la porquería a la mierda y la tiré junto con las latas de cerveza.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;¿Cuántos hombres en Estados Unidos compran esas cosas estúpidas?&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;O después podés cruzarte con cien máquinas de coger en una caminata de diez minutos en casi cualquier vereda principal del país. La única diferencia es que ellas aparentan que son humanas.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Pobre Indio Mike, con esa verga de 50 centímetros.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Todos los pobres Indios Mikes, todos los astronautas, todas las putas de Vietnam y Washington.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Pobre Tanya, su panza quizás era la panza de un chancho, sus venas las de un perro. Ella raramente cagaba o meaba, ella sólo cogía. Su corazón, su voz, y su lengua las habría tomado de otros. En ese momento, sólo habían sido llevados a cabo diecisiete trasplantes de órganos, pero Von Brashlitz había hecho mucho más que esos.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Pobre Tanya, que sólo había comido poco y probablemente queso barato y pasas. No tenía ambiciones, deseo de dinero, o propiedades o autos nuevos o mansiones. No había leído el diario de la mañana. No tenía deseo por la televisión a color, ni por los nuevos sombreros, ni por botas para la lluvia, ni de charlar con esposas estúpidas en el patio de atrás; no quería un marido que fuera doctor, corredor de bolsa, congresista o policía.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Y el tipo de la estación de servicio me sigue preguntando “Ey, ¿qué pasó con la cosa que trajiste e inflaste con el compresor de aire?&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Pero no me pregunta más, porque compro la nafta en un nuevo lugar. Ya no me corto más el pelo en donde vi esa revista con aviso de la muñeca de goma de Von Brashlitz. Estoy tratando de olvidarme de todo.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;¿Vos qué harías?&lt;/p&gt;  </content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.historiasasesinas.com.ar/feeds/3440326305678050619/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.historiasasesinas.com.ar/2011/01/82-historia-asesina-la-maquina-de-coger.html#comment-form' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3846133585689860575/posts/default/3440326305678050619?v=2'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3846133585689860575/posts/default/3440326305678050619?v=2'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.historiasasesinas.com.ar/2011/01/82-historia-asesina-la-maquina-de-coger.html' title='82ª Historia Asesina - “La máquina de coger”'/><author><name>Félix Alejandro Lencinas</name><uri>https://plus.google.com/116162535106359816490</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh4.googleusercontent.com/-0DtCcWBwfhw/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAB1I/xbHfmVl5EkE/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry gd:etag='W/&quot;CUMHRX4_cCp7ImA9Wx5XEkg.&quot;'><id>tag:blogger.com,1999:blog-3846133585689860575.post-2123469095948084458</id><published>2010-09-11T22:03:00.001-03:00</published><updated>2010-09-11T22:03:54.048-03:00</updated><app:edited xmlns:app='http://www.w3.org/2007/app'>2010-09-11T22:03:54.048-03:00</app:edited><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historias choreadas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Julio Cortázar'/><title>81º Historia Asesina - “Etiqueta y prelaciones”</title><content type='html'>&lt;p align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;font size="5"&gt;“Etiqueta y prelaciones”&lt;/font&gt; de Julio Cortázar&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Siempre me ha parecido que el rasgo distintivo de nuestra familia es el recato. Llevamos el pudor a extremos increíbles, tanto en nuestra manera de vestirnos y de comer como en la forma de expresarnos y de subir a los tranvías. Los sobrenombres, por ejemplo, que se adjudican tan desaprensivamente en el barrio de Pacífico, son para nosotros motivo de cuidado, de reflexión y hasta de inquietud. Nos parece que no se puede atribuir un apodo cualquiera a alguien que deberá absorberlo y sufrirlo como un atributo durante toda su vida. Las señoras de la calle Humboldt llaman Toto, Coco o Cacho a sus hijos, y Negra o Beba a las chicas, pero en nuestra familia ese tipo corriente de sobrenombre no existe, y mucho menos otros rebuscados y espamentosos como Chirola, Cachuzo o Matagatos, que abundan por el lado de Paraguay y Godoy Cruz. Como ejemplo del cuidado que tenemos en estas cosas bastará citar el caso de mi tía segunda. Visiblemente dotada de un trasero de imponentes dimensiones, jamás nos hubiéramos permitido ceder a la fácil tentación de los sobrenombres habituales; así, en vez de darle el apodo brutal de Ánfora Etrusca, estuvimos de acuerdo en el más decente y familiar de la Culona. Siempre procedemos con el mismo tacto, aunque nos ocurre tener que luchar con los vecinos y amigos que insisten en los motes tradicionales. A mi primo segundo el menor, marcadamente cabezón, le rehusamos siempre el sobrenombre de Atlas que le habían puesto en la parrilla de la esquina, y preferimos el infinitamente más delicado de Cucuzza. Y así siempre.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Quisiera aclarar que estas cosas no las hacemos por diferenciarnos del resto del barrio. Tan sólo desearíamos modificar, gradualmente y sin vejar los sentimientos de nadie, las rutinas y las tradiciones. No nos gusta la vulgaridad en ninguna de sus formas, y basta que alguno de nosotros oiga en la cantina frases como «Fue un partido de trámite violento», o: «Los remates de Faggiolli se caracterizaron por un notable trabajo de infiltración preliminar del eje medio», para que inmediatamente dejemos constancia de las formas más castizas y aconsejables en la emergencia, es decir: «Hubo una de patadas que te la debo», o: «Primero los arrollamos y después fue la goleada». La gente nos mira con sorpresa, pero nunca falta alguno que recoja la lección escondida en estas frases delicadas. Mi tío el mayor, que lee a los escritores argentinos, dice que con muchos de ellos se podría hacer algo parecido, pero nunca nos ha explicado en detalle. Una lástima.&lt;/p&gt;  </content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.historiasasesinas.com.ar/feeds/2123469095948084458/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.historiasasesinas.com.ar/2010/09/81-historia-asesina-etiqueta-y.html#comment-form' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3846133585689860575/posts/default/2123469095948084458?v=2'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3846133585689860575/posts/default/2123469095948084458?v=2'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.historiasasesinas.com.ar/2010/09/81-historia-asesina-etiqueta-y.html' title='81º Historia Asesina - “Etiqueta y prelaciones”'/><author><name>Félix Alejandro Lencinas</name><uri>https://plus.google.com/116162535106359816490</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh4.googleusercontent.com/-0DtCcWBwfhw/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAB1I/xbHfmVl5EkE/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry gd:etag='W/&quot;C0IBRXc8eyp7ImA9Wx5SGUw.&quot;'><id>tag:blogger.com,1999:blog-3846133585689860575.post-1487683168494042516</id><published>2010-08-15T19:32:00.001-03:00</published><updated>2010-08-15T19:32:34.973-03:00</updated><app:edited xmlns:app='http://www.w3.org/2007/app'>2010-08-15T19:32:34.973-03:00</app:edited><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historias de mi autoría'/><title>80º Historia Asesina - “Lámparas”</title><content type='html'>&lt;p align="justify"&gt;Se me cayó la lámpara otra vez. La reputa madre que lo parió. Es el sexto o séptimo foco del año y vamos por agosto recién. Quería acomodar algo en el cajón de la mesa de luz, y sin querer se me enganchó el pie, y al mover, de un tirón la lámpara y el foco cayeron contra el piso. Tengo una maldición con esta lámpara. Supongo que es porque no tiene pantalla, aunque no creo que eso cambie en algo el panorama. Ayudaría, quizás, a que la lámpara sobreviva a las caídas que yo o los gatos hacen que sufra, pero invariablemente el foco terminaría roto. La única manera de que el foco no se rompa es que no tire la lámpara, pero la única manera de que no tire la lámpara es que no tenga foco, porque de esa forma la lámpara es ignorada, porque no sirve para nada, está ahí, con su cable desconectado, casi siempre estorbando cuando hay que barrer la habitación o acomodar algo. De hecho, la lámpara sin foco estorba sobre la mesita de luz, y hasta este mismo mueble estorba, porque sirve para apoyar la lectura nocturna, que también se convierte en inútil porque sin lámpara no hay lectura nocturna, porque cuando termino de leer quiero cerrar el libro, apoyarlo sobre la mesa de luz (que justamente se llama de luz por tener una lámpara que da luz, sin lámpara, no es mesa de luz, es un mueble que no cumple su utilidad), y dormirme, apagando la lámpara, buscando a ciegas el interruptor porque cierro los ojos antes para ir acostumbrándome a la oscuridad. Una vez que encuentro el botón, el clic me da la pauta de que la habitación está a oscuras y de que me puedo dormir, porque dormir con la luz prendida es inaceptable a mi edad.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Ya sé también que un foco vale dos pesos y no me costaría nada comprar uno nuevo, pero lamentablemente, lo romperé instantáneamente. El problema es el foco, que no quiere estar ahí, que se suicida o provoca que lo asesinen yo o los gatos. Pobres gatos, las veces que me rompieron un foco les pegué en un acto malvado de furia. Ellos tienen la culpa, de todas formas, por andar subiéndose por ahí, donde no deben. Pero creo que la lámpara los llama a ellos para que la rompan.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;¿Por qué las lámparas bregan por su muerte? No lo sé. Querrán morir porque sí, porque no soportan dar la luz, porque no soportan su vida sólo nocturna, dormidas en el día haciendo nada, mirando, la nada, paradas ahí. Tendrán cuestionamientos metafísicos sobre su existencia, el por qué de su vida, el sentido de estar ahí todo el tiempo paradas para sólo ser útiles unas pocas horas al día. No lo resistirán y se suicidarán.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;A veces, cuando cierro mi libro, cuando cierro mis ojos y busco el interruptor, seguramente en ese momento, las lámparas me miran y me traspasan sus inquietudes. En ciertos momentos de la noche, en la más pura y eterna oscuridad me vienen a mí cuestionamientos sobre mi propia vida y mi propia muerte, mi propio ser y existencia. Ellas me miran y me lo dicen al oído y no me doy cuenta y me preocupo por cosas que no tienen respuestas.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Sólo espero que no me caiga y me mate como una lámpara… Aunque nunca se sabe de esas cosas.&lt;/p&gt;  </content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.historiasasesinas.com.ar/feeds/1487683168494042516/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.historiasasesinas.com.ar/2010/08/80-historia-asesinas-lamparas.html#comment-form' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3846133585689860575/posts/default/1487683168494042516?v=2'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3846133585689860575/posts/default/1487683168494042516?v=2'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.historiasasesinas.com.ar/2010/08/80-historia-asesinas-lamparas.html' title='80º Historia Asesina - “Lámparas”'/><author><name>Félix Alejandro Lencinas</name><uri>https://plus.google.com/116162535106359816490</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh4.googleusercontent.com/-0DtCcWBwfhw/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAB1I/xbHfmVl5EkE/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry gd:etag='W/&quot;D0AESHc4fyp7ImA9WxFbEk0.&quot;'><id>tag:blogger.com,1999:blog-3846133585689860575.post-6590069269418728591</id><published>2010-07-03T22:08:00.001-03:00</published><updated>2010-07-03T22:08:29.937-03:00</updated><app:edited xmlns:app='http://www.w3.org/2007/app'>2010-07-03T22:08:29.937-03:00</app:edited><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historias choreadas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='autores noveles'/><title>79ª Historia Asesina - “La loca”</title><content type='html'>&lt;p&gt;&lt;font size="3"&gt;&lt;font size="5"&gt;“&lt;/font&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;font size="5"&gt;La loca”&lt;/font&gt; &lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;de Sabryna Cortéz&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="right"&gt;&lt;em&gt;&lt;font size="2"&gt;“Esperando allí nomás,&amp;#160; &lt;br /&gt;en el camino,&amp;#160; &lt;br /&gt;la bella señora está desencarnada.&amp;#160; &lt;br /&gt;Cuando la noche es más oscura&amp;#160; &lt;br /&gt;se viene el día en tu corazón.”&lt;/font&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="right"&gt;&lt;em&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;strong&gt;Juguetes Perdidos, Patricio Rey y sus redonditos de Ricota&lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;—¿Seguimos el camino de la loca? —preguntó impaciente.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Ya la primera vez que fui al bar, la mina bailaba desaforada 'Juguetes' y parecía que la estuviese escribiendo con el cuerpo.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;De la loca no me olvido. Su look era característico e invariable: jean, Toppers de lona (como cualquier rollinga… ¡Qué feos esos prejuicios!) y sus camisetas futboleras que variaban sábado a sábado: una de la Selección, una de River, la misma de la Selección, la de River, Selección, River, y así.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;—¿Seguimos el camino de la loca? —pregunto insistente.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;—¿Querés bailar arriba de la mesa todos los sábados?&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;—No tonto ¡Dale! ¿Seguimos el camino de la loca? —insistía.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Bailaba como ninguna. Todo empezaba seguramente por una birra o un fernet. La Taba le invitaba uno de menta y casi siempre el Vago de la Guerra le ofrecía unos tragos de su cerveza comunitaria. “—La cerveza es un ritual hermana, es como la pipa de la paz, traeme a mi peor enemigo, que si me pide un trago, no se lo puedo negar... ¡Que no puedo te digo!”&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Entonces, la loca vibraba, su cuerpo empezaba a temblar al ritmo de los permanentes Redondos que salían a borbotones de los parlantes a los cuales la loca adoraba cada vez que subía a la mesa. Se sentía observada, preciosa, admirada, se sentía una loca irremediable, pero tan feliz que daba envidia.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;—¿Seguimos el camino de la loca?&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;—¿El fernet te hizo mal?&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;—No, simplemente tengo las palabras que dijo tan grabadas...&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;De esa noche tampoco me olvido. Los excesos se metían por cada uno de los rincones del bar. Un bar ántrico que pocos conocían y esos pocos disfrutaban cada noche como la última de sus vidas. Los Redondos sonaban como cada noche. &lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;A la derecha el metegol yacía solitario y sin jugadores y en las paredes el Diego, Pilusso y Coquito pasaban desapercibidos con sus miradas lejanas entre budas, velas blancas y sahumerios. Frío, por lo general hacía frío aunque el hogar a la izquierda hacía lo que podía y el calor humano que era poco se propagaba en los vidrios empañados y en la cerveza que transpiraba de calor. Yo me peleaba al fondo, en la barra por la coincidencia de los dados que prometían regalarme una birra en el caso de que los números que salieran de mi boca se repitieran en los blancos dados. Un juego de azar, como el azar de cada noche en ese bar.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;—¡O seguimos el camino de la loca o nos vamos al Bolsón! —lo amenazó y no creyó ni ella en sus palabras.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;—Vamos —respondió irónicamente.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Al lado de la foto más interesante de Pilusso y Coquito, dos trastornados impregnados en licor de menta, tocaban el mismo repertorio triste de cada fin de semana. Tristeza. Abundaba. Era una gota que rebalsaba el vaso hacía rato. Ese invierno había nacido para llorar. En medio del triste cancionero se hacía lo posible para no caer. &lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;El infierno estaba demasiado cerca.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;—Flaca, convidame un pucho —impuso con los ojos brillosos y una sonrisa orejuda—. Con el frío que hace necesito calentarme un poco por dentro. &lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Solo pude alcanzarle un pucho y se escucharon los dados que cayeron de mi mano, repicar sobre la barra. De fondo empezaba 'Juguetes' y el ambiente se transformaba.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;—¡Luzca el sol o no!- me grito en el oído agradeciéndome el pucho con los ojos en el y la misma sonrisa orejuda y dijo sabiamente:&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;—Mi viejo no estaría de acuerdo con esta vida que llevo... pero mirá esta sonrisa, es irresistible...&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Se le llenaron los ojos de lágrimas alegres. Volvió a agradecer el pucho y saltó sobre una mesa a bailar como nunca antes, o como todos los sábados. &lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;—¿Seguimos el camino de la loca? —preguntó desilusionada al aire.&lt;/p&gt;  </content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.historiasasesinas.com.ar/feeds/6590069269418728591/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.historiasasesinas.com.ar/2010/07/79-historia-asesina-la-loca.html#comment-form' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3846133585689860575/posts/default/6590069269418728591?v=2'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3846133585689860575/posts/default/6590069269418728591?v=2'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.historiasasesinas.com.ar/2010/07/79-historia-asesina-la-loca.html' title='79ª Historia Asesina - “La loca”'/><author><name>Félix Alejandro Lencinas</name><uri>https://plus.google.com/116162535106359816490</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh4.googleusercontent.com/-0DtCcWBwfhw/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAB1I/xbHfmVl5EkE/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry gd:etag='W/&quot;CEUCR3k5eSp7ImA9WxFTGEo.&quot;'><id>tag:blogger.com,1999:blog-3846133585689860575.post-6419015567790555706</id><published>2010-04-10T01:03:00.001-03:00</published><updated>2010-04-10T01:04:26.721-03:00</updated><app:edited xmlns:app='http://www.w3.org/2007/app'>2010-04-10T01:04:26.721-03:00</app:edited><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historias de mi autoría'/><title>78ª Historia Asesina - “La corriente sensualista”</title><content type='html'>&lt;p align="justify"&gt;—Muy lindos sus cuentos, señor Bruckner. Su prosa es bastante particular, un poco joven aún, un poco aniñada, un poco verde, y definitivamente muy inocente.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;—¿Cómo muy inocente?&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;—Sí, usted sabe, las temáticas que toca en su literatura: estudiantes de escuela, abrazos fraternales, seres mágicos, amores pero… inocentes, amores platónicos.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;—¿Pero qué quiere usted? Con el perdón de la expresión, ¿usted quiere que todos se pongan a fornicar en los cuentos?&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;—No, no, no, no digo eso pero… Son cuentos, digamos, para niños, para señoras viejas y con problemas de autoestima, lectoras de libros de autoayuda. O adolescentes, niñas que entran en la pubertad y quedarían cautivadas con esos relatos kitsch…&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;—Bueno, bueno, pero son cuentos que hablan de amor, no tienen por qué ser platónicos. ¿O me va a decir que en mi cuento &lt;em&gt;“Entre la tierra y el cielo”&lt;/em&gt;, donde un hombre se encuentra y se enamora de una mujer que resulta ser su ángel guardián, no trata una temática de tinte sexual? ¿No cree que yo detallo en las descripciones que son mujeres hermosas, deseables, sensuales? ¿No cree que el protagonista no piensa que le atrae sexualmente? O incluso en el cuento donde hay estudiantes de escuela, &lt;em&gt;“Lluvia en la estación”&lt;/em&gt;, donde un adolescente quiere resguardar a una chica de la lluvia, ¿no cree que ese chico quiere a esa joven muchacha para sí mismo, por una atracción no sólo amorosa, si no también sensual?&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;—Sí, tiene razón. Sin embargo no está tan explicito en sus palabras.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;—¿Quiere que yo incluya sexo explicito en un cuento? ¿Qué tipo de escritor cree que soy?&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;—No necesariamente tiene que ser pornográfico… Sabe que creo, señor Bruckner, que usted tiene vergüenza de hablar del sexo. Hasta osaría decir que usted no tiene vida sexual… ¿Tiene novia o algo parecido?&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;—¡Con todo respeto, me parece que usted se está propasando, señor mío! Eso no tiene nada que ver con mi literatura. Si no le gusta, puedo ir con otro editor y listo…&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;—Tranquilícese, por favor. Escúcheme, a simple vista parece que no, pero el tema de la vida sexual del escritor y su influencia en la literatura ha sido tratado por la Teoría de los Sensualistas.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;—¡Pero no me tome el pelo por favor! ¡¿Los sensualistas?!&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;—¡Pero yo no le tomo el pelo! Es decir… No, no le tomo el pelo. El famoso escritor y ensayista Sebastián Romero escribió y desarrolló esta teoría en su obra &lt;em&gt;“El placer carnal y su influencia en el arte”, &lt;/em&gt;analizando desde Goya y la Maja Desnuda hasta…&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;—…hasta los escritores de literatura erótica. Sí, por supuesto, cómo no van a tener éxito con tanto pervertido por ahí.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;—No, no, no, casos como escritores legendarios como Pablo Millán con su novela realista &lt;em&gt;“El elástico”&lt;/em&gt; o Hernán Bianchini con &lt;em&gt;“De la cama a la tumba”&lt;/em&gt;, donde el sexo no tiene un lugar central, obviamente, pero aparece en algunos pasajes, en algunos capítulos y descripciones, como algo natural. Esa influencia de la energía sexual positiva se transmite a cada letra, a cada palabra. Millán y Bianchini eran muy galantes, estuvieron con muchas mujeres en su vida.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;—Sí, claro, con todo el dinero que ganaron…&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;—No, antes de hacerse famosos. Eran hombres apuestos que podían llamar la atención a cualquier mujer. En cambio usted…&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;—¡Cuidado con lo que va a decir!&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;—Lo siento, con todo respeto, usted parece de esos hombres que tienen vergüenza de ir a una farmacia para comprar condones, por miedo a la condena de quien se los venda.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;—¡Suficiente! ¿Usted quiere que escriba sobre sexo? ¿Que describa relaciones sexuales? ¡Ningún problema!&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;—No es tan simple como eso.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;—¿Cómo dice?&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;—No. Tiene que tener alguna especie de &lt;em&gt;inspiración&lt;/em&gt;, si usted me entiende.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;—Usted deje mi vida personal en paz.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;—¿No tiene con quien inspirarse? Con mucho gusto puedo presentarle algunas amigas, ellas accederán fácilmente a todo lo que usted desee. A pesar de todo, usted es bastante guapo.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;—¡Pero no! No quiero eso… ¿En qué me va a ayudar eso como escritor, como artista?&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;—¡En mucho! Verá que crecerá mucho como escritor, como artista, en la profundidad de su obra, perderá esa inocencia que entorpece tanto.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;—Maldición… Y… Digame. Este… ¿Qué amigas me puede usted presentar?&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;—¡Oh, no se preocupe por eso! Son muchachas muy bonitas, le agradarán, estoy seguro.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;—Bueno, bueno, está bien. Pero quiero que conste que esto es por amor propio, por amor al arte y porque quiero evolucionar como escritor.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;—Pero que no se hable más. Venga, le contaré, una de las amigas que tengo pues…&lt;/p&gt;  </content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.historiasasesinas.com.ar/feeds/6419015567790555706/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.historiasasesinas.com.ar/2010/04/78-historia-asesina-la-corriente.html#comment-form' title='4 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3846133585689860575/posts/default/6419015567790555706?v=2'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3846133585689860575/posts/default/6419015567790555706?v=2'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.historiasasesinas.com.ar/2010/04/78-historia-asesina-la-corriente.html' title='78ª Historia Asesina - “La corriente sensualista”'/><author><name>Félix Alejandro Lencinas</name><uri>https://plus.google.com/116162535106359816490</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh4.googleusercontent.com/-0DtCcWBwfhw/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAB1I/xbHfmVl5EkE/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry gd:etag='W/&quot;DEUNSHozeyp7ImA9WxBaFEQ.&quot;'><id>tag:blogger.com,1999:blog-3846133585689860575.post-6268373837265929093</id><published>2010-03-19T02:22:00.002-03:00</published><updated>2010-03-25T02:51:39.483-03:00</updated><app:edited xmlns:app='http://www.w3.org/2007/app'>2010-03-25T02:51:39.483-03:00</app:edited><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historias de mi autoría'/><title>77ª Historia Asesina - “Rubia”</title><content type='html'>&lt;p align="justify"&gt;Le fui infiel. Pobre, ahora no sé cómo mirarla a los ojos, sin sentir ningún remordimiento, sin sentir como mi propio corazón delator me delata, como ella con su sonrisa diaria ignora totalmente lo que yo he hecho. No quiero ni pensar qué pasará cuando se entere, cuánto me denigraran sus amigos, su familia, mi familia, sus amigos, mis amigos, todo el mundo me mirará, me verá como un imbécil y seguro tendrán razón, y yo no sabré que hacer.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Todo empezó en el cumpleaños de mi mamá. Todavía no sé cómo ella llegó, allí, de la mano de quien, de la compañía de quién, de quién era amigo o enemigo o pariente o acompañante. No lo sé. Sólo sé que hicimos contacto visual y ella no me quitaba la vista. Era rubia, vestida toda de blanco, la remera, la pollera, toda de blanco. Y rubia, y pálida y ojos grandes y celestes como el cielo diría si tuviera que usar una metáfora, porque no conozco la escala cromática con precisión. Pero era rubia, y me miró, pero no como uno mira a cualquier persona en una fiesta. Yo estaba ahí, y ella me miraba y yo me tenía que ir a bañar, porque estaba ahí, pero todavía no me había bañado como tendría que haber sido. La rubia, la de los ojos celestes, de blanco, esa rubia, me miraba, mucho, ¿pero por qué rubia?&amp;#160; Mi novia es morocha, y yo muero por las morochas, me encantan las morochas, las prefiero por sobre rubias, coloradas o teñidas. Mi novia es morocha, pero esta chica era rubia y yo le llamaba la atención no sé por qué. Cuando me di cuenta ya éramos confidentes muy íntimos, así, instantáneamente. Yo le agradaba, tenía algo que a ella le gustaba, y yo tenía esa sensación agradable y contradictoria de que a uno lo quieren, aunque desgraciadamente no pueda retribuir a esa persona (y sigue siendo agradable por más que después tenga que romper el corazón de la otra persona), porque ya hay otra a la que retribuimos y el amor sólo se debe retribuir a una sola persona porque lo dice una convención social, una convención legal y hasta una convención religiosa.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;No sé cómo se llamaba la rubia, pero sin embargo ya me hablaba, y le hablaba y se reía, y yo me reía y ella hablaba. No sé de qué hablábamos, pero lo disfrutábamos, ¿y dónde estaba mi novia? No lo sabía y yo todavía me tenía que ir a bañar, pero esto me había distraído mucho. Le dije a la rubia, que me tenía que ir a bañar, que me espere un rato. Para esto, estábamos afuera de la casa donde se llevaba a cabo la fiesta. Tenía que volver a entrar y subir al primer piso (¿desde cuándo mi casa tenía dos pisos?) a bañarme y cambiarme. Así lo hice, pensando en la rubia, en que era muy linda, aunque no me gustaran tanto las rubias. Un pelo castaño podía hacer, pero ¿rubia? Pero era linda, tenía buen cuerpo también, sí, me había fijado en eso, y sí también eso. Pero yo tenía novia, ¿y dónde carajo se había metido?&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Después de bañarme bajé y la rubia me estaba esperando y me abrazó cuando me vio. Yo no sabía qué hacer, a pesar de que la podía abrazar, porque abrazar no es como besar, aún no hay infidelidad, un abrazo es un abrazo, se toca más superficie del cuerpo de la otra persona con un abrazo, y sin embargo un beso, en donde sólo se toca parte de los labios (ni siquiera todos los labios) o las mejillas, en ese acto donde hay menos toque de superficie sí hay infidelidad. Un beso en la boca del otro era otra cosa muy distinta.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Me solté y tenía que hacer, algo, no sé qué, cuestión que cuando voy a la cocina, la rubia me mira desde la puerta, en la cocina estamos solos, nadie nos ve, excepto yo que por momentos veo las cosas en tercera persona. Veo mi cara que ve la cara de la rubia que mira mi cara y que se acerca a mí. Me vuelve a abrazar pero con más pasión, con más fuerza y entonces me besa y la beso. Así, de una, sin dudarlo.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;¿Por qué sin dudarlo? Porque ya para la parte de la cocina, cuando noté que no recordaba todos los actos que hacía me di cuenta de que todo eso no era real. Una rubia, que apenas conocí quería besarme, y yo la besé sin dudarlo, porque si la besaba en realidad no besaba a nadie, porque la rubia no tenía nombre, ni documento, ni corazón, ni pulmones, ella era una imagen de mi subconsciente que no podía identificar, y a quien estaba besando pero no estaba besando, y encima por eso había olvidado que era el cumpleaños de mi madre (¿en marzo?).&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;La besé y mientras la rubia me abrazaba más pensé en un momento, ¿y si esto es la realidad y en realidad si estoy besando a una rubia que acabo de conocer? Si eso fuera cierto entonces estaba en problemas, graves si se enteraba mi novia. Pero, ¿era o no real? Era verosímil el relato onírico, pero no. Nunca había sido tan seductor con las mujeres, ni tampoco había conocido una mujer lo suficientemente desquiciada quien la primera vez que me ve piensa que soy atractivo (y mi novia, tiene cierta locura, pero no pensó que yo era atractivo la primera vez, habrá sido la cuarta o la quinta, pero yo deliberadamente intenté seducirla. ¿Y si en realidad no tenía novia?).&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;El beso fue largo y para eso había reconocido que en realidad estaba durmiendo quizás, entonces me dejé llevar. Cuando me di cuenta, estaba haciendo el amor con la rubia, que sí tenía buen cuerpo y que estaba debajo mío pero no pude descifrar su expresión porque no le veía la cara, aunque sabía que tenía labios y nariz y ojos celestes. No la conocía, no era un fantasía con alguien que yo conocía, era una rubia que no conocía. El sexo fue fugaz, porque ya me estaba dando cuenta de que el sueño estaba llegando a una conclusión, y sin embargo, a pesar de que estaba en un sueño y era consciente de eso, y de que había besado a una mujer de mi mente, creada por impulsos químicos y eléctricos de mi cerebro, empecé a sentir culpa, porque no sólo la había besado, sino que también había hecho el amor con la rubia y yo no me había negado en ningún momento. Jamás pensé en mi novia en ningún momento, porque claro, es mi subconsciente y ella no tenía por qué enterarse de que en mi subconsciente, en esa cocina, en esa casa, en esa pieza, estábamos solos y nadie nos vio, excepto yo que lo viví y ella, que supongo que lo vivió también (o no). Cuando el sueño se estaba acabando y la realidad se empezaba a entrelazar con el sueño que moría, aún sentía el sentimiento de culpa en el pecho. Finalmente había despertado y enseguida nomás me convencí de que yo no le había sido infiel a mi novia. No en este plano de la realidad, pero lo había sido.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;¿Qué pensaría si se entera? ¿Qué pensará? Y yo, bajo la excusa del subconsciente, de que el sueño no es real, yo le fui infiel. Pobre, espero que no se entere, si no, no voy a saber mirarla a los ojos.&lt;/p&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.historiasasesinas.com.ar/feeds/6268373837265929093/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.historiasasesinas.com.ar/2010/03/77-historia-asesina-rubia.html#comment-form' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3846133585689860575/posts/default/6268373837265929093?v=2'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3846133585689860575/posts/default/6268373837265929093?v=2'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.historiasasesinas.com.ar/2010/03/77-historia-asesina-rubia.html' title='77ª Historia Asesina - “Rubia”'/><author><name>Félix Alejandro Lencinas</name><uri>https://plus.google.com/116162535106359816490</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh4.googleusercontent.com/-0DtCcWBwfhw/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAB1I/xbHfmVl5EkE/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry gd:etag='W/&quot;DkIBR3wzfyp7ImA9WxBQGUs.&quot;'><id>tag:blogger.com,1999:blog-3846133585689860575.post-859015026180970766</id><published>2010-01-20T02:15:00.001-03:00</published><updated>2010-01-20T02:15:56.287-03:00</updated><app:edited xmlns:app='http://www.w3.org/2007/app'>2010-01-20T02:15:56.287-03:00</app:edited><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historias de mi autoría'/><title>76ª Historia Asesina - “Encuesta”</title><content type='html'>&lt;p align="justify"&gt;&lt;strong&gt;¿Segundo nombre?&lt;/strong&gt; Mi segundo nombre es Alejandro, que si bien creo que es un nombre muy quemado, me gusta. Es lo opuesto de mi primer nombre, Félix, porque justamente es bastante infrecuente. Todavía busco un Félix para decirle, ¡uh, mirá, nos llamamos igual! Bueno, mi papá se llama así, pero no cuenta porque es obvio que mi nombre lo heredé de él. De hecho él también lo heredó de un tío. Me gustaría heredárselo a mi hijo, se convertiría en una especie de tradición o legado familiar, ¿no?&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;strong&gt;¿Apodos?&lt;/strong&gt; Mi vieja de chico me decía Puchini. Y ahora de grande, a veces se le escapa. Pero generalmente me dicen “hijo” o con cariño “bolu”. Sí, tendría que asumirlo, ya. Pero apodos, apodos… Digamos que mi nombre no da mucho lugar al apodo, aunque de todas formas se han arreglado en deformar mi nombre. Una amiga me llamaba &lt;em&gt;Felu&lt;/em&gt;, una profesora me llamaba &lt;em&gt;Fel&lt;/em&gt;, una ex novia me puso &lt;em&gt;Fezz&lt;/em&gt;, que fue el más raro de todo, y mi novia de ahora me dice &lt;em&gt;Fé&lt;/em&gt;. Yo prefiero igual el Félix, mi nombre. De hecho, me gusta llamar a la gente por sus nombres, a menos que me la presenten bajo el seudónimo directamente. Pero si conozco a una Florencia (y conozco muchas, ¿eh?) no se me da por llamarla Flor.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;strong&gt;¿Color de ojos?&lt;/strong&gt; Y, marrones. Mi vieja dice que cuando era chico eran color miel. Capaz que si se me hubieran quedado así hubiera tenido más levante, porque a las minas les gustan los ojos claros. No sé por qué, ¿será porque son poco comunes esos tipos de ojos? A mi no me importa demasiado que una mujer tenga ojos claros o no… Mientras sea linda, pues…&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;strong&gt;¿Si me llevo bien con mis padres?&lt;/strong&gt; Es un tema, pero sí, me llevo bastante bien, no es que vivo a los pelos, como veo que sucede con otras familias. Una amiga de mi hermana tiene una madre que es una forra, la obliga a cuidar a sus hermanos, no piensa mucho en su futuro y la trata bastante mal y es muy coercitiva. Y otra amiga de ella la madre la echó de la casa por salir con un chabón que no le caía muy bien. Una mierda, la verdad. Ese tipo de relación no, no, por suerte no. Mi mamá es una mina muy, no sé… Nos parecemos mucho. Y creo que por eso a veces chocamos mucho. A veces me irrito por tonterías y ella también. A veces contamos mil veces la misma historia y nos molesta que nos la contemos, aunque no es a propósito. Y a veces tenemos buenas charlas con mates edulcorados. Mi papá es un tipo muy tímido. Con él hablo de cosas más banales, fútbol, política, noticias. Compartimos la ideología política, aunque él es más kirchnerista que yo. Pero es un hombre muy inteligente y al que admiro mucho. No hablamos mucho de nuestros sentimientos, al menos él no comparte los suyos conmigo, pero yo a veces sí con él.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;strong&gt;¿Están casados?&lt;/strong&gt; Sí, sí, están casados, pero sólo por civil. A veces mi vieja en broma dice: “yo no me casé”. Lo que pasa es que se caso no por su propia voluntad, si no porque mis abuelos, sus padres, la obligaron porque quedó embarazada de mi a los diecinueve y está un poco resentida. Es como el chiste que dice que un nene le va a preguntar a su papá por qué se casó, y éste responde: &lt;em&gt;“¡por tu culpa, pendejo de mierda!”&lt;/em&gt;. Yo sería ese nene.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;strong&gt;¿Hermanos o hermanas?&lt;/strong&gt; Tengo dos hermanas. Bueno, y un hermano que apenas vivió dos semanas. Una historia triste, sí, más para mis viejos que lo sufrieron mucho. Yo nunca lo conocí, vi fotos de él, pero nunca lo vi en persona, así que es una cosa extraña lo que pasa con él. Con mis hermanas, me llevó re bien. Soy el mayor entonces soy como la autoridad. Mentira, ellas tienen sus propias personalidades y encima son adolescentes, así que imaginate. Hay una característica particular y es que con las dos comparto gustos distintos. Romina que es la del medio, digamos, es otaku, aunque no lo tenga asumido del todo. Y con ella comparto el gusto por la animación, la historieta y la cultura japonesa, una sociedad totalmente diferente a la nuestra con sus costumbres y tradiciones propias. Con Florencia, la más chica, comparto el gusto por la música y ya hemos ido a distintos recitales juntos. Gracias a mí conoció a Catupecu Machu banda de la que ahora es totalmente fanática y de la que ama, como otros cientos de chicas, al líder de la banda, el tal Fernando Ruiz Díaz. Si bien esa es su banda predilecta, su gusto musical es muy parecido al mío, aunque mi banda preferida es Árbol.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;strong&gt;¿Helado?&lt;/strong&gt; Preferentemente de cono dulce, ese duro. No me gustan los otros de oblea, para mi es como comer un tacita de plástico. Para eso no comerlo, ¿verdad? Sí, pero si es comestible, no se debe desperdiciar, entonces me lo como. ¿Gustos de helado? Frutilla a la crema, invariablemente con Tramontana, a veces Banana, otras Banana Split y raras veces, Vainilla o dulce de leche granizado. Chocolate no, porque generalmente los helados de chocolate son hechos a base de chocolate amargo, que no me gusta. De hecho rechazó todo lo amargo, a excepción de los amargos que ceba mi novia que adopté por acostumbramiento, y lo agridulce. Después, dulces, salados, incluso agrios.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;strong&gt;¿Estación del año?&lt;/strong&gt; Invierno definitivamente. Me encanta el frío, y eso que soy muy friolento. Pero el frío es muy fácil de solucionar en general, un buen abrigo, una buena bufanda, unos guantes. Una estufa en casa, un caloventor, una salamandra o incluso el horno sirven de buenos calefactores. En cambio el verano es más insufrible. No podés andar en todos lados en bermudas y en cuero. Además me da vergüenza andar en cueros por la panzota. De noche no podés dormir. El ventilador no es suficiente y un aire acondicionado es caro y come mucha electricidad.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;strong&gt;¿Equipo de fútbol?&lt;/strong&gt; Independiente de Avellaneda. En realidad de chico, no sé por qué, era de Boca. Pero un día me enteré que mi papá era de Independiente, y yo quería ser como él, porque siempre lo admiré. Un día entonces dije que iba a ser Independiente y dejé de decir que era de Boca. Así llegamos al día de hoy, con un equipo que creo que es acorde a mi personalidad, no resalta demasiado, pero de vez en cuando tiene sus buenos momentos. Además me gusta el color rojo.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;strong&gt;¿Hobbies?&lt;/strong&gt; Tengo. Escribir por ejemplo. Me las doy de escritor, aunque actualmente tendría que dármelas de escritor frustrado, porque la inspiración no me ayuda mucho. Pero me gusta, y cuando escriba sale la parte ególatra que tengo, porque me gusta mucho escribir sobre mí mismo y mi vida, aunque ésta última sea muy aburrida. Otros hobbies tengo, como por ejemplo jugar video juegos. Me encanta, y aunque me frustró mucho cuando pierdo, esa es la diversión, porque cuando gano lo disfruto mucho más diciendo: &lt;em&gt;¡por fin pude pasar esta parte de mierda, la puta madre!&lt;/em&gt; Digamos que es una actividad muy linda, que pienso seguir durante muchos años, aunque esté viejo y tenga hijos.     &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;strong&gt;¿Que si bailo en la ducha?&lt;/strong&gt; ¿Qué tipo de pregunta es esa? ¡No, por supuesto que no! Pero ojo, hago otras cosas, actúo, por ejemplo. En serio, actúo las historias que se me ocurren, historias largas que por semanas dan vueltas en mi cabeza hasta que decido escribirlas o no. Actuar me ayuda a meterme en las mentes de los personajes que creo y me ayuda a llevarlos a nuevos planos o situaciones que no me había planteado antes. También lo hago cuando estoy en la cama y no me puedo dormir. Bailar, bailo a veces con algunos temas que escucho que dan un poco para bailar, tipo &lt;em&gt;Corazón&lt;/em&gt; de Los Decadentes. Y cuando salgo a bailar, pero lo hago con más timidez, porque sé que soy de madera para bailar, en cambio solo lo sé y me libero. Creo que ahí bailo un poco mejor. Una vez me acuerdo que tomé dos o tres clases de salsa porque una chica que me gustaba iba con su novio. Qué boludo, ¿no?&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;strong&gt;¿Si me escribo la mano?&lt;/strong&gt; Hubo una época, especialmente escolar donde me escribía en la palma de la mano un círculo con una equis. ¿Por qué? La pregunta sería mejor para qué. Para recordar cosas que tenía que hacer, decirle algo a alguien, llevar algo a algún lugar, comprar algo, lo que sea. El típico nudo en el dedo, pero de otra forma. En algún momento miraría mi mano, estaba seguro, y recordaría lo que había olvidado. Incluso a veces recordar que tenía escrita la mano ya me hacía recordar todo, sin necesidad de recurrir a la marca, aunque en realidad eso significaba que el sistema de escribirme la mano funcionaba perfectamente.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;strong&gt;¿Si devuelvo llamadas?&lt;/strong&gt; No. De hecho ya van siendo varios meses que no hablo con alguien por teléfono. Solía hablar mucho con mi mejor amiga, Sabrina por teléfono. Con una ex novia también. Con mi actual no porque es larga distancia, entonces uso el mensaje de texto. Así que todo el tiempo estoy devolviendo mensajes de texto.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;strong&gt;¿Creés en el amor?&lt;/strong&gt; Sí. Creo en el amor y en su poder “curativo” que te hace sentir mejor, te aumenta el autoestima, le da un sentido a tu vida. También tiene su lado negativo, ese que te hace sufrir por las noches, te reduce el autoestima y le quita un sentido a tu vida. Eso es lo lindo del amor, que es una mierda, que es misterioso, pero que no podemos vivir sin él. Así que creo en él y asumo su existencia.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;strong&gt;¿Si tengo algún mal habito?&lt;/strong&gt; Depende de lo que se llame mal habito. Creo que no, que no tengo. Digamos que me gusta comer mucho y desmedidamente cosas que son muy ricas, pero que desgraciadamente son contraproducentes para la salud a la larga. Yo no entiendo porque el mundo es tan injusto… Lo más rico es lo que siempre se debe evitar, grasas, fritos, dulces, alcohol. La vida es una mierda, o la alimentaria al menos.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;strong&gt;¿Algún problema mental?&lt;/strong&gt; Sí, mi cerebro es el paradigma perfecto de un problema mental. Tengo ciertas obsesiones con determinados temas, el paso del tiempo que todo lo erosiona, la muerte, principalmente. Hay ciertos momentos del día, especialmente a la noche, en la oscuridad, después de actuar, que generalmente que me duerme y entre dormido se me da por imaginar cómo será la sensación de morir, y después recuerdo que todos somos mortales, que moriré yo, que morirá la gente que amo y que la Tierra algún día desaparecerá y entonces no quedará quizás rastro alguno de nuestra existencia. No sé si es un problema mental, pero cuando me agarra esa angustia metafísica me despierto súbitamente como si hubiera tenido una pesadilla. Entonces me siento en la cama jadeando muy fuertemente, como si esa fuera la confirmación de que aún estoy vivo.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;strong&gt;¿Si me quebré algún hueso?&lt;/strong&gt; No. A veces me agarra el morbo de saber qué se sentiría tener un hueso quebrado. Tengo muchos amigos que sufrieron esos tipos de accidentes y estuvieron varios días en cama y sin movilidad. En realidad creo que sería por el gran período de licencia que te dan cuando te pasa eso.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;strong&gt;¿Si me esguincé?&lt;/strong&gt; Qué cuestionario bizarro es este, pero creo que no. Me doblé un pie y me quedó hinchado por unos días y estuve rengueando unos días antes de dar mi examen de Inglés, justo cuando aprobé Economía y terminé el CBC. Estaba tan contento cruzando la calle y mandando mensajes que creo que ahí sucedió todo.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;strong&gt;¿Me dieron puntos?&lt;/strong&gt; Sí, una vez en juego, hice no sé qué objetivo y me dieron muchos puntos. Ah, no sé por qué doy estas respuestas tan taradas, ¿no? Bueno, es que jamás me dieron puntos. Me tendrían que haber operado hace más de un año de la vesícula, y ahí si tendría una respuesta afirmativa. Pero no tuve la operación y como nunca me quebré un hueso ni nada así no tuve puntos.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;strong&gt;¿Si tomé calmantes?&lt;/strong&gt; Ah, esto va para el lado médico, ¿no? Pues, no, no tomé calmantes jamás. Por suerte aún puedo dormir acostándome y cerrando los ojos. ¡Y cómo duermo! A veces parece que me tomé varias cajas de Valium por cómo duermo, pero no, es todo natural. Dormir es un calmante natural, de hecho cuando algo me molesta mucho, estoy deprimido o algo así, duermo, de alguna manera eso me tranquiliza y me seda.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;strong&gt;¿Si me picó una abeja?&lt;/strong&gt; Mirá, no, pero me picaron mosquitos y hormigas. Es triste el destino de las abejas, ¿no? ¿Vos sabías que si te pica, la abeja muere? Porque todos sus órganos como que están pegados al aguijón. Cuando te clava el aguijón, y lo deja clavado, muere. Obviamente que lo hace para defenderse, sacrifica su vida por el panal, sus crias y la abeja reina que está ahí echada. Y qué coincidencia que las llamen obreras a las que defienden el panal… Entendés, ¿no? Obreros, reinas, muerte, sacrificio, trabajo…&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;strong&gt;¿Si he puteado delante de mis progenitores?&lt;/strong&gt; Ah, sí, todo el tiempo. Soy un gran puteador y me encanta insultar bastante… ¿Eso influye en algo? Mirá, o sea, puteo pero me sé contener. Cuando no hay que putear, no puteo, o sea, ¿me escuchaste putear acá en algún momento? No, por eso te digo. Pero sí, la respuesta es sí, puteé frente a mis padres.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;strong&gt;¿Me amonestaron en el colegio?&lt;/strong&gt; No, no llegué a la amonestación, pero sí me han cagado a pedos. Una vez estábamos en la clase de historia, hablando sobre Belgrano y sus proezas. Nos habían encargado una actividad y empezamos a discutir sobre si Belgrano había ganado o no la batalla de Tacuarí Mi amigo decía que sí, pero yo le insistía con que no, pero él no cedía a su posición. Entonces, en una escena digna del Chavo del Ocho, todos se callaron y yo le grité: &lt;em&gt;“lo que pasa es que vos no sabés una mierda”&lt;/em&gt;. El profesor, un tipo recio, grande, muy serio y sobretodo muy estricto me miró y me dijo: &lt;em&gt;“te vas afuera”&lt;/em&gt;. Era invierno, no llevé la campera, me quedé en la puerta hasta que llegó el recreo. Nunca más me olvido.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;strong&gt;¿La última película que vi?&lt;/strong&gt; Virgen a los 40. No soy una persona de mirar muchas películas, es un ejercicio que me cuesta llevar a cabo. Hay personas que viven alquilando, comprando películas, se conocen a los actores, sus nombres, donde trabajaron. Pero yo no, jamás miro una película, y menos solo. En fin, la última que vi fue esa, Virgen a los 40 y llegué a la conclusión de que nuestra sociedad sobrevalora demasiado el sexo, como algo demasiado preciado. El tipo estaba traumado porque nunca había tenido sexo y ni siquiera se masturbaba. Y la película consistía en hacer que el tipo tenga sexo, porque es lo mejor del mundo. No digo que no me guste practicarlo, pero también me gusta comer, jugar videojuegos, escribir, ver fútbol, tomar helado, ver anime con mi hermana y escuchar música con la otra. O sea, no es lo esencial tampoco el sexo, no es algo vital. Bueno a menos que hablemos de dónde venimos, ¿no? Ahí sí es vital.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;strong&gt;¿Con quién me mensajeé últimamente?&lt;/strong&gt; Con mi novia. Todo el tiempo vivo pegado a ese aparatito, esperando que suene para acusarme que recibí un mensaje de ella respondiendo a la probable cursilería que le escribí. Es que ella vive lejos, la veo una vez por mes, con suerte. Es difícil tener una relación así, pero tengo que tenerla, no voy a encontrar una mujer como mi novia jamás en la vida. Sí, es cierto, eso es totalmente subjetivo, pero la verdad es que también las mujeres que se sienten atraídas por mí no abundan, entonces la tengo que cuidar mucho.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;strong&gt;¿A quién abracé últimamente?&lt;/strong&gt; A una vieja amiga, a quién siempre abrazo cuando nos vemos. O me abraza ella, quién sabe. Nos vemos esporádicamente entonces es una actitud de &lt;em&gt;“tanto tiempo que no nos vemos”&lt;/em&gt;. Aunque cuando nos veíamos seguido también la abrazaba. En realidad me gusta abrazar a la gente, a veces abrazaba a un viejo amigo que tenía también, y él decía que yo daba buenos abrazos. Suena re puto, pero lo re quería a ese amigo mío, que resulta que era novio de esa mejor amiga.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;strong&gt;¿Última persona con quien me peleé?&lt;/strong&gt; Con mi hermana. ¿Cuál de las dos? No importa, así como nos llevamos bien, nos llevamos mal, como todos los hermanos. Me gusta molestarlas, hacerles bromas, burlarme de ellas. A veces están de humor para ello, lo cual es divertido, a veces no están de humor, lo cual es más divertido, pero también me hace sentir como un idiota que jamás va a madurar. O sea, soy el mayor, tengo 20 años. Sin embargo creo que me lo hacen a propósito para que me sienta un idiota.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&amp;#160;&lt;strong&gt;¿Última persona con quien hablé por MSN?&lt;/strong&gt; Darío, un amigo. Es amigo de mi novia, pero cuando hablaba con él todavía no era novio de mi novia, éramos solos amigos, así que digamos que la relación comenzó porque era el amigo de mi amiga. Hay un poco de cortesía, un poco de formalidad y respeto en esas relaciones justamente por eso razón, es amigo de una amigo y uno trata de llevarse bien. Sin embargo, luego de un tiempo me empecé a llevar bien con él como un amigo y no porque fuera el “amigo de”; fue porque el tipo me cayó bien.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;strong&gt;¿Última cosa que toqué?&lt;/strong&gt; La tecla “?”. Y ahora la tecla de la comilla. Y ahora la letra A. Y ahora el punto, digamos. En realidad ahí me equivoqué y después de lo de la tecla “?” tendría que haber dicho el punto. Entonces podría decir sin temor a equivocarme que lo último que toqué fue la tecla del punto.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;strong&gt;¿La última pregunta? ¿Que cuál fue la última cosa que comí?&lt;/strong&gt; Una bombita de papa. Son como un híbrido entre ñoqui y empanada. Me gustan ambos, pero la bombita de papa a veces puede ser una bombita para el hígado o para mi vesícula, esa que tenía que ser operada. Sin embargo son ricas, sin lugar a dudas, y antes eran una comida infrecuente, ahora no tanto, supongo que será porque la picada está relativamente barata y las papas y la harina también. Aunque yo preferiría unas empanadas y al horno que salen más sequitas. O fritas con grasa como hace mi suegra.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;strong&gt;¿Ya está? ¿Terminó? ¿Seguro? Bueno, cualquier cosa me llamás, ¿eh? Te respondo cualquier cosa… Sé que me voy un poco de tema, pero, te contesto todo, ¿eh?&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;  </content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.historiasasesinas.com.ar/feeds/859015026180970766/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.historiasasesinas.com.ar/2010/01/76-historia-asesina-encuesta.html#comment-form' title='3 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3846133585689860575/posts/default/859015026180970766?v=2'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3846133585689860575/posts/default/859015026180970766?v=2'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.historiasasesinas.com.ar/2010/01/76-historia-asesina-encuesta.html' title='76ª Historia Asesina - “Encuesta”'/><author><name>Félix Alejandro Lencinas</name><uri>https://plus.google.com/116162535106359816490</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh4.googleusercontent.com/-0DtCcWBwfhw/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAB1I/xbHfmVl5EkE/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry gd:etag='W/&quot;D0QHQH8zeip7ImA9WxBTF04.&quot;'><id>tag:blogger.com,1999:blog-3846133585689860575.post-9104750468075569767</id><published>2009-12-13T17:15:00.001-03:00</published><updated>2009-12-13T17:15:31.182-03:00</updated><app:edited xmlns:app='http://www.w3.org/2007/app'>2009-12-13T17:15:31.182-03:00</app:edited><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historias choreadas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Juan José Saer'/><title>75ª Historia Asesina - “Al abrigo”</title><content type='html'>&lt;p&gt;Juan José Saer fue un escritor santafesino escritor de varios cuentos y novelas. A continuación, un cuento suyo con el que me topé casi por casualidad.&lt;/p&gt;  &lt;h5&gt;&lt;font size="3"&gt;“&lt;/font&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;font size="3"&gt;Al abrigo”,&lt;/font&gt; por Juan José Saer&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/h5&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Un comerciante de muebles que acababa de comprar un sillón de segunda mano descubrió una vez que en un hueco del respaldo una de sus antiguas propietarias había ocultado su diario íntimo. Por alguna razón —muerte, olvido, fuga precipitada, embargo— el diario había quedado ahí, y el comerciante, experto en construcción de muebles, lo había encontrado por casualidad al palpar el respaldo para probar su solidez. Ese día se quedó hasta tarde en el negocio abarrotado de camas, sillas, mesas y roperos, leyendo en la trastienda el diario íntimo a la luz de la lámpara, inclinado sobre el escritorio. El diario revelaba, día a día, los problemas sentimentales de su autora y el mueblero, que era un hombre inteligente y discreto, comprendió enseguida que la mujer había vivido disimulando su verdadera personalidad y que por un azar inconcebible, el la conocía mucho mejor que las personas que habían vivido junto a ella y que aparecían mencionadas en el diario.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;El mueblero se quedó pensativo. Durante un buen rato, la idea de que alguien pudiese tener en su casa, al abrigo del mundo, algo escondido —un diario, o lo que fuese—, le parecía extraña, casi imposible, hasta que unos minutos después, en el momento en que se levantaba y empezaba a poner en orden su escritorio antes de irse para su casa, se percató, no sin estupor, de que él mismo tenía, en alguna parte, cosas ocultas de las que el mundo ignoraba la existencia. En su casa, por ejemplo, en el altillo, en una caja de lata disimulada entre revistas viejas y trastos inútiles, el mueblero tenía guardado un rollo de billetes, que iba engrosando de tanto en tanto, y cuya existencia hasta su mujer y sus hijos desconocían; el mueblero no podía decir de un modo preciso con qué objeto guardaba esos billetes, pero poco a poco lo fue ganando la desagradable certidumbre de que su vida entera se definía no por sus actividades cotidianas ejercidas a la luz del día, sino por ese rollo de billetes que se carcomía en el desván. Y que de todos los actos, el fundamental era, sin duda, el de agregar de vez en cuando un billete al rollo carcomido.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Mientras encendía el letrero luminoso que llenaba de una luz violeta el aire negro por encima de la vereda, el mueblero fue asaltado por otro recuerdo: buscando un sacapuntas en la pieza de su hijo mayor, había encontrado por casualidad una serie de fotografías pornográficas que su hijo escondía en el cajón de la cómoda. El mueblero las había vuelto a dejar rápidamente en su lugar, menos por pudor que por el temor de que su hijo pensase que el tenía la costumbre de hurgar en sus cosas.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Durante la cena, el mueblero se puso a observar a su mujer: por primera vez después de treinta años le venía a la cabeza la idea de que también ella debía guardar algo oculto, algo tan propio y tan profundamente hundido que, aunque ella misma lo quisiese, ni siquiera la tortura podría hacérselo confesar. El mueblero sintió una especie de vértigo. No era el miedo banal a ser traicionado o estafado lo que le hacía dar vueltas en la cabeza como un vino que sube, sino la certidumbre de que, justo cuando estaba en el umbral de la vejez, iba tal vez a verse obligado a modificar las nociones mas elementales que constituían su vida. O lo que el había llamado su vida: porque su vida, su verdadera vida, según su nueva intuición, transcurría en alguna parte, en lo negro, al abrigo de los acontecimientos, y parecía mas inalcanzable que el arrabal del universo.&lt;/p&gt;  </content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.historiasasesinas.com.ar/feeds/9104750468075569767/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.historiasasesinas.com.ar/2009/12/75-historia-asesina-al-abrigo.html#comment-form' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3846133585689860575/posts/default/9104750468075569767?v=2'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3846133585689860575/posts/default/9104750468075569767?v=2'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.historiasasesinas.com.ar/2009/12/75-historia-asesina-al-abrigo.html' title='75ª Historia Asesina - “Al abrigo”'/><author><name>Félix Alejandro Lencinas</name><uri>https://plus.google.com/116162535106359816490</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh4.googleusercontent.com/-0DtCcWBwfhw/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAB1I/xbHfmVl5EkE/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry gd:etag='W/&quot;CU4NRno8fyp7ImA9WxNUEE4.&quot;'><id>tag:blogger.com,1999:blog-3846133585689860575.post-7280220404941172069</id><published>2009-10-31T21:06:00.001-03:00</published><updated>2009-10-31T21:06:37.477-03:00</updated><app:edited xmlns:app='http://www.w3.org/2007/app'>2009-10-31T21:06:37.477-03:00</app:edited><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historias de mi autoría'/><title>74ª Historia Asesina - “Panadero”</title><content type='html'>&lt;p align="justify"&gt;Mira a un lado, mira al otro muy disimuladamente. La persona más cercana está mirando por la ventana y parece que no le presta atención. Aprovecha y se acerca la mano a la nariz, pero en ese momento parece que lo va a mirar y entonces se rasca el tabique como desviando la atención. Sin embargo el de al lado sigue mirando pasar árboles, casas, edificios, autos desde lo alto por la obvia elevación del transporte en que se encuentran. Aprovecha nuevamente que el de al lado sigue concentrado en el constante movimiento del exterior. Entonces frunce su boca para dejar que los hoyos nasales se estiren y permitan la entrada del dedo índice que como una pala rápidamente quiere sacar la pelotita de mocos sólida que allí reside. En el primer intento, logra tocarlo, pero el dedo no entra lo suficiente para poder sacarlo. Como el intento falla, rápidamente quita el dedo, porque probablemente el otro puede darse vuelta y ver la horrible tarea en que se encuentra. El enemigo parece estar más aferrado de lo que parece, así que la próxima vez habrá que ser más agresivos. El acompañante parece seguir concentrado en lo suyo así que puede intentarlo de vuelta. Rápidamente arremete contra el enemigo verde, pero éste no se dejará vencer tan fácilmente. Esta vez se ha adherido a algunos vellos nasales y cuando tira duele. Esto lo detiene y una vez más obliga a descender la mano para disimular. Esta vez tiene que juntarse de coraje porque sabe que le dolerá esa depilación involuntaria que será quitarse el moco. Podría dejarlo, pero le molesta y no puede respirar bien por la nariz, tiene que hacer algo y urgente. Una vez más revisa que su compañero no esté viéndolo, y nota que se durmió, así que es la oportunidad perfecta. Esta vez el dedo arremeterá sin compasión. Se mete en el orificio toma el moco con la uña y tira. Le duele, pero sigue tirando con más fuerza y duele más y los vellos se desprenden con el moco finalmente. Solloza un poco por lo bajo y le lagrimean los ojos, pero lo ha logrado. Mira su dedo índice y a la maldita mucosidad sólida. Vuelve a mirar al de lado que ni se percato de lo ocurrido, hace una bolita con la ayuda del pulgar y quita los restos de mucosidad de la uña. Con más sigilo, pone la mano debajo del asiento y con los dedos pega el moco para deshacerse de él. Por fin disfruta de unas vías respiratorias nasales libres y por las cuales el aire pasa libremente. Se acomoda y hace como que nada pasó. Eso sí, apenas llegue a casa, se lavará la mano. Y evitará que la mano haga contacto con otra persona. Pero lo difícil, ya pasó, ya sacó el pan del horno.&lt;/p&gt;  </content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.historiasasesinas.com.ar/feeds/7280220404941172069/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.historiasasesinas.com.ar/2009/10/74-historia-asesina-panadero.html#comment-form' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3846133585689860575/posts/default/7280220404941172069?v=2'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3846133585689860575/posts/default/7280220404941172069?v=2'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.historiasasesinas.com.ar/2009/10/74-historia-asesina-panadero.html' title='74ª Historia Asesina - “Panadero”'/><author><name>Félix Alejandro Lencinas</name><uri>https://plus.google.com/116162535106359816490</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh4.googleusercontent.com/-0DtCcWBwfhw/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAB1I/xbHfmVl5EkE/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry gd:etag='W/&quot;CEAAR3o4fyp7ImA9WxNVF0U.&quot;'><id>tag:blogger.com,1999:blog-3846133585689860575.post-5815027075287686721</id><published>2009-10-28T15:24:00.002-03:00</published><updated>2009-10-28T23:19:06.437-03:00</updated><app:edited xmlns:app='http://www.w3.org/2007/app'>2009-10-28T23:19:06.437-03:00</app:edited><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historias de mi autoría'/><title>73ª Historia Asesina - “Labios rojos”</title><content type='html'>&lt;p align="right"&gt;&lt;strong&gt;A &lt;em&gt;la que comparte esos vasos vacíos conmigo&lt;/em&gt;.&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;—Ma, mañana a la tarde viene Alexis a tomar mates —dijo la quinceañera Laura a su mamá.    &lt;br /&gt;—Bueno, dale, no hay problema —respondió ella.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Alexis se había vuelto un tema recurrente de conversación en la familia. Laura lo nombraba a menudo, junto con sus relatos sobre María y Silvia, sus mejores amigas. De hecho, no era la primera vez que Alexis se aparecía por la casa de la familia Arenas, aunque había una pequeña novedad: Alexis venía solo sin María y Silvia como había sido todas las otras veces.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;La primera vez que apareció en aquella casa fue un fin de semana de octubre con la excusa de hacer un trabajo para el colegio en el que compartían curso y clases. Desde entonces el joven Alexis se había hecho una visita frecuente, pero siempre con María y Silvia haciendo compañía.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Cerca de las tres y media de la tarde apareció el joven Alexis en la casa de los Arenas. Alexis era un muchachito simple, menudo y sobretodo tímido. No emitía palabras a menos de que fuera totalmente necesario, y siempre se refería a los padres de Laura tratándolos de usted, a pesar de que había bastante confianza para el tuteo. Cuando Alexis entró a la casa con la compañía de Laura, mamá Arenas terminaba de limpiar los platos del almuerzo mientras que papá Arenas miraba fútbol por televisión pública gracias a la novedosa idea del gobierno de turno para poner propaganda oficial con llegada masiva. Papá Arenas bromeó con la visita sobre respectivos desempeños de los clubes de los que cada uno era hincha, mientras Laura los miraba a ambos pensando que a los hombres lo único que les importa es ese deporte burdo y torpe que era el fútbol.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Enseguida apareció mamá Arenas, saludó a la visita y le preguntó por su familia, como hacía casi de rutina cada vez que llegaba alguna amistad de su hija. Alexis, como siempre, rápidamente enumeraba en qué se encontraba cada miembro de su familia hasta el último momento en que los vio y ahí terminaba la conversación. Entonces Alexis y Laura se fueron a la habitación de ella con el equipo de mate.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;—Mmm… ¿No te parece sospechoso? —dijo Papá Arenas.   &lt;br /&gt;—¿Qué cosa? —respondió Mamá Arenas.    &lt;br /&gt;—Estos dos chicos… Están muy pegados, muy juntos últimamente… ¿Tienen la puerta cerrada? Les voy a decir que la abran…    &lt;br /&gt;—¡¿Te podés calmar, querés?! Son amigos…    &lt;br /&gt;—Sí, más vale que sean amigos, ella es muy chica para esas cosas…    &lt;br /&gt;—Tiene quince años, no es una nena ya. Igual no creo que esté interesada en esas cosas todavía.    &lt;br /&gt;—¡Dejate de joder, viejo! Yo di mi primer beso a los 13. Lo más probable es que ya lo haya dado ella también. ¿Además a qué edad diste tu primero beso o tuviste tu primera novia?    &lt;br /&gt;—¡A los 14! Pero no iba a la casa de ella a encerrarme en su pieza… ¿Te imaginarás lo que pueden llegar a hacer?    &lt;br /&gt;—No van a hacer nada.    &lt;br /&gt;—Sí, yo puedo imaginar todo lo que pueden hacer. Ahora me van a ver…    &lt;br /&gt;—¡No están en nada! Son amigos.    &lt;br /&gt;—Yo te puedo probar que no son amigos.    &lt;br /&gt;—Quedate ahí, no hagas ninguna locura.    &lt;br /&gt;—No me tengo que mover de acá.    &lt;br /&gt;—¿Y cómo lo vas a comprobar entonces?    &lt;br /&gt;—Mirales los labios.    &lt;br /&gt;—¿Los labios?    &lt;br /&gt;—Sí. Entre tanto intercambio de saliva, de exhalaciones, de mordidas y esas cosas los labios terminan paspados y rojos. ¿Nunca te pasó? ¿No te acordás de nosotros cuando nos conocimos a los 20? Me dejaste los labios hechos pelota.    &lt;br /&gt;—Sí, me acuerdo. Pero vos también a mí, no te quejes.    &lt;br /&gt;—Bueno, pero a mi se me notaba más… Mi vieja me preguntó qué me había pasado y no cabía la excusa del frío, porque estábamos en pleno verano.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;—¿No le dijiste a tus viejos que estamos de novios, no? —dijo Laura.   &lt;br /&gt;—Sí, ya le dije —respondió Alexis.    &lt;br /&gt;—¿Le dijiste? ¿En serio?    &lt;br /&gt;—Y sí, me preguntaba por qué venía tanto a tu casa y para que no me joda más le dije que estábamos de novios. Eso.    &lt;br /&gt;—Ay, ¿y qué dijo ella?    &lt;br /&gt;—Nada, me felicitó, dijo que estaba bien, que eras una chica linda y buena, y eso, más o menos. ¿Vos no le dijiste nada a tus viejos, no?    &lt;br /&gt;—Y, no. Vos sabés que no es tan fácil porque soy mujer y porque mi viejo es un hincha pelota.    &lt;br /&gt;—Igual si nos quedamos acá no pasa nada, ¿no?    &lt;br /&gt;—No, mis viejos no joden… Pero seamos disimulados…    &lt;br /&gt;—¿Entonces te tengo que besar despacito?    &lt;br /&gt;—No sé, eso se ve. Vení.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;—Llamala a Laura, mandala a comprar algo, no sé —dijo Papá Arenas—. Mirales bien los labios a los dos. Fijate cómo los tienen ahora y después cuando vuelvan o cuando él se vaya.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Laura y Alexis fueron hasta el negocio de artículos de limpieza a comprar una lavandina. “Raro, ¿no había comprado una ayer?”, pensó Laura. De todas formas no importaba, e iba por la calle tomada de la mano con Alexis. Cuando había que esperar a un semáforo para cruzar, se paraban en la esquina, se miraban y se besaban esperando a que aparezca la luz blanca con el hombrecito caminando para poder cruzar. Más besos en pequeños intervalos se daban mientras esperaban en la tienda a ser atendidos. De regreso a casa se pararon dos cuadras antes de llegar al destino, se abrazaron y besaron apasionadamente recorriendo todos sus labios, sus dientes, sus lenguas, respirando enviciado aire que compartían, ahogándose a besos. Finalmente cuando volvieron a la casa se separaron y cambiaron a la modalidad de amigos, evitando cualquier atisbo de amor en sus caras, aunque cuando ni mamá ni papá Arenas miraban, se miraban a los ojos, sonreían y leían en sus labios del otro lo que no era pronunciado con palabras.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;—¿Les viste los labios? —preguntó papá Arenas— ¿Te fijaste?   &lt;br /&gt;—Sí, tenés razón, los tenían colorados.    &lt;br /&gt;—Seguro que se estuvieron besando todo el camino y por eso les quedaron los labios así. Podrán disimular todo lo demás, pero las marcas de los besos son indisimulables.    &lt;br /&gt;—Tenías razón al final… ¿Y qué vas a hacer?    &lt;br /&gt;—Nada.    &lt;br /&gt;—¿Nada?    &lt;br /&gt;—Y no… ¿Te acordás cuando fui a tu casa y no me habías presentado como tu novio? Que nos buscábamos en los rincones, para darnos besos furtivos. Cuando comíamos todos juntos y nos mirábamos y me sonreías con complicidad… Esa vez fue cuando me dejaste los labios paspados.    &lt;br /&gt;—¿Me vas a decir que no fue lindo? Fue hermoso…    &lt;br /&gt;—No lo niego, fue hermoso.    &lt;br /&gt;—Así que bueno… Dejemos que se partan los labios, total.    &lt;br /&gt;—Sos un tierno. Te voy a partir los labios como a los 20.    &lt;br /&gt;—Eso quiero verlo.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;—¿Vos creés que tus viejos no se dieron cuenta?   &lt;br /&gt;—Nah, no pasa nada. Mi viejo cree que aun tengo 8 años.    &lt;br /&gt;—Ah, bueno… Che, ¿hace calor, no?    &lt;br /&gt;—Sí, bastante.    &lt;br /&gt;—Y me dejaste los labios paspados de tantos besos… ¿Qué voy a decir? No tengo como excusa el frío.    &lt;br /&gt;—No te quejes, porque bien que te gustó, ¿eh?.    &lt;br /&gt;—Lo sé, ja. Che, ¿notaste algo?    &lt;br /&gt;—¿Qué cosa?    &lt;br /&gt;—Tu viejo también tiene los labios paspados.    &lt;br /&gt;—Sí, pero a él siempre se le paspan porque tiene los labios sensibles. No lo veo dándose besos con mi vieja.    &lt;br /&gt;—¿No? Pensé que sí.    &lt;br /&gt;—Y sí lo hace no me quiero enterar.    &lt;br /&gt;—Bueno, ellos fueron jóvenes. Che, me duele un poco.    &lt;br /&gt;—¡Sos un maricón! No te voy a dar más besos entonces.    &lt;br /&gt;—¡Es una broma!    &lt;br /&gt;—Lo sé, tonto, ¡te amo!    &lt;br /&gt;—Yo también te amo.&lt;/p&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.historiasasesinas.com.ar/feeds/5815027075287686721/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.historiasasesinas.com.ar/2009/10/73-historia-asesina-labios-rojos.html#comment-form' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3846133585689860575/posts/default/5815027075287686721?v=2'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3846133585689860575/posts/default/5815027075287686721?v=2'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.historiasasesinas.com.ar/2009/10/73-historia-asesina-labios-rojos.html' title='73ª Historia Asesina - “Labios rojos”'/><author><name>Félix Alejandro Lencinas</name><uri>https://plus.google.com/116162535106359816490</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh4.googleusercontent.com/-0DtCcWBwfhw/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAB1I/xbHfmVl5EkE/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry gd:etag='W/&quot;A0UCQ3kyfyp7ImA9WxNWGUo.&quot;'><id>tag:blogger.com,1999:blog-3846133585689860575.post-2779543026261808501</id><published>2009-10-19T16:07:00.001-03:00</published><updated>2009-10-19T16:07:42.797-03:00</updated><app:edited xmlns:app='http://www.w3.org/2007/app'>2009-10-19T16:07:42.797-03:00</app:edited><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historias choreadas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Julio Cortázar'/><title>72ª Historia Asesina - “No se culpe a nadie”</title><content type='html'>&lt;p align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Esta genial tira de Liniers obviamente me hizo leer este gran cuento del señor Julio Cortázar.&lt;/strong&gt;&amp;#160;&lt;a href="http://lh4.ggpht.com/_kngRp-d4nzg/Sty4-L3LFxI/AAAAAAAABSk/6thHxheI_2Q/s1600-h/Julio%20Cort%C3%A1zar%20se%20inspira%5B5%5D.jpg"&gt;&lt;img style="border-bottom: 0px; border-left: 0px; display: block; float: none; margin-left: auto; border-top: 0px; margin-right: auto; border-right: 0px" title="Julio Cortázar se inspira" border="0" alt="Julio Cortázar se inspira" src="http://lh3.ggpht.com/_kngRp-d4nzg/Sty4_TxhtuI/AAAAAAAABSo/KWOox4viqZU/Julio%20Cort%C3%A1zar%20se%20inspira_thumb%5B3%5D.jpg?imgmax=800" width="594" height="228" /&gt;&lt;/a&gt;El frío complica siempre las cosas, en verano se está tan cerca del mundo, tan piel contra piel, pero ahora a las seis y media su mujer lo espera en una tienda para elegir un regalo de casamiento, ya es tarde y se da cuenta de que hace fresco, hay que ponerse el pulóver azul, cualquier cosa que vaya bien con el traje gris, el otoño es un ponerse y sacarse pulóveres, irse encerrando, alejando. Sin ganas silba un tango mientras se aparta de la ventana abierta, busca el pulóver en el armario y empieza a ponérselo delante del espejo. No es fácil, a lo mejor por culpa de la camisa que se adhiere a la lana del pulóver, pero le cuesta hacer pasar el brazo, poco a poco va avanzando la mano hasta que al fin asoma un dedo fuera del puño de lana azul, pero a la luz del atardecer el dedo tiene un aire como de arrugado y metido para adentro, con una uña negra terminada en punta. De un tirón se arranca la manga del pulóver y se mira la mano como si no fuese suya, pero ahora que está fuera del pulóver se ve que es su mano de siempre y él la deja caer al extremo del brazo flojo y se le ocurre que lo mejor será meter el otro brazo en la otra manga a ver si así resulta más sencillo. Parecería que no lo es porque apenas la lana del pulóver se ha pegado otra vez a la tela de la camisa, la falta de costumbre de empezar por la otra manga dificulta todavía más la operación, y aunque se ha puesto a silbar de nuevo para distraerse siente que la mano avanza apenas y que sin alguna maniobra complementaria no conseguirá hacerla llegar nunca a la salida. Mejor todo al mismo tiempo, agachar la cabeza para calzarla a la altura del cuello del pulóver a la vez que mete el brazo libre en la otra manga enderezándola y tirando simultáneamente con los dos brazos y el cuello. En la repentina penumbra azul que lo envuelve parece absurdo seguir silbando, empieza a sentir como un calor en la cara aunque parte de la cabeza ya debería estar afuera, pero la frente y toda la cara siguen cubiertas y las manos andan apenas por la mitad de las mangas. por más que tira nada sale afuera y ahora se le ocurre pensar que a lo mejor se ha equivocado en esa especie de cólera irónica con que reanudó la tarea, y que ha hecho la tontería de meter la cabeza en una de las mangas y una mano en el cuello del pulóver. Si fuese así su mano tendría que salir fácilmente pero aunque tira con todas sus fuerzas no logra hacer avanzar ninguna de las dos manos aunque en cambio parecería que la cabeza está a punto de abrirse paso porque la lana azul le aprieta ahora con una fuerza casi irritante la nariz y la boca, lo sofoca más de lo que hubiera podido imaginarse, obligándolo a respirar profundamente mientras la lana se va humedeciendo contra la boca, probablemente desteñirá y le manchará la cara de azul. Por suerte en ese mismo momento su mano derecha asoma al aire al frío de afuera, por lo menos ya hay una afuera aunque la otra siga apresada en la manga, quizá era cierto que su mano derecha estaba metida en el cuello del pulóver por eso lo que él creía el cuello le está apretando de esa manera la cara sofocándolo cada vez más, y en cambio la mano ha podido salir fácilmente. De todos modos y para estar seguro lo único que puede hacer es seguir abriéndose paso respirando a fondo y dejando escapar el aire poco a poco, aunque sea absurdo porque nada le impide respirar perfectamente salvo que el aire que traga está mezclado con pelusas de lana del cuello o de la manga del pulóver, y además hay el gusto del pulóver, ese gusto azul de la lana que le debe estar manchando la cara ahora que la humedad del aliento se mezcla cada vez más con la lana, y aunque no puede verlo porque si abre los ojos las pestañas tropiezan dolorosamente con la lana, está seguro de que el azul le va envolviendo la boca mojada, los agujeros de la nariz, le gana las mejillas, y todo eso lo va llenando de ansiedad y quisiera terminar de ponerse de una vez el pulóver sin contar que debe ser tarde y su mujer estará impacientándose en la puerta de la tienda. Se dice que lo más sensato es concentrar la atención en su mano derecha, porque esa mano por fuera del pulóver está en contacto con el aire frío de la habitación es como un anuncio de que ya falta poco y además puede ayudarlo, ir subiendo por la espalda hasta aferrar el borde inferior del pulóver con ese movimiento clásico que ayuda a ponerse cualquier pulóver tirando enérgicamente hacia abajo. Lo malo es que aunque la mano palpa la espalda buscando el borde de lana, parecería que el pulóver ha quedado completamente arrollado cerca del cuello y lo único que encuentra la mano es la camisa cada vez más arrugada y hasta salida en parte del pantalón, y de poco sirve traer la mano y querer tirar de la delantera del pulóver porque sobre el pecho no se siente más que la camisa, el pulóver debe haber pasado apenas por los hombros y estará ahí arrollado y tenso como si él tuviera los hombros demasiado anchos para ese pulóver lo que en definitiva prueba que realmente se ha equivocado y ha metido una mano en el cuello y la otra en una manga, con lo cual la distancia que va del cuello a una de las mangas es exactamente la mitad de la que va de una manga a otra, y eso explica que él tenga la cabeza un poco ladeada a la izquierda, del lado donde la mano sigue prisionera en la manga, si es la manga, y que en cambio su mano derecha que ya está afuera se mueva con toda libertad en el aire aunque no consiga hacer bajar el pulóver que sigue como arrollado en lo alto de su cuerpo. Irónicamente se le ocurre que si hubiera una silla cerca podría descansar y respirar mejor hasta ponerse del todo el pulóver, pero ha perdido la orientación después de haber girado tantas veces con esa especie de gimnasia eufórica que inicia siempre la colocación de una prenda de ropa y que tiene algo de paso de baile disimulado, que nadie puede reprochar porque responde a una finalidad utilitaria y no a culpables tendencias coreográficas. En el fondo la verdadera solución sería sacarse el pulóver puesto que no ha podido ponérselo, y comprobar la entrada correcta de cada mano en las mangas y de la cabeza en el cuello, pero la mano derecha desordenadamente sigue yendo y viniendo como si ya fuera ridículo renunciar a esa altura de las cosas, y en algún momento hasta obedece y sube a la altura de la cabeza y tira hacia arriba sin que él comprenda a tiempo que el pulóver se le ha pegado en la cara con esa gomosidad húmeda del aliento mezclado con el azul de la lana, y cuando la mano tira hacia arriba es un dolor como si le desgarraran las orejas y quisieran arrancarle las pestañas. Entonces más despacio, entonces hay que utilizar la mano metida en la manga izquierda, si es la manga y no el cuello, y para eso con la mano derecha ayudar a la mano izquierda para que pueda avanzar por la manga o retroceder y zafarse, aunque es casi imposible coordinar los movimientos de las dos manos, como si la mano izquierda fuese una rata metida en una jaula y desde afuera otra rata quisiera ayudarla a escaparse, a menos que en vez de ayudarla la esté mordiendo porque de golpe le duele la mano prisionera y a la vez la otra mano se hinca con todas sus fuerzas en eso que debe ser su mano y que le duele, le duele a tal punto que renuncia a quitarse el pulóver, prefiere intentar un último esfuerzo para sacar la cabeza fuera del cuello y la rata izquierda fuera de la jaula y lo intenta luchando con todo el cuerpo, echándose hacia adelante y hacia atrás, girando en medio de la habitación, si es que está en el medio porque ahora alcanza a pensar que la ventana ha quedado abierta y que es peligroso seguir girando a ciegas, prefiere detenerse aunque su mano derecha siga yendo y viniendo sin ocuparse del pulóver, aunque su mano izquierda le duela cada vez más como si tuviera los dedos mordidos o quemados, y sin embargo esa mano le obedece, contrayendo poco a poco los dedos lacerados alcanza a aferrar a través de la manga el borde del pulóver arrollado en el hombro, tira hacia abajo casi sin fuerza, le duele demasiado y haría falta que la mano derecha ayudara en vez de trepar o bajar inútilmente por las piernas en vez de pellizcarle el muslo como lo está haciendo, arañándolo y pellizcándolo a través de la ropa sin que pueda impedírselo porque toda su voluntad acaba en la mano izquierda, quizá ha caído de rodillas y se siente como colgado de la mano izquierda que tira una vez más del pulóver y de golpe es el frío en las cejas y en la frente, en los ojos, absurdamente no quiere abrir los ojos pero sabe que ha salido fuera, esa materia fría, esa delicia es el aire libre, y no quiere abrir los ojos y espera un segundo, dos segundos, se deja vivir en un tiempo frío y diferente, el tiempo de fuera del pulóver, está de rodillas y es hermoso estar así hasta que poco a poco agradecidamente entreabre los ojos libres de la baba azul de la lana de adentro, entreabre los ojos y ve las cinco uñas negras suspendidas apuntando a sus ojos, vibrando en el aire antes de saltar contra sus ojos, y tiene el tiempo de bajar los párpados y echarse atrás cubriéndose con la mano izquierda que es su mano, que es todo lo que le queda para que lo defienda desde dentro de la manga, para que tire hacia arriba el cuello del pulóver y la baba azul le envuelva otra vez la cara mientras se endereza para huir a otra parte, para llegar por fin a alguna parte sin mano y sin pulóver, donde solamente haya un aire fragoroso que lo envuelva y lo acompañe y lo acaricie y doce pisos.&lt;/p&gt;  </content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.historiasasesinas.com.ar/feeds/2779543026261808501/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.historiasasesinas.com.ar/2009/10/72-historia-asesina-no-se-culpe-nadie.html#comment-form' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3846133585689860575/posts/default/2779543026261808501?v=2'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3846133585689860575/posts/default/2779543026261808501?v=2'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.historiasasesinas.com.ar/2009/10/72-historia-asesina-no-se-culpe-nadie.html' title='72ª Historia Asesina - “No se culpe a nadie”'/><author><name>Félix Alejandro Lencinas</name><uri>https://plus.google.com/116162535106359816490</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh4.googleusercontent.com/-0DtCcWBwfhw/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAB1I/xbHfmVl5EkE/s512-c/photo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://lh3.ggpht.com/_kngRp-d4nzg/Sty4_TxhtuI/AAAAAAAABSo/KWOox4viqZU/s72-c/Julio%20Cort%C3%A1zar%20se%20inspira_thumb%5B3%5D.jpg?imgmax=800' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry gd:etag='W/&quot;Ak4GRHc_cCp7ImA9WxNXEUw.&quot;'><id>tag:blogger.com,1999:blog-3846133585689860575.post-4015088343776037408</id><published>2009-09-28T03:22:00.001-03:00</published><updated>2009-09-28T03:22:05.948-03:00</updated><app:edited xmlns:app='http://www.w3.org/2007/app'>2009-09-28T03:22:05.948-03:00</app:edited><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historias de mi autoría'/><title>71ª Historia Asesina - “Historia de amor”</title><content type='html'>&lt;p align="justify"&gt;—¿Y ya no te dedicás a escribir?   &lt;br /&gt;—Y, ya no    &lt;br /&gt;—¿Por qué?    &lt;br /&gt;—Porque lo único que me salen son historias de amor.    &lt;br /&gt;—¿Y qué tiene?     &lt;br /&gt;—A nadie les gusta la historias de amor. Son aburridas, ya están bastante trilladas. Leerlas a mí también me embola un poco.    &lt;br /&gt;—¿Sólo por eso entonces no escribís más?    &lt;br /&gt;—Y sí…    &lt;br /&gt;—¿Vos sabés por qué a la gente no les gusta las historias de amor? Porque son una manga de amargados.    &lt;br /&gt;—Nah, porque de cierta forma es un género aburrido que es muy común digamos. Y peca de ser demasiado romántico, qué sé yo.    &lt;br /&gt;—¿Y eso quién lo dice? ¡Los estudiosos, los críticos, los científicos! ¿Sabés por qué dicen eso? Porque de tan amargados que son no pueden querer a nadie. O peor, ¿sabés qué? Están amargados porque seguro que alguien los dejó y entonces andan proliferando esas peroratas en contra del amor. Es un movimiento generalizado, todos desconfían en el amor y ¡pum! Las historias de amor son una garcha.    &lt;br /&gt;—Bueno, no sé si es para tanto.    &lt;br /&gt;—Es como yo te digo, chabón. Fijate, el 86% de las películas, libros e historietas que salen al público están relacionadas en cierto sentido al amor.    &lt;br /&gt;—Porque es una parte de la vida, obvio. Pero las historias de amor en particular no ofrecen tanto de interesante. Fijate las comedias románticas, es un género tan boludo que si me das un día te armo yo un guión para una película de ese tipo.    &lt;br /&gt;—El tema de las comedias románticas es que muestran siempre historias imposibles. El tipo que se encuentra con la mina antes de su boda y la termina dejando plantado en el altar a ella, pero ella a su vez tenía un amante, así que cada uno se va con el amante y todos felices. En la vida real el tipo se casa y a los tres años se divorcia.    &lt;br /&gt;—Bueno, sí, es cierto.    &lt;br /&gt;—¡Y eso no es todo! Si la película trata de un divorcio, al final de la película se terminan reconciliando porque él descubre que la amaba de verdad o viceversa. En la vida real ella le quiere sacar hasta las ganas de vivir porque le corresponde en la división de bienes. Y ni hablar si él es un jugador gordo de River y ella un gato que se acostó con cualquiera para sacar guita.    &lt;br /&gt;—Eso también es cierto…    &lt;br /&gt;—Sí. Las comedias románticas tendrían que hacer algo que se acerque más a la realidad… Que muestren un final infeliz como los de verdad.    &lt;br /&gt;—Me diste una idea. Mirá, escuchá: él la conoce a ella en un lugar… Elegí el que quieras, trabajo, estudio hasta internet podemos mandarle para que sea más moderna. Entonces se enamoran al toque, cruzan tres veces palabras y ya se ponen de novios. Al tiempo, cualquiera que sea, cortan y se van al carajo los dos. Uno que sufra y el otro que se garche a cualquiera que encuentre, entonces muestran los dos lados, ¿viste? Hasta que tiempo después uno de ellos se recompone y se encuentra a su ex pareja y ve que se canso de tanto sexo fácil y que quedó más solo que un perro.    &lt;br /&gt;—Ajá, ¿y?     &lt;br /&gt;—Bueno, ahí el primero ya está de pareja, pero por eso ahora conoció un amigo o amiga de su nueva pareja. Entonces la ex pareja se enamora de esta persona amiga de la pareja de su ex. Y encima este amigo o amiga en algún tiempo le tuvo ganas a la pareja actual del ex y tuvieron algo.    &lt;br /&gt;—Ah, un quilombo de puta madre.    &lt;br /&gt;—Claro, claro. Al final, bueno, se forman las nuevas parejas y ambos ven como sus ex terminan juntos con amigos en común y se hace un re conventillo, porque obviamente, comentario viene, comentario va. Y entonces se melancolizan y vuelven a salir con sus parejas originales.    &lt;br /&gt;—¿Y pero no eso no es una especie de final feliz?    &lt;br /&gt;—Claro, ahí cuando vuelven y después de un tiempo de convivencia se dan cuenta de por qué habían cortado antes y vuelven a quedar todos mal, pero nada más que ahora son cuatro. Entonces ellas se hacen amigos por compartir y padecer a sus ex, y ellos se hacen amigos se van de putas. Fin.    &lt;br /&gt;—Lo de que se van de putas es un final feliz para mí.    &lt;br /&gt;—Y bueno, hagámoslo realidad entonces.    &lt;br /&gt;—Buenísimo.    &lt;br /&gt;—Igual, decime la verdad, ¿quién estaba más buena Melina o Laura?    &lt;br /&gt;—Cuando estuve con Melina, ella me parecía más linda, pero cuando estaba con Laura, ella me parecía más linda.    &lt;br /&gt;—A mí también me gustó más Laura y después me gustó más Melina. Pero decí la verdad, Melina tenía buenas tetas.    &lt;br /&gt;—Sí, y Laura tenía buen culo.    &lt;br /&gt;—Y lindos ojos.    &lt;br /&gt;—Estaría bueno, hacer una sola mina que saque lo bueno de las dos.    &lt;br /&gt;—Y le sacamos lo histérico de Laura.    &lt;br /&gt;—Y lo hueco de Melina.    &lt;br /&gt;—Seh.    &lt;br /&gt;—O mejor vayamos al cabarulo.    &lt;br /&gt;—Sí, mejor. Es más fácil. Vamos.&lt;/p&gt;  </content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.historiasasesinas.com.ar/feeds/4015088343776037408/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.historiasasesinas.com.ar/2009/09/71-historia-asesina-historia-de-amor.html#comment-form' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3846133585689860575/posts/default/4015088343776037408?v=2'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3846133585689860575/posts/default/4015088343776037408?v=2'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.historiasasesinas.com.ar/2009/09/71-historia-asesina-historia-de-amor.html' title='71ª Historia Asesina - “Historia de amor”'/><author><name>Félix Alejandro Lencinas</name><uri>https://plus.google.com/116162535106359816490</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh4.googleusercontent.com/-0DtCcWBwfhw/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAB1I/xbHfmVl5EkE/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry gd:etag='W/&quot;D0ABR3Y5eip7ImA9WxNQEUs.&quot;'><id>tag:blogger.com,1999:blog-3846133585689860575.post-2400882879952600573</id><published>2009-09-17T02:35:00.001-03:00</published><updated>2009-09-17T02:35:56.822-03:00</updated><app:edited xmlns:app='http://www.w3.org/2007/app'>2009-09-17T02:35:56.822-03:00</app:edited><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historias de mi autoría'/><title>70ª Historia Asesina - “Pollerudo”</title><content type='html'>&lt;p align="justify"&gt;—Me quiero matar.   &lt;br /&gt;—Qué drástico que sos.    &lt;br /&gt;—Callate.    &lt;br /&gt;—Pero si es así. ¿Por qué te querés matar?    &lt;br /&gt;—Porque sí.    &lt;br /&gt;—¿No tiene sentido la vida para vos, no?    &lt;br /&gt;—Absolutamente.    &lt;br /&gt;—¿Por qué?    &lt;br /&gt;—Porque no. Todo el tiempo sufriendo como un boludo estoy.    &lt;br /&gt;—¿Es por ella, no? Sos un boludo.    &lt;br /&gt;—¿Qué sabés vos?    &lt;br /&gt;—¡Sos un boludo! ¿Cómo te vas a querer matar por ella?    &lt;br /&gt;—¡Lo estoy sufriendo, me duele!    &lt;br /&gt;—¿Y qué?    &lt;br /&gt;—Vos por estás feliz, tenés una novia, y sos feliz.    &lt;br /&gt;—Sí, ¿y?    &lt;br /&gt;—¡Y no me entendés!    &lt;br /&gt;—Por supuesto que sí.    &lt;br /&gt;—¿Ah, sí?    &lt;br /&gt;—Sí. ¿Te creés que yo no sufrí por amor igual que vos? ¿Te creés que no me dolió?    &lt;br /&gt;—¿Y?    &lt;br /&gt;—Y nunca me quise matar por eso. Acá estoy, derecho y feliz. No me morí. Es más, me cago de risa de lo pelotudo que fui cuando lloraba por la tarada esa que me dejó.    &lt;br /&gt;—O sea que soy un pelotudo por llorar.    &lt;br /&gt;—Por supuesto.    &lt;br /&gt;—Claro, es todo mi culpa. Que ella me haya dejado, es mi culpa. No, es más, me lo merezco.    &lt;br /&gt;—¡Pará, chabón, te vas al carajo!    &lt;br /&gt;—¿Qué? ¡Eso es lo que me decís!    &lt;br /&gt;—¿Dije yo en algún momento que lo superé enseguida?    &lt;br /&gt;—No.    &lt;br /&gt;—¿Ves? Sos un boludo.    &lt;br /&gt;—¿Te llevó mucho tiempo?    &lt;br /&gt;—Varios meses.    &lt;br /&gt;—¿Varios meses?    &lt;br /&gt;—Ajá. Es el tiempo que te toma normalmente darte cuenta que no vale la pena llorar por esa persona. O sea, mientras vos estás ahí llorando, la puta se fue con otro ya.    &lt;br /&gt;—Es cierto. La puta, la muy puta se fue con otro… Seguro que está ahí encamándose con otros tipos y yo acá llorando. ¿Sabés qué? Me ahorraste muchos meses de sufrimiento.    &lt;br /&gt;—¡Bien, carajo, así se hace!    &lt;br /&gt;—Sí, carajo. Que se vaya a la mierda. Es un puta de mierda.    &lt;br /&gt;—Eso. Que se vaya a freír churros, ahora es tu turno de vivir la vida. ¡Hoy nos vamos de putas!    &lt;br /&gt;—¿Qué?    &lt;br /&gt;—Nada, boludo, es una joda.    &lt;br /&gt;—Ah, pensé que hablabas en serio.    &lt;br /&gt;—No, pero podemos salir a cazar algo. Bah, te hago la pata a vos, porque yo ya tengo dueña.    &lt;br /&gt;—Dale.    &lt;br /&gt;—Además sos fachero, algo vas a conseguir.    &lt;br /&gt;—¿Vos decís?    &lt;br /&gt;—Sí, sin dudas. Además las minas están re fáciles ahora.    &lt;br /&gt;—Sí. Si la puta esta seguro me dejó por otro. Uh…    &lt;br /&gt;—¿Qué pasa?    &lt;br /&gt;—Me vibra el celular. Es una llamada, a ver. ¿Hola? ¿Eh? Sí, sí… ¿Qué hacés? ¿Cómo andás? ¿Qué? ¿Qué? Sí. Sí. No, no tengo nada que hacer. ¿A qué hora? ¿A las diez? Sí, por supuesto. ¿Allá? Dale. Dale. ¿En serio me decís eso? ¿No me mentís? ¿No? Yo también… Mucho. Ya voy para allá, nos vemos. Beso.    &lt;br /&gt;—¿Quién era?    &lt;br /&gt;—Ella.    &lt;br /&gt;—¿Ella?    &lt;br /&gt;—Sí. Quiere hablar conmigo… Dice que me extraña, que se arrepiente. Quiere verme.    &lt;br /&gt;—¿Y vas a ir?    &lt;br /&gt;—Sí.    &lt;br /&gt;—¿Y todo lo que dijiste antes?    &lt;br /&gt;—¿Qué cosa?    &lt;br /&gt;—Nada, nada, nada. Andá, dale.    &lt;br /&gt;—Dale. ¡Gracias por todo, chabón!    &lt;br /&gt;—No es nada, para eso estamos los amigos.    &lt;br /&gt;—Gracias, en serio… ¡Nos vemos!    &lt;br /&gt;—Nos vemos, andá, &lt;strong&gt;&lt;em&gt;pollerudo.&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;  </content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.historiasasesinas.com.ar/feeds/2400882879952600573/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.historiasasesinas.com.ar/2009/09/70-historia-asesina-pollerudo.html#comment-form' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3846133585689860575/posts/default/2400882879952600573?v=2'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3846133585689860575/posts/default/2400882879952600573?v=2'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.historiasasesinas.com.ar/2009/09/70-historia-asesina-pollerudo.html' title='70ª Historia Asesina - “Pollerudo”'/><author><name>Félix Alejandro Lencinas</name><uri>https://plus.google.com/116162535106359816490</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh4.googleusercontent.com/-0DtCcWBwfhw/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAB1I/xbHfmVl5EkE/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry gd:etag='W/&quot;D04CRXk_eyp7ImA9WxNQEUs.&quot;'><id>tag:blogger.com,1999:blog-3846133585689860575.post-3819762681822418833</id><published>2009-09-07T02:48:00.002-03:00</published><updated>2009-09-17T02:39:24.743-03:00</updated><app:edited xmlns:app='http://www.w3.org/2007/app'>2009-09-17T02:39:24.743-03:00</app:edited><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historias de mi autoría'/><title>69ª Historia Asesina - Palomas</title><content type='html'>&lt;p align="justify"&gt;La canción resuena en algún rincón del pabellón auditivo y él se pone a imaginar. El amor es un sentimiento tan fuerte que se puede presentir a miles de kilómetros de distancia. Tiene que luchar contra muchos enemigos en el camino, es cierto, pero puede ser muy fuerte si se lo alimenta con una buena comida, unas palabras sencillas y directas y un constante deseo. Desear, es querer, añorar, necesitar algo.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;El amor entonces es eso, es un bien, porque se necesita para vivir, es indispensable. Necesitamos que alguien nos necesite y necesitamos necesitar a alguien. El amor no se puede comprar en un mercado, pero allí, algún día, distraído por las cotidianidades se puede encontrar allí a un precio muy bajo: nada.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;En ese momento suena una vibración en el ambiente, sabe que esa vibración es el anuncio de la paloma mensajera que trae un mensaje. En el medio del colectivo, plena noche, con gente que cruza la 9 de Julio para ir a algún al que llegan tarde, él queda iluminada por la luz del mensaje. Son sólo dos palabras entre tantas de las que existen en el idioma, pero no son cualquiera. Porque las palabras pueden reformularse y crear frases nuevas y diferentes. El amor también es eso, una reformulación de recuerdos, vivencias y risas entre dos personas, que reformulados crean un nuevo sentimiento que se puede sentir a la distancia, y que se necesita.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Se queda totalmente embelesado por el mensaje de la paloma mensajera. Se queda paralizado y se quiere largar a reír como un loco. A pesar de que todavía no se han visto, ya han construido castillos en el aire y en la distancia. Han fabricado miles de ilusiones y esperanzas, y aún ni siquiera saben qué les deparará el futuro. Quieren jugar a los cíclopes, quieren ser uno solo los dos. Y el amor eso es también, es imaginar, idealizar, esperar y buscar. Buscar todo el tiempo, todo lugar, el resquicio, la manera de amarse aunque haya tanto en el medio.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;En los sueños se encuentran, porque en ese mundo no hay límite más que el de la propia subconsciencia. En ese mundo onírico la encuentra y la imagina más hermosa, más bella y más virtuosa cada día que pasa. Se imagina amándola en todo el amplio sentido. Luego despierta insultando contra la realidad que es dura, pero no por eso imposible de derrotar.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Comienza el día suspirando y lamentando que algunas dimensiones sean tan difíciles de superar. Le declara la guerra a todo lo que parezca querer meterse entre su necesidad de amar, y sin tregua desde su trinchera envía palomas mensajeras que ella recibirá seguramente con muchas o más ansías que las de él. Son felices sabiendo que uno piensa en el otro. Porque el amor también es egoísta y ególatra, se trata de que alguien más piense en vos y te ame, y se centré solamente en vos. Es un sentimiento que se puede sentir desde lejos, que crea ilusiones y necesidades, pero sobre todo crea esas ansías de ser el centro del universo de otra persona. Son felices sabiendo que uno dedica gran parte del día en pensar en el otro, de una manera muy narcisista.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Así siguen día a día… Mandando palomas mensajeras, que vuelan todo el tiempo llevando, ilusiones, besos, deseos, necesidades. Las palomas no se cansan de volar, porque mientras ellos se amen, nunca dejarán de volar. Y si ellas siguen volando, su amor no morirá.&lt;/p&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.historiasasesinas.com.ar/feeds/3819762681822418833/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.historiasasesinas.com.ar/2009/09/69-historia-asesina-palomas.html#comment-form' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3846133585689860575/posts/default/3819762681822418833?v=2'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3846133585689860575/posts/default/3819762681822418833?v=2'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.historiasasesinas.com.ar/2009/09/69-historia-asesina-palomas.html' title='69ª Historia Asesina - Palomas'/><author><name>Félix Alejandro Lencinas</name><uri>https://plus.google.com/116162535106359816490</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh4.googleusercontent.com/-0DtCcWBwfhw/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAB1I/xbHfmVl5EkE/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry gd:etag='W/&quot;CEEFSXY6eSp7ImA9WxNSEks.&quot;'><id>tag:blogger.com,1999:blog-3846133585689860575.post-1172773868760436401</id><published>2009-08-26T01:56:00.001-03:00</published><updated>2009-08-26T01:56:58.811-03:00</updated><app:edited xmlns:app='http://www.w3.org/2007/app'>2009-08-26T01:56:58.811-03:00</app:edited><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Horacio Quiroga'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historias choreadas'/><title>68ª Historia Asesina - “La tortuga gigante”</title><content type='html'>&lt;p align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Horacio Quiroga era un escritor argentino-uruguayo que se dedicaba a escribir cuentos, lo cuales la mayoría tratan de la acción del hombre con la naturaleza, a veces ayudándola, a veces destruyéndola. “La tortuga gigante” parte de “Cuentos de la Selva” muestra como un hombre ayuda a una tortuga a punto de morir y las consecuencias de esto.&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="4"&gt;“&lt;strong&gt;&lt;em&gt;La tortuga gigante” &lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;font size="4"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;font size="2"&gt;de Horacio Quiroga&lt;/font&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Había una vez un hombre que vivía en Buenos Aires, y estaba muy contento porque era un hombre sano y trabajador. Pero un día se enfermó, y los médicos le dijeron que solamente yéndose al campo podría curarse. Él no quería ir, porque tenía hermanos chicos a quienes daba de comer; y se enfermaba cada día más. Hasta que un amigo suyo, que era director del Zoológico, le dijo un día:&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;—Usted es amigo mío, y es un hombre bueno y trabajador. Por eso quiero que se vaya a vivir al monte, a hacer mucho ejercicio al aire libre para curarse. Y como usted tiene mucha puntería con la escopeta, cace bichos del monte para traerme los cueros, y yo le daré plata adelantada para que sus hermanitos puedan comer bien.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;El hombre enfermo aceptó, y se fue a vivir al monte, lejos, más lejos que Misiones todavía. Hacía allá mucho calor, y eso le hacía bien.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Vivía solo en el bosque, y él mismo se cocinaba. Comía pájaros y bichos del monte, que cazaba con la escopeta, y después comía frutos. Dormía bajo los árboles, y cuando hacía mal tiempo construía en cinco minutos una ramada con hojas de palmera, y allí pasaba sentado y fumando, muy contento en medio del bosque que bramaba con el viento y la lluvia.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Había hecho un atado con los cueros de los animales, y lo llevaba al hombro. Había también agarrado vivas muchas víboras venenosas, y las llevaba dentro de un gran mate, porque allá hay mates tan grandes como una lata de kerosene.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;El hombre tenía otra vez buen color, estaba fuerte y tenía apetito. Precisamente un día que tenía mucha hambre, porque hacía dos días que no cazaba nada, vio a la orilla de una gran laguna un tigre enorme que quería comer una tortuga, y la ponía parada de canto para meter dentro una pata y sacar la carne con las uñas. Al ver al hombre el tigre lanzó un rugido espantoso y se lanzó de un salto sobre él. Pero el cazador, que tenía una gran puntería, le apuntó entre los dos ojos, y le rompió la cabeza. Después le sacó el cuero, tan grande que él solo podría servir de alfombra para un cuarto.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;—Ahora —se dijo el hombre—, voy a comer tortuga, que es una carne muy rica.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Pero cuando se acercó a la tortuga, vio que estaba ya herida, y tenía la cabeza casi separada del cuello, y la cabeza colgaba casi de dos o tres hilos de carne.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;A pesar del hambre que sentía, el hombre tuvo lástima de la pobre tortuga, y la llevó arrastrando con una soga hasta su ramada y le vendó la cabeza con tiras de género que sacó de su camisa, porque no tenía más que una sola camisa, y no tenía trapos. La había llevado arrastrando porque la tortuga era inmensa, tan alta como una silla, y pesaba como un hombre.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;La tortuga quedó arrimada a un rincón, y allí pasó días y días sin moverse.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;El hombre la curaba todos los días, y después le daba golpecitos con la mano sobre el lomo.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;La tortuga sanó por fin. Pero entonces fue el hombre quien se enfermó. Tuvo fiebre, y le dolía todo el cuerpo.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Después no pudo levantarse más. La fiebre aumentaba siempre, y la garganta le quemaba de tanta sed. El hombre comprendió entonces que estaba gravemente enfermo, y habló en voz alta, aunque estaba solo, porque tenía mucha fiebre.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;—Voy a morir —dijo el hombre—. Estoy solo, ya no puedo levantarme más, y no tengo quien me dé agua, siquiera. Voy a morir aquí de hambre y de sed.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Y al poco rato la fiebre subió más aún, y perdió el conocimiento.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Pero la tortuga lo había oído, y entendió lo que el cazador decía. Y ella pensó entonces:&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;—El hombre no me comió la otra vez, aunque tenía mucha hambre, y me curó. Yo le voy a curar a él ahora.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Fue entonces a la laguna, buscó una cáscara de tortuga chiquita, y después de limpiarla bien con arena y ceniza la llenó de agua y le dio de beber al hombre, que estaba tendido sobre su manta y se moría de sed. Se puso a buscar enseguida raíces ricas y yuyitos tiernos, que le llevó al hombre para que comiera. El hombre comía sin darse cuenta de quién le daba la comida, porque tenía delirio con la fiebre y no conocía a nadie.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Todas las mañanas, la tortuga recorría el monte buscando raíces cada vez más ricas para darle al hombre, y sentía no poder subirse a los árboles para llevarle frutas.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;El cazador comió así días y días sin saber quién le daba la comida, y un día recobró el conocimiento. Miró a todos lados, y vio que estaba solo, pues allí no había más que él y la tortuga, que era un animal. Y dijo otra vez en voz alta:&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;—Estoy solo en el bosque, la fiebre va a volver de nuevo, y voy a morir aquí, porque solamente en Buenos Aires hay remedios para curarme. Pero nunca podré ir, y voy a morir aquí.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Pero también esta vez la tortuga lo había oído, y se dijo:&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;—Si queda aquí en el monte se va a morir, porque no hay remedios, y tengo que llevarlo a Buenos Aires.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Dicho esto, cortó enredaderas finas y fuertes, que son como piolas, acostó con mucho cuidado al hombre encima de su lomo, y lo sujetó bien con las enredaderas para que no se cayese. Hizo muchas pruebas para acomodar bien la escopeta, los cueros y el mate con víboras, y al fin consiguió lo que quería, sin molestar al cazador, y emprendió entonces el viaje.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;La tortuga, cargada así, caminó, caminó y caminó de día y de noche. Atravesó montes, campos, cruzó a nado ríos de una legua de ancho, y atravesó pantanos en que quedaba casi enterrada, siempre con el hombre moribundo encima. Después de ocho o diez horas de caminar, se detenía, deshacía los nudos, y acostaba al hombre con mucho cuidado, en un lugar donde hubiera pasto bien seco.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Iba entonces a buscar agua y raíces tiernas, y le daba al hombre enfermo. Ella comía también, aunque estaba tan cansada que prefería dormir.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;A veces tenía que caminar al sol; y como era verano, el cazador tenía tanta fiebre que deliraba y se moría de sed. Gritaba: ¡agua!, ¡agua!, a cada rato. Y cada vez la tortuga tenía que darle de beber.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Así anduvo días y días, semana tras semana. Cada vez estaban más cerca de Buenos Aires, pero también cada día la tortuga se iba debilitando, cada día tenía menos fuerza, aunque ella no se quejaba. A veces se quedaba tendida, completamente sin fuerzas, y el hombre recobraba a medias el conocimiento. Y decía, en voz alta:&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;—Voy a morir, estoy cada vez más enfermo, y sólo en Buenos Aires me podría curar. Pero voy a morir aquí, solo, en el monte.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Él creía que estaba siempre en la ramada, porque no se daba cuenta de nada. La tortuga se levantaba entonces, y emprendía de nuevo el camino.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Pero llegó un día, un atardecer, en que la pobre tortuga no pudo más. Había llegado al límite de sus fuerzas, y no podía más. No había comido desde hacía una semana para llegar más pronto. No tenía más fuerza para nada.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Cuando cayó del todo la noche, vio una luz lejana en el horizonte, un resplandor que iluminaba el cielo, y no supo qué era. Se sentía cada vez más débil, y cerró entonces los ojos para morir junto con el cazador, pensando con tristeza que no había podido salvar al hombre que había sido bueno con ella.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Y sin embargo, estaba ya en Buenos Aires, y ella no lo sabía. Aquella luz que veía en el cielo era el resplandor de la ciudad, e iba a morir cuando estaba ya al fin de su heroico viaje.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Pero un ratón de la ciudad —posiblemente el ratoncito Pérez— encontró a los dos viajeros moribundos.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;—¡Qué tortuga! —dijo el ratón—. Nunca he visto una tortuga tan grande. ¿Y eso que llevas en el lomo, qué es? ¿Es leña?&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;—No —le respondió con tristeza la tortuga—. Es un hombre.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;—¿Y adónde vas con ese hombre? —añadió el curioso ratón.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;—Voy... voy... Quería ir a Buenos Aires —respondió la pobre tortuga en una voz tan baja que apenas se oía—. Pero vamos a morir aquí, porque nunca llegaré...&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;—¡Ah, zonza, zonza! —dijo riendo el ratoncito—. ¡Nunca vi una tortuga más zonza! ¡Si ya has llegado a Buenos Aires! Esa luz que ves allá, es Buenos Aires.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Al oír esto, la tortuga se sintió con una fuerza inmensa, porque aún tenía tiempo de salvar al cazador, y emprendió la marcha.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Y cuando era de madrugada todavía, el director del Jardín Zoológico vio llegar a una tortuga embarrada y sumamente flaca, que traía acostado en su lomo y atado con enredaderas, para que no se cayera, a un hombre que se estaba muriendo. El director reconoció a su amigo, y él mismo fue corriendo a buscar remedios, con los que el cazador se curó enseguida.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Cuando el cazador supo cómo lo había salvado la tortuga, cómo había hecho un viaje de trescientas leguas para que tomara remedios, no quiso separarse más de ella. Y como él no podía tenerla en su casa, que era muy chica, el director del Zoológico se comprometió a tenerla en el Jardín, y a cuidarla como si fuera su propia hija.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Y así pasó. La tortuga, feliz y contenta con el cariño que le tienen, pasea por todo el jardín, y es la misma gran tortuga que vemos todos los días comiendo el pastito alrededor de las jaulas de los monos.&lt;/p&gt;  </content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.historiasasesinas.com.ar/feeds/1172773868760436401/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.historiasasesinas.com.ar/2009/08/68-historia-asesina-la-tortuga-gigante.html#comment-form' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3846133585689860575/posts/default/1172773868760436401?v=2'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3846133585689860575/posts/default/1172773868760436401?v=2'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.historiasasesinas.com.ar/2009/08/68-historia-asesina-la-tortuga-gigante.html' title='68ª Historia Asesina - “La tortuga gigante”'/><author><name>Félix Alejandro Lencinas</name><uri>https://plus.google.com/116162535106359816490</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh4.googleusercontent.com/-0DtCcWBwfhw/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAB1I/xbHfmVl5EkE/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry gd:etag='W/&quot;A0IMQXw-cCp7ImA9WxJaFUQ.&quot;'><id>tag:blogger.com,1999:blog-3846133585689860575.post-1647423862633643846</id><published>2009-08-06T19:52:00.001-03:00</published><updated>2009-08-06T19:59:40.258-03:00</updated><app:edited xmlns:app='http://www.w3.org/2007/app'>2009-08-06T19:59:40.258-03:00</app:edited><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='minicuento'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historias de mi autoría'/><title>67ª Historia Asesina – Minicuento 2</title><content type='html'>&lt;p&gt;&lt;a href="http://lh3.ggpht.com/_kngRp-d4nzg/Sntep8JgRII/AAAAAAAABPE/rYpuk7dD8FE/s1600-h/DSC02052%5B6%5D.jpg"&gt;&lt;img style="border-bottom: 0px; border-left: 0px; display: block; float: none; margin-left: auto; border-top: 0px; margin-right: auto; border-right: 0px" title="DSC02052" border="0" alt="DSC02052" src="http://lh6.ggpht.com/_kngRp-d4nzg/Snteqq44eZI/AAAAAAAABPI/UI9quD7p63c/DSC02052_thumb%5B4%5D.jpg?imgmax=800" width="307" height="366" /&gt;&lt;/a&gt;—Ay, cada vez que te veo me derrito.    &lt;br /&gt;—Estúpido, eso es el sol. Y el calor.    &lt;br /&gt;—Ah, no seas así. ¿No ves que intento ser cursi?    &lt;br /&gt;—No me gusta. Me empalaga.    &lt;br /&gt;—Ah, porque sos muy dulce, tenés dulce de leche...    &lt;br /&gt;—No sé.    &lt;br /&gt;—Claro y como tengo yo tengo chocolate amargo, a mi no me molesta más dulzura...    &lt;br /&gt;—No sé. El calor me mata.    &lt;br /&gt;—Bueno, vos querías venir en verano. Yo te dije que es mejor venir en invierno.    &lt;br /&gt;—Bueno, pero en invierno no pasa nada...    &lt;br /&gt;—Entonces aguantate el calor, carajo.    &lt;br /&gt;—Bueno, ahí salió la parte del chocolate amargo... Ya te pusiste a pelear.    &lt;br /&gt;—No es el chocolate amargo, sos vos. Vos deberías ser la cubierta en chocolate amargo, no yo.    &lt;br /&gt;—Bla, bla...    &lt;br /&gt;—Es como yo digo, pasa que la vida es injusta.    &lt;br /&gt;—Ya empezaste a lloriquear. Siempre lo mismo con vos...&lt;/p&gt;  </content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.historiasasesinas.com.ar/feeds/1647423862633643846/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.historiasasesinas.com.ar/2009/08/67-historia-asesina-minicuento-2.html#comment-form' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3846133585689860575/posts/default/1647423862633643846?v=2'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3846133585689860575/posts/default/1647423862633643846?v=2'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.historiasasesinas.com.ar/2009/08/67-historia-asesina-minicuento-2.html' title='67ª Historia Asesina – Minicuento 2'/><author><name>Félix Alejandro Lencinas</name><uri>https://plus.google.com/116162535106359816490</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh4.googleusercontent.com/-0DtCcWBwfhw/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAB1I/xbHfmVl5EkE/s512-c/photo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://lh6.ggpht.com/_kngRp-d4nzg/Snteqq44eZI/AAAAAAAABPI/UI9quD7p63c/s72-c/DSC02052_thumb%5B4%5D.jpg?imgmax=800' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry gd:etag='W/&quot;CEYMR309fyp7ImA9WxJbEEs.&quot;'><id>tag:blogger.com,1999:blog-3846133585689860575.post-8858644636695189428</id><published>2009-07-20T00:56:00.001-03:00</published><updated>2009-07-20T00:56:26.367-03:00</updated><app:edited xmlns:app='http://www.w3.org/2007/app'>2009-07-20T00:56:26.367-03:00</app:edited><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historias choreadas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Roberto Fontanarrosa'/><title>66ª Historia Asesina - “La barrera”</title><content type='html'>&lt;p align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Se cumplieron dos años de la muerte del gran escritor, humorista y dibujante Roberto Fontanarrosa. Como siempre acá lo homenajeamos a través de uno de sus cuentos.&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Un paso más atrás. Dos más atrás. Tres. Ahí está bien. Ya está la barrera formada. Una baldosa más acá. Un momento. Ante todo, sacar las cosas del arco. Hay botellas debajo de la pileta. Ya la otra vez cagó una. Y dos sifones. El blindado no es nada, pero el otro puede reventar, y los sifones revientan y los pedacitos de vidrio saltan y se meten en los ojos de uno. Bien juntas las macetas de la barrera. El arquero muy nervioso. Miguel Tornino frente al balón. Atención. El rubio Miguel Tornino frente al balón. Una mano en la cintura. La otra también. La mano sacándose el pelo de la frente. La transpiración de la frente. De los ojos. Hay silencio en el estadio. Es la siesta. Hasta el Negro se ha quedado quieto. Resignado a ser simple espectador de ese tiro libre de carácter directo que ya tiene como seguro ejecutor a Miguel Tornino, que estudia con los ojos entrecerrados el ángulo de tiro, el hueco que le deja la barrera, la luz que atisba entre la pierna derecha del recio mediovolante de la visita y la pata de portland de la maceta grandota del culantrillo. Un solo grito en el estadio: Miguel, Miguel. El público de pie ante ésta, la última oportunidad del Racing Club cuando sólo faltan dos minutos para que finalice el match. Habrá que apurarse antes de que vuelva a adelantarse la barrera o el Negro insista en morder la pelota y hacerla cagar como el otro día que la pinchó el muy boludo. Sonó el silbato. Habrá que pegarle de chanfle interno. La cara interna del pie diestro de Miguel Tornino, el pibe de las inferiores debutante hoy le dará al balón casi de costado, tal vez de abajo, con no mucha fuerza pero sí con satánica precisión para que ese fulbo describa una rara comba sobre la cabeza de los asombrados defensores, sobre el despeinado pirincho del helecho de la segunda maceta y se cuele entre el travesaño, el poste, el postrer manotazo de la lata de aceite Cocinero que se ha lucido hasta el momento. ¡Tiró Tornino…! y… se hizo mimbre en el aire el arquero ante el latigazo insólito de curva inesperada y con la punta de los dos dedos allá voló la lata a la mierda, carajo que ladra el Negro, sí mamá… sí la guardo… está bien… pero mirá vos cómo la viene a sacar este guacho.&lt;/p&gt;  </content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.historiasasesinas.com.ar/feeds/8858644636695189428/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.historiasasesinas.com.ar/2009/07/66-historia-asesina-la-barrera.html#comment-form' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3846133585689860575/posts/default/8858644636695189428?v=2'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3846133585689860575/posts/default/8858644636695189428?v=2'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.historiasasesinas.com.ar/2009/07/66-historia-asesina-la-barrera.html' title='66ª Historia Asesina - “La barrera”'/><author><name>Félix Alejandro Lencinas</name><uri>https://plus.google.com/116162535106359816490</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh4.googleusercontent.com/-0DtCcWBwfhw/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAB1I/xbHfmVl5EkE/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry gd:etag='W/&quot;Dk8CQnY4eip7ImA9WxJVFUw.&quot;'><id>tag:blogger.com,1999:blog-3846133585689860575.post-3405692865932654570</id><published>2009-07-02T03:07:00.001-03:00</published><updated>2009-07-02T03:07:43.832-03:00</updated><app:edited xmlns:app='http://www.w3.org/2007/app'>2009-07-02T03:07:43.832-03:00</app:edited><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historias de mi autoría'/><title>65ª Historia Asesina - “Mediocridad”</title><content type='html'>&lt;p align="justify"&gt;&lt;em&gt;“No quiero ser mediocre”&lt;/em&gt;, me dijo y le dio otra pitada a su cigarrillo. Yo lo miré y me siguió hablando. Antes de pronunciar esa frase, no había dicho nada, no habíamos estado hablando, estábamos callados, el puerta de entrada de mi casa, mirando el cielo y con un poco de frío. Sin embargo, su brazo que pasaba por detrás de mi cuello y me abrazaba me daba un poco de calor.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;“&lt;em&gt;No quiero ser un mediocre”&lt;/em&gt;, volvió a repetir y yo le pregunté por qué decía eso. “&lt;em&gt;No sé. Pero a veces me siento así, un mediocre. Alguien con un trabajo de mierda, que todavía no pudo terminar la secundaria, que lo único que tiene para ser feliz en la vida es un partido de fútbol por fin de semana y una novia que es menor que yo”&lt;/em&gt;. Enseguida me sentí ofendida, pero él pareció darse cuenta de eso y aclaró que no era despectivamente la manera en que lo había dicho, si no que le parecía poco eso.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;“&lt;em&gt;Todo el mundo me dice que soy una persona divertida y por sobre todo, dura. Dicen que nadie me vio enojado o triste, y es cierto. Pero no es porque nunca esté triste o enojado, simplemente me gusta guardarme todos esos sentimientos”&lt;/em&gt;. Y era verdad, sólo una vez lo vi llorar y fue una vez que habíamos discutido tan fuertemente que me agarró de un brazo, me sacudió y me empujó. Enseguida cuando se dio cuenta de que me había hecho daño me suplicó de rodillas que lo perdonara, pero yo no le hablé por casi dos semanas. Ezequiel no era una persona sensible ni mucho menos. Era machista, fumaba, era muy alcohólico y las malas lenguas decían que en alguna época se drogaba, aunque yo nunca se lo pregunté porque pensé que sólo eran calumnias, aunque en el fondo sabía que era porque no quería confirmar aquél viejo rumor. A veces uno se quiere proteger de la realidad, ignorándola completamente.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;“&lt;em&gt;¿Para qué venimos a este mundo? Para rompernos el orto estudiando para después conseguir un laburo en el que tenemos que rompernos el orto también para juntar plata y vivir y después tener una jubilación de mierda y morirte de viejo, cagado de hambre o cagado a golpes porque un chorro te saca la poca guita que ganás. Es una mierda, es un sistema de mierda este el de la vida, hay que romperse el orto para llegar más o menos bien al último día de tu vida”&lt;/em&gt;. Decía eso y yo pensaba que tenía razón. Era una adolescente muy influenciable, y si en ese momento él hubiera dicho que la tierra era el centro del sistema solar, a pesar de saber la teoría de Galileo de memoria, me lo hubiera creído completamente.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;“&lt;em&gt;No cambia en nada que yo me muera ahora o dentro de cincuenta años. Porque al fin y al cabo si me muero ahora, me llorarán un poco, sí, y después seguirán todos con sus vidas y chau. Después todos esos que me lloraron se mueren y listo, ya está, desaparecí del planeta Tierra, como si yo nunca hubiera existido.”&lt;/em&gt; Su nihilismo me impresionaba y me aterraba a la vez pensar que lo que él decía fuera verdad. Por eso supongo que me empecinaba en pensar en el &lt;em&gt;aquí y ahora&lt;/em&gt;, para no sentirme mal por el aparente sinsentido de la vida.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;No pasaba muy seguido que él se pusiera en su etapa de filosofía barata pero sin zapatos de goma. Pero a mí me encantaba más que nada esa fase suya y lo admiraba. La diferencia de edad que teníamos hacía que él me parezca mucho más sabio que yo, y eso era porque creía que tenía más experiencia que yo, sólo porque había vivido seis años más que yo. Mucho tiempo después me di cuenta de que no era así, pero igual me gustó creerlo.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;“&lt;em&gt;Y después se va el mundo al carajo, y listo. ¿Para qué mierda vinimos a este mundo? Si total la vida termina y todo termina… Al menos que sea verdad ese verso de paraíso y tenemos otra vida allá, pero entonces, ¿para qué mierda venimos al mundo? Para eso que nos manden allá de una. O &lt;/em&gt;suicidémosnos&lt;em&gt; todos ahora”&lt;/em&gt;. A veces se iba a extremos impensados, pero me encantaba escucharlo. Cuando se le terminaba el cigarrillo, siempre terminaba diciendo lo mismo: “&lt;em&gt;por eso no quiero ser mediocre. Para que me reconozca el mundo después cuando me muera. Igual también es al pedo porque si se acaba el mundo, no va a haber mundo que te pueda reconocer igual.”&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;En ese momento sentía muchas ganas de aferrarme a él, en parte porque quería que me besara y además que se callara y dejara ese nihilismo que me daba mucho miedo. Entonces lo besaba pensando en esas palabras horribles de que veníamos a vivir al pedo a este mundo, y pensaba que esa sería la última vez que lo besaría. Lo besaba tan apasionadamente que enseguida terminábamos encerrándonos en mi pieza con llave e intentando que mi vieja no se diera cuenta, nos desnudábamos y nos entregábamos el uno con el otro hasta agotarnos y terminar sudados, cansados pero también extasiados.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Entonces yo le decía que por lo menos en ese instante ambos teníamos un sentido en la vida, que era estar él uno con el otro. Cada vez que le decía eso, Ezequiel hacía lo mismo, me sonreía, me daba un beso en la frente, como si lo que hubiera dicho fuera una inocentada de niña chiquita, y me decía que tenía razón, aunque los dos sabíamos que mentía. Entonces se olvidaba de todo lo que decía antes, me contaba que el sábado jugaban contra los de Temperley, y que la vez pasada habían terminado recalientes por el empate sobre la ahora. Y después me decía que en el laburo lo seguían explotando, pero que el patrón se negaba a darle aumento y menos a blanquearlo. De repente se sumía en el mundo cotidiano y su nihilismo se iba por el caño. Sabía que a mí me daba miedo hablar de esas cosas, y yo creo que a él también y entonces se dejaba llevar.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;A la noche, cuando se iba, y yo lo acompañaba a la parada del colectivo, se persignaba frente a una imagen de la Virgen María que estaba en una casa puesta en forma de santuario improvisado. Al final, sí, le daba miedo pensar en la muerte, a pesar de que siempre se lo veía tan despreocupado, tan rebelde y tan insensible. Supongo que eso nos pasa a todos, el miedo a lo desconocido, por eso nos da tanto miedo tanto vivir como morir, porque ambos son fenómenos desconocidos.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;“&lt;em&gt;No voy a ser mediocre”&lt;/em&gt;, repetía como loro. Y eso significaba que el no quería ser mediocre y que él quería ser inmortal. Y entonces, yo le decía que no sería mediocre, para alentarlo. Aunque, por dentro, sentía que todos los éramos. Y como la muerte, no lo podemos evitar.&lt;/p&gt;  </content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.historiasasesinas.com.ar/feeds/3405692865932654570/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.historiasasesinas.com.ar/2009/07/65-historia-asesina-mediocridad.html#comment-form' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3846133585689860575/posts/default/3405692865932654570?v=2'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3846133585689860575/posts/default/3405692865932654570?v=2'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.historiasasesinas.com.ar/2009/07/65-historia-asesina-mediocridad.html' title='65ª Historia Asesina - “Mediocridad”'/><author><name>Félix Alejandro Lencinas</name><uri>https://plus.google.com/116162535106359816490</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh4.googleusercontent.com/-0DtCcWBwfhw/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAB1I/xbHfmVl5EkE/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry gd:etag='W/&quot;CUYMRHk4eyp7ImA9WxJWE0g.&quot;'><id>tag:blogger.com,1999:blog-3846133585689860575.post-3971445046258787724</id><published>2009-06-18T02:26:00.001-03:00</published><updated>2009-06-18T16:26:25.733-03:00</updated><app:edited xmlns:app='http://www.w3.org/2007/app'>2009-06-18T16:26:25.733-03:00</app:edited><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historias de mi autoría'/><title>64ª Historia Asesina - “Escritores de destinos”</title><content type='html'>&lt;p&gt;—¿Y a qué te dedicás, David?    &lt;br /&gt;—Soy escritor.     &lt;br /&gt;—Ay, qué lindo. ¿En serio? ¿Y qué escribís?     &lt;br /&gt;—Destinos.     &lt;br /&gt;—¿Eh? ¿Destinos?     &lt;br /&gt;—Sí, destinos. Por ejemplo, si me tocara escribir el destino del mozo escribiría todo lo que hace, todos los días. Lo que yo escriba, es lo que va.     &lt;br /&gt;—¿Qué? ¿En serio?     &lt;br /&gt;—Sí. Exactamente.     &lt;br /&gt;—Pero… ¿Controlás las vidas de otros entonces?     &lt;br /&gt;—No, no. Hay un jefe de edición que te dice que lo va y lo que no va. No se puede escribir cualquier cosa. Te imaginás que si a mí se me ocurre escribir que un tipo va y mata a veinte personas, ¿va a pasar?     &lt;br /&gt;—Me imagino que no. Espero que no.     &lt;br /&gt;—Claro que no sucede. El editor se fija que lo que escribamos sea algo coherente y que no se vaya de lo normal.     &lt;br /&gt;—¿Y ahora, por ejemplo, la vida de quién estás escribiendo?     &lt;br /&gt;—Ah, de uno que está por nacer dentro de diez años.     &lt;br /&gt;—Ah, ¿con tanta anticipación se escribe?     &lt;br /&gt;—¡Ojalá! En realidad estoy muy atrasado… Recién llegué a la pubertad.     &lt;br /&gt;—¿Eh? ¿No es un buen avance eso?     &lt;br /&gt;—Para nada. Todo lo contrario. Yo tengo que escribir día por día toda la vida de la persona…     &lt;br /&gt;—¿Pero vos le hacés lo que querés?     &lt;br /&gt;—No, no. Nos dan el nombre de la persona y su libro de vida. En cada página escribo un día. La longitud de vida de esa persona está dada por el libro que nos den. Si nos dan un libro de 29556 páginas, esa persona vivirá hasta los 80 años y unos cuantos días más. Si nos dan un libro de 10 páginas, esa persona sólo vivirá diez días. Y así…     &lt;br /&gt;—O sea que vos no podés escribir que muere antes de que se acabe el libro.     &lt;br /&gt;—No. Si lo intentás y el editor no se da cuenta, esa persona sobrevivirá milagrosamente al accidente. Y obvio, ese escritor será despedido automáticamente.     &lt;br /&gt;—¿Ustedes escriben el destino de todas las personas?     &lt;br /&gt;—No, sólo tenemos la concesión en América y parte de Oceanía. Hay otras empresas que tienen la concesión de otras zonas. Igual a veces te puede tocar un libro de alguien que no esté en tu área de concesión.     &lt;br /&gt;—¿Y quién es la persona de la cual estás escribiendo el destino?     &lt;br /&gt;—No sé. Por lo que voy, este tipo va a tener una vida normal. Pero va a morir más o menos joven.     &lt;br /&gt;—¿Tiene pocas hojas su libro?     &lt;br /&gt;—Sí. Pobre para él, pero bueno.     &lt;br /&gt;—¿Y el destino lo elegís vos?     &lt;br /&gt;—No, nos dan una estructura que respetar por cada vida que escribimos. Pero si no nos vamos de esos detalles podemos escribir lo que queramos. Este que estoy escribiendo ahora le gusta jugar a la pelota, pero va a tener un accidente jugando a la pelota. Pero no aclara qué accidente va a tener, o sea que si quiero, yo puedo elegir entre lesionarlo para que no pueda jugar nunca más. O podría elegir que se rompa la nariz, pero que después de una rehabilitación siga jugando lo más normal.     &lt;br /&gt;—¿Y vos?     &lt;br /&gt;—Nah, le voy a romper la nariz. Pero si el escritor es un hijo de puta, y que los hay, tranquilamente podría escribir eso.     &lt;br /&gt;—Ay, qué feo.     &lt;br /&gt;—Sí, desgraciadamente, sí.     &lt;br /&gt;—¿Pero qué tipo de instrucciones les dan a ustedes?     &lt;br /&gt;—Las más importantes: dónde y cuándo nace, dónde muere, para qué fin viene al mundo, son los más comunes. A veces te pueden aclarar enfermedades congénitas, ciertas personas con las que debe relacionarse si o sí, cosas que debe hacer para la humanidad. A mí, por ejemplo me tocó escribir el destino de uno que inventó no sé qué cosa. No me acuerdo el nombre y era de otro país así que dudo que sepa qué cosa inventó. A veces es mejor no acordarse tampoco de todo lo que escribís, porque te mata la cabeza.     &lt;br /&gt;—Qué loco.     &lt;br /&gt;—Es loco, sí. Cuando te enterás de que tu destino está escrito es shockeante. Pero te acostumbrás, porque de todas maneras no lo conozco. Pero sé que si algo pasa, es por el destino.     &lt;br /&gt;—¿Y nunca pasó que algo no sucedió como estaba pautado en lo que escribieron?     &lt;br /&gt;—Ah, sí. Por supuesto, no somos infalibles. A veces si te llegás a olvidar una tilde, una palabra mal escrita, lo que quisiste escribir se va al carajo. Hay una memorable donde un tipo que estaba destinado a enamorarse de chicas llamadas “Flor” de nombre, paso a enamorarse de las flores plantas porque el boludo del escritor no le puso mayúscula. Y quedó así, el tipo padeció de antolagnia y se excitaba al oler flores.     &lt;br /&gt;—Ay, Dios… Jajaja... Qué loco.     &lt;br /&gt;—Sí, suelen suceder esos errores.     &lt;br /&gt;—Che, esperá… ¿O sea que mi destino también está escrito?     &lt;br /&gt;—Seguramente. Ya están escritos cada uno de tus pasos y movimientos.     &lt;br /&gt;—¿Vos…? ¿No habrás escrito mi destino?     &lt;br /&gt;—No. Los escritores de destinos están destinados a no escribir destinos de gente que conocen.     &lt;br /&gt;—Claro, así vos también evitás conocer a quien escribe tu destino. Pará. Entonces, si escriben destinos de personas que aún no nacieron, entonces ustedes mismos pueden destinar a quiénes serán sus empleados, y todo eso.     &lt;br /&gt;—Exacto.     &lt;br /&gt;—¿Y es así cómo así?     &lt;br /&gt;—No, no. Escribimos destinos con perfiles acordes a personas que puedan trabajar de esto.     &lt;br /&gt;—¿Y vos?     &lt;br /&gt;—Y a mí me destinaron a este empleo porque siempre tuve una gran crisis existencial de saber cuál era mi lugar en el mundo… Siempre quise saber si existía mi destino, y como descubrí que existe un destino, y encontré mi lugar en el mundo. Entonces ahí me contrataron. Bueh, más bien me hicieron ser así para que me contraten.     &lt;br /&gt;—¿Y los editores?     &lt;br /&gt;—Ah, ellos también tienen la vida definida y lo saben.     &lt;br /&gt;—¿Pero ellos no ven todos los destinos?     &lt;br /&gt;—Por eso es que a veces llegan destinos de otros lugares. Para evitar que supervisen su propio destino. La primera regla de los libros del destino es que la persona está destinada a no saber su destino. Y siempre se cumple. Aunque bueno, con nuestra experiencia en el ramo, a veces podemos suponer qué cosas pueden suceder en nuestras vidas o no.     &lt;br /&gt;—¿Por ejemplo?     &lt;br /&gt;—Y, que yo te haya contado todo esto, quiere decir que entre nosotros va a haber un vínculo muy fuerte.     &lt;br /&gt;—¿Por qué?     &lt;br /&gt;—Porque cuando un escritor de destinos cuenta su labor, es porque esa persona seguramente será alguien importante en su vida y entonces esa persona debe saberlo.     &lt;br /&gt;—¿En serio? Pero David, nos conocemos hace poquito.     &lt;br /&gt;—Y bueno, Luciana… Pero así es el destino.&lt;/p&gt;  </content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.historiasasesinas.com.ar/feeds/3971445046258787724/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.historiasasesinas.com.ar/2009/06/64-historia-asesina-escritores-de.html#comment-form' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3846133585689860575/posts/default/3971445046258787724?v=2'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3846133585689860575/posts/default/3971445046258787724?v=2'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.historiasasesinas.com.ar/2009/06/64-historia-asesina-escritores-de.html' title='64ª Historia Asesina - “Escritores de destinos”'/><author><name>Félix Alejandro Lencinas</name><uri>https://plus.google.com/116162535106359816490</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh4.googleusercontent.com/-0DtCcWBwfhw/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAB1I/xbHfmVl5EkE/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry gd:etag='W/&quot;C0EFSH44eyp7ImA9WxJXGEo.&quot;'><id>tag:blogger.com,1999:blog-3846133585689860575.post-7508172410325692684</id><published>2009-06-13T02:40:00.001-03:00</published><updated>2009-06-13T02:40:19.033-03:00</updated><app:edited xmlns:app='http://www.w3.org/2007/app'>2009-06-13T02:40:19.033-03:00</app:edited><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historias de mi autoría'/><title>63ª Historia Asesina - “Día y noche”</title><content type='html'>&lt;p align="justify"&gt;Escribía por las noches porque era la hora de la tranquilidad. El chirrido de la silla era más poderoso. El tic-tac del reloj parecía una pequeña canción que sonaba solo cuando el sol se ponía y la gente se iba a la cama. Las teclas eran toda una batucada que despertaría a cualquier animal de su hibernación invernal. Hasta parpadear parecía que era más ruidoso. El gato acostado sobre su cama hacía ruido cuando se estiraba para cambiar su posición y seguir durmiendo. Por fuera, el ladrido de los perros desesperaba a algunos. El ruido de un auto parecía sonar como si una guerra estaría ocurriendo ahí afuera. La oscuridad disminuía la visión, pero aumentaba el sentido de la audición.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;De noche se notaba más la soledad. Estaba más frío, pero a la vez más triste. Se daba cuenta de su pequeñez y su infinidad, de que todo carecía de sentido, a pesar de que al otro día olvidaría todo eso e insultaría a los cuatro vientos el haber quedarse dormido por quedarse escribiendo filosofía barata en un blog que a nadie realmente le importaba. Había recordado que se le escaparon un par de lágrimas al pensar en el miedo a la muerte, a la muerte de sus seres queridos, y después, yendo a más extremo de los extremos, en el fin del mundo y de la raza humana. Al día siguiente, después de un sueño reparador, se sintió un estúpido por haber llorado la noche anterior. No tenía que haberlo hecho, lo que pasaba era que estaba muy sensible.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;De día se contradecía. Ignoraba a todo el mundo y pretendía que no había nada más importante que trabajar para ganarse su sueldo, pagar las cuotas que le faltaban para terminar de pagar el auto y estirar a fin de mes. Puteaba cuando oía hablar de la presidente o de alguno de los miembros de su séquito. Se indignaba al enterarse de que alguien había sido asesinado por un pancho y una coca. Sabía que en ese país no se podía vivir y que estaba lleno de pobres y de vagos que no querían laburar y que por eso estaban donde estaban. El gato le rompía las bolas, le pedía de comer y quería que le acaricie el lomo, y para ello se subía a su regazo, aunque él enseguida lo echaba. Tenía muchos amigos en su trabajo, y los jueves siempre se juntaban para ir a jugar a la pelota en la canchita del gimnasio que estaba en la calle San Martín, ahí nomás de la peatonal Florida. Después tomaban algo y organizaban asados que nunca se concretaban. Pero había amigos y mucha camaradería. &lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Pero la noche lo cambiaba. Cuando volvía en el Sarmiento a casa, se compadecía de los pibes que pedían monedas y les tiraba unos mangos. Se había amigado con cartonero que viajaba en el tren de las 23:25 con él y a veces le compraba un pancho y una coca, como para ayudarlo. Se sentía solo cuando llegaba a casa. Pensaba en ella, en ese amor imposible, y se ponía a escribirle poemas y cuentos de amor con faltas de ortografía y de gramática. Se acostaba tarde y el gato le hacía compañía en la cama. Él lo acariciaba, mientras el felino ronroneaba y entonces hasta le daba besos en la cabeza. A veces de tan triste que estaba lloraba un poco por las noches, pero después se le pasaba.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;El día lo convertía en una cosa. Y la noche en otra. Una noche se preguntó quién era él de los dos, pero no se supo responder. De día no tenía tiempo para esos interrogantes, ni para escuchar al reloj, a la silla que rechinaba o a las teclas del teclado. No tenía tiempo para nada, pero de noche el tiempo no existía para él. Tan poco tiempo tenía que no sabía si era feliz o no haciendo lo que hacía. Y de noche se daba cuenta de que no era feliz para nada.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Una noche, cuando volvía a casa, le preguntó a su amigo el cartonero si el era feliz. El cartonero no le supo responder, pero sí le dijo que preferiría mil veces estar en el lugar que estaba él, que hacer lo que hacía.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;En una ocasión, le tocó hacer turno noche en el trabajo. Viajo sintiéndose raro a las seis de la tarde, y cuando llegó al trabajo, era él, el de la noche. Sus compañeros lo notaron raro, inusual, porque no eran aquel que habían conocido. Este era más blando, más flexibles y mucho más callado. Si por algo era conocido, era por ser un charlatán y tener millones de anécdotas, aunque de ese millón, quinientas mil eran totalmente falsas. Recordó a su amor imposible, una mujer que vivía en los alrededores, pero que un día se fue a vivir al mar y que nunca regresaría. Tanto tiempo perdió recordando que hizo mal su trabajo y su jefe se calentó con él, lo cagó a puteadas y estuvo a punto de echarlo, pero se contuvo. Él se sintió más solo que nunca que cuando volvió a casa para descansar, en su lugar, se suicidó o lo mataron.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;A la mañana siguiente, ya había olvidado todo vestigio de sentimentalismo. Abrió la carpeta donde guardaba los escritos que se dedicaba a publicar en su ignoto blog y eliminó todo, incluso al blog. Regaló al gato a una sobrina suya. Tiró el reloj a la basura y se compró uno digital totalmente silencioso.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Se convirtió sólo en día. En un empleado eficiente, soltero, incapaz de sentir amor alguno. Las noches solo eran para dormir. Apenas veía un rayo de luz, se despertaba, y cuando ya no había luz natural se dormía. Era un vampiro a la inversa. No podía soportar la luz negra de la noche. Olvidó cómo era la luna y las estrellas y nunca más apretó una tecla para otra cosa que no sea la planilla de llegada a trabajar. Y así, poco a poco, se dejó absorber por la vida cotidiana.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Se había convertido en un simple robot que hacía lo que le pedían. Enseguida pudo terminar de pagar el auto, lo vendió y se compró uno nuevo en más cuotas. Hacía más horas extras para ganar más dinero. Su amor imposible se casó con otro y se separó. Pero no le importó para nada.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Cuando se dio cuenta, ya todo se le había ido de las manos. Un chirrido le atravesaba la cabeza de sólo pensar qué había sido de su vida. El chirrido se hacía más potente, lo aturdía más hasta que de un sobresalto me levanté y vi que todo era un sueño. Que en realidad estaba escribiendo algo y me quedé dormido sobre el teclado. Que aun era yo, que el gato aún estaba conmigo, que aun seguía queriendo a esa mujer que vivía en el mar. Que el reloj aún hacía ruido y que yo nunca había tenido un trabajo o me había comprado un auto. Tenía doce años, todo había sido un horrible sueño que demostraba que yo tenía miedo de crecer. Hoy a los diecinueve volví a tener ese mismo sueño, la horrible fantasía de crecer, de meterme en este mundo gigante, injusto, imposible y peligroso.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Pero ya no tengo doce años. Aunque, el miedo de crecer siempre está latiendo. Y el miedo al día también.&lt;/p&gt;  </content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.historiasasesinas.com.ar/feeds/7508172410325692684/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.historiasasesinas.com.ar/2009/06/63-historia-asesina-dia-y-noche.html#comment-form' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3846133585689860575/posts/default/7508172410325692684?v=2'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3846133585689860575/posts/default/7508172410325692684?v=2'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.historiasasesinas.com.ar/2009/06/63-historia-asesina-dia-y-noche.html' title='63ª Historia Asesina - “Día y noche”'/><author><name>Félix Alejandro Lencinas</name><uri>https://plus.google.com/116162535106359816490</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh4.googleusercontent.com/-0DtCcWBwfhw/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAB1I/xbHfmVl5EkE/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry gd:etag='W/&quot;AkENSX0-eip7ImA9WxJXFUU.&quot;'><id>tag:blogger.com,1999:blog-3846133585689860575.post-8638941637226464502</id><published>2009-06-08T16:27:00.001-03:00</published><updated>2009-06-09T20:04:58.352-03:00</updated><app:edited xmlns:app='http://www.w3.org/2007/app'>2009-06-09T20:04:58.352-03:00</app:edited><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historias de mi autoría'/><title>62ª Historia Asesina - “Tic-tac”</title><content type='html'>&lt;p&gt;Tic.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Un segundo se me acaba de ir de las manos.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Tac.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Un constante sonido que se lleva de a pequeños tantos mi vida.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Tic.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Pero tan de a poco se lleva mi vida que apenas lo siento.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Tac.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Afuera el frío de la noche y la niebla ocultan la oscuridad. Pero un corajudo señor saca a su perro a que haga sus necesidades y se saca a sí mismo para satisfacer sus necesidades de respirar aire fresco pero húmedo.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Tic.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;El sonido me irrita.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Tac.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Afuera el señor suspira para emitir vapor caliente por su boca se esfuma rápidamente para convertirse en parte de la niebla presente. El perro huele un árbol y levanta la pata.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Tic.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Pienso en la vida, la muerte, la soledad, el frío, el amor, el odio, la amistad, el pasado, el presente, el futuro.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Tac.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;El hombre se sacude las manos y le grite a su perro Barrabás que es hora de volver a casa.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Tic.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Apago la luz, levanto las sábanas y frazadas, me pongo debajo de ellas. Me acurruco, suspiro pienso un poco más en todo eso y cierro los ojos.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Tac.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;El señor abre la puerta de la casa y se va a acostar. Igual que yo escucha el reloj de pared de la habitación que le quita segundos de las manos.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Tic.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Cuento cuarenta y siete o cuarenta y ocho tic-tacs. Me duermo.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Tac.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;El hombre se acuesta a dormir.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Tic.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Se me va de las mandos otro segundo.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;em&gt;Tac. Tic. Tac. Tic. Tac. Tic. Tac. Tic. Tac. Tic. Tac. Tic. Tac. Tic. Tac. Tic. Tac. Tic. Tac. Tic. Tac. Tic. Tac. Tic. Tac. Tic. Tac. Tic. Tac. Tic. Tac. Tic. Tac. Tic. Tac. Tic. Tac. Tic. Tac. Tic. Tac…&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;  </content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.historiasasesinas.com.ar/feeds/8638941637226464502/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.historiasasesinas.com.ar/2009/06/62-historia-asesinas-tic-tac.html#comment-form' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3846133585689860575/posts/default/8638941637226464502?v=2'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3846133585689860575/posts/default/8638941637226464502?v=2'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.historiasasesinas.com.ar/2009/06/62-historia-asesinas-tic-tac.html' title='62ª Historia Asesina - “Tic-tac”'/><author><name>Félix Alejandro Lencinas</name><uri>https://plus.google.com/116162535106359816490</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh4.googleusercontent.com/-0DtCcWBwfhw/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAB1I/xbHfmVl5EkE/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry gd:etag='W/&quot;DkICRX0_fSp7ImA9WxJQEUk.&quot;'><id>tag:blogger.com,1999:blog-3846133585689860575.post-6065636646664283141</id><published>2009-05-24T02:56:00.001-03:00</published><updated>2009-05-24T02:56:04.345-03:00</updated><app:edited xmlns:app='http://www.w3.org/2007/app'>2009-05-24T02:56:04.345-03:00</app:edited><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historias de mi autoría'/><title>61ª Historia Asesina - “El exorcismo que no fue”</title><content type='html'>&lt;p align="justify"&gt;A las 10:30 de la mañana había acordado la entrevista con el señor Ludovico Almaraz en un café de la zona. Cuando llegué ahí estaba, tomando un cortado y fumándose un cigarrillo mientras hojeaba el diario del día. Me acerco y lo saludo cordialmente y apaga el cigarro. Después de charlar un poco sobre el clima, saco el grabador y comenzamos la entrevista. Charlamos un poco de fútbol y le menciono la fuerte patada que le propinó el jugador de Boca, Gutiérrez, a Arboleda de Racing. Le preguntó si lo vio y me dice: “no, no lo vi, seguí el partido por radio” con mucho énfasis en decir que no vio siquiera las repeticiones que pasaron por la televisión.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Un poco sorprendido, prendo el grabador y comienzo con la entrevista.&amp;#160; &lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;—Digame señor Almaraz, ¿cómo se encuentra su esposa al día de hoy?    &lt;br /&gt;—Bien. Cómo siempre. A esta hora ya habrá salido a comprar las cosas para hacer la comida ahora a la tarde.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;La esposa del señor Almaraz no es nada más ni nada menos que Cristina Airola, quien en su infancia fue conocida por todo el país por su caso de posesión demoníaca que fue seguido por los medios durante el año 87, por los programas sensacionalistas del momento.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;—¿Cómo conoció usted a Cristina?    &lt;br /&gt;—La conocí a los dieciocho años, en un baile de la primavera que se había organizado en el barrio. Ahí empezamos a salir juntos y con el paso del tiempo, nos comprometimos y nos casamos.     &lt;br /&gt;—¿Usted sabía que esa chica con quien usted salía era la chica que a sus doce años había sido posesionada por el mismo demonio?     &lt;br /&gt;—La verdad es que no tenía la más mínima idea de quién era ella. Cuando la noticia fue sensación, yo tenía la misma edad de ella y la verdad es que no le daba mucha bola a las noticias. Tiempo después me lo contaron, pero la verdad es que no me hacía mucha diferencia y no me importó.     &lt;br /&gt;—¿Pero ella se lo había dicho?     &lt;br /&gt;—No, no. No había mencionado el tema nunca.     &lt;br /&gt;—¿Y a usted no le había resonado aunque sea su nombre?     &lt;br /&gt;—No. Bueno sí me resonaba, pero como vivíamos en el mismo barrio, digamos que no lo tomé como algo raro, quizás la había escuchado nombrar por tercero, quién sabe.     &lt;br /&gt;—Entiendo. ¿Y qué sucedió cuándo se lo confesó?     &lt;br /&gt;—Bueno, en realidad nunca me lo confesó. Bueno, en realidad me lo confesó porque era demasiado obvio. Una tarde estábamos sentados mirando en la tele un informe justamente sobre el caso de exorcismo y todas las repercusiones que se habían generado. Cuando veo a Cristina en la televisión, pataleando, gritando incongruencias, me hice el desentendido y le grito: &lt;em&gt;“pero Cristina, ¡esa sos vos!”&lt;/em&gt;.     &lt;br /&gt;—Y ahí no le quedó más opción que hablar…     &lt;br /&gt;—Por supuesto.     &lt;br /&gt;—¿Y qué sintió al saber que su esposa, la madre de sus hijos, había sido poseída por el demonio? ¿Tuvo miedo?     &lt;br /&gt;—Mirá, sinceramente no creía demasiado en exorcismo y esas pavadas. Y más después de todo lo que ella me contó.     &lt;br /&gt;—¿Qué le contó que le hizo creer menos en los exorcismos?     &lt;br /&gt;—Que todo era una farsa.     &lt;br /&gt;—¿Cómo que todo era una farsa?     &lt;br /&gt;—Sí, como oye señor. Quiero que todo el mundo lo sepa. Ella no se lo anima a decir, porque no le gusta exponerse ante los medios desde entonces. Pero yo sí lo voy a decir. ¡Fue todo una farsa!&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Atónito quedé al escuchar las declaraciones. El señor Almaraz había contestado todas las preguntas de una manera muy tranquila, pero cuando empezó a redactar su denuncia, casi gritaba para explicarse.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;—¿Está seguro de eso?    &lt;br /&gt;—Por supuesto que sí. La madre de Cristina trabajaba en el canal Teve3 limpiando. Un día los productores de un programa necesitaba poner algo que llamara mucho la atención del público, para poder aumentar el &lt;em&gt;rating&lt;/em&gt; del programa. Entonces se le ocurrió la idea de recrear en nuestro país, una historia similar a la película tan famosa, &lt;em&gt;El Exorcista&lt;/em&gt;. Necesitaban a una chica joven de unos doce años y ahí es donde apareció Cristina.     &lt;br /&gt;—¿Cómo fue el acuerdo?     &lt;br /&gt;—Cristina se prestaría durante 3 meses a que le hagan grabaciones de la supuesta posesión, móviles, visitas, todo, todo estuvo planeado. Fue todo un gran montaje que la gente compró.     &lt;br /&gt;—¿Y usted cómo sabe todo eso?     &lt;br /&gt;—La propia Cristina me lo contó. El canal le pagó mucho dinero a la mamá de Cristina primero para prestarse a la farsa y luego para que se calle la boca.     &lt;br /&gt;—¿Hay alguna prueba de esto?     &lt;br /&gt;—Lamentablemente no. Justamente cuando se efectúa el pago, el canal decide destruir toda evidencia del montaje. Así todo parece real. Pero Cristina me cuenta cómo es que le hicieron hacer todos los efectos. Por ejemplo, lo que escupía era sopa de arvejas por un canito que le ponían. Hay un video, que es el más famoso donde Cristina grita &lt;em&gt;“¡luften, luften!”&lt;/em&gt;. ¿Sabés qué es eso? La abuela de Cristina es alemana así que ella sabía palabras en ese idioma, lo que gritaba Cristina era &lt;em&gt;lüften &lt;/em&gt;que significa “ventilador” en alemán.     &lt;br /&gt;—¿No tiene ninguna relación con Lucifer entonces ese mensaje?     &lt;br /&gt;—¡Qué va a tener! Los únicos demonios son los que inventaron todo esto. Mirá, pobre Cristina se cambió el nombre por culpa de eso. Ahora yo le digo Cristina pero en el barrio y en su trabajo se la conoce con otro nombre. En casa sí le digo Cristina, pero afuera no, no. Imaginate que quedó marcada para siempre, pobre.     &lt;br /&gt;—¿Y usted cómo se siente después de todo esto?     &lt;br /&gt;—¿Y cómo me voy a sentir? ¡Indignado me siento! No puede ser que por unos puntos de rating de más en el bolsillo un montón de gente se preste a crear estas paparruchadas para que el público se lo crea. La verdad me siento defraudado, pero a la vez hace que mire la tele siempre desconfiando de todo, así no me creo todo lo que pasan.     &lt;br /&gt;—Muchas gracias por la entrevista, señor Almaraz.     &lt;br /&gt;—De nada, pibe.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Cuando me levantó veo que en la tele del bar están anunciando una noticia de último momento. Veo que todos en el bar están mirando atentamente lo que dice el periodista en la pantalla. En cambio, Don Ludovico Almaraz, que está de espaldas a la caja boba, se prende otro cigarrillo, y con un lápiz se dedica al crucigrama de la última página.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Ahora entiendo porque no vio el partido el señor Ludovico.&lt;/p&gt;  &lt;p align="right"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Francisco Martínez, para el periódico Trompeta de Argentina&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;  </content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.historiasasesinas.com.ar/feeds/6065636646664283141/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.historiasasesinas.com.ar/2009/05/61-historia-asesina-el-exorcismo-que-no.html#comment-form' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3846133585689860575/posts/default/6065636646664283141?v=2'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3846133585689860575/posts/default/6065636646664283141?v=2'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.historiasasesinas.com.ar/2009/05/61-historia-asesina-el-exorcismo-que-no.html' title='61ª Historia Asesina - “El exorcismo que no fue”'/><author><name>Félix Alejandro Lencinas</name><uri>https://plus.google.com/116162535106359816490</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh4.googleusercontent.com/-0DtCcWBwfhw/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAB1I/xbHfmVl5EkE/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry gd:etag='W/&quot;CkAAQ387eip7ImA9WxJRFEQ.&quot;'><id>tag:blogger.com,1999:blog-3846133585689860575.post-6181309863998499338</id><published>2009-05-16T13:19:00.001-03:00</published><updated>2009-05-16T13:19:02.102-03:00</updated><app:edited xmlns:app='http://www.w3.org/2007/app'>2009-05-16T13:19:02.102-03:00</app:edited><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historias de mi autoría'/><title>“Historias Asesinas para Matar el Tiempo” – Asesinato número 60</title><content type='html'>&lt;p align="justify"&gt;En los confines de la eternidad, oculto entre mitos y leyendas, Cronos descansaba entre el olvido y la desidia de ser un simple dios descartado y en el que ya nadie tenía fe, pero que aún así, tenía en sus manos a los humanos que vivían bajo su influencia. Pero hubo una ocasión, un instante en que el dios volteó su cabeza y cuando volteó, vio lo que menos lo esperaba: &lt;em&gt;notó que los seres humanos se habían extinguido&lt;/em&gt;. Se levantó de su asiento sorprendido y vio al mundo apagado, frío. El alguna vez radiante sol estaba apagado y había reventado en miles de esquirlas de hielo que flotaban en alguna parte de lo que alguna vez se había llamado Sistema Solar.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;El mundo lucía frío y sus capas azules se tornaron blancas y frías. Había vida en pequeños microorganismos anaeróbicos que luchaban contra el frío, pero que no necesitaban de luz para alimentarse. Estas pequeñas formas de vida luchaban unas contra otras para tomar el dominio que el animal inteligente llamado humano había tenido sobre esa bola de hielo que alguna vez se llamo Tierra, Earth, Erde, Terre, Terra, Aarde, Aka pacha, Zemlja y otras idiomas que Cronos ya no recordaba. Cronos sabía que se había acabado todo. Hasta el mismo, porque el tiempo ya no existía, porque no había seres humanos que tuvieran tiempo. Quien le había dado vida había sido la raza humana.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Sin raza humana a quien poner bajo su influencia, Cronos vagó por el Universo en busca de un nuevo mundo que necesitara al tiempo. Buscó en miles de planetas, de galaxias, en nuevas formas de vida de otros lugares, pero parece que ya nadie necesitaba del tiempo. Que él ya era inútil en el Universo. Entonces regresó abatido a donde alguna vez hubieron seres que le dieron la importancia de ser más importante que el mismo Dios supremo que los había creado. El dios del tiempo decidió a él recurrir, al ser que todo lo había creado, para pedirle una nueva misión en el Universo para poner fin a su inutilidad. El Dios supremo que era bondadoso y perfecto, entendió la situación del tiempo y le dijo que sólo había una solución.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Le dijo que la única salida era morir él también y que ahí encontraría a las almas de los humanos que ya no estaban en ese mundo y en ese Universo. Pero él no podía morir. Había nacido inmortal, porque él era quien se encargaba de matar a las cosas cuando el quería, en el instante en que su reloj quisiera. No podía elegir el momento de su propia muerte, no podía suicidarse.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Pero el Dios supremo le hizo ver su error. Porque existía la eternidad, que lo superaba a él. El tiempo no podía superar a la eternidad, porque la eternidad duraría para siempre y el tiempo no es eterno, porque si así fuera los humanos y el sol aún existirían en el Universo. Además, dijo el Dios supremo, los humanos se han jurado amor para toda la eternidad. Que ellos ya no estén físicamente en este Universo no quiere decir que no estén sus sentimientos. Muchos han jurado amor, amistad, promesas, odios y rivalidades por el resto de la eternidad. Tu tarea, tiempo, no sólo ha sido dominarlos, también ha sido darles la capacidad de tener algo más allá de cuando el tiempo se les termine.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Ahí Cronos comprendió que su destino también era la muerte. Los sentimientos de los seres humanos estaban todos guardados en un libro de páginas infinitas, todos aquellos sentimientos que prometieron eternidad, estaban entre las hojas de aquel libro. Esa sería su muerte, le dijo el Dios supremo y comenzó a leer las páginas de aquel libro. Entre las páginas encontró millones de historias de seres humanos que revivían en aquel momento en que el Dios supremo los evocaba con su divina lectura y que superaron la muerte que les dio Cronos.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Cada historia hablaba de eternidad, de superar las barreras del tiempo y de la vida como la conocían. Cada mención de infinitud fue degradando al pobre Cronos, quien de a poco se fue sumiendo en la agonía. Antes de morir, Cronos le preguntó al Dios supremo por qué le había dado esa tarea y ese destino final. El Dios supremo respondió que a él también le tocaba el destino del resto de los humanos ya que al pertenecer a su raza tendría que también tener su destino y merecido descanso. Entonces Cronos respondió que estaba feliz por el papel que le había sido dado y que le estaría eternamente agradecido por estar a su lado. El Dios supremo sonrió, terminó de leer una de las tantas historias asesinas y en ese último instante, el tiempo murió.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;El Dios supremo anotó en su libro infinito que llamó “&lt;em&gt;Las historias asesinas que mataron al tiempo”&lt;/em&gt;, la nueva historia de Cronos, agradecido eternamente por su nueva tarea. Satisfecho por lo que había hecho, el Dios supremo dejó la pluma en su escritorio y se puso a leer un capítulo al azar. Este contaba de la historia de unos seres que habitaron un planeta llamado Tierra. Y en aquel momento, leídos por la lengua divina del Dios, todos revivieron una vez más, el Tiempo, los seres humanos, el Sol, y el planeta en el que habitaban.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;“Esta vez voy a hacer unos cambios en el argumento”, dijo.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Y empezó una vez más a leer su libro favorito.&lt;/p&gt;  </content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.historiasasesinas.com.ar/feeds/6181309863998499338/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.historiasasesinas.com.ar/2009/05/historias-asesinas-para-matar-el-tiempo.html#comment-form' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3846133585689860575/posts/default/6181309863998499338?v=2'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3846133585689860575/posts/default/6181309863998499338?v=2'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.historiasasesinas.com.ar/2009/05/historias-asesinas-para-matar-el-tiempo.html' title='“Historias Asesinas para Matar el Tiempo” – Asesinato número 60'/><author><name>Félix Alejandro Lencinas</name><uri>https://plus.google.com/116162535106359816490</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh4.googleusercontent.com/-0DtCcWBwfhw/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAB1I/xbHfmVl5EkE/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry gd:etag='W/&quot;D0EFRHc9eSp7ImA9WxJREko.&quot;'><id>tag:blogger.com,1999:blog-3846133585689860575.post-4675584273220445134</id><published>2009-05-14T01:33:00.001-03:00</published><updated>2009-05-14T01:33:35.961-03:00</updated><app:edited xmlns:app='http://www.w3.org/2007/app'>2009-05-14T01:33:35.961-03:00</app:edited><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historias de mi autoría'/><title>59ª Historia Asesina - “Negación”</title><content type='html'>&lt;p align="justify"&gt;Me negás, lo sé. Sé que me negás a cada minuto, a cada segundo. Me negás como Pedro negó a Jesús tres veces antes de que cantara el gallo una o dos veces, eso no importa. Lo que importa es que me negás, cuando dentro tuyo, en el fondo, ahí donde sólo vos y dos o tres personas han llegado; sabés que en realidad creés en mí todavía y me tenés presente.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Esa máscara de la negación es tu miedo, tu temor a estar enamorado nuevamente. Por eso negás la existencia del amor, repulsás cada hecho o elemento que te haga recordar que yo aún existo.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Me negás, a mí, a &lt;em&gt;el amor&lt;/em&gt;, que tanta felicidad te di cuando estuve cerca tuyo. Y ahora, por un pequeño error que cometí. Por una falencia, me negás, me recluís, me dejas tirado en el fondo de los cajones, pero vos sabés que ahí estoy latiendo, como un corazón delator. Pretendés ignorarme, pero podés oír los latidos que acusan mi presencia dentro tuyo.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Es cierto, sé que ese error te hizo sufrir mucho y pido disculpas. Dame una segunda chance, como este sentimiento desquiciado, ciego y modesto que soy. Estoy seguro que te haré feliz de vuelta, que sonreirás de par en par, que encontrarás una boca que besar, un ojos en que perderte, un cuerpo para desahogar la pulsión de la carne. Puedo darte eso y más. Te haré sentir capaz de mover montañas, aunque tu cuerpo no pueda jamás hacerlo. Te haré más paciente, más tolerante, quizás un poco más idiota, es cierto, pero serás un poco más feliz.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Dejá de negarme y te juro que haré todo eso y más. Te haré sentir el ser más feliz del mundo, y aunque eso sea imposible, te lo vas a creer de todas formas.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Liberame de acá, de esta negación. Yo, el amor, te haré feliz. Sólo dame una segunda oportunidad. Mejor dicho, date una segunda oportunidad de amar. Te lo ruego, no te decepcionarás.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;De todas formas, aunque no quieras liberarme, verás que algún día yo sólo romperé las cadenas. En el momento en el que menos lo esperes, no habrán candados que puedan pararme y cuando te des cuenta, será demasiado tarde. Yo sólo te advierto, tené cuidado.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Simplemente, quiero hacerte las cosas, un poco más fácil. Nada más.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;em&gt;Ahora, queda el resto en vos. Fijate.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;  </content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.historiasasesinas.com.ar/feeds/4675584273220445134/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.historiasasesinas.com.ar/2009/05/59-historia-asesina-negacion.html#comment-form' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3846133585689860575/posts/default/4675584273220445134?v=2'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3846133585689860575/posts/default/4675584273220445134?v=2'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.historiasasesinas.com.ar/2009/05/59-historia-asesina-negacion.html' title='59ª Historia Asesina - “Negación”'/><author><name>Félix Alejandro Lencinas</name><uri>https://plus.google.com/116162535106359816490</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh4.googleusercontent.com/-0DtCcWBwfhw/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAB1I/xbHfmVl5EkE/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry></feed>