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A mí lo que me extasió, en aquel momento y en otros muchos momentos posteriores, fue la firma del secretario del club, un pedazo enorme de firma que emergía victoriosa por todo el área de la cartulina, una historiada rúbrica que arrancaba desde abajo y que trepaba, tejiendo sobre el texto un precioso dibujo geométrico y multitud de arabescos, hasta situarse en un primer plano acaparador que neutralizaba todas las leyendas y todos los grabados del carnet. Los restantes elementos que conformaban aquel mi primer documento personal, incluida la firma del presidente, quedaban relegados a un segundo término. Fue tal el impacto recibido que recuerdo que me pasé unos días intentando hacer mía aquella rúbrica pero no llegué nunca a la imitación perfecta de la inicial <strong>R</strong> que, casualmente, era también la primera letra de mi nombre. Pertenecer como socio infantil al club de mi ciudad fue algo tan excitante que estuve un mes mostrando el carnet a todos mis compañeros del colegio. Y lo curioso es que también ellos quedaban arrobados ante la artística y enorme firma del secretario.</p><p>Para cualquier niño, para mí también cuando lo fui, el club de fútbol de su ciudad es algo grande aunque sea pequeño. Aquel carnet forrado en tela, fondo marrón, letras y escudo dorados, tesoro infantil, guardó durante años todo mi amor por unos colores, blancos, que eran los de mi <strong>Ceuta</strong>, hasta que mi equipo dejó de ser todo blanco por mor de una fusión con otro club que era rojiblanco y, a partir de entonces, otro carnet, ni blanco ni rojiblanco, pantalón del <strong>Madrid</strong> camiseta del <strong>Atlético</strong>, ni carne ni pescado, ni chicha ni limoná, sustituyó a mi querida cartulina descolorida, vieja y carcomida, y ya nunca fue lo mismo.</p><p>Jamás lograría acostumbrarme a la nueva firma del nuevo secretario del nuevo carnet del nuevo equipo. Empecé a hacerme mayor y empecé a comprender que la infancia es un sueño inalcanzable y que los sueños inalcanzables no pueden fusionarse con la realidad alcanzable. El fútbol, que me hizo niño, me hizo también mayor. Aprendí que nadie puede sustituir la verdadera vida, que es la niñez, por otra vida adulta y adulterada.</p><p>Desde que los ingleses de las minas de <strong>Riotinto</strong> crearan para su propia diversión el primer club de fútbol español (1889), el histórico <strong>Huelva Recreation Club</strong>, traducido como <strong>Recreativo de Huelva</strong>, hasta nuestros días, en que las competiciones españolas están entre las primeras del mundo, el deporte del balompié ha alcanzado en nuestro país un desarrollo realmente impresionante. Han cambiado infinidad de normas de los reglamentos primitivos, han mejorado las condiciones profesionales de los jugadores, han evolucionado los métodos en los entrenamientos, han surgido revoluciones tácticas y estratégicas, se ha expandido de forma multitudinaria el espectáculo, se ha mercantilizado todo hasta el exceso, pero, en el fondo, la esencia básica del fútbol, la lucha de dos equipos por conseguir el triunfo, la pasión religiosa por el simbolismo de unos colores, las emociones, colectivas e individuales, ése montón de fuertes sentimientos que nos elevan a las alturas celestiales o nos hunden en los abismos de la tristeza, siguen y seguirán siendo siempre los mismos, ahora igual que antes y en el futuro igual que ahora.</p><p>Reflexionamos a veces sobre los cambios a que nos somete esa actividad tan inopinada que es vivir. Y pensamos que si el progreso es avanzar en paz, libertad y prosperidad, la verdad es que hemos caminado muchísimo en los últimos treinta y tantos años, pero también caemos en la cuenta de que en estos momentos vamos para atrás como los cangrejos. Los avatares de la vida, sin embargo, son capaces de sortear todas las adversidades del mundo y buscar la forma de subirnos la auto estima, usando para ello recursos estimulantes que pueden retrotraernos a tiempos felices de la niñez o llevarnos a una Europa de campeones. Al final, resulta que el estado del bienestar, o el bienestar del estado, es simplemente el resultado favorable de un partido de fútbol.</p><p>Así es que &#8220;¡A por ellos!&#8221;</p><p>&#8212;</p><p>(Artículo publicado en el diario &#8220;<strong>La Opinión de Málaga</strong>&#8220;, 13 mayo 2012)</p> <img src="http://www.rafaeldeloma.com/?ak_action=api_record_view&id=5425&type=feed" alt="" /><img src="http://feeds.feedburner.com/~r/VuelvaUstedMaana/~4/pCCTnZVZ5hI" height="1" width="1"/>]]></content:encoded> <wfw:commentRss>http://www.rafaeldeloma.com/el-bienestar-del-estado/feed/</wfw:commentRss> <slash:comments>0</slash:comments> <feedburner:origLink>http://www.rafaeldeloma.com/el-bienestar-del-estado/</feedburner:origLink></item> <item><title>Buenos días, tristeza</title><link>http://feedproxy.google.com/~r/VuelvaUstedMaana/~3/iJPxoe4X8u8/</link> <comments>http://www.rafaeldeloma.com/buenos-dias-tristeza/#comments</comments> <pubDate>Sat, 05 May 2012 22:32:31 +0000</pubDate> <dc:creator>rdeloma</dc:creator> <category><![CDATA[La Opinion de Malaga]]></category> <category><![CDATA[Periodismo]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.rafaeldeloma.com/?p=5414</guid> <description><![CDATA[Cada época ha tenido su modalidad periodística específica. Triunfaron en su momento los diarios vespertinos, aquellos tabloides divertidos y enjundiosos cuyo esplendor se apagó con el advenimiento de la democracia. El periódico “Pueblo”, ejemplo de cabecera sonora, fue, durante años y años, el dueño absoluto del cotarro en todas las materias de la actualidad. Los [...]]]></description> <content:encoded><![CDATA[<p>Cada época ha tenido su modalidad periodística específica. Triunfaron en su momento los diarios vespertinos, aquellos tabloides divertidos y enjundiosos cuyo esplendor se apagó con el advenimiento de la democracia. El periódico “<strong>Pueblo</strong>”, ejemplo de cabecera sonora, fue, durante años y años, el dueño absoluto del cotarro en todas las materias de la actualidad. Los mejores periodistas escribían a las órdenes de un director emblemático. Nadie era nadie si no aparecía en sus páginas. Mandatarios, artistas, deportistas, se mataban por ser nombrados “populares del año”. También los lectores esperaban impacientes su llegada a los quioscos. La imaginación, que nunca llegó al poder, se instaló en cambio en algunas redacciones. Y de esa forma, con un periodismo vibrante, basado en el famoso “interés humano” (<strong>IH</strong>), aunque bien escaso de ingredientes democráticos, se fue capeando el temporal de nieve política del tardofranquismo. “<strong>Madrid</strong>”, otro nombre glorioso de la prensa española, fue primero un diario de la noche, entretenido, pero muy del régimen. Posteriormente, reconvertido a la libertad, se transformó en un banderín de enganche de la <strong>Plataforma</strong> y de la <strong>Junta</strong> democráticas. Terminó dinamitado físicamente, tras haber sido clausurado por el régimen al que atacó con artículos inolvidables. “<strong>Informaciones</strong>” protagonizó la contestación al sistema y formó parte de aquella prensa que mantenía las esperanzas de apertura frente al bunker inmovilista.</p><p>La llegada de la política democrática, que aportaba a <strong>España</strong> pluralidad y discrepancia, puso de moda a otra prensa nueva que surgió de la nada para hacerse propietaria de la crítica. Dos periódicos marcaron la hoja de ruta de la incipiente democracia. Si querías ser “progre” debías dejarte crecer la melenita, ponerte una trenca y portar bajo el brazo el diario “<strong>El País</strong>”. O abrir las páginas del “<strong>Diario 16</strong>” en un lugar en el que te viera mucha gente. Esa era la modalidad periodística de entonces, el foco de atención del ciudadano. Todos, o casi todos los españoles, nos sentíamos oficiantes en una fervorosa ceremonia de reinstauración de libertades. Los inspiradores de tanta esperanza no podían ser sino los periódicos que nacieron libres. No puedo dejar fuera de aquellos referentes a mi querido “<strong>Sol de España</strong>”, el emblemático diario malagueño que, sin tener difusión nacional, alcanzó gran resonancia por su valentía política y por su dinámico estilo periodístico.</p><p>Otra modalidad que centró el interés público en tiempos de sobresaltos, aunque ya casi libres de censuras, fue la de las revistas ilustradas. No me refiero, por supuesto, a la mal denominada prensa del corazón –nosotros la llamábamos de la bragueta-, atiborrada de estampitas de colorines y de vergüenzas y desvergüenzas, sino a los semanarios serios que fueron auténticos foros de opositores, trincheras de francotiradores, animadores de la Transición. Cito de memoria manchetas tan acreditadas como “<strong>La Actualidad Española</strong>”, “<strong>Triunfo</strong>”, “<strong>Cambio 16</strong>”, “<strong>Tiempo</strong>”, “<strong>Época</strong>”, “<strong>Interviú</strong>”, ejemplos de un periodismo que agitó la vida española en momentos claves de la historia reciente. Todas las tendencias se polarizaban en sus páginas y en las de otros semanarios que no cito por falta de tiempo para consultar. Todos los tabúes de la represión eran derribados por sus opiniones serenas o radicales y por sus desnudos parciales o integrales.</p><p>Luego, se produjo un cambio total en la nueva modalidad periodística. Fue cuando alguien descubrió que también podía hacerse televisión por la mañana. Surgieron los grandes magacines, cocteleras de actualidad que absorbían todo lo que se meneaba a su alrededor. La pantalla, que se lo tragaba todo, entró en la cocina de los hogares y ahí se dispararon las audiencias.</p><p>Y así, degenerando degenerando -que diría el gran <strong>Belmonte</strong>-, hemos llegado hasta el dia de hoy en que la modalidad periodística se ha instalado en la estratosfera del oficio, o sea, en el cielo cibernético por el que campan sin respeto los más diversos especímenes. La nueva sensación mediática es la gran red y sus redes sociales. <strong>Internet</strong> lo atrapa todo. Para lo bueno y para lo malo. La gente se pega al móvil, a la tableta, al ordenador, y, literalmente, se desentiende del mundo real. Le puedes hablar, gritar o tirar una bomba. La gente seguirá ensimismada mirando fijamente su aparatito.</p><p>Amanece un dia claro cuando tengo que escribir mi columna. Me despiertan los gritos de una tertulia, única competencia de las redes. Discuten sobre el gobierno. Entonces me doy cuenta de que es viernes. ¡Viernes! Bon jour, tristesse.</p><p>&#8212;</p><p>(Artículo publicado en el diario &#8220;<strong>La Opinión de Málaga</strong>&#8220;, domingo 6 mayo 2012)</p> <img src="http://www.rafaeldeloma.com/?ak_action=api_record_view&id=5414&type=feed" alt="" /><img src="http://feeds.feedburner.com/~r/VuelvaUstedMaana/~4/iJPxoe4X8u8" height="1" width="1"/>]]></content:encoded> <wfw:commentRss>http://www.rafaeldeloma.com/buenos-dias-tristeza/feed/</wfw:commentRss> <slash:comments>0</slash:comments> <feedburner:origLink>http://www.rafaeldeloma.com/buenos-dias-tristeza/</feedburner:origLink></item> <item><title>Sin periodismo no hay democracia</title><link>http://feedproxy.google.com/~r/VuelvaUstedMaana/~3/ax45-Ls4H5k/</link> <comments>http://www.rafaeldeloma.com/sin-periodismo-no-hay-democracia/#comments</comments> <pubDate>Sat, 28 Apr 2012 22:06:35 +0000</pubDate> <dc:creator>rdeloma</dc:creator> <category><![CDATA[Esta España nuestra]]></category> <category><![CDATA[La Opinion de Malaga]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.rafaeldeloma.com/?p=5395</guid> <description><![CDATA[La calle es para el periodista su lugar preferido de trabajo. En la calle ocurren casi todas las cosas. Las noticias con interés humano, con sangre, con drama, con pasión, casi todas ellas suceden en los ríos de la vida que son las calles, los paseos, las avenidas, las carreteras, al margen, claro, de las [...]]]></description> <content:encoded><![CDATA[<p>La calle es para el periodista su lugar preferido de trabajo. En la calle ocurren casi todas las cosas. Las noticias con interés humano, con sangre, con drama, con pasión, casi todas ellas suceden en los ríos de la vida que son las calles, los paseos, las avenidas, las carreteras, al margen, claro, de las grandes noticias de delitos económicos, o al margen también de las conspiraciones para transformar democracia en componenda, que esas tienen lugar a puerta cerrada en lujosos despachos con alfombras persas, ujieres uniformados y tresillos Chester.</p><p>Pero, por una vez, los periodistas no vamos a estar en la calle a la caza de la noticia, el reportaje, la crónica, el suceso. Ni siquiera vamos a encuestar a la opinión pública en torno a los siniestros pasillos del poder supremo, donde se deciden las ejecuciones sumarias de los derechos sociales. Por una vez, los periodistas vamos a coincidir en la calle para elevar nuestra voz de protesta, para decirle a toda la sociedad que las cosas deben cambiar para que la democracia no cambie.</p><p>El 3 de mayo, <strong>Día Mundial de la Libertad de Prensa</strong>, ha sido el elegido por las asociaciones de la prensa españolas para llevar a cabo una concentración pública. Ese día en casi todo el país –en <strong>Málaga</strong> se adelanta al 2- los periodistas queremos manifestarnos para llamar la atención de la sociedad, pero sobre todo para mandar un recado a quienes muestran su desprecio absoluto por la labor crítica e informativa de la Prensa. Vamos a decirles que dejen de practicar el penoso juego de transmitir mensajes masticados y libres de preguntas. Vamos a advertirles de que los periodistas no somos los tontos útiles del sistema o los meros intermediarios de una política oscura.</p><p>Me gusta el lema para esta concentración, adoptado por los compañeros de toda <strong>España</strong>. Es tan definitorio como una regla de oro que no tendría por qué cuestionarse. Dice así:</p><p>“<strong>Sin periodistas no hay periodismo. Sin periodismo no hay democracia</strong>”.</p><p>En efecto, sólo con una prensa libre, con un periodismo digno, sin ataduras, puede un sistema participativo evolucionar constantemente y depurarse a sí mismo. La historia de la comunicación nos lo recuerda permanentemente. Es necesaria la dignidad como garantía plena del sano ejercicio del periodismo.</p><p>Son muchas las razones por las que la profesión toma la decisión de convertirse en protagonista de una noticia. No es solo que padezcamos –como la padecen casi todas las profesiones, casi todos los ciudadanos- la recesión económica, que más que crisis se asemeja a un asesinato del estado del bienestar para ser sustituido por el estado de los privilegios. No se trata, tampoco, de que el avance y abaratamiento de las nuevas tecnologías arrinconen a los costosos medios tradicionales. Que sí, que eso ocurre, y que todas las revoluciones se llevan por delante los procedimientos arcaicos. Que sí, que también los periodistas tenemos culpa de que haya bajado la calidad y no seamos capaces de reavivar los contenidos, fórmula consistente en volver a contar bien las buenas historias, expresar opiniones serenas y elaborar productos informativos creíbles. Pero es que hay algo más. Hay un deseo oculto de minimizar la labor periodística, de acallar su voz, de silenciar sus denuncias.</p><p>Los valores se subvierten. Antes se hablaba del negocio legítimo de la <strong>Prensa</strong>. Hoy solo se habla del dinero del negocio, del sacrificio de todo lo sacrificable para que la rentabilidad se mantenga al precio que sea, Despidos a mansalva, cierres de medios, proliferación de empresarios indecentes que se aprovechan para mandar al paro a auténticos periodistas y si acaso contratar a precio de saldo, o incluso gratis, a diletantes e indocumentados. Quizá la anestesia del goteo de desgracias que nos filtran desde arriba nos impide apercibirnos del daño mayor que planea sobre nuestras cabezas. Dos intereses bastardos parecen confluir en la marea negra de la crisis: uno, que ya empieza a manifestarse en toda su dramática realidad, es el de sustituir el modelo social que nos ha hecho progresar durante tres décadas por uno nuevo, ultra neoliberal y frio como un témpano. El otro deseo confluyente es amordazar a los periodistas porque ellos son los vigilantes de la democracia.</p><p>Por eso, y por muchas razones más, los periodistas saldremos a la calle. No a buscar la noticia de cada día, sino a dar fe de la gran amenaza que se cierne sobre la libertad de expresión.</p><p>&#8212;</p><p>(Artículo publicado en el diario &#8220;<strong>La Opinión de Málaga</strong>&#8220;, 29 abril 2012)</p> <img src="http://www.rafaeldeloma.com/?ak_action=api_record_view&id=5395&type=feed" alt="" /><img src="http://feeds.feedburner.com/~r/VuelvaUstedMaana/~4/ax45-Ls4H5k" height="1" width="1"/>]]></content:encoded> <wfw:commentRss>http://www.rafaeldeloma.com/sin-periodismo-no-hay-democracia/feed/</wfw:commentRss> <slash:comments>1</slash:comments> <feedburner:origLink>http://www.rafaeldeloma.com/sin-periodismo-no-hay-democracia/</feedburner:origLink></item> <item><title>¿Hasta dónde nos llevará esta gente?</title><link>http://feedproxy.google.com/~r/VuelvaUstedMaana/~3/XngNQuCC6yc/</link> <comments>http://www.rafaeldeloma.com/hasta-donde-nos-llevara-esta-gente/#comments</comments> <pubDate>Sat, 28 Apr 2012 10:10:34 +0000</pubDate> <dc:creator>rdeloma</dc:creator> <category><![CDATA[Esta España nuestra]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.rafaeldeloma.com/?p=5402</guid> <description><![CDATA[Estamos ya al borde de la desesperación, al borde del abismo social y económico. Nadie sabe hasta dónde nos quiere llevar este gobierno, o, mejor dicho, hasta dónde nos va a llevar la señora Merkel que es la diseñadora en jefe del horror político de la actual Unión Europea. Es curioso observar cómo la obediencia [...]]]></description> <content:encoded><![CDATA[<p>Estamos ya al borde de la desesperación, al borde del abismo social y económico. Nadie sabe hasta dónde nos quiere llevar este gobierno, o, mejor dicho, hasta dónde nos va a llevar la señora <strong>Merkel</strong> que es la diseñadora en jefe del horror político de la actual <strong>Unión Europea</strong>.<br /> Es curioso observar cómo la obediencia ciega del gabinete español a la tesis única de <strong>Bruselas</strong> –ordenada por la autoridad teutona- empieza a resquebrajarse, cómo comienza a emitir señales de disconformidad, vista la hecatombe que está produciendo en la sociedad española y visto que todas las mentiras del programa electoral del <strong>PP</strong> no dan el más mínimo fruto sino que eleva hasta los <strong>5.635.000</strong> el número de parados en <strong>España</strong>. No son solo los vaivenes y contradicciones de cada viernes, de cada nefasto consejo de ministros. Es que hasta nuestro ministro de Asuntos Exteriores ha dado un toque de atención a la dictadura de la canciller alemana, advirtiéndole que si los países europeos van mal, por la rigidez e inflexibilidad del control del déficit, también irá mal <strong>Alemania</strong> que vende el 50 por ciento de su producción a estos países.</p><p>Hay caminos para el crecimiento económico, dicen los expertos, sin que se rompa el compromiso de controlar el gasto. Los americanos lo están haciendo, permitiendo cierta inflación. ¿Por qué no se le mete mano a las grandes fortunas? Ahí asoma una esperanza llamada <strong>Hollande</strong>, que podría producir la baja de <strong>Sarkozy</strong> en la nómina de los iluminados que nos llevan a la ruina. Veremos qué ocurre la próxima semana. En <strong>Andalucía</strong>, la izquierda va a plantar cara a esa política suicida que está empobreciendo a <strong>España</strong> y llevando a sus ciudadanos a una situación límite. Es posible, dicen desde la coalición, mantener lealtad institucional al pacto de control del déficit y, smultáneamente, echar a andar la economía, sin permitir que asesinen el estado del bienestar.</p><p>Es preocupante, socialmente hablando, que centenares de usuarios de las autopistas de peaje catalanas se hagan insumisos y pasen los controles negándose a pagar. Cada vez son más numerosos. Otro tanto pasa en algunas estaciones de Metro de capitales, donde los jóvenes, cada vez en mayor número, saltan la barra negándose al pago del ticket. Esta insumisión parece un síntoma de lo que puede venir si no se toman medidas más humanas para que se detenga de una vez la agresión que sufre el pueblo llano. La gente tiene que vivir. Y no puede vivir si cada viernes el consejo de ministros se lo pone más difícil, si cada dia cierran más empresas, si no dejan de echar a la calle a centenares, a a millares, a millones de trabajadoras y trabajadores.<br /> ¿Hasta dónde nos llevará esta gente?</p> <img src="http://www.rafaeldeloma.com/?ak_action=api_record_view&id=5402&type=feed" alt="" /><img src="http://feeds.feedburner.com/~r/VuelvaUstedMaana/~4/XngNQuCC6yc" height="1" width="1"/>]]></content:encoded> <wfw:commentRss>http://www.rafaeldeloma.com/hasta-donde-nos-llevara-esta-gente/feed/</wfw:commentRss> <slash:comments>3</slash:comments> <feedburner:origLink>http://www.rafaeldeloma.com/hasta-donde-nos-llevara-esta-gente/</feedburner:origLink></item> <item><title>Siglo de Oro de la depravación</title><link>http://feedproxy.google.com/~r/VuelvaUstedMaana/~3/ARDYn1Sx0Ws/</link> <comments>http://www.rafaeldeloma.com/del-siglo-de-oro-a-la-degeneracion-total/#comments</comments> <pubDate>Wed, 25 Apr 2012 13:14:58 +0000</pubDate> <dc:creator>rdeloma</dc:creator> <category><![CDATA[Esta España nuestra]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.rafaeldeloma.com/?p=5384</guid> <description><![CDATA[Somos un país de pícaros, de toda la vida. La literatura clásica ha ensalzado a esos personajes de la calle que vivían con engañifas y pequeños timos y los ha elevado a la categoría social de perdedores de poca monta. Al menos, estos pillos dieron gloria a nuestras letras en el Siglo de Oro. Hoy, [...]]]></description> <content:encoded><![CDATA[<p>Somos un país de pícaros, de toda la vida. La literatura clásica ha ensalzado a esos personajes de la calle que vivían con engañifas y pequeños timos y los ha elevado a la categoría social de perdedores de poca monta. Al menos, estos pillos dieron gloria a nuestras letras en el <strong>Siglo de Oro</strong>. Hoy, las cosas han cambiado.</p><p>La delincuencia, como las modas, tiene sus ciclos. En tiempos de bonanzas, los delitos se universalizan, aumenta exponencialmente el número de potenciales ladrones, el dinero salta de mano en mano, las oportunidades crecen para los granujas, se inventan estafas nuevas. En cambio, en épocas de miserias –como esta de ahora- la exclusiva de los grandes pelotazos corre a cargo de los bribones que llevan corbatas de <strong>Armani</strong>, pacen en <strong>Wall Street</strong> y controlan agencias de calificación, mercados financieros y grandes holdings.</p><p>A medida que nos empobrecemos por el ajuste del déficit y la falta de crecimiento económico, desaparecen del panorama nacional los golfos de medio pelo, los tunantes, los artistas del fraude y la economía ennegrecida, pero aparecen otros delincuentes sanguinarios, crueles, muchos de ellos importados, que rompen la tradición y acarrean más dolor al sufrido ciudadano. La espantosa crisis que crearon los tiburones de las finanzas ha hecho que nuestro país descienda a la Segunda División, o a la Tercera, en todas las cosas. También en la delincuencia.</p><p>Unos rumanos fueron detenidos después que la policía averiguara que traían a <strong>España</strong> desde su país a personas disminuidas, a las que explotaban como mendigos callejeros. Doce ó catorce horas diarias inspirando lástima y colectando limosnas para enriquecer a una mafia despiadada. Trabajadores y gente en paro es atracada a punta de navaja en plena calle. Les roban la cartera con apenas unas monedas. Una banda de desalmados se dedica a secuestrar a personas de origen humilde a las que apalean y amenazan con matar y por las que piden rescates de mil euros.</p><p>No es una nueva forma de delincuencia. Siempre ha habido mala sangre, violencia gratuita, criminalidad callejera. Lo que ocurre ahora es, simplemente, que la degeneración de la delincuencia sobrevenida por la crisis se ha deteriorado unos cuantos grados más. Eso sí, siempre en la misma dirección.</p> <img src="http://www.rafaeldeloma.com/?ak_action=api_record_view&id=5384&type=feed" alt="" /><img src="http://feeds.feedburner.com/~r/VuelvaUstedMaana/~4/ARDYn1Sx0Ws" height="1" width="1"/>]]></content:encoded> <wfw:commentRss>http://www.rafaeldeloma.com/del-siglo-de-oro-a-la-degeneracion-total/feed/</wfw:commentRss> <slash:comments>0</slash:comments> <feedburner:origLink>http://www.rafaeldeloma.com/del-siglo-de-oro-a-la-degeneracion-total/</feedburner:origLink></item> <item><title>Feliz Dia de Sant Jordi</title><link>http://feedproxy.google.com/~r/VuelvaUstedMaana/~3/tZgAzPJ7cC8/</link> <comments>http://www.rafaeldeloma.com/feliz-dia-de-sant-jordi/#comments</comments> <pubDate>Mon, 23 Apr 2012 09:45:40 +0000</pubDate> <dc:creator>rdeloma</dc:creator> <category><![CDATA[Esta España nuestra]]></category> <category><![CDATA[Mi querida Ceuta]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.rafaeldeloma.com/?p=5370</guid> <description><![CDATA[El libro ha sido siempre, para quienes crecimos en la lectura, el paraíso de los sueños, las puertas del conocimiento, la aventura de otras vidas imaginadas. Incluso en el glorioso tiempo aquel de mi querida Ceuta en que el cine se apoderaba de mi fantasía infantil, los libros de mi padre salían de las estanterías [...]]]></description> <content:encoded><![CDATA[<p>El libro ha sido siempre, para quienes crecimos en la lectura, el paraíso de los sueños, las puertas del conocimiento, la aventura de otras vidas imaginadas. Incluso en el glorioso tiempo aquel de mi querida <strong>Ceuta</strong> en que el cine se apoderaba de mi fantasía infantil, los libros de mi padre salían de las estanterías de su cómoda y alimentaban de nuevas figuraciones el tierno cacumen de mis hermanos y mio.</p><p>Fue como si me hubieran alojado en el cerebro un circuito impreso (esa es la palabra) de lectura para el resto de mi vida. Y es una experiencia que he compartido felizmente con infinidad de amigos y compañeros (plural genérico no sexista, que conste) a lo largo de os años. Hasta el punto de que, llegado el momento en que empezaban a acumularse vivencias, comprendí que la mejor forma de aligerar las alforjas era escribir yo mismo algunos libros. Y ya han salido unos cuantos. Otros, a punto, no han llegado a tiempo esta vez pero están ya dorándose en el horno.</p><p>Hoy, 23 de abril, es el <strong>Dia del Libro</strong>, cuyo patrón, <strong>San Jorge</strong>, o <strong>Sant Jordi</strong>, lo es también de <strong>Cataluña</strong> (la tierra más bibliófila que conozco), de <strong>Aragón</strong> y <strong>Cáceres</strong> y de <strong>Inglaterra</strong> y <strong>Portugal</strong>.</p><p>Cada año rindo mi homenaje particular, con cuatro líneas, a esta fiesta de la cultura que, en <strong>Barcelona</strong>, alcanza el máximo nivel de elegancia y categoría. Suelo repetirme, lo sé, pero lo hago conscientemente. Amo el <strong>Dia de Sant Jordi</strong> en su manifestación popular más hermosa.</p><p>Es el dia de pasear por las <strong>Ramblas</strong>, como hice yo de adolescente, recrearse ante el más grande y colorido espectáculo de la vida y regalar al prójimo un libro, un beso, una rosa.</p> <img src="http://www.rafaeldeloma.com/?ak_action=api_record_view&id=5370&type=feed" alt="" /><img src="http://feeds.feedburner.com/~r/VuelvaUstedMaana/~4/tZgAzPJ7cC8" height="1" width="1"/>]]></content:encoded> <wfw:commentRss>http://www.rafaeldeloma.com/feliz-dia-de-sant-jordi/feed/</wfw:commentRss> <slash:comments>0</slash:comments> <feedburner:origLink>http://www.rafaeldeloma.com/feliz-dia-de-sant-jordi/</feedburner:origLink></item> <item><title>Esa delgada línea roja</title><link>http://feedproxy.google.com/~r/VuelvaUstedMaana/~3/AB3-48t-zJ8/</link> <comments>http://www.rafaeldeloma.com/esa-delgada-linea-roja/#comments</comments> <pubDate>Sat, 21 Apr 2012 22:14:37 +0000</pubDate> <dc:creator>rdeloma</dc:creator> <category><![CDATA[La Opinion de Malaga]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.rafaeldeloma.com/?p=5358</guid> <description><![CDATA[El chaparrón de malas noticias que arrecia sobre España está calándonos hasta los huesos. Me refiero a la mayoría, a la clase media, a los trabajadores, a quienes nos fríen a impuestos y nos dejan sin trabajo, sin sanidad ni educación gratuitas; a quienes nos culpan de haber vivido por encima de nuestras posibilidades, como [...]]]></description> <content:encoded><![CDATA[<p>El chaparrón de malas noticias que arrecia sobre <strong>España</strong> está calándonos hasta los huesos. Me refiero a la mayoría, a la clase media, a los trabajadores, a quienes nos fríen a impuestos y nos dejan sin trabajo, sin sanidad ni educación gratuitas; a quienes nos culpan de haber vivido por encima de nuestras posibilidades, como si no hubiéramos vivido, ahora y siempre, al son que nos han marcado. Pero a ellos el temporal de desgracias les resbala. Están bien equipados, bien protegidos y no les afecta el empobrecimiento porque viven al margen de escaseces.</p><p>No me atrevo detallar el rosario de penalidades que nos aflige, más que nada porque todos estamos atragantados de desayunar cada dia sapos informativos que no son nuestros; sapos asquerosos que se los deberían tragar ellos, quienes los crían y los engordan.</p><p>Hay un gremio emergente, de los poquísimos que ha superado la crisis, que es el gremio de los tertulianos, unas señoras y señores sabelotodo que actúan como intermediarios entre los desmanes del gobierno, las tribulaciones de la Casa Real y la ciudadanía corderil. Te los encuentra mañana, tarde y noche, en las radios y televisiones. Siempre los mismos. Unos, alineados de forma sectaria en las tesis más ultraliberales del actual sistema y provistos de anteojeras que sólo les permiten mirar en una dirección, se empeñan con mil florituras en vendernos lo invendible. Otros, defendiendo sin mucha consistencia las teorías contrarias, recurren al ingenio para parecernos graciosos. Y algunos, muy pocos, dan tímidamente alguna vez con la tecla, pero todos a coro, a gritos ininteligibles, con interrupciones contínuas, forman un circo en el que los posibles espectadores saben quiénes asumen el papel de titiriteros y quiénes hacen de clown o de augusto. En cualquier caso, se trata de una “diversión” que alguna pista nos da de lo que está ocurriendo y que, además, nos aleja de otros programas cutres, chabacanos y barriobajeros.</p><p>A falta de pan buenas son tortas. A falta de que nos digan la verdad y de que nos endilguen de una vez todos los sacrificios que nos esperan, y no nos hagan pasar por el goteo doloroso de un interminable vía crucis de amputaciones sociales, no está mal que los tertulianos aparezcan como portavoces o contravoces oficiosos, de manera que tampoco los vamos a culpabilizar porque, a fin de cuenta solo son, si es que son, unos simples mensajeros.</p><p>Sobrellevando con pena el recortazo total que nos empobrece cada día más, aguantando las guerritas diplomáticas con un país hermano tocado de extremismo populista, irritándonos con las imprudencias del <strong>Rey</strong> y aceptando –no se puede hacer otra cosa- su apresurado e infantil perdón de dos palabras y media, llegamos a un punto de esperanza que es la aldea (<strong>Andalucía</strong>) de <strong>Asterix</strong> y <strong>Obelix</strong> (<strong>Griñán</strong> y <strong>Valderas</strong>) que se resisten como gatos panza arriba a las conquistas hispanas del poderoso César.</p><p>Parafraseando a <strong>Jacques Bergier</strong>, autor con <strong>Louis Pauwels</strong> de “<strong>El retorno de los Brujos</strong>”, podríamos asegurar que, al igual que hay otros mundos pero están en este, también hay otras soluciones alternativas a la crisis y están en esta. <strong>Bruselas</strong> nos obliga a apretarnos el cinturón pero no permite ni siquiera una dieta alimenticia de mantenimiento. Hay que recortar y reducir servicios (mandar gente al paro), priorizar lo privado sobre lo público. El <strong>FMI</strong>, en cambio, recomienda simultanear la reducción del déficit con una política de crecimiento. O sea, que ellos mismos admiten la existencia de una alternativa más “humana”.</p><p>Necesitamos angustiosamente escuchar una voz firme que nos quite el miedo y nos de esperanzas. Sería ideal que el druida galo <strong>Panoramix</strong> (<strong>Hollande</strong>) nos proporcionara la poción mágica que nos salvara económica y socialmente. De momento, en <strong>Andalucía</strong> no dejarán que el César traspase esa delgada línea roja del estado del bienestar. Ni que se carguen la <strong>Constitución</strong> autonómica tras treinta y tantos años de frutos continuados. Como resulta que hay alternativa a tan letal fórmula del recortazo sin anestesia y existe un modelo no explorado para potenciar el crecimiento económico, entonces exijamos que la vida se mueva, que haya créditos, que se compre, que se venda, que cesen las desgracias de los menos favorecidos. Y, sobre todo que no avasallen a los pensionistas. Hay quien lamenta que <strong>España</strong> sea un país demasiado longevo, que tengamos larga esperanza de vida, que nuestra sanidad pública sea de las mejores del mundo. Pues que la dejen como está. &#8220;Son sólo ocho euros al mes, cuatro cafelitos&#8221;&#8230;, dicen impúdicamente.</p><p>&#8211;</p><p>(Artículo publicado en el diario <strong>La Opinión de Málaga</strong>, 22 de abril 2012)</p> <img src="http://www.rafaeldeloma.com/?ak_action=api_record_view&id=5358&type=feed" alt="" /><img src="http://feeds.feedburner.com/~r/VuelvaUstedMaana/~4/AB3-48t-zJ8" height="1" width="1"/>]]></content:encoded> <wfw:commentRss>http://www.rafaeldeloma.com/esa-delgada-linea-roja/feed/</wfw:commentRss> <slash:comments>0</slash:comments> <feedburner:origLink>http://www.rafaeldeloma.com/esa-delgada-linea-roja/</feedburner:origLink></item> <item><title>Donde habita el privilegio</title><link>http://feedproxy.google.com/~r/VuelvaUstedMaana/~3/Ky0pYxwYYoA/</link> <comments>http://www.rafaeldeloma.com/donde-habita-el-privilegio/#comments</comments> <pubDate>Mon, 16 Apr 2012 11:59:33 +0000</pubDate> <dc:creator>rdeloma</dc:creator> <category><![CDATA[Artículos]]></category> <category><![CDATA[Esta España nuestra]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.rafaeldeloma.com/?p=5343</guid> <description><![CDATA[El otro día pusieron en un documental de la tele, a propósito del nuevo escándalo protagonizado por el Rey, una escena terriblemente cruel en la que un cazador mataba a sangre fría a un elefante que, a corta distancia y sin ninguna hostilidad, permanecía quieto frente a él, mirándole. Una bala de calibre descomunal acababa [...]]]></description> <content:encoded><![CDATA[<p>El otro día pusieron en un documental de la tele, a propósito del nuevo escándalo protagonizado por el <strong>Rey</strong>, una escena terriblemente cruel en la que un cazador mataba a sangre fría a un elefante que, a corta distancia y sin ninguna hostilidad, permanecía quieto frente a él, mirándole. Una bala de calibre descomunal acababa con la vida del noble animal y lo derribaba aparatosamente. Me imaginé al Jefe del Estado de mi país, el simpático <strong>Borbón</strong>, en una escena similar, quitándole la vida a un animal por el mero placer de matar. Disparar contra un indefenso elefante para posar estúpidamente victorioso junto a un trofeo. Se me revolvieron las tripas.</p><p>Recordé que, de niño, en mi querida <strong>Ceuta</strong>, corría alegre tras los elefantes del <strong>Circo Americano</strong> que desfilaba por la <strong>Calle Real</strong> y por la <strong>Marina</strong> con su colorida banda de música, sus saltimbanquis, sus titiriteros y sus payasos. Aquellos gigantescos animales, que iban dejando sus perfumadas plastas de abono tras sí, me parecían cariñosos Dumbos que nos miraban con ternura. Más tarde maldije a quienes los apresan en zoos para convertirlos en espectáculos deplorables. No sé ahora qué decir ante la matanza impune de especies tan lindas, amenazadas de extinción.</p><p>Las imágenes televisivas del crimen me hizo pensar en <strong>España</strong>, en los españoles, en el tiempo tan duro que nos ha tocado vivir. Pensé en la frivolidad, el desprecio y la mala sangre de ricachones y aristócratas que fletan aviones, sueltan miles y miles de euros, y se van muy lejos, donde nadie aparentemente les ve, para divertirse con una de las distracciones más siniestras inventadas por el hombre: la matanza gratuita de animales.</p><p>Se me hace cuesta arriba creer que hay justificación para esta clase de comportamientos. No la hay para nadie. Se me resiste el pensamiento de que estamos en una democracia que, según veo, no es plena. ¿Para qué hemos avanzado tanto, presumiblemente, en actitudes ecologistas y en la defensa del reino animal, si el titular de nuestra máxima magistratura no respeta las normas y nos deja heridos en lo más profundo de nuestra dignidad de pueblo?</p><p>Me temo que este real escandalazo quedará reducido, a medida que pasen los días, a un “mero incidente” y que <strong>España</strong> seguirá pasándolo mal, la gente seguirá sin encontrar trabajo, los impuestos nos seguirán ahogando, la alegría se diluirá por las cañerías de la tristeza colectiva. Y allá arriba, donde habita el privilegio, el <strong>Rey</strong> seguirá siendo el <strong>Rey</strong>.</p> <img src="http://www.rafaeldeloma.com/?ak_action=api_record_view&id=5343&type=feed" alt="" /><img src="http://feeds.feedburner.com/~r/VuelvaUstedMaana/~4/Ky0pYxwYYoA" height="1" width="1"/>]]></content:encoded> <wfw:commentRss>http://www.rafaeldeloma.com/donde-habita-el-privilegio/feed/</wfw:commentRss> <slash:comments>0</slash:comments> <feedburner:origLink>http://www.rafaeldeloma.com/donde-habita-el-privilegio/</feedburner:origLink></item> <item><title>El cafelito y el periódico</title><link>http://feedproxy.google.com/~r/VuelvaUstedMaana/~3/zX5iLxeH6mw/</link> <comments>http://www.rafaeldeloma.com/el-cafelito-y-el-periodico/#comments</comments> <pubDate>Sun, 15 Apr 2012 15:39:08 +0000</pubDate> <dc:creator>rdeloma</dc:creator> <category><![CDATA[Esta España nuestra]]></category> <category><![CDATA[La Opinion de Malaga]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.rafaeldeloma.com/?p=5258</guid> <description><![CDATA[Voy a escribirle desde aquí una carta abierta al discreto, prudente, comedido, callado (los antónimos de lenguaraz que he encontrado) secretario de Estado de Administraciones Públicas y ex consejero de Hacienda de Esperanza Aguirre, esa señora que pretende disolver nuestro Estado de las Autonomías para viajar en el tiempo cuarenta años atrás. Ambos, no ellos [...]]]></description> <content:encoded><![CDATA[<p>Voy a escribirle desde aquí una carta abierta al discreto, prudente, comedido, callado (los antónimos de lenguaraz que he encontrado) secretario de Estado de Administraciones Públicas y ex consejero de Hacienda de <strong>Esperanza Aguirre</strong>, esa señora que pretende disolver nuestro Estado de las Autonomías para viajar en el tiempo cuarenta años atrás. Ambos, no ellos solos sino en compañía de otros, están empeñados en recuperar “su” <strong>España</strong>, no la de todos, para lo que se prodigan sin cortarse un pelo en artimañas políticas. Ahí va la misiva.</p><p>Mi esclarecido y orondo señor <strong>Beteta</strong>, <strong>don Antonio</strong>:</p><p>Acaba usted de meter la gamba con una frase peyorativa con la que pretende desprestigiar, aunque creo que no lo consigue, a millones de currantes españoles. Sin encomendarse a dios alguno o ni a cualquier diablo, ha largado usted por esa boquita lo siguiente: “Los funcionarios tienen que olvidarse del cafelito y de leer los periódicos”. Y a continuación ha rubricado: “Nada será como antes”. Un estilo muy depurado, ese de motivar al pueblo, de darle nuevas ilusiones, de quitarle los miedos. Miedos que ustedes mismos fabrican o que reciben ya fabricados de sus mandamases financieros.</p><p>(Entre paréntesis le diré que los periódicos están, con sus dos crisis, como para que usted recomiende que no los lean. En cuanto a cafeterías y bares también le van a estar sumamente agradecidos por su indicación, espero que no orden tajante, para que bajen sus ventas de cafelitos.)</p><p>Un funcionario, señor <strong>Beteta</strong>, no es ya el chupatintas con visera y manguitos, chepa incipiente, gafas caídas y cara avinagrada que se parapetaba tras la ventanilla para repetir a todo el mundo el odioso estribillo de “vuelva usted mañana”. De <strong>Larra</strong> acá algún cambio se ha producido en la estructura social de <strong>España</strong>, pero sobre todo nuestro país se ha modernizado y se ha situado en el plano europeo e internacional con la <strong>Constitución</strong> que pretenden ustedes voltear. Quizá esa imagen negativa perduró hasta los primeros años transicionales cuando el genial <strong>Forges</strong> hacía una de sus mejores viñetas en “<strong>Informaciones</strong>”, presentando a un oficinista rancio, transportando un tocho de expedientes y cantando por el pasillo: “Yooo soy rebelde porque el mundo me hizo así…” Veo que usted, ilustre señor <strong>Beteta</strong>, es un antiguo.</p><p>Hoy día, señor secretario de Estado, un funcionario es una cirujana o un cirujano que pasa cada día horas y horas en los quirófanos para salvar vidas; un funcionario es un enfermero o una enfermera abnegados que se vuelcan con los pacientes. Funcionarios son también los bomberos valientes que se arriesgan hasta el límite por salvar propiedades ajenas o por apagar fuegos asesinos. Funcionarios son, dilecto señor <strong>Beteta</strong>, esos esforzados trabajadores de la noche que se llevan nuestras inmundicias o esos conductores sin horarios que transportan enfermos o esos profesionales preparados que desfacen entuertos y sacan adelante los dislates de los gobiernos. ¿Quiere usted quitarles el cafelito y que no lean el periódico? ¿Para qué?, ¿para convertir en odioso un trabajo que, en la mayoría de los casos, hacen con absoluta entrega y devoción? No me extraña que, pese a que le han obligado a disculparse, pidan su dimisión, algo tan caro de conseguir por cierto en esta <strong>España</strong> nuestra.</p><p>En las redacciones en que he trabajado, el reposo de un cafelito en medio de la jornada nos servía para alumbrar ideas brillantes, algo que, en la vorágine de los cierres, era imposible lograr. Me consta que en otras profesiones y oficios también ocurre igual. De hecho, las empresas más modernas cultivan el ocio dentro del trabajo porque lo consideran el mejor estímulo. Lo que me parece a mi, afamado señor <strong>Beteta</strong>, es que ustedes desconocen la idiosincrasia del pueblo que están gobernando. Y que no tienen ni pajolera idea de su carácter. ¿Usted sabe que, conociendo de su bravura y valentía, <strong>Napoleón</strong> dijo que “con soldados españoles y generales franceses conquistaría el mundo”? Algo de verdad habría en ese elogio cuando lo cierto es que las tropas del “<strong>Sire</strong>” saldrían posteriormente de <strong>España</strong> con el rabo entre las piernas. Está refrendada históricamente la valía de nuestro pueblo, no así la de sus dirigentes. Y termino, admirable señor <strong>Beteta</strong> anunciándole que, con su insultante palabrería, tan común entre los suyos, nos obliga usted, como un gerifalte más del régimen que es, a aplicarles el verso 20 del <strong>Cantar del Mio Cid</strong>, ese que dice: “¡Dios, qué buen vassalo si oviesse buen señor!”</p><p>&#8212;</p><p>(Artículo publicado en el diario &#8220;<strong>La Opinión de Málaga</strong>&#8220;, domingo 15 abril 2012.)</p><p>En la fotografía, el señor <strong>Beteta</strong> tomando un cafelito.</p> <img src="http://www.rafaeldeloma.com/?ak_action=api_record_view&id=5258&type=feed" alt="" /><img src="http://feeds.feedburner.com/~r/VuelvaUstedMaana/~4/zX5iLxeH6mw" height="1" width="1"/>]]></content:encoded> <wfw:commentRss>http://www.rafaeldeloma.com/el-cafelito-y-el-periodico/feed/</wfw:commentRss> <slash:comments>0</slash:comments> <feedburner:origLink>http://www.rafaeldeloma.com/el-cafelito-y-el-periodico/</feedburner:origLink></item> <item><title>Nos jugamos la tristeza</title><link>http://feedproxy.google.com/~r/VuelvaUstedMaana/~3/XEC_NbSt9Pw/</link> <comments>http://www.rafaeldeloma.com/nos-jugamos-la-tristeza/#comments</comments> <pubDate>Sat, 07 Apr 2012 22:13:46 +0000</pubDate> <dc:creator>rdeloma</dc:creator> <category><![CDATA[Esta España nuestra]]></category> <category><![CDATA[La Opinion de Malaga]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.rafaeldeloma.com/?p=5245</guid> <description><![CDATA[El fútbol es un lenitivo para la maldita crisis que padecemos. La gente olvida momentáneamente los problemas en cuanto gana su equipo. La cosa funciona asi: cada aficionado suele tener dos, o a lo sumo tres equipos: el primero es el de su ciudad y/o uno de los dos grandes, Barça o Madrid. El otro, [...]]]></description> <content:encoded><![CDATA[<p>El fútbol es un lenitivo para la maldita crisis que padecemos. La gente olvida momentáneamente los problemas en cuanto gana su equipo. La cosa funciona asi: cada aficionado suele tener dos, o a lo sumo tres equipos: el primero es el de su ciudad y/o uno de los dos grandes, <strong>Barça</strong> o <strong>Madrid</strong>. El otro, común a todos, es la <strong>Selección Nacional</strong>. El efecto narcótico de felicidad colectiva solo funciona cuando juega y gana títulos el equipo de todos que es “<strong>La Roja</strong>”, llamada así por el color tradicional de la camiseta. La conquista del título mundial hace dos años es el recuerdo más fantástico del deporte español. Y todavía hay muchos españoles que siguen nutriéndose de la añoranza de aquel gozo alcanzado en la lejana <strong>Sudáfrica</strong>.</p><p>Quizá sean menores las sensaciones de satisfacción y júbilo que proporcionan los triunfos de <strong>España</strong> que las que dan a sus respectivas aficiones el club azulgrana y el club blanco, que, como todo el mundo sabe, arrastran exageradas dosis de pasión y visceralidad. Pero, a cambio, la <strong>Selección</strong> expande sus éxitos a todo el país, une a los españoles bajo un solo color y elimina  automáticamente los demás colores. El fenómeno es de tal magnitud que el fútbol, y no sólo en este caso, trasciende de lo meramente deportivo hasta alcanzar la irracionalidad de lo patriótico, como si fuera, que lo es en realidad, una lucha tribal.</p><p><strong>España</strong> no es una excepción ni tampoco lo es el hecho de que se utilice un espectáculo de masas para distraer al personal cuando los problemas o la escaseces amenazan de forma desesperada. Los ingleses, desde que dejaron su Imperio y desde <strong>Las Malvinas</strong>, ya no pueden mandar a sus jóvenes a desfogarse en guerras lejanas. ¿Cómo arreglan esa carencia formativa? Muy sencillo. Los envía al continente con sus equipos de la <strong>Premier</strong>. Ahora no son soldados de la reina, ahora se llaman <em>hooligans</em>. Causan los mismos destrozos que en tiempos de la <strong>Commonwealth</strong>, provocan casi las mismas desgracias, pero técnicamente no hacen la guerra.</p><p>En cuanto a la fórmula ideal para distraer a las gentes, los césares romanos inventaron o practicaron magistralmente el espectáculo gratuito del pan y circo. Gladiadores y animales (en el más amplio sentido de la palabra) entretenían a las multitudes que, de esta forma, olvidaban sus penalidades, su esclavitud y sus miserias. En tiempos más recientes, el régimen franquista neutralizaba los planes subversivos para el 1 de Mayo poniendo en la tele los mil goles de <strong>Pelé</strong>. Nada hay nuevo bajo el sol.</p><p>Hace unos días tuve el placer de presentar a <strong>Vicente del Bosque</strong>, seleccionador nacional de fútbol, en una charla coloquio. La descripción del acto ha circulado y circula por las redes sociales. Fue muy interesante y no creo que haya que reiterarla de nuevo. Pero lo que quiero resaltar aquí es que hacía años que no asistía a una conferencia en la que el público, más de doscientas personas, era tan representativo de la sociedad y acudía tan excitado a una representación de tipo cultural, aunque el tema principal era el fútbol. Había gente mayor y gente joven, mujeres y hombres. Y había niños. ¿Qué producía la irresistible convocatoria de una conferencia que se celebraba en horario casi coincidente con el <strong>Barça</strong> en <strong>Champions</strong> y en un lugar lejano al que había que llegar en coche? Obviamente, el atractivo era la presencia del seleccionador que ha llevado a <strong>España</strong> a la conquista de su primer Campeonato Mundial. Un solo color, el color de “<strong>La</strong> <strong>Roja</strong>”, anulaba al resto de los colores. Todos recordaban que el 11 de julio de 2010 <strong>España</strong> se había proyectado al mundo con una imagen nueva, potente, de gran país. Pero tamaña exhibición no es exclusiva de los españoles. Idéntica transformación se ha producido en países del primer mundo como, por ejemplo, <strong>Alemania</strong>, <strong>Italia</strong>, <strong>Inglaterra</strong> o como en la culta <strong>Francia</strong> cuando, en 1998, ganó el Mundial (en su propia casa) y la prensa seria soltó titulares del calibre de “Francia multirracial” o de “Orgasmo tricolor”.</p><p>Así es que está haciendo falta que “<strong>La</strong> <strong>Roja</strong>” salte cuanto antes a los terrenos de juego, gane sus partidos y regrese victoriosa a las calles de <strong>Madrid</strong> para ser vitoreada y aclamada por millones de compatriotas. Ya que no corren buenos tiempos para casi nadie (excepto para especuladores, banqueros y gente de mal buen vivir), sería justo y hasta necesario que el fútbol nos emocionara de nuevo, nos diera ánimos y nos hiciera saltar de alegría. Es trascendental que la <strong>Selección</strong> gane en junio la <strong>Eurocopa</strong>. Nos jugamos la tristeza.</p><p>&#8212;</p><p>Artículo publicado en el diario &#8220;<strong>La Opinión de Málaga</strong>&#8220;, domingo 8 abril 2012)</p><p>&#8212;</p><p>Fotografía: Momento de la charla coloquio de <strong>Vicente del Bosque</strong> en la Asociación 1860 de San Pedro Alcántara.</p> <img src="http://www.rafaeldeloma.com/?ak_action=api_record_view&id=5245&type=feed" alt="" /><img src="http://feeds.feedburner.com/~r/VuelvaUstedMaana/~4/XEC_NbSt9Pw" height="1" width="1"/>]]></content:encoded> <wfw:commentRss>http://www.rafaeldeloma.com/nos-jugamos-la-tristeza/feed/</wfw:commentRss> <slash:comments>0</slash:comments> <feedburner:origLink>http://www.rafaeldeloma.com/nos-jugamos-la-tristeza/</feedburner:origLink></item> <item><title>Fin del silencio de los corderos</title><link>http://feedproxy.google.com/~r/VuelvaUstedMaana/~3/iHcFLOBOXNk/</link> <comments>http://www.rafaeldeloma.com/fin-del-silencio-de-los-corderos/#comments</comments> <pubDate>Sat, 31 Mar 2012 22:58:45 +0000</pubDate> <dc:creator>rdeloma</dc:creator> <category><![CDATA[Esta España nuestra]]></category> <category><![CDATA[La Opinion de Malaga]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.rafaeldeloma.com/?p=5229</guid> <description><![CDATA[Cada cuatro años votamos para que alguien nos gobierne. Esa es la parte de democracia que corresponde a los ciudadanos, el momento cuatrienal en que los partidos hacen sus promesas para convencernos de que con ellos vamos a vivir mejor. En las últimas generales el panorama económico previo a la cita electoral era tremendo, pavoroso, [...]]]></description> <content:encoded><![CDATA[<p>Cada cuatro años votamos para que alguien nos gobierne. Esa es la parte de democracia que corresponde a los ciudadanos, el momento cuatrienal en que los partidos hacen sus promesas para convencernos de que con ellos vamos a vivir mejor. En las últimas generales el panorama económico previo a la cita electoral era tremendo, pavoroso, aunque no tan crítico y espantoso como lo es hoy tras los lamentables presupuestos. Necesitábamos urgentemente que nos arreglaran el desastre. Entonces nos dijeron que las soluciones sólo podían venir con un cambio de gobierno. Un gobierno popular que prometía no herir el bien supremo del bienestar social ni subir impuestos a la clase media ni abaratar los despidos laborales.</p><p>Pero el cambio de gobierno, en lugar de soluciones, trajo males peores, más pobreza, más paro, más recesión. Promesas rotas e incumplidas. En un escandaloso movimiento de regresión decimonónica, están machacando a los trabajadores con el despido casi libre. Les han subido los impuestos hasta a los pensionistas. Se está empezando a meter mano, por la vía de las privatizaciones y el copago, a la seguridad social, a la sanidad, a la educación; están tirando por tierra los logros sociales, conseguidos tras treinta y tantos años de esfuerzos. A los únicos que se les ha favorecido (además de a los banqueros) es a la gran patronal a la que se le ha entregado el poder decisorio absoluto. Y para colmo amnistían fiscalmente a los defraudadores.</p><p>Roto el idilio por infidelidad manifiesta de una de las partes (la más fuerte) debemos considerar que si la confianza que se entrega con el voto cada cuatro años es a cambio de un compromiso que debe cumplir el partido ganador, es lícito que esa confianza se retire totalmente si las promesas no sólo no se cumplen sino que se convierten en mentiras. De ahí el fiasco de la derecha en las elecciones andaluzas. Y de ahí que millones de ciudadanos salgan a la calle a decirle al gobierno que esto es un atraco a mano armada contra el pueblo. Todos somos conscientes de que los brutales recortes sólo son defendidos ardorosamente por pregoneros y corifeos espléndidamente retribuidos a quienes no afectan nunca las crisis.</p><p>El mercado del trabajo ha degenerado hasta convertirse en un baratillo donde se trafica sin escrúpulo con la mano de obra, es decir con mercancía humana. Hay quien mantiene la teoría de que el neo capitalismo salvaje ha colocado unos hábiles peones en los puestos de mando de la economía internacional y de ciertos gobiernos para derribar desde dentro un sistema social que no le reporta los dividendos que necesita. ¿Teoría de la conspiración? Más bien teoría de la evidencia. ¿Cómo es que un alto ejecutivo, experto en el trasiego de capitales e intereses, deja de ganar (al menos oficialmente) cuatrocientos mil euros para pasar a cobrar setenta mil? ¿Sólo por la vanidad de gobernar o es que lo imponen como mandamás para cambiar el sistema hasta descorazonarlo? La respuesta nos la dará el próximo destino de estos personajes, una vez acabada su misión ejecutora. ¿Cómo es posible que sigan sin tocar el bolsillo a las grandes fortunas? ¿Cómo es que se atreven con una reforma social que ellos mismos califican de “excesivamente agresiva” y, en cambio, disimulan ante la posibilidad de una auténtica reforma financiera que haga fluir los créditos y reanime el consumo?</p><p>Al igual que en alguna otra ocasión, también hoy el artículo me sale demoledor a mi pesar. Mi intención inicial era escribir sobre la suerte que tienen quienes, trabajando en lo que les gusta, se ven estimulados con superávit de momentos felices. Su propia tarea añade vida a sus vidas. Pero, vista la angustia en que nos han metido, mejor renuncio a la inoportuna evocación de idílicas situaciones del pasado y denuncio el hecho ignominioso de que centenares de miles de currículos brillantes, logrados tras años de esfuerzo, no les sirven absolutamente de nada a los jóvenes de nuestro país. Doctores, licenciados, técnicos, especialistas, se ven obligados, si es que tienen esa suerte, a hacer tareas menores a precios irrisorios. Y si no, como amenazaba un destacado y sarcástico líder empresarial, a Laponia a buscarse la vida. Más de cien mil españoles se han visto obligados a emigrar últimamente por la desesperanza laboral en su propia tierra.</p><p>Debería el gobierno plantearse muy en serio si su prioridad es atender a los exquisitos de Europa, plegarse a sus inflexibles teorías del recorte, o mirar hacia su pueblo y defender la tesis de que se puede elegir otro camino menos doloroso. Y, sobre todo, tener en cuenta que aquí el silencio de los corderos es ya solamente el recuerdo de una película.</p><p>&#8211;<br /> (Artículo publicado en el diario &#8220;<strong>La Opinión de Málaga</strong>&#8221; el 1 de abril 2012)</p> <img src="http://www.rafaeldeloma.com/?ak_action=api_record_view&id=5229&type=feed" alt="" /><img src="http://feeds.feedburner.com/~r/VuelvaUstedMaana/~4/iHcFLOBOXNk" height="1" width="1"/>]]></content:encoded> <wfw:commentRss>http://www.rafaeldeloma.com/fin-del-silencio-de-los-corderos/feed/</wfw:commentRss> <slash:comments>0</slash:comments> <feedburner:origLink>http://www.rafaeldeloma.com/fin-del-silencio-de-los-corderos/</feedburner:origLink></item> <item><title>Crónica sentimental de Andalucía</title><link>http://feedproxy.google.com/~r/VuelvaUstedMaana/~3/aik67_CsG9E/</link> <comments>http://www.rafaeldeloma.com/cronica-sentimental-de-andalucia/#comments</comments> <pubDate>Sat, 24 Mar 2012 23:08:47 +0000</pubDate> <dc:creator>rdeloma</dc:creator> <category><![CDATA[Esta España nuestra]]></category> <category><![CDATA[La Opinion de Malaga]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.rafaeldeloma.com/?p=5212</guid> <description><![CDATA[Tuve la suerte de nacer y criarme en un trocito de tierra andaluza enclavada al otro lado del Estrecho. Desde pequeño supe muy bien que ser ceutí era ser andaluz. En el habla, en las costumbres, en las tradiciones, en la ascendencia, en la proximidad, Ceuta es malagueña y gaditana, mediterránea y atlántica. Ceuta es [...]]]></description> <content:encoded><![CDATA[<p>Tuve la suerte de nacer y criarme en un trocito de tierra andaluza enclavada al otro lado del <strong>Estrecho</strong>. Desde pequeño supe muy bien que ser ceutí era ser andaluz. En el habla, en las costumbres, en las tradiciones, en la ascendencia, en la proximidad, <strong>Ceuta</strong> es malagueña y gaditana, mediterránea y atlántica. Ceuta es sevillana y rumbosa, cordobesa y culta, jiennense altiva y <em>granaina</em> arabesca. Recuerdo bien, en mi juvenil época “caballa”, cuánta rabia nos producía leer, en la dirección de algunas cartas que recibíamos, el nombre de nuestra ciudad unido al del país vecino, en lugar de unirlo al de <strong>Andalucía</strong> o al de <strong>España</strong>, región y nación, respectívamente, de la que forma parte por voluntad propia desde hace un montón de siglos. Tanto nos irritaba aquel desconocimiento, procedente casi siempre de la capital madrileña, que devolvíamos la correspondencia a sus destinatarios sin abrirla siquiera. También nos fastidiaban las visitas ocasionales de colegas que esperaban ver leones y elefantes por las calles y se sorprendían ante la arquitectura o el tipismo de lo andaluz, bares de tapas y peñas flamencas incluídas.</p><p>Cuando decidí formar parte del paisanaje de esta tierra generosa no encontré, obviamente, dificultad alguna, por más que ya sabía bien que el trámite de adopción como andaluz era inexistente vinieras de donde vinieras. Daba igual que fueras tartesio, fenicio, griego, cartaginés, romano, vándalo, visigodo, árabe o castellano y era irrelevante que te presentaras armado hasta los dientes pidiendo guerra. Descubrías de pronto en los ojos de la gente esa cosa maravillosa llamada hospitalidad y no tenías más remedio que envainar la espada, embrujarte con la belleza de la tierra, asimilar la idiosincrasia del pueblo que te recibía con los brazos abiertos y quedarte para siempre bajo nuestro sol protector. Hoy día también. Hoy da lo mismo que seas sueco, noruego, danés, británico, alemán, francés, italiano, americano o de cualquier rincón de nuestro país y que llegues en coche, en ave, en avión o en crucero, con las maletas justas para darte un atracón de dieta mediterránea. Hallarás la forma de echar algún día el ancla o decidirás venir cada dos por tres a ver si, con suerte, terminas echando raíces a la vera del mar o a la sombra de los olivos. A <strong>Andalucía</strong> se viene descaradamente a por calidad y a por cantidad de vida. Y aqui se hinchan.</p><p>Así ha sido siempre, desde que los primeros homínidos saltaron el charco y, además de pintar las paredes de <strong>Atapuerca</strong>, <strong>Neanderthal</strong> y <strong>Cromagnon</strong>, dejaron testimonio de su arte rupestre en las <strong>Cuevas de Nerja</strong>. Y así seguirá siendo, roto ya el paréntesis maléfico que obligó a una parte importante del pueblo a emigrar a la <strong>Europa</strong> del frio para, desde los países prósperos, mandar el pan a casa y, de paso, pagar la factura del petróleo a los capitostes de <strong>Madrid</strong>. El ciclo de siempre, el de la arribada de gentes y de culturas, quedó restablecido cuando los andaluces dimos un paso al frente y exigimos competir en Champions de libertades, democracia y progreso. De eso hace unos treinta y tantos productivos años.</p><p>No presumimos de ser los mejores ni de ser los más ni los menos laboriosos. Pero estamos, eso sí, entre los pueblos más dignos, honor que se corresponde con una historia excepcionalmente brillante. Si decimos que ya éramos el centro mundial de los conocimientos, cuando aún estaban subidos a los árboles otras civilizaciones que tardarían siglos en florecer, lo hacemos en defensa propia. O que aquí das una patada en la tierra y brotan tropecientos genios y artistas. No soy partidario de presumir a cada momento de esta luz gloriosa que alumbra tanto talento por centímetro cuadrado en las artes y las ciencias, desde la literatura hasta la pintura, desde la filosofía hasta la sanidad, desde la investigación hasta las tecnologías. En el pasado y en el presente. No es cuestión de vanidades, especialidad poco autóctona. Es, simplemente, una constatación que traducimos emocionalmente en un sentimiento.</p><p>Cuando te sientes andaluz te duele que, por cuestiones de intereses políticos y económicos bastardos, busquen y rebusquen hasta sacar lo peor de ti. Te ofende que no reconozcan el mérito de haber superado, tras siglos de sufrimiento, el desprecio y la explotación de los de siempre, y te agravia que quieran culparte de lo que no tienes culpa. Abominas de la gratuidad de tanta infamia, calumnia y mentiras, y te ves obligado enarbolar tu dignidad hasta decir basta. El dolor, la ofensa, la incomprensión, el agravio, a los que se acostumbró el pueblo tras sufrirlo  históricamente, se olvidan aqui muy pronto porque esta no es tierra de rencores y reproches sino de paz y convivencia.Al final, siempre gana la libertad.</p><p>He aprendido, de tanto verlo y sentirlo, que aquí nadie es extraño, que todo el mundo es bien recibido, que las puertas están abiertas de par en par, que no se exigen salvoconductos ni requisitos de razas o de colores. Que si alguien sobra es sólo la gente de mala voluntad. Así es que, por favor, que nadie más hiera nuestro sentimiento, ese sentimiento al que llamamos <strong>Andalucía</strong>.</p><p>&#8212;</p><p>(Artículo publicado en el diario &#8220;La Opinión de Málaga&#8221; el domingo, 25 de marzo de 2012)</p> <img src="http://www.rafaeldeloma.com/?ak_action=api_record_view&id=5212&type=feed" alt="" /><img src="http://feeds.feedburner.com/~r/VuelvaUstedMaana/~4/aik67_CsG9E" height="1" width="1"/>]]></content:encoded> <wfw:commentRss>http://www.rafaeldeloma.com/cronica-sentimental-de-andalucia/feed/</wfw:commentRss> <slash:comments>0</slash:comments> <feedburner:origLink>http://www.rafaeldeloma.com/cronica-sentimental-de-andalucia/</feedburner:origLink></item> <item><title>La pregunta de John F. Kennedy</title><link>http://feedproxy.google.com/~r/VuelvaUstedMaana/~3/zZkRtsrhwvw/</link> <comments>http://www.rafaeldeloma.com/la-pregunta-de-john-f-kennedy/#comments</comments> <pubDate>Sun, 18 Mar 2012 09:55:07 +0000</pubDate> <dc:creator>rdeloma</dc:creator> <category><![CDATA[Esta España nuestra]]></category> <category><![CDATA[La Opinion de Malaga]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.rafaeldeloma.com/?p=5196</guid> <description><![CDATA[Solamente cambiando su estrategia de producción, grandes empresarios españoles como Amancio Ortega podrían ayudar a que mejorara la penosa situación social por la que atraviesa nuestro país. Bastaría con que dejaran de fabricar sus productos fuera de España, en Marruecos por ejemplo, donde se benefician de mano de obra barata, y retornaran al suelo patrio [...]]]></description> <content:encoded><![CDATA[<p>Solamente cambiando su estrategia de producción, grandes empresarios españoles como <strong>Amancio Ortega</strong> podrían ayudar a que mejorara la penosa situación social por la que atraviesa nuestro país. Bastaría con que dejaran de fabricar sus productos fuera de <strong>España</strong>, en <strong>Marruecos</strong> por ejemplo, donde se benefician de mano de obra barata, y retornaran al suelo patrio en el que tanta necesidad anida. A quienes no producen nada sino que se dedican a amasar fortunas a costa de hundir a la clase media (no es el caso de nuestro máximo empresario), a esos ni siquiera se les puede pedir un pequeño “sacrificio”.</p><p>Es probable que fabricando en <strong>España</strong>, <strong>Ortega</strong> y compañeros productores ganaran un poco menos (creo que ni lo notarían), pero, a cambio, darían trabajo (y trabajo, hoy, es felicidad) a miles de españoles que pueblan desolados los grandes silos del paro. Lo último que sabemos de <strong>Amancio Ortega</strong>, el hombre más rico de <strong>España</strong> y quinto más rico del mundo, a quien la crisis no le afecta en absoluto, es que ha ampliado su negocio de <strong>Zara</strong> en <strong>Nueva York</strong>, donde se ha gastado 324 millones de dólares en un local de tres mil metros cuadrados en la <strong>Quinta Avenida</strong>, cerquita de la <strong>Catedral de San Patricio</strong> y del <strong>Rockefller Center</strong>, o sea en el corazón comercial de <strong>Manhattan</strong>, que es como decir en el mismísimo corazón comercial del mundo. La nueva tienda <strong>Zara</strong> da trabajo a 450 personas. Su anterior ubicación, en la misma famosa avenida solo que un poquitín menos céntrica, se la ha quedado <strong>Ortega</strong> para <strong>Massimo Dutti</strong>, que es otra de sus firmas de moda.</p><p>Hay que felicitar a este discretísimo empresario gallego por su silenciosa tarea creativa. Su imperio crece y se desarrolla en más de ochenta países. Genera negocio tras negocio y consigue cada día más prestigio para sus distintas marcas. Sabemos que la empresa madre, <strong>Inditex</strong>, posibilita un buen número de puestos de trabajo en Galicia amen del masivo empleo que supone la plantilla de todas sus tiendas en la Península. Y que favorece al medio ambiente. Sin embargo, el detalle de que algunos de sus productos se fabriquen tan cerquita o tan lejos de <strong>España</strong> pero no en <strong>España</strong>, como hacen otros muchos empresarios buscando fácil rentabilidad, nos lleva a la conclusión de que debería instalar sus factorías en nuestro suelo y, de esa forma, ayudar sobremanera en la lucha contra la espantosa crisis. No voy a calificar en este momento (lo dejaré para otra ocasión) a las multinacionales que explotan a los niños en países del tercer mundo.</p><p>En torno a esta glosa me viene un recuerdo y una reflexión. El día de su toma de posesión, allá por 1961, <strong>John Fitzgerald Kennedy</strong>, el mítico presidente de los <strong>Estados Unidos</strong> decía: “<em>No te preguntes lo que puede hacer tu país por ti. Pregúntate qué puedes hacer tú por tu país</em>”. Era uno de los grandes discursos que le escribiera <strong>Ted Sorensen</strong>.</p><p><strong>Kennedy</strong>, que conseguiría su objetivo de la “nueva frontera” aunque sólo le duraría tres años, justo hasta el momento en que lo asesinaron en Dallas, pretendía entonces comenzar su mandato contagiando de ilusión al país, comprometiéndolo en una aventura común, iniciando un camino hacia nuevos retos. Cómo nos gustaría en los momentos presentes tener entre nosotros un <strong>Kennedy</strong> que nos entusiasmara, vivir en <strong>España</strong> un anhelo colectivo similar, un proyecto esperanzador que nos uniera como nos unió en otro tiempo, y no andar enfangados en la tristeza de la doble depresión: la económica y la que no para de bajarnos la auto estima.</p><p>La pregunta que formulaba aquel recordado presidente tiene absoluta vigencia y vale como concepto general para cualquier tiempo y para cualquier país, incluido el nuestro. Debemos planteárnosla. ¿Qué le pedimos a <strong>España</strong> para nosotros y qué estamos dispuestos a darle? Muy sencillo: la mayoría, la clase trabajadora, solo le pide a <strong>España</strong> un puesto de trabajo y, a cambio le ofrece esfuerzo, impuestos y sacrificios para mantener sanidad pública, educación estatal y seguridad social. Y ¿qué le piden y que le dan a <strong>España</strong> los magnates del neoliberalismo salvaje, los especuladores de <strong>Lehman Brothers</strong>, lobos infiltrados entre borregos, financieros que sólo producen intereses, codiciosos que nos metieron en esta ruina? Muy sencillo: esta gente, que es la que manda, le pide a <strong>España</strong>, a los españoles, una rendición sin condiciones. Y a cambio prometen el perdón de los dioses del dinero, o sea, la confianza de los mercados. Primero los mercados, luego las personas. ¡Dónde hay otro <strong>Kennedy</strong>!</p> <img src="http://www.rafaeldeloma.com/?ak_action=api_record_view&id=5196&type=feed" alt="" /><img src="http://feeds.feedburner.com/~r/VuelvaUstedMaana/~4/zZkRtsrhwvw" height="1" width="1"/>]]></content:encoded> <wfw:commentRss>http://www.rafaeldeloma.com/la-pregunta-de-john-f-kennedy/feed/</wfw:commentRss> <slash:comments>0</slash:comments> <feedburner:origLink>http://www.rafaeldeloma.com/la-pregunta-de-john-f-kennedy/</feedburner:origLink></item> <item><title>El color del dinero</title><link>http://feedproxy.google.com/~r/VuelvaUstedMaana/~3/vW8pnqeH0j4/</link> <comments>http://www.rafaeldeloma.com/el-color-del-dinero/#comments</comments> <pubDate>Sun, 11 Mar 2012 09:41:20 +0000</pubDate> <dc:creator>rdeloma</dc:creator> <category><![CDATA[La Opinion de Malaga]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.rafaeldeloma.com/?p=5182</guid> <description><![CDATA[Es sabido que alguna gente tiene dinero porque no lo gasta. ¡Quién no conoce al típico amarrategui, hermano militante de la cofradía del puño, el individuo ese, generalmente simpático y ameno conversador, que saca del bolsillo el cigarrillo ya encendido, que no paga un café ni aunque se lo mande el médico, que te regala [...]]]></description> <content:encoded><![CDATA[<p>Es sabido que alguna gente tiene dinero porque no lo gasta. ¡Quién no conoce al típico amarrategui, hermano militante de la cofradía del puño, el individuo ese, generalmente simpático y ameno conversador, que saca del bolsillo el cigarrillo ya encendido, que no paga un café ni aunque se lo mande el médico, que te regala consejos, se funde en abrazos contigo pero que sale huyendo si huele que hay que pagar a escote! Todos tenemos un amigo así. Y no se trata siempre, conste, de gente borde, que también. Puedo afirmar que, entre los agoniosos, existen buenas y amables personas, deseosas de agradarte pero incapaces de dominar el estremecimiento y el dolor estomacal que les produce tener que invitarte a una cerveza. La tacañería es una enfermedad congénita que afecta por igual a ricos que a pobres. Sin embargo el caso de los tiesos es menos perceptible. Tienen menos oportunidades. Lo de los cresos es más llamativo. Están en su momento.</p><p>Ciertos millonarios han sido más famosos por su avaricia y tacañería que por sus actividades como empresarios o como políticos. Amasar fortunas a base de gastarse menos que los raíles del tren es una técnica antiestética aunque menos despreciable que la de la explotación. Hay quienes practican la roñosería con ellos mismos. Aunque parezca mentira, existen potentados a los que les cuesta horrores soltar la pasta incluso cuando se trata de disfrutar. Hacen trayectos aéreos transoceánicos apretujados en clase turista, renunciando a las comodidades de la <em>First Class</em>, porque ese gasto lo consideran un despilfarro. Se alojan en hoteles cutres. No dejan propina en los restaurantes.</p><p>Yo mismo conocí a alguien que viajaba de una ciudad a otra en la cabina de los camiones de pescados de una empresa asociada a la suya con tal de no pagar el billete de un autobús de línea. Les decía a sus camioneros que le gustaba hablar con ellos. Pero la verdad es que nunca en su vida hizo el más mínimo gesto de abrir su monedero, si es que lo tenía. Debo decir de este personaje que era inmensamente rico. Y no mala persona. Entre los más conocidos agarrados de la historia figura el norteamericano <strong>Paul Getty</strong>, que para liberar a su nieto secuestrado prestó a su hijo un dinero al cuatro por ciento de interés. Este hombre puso teléfonos de moneda en su mansión para evitar las llamadas gratuitas de sus invitados. Otro ejemplo de cicatería, dicen, es el sueco <strong>Ingvar Kamprad</strong>, dueño de una exitosa firma de muebles que todos conocemos. Se trata de un auténtico magnate que pide a sus empleados –y tiene cerca de cien mil- que aprovechen el papel por los dos lados. Este señor tan opulento usa su tarjeta de la tercera edad para beneficiarse de los transportes públicos, reconoce abiertamente su mezquindad y en su publicidad utiliza la famosa frase: no es más rico quien más tiene sino quien menos necesita. También hay mujeres multimillonarias que vivieron obsesionadas con no gastar y que deben su popularidad a la virtud del ahorro, en este caso más ruindad que virtud. Cuentan de <strong>Hetty Green</strong>, una influyente financiera de <strong>Wall Stree</strong>t, que su grado de miseria llegó al extremo de quedar postrada en una silla de ruedas por negarse a pagar los 150 dólares que costaba una operación de hernia.</p><p>“<strong>Forbes</strong>” ha sacado la lista de los cien primeros multimillonarios del mundo. Entre ellos, en quinto lugar, aparece un español: <strong>Amancio Ortega</strong>, dueño de treinta y siete mil quinientos millones de dólares, una cantidad que a mi no me cabe en la cabeza. Ni a mi ni al común de los mortales. Llama la atención en ese ranking que <strong>China</strong>, un país comunista, sea el tercero en número de millonarios. No extraña, en cambio, que <strong>Estados Unidos</strong> sea el primero y que <strong>Rusia</strong> haya ido trepando hasta auparse en el segundo puesto. Ni que <strong>España</strong> sea ya una potencia en gente acaudalada. No todo iban a ser millones&#8230; de parados.</p><p>Dice “<strong>Forbes</strong>” que, desde que empezó la crisis en 2008, no ha dejado de aumentar la cifra de multimillonarios. Tampoco ha bajado, si no al contrario, la producción de equipos de lujo, como los cochazos, los jets y los yates. Los fabricantes de estas maravillas dijeron hace poco que nunca habían obtenido tantos beneficios como ahora. El dinero sigue teniendo un solo color. Yo creo que por eso están haciendo tantos recortes sociales, tantos cambios. Para que todo siga igual.</p><p>&#8212;<br /> (Artículo publicado en el diario &#8220;<strong>La Opinión de Málaga</strong>&#8220;, 11 marzo 2012)<br /> </strong></p> <img src="http://www.rafaeldeloma.com/?ak_action=api_record_view&id=5182&type=feed" alt="" /><img src="http://feeds.feedburner.com/~r/VuelvaUstedMaana/~4/vW8pnqeH0j4" height="1" width="1"/>]]></content:encoded> <wfw:commentRss>http://www.rafaeldeloma.com/el-color-del-dinero/feed/</wfw:commentRss> <slash:comments>0</slash:comments> <feedburner:origLink>http://www.rafaeldeloma.com/el-color-del-dinero/</feedburner:origLink></item> <item><title>Amar las cosas que se hacen bien</title><link>http://feedproxy.google.com/~r/VuelvaUstedMaana/~3/rXz8lEcpODo/</link> <comments>http://www.rafaeldeloma.com/amar-las-cosas-que-se-hacen-bien/#comments</comments> <pubDate>Sun, 04 Mar 2012 08:24:41 +0000</pubDate> <dc:creator>rdeloma</dc:creator> <category><![CDATA[Esta España nuestra]]></category> <category><![CDATA[La Opinion de Malaga]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.rafaeldeloma.com/?p=5165</guid> <description><![CDATA[Me había propuesto escribir hoy sobre la importancia que tiene, en una sociedad como la nuestra, disfrutar de un trabajo satisfactorio, una tarea que llenara nuestro tiempo con momentos esforzados, creativos y también felices, porqué no. Pero como tenía delante la prensa del día, con sus odiosos titulares de portada, inmediatamente he moderado el deseo. [...]]]></description> <content:encoded><![CDATA[<p>Me había propuesto escribir hoy sobre la importancia que tiene, en una sociedad como la nuestra, disfrutar de un trabajo satisfactorio, una tarea que llenara nuestro tiempo con momentos esforzados, creativos y también felices, porqué no. Pero como tenía delante la prensa del día, con sus odiosos titulares de portada, inmediatamente he moderado el deseo. Estamos sufriendo los sinsabores de una política económica desquiciada y parcial, iniciamos otro año siniestro que superará en desgracias a los años anteriores, así es que no creo que sea momento adecuado para soñar con la utopía de ser mínimamente felices. Si los propios gobernantes, incapaces de detener la hemorragia social, son ellos mismos quienes nos anuncian nuevos apocalipsis, y, encima, vemos al personal no ya triste sino con gran cabreo, parecería una herejía exaltar el amor por las cosas bien hechas cuando cada vez hay menos cosas que hacer. Y cuando los cinco millones de parados pronto serán seis.</p><p>Cómo podría ensalzar unos valores propios de sociedades emergentes si nosotros vivimos en la zozobra de una sociedad que se hunde casi sin remedio. Cómo enaltecer la calidad de vida que supone el regusto de las cosas bien hechas (una constante para artistas, artesanos, profesionales, especialistas) si la aspiración máxima de la gente hoy día es un puesto de trabajo por el amor de dios o virgencita déjame como estoy. Cómo evocar unas circunstancias propicias, si nos están conduciendo a la fuerza al matadero de la sociedad del malestar; si cada vez hay menos trabajo, más tristeza, más indignación; si la gente sencilla se siente maltratada, engañada, desposeída; si las perspectivas son más catastróficas a medida que avanzan los días.</p><p>No es que nos hayamos caído de un guindo. O de unos guindos. Algunos ya intuíamos lo que se avecinaba, aunque nos lo ocultaran arteramente. Leemos y vemos lo de <strong>Grecia</strong>, lo de <strong>Portugal</strong>. Pero nadie escarmienta en cabeza ajena. Ahora ya nos toca a nosotros de verdad. La nómina se estrecha, el bolsillo se encoge, los impuestos nos fríen.  Nos están tirando al aire sin paracaídas. Y lo peor es que les molestan nuestras quejas. Esos esfuerzos tremendos en querer convencernos de que los recortes sociales constituyen la única medicina para curar el fallo del sistema y de que no hay nada mejor para nosotros que lo que ellos deciden; eso significa para ellos, quizá, hacer bien su trabajo, jugando como juegan sin riesgos personales. Pero para nosotros eso es ignorar que hay otras maneras de afrontar la crisis sin que todo el daño caiga sobre las espaldas del pueblo. Estimulando el crecimiento, por ejemplo.</p><p>Las personas que hacen el mal también tienen su prurito de hacerlo bien. De hacer bien el mal. Pero no voy a referenciar a ese tipo de gente, tan ocupada, porque no constituyen el paradigma al que iba a referirme.</p><p>No puedo evitar echar un vistazo rápido al pasado reciente. Entre los más agradables recuerdos de tiempos que no volverán, sobresalen en mi memoria aquellos en los que el trabajo no sólo era una parte muy importante y muy agradable de nuestra cotidianidad sino que incluso añadía vida a nuestra vida. Ninguna sensación de bienestar supera a la que experimentamos cuando hacemos las cosas que nos gustan y las hacemos bien. Como tanta gente las hacía entonces. Y no me refiero sólo al periodismo, que practicábamos con una devoción casi desconocida hoy, salvo en las nuevas y entusiastas hornadas. Me refiero también a las demás profesiones y oficios, en los que la gente se afanaba entonces porque obtenía un plus de satisfacción personal si el producto de sus esfuerzos era valorado en su justa medida.</p><p>Quiero al menos creer que algún día recuperaremos las energías y las esperanzas, la confianza en nosotros mismos, que tuvimos en aquella época. La fe en el futuro que dejamos atrás. No sé si nos lo permitirán. Ellos han hecho su revolución a costa nuestra. Y les está saliendo bien.</p><p>El choque frontal se ha producido. Había dos mundos que parecían circular en paralelo, pero que súbitamente han colisionado. Uno, el mundo poderoso de las finanzas, controlado aún por quienes rompieron el saco de la avaricia, y el otro el de la silenciosa mayoría trabajadora, que solo aspira a vivir con dignidad. Unos se vanaglorian de la reforma brutal que los hará más ricos. Los otros, perdedores siempre, aportarán este año seiscientos treinta mil ciudadanos más a las listas del paro. Gente que no gozará del trabajo bien hecho… ni de ningún otro.</p><p>&#8211;</p><p>(Artículo publicado en &#8220;<strong>La Opinión de Málaga</strong>&#8220;, domingo 4 de marzo 2012)</p> <img src="http://www.rafaeldeloma.com/?ak_action=api_record_view&id=5165&type=feed" alt="" /><img src="http://feeds.feedburner.com/~r/VuelvaUstedMaana/~4/rXz8lEcpODo" height="1" width="1"/>]]></content:encoded> <wfw:commentRss>http://www.rafaeldeloma.com/amar-las-cosas-que-se-hacen-bien/feed/</wfw:commentRss> <slash:comments>0</slash:comments> <feedburner:origLink>http://www.rafaeldeloma.com/amar-las-cosas-que-se-hacen-bien/</feedburner:origLink></item> </channel> </rss>

