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	<title>Sebaxtian</title>
	
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	<description>Tan solo, es lo que pienso</description>
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		<title>En nombre de quien no tienen el gusto de conocer</title>
		<link>http://www.sebaxtian.com/archives/1245</link>
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		<pubDate>Wed, 25 Jan 2012 16:20:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>sebaxtian</dc:creator>
				<category><![CDATA[Arte]]></category>
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		<category><![CDATA[Punto de Vista]]></category>
		<category><![CDATA[comic]]></category>

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		<description><![CDATA[El fin jamás justificará los medios. Comic tomado de La Legión del Espacio.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><a target='_self' href='http://www.sebaxtian.com/wordpress/wp-content/uploads/2012/01/esp_416.png' rel='596197' title='&iexcl;A luchar por la justicia!'><img class='muds-feed'  width='300px' style='width: 300px; max-width: 300px; margin: 4px; padding: 4px; border: 1px solid #bbb;' alt='&iexcl;A luchar por la justicia!' title='&iexcl;A luchar por la justicia!' src='http://www.sebaxtian.com/wordpress/wp-content/uploads/2012/01/esp_416-300x148.png' border='0' /></a></p>
<p>El fin jamás justificará los medios.</p>
<p>Comic tomado de <a href="http://www.legiondelespacio.com/strips/detail/esp/416" target="_blank">La Legión del Espacio</a>.</p>
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		</item>
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		<title>L’union fait la force</title>
		<link>http://www.sebaxtian.com/archives/1243</link>
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		<pubDate>Fri, 13 Jan 2012 15:40:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>sebaxtian</dc:creator>
				<category><![CDATA[Arte]]></category>
		<category><![CDATA[Punto de Vista]]></category>

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		<description><![CDATA[-¡Misericordia! -lloró el mensajero a la mañana siguiente- Trabajaron toda la noche y transformaron la muralla en un rayo que destruirá la vaina.

La enfermedad se extendió por la ciudad como una jauría de perros salvajes. Las tiendas se cerraron. La población, que había trabajado durante meses interminables cambiando las murallas, se parecía a la muerte misma, entrechocando los blancos huesos como instrumentos musicales en el viento. Empezaron a aparecer funerales en las calles, aunque era pleno verano, y tiempo de cosechar y recoger. El mandarín calló tan enfermo que tuvo que instalar la cama junto a la cortina de seda, y allí estaba, impartiendo miserablemente sus ordenes arquitectónicas. La voz de detrás de la cortina era débil también ahora, y lánguida, como el viento en los aleros.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La ciudad de Kwan-Si -dijo el mensajero-, si tenía forma de cerdo que hicimos retroceder transformando nuestras murallas en un poderoso garrote, ha cambiado nuestro triunfo en cenizas. ¡Han construido las murallas de la ciudad como una gran hoguera para quemar nuestro garrote!</p>
<p>El corazón del mandarín se encogió como un fruto otoñal en un viejo árbol.</p>
<p>-¡Oh dioses! Los viajeros nos despreciarán, los comerciantes, al leer los símbolos, darán la espalda al garrote, destruido tan fácilmente, e irán hacia el fuego, que todo lo conquista.</p>
<p>-No -dijo un suspiro como un copo de nieve detrás de la cortina de seda<span class='footnote'><a href='#fn-1243-1' id='fnref-1243-1'>1</a></span>-.</p>
<p>-No -dijo el sorprendido mandarín-.</p>
<p>-Dile a los constructores -dijo el susurro que era como una gota de lluvia- que den a nuestras murallas la forma de un lago brillante.</p>
<p>El mandarín lo dijo en voz alta para gran alivio de su corazón.</p>
<p>-Y con ese lago -dijeron el susurro y el viejo- ¡Apagaremos el fuego para siempre!</p>
<p>La alegría ilumino a la ciudad que había sido salvada otra vez por el magnífico Emperador de las Ideas. Corrieron a las murallas y las transformaron otra vez, cantando, no tan alto como antes, por supuesto, pues estaban cansados, y no tan rápidamente, pues como habían tardado un mes en modificar la muralla anterior, habían tenido que abandonar los negocios y las cosechas y estaban un poco mas débiles y eran un poco más pobres.</p>
<p>Desde entonces los días se sucedieron horribles y maravillosos, encerrándose unos en otros como un nido de terribles cajas.</p>
<p>-Oh, emperador -gritó entonces el mensajero- ¡Kwan-Si ha cambiado sus murallas, y son ahora una boca que se beberá nuestro lago!</p>
<p>-Entonces -dijo el Emperador de pie, muy cerca de la cortina de seda-, ¡que se transformen nuestros muros en una aguja que coserá esa boca!</p>
<p>-¡Emperador! -dijo el mensajero- ¡Transformaron sus murallas en una espada para quebrar nuestra aguja!</p>
<p>El emperador se mantenía en pie agarrándose desesperadamente a la cortina de seda.</p>
<p>-¡Entonces cambiad las piedras, que se transformen en una vaina para guardar la espada!</p>
<p>-¡Misericordia! -lloró el mensajero a la mañana siguiente- Trabajaron toda la noche y transformaron la muralla en un rayo que destruirá la vaina.</p>
<p>La enfermedad se extendió por la ciudad como una jauría de perros salvajes. Las tiendas se cerraron. La población, que había trabajado durante meses interminables cambiando las murallas, se parecía a la muerte misma, entrechocando los blancos huesos como instrumentos musicales en el viento. Empezaron a aparecer funerales en las calles, aunque era pleno verano, y tiempo de cosechar y recoger. El mandarín calló tan enfermo que tuvo que instalar la cama junto a la cortina de seda, y allí estaba, impartiendo miserablemente sus ordenes arquitectónicas. La voz de detrás de la cortina era débil también ahora, y lánguida, como el viento en los aleros.</p>
<p>-Kwan-Si es un águila. Nuestras murallas serán un nido para esa águila. Kwan-Si es un sol que quemará el nido. Construyan una luna para eclipsar el sol.</p>
<p>Como una máquina enmohecida la ciudad empezó a detenerse.</p>
<p>Al fin el susurro tras la cortina rogó:</p>
<p>-En nombre de los dioses.¡Llamar a Kwan-Si!</p>
<p>El último día de verano cuatro hombres hambrientos llevaron al mandarín Kwan-Si, pálido y enfermo, a nuestra ciudad. Otros hombres sostuvieron a los dos mandarines, que se miraron débilmente. Sus alientos aleteaban en sus bocas como vientos invernales. Una voz dijo:</p>
<p>-Terminemos esto.</p>
<p>El viejo asintió.</p>
<p>-Esto no puede seguir -dijo la débil voz-. Nuestra gente no hace otra cosa que cambiar la forma de nuestras ciudades todos los días, todas las horas. No les queda tiempo para cazar, pescar, amar, reverenciar a sus antepasados y los hijos de sus antepasados.</p>
<p>-Así es -dijeron los mandarines de las ciudades de la Jaula, la Luna, la Lanza, el Fuego, la Espada y esto, aquello, y otras cosas.</p>
<p>-Llevadnos a la luz del sol -dijo la voz-.</p>
<p>Transportaron a los viejos bajo el sol y sobre una pequeña loma. Unos pocos niños flacos remontaban cometas en la brisa de los últimos días de verano, cometas del color del sol, las ranas y las hierbas, el color del mar y el color de las monedas y el trigo.</p>
<p>La hija del primer mandarín estaba junto a la cama de su padre.</p>
<p>-Mirad -dijo-.</p>
<p>-No hay más que cometas -dijeron los dos viejos-.</p>
<p>-Pero que es una cometa en el suelo -dijo ella-, nada. ¿Qué necesita para sostenerse y ser hermosa y verdaderamente espiritual?</p>
<p>-¡El viento, por supuesto! -dijeron los otros-.</p>
<p>-¿Y que necesitan el cielo y el viento para ser hermosos?</p>
<p>-Una cometa, por supuesto&#8230;, muchas cometas para quebrar la monotonía, la uniformidad del cielo. ¡Cometas de colores, que vuelen!.</p>
<p>-Sí -dijo la hija del mandarín-. Tú, Kwan-Si, cambiarás por última vez tu ciudad para que parezca nada más ni menos que el viento. Y nosotros tomaremos la forma de una cometa dorada. El viento hará hermosa a la cometa y la llevará a maravillosas alturas. Y la cometa quebrará la uniformidad de la existencia del viento y le dará sentido. Uno no es nada sin el otro. Juntos todo es cooperación y una larga y prolongada vida.</p>
<p>Los dos mandarines se sintieron tan contentos que comieron por primera vez después de muchos días. Recobraron las fuerzas, se abrazaron y se elogiaron uno a otro, llamando a la hija del mandarín un muchacho, un hombre, una columna de piedra, un guerrero y un verdadero e inolvidable hijo. Casi inmediatamente se separaron a sus ciudades llamando y cantando, débiles pero felices.</p>
<p>Pasó el tiempo y las ciudades se llamaron <em>Ciudad de la Cometa Dorada</em> y la <em>Ciudad del Viento Plateado</em>. Y se cosecharon las cosechas y se atendieron otra vez los negocios, y todos engordaron, y la enfermedad huyó como un jacal asustado. Y todas las noches del año, los habitantes de la <em>Ciudad de la Cometa</em> podían oír el buen viento que los mantenía en el aire. Y los de la <em>Ciudad del Viento</em> podían oír como la cometa cantaba, susurraba, se elevaba y los embellecía.</p>
<p>Así sea. -dijo el mandarín junto a la cortina de seda-.</p>
<p>Extracto de <em>La Dorada Cometa, el Plateado Viento</em> de Ray Bradbury.</p>
<div class='footnotes'><div class='footnotedivider'></div><ol><li id='fn-1243-1'>La hija del mandarín se ocultaba detrás de la cortina para recomendar a su padre durante los concejos en los que se planeaban las modificaciones a la muralla en su batalla simbólica contra la ciudad vecina. <span class='footnotereverse'><a href='#fnref-1243-1'>&#8617;</a></span></li></ol></div><img src="http://feeds.feedburner.com/~r/Sebaxtian/~4/4KyZSzL2_Mc" height="1" width="1"/>]]></content:encoded>
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		<title>Oceanía, todo para ti</title>
		<link>http://www.sebaxtian.com/archives/1241</link>
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		<pubDate>Fri, 30 Dec 2011 21:14:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>sebaxtian</dc:creator>
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		<description><![CDATA[A mí también me gustan los libros de historia. Me enseñan que, tanto antes como ahora, seguimos siendo básicamente los mismos. Aunque la forma de vestir o de vivir se diferencie un poco, aquello en lo que pensamos y que realizamos apenas cambia. El ser humano, en resumidas cuentas, sólo es un portador de genes, no es más que una vía. Esos genes van pasando de época en época a través de nosotros, como si corrieran en caballos hasta reventarlos. Y no se pueden juzgar en términos de bueno o malo. Podemos tener suerte con ellos o no, pero de eso ellos no saben nada. Nosotros tan sólo somos un medio. Ellos únicamente tienen en cuenta lo que les resulta más eficaz para sí mismos.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Tamaru trajo una tetera cargada de infusión en una bandeja. La sirvió en dos elegantes tazas y después salió de la habitación y cerró la puerta. La señora y Aomame bebieron tranquilamente la tisana mientras escuchaban la música de Dowland y contemplaban las azaleas del jardín, que habían florecido con una explosión de color. Siempre que iba a aquel lugar, Aomame tenía la impresión de encontrarse en un mundo aparte. El ambiente eras majestuoso y el tiempo fluía de forma especial.</p>
<p>—Al escuchar esta música, de vez en cuando me invade una extraña emoción relativa al tiempo —dijo la anciana, como leyendo la psique de Aomame—. Se dice que hace cuatrocientos años la gente escuchaba la misma música que estamos escuchando ahora. Cuando lo piensa, ¿no tiene una sensación rara?</p>
<p>—Pues sí —contestó Aomame—. Pero, ahora que lo dice, la gente de hace cuatrocientos años también veía la misma Luna que nosotras.</p>
<p>La anciana miró a Aomame un tanto sorprendida. Luego asintió.</p>
<p>—Es cierto. Tienes razón. Viéndolo de esa forma, el hecho de que en un intervalo de cuatrocientos años se escuche la misma música quizá no sea tan extraño.</p>
<p>—Casi la misma Luna, debería decir.</p>
<p>Después de decir eso, Aomame miró a la anciana a la cara. Pero su enunciado<span class='footnote'><a href='#fn-1241-1' id='fnref-1241-1'>1</a></span> no pareció despertar ningún interés en ella.</p>
<p>—La interpretación de este cedé está ejecutada con instrumentos antiguos —dijo la anciana—. Utilizaron los mismos instrumentos y la interpretación siguiendo la partitura de aquel entonces. Es decir, parece que la acústica de la música es, más o menos, la misma que la de aquella época. Igual que la Luna.</p>
<p>—Aunque la cosa sea la misma, supongo que la manera de entenderla ha cambiado mucho con respecto a ahora. La oscuridad nocturna de aquel entonces era más profunda y sombría, y la Luna brillaría con más fulgor, más grande. Y ni qué decir tiene que esa gente no disponía ni de discos, ni de casetes, ni de cedés. No podían permitirse escuchar a diario, cuando les viniera en gana, música tan bien ejecutada. Era algo muy especial.</p>
<p>—Efectivamente —reconoció la anciana—. Como vivimos en un mundo tan cómodo, nuestra sensibilidad ha languidecido. Aunque la Luna en el cielo sea la misma, nosotros tal vez veamos algo diferente. Hace cuatro siglos, seguro que hubiéramos poseído un espíritu más rico y próximo a la Naturaleza.</p>
<p>—Pero aquel era un mundo cruel. Más de la mitad de los niños perdían la vida antes de llegar a la edad adulta, a causa de infecciones crónicas y deficiencias nutritivas. La gente iba muriéndose como si nada por la polio, la tuberculosis, la viruela o el sarampión. Entre la plebe, no debía de haber muchos que pasaran los cuarenta años. Las mujeres daban a luz a numerosos niños, a los treinta ya se les caían los dientes y se convertían en abuelas. A menudo, para sobrevivir, la gente tenía que recurrir a la violencia. A los niños se les imponían trabajos penosos que les causaban deformaciones en los huesos, y la prostitución de niñas era algo habitual. Quizá también de niños. Mucha gente vivía al límite, en un mundo ajeno a la sensibilidad y a la riqueza espiritual. Las calles de las ciudades estaban infestadas de discapacitados, mendigos y delincuentes. Los que podían sentir emociones profundas, contemplar la Luna, admirar obras de Shakespeare y escuchar la bella música de Dowland seguramente era una pequeña porción de la gente.</p>
<p>La anciana sonrió.</p>
<p>—Eres una mujer realmente interesante.</p>
<p>—Soy una persona del montón. Solo que me gusta leer. Sobre todo, libros de historia —dijo Aomame.</p>
<p>—A mí también me gustan los libros de historia. Me enseñan que, tanto antes como ahora, seguimos siendo básicamente los mismos. Aunque la forma de vestir o de vivir se diferencie un poco, aquello en lo que pensamos y que realizamos apenas cambia. El ser humano, en resumidas cuentas, sólo es un portador de genes, no es más que una vía. Esos genes van pasando de época en época a través de nosotros, como si corrieran en caballos hasta reventarlos. Y no se pueden juzgar en términos de bueno o malo. Podemos tener suerte con ellos o no, pero de eso ellos no saben nada. Nosotros tan sólo somos un medio. Ellos únicamente tienen en cuenta lo que les resulta más eficaz para sí mismos.</p>
<p>—Sin embargo, nosotros sí que nos tenemos que juzgar en términos de bondad o maldad. ¿No le parece?</p>
<p>La anciana asintió.</p>
<p>—En efecto. Tenemos que juzgarnos. Pero los que rigen los fundamentos de nuestra vida son los genes. Naturalmente, ahí se produce una contradicción —dijo la anciana, y sonrió.</p>
<p>La conversación sobe la historia se terminó en ese punto. Ambas bebieron lo que les quedaba de infusión y pasaron al entrenamiento de artes marciales.</p>
<p>— Extracto de <em>1Q84</em> de Haruki Murakami</p>
<div class='footnotes'><div class='footnotedivider'></div><ol><li id='fn-1241-1'>Es prudente mencionar que el mundo que habitaba Aomame en este pasaje era, en cierta forma, diferente al que recordaba, y por ello hacía énfasis en algunas palabras para ver si lograba conseguir información sobre aquellos aspectos que diferían con sus recuerdos. Para el caso particular, trataba de conseguir información sobre la extraña segunda Luna que ahora iluminaba el cielo nocturno. <span class='footnotereverse'><a href='#fnref-1241-1'>&#8617;</a></span></li></ol></div><img src="http://feeds.feedburner.com/~r/Sebaxtian/~4/DZgqzqTKxHc" height="1" width="1"/>]]></content:encoded>
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		</item>
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		<title>Un hombre necesita su espacio</title>
		<link>http://www.sebaxtian.com/archives/1237</link>
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		<pubDate>Mon, 21 Nov 2011 15:19:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>sebaxtian</dc:creator>
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		<description><![CDATA[…excepto cuando no necesita su espacio. Comic tomado de Abstruse Goose.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><a target='_self' href='http://www.sebaxtian.com/wordpress/wp-content/uploads/2011/11/she-s_obviously_just_using_me_for_sex.png' rel='198305' title='&iexcl;Es obvio que solo me usa para tener lo que quiere!'><img class='muds-feed'  width='196px' style='width: 196px; max-width: 196px; margin: 4px; padding: 4px; border: 1px solid #bbb;' alt='&iexcl;Es obvio que solo me usa para tener lo que quiere!' title='&iexcl;Es obvio que solo me usa para tener lo que quiere!' src='http://www.sebaxtian.com/wordpress/wp-content/uploads/2011/11/she-s_obviously_just_using_me_for_sex-235x300.png' border='0' /></a></p>
<p>…excepto cuando no necesita su espacio.</p>
<p>Comic tomado de <a href="http://abstrusegoose.com/412" target="_blank">Abstruse Goose</a>.</p>
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		<title>Y al octavo día el hombre creó a Dios</title>
		<link>http://www.sebaxtian.com/archives/1234</link>
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		<pubDate>Thu, 03 Nov 2011 19:54:26 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Rodearon el pie de la sierra de Quentulus Quazgar, y a lo largo del pico de una montaña vieron el Mensaje escrito con letras llameantes. Había un pequeño puesto de observación con una barandilla que cercaba la gran roca delantera, desde donde se divisaba un buen panorama. Había un pequeño telescopio de monedas para ver el Mensaje con detalle, pero nadie lo utilizaba porque las letras ardían con el divino brillo de los cielos y, si se veían con un telescopio, dañaban gravemente la retina y el nervio óptico.

Contemplaron maravillados el Mensaje Final de Dios, y poco a poco, inefablemente, recibieron una inmensa sensación de paz y de absoluto y definitivo conocimiento.

- Sí - dijo Fenchurch, suspirando -. Era eso.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En el interior de los Grises Feudos Vinculantes de Saxaquine se encuentra la estrella Zarss, en torno a cuya órbita gira el planeta Preliumtarn, donde está la tierra de Sevorbeupstry, y allí fue donde Arthur y Fenchurch llegaron al fin, un poco cansados del viaje.</p>
<p>Y en el país de Sevorbeupstry llegaron a la Gran Llanura Roja de Rars, que limita al sur con la sierra de Quentulus Quazgar, en cuyo extremo más apartado, según las últimas palabras de Prak, encontrarían el Mensaje Final de Dios a Su Creación escrito en letras de nueve metros de altura.</p>
<p>Según Prak, si es que la memoria de Arthur le hacía justicia, el lugar estaba guardado por el Lajestic Vantrashell de Lob, lo que, en cierto modo, resultó ser así. Era un hombrecillo con un extraño sombrero que les vendió una entrada.</p>
<p>- Sigan a la izquierda, por favor, sigan a la izquierda &#8211; les dijo, pasando deprisa delante de ellos con un pequeño scooter.</p>
<p>Comprendieron que no eran los primeros en hollar aquel camino, pues el sendero que conducía a la izquierda de la Gran Llanura estaba muy gastado y salpicado de casetas. En una compraron una caja de dulces horneados en una cueva de la montaña alimentada por el fuego de las letras que formaban el Mensaje Final de Dios a Su Creación. En otra compraron unas postales. Las letras se habían oscurecido con un aerógrafo «¡para no estropear la Gran Sorpresa!», según se afirmaba en el reverso.</p>
<p>- ¿Sabe usted qué dice el Mensaje? &#8211; preguntaron a la marchita anciana de la caseta.</p>
<p>- ¡Pues claro! &#8211; trinó alegremente la anciana -. ¡No faltaba más!</p>
<p>Les hizo señas de que siguieran.</p>
<p>Cada treinta y cinco kilómetros más o menos había una pequeña cabaña de piedra con duchas e instalaciones sanitarias, pero el camino era duro y el sol pegaba fuerte en la Gran Llanura Roja, de la que se levantaban ondas de calor.</p>
<p>- ¿Se pueden alquilar unos de esos pequeños scooters? &#8211; preguntó Arthur en una de las casetas más grandes -. Como la que tiene Lajestic Ventraloquesea.</p>
<p>- Los scooters no son para los devotos &#8211; dijo la menuda señora que atendía el puesto de helados.</p>
<p>- Bueno, entonces es muy fácil &#8211; repuso Fenchurch -. Nosotros no somos muy devotos. Sólo nos interesa ver.</p>
<p>- En ese caso, deben dar la vuelta ahora &#8211; replicó severa la menuda señora.</p>
<p>Cuando dudaron, les vendió un par de sombreros del Mensaje Final y una instantánea que les habían hecho estrechamente abrazados en la Gran Llanura Roja de Rars.</p>
<p>Bebieron unos refrescos a la sombra de la caseta y luego prosiguieron la penosa marcha bajo el sol.</p>
<p>- Quedan pocos puestos de helados &#8211; observó Fenchurch tras unos cuantos kilómetros más -. Podemos seguir hasta la siguiente caseta, o volver a la anterior, que está más cerca; pero eso significa que tendremos que volver a recorrer el mismo camino.</p>
<p>Observaron la distante mancha negra que parpadeaba en la colina; miraron a su espalda. Decidieron seguir adelante.</p>
<p>Entonces descubrieron que no sólo no eran los primeros que hollaban aquel camino, sino que no eran los únicos que lo hacían.</p>
<p>Un poco más adelante una figura de andares torpes se arrastraba miserablemente por el camino, tambaleándose, medio cojeando, casi reptando.</p>
<p>Avanzaba tan despacio que no tardaron mucho en alcanzar a la criatura, que era de metal gastado, abollado y retorcido.</p>
<p>Les gruñó cuando se aproximaban, derrumbándose en el seco polvo ardiente.</p>
<p>- Tanto tiempo &#8211; gimió &#8211; tanto tiempo. Y dolor también, tanta pena, y tanto tiempo para sufrirlo. Quizá pudiese aguantar uno u otra, aparte. Pero ambas cosas a la vez, me matan. ¡Vaya, tú otra vez! ¡Hola!</p>
<p>- ¿Marvin? &#8211; dijo bruscamente Arthur, agachándose a su lado -. ¿Eres tú?</p>
<p>- Tú siempre tenías una pregunta superinteligente que hacer, ¿verdad? &#8211; gimió la vieja armadura del robot.</p>
<p>- ¿Qué es esto? &#8211; murmuró alarmada Fenchurch, agachándose detrás de Arthur y asiéndole del brazo.</p>
<p>- Es una especie de viejo amigo &#8211; contestó Arthur -. Yo&#8230;</p>
<p>- ¡Amigo! &#8211; graznó miserablemente el robot.</p>
<p>La palabra se perdió en una especie de crujido, y flecos de óxido cayeron de su boca.</p>
<p>- Tendrás que disculparme mientras intento recordar el significado de esa palabra. Mis bancos de memoria ya no son lo que eran, ¿sabes?, y toda palabra que cae en desuso durante algunos millones de años tiene que trasladarse al soporte auxiliar de memoria. ¡Ah, ya viene!</p>
<p>La baqueteada cabeza del robot se elevó un poco, bruscamente, como si recordara.</p>
<p>- Hummm, qué concepto tan extraño.</p>
<p>Meditó un poco más.</p>
<p>- No &#8211; dijo al fin -. Me parece que nunca me he topado con ninguno. Lo siento, en eso no puedo ayudarte.</p>
<p>Se arañó patéticamente una rodilla en el polvo y luego trató de volverse apoyándose en sus deteriorados codos.</p>
<p>- ¿Hay, quizá, algún último servicio que pueda prestarte? &#8211; inquirió con una especie de hueco castañeteo -. ¿Un trozo de papel que quisieras que recogiera por ti? ¿O quizá abrir una puerta?</p>
<p>Alzó la cabeza, que rechinó en los oxidados cojines del cuello, y pareció escrutar el lejano horizonte.</p>
<p>- De momento no parece que haya puertas cercanas, pero estoy seguro de que si esperamos lo suficiente, terminarán poniendo alguna &#8211; anunció girando despacio la cabeza para ver a Arthur -. Podría abrirla para ti. Estoy muy acostumbrado a servir, ¿sabes?</p>
<p>- ¿Qué le has hecho a esta pobre criatura, Arthur? &#8211; le susurró bruscamente Fenchurch al oído.</p>
<p>- Nada, siempre está así&#8230; &#8211; Insistió Arthur con tristeza.</p>
<p>- ¡Ja! &#8211; soltó Marvin, que repitió -: ¡ja! ¿Qué sabes tú de «siempre»? ¿Me dices «siempre» a mí, que, debido a los estúpidos recaditos que las formas de vida orgánica como tú me mandáis hacer a través del tiempo, soy treinta y siete veces más viejo que el Universo mismo? Elige tus palabras con un poco más de tacto y cuidado.</p>
<p>Tosió con un chirrido áspero y prosiguió:</p>
<p>- Olvídame, sigue adelante y deja que siga penosamente mi camino. Por fin ya casi ha llegado mi hora. Mi carrera llega a su meta. Espero &#8211; añadió, agitando débilmente un dedo roto &#8211; llegar el último. Sería lo adecuado. Aquí me tienes, con un cerebro del tamaño de&#8230;</p>
<p>Entre los dos le incorporaron a pesar de sus débiles protestas e insultos. El metal estaba tan caliente que casi se quemaron los dedos, pero el robot pesaba sorprendentemente poco, y renqueaba fláccido entre sus brazos.</p>
<p>Lo llevaron por el camino que se extendía a la izquierda de la Gran Llanura Roja de Rars hacia la sierra circular de Quentulus Quazgar.</p>
<p>Arthur pretendió dar explicaciones a Fenchurch, pero los dolientes desvaríos cibernéticos de Marvin se lo impidieron.</p>
<p>Intentaron ver si en una de las casetas había alguna pieza de repuesto y aceite suavizante, pero Marvin se negó.</p>
<p>- Todo yo soy piezas de repuesto &#8211; repetía monótonamente. &#8211; ¡Dejadme en paz! &#8211; gimió.</p>
<p>- Cada parte de mí &#8211; se lamentó &#8211; se ha reemplazado por lo menos cincuenta veces&#8230; salvo&#8230; &#8211; Por un momento pareció animarse de manera casi imperceptible. Su cabeza oscilaba entre los dos con el esfuerzo que hacía por recordar. Al fin dijo a Arthur -: ¿Recuerdas la vez que me conociste? Me habían encomendado la extenuante tarea intelectual de subirte al puente. Te mencioné que me dolían terriblemente todos los diodos del lado izquierdo. Y te dije que había pedido que me pusieran otros pero nunca lo hicieron.</p>
<p>Hizo una larga pausa antes de proseguir. Lo llevaban entre los dos, bajo el sol achicharrante que parecía que nunca iba a moverse, ni mucho menos, a ponerse.</p>
<p>- A ver si adivinas qué partes de mí no se han reemplazado nunca &#8211; desafió Marvin cuando consideró que la pausa ya había sido lo suficientemente embarazoso -. Vamos, a ver si lo adivinas. &#8211; ¡Ufff! &#8211; añadió -. ¡Uf, uf, uf, uf, uf!</p>
<p>Finalmente llegaron a la última caseta, sentaron a Marvin entre los dos y descansaron a la sombra. Fenchurch compró unos gemelos para Russell con incrustaciones de guijarros pulidos de la sierra de Quentulus Quazgar, recogidos justo debajo de las letras de fuego en que estaba escrito el Mensaje Final de Dios a Su Creación.</p>
<p>Arthur hojeó una pequeña hilera de folletos religiosos que había en el mostrador: breves meditaciones sobre el significado del Mensaje.</p>
<p>- ¿Lista? &#8211; preguntó a Fenchurch, que asintió.</p>
<p>Levantaron a Marvin entre los dos.</p>
<p>Rodearon el pie de la sierra de Quentulus Quazgar, y a lo largo del pico de una montaña vieron el Mensaje escrito con letras llameantes. Había un pequeño puesto de observación con una barandilla que cercaba la gran roca delantera, desde donde se divisaba un buen panorama. Había un pequeño telescopio de monedas para ver el Mensaje con detalle, pero nadie lo utilizaba porque las letras ardían con el divino brillo de los cielos y, si se veían con un telescopio, dañaban gravemente la retina y el nervio óptico.</p>
<p>Contemplaron maravillados el Mensaje Final de Dios, y poco a poco, inefablemente, recibieron una inmensa sensación de paz y de absoluto y definitivo conocimiento.</p>
<p>- Sí &#8211; dijo Fenchurch, suspirando -. Era eso.</p>
<p>Llevaban contemplándolo durante diez minutos enteros cuando se dieron cuenta de que Marvin, derrumbado entre sus hombros, tenía problemas. El robot ya no podía levantar la cabeza, no había leído el Mensaje. Le incorporaron, pero se quejó de que sus circuitos de visión habían dejado de funcionar casi por completo.</p>
<p>Encontraron una moneda y le ayudaron a llegar al telescopio. Se lamentó y les insultó, pero le ayudaron a ver las letras, una a una. La primera era una «n», la segunda y la tercera una «o» y una «s». Luego había un hueco. Después venían una «e», una «x», una «c», una «u» y una «s».</p>
<p>Marvin hizo una pausa para descansar.</p>
<p>Tras unos momentos prosiguió y leyó la «a», la «m», la «o» y la «s».</p>
<p>Las dos palabras siguientes eran «por» y «todas». La última era más larga, y Marvin necesitó descansar de nuevo antes de enfrentarse con ella.</p>
<p>Empezaba con «I», y seguía con «a» y «s». A continuación venía «m» y «o», seguidas de «I» y «e», y luego una «s».</p>
<p>Tras una pausa final, Marvin hizo acopio de fuerzas para el último tramo.</p>
<p>Leyó la «t», la «i», la «a» y, por último, la «s», antes de derrumbarse otra vez en brazos de Arthur y Fenchurch.</p>
<p>- Creo &#8211; Murmuró al fin, con una voz que le salía de su corroído y rechinante tórax -, que esto me ha sentado muy bien.</p>
<p>Las luces de sus ojos se apagaron definitivamente y por última vez, para siempre.</p>
<p>Afortunadamente, cerca había una caseta donde unos individuos con alas verdes alquilaban scooters.</p>
<blockquote><p>Nos excusamos por todas las molestias.</p></blockquote>
<p>— Extracto de <em>Hasta luego y gracias por el pescado</em> de Douglas Adams</p>
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		<title>Panem et circenses</title>
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		<pubDate>Tue, 20 Sep 2011 15:17:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>sebaxtian</dc:creator>
				<category><![CDATA[Arte]]></category>
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		<description><![CDATA[Debo confesar que por error aveces dejo el televisor en alguno que otro programa nacional de horario estelar, lo que me convierte en culpable por homicidio involuntario en la muerte de mis esperanzas por un futuro mejor, al haberlas dejado expuestas a los espectáculos con que Colombia disfruta su tiempo libre. Comic tomado de Abstruse [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a target='_self' href='http://www.sebaxtian.com/wordpress/wp-content/uploads/2011/09/we_will_no_longer_tolerate_corrupt_politicians_and_elite_special_intGOING_TO_THE_JERSEY_SHORE_BITCH.png' rel='179319' title='Panem et circenses'><img class='muds-feed'  width='196px' style='width: 196px; max-width: 196px; margin: 4px; padding: 4px; border: 1px solid #bbb;' alt='Panem et circenses' title='Panem et circenses' src='http://www.sebaxtian.com/wordpress/wp-content/uploads/2011/09/we_will_no_longer_tolerate_corrupt_politicians_and_elite_special_intGOING_TO_THE_JERSEY_SHORE_BITCH-300x227.png' border='0' /></a></p>
<p>Debo confesar que por error aveces dejo el televisor en alguno que otro programa nacional de horario estelar, lo que me convierte en culpable por homicidio involuntario en la muerte de mis esperanzas por un futuro mejor, al haberlas dejado expuestas a los espectáculos con que Colombia disfruta su tiempo libre.</p>
<p>Comic tomado de <a href="http://abstrusegoose.com/397" target="_blank">Abstruse Goose</a>.</p>
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		<title>Los cangrejos colombianos</title>
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		<pubDate>Thu, 15 Sep 2011 14:11:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>sebaxtian</dc:creator>
				<category><![CDATA[Punto de Vista]]></category>

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		<description><![CDATA[Hey you, don&#8217;t tell me there&#8217;s no hope at all. Together we stand, divided we fall. Hey You! &#8211; Pink Floyd Cuando Lysenko declaró en Agosto de 1948 que “un enemigo de clase es siempre un enemigo de clase, sea un científico o un patán”, sus palabras de adulación al régimen condenaron a los agrónomos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;">Hey you, don&#8217;t tell me there&#8217;s no hope at all.<br />
Together we stand, divided we fall.<br />
Hey You! &#8211; Pink Floyd</p>
<p>Cuando Lysenko declaró en Agosto de 1948 que “un enemigo de clase es siempre un enemigo de clase, sea un científico o un patán”, sus palabras de adulación al régimen condenaron a los agrónomos soviéticos al rezago por casi una generación. Lysenko buscaba demostrar que los ideales socialistas podían ser aplicados a la agronomía y para ello ocultó los resultados que contrariaban sus postulados, error que conllevaría junto con otros factores a la posterior desintegración de la Unión Soviética. De esta historia los investigadores y científicos han aprendido que para ampliar los límites de la ciencia se debe exigir rigurosidad en la metodología, asegurando de esta manera que sea el método de investigación el que se ajuste a la realidad y no la realidad la que se ajuste al método.</p>
<p><span id="more-1220"></span></p>
<p>Investigar será siempre una búsqueda constante por la verdad, aun ante el ineludible sino trágico que condenó a la humanidad a nunca alcanzarla en su totalidad, como ya ha sido demostrado por muchos autores. Pero aun tratándose de un imposible, no hay excusa que los investigadores puedan esgrimir para no buscarla; la ética así lo demanda: debemos ser buenos aunque la maldad nos aceche, debemos tratar bien al prójimo aunque los demás ultrajen a sus pares, debemos ser puntuales aunque los impuntuales nos rodeen, debemos ser fieles aunque el adulterio sea norma estadística, debemos ser racionales aunque nos rodeen los irracionales, pero sobre todo debemos ser humildes para reconocer que nuestros principios y creencias podrían no ser correctos, que cometer errores es de humanos y que aprender de ellos es de sabios.</p>
<p>Pero no solo en las grandes esferas del conocimiento es necesaria esta búsqueda celosa por la verdad, de hecho la verdad es necesaria en todo proceso catártico y los colombianos necesitamos con urgencia discutir sobre nuestros errores para hacer catarsis de nuestros dolores acumulados. Es sano y necesario, porque de lo contrario seguiremos guardando palabras que lanzaremos con odio ante la siguiente contrariedad, guiados por la rabia acumulada tras generaciones de violencia y de corrupción con la que otros alcanzan en forma inescrupulosas lo que se supone debe ser una posibilidad común a todos los colombianos. Esta realidad ha creado en el colombiano una predisposición a reaccionar sin meditar sus actos, sin tomarse el tiempo para analizar todas las pruebas de que dispone, con tal rencor acumulado que sin análisis previo va colocando en la misma bolsa tanto a buenos como a malos, como si nos carcomiera la envidia y nos molestara que otros alcanzaran lo que nosotros, por burocracia corrupta o por incapacidad propia, no hemos logrado alcanzar. El grueso de la población colombiana está predispuesta a ocultar todo aquello que no apoya su postura, no medita las consecuencias que traerán sus actuaciones y pierde la perspectiva cuando centra su atención en aspectos personales.</p>
<p>Debemos salir de esta espiral enfermiza de odio, rabia y envidia. Debemos aprender a medir nuestros actos, a no prejuzgar, a contener nuestros impulsos, y a asegurarle a todo aquel con quien nos enfrentemos en la vida una actitud justa en nuestras apreciaciones. Porque la ética así lo exige, porque la sociedad así lo demanda.</p>
<p>Por mi parte aplaudiré toda iniciativa que busque desenmascarar las injusticias que carcomen nuestra sociedad, pero como humanista secular exigiré rigurosidad en todos sus argumentos para evitar acusaciones sin fundamento. Siempre será preferible liberar a 10 culpables que acusar a 1 solo inocente. Necesitamos veedores que estén atentos a nuestra sociedad, pero debemos exigir de ellos un trabajo ético porque de lo contrario volveremos a los tiempos en que la sola “evidencia espectral” será suficiente para condenar a la hoguera.</p>
<p>Mientras sigamos disparando al aire sin medir consecuencias, juzgando sin escuchar todas las versiones, pensando que somos mejores que aquellos que no corrieron con la misma suerte que nosotros, y permitiendo que los prejuicios, el odio, la rabia o la envidia alteren nuestra percepción, seguiremos comportándonos como los crustáceos de la tragicomedia de los cangrejos colombianos que se acumulan hasta el borde del balde en el muelle sin que ninguno logre escapar al mar, porque cada que alguno trate de salir los demás lo arrastrarán de vuelta. Si seguimos así jamás lograremos una sociedad que asegure a sus integrantes la posibilidad de buscar la felicidad, porque siempre estaremos atentos a evitar cualquier conato de felicidad ajena.</p>
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		<title>Colgado de un barranco duerme mi pueblo blanco</title>
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		<pubDate>Mon, 12 Sep 2011 16:08:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>sebaxtian</dc:creator>
				<category><![CDATA[Arte]]></category>
		<category><![CDATA[Punto de Vista]]></category>

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		<description><![CDATA[Tras leer la carta de Andrés concluyo que el mayor obstáculo que confrontan los gestores culturales de la ciudad reside en cómo lograr que un evento de este tipo genere un atractivo económico para los comerciantes de la ciudad. Sería suicida para un empresario invertir en un evento que muy seguramente no será visto por su grupo objetivo, y cuya audiencia total podría ser considerada poco numerosa en comparación con otro tipo de eventos, así que vistas estas dificultades es claro que los incentivos para conseguir patrocinadores deberán ser de otro tipo.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h1 class='indizar'>Manizales reprueba Cultura</h1>
<div class='indizar' id='right' style='width: 200px; float: right;'>
<ul>
<li>Manizales reprueba Cultura</li>
<li><a href='http://www.sebaxtian.com/archives/1224/chapter/2'>Observaciones personales</a></li>
</ul>
</div>
<p>Por Paulo Andrés Sánchez<span class='footnote'><a href='#fn-1224-1' id='fnref-1224-1'>1</a></span>.</p>
<p>Hasta ayer adelanté gestiones para la recuperación del <strong>Festival de Jazz de Manizales</strong>, que desde hace dos años no se realiza en la ciudad por falta de apoyo financiero local, no así de público. En 10 ediciones del Festival logramos consolidar un segmento inquieto y por inquieto fiel a lo que debimos transformar en <strong>Festival de Jazz y Música del Mundo</strong>; para que abarcara un poco más la dinámica de ese proceso de formación de público, que al margen de la imposibilidad de los ciudadanos de acceder a los pocos eventos verdaderamente culturales, siempre fue creciente en dos sentidos: cantidad y calidad.</p>
<p>Esa cantidad, precisamente por esa imposibilidad de acceso a la cultura a la que nos condenaron hace tiempo en Manizales, no representa ingresos cuantiosos; ya que el entendimiento de un proceso de formación de público en Manizales, supone la posibilidad y más que la posibilidad la necesidad de subsidiarlo. La mitad de los 1000 asistentes al teatro cada noche de festival de Jazz ingresaba de manera gratuita. Diariamente nos inventábamos una excusa de “democratización” del evento, para tener el teatro lleno, en detrimento de las finanzas del Festival.</p>
<p>Espero que los manizaleños recuerden que hace menos de una década, en la agenda cultural de Manizales había eventos que mantenían un importante rigor artístico; como el <strong>Festival de Teatro</strong>, el <strong>Festival de Jazz</strong>, el <strong>Festival de Poesía</strong>, Las <strong>Jornadas Juveniles Latinoamericanas</strong>, el <strong>Festival de la canción de la Universidad de Caldas</strong>, el <strong>Festival del Bolero</strong>, la <strong>Feria de Libro</strong>, Los <strong>Juegos Florales</strong>, La <strong>Temporada internacional de Piano</strong>, El <strong>Festival intercolegiado de Teatro</strong>, entre otros. De todos ellos <strong>no quedan ni la mitad</strong>. Se ha invisibilizado tanto el tema cultural en Manizales, y se ha estimulado tanto la cultura de la mala apreciación artística; que ya no sorprende la pasividad casi anestesiada de la reacción general. Hace unos meses el alcalde declaró insubsistente al secretario de tránsito y transporte, porque caló el escándalo mediático por la pérdida de unos vehículos en la ciudad, además del evidente caos de transporte en Manizales. El concejo debatió el tema, lo puso en la picota pública para que se tomaran acciones; pero como el concejo no debate la cultura porque no la entiende y por lo tanto la desconoce, entonces no se logra enlazar los eslabones que permiten articular la cadena de denuncia sobre lo que sucede con la cultura en Manizales.</p>
<p>Hablaba al comienzo de este texto de la gestión adelantada para la reaparición del Festival internacional de Jazz de Manizales, pues bien, <strong>debo manifestar que la gestión solitaria de esos pocos recursos que eran necesarios para revivir un evento que procura calidad, fracasó</strong>. Se trata de un fracaso que atribuyo claramente a lo que ya mencioné, la total desidia de la administración municipal que no entendió en casi 12 años a que se refiere la gente cuando pronuncian la palabra cultura y a partir de allí su imposibilidad de liderar el acompañamiento a las iniciativas en otros frentes al margen de los recursos públicos. Visité los despachos de muchos <em>gerentes empresariales en Manizales</em>, conversé telefónicamente con otros tantos, pedí a los “<em>iluminados</em>” de Manizales que <strong>intercedieran por el Festival</strong> ante tal ó cual empresario, porque para la recuperación de uno de los dos únicos eventos culturales internacionales que le sobreviven a la ciudad, cualquier gestión era válida y de la que seguramente deberíamos obtener respuestas positivas, no solo porque se trata de un evento que durante 10 años creció y se consolidó, sino porque <strong>desafortunadamente ya no hay tantos eventos para apoyar en Manizales</strong>. A pesar de esas consideraciones iniciales de aproximación a los empresarios públicos y privados, las respuestas fueron penosas. Ni por mecenazgo, ni por estrategia de mercadeo. <strong>No hay justificación en Manizales para sustentar un evento que tiene calidad y que lleva diariamente 1000 personas a un teatro</strong>. En donde están poniendo los recursos de apoyo a la cultura los empresarios públicos y privados de Manizales?, la respuesta parece ser que en ningún lado, porque <strong>la administración pública no ha dotado de herramientas al sistema de participación empresarial en los procesos de desarrollo humano de la ciudad</strong>. ¿Como va a sumarse de manera determinante la empresa privada a la construcción de tejido social y cultural, si en recíproca compensación el estado local y departamental hace deficitario el esquema de cofinanciación de las iniciativas culturales? De esto hay unos responsables, que son mirados de soslayo por el concejo y por la ciudadanía que permite que en la rendición de cuentas nos metan una simulada agenda cultural de dudosa calidad y en la que ni siquiera la gratuidad subsana las inmensas carencias en la construcción de agenda pública para la cultura. Como ya he manifestado en otras ocasiones, <strong>Manizales se ha transformado en una ciudad expulsora, excluyente y excluida en la que no se toman medidas para situarla en territorios competitivos desde los cuales se puedan volver a impulsar los otrora prósperos empresarios manizaleños</strong>, que ahora no pueden generar empleo en las proporciones de antes a pesar de que el crecimiento así lo exige, y con ello hacen que la condición general de las familias de la ciudad sea cada vez más precaria y con menor capacidad de compra. Vaya círculo vicioso del que resulta tan lesionada la cultura y de la mano de ella el desarrollo humano en Manizales. “Pa’ que teatro si no hay pal mercado”, fue la respuesta del papá de una prima mía cuando conversábamos de la total imposibilidad de acceso a la cultura de los manizaleños; con esa frase no solo terminamos entre risa rabiosa la conversación, sino que podríamos terminar un discurso radiográfico de la ciudad que en las manos actuales se va desmoronando, así sigan reluciendo los bulevares, los reparcheos de las avenidas, la sobrefacturada silletería del Palogrande y los fantasmales vagones del cable vía.</p>
<p>No habrá desarrollo humano, no porque no haya Festival de Jazz ó Juegos Florales, sino porque no hay ideas de desarrollo humano en quienes deberían dar vigor, visibilidad y dientes a cada una de las atrofiadas estructuras responsables de su planteamiento y puesta en marcha. Ahí queda puesto un caballito de batalla para los candidatos en contienda. El problema es que parece que solo uno de ellos está trabajando seriamente en hacer que la cultura vuelva a dialogarse e insertarse en Manizales.</p>
<p>Leído inicialmente en el Facebook de Ana María Mesa Villegas.</p>
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<div class='footnotes'><div class='footnotedivider'></div><ol><li id='fn-1224-1'>Gestor cultural. Director de La Central de Marketing Cultural. <span class='footnotereverse'><a href='#fnref-1224-1'>&#8617;</a></span></li></ol></div><img src="http://feeds.feedburner.com/~r/Sebaxtian/~4/j9saD8vdVpg" height="1" width="1"/>]]></content:encoded>
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		<title>Medios masivos</title>
		<link>http://www.sebaxtian.com/archives/1216</link>
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		<pubDate>Thu, 25 Aug 2011 16:38:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>sebaxtian</dc:creator>
				<category><![CDATA[Arte]]></category>
		<category><![CDATA[Lifestyle]]></category>
		<category><![CDATA[Punto de Vista]]></category>
		<category><![CDATA[comic]]></category>

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		<description><![CDATA[Estamos viendo el canal equivocado. Comic tomado de El Show de Juanelo.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a target='_self' href='http://www.sebaxtian.com/wordpress/wp-content/uploads/2011/08/juanelo_terra119.jpg' rel='790102' title='Medios masivos'><img class='muds-feed'  width='320px' style='width: 320px; max-width: 320px; margin: 4px; padding: 4px; border: 1px solid #bbb;' alt='Medios masivos' title='Medios masivos' src='http://www.sebaxtian.com/wordpress/wp-content/uploads/2011/08/juanelo_terra119-300x96.jpg' border='0' /></a></p>
<p>Estamos viendo el canal equivocado.</p>
<p>Comic tomado de <a href="http://es.juanelo.net/2011/08/juanelo-en-terra-118-y-119/" target="_blank">El Show de Juanelo</a>.</p>
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		</item>
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		<title>Y si te toca llorar, es mejor frente al mar</title>
		<link>http://www.sebaxtian.com/archives/1212</link>
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		<pubDate>Thu, 25 Aug 2011 16:29:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>sebaxtian</dc:creator>
				<category><![CDATA[Arte]]></category>
		<category><![CDATA[Lifestyle]]></category>
		<category><![CDATA[Punto de Vista]]></category>

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		<description><![CDATA[Extrañamente, el rostro de aquel hombre sólo estaba ahora a sesenta centímetros de distancia. En cierto modo, presentaba una forma enteramente normal, pero su cuerpo estaba sentado con las piernas cruzadas sobre un poste a doce metros de distancia mientras que su rostro parecía estar a sesenta centímetros de la cara de Arthur. Sin mover la cabeza ni hacer nada raro, se puso en pie y pasó a la punta de otro poste. O sólo era efecto del calor, pensó Arthur, o el espacio era una dimensión diferente para él.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En lo alto del tercer poste, Arthur se detuvo a tomar un respiro. Estaba sofocado y con mucho calor, porque cada poste medía unos quince o veinte metros. El mundo parecía girar vertiginosamente a su alrededor, pero eso no le inquietaba mucho. Sabía que, lógicamente, no moriría hasta que llegase a Stavrómula Beta, por lo que había adoptado una despreocupada actitud ante las situaciones de extremo peligro personal. Sentía cierto vértigo encaramado en lo alto de un poste a veinte metros de altura, pero lo combatió comiéndose un bocadillo. Estaba a punto de embarcarse en la lectura de las fotocopias que contaban la vida de la adivina, cuando sufrió un fuerte sobresalto al oír una tosecilla a su espalda.</p>
<p>Se volvió con tal brusquedad que soltó el bocadillo, y éste cayó dando vueltas por el aire y pareció bastante pequeño cuando aterrizó en el suelo.</p>
<p>A diez metros detrás de él había otro poste y, entre las tres docenas que formaban aquel bosque de postes dispersos, era el único cuya cima estaba ocupada. Por un anciano que, a su vez, parecía ocupado en profundos pensamientos que le hacían fruncir el entrecejo.</p>
<p>– Disculpe &#8211; dijo Arthur. El anciano no le hizo caso. Quizá no le oyó. Había un poco de brisa. Arthur había oído la tosecilla por pura casualidad.</p>
<p>– ¿Oiga? &#8211; gritó Arthur -. ¡Oiga!</p>
<p>El anciano desvió al fin la vista hacia él. Pareció sorprendido de verlo. Arthur no sabía si estaba sorprendido y contento de verlo, o sólo sorprendido.</p>
<p>– ¿Está abierto? &#8211; le preguntó Arthur.</p>
<p>El anciano arrugó el ceño sin comprender. Arthur no sabía si es que no le entendía o no le oía.</p>
<p>– Voy para allá. No se vaya.</p>
<p>Bajó a gatas de la estrecha plataforma y descendió rápidamente por los tacos en espiral. Al llegar al suelo estaba completamente mareado.</p>
<p>Se dirigió al poste en el que estaba sentado el anciano y de pronto se dio cuenta de que el descenso le había desorientado y ya no estaba seguro de cuál era.</p>
<p>Miró alrededor en busca de algún punto de referencia y lo encontró.</p>
<p>Trepó. No era aquél.</p>
<p>– ¡Maldita sea! &#8211; exclamó -. ¡Disculpe! &#8211; repitió dirigiéndose al anciano, que ahora se encontraba justo delante de él, a unos doce metros de distancia -. Me he despistado. En un momento estoy con usted.</p>
<p>Volvió a bajar, molesto y con mucho sofoco.</p>
<p>Cuando llegó, sudando y jadeante, a lo alto del poste que con toda seguridad era el bueno, se dio cuenta de que, por lo que fuese, el anciano le estaba tomando el pelo.</p>
<p>– ¿Qué quieres? &#8211; le gritó malhumorado el anciano, sentado ahora en lo alto del poste en el que, según reconoció Arthur, se había estado comiendo el bocadillo.</p>
<p>– ¿Cómo ha llegado hasta ahí? &#8211; le preguntó Arthur, pasmado.</p>
<p>– ¿Crees que te voy a decir así, por las buenas, lo que me ha costado descubrir cuarenta primaveras, veranos y otoños de estar sentado en lo alto de un poste?</p>
<p>– ¿Y los inviernos?</p>
<p>– ¿Qué pasa con los inviernos?</p>
<p>– ¿En invierno no se sienta en ningún poste?</p>
<p>– Sólo porque me pase sentado en un poste la mayor parte de la vida no significa que sea un imbécil. En el invierno me voy al Sur. Tengo una casa en la playa. Me siento en la chimenea.</p>
<p>– ¿Puede dar un consejo a un viajero?</p>
<p>– Sí. Que se consiga una casa en la playa.</p>
<p>– Entiendo.</p>
<p>El anciano miró al cálido, seco y árido paisaje. Desde donde estaba, Arthur apenas alcanzaba a ver a la anciana, una mancha diminuta en la distancia, que brincaba de un lado para otro cazando moscas.</p>
<p>– ¿La ves, &#8211; preguntó de pronto el anciano?</p>
<p>– Sí. En realidad, la he consultado.</p>
<p>– ¡Mucho que sabe ésa! Me quedé con la casa de la playa porque ella la rechazó. ¿Qué consejo te dio?</p>
<p>– Que hiciese exactamente lo contrario de lo que ella había hecho.</p>
<p>– En otras palabras, que te busques una casa en la playa.</p>
<p>– Supongo que sí. Bueno, a lo mejor me compro una.</p>
<p>– Humm.</p>
<p>El horizonte estaba bañado en una fétida calma.</p>
<p>– ¿Algún otro consejo? &#8211; preguntó Arthur &#8211; ¿Que no tenga que ver con bienes raíces?</p>
<p>– Una casa en la playa es algo más que eso. Es un bien espiritual &#8211; aseguró el anciano, volviéndose para mirar a Arthur.</p>
<p>Extrañamente, el rostro de aquel hombre sólo estaba ahora a sesenta centímetros de distancia. En cierto modo, presentaba una forma enteramente normal, pero su cuerpo estaba sentado con las piernas cruzadas sobre un poste a doce metros de distancia mientras que su rostro parecía estar a sesenta centímetros de la cara de Arthur. Sin mover la cabeza ni hacer nada raro, se puso en pie y pasó a la punta de otro poste. O sólo era efecto del calor, pensó Arthur, o el espacio era una dimensión diferente para él.</p>
<p>– Una casa en la playa no tiene por qué estar necesariamente en la playa. Aunque las mejores sí lo están &#8211; sentenció el anciano, que añadió -: A todos nos gusta emplazarnos en condiciones límite.</p>
<p>– ¿De veras?</p>
<p>– Donde la tierra se une al agua. Donde la tierra se funde con el aire. Donde el cuerpo se disuelve en la mente. Donde el espacio se convierte en tiempo. Nos gusta estar en un lado y mirar al otro.</p>
<p>— Extracto de <em>Fundamentalmente Inofensiva</em> de Douglas Adams</p>
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