<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:blogger='http://schemas.google.com/blogger/2008' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd="http://schemas.google.com/g/2005" xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-33910851</id><updated>2024-09-29T01:20:21.611+02:00</updated><category term="NIls Vincent Chesterton"/><category term="Novela por entregas"/><category term="Ciencia Ficción"/><category term="Ficción"/><category term="Novela x entregas"/><category term="Novela"/><category term="Religiosas Naturistas"/><category term="Antón"/><category term="Tom"/><category term="Eva"/><category term="Guerreros"/><category term="Las hadas"/><category term="Metrobús"/><category term="Recogedor de llaves"/><category term="la musica del despertar"/><category 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term="Apocalípticos"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="capítulo veintinueve"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="NIls Vincent Chesterton"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="novelaxentregas"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="papel"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Posca"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Tom"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="trozo"/><title type='text'>Veintinueve : Resaca</title><content type='html'>Demasiado intensa la noche que llegó a ser madrugada sin que Nils se diera cuenta. Si pudiera correr hasta llegar a los límites de la ciudad que ahora cree conocer. Mejor, caminar discreto hacia el trabajo. Un paso tranquilo después de otro. Que hoy irá a pie a la fábrica de dientes. Que hoy quisiera gritar, pero los vigilantes hacen su guardia matinal y él bastante llama ya la atención con ese olor intenso a sudor, Posca y humedad. La alegría, sin embargo, se nota más que el olor a noche. Cómo esconder esa sonrisa que le produce el saber.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sube la cuesta hasta su habitáculo. Acaricia el trozo escrito en su bolsillo, &lt;i&gt;papel&lt;/i&gt;, le ha dicho Tom que se llama. Papel. Dice en voz bajita acariciando las letras al pronunciarlas. Se quita el abrigo y lo cuelga, se viste la bata. Acerca la silla al ventanuco y espera a que lleguen las bocas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Repasa la noche en su cabeza, es algo que hace &lt;a href=&quot;http://nilsvincentchesterton.blogspot.com/2010/02/diecisiete-anton-y-las-hormigas.html&quot;&gt;desde&lt;/a&gt; que va a la guarida de Antón. Antes no valía la pena, antes todos los días y sus noches eran iguales, eso piensa ahora.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bajaron de la azotea. Se sentaron cansados y radiantes en sus sillas, donde aguardaban sus abrigos. Y dejaron caer sus cuerpos extasiados y satisfechos mientras reían a carcajadas. Nils se recuerda buscando el momento, carraspeando antes de hablar  y cuando las risas poco a poco se fueron silenciando hasta morir en suaves sonrisas y lentos sorbos, entonces él, inseguro y tímido, pero firme, gritó, ¡chicos!, para llamar su atención. Su voz salió ronca de madrugada, de Posca y de canción. Esa genial canción que gritaron en la azotea y de vuelta a la gruta.  Quiero enseñaros algo. Y sólo cuando se callaron, cuando estuvieron atentos, sólo cuando Patty acabó una broma que rieron sólo algunos, entonces, Nils sacó su trozo escrito y contó su historia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Les contó &lt;a href=&quot;http://nilsvincentchesterton.blogspot.com/2009/12/catorce-el-regalo.html&quot;&gt;cómo y cuándo&lt;/a&gt; llegó a su poder. Les explicó que &lt;a href=&quot;http://nilsvincentchesterton.blogspot.com/2010/04/veintiuno-las-hadas-brillan-y-vuelan.html&quot;&gt;lo guarda como un tesoro&lt;/a&gt;, pero que le da miedo que lo encuentren. Nils Vincent Chesterton no sabe si ellos comparten esos temores. Ellos parecen no tener miedo a nada, pero él no cesa de preguntarse qué pasaría si le descubrieran con el  trozo. No recuerda haberles hablado mucho de su miedo. Quizás porque a ellos lo que más les sorprendió es quién había podido entregárselo y con qué intención. Que como signo de amistad es demasiado arriesgado, dijo Leonard. &lt;i&gt;Amistad&lt;/i&gt;, repitió Nils para sus adentros. En todo el tiempo que Nils ha escondido el trozo escrito no se le ha ocurrido pensar ni siquiera un momento que fuera una señal de amistad. Se alegra de habérselo dicho a los chicos, sin duda ellos saben más de las personas, de las emociones, de los porqués de las cosas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tom hablaba y los demás asentían. A Nils le viene a la cabeza la expresión de Jacques y de Syd mirándose entre ellos y luego hacia Tom, como si hablar del trozo, a Tom, pudiera hacerle daño. Esa sensación le viene ahora con fuerza, no recuerda haberla tenido la noche anterior. Que fuera Tom quien más hablara era natural, al fin y al cabo, él tenía la canción escrita en un trozo parecido.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nils Vincent Chesterton no recuerda muy bien. El Posca tiene la dudosa habilidad de hacer olvidar, mantener en una nube estática las palabras dichas, los gestos cometidos. A veces, es agradable y puedes recuperar ideas de la noche anterior que han quedado en ese vapor destilado; otras, lo ocurrido se olvida definitivamente o queda borroso y difícilmente recuperable para la mente ya sobria.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No puede acordarse del todo, pero Nils cree que Jacques sentado junto a él, se acercó aún más y al oído, sin que otros que no fueran él pudieran oírle, le contó que Tom había vivido con una Entretenedora una historia de amor de triste final. Sí, ahora lo recuerda. Recuerda la voz suave de Jacques, su aliento en la oreja y lo bello que le pareció que usara esas palabras. &lt;i&gt;Historia de amor de triste final.&lt;/i&gt; Desde que lo conoció siente que Jacques debería ser un Entretenedor, siempre utiliza palabras diferentes a las que otros elegirían, al menos eso piensa Nils.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fue por eso que la pasada noche entendió de inmediato que Charles tocara la mano a Tom al mencionar a los &lt;a href=&quot;http://nilsvincentchesterton.blogspot.com/2009/09/ocho.html&quot;&gt;Entretenedores&lt;/a&gt;. Nils siente que aún le cuesta recibir caricias o tocar a alguien, pero aún le parece más extraño verlo. Cuando ve un abrazo, &lt;a href=&quot;http://nilsvincentchesterton.blogspot.com/2010/08/veintiocho-rendijas-perros-y-voces.html&quot;&gt;como el de Etha&lt;/a&gt; la noche antes, o este roce de manos entre Charles y Tom siente la necesidad de mirar. Y el gesto siempre acaba antes de que él aparte la mirada, por eso, a veces le descubren mirando y se siente torpe, falto de saber estar con otros.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una boca aparece en el ventanuco. Anota los dientes que necesita. Se lo hace saber al paciente. Otra boca. Y otra. No puede ver el exterior, pero puede oír el rumor de una cola de personas que esperan a ser atendidas. Antes nunca le había pasado, le gustaba estar ocupado, pero ahora no quiere trabajar, prefiere estar ensimismado en sus pensamientos. Sobre todo hoy. Tom le ha contado muchas cosas, necesita volverlas a pensar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los Entretenedores, le ha dicho, son los que tienen acceso al papel, pero los Entretenedores no salen de sus casas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Eso es lo que más les ha sorprendido y por eso desestimaron la idea de que el &lt;i&gt;papel&lt;/i&gt; le fuera entregado por una Entretenedora. Sabiendo eso, ahora a él también le parece improbable, pues la persona que se puso el papel en la boca había salido de su casa y había llegado a la fábrica de dientes. Le hubiera gustado preguntarle a Tom dónde conoció a su Entretenedora, pero enseguida entendió que era una muy mala idea.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Puede que no sea un Entretenedor, sino una persona de cualquier categoría que  haya accedido al papel, aunque eso sería realmente extraño. Después, está la opción que propuso Patti. No la esperaba. A Nils Vincent Chesterton nunca se le hubiera ocurrido. De hecho, todos se han quedado pensativos hasta que Odetta ha dicho su fulminante ¿Por qué no? No es tan descabellado que sea un &lt;a href=&quot;http://nilsvincentchesterton.blogspot.com/2009/07/cinco.html&quot;&gt;Apocalítico&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nils sólo recuerda a los Apocalípticos por los disturbios en la fábrica el día de la &lt;a href=&quot;http://nilsvincentchesterton.blogspot.com/2009/06/cuatro.html&quot;&gt;oración comunitaria&lt;/a&gt; con las Religiosas Naturistas. No sabe nada de ellos, pero no le parecían del tipo de gente que ofrece mensajes amables a desconocidos. A él. ¿Qué tienen que ver los Apocalípticos con él? En ese momento, todos enmudecieron y Nils, aturdido de información y licor, no pudo verbalizar más preguntas, todas se agolpaban en su cabeza sin decidirse a salir.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora que, a pesar del sueño y las incesantes bocas, puede pensar con más claridad, decide que en el próximo encuentro les preguntara sobre el &lt;i&gt;¿Por qué no?&lt;/i&gt; de Odetta y la posibilidad de los Apocalípticos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Boca de mujer adulta, bien cuidada. Una caries.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Boca de hombre joven, comisura con fina pelusa en forma de incipiente bigote. Tres caries.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Boca de hombre joven, labio superior con poca movilidad, paladar abovedado en extremo. Tres caries.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pausa de bocas. Nils Vincent Chesterton se sienta y recuerda el mejor momento de una noche llena de mejores momentos. Permanecían callados, cabizbajos la mayoría, intentando resolver el enigma.  Antón murmuraba ideas inconexas sin ánimo de ser escuchado y Tom mantenía la mirada fijamente en Nils quien se estaba poniendo nervioso al sentir los pequeños y profundos ojos de Tom sobre los suyos cuando, con un gesto abrupto, Tom apartó los vasos hacia un lado de la mesa y empezó a hablar. Creo que a nuestro amigo le falta entender algunos detalles, tal vez esto le ayude a situarse en nuestro pequeño mundo. Y Nils intentó no distraerse por lo que le hicieron sentir las palabras &lt;i&gt;nuestro amigo&lt;/i&gt; y escuchó atento las explicaciones de Tom que se volvieron mapa sobre la mesa. Los otros, como en un baile ensayado, dibujaron con copas, vasos y manos lo que éste relataba.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Durante años han estado dibujando ese mapa en sus cabezas, ahora saben casi con seguridad que la ciudad es así. A través de conversaciones, de amigos de otras zonas y de charlatanes de otras categorías han llegado a saber cómo es la ciudad que tienen prohibida, qué hay más allá de la zona gris donde habitan. Durante un tiempo pidieron permisos y los pocos que fueron concedidos sirvieron para perfilar el mapa. Pero hace tiempo que no salen de los límites de su zona. Tal vez, le explicó Jacques, la ciudad ha cambiado y ellos ni se han dado cuenta. Quizás ya no importe, dijo Tom y por su rostro cruzó un gesto de derrota. En ese mismo momento a Nils Vincent Chesterton le vino a la mente una de las frases de la &lt;a href=&quot;http://nilsvincentchesterton.blogspot.com/2010/08/veintiocho-rendijas-perros-y-voces.html&quot;&gt;canción&lt;/a&gt; que acababan de cantar en la azotea. &lt;i&gt;You&#39;ll never be going back home.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;
&lt;div style=&quot;-webkit-transition-duration: 0.3s; -webkit-transition-property: all; background-color: infobackground; font-size: medium; height: auto; left: 573px; position: absolute; top: 1502px; visibility: hidden; width: 87px; z-index: 1000;&quot;&gt;Apocalíptico&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nilsvincentchesterton.blogspot.com/feeds/4862966351716237804/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/33910851/4862966351716237804' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33910851/posts/default/4862966351716237804'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33910851/posts/default/4862966351716237804'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nilsvincentchesterton.blogspot.com/2010/10/veintinueve-resaca.html' title='Veintinueve : Resaca'/><author><name>Unknown</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='https://img1.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33910851.post-1405822326799369264</id><published>2010-08-06T20:45:00.008+02:00</published><updated>2010-10-25T17:55:12.561+02:00</updated><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="azotea"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Capítulo veintiocho"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="NIls Vincent Chesterton"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Novela x entregas"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="perros"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="rendijas"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Tom"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="voces"/><title type='text'>Veintiocho : Rendijas, perros y voces</title><content type='html'>Arrastran las sillas brusca y ruidosamente, se levantan como si, de repente, estos hombres tranquilos tuvieran mucha prisa. Nerviosos y excitados pasan entre las mesas saludando a los otros hombres y mujeres. Algunos se suman a la excursión, a ese ¡subamos! que Nils no sabe dónde les llevará. Etha se para y brinda con una mujer de mirada tristísima. Se abrazan y se miran con ternura. Pero la mujer no sube con ellos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cruzan la puerta y suben los escalones oscuros, desgastados y deformes. Gritan contentos y recorren pasillos laberínticos que Nils apenas ve, pero por los que puede guiarse siguiendo las voces y los pasos de los demás que caminan con más seguridad, aunque con algún balanceo fruto del Posca. Cree que es Syd quien le da unas palmaditas y le aprieta el hombro animándole como si pudiera ver su cara asustada. Nils Vincent Chesterton confía en ellos, pero…  Alguien ha abierto una puerta que chirría molestamente y ha interrumpido sus pensamientos. Un aire húmedo se deja sentir en la atmósfera.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Salen de uno en uno por la vieja puerta a una gran y destartalada azotea. Las luces de la calle no son intensas, pero puede ver más que en el interior del caserón. Tal vez, sus ojos se están acostumbrando a la penumbra. Las baldosas rotas del suelo suenan al caminar sobre ellas y la barandilla tiembla insegura entre sus manos cuando se asoma a ver la ciudad. Las calles están silenciosas y Nils Vincent Chesterton siente el cosquilleo en el estómago de quien está donde no debería. Se está acostumbrando también a ese cosquilleo, piensa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nils se gira y ve como todos, sentados en el suelo, tumbados, apoyados los unos en los otros, estirados, miran hacia arriba. Entonces, extrañamente, reina el silencio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El techo de la ciudad, justo sobre este edificio, está agrietado, dejando que a través de las rendijas puedan verse unos diminutos y extraños destellos que Nils nunca había imaginado que pudieran existir. Luces de un cielo desconocido, al menos para él, piensa, que se cuelan descaradas para poder ser vistas y admiradas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nils nunca había estado ni tan arriba ni tan acompañado ni tan sorprendido. Nunca había pensado qué podía haber tras esas placas gruesas que cubren parte de la ciudad y que convierten a esa zona en la zona gris. Ahora puede verlo, luces brillando y la rotunda oscuridad de lo que hay más allá.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tom se levanta parsimonioso, saca de su bolsillo un trozo escrito y nadie se sorprende, sólo Nils que se da cuenta que es igual que el que él lleva en el bolsillo del abrigo, sólo que más grande, amarillento y desgastado. Siente la necesidad de tocar el suyo, pero lo dejó abajo, en el abrigo, apoyado en la silla. Nils Vincent Chesterton se siente desconfiado y muy absurdo por no haberles mostrado antes el pequeño secreto que sus nuevos amigos, sabe ahora, podrían haber entendido. Se sienta sin saber cómo hacerlo. Nunca se ha sentado en el suelo. No sabe si será más cómodo apoyar las rodillas contra el suelo o sentarse con las piernas cruzadas o de lado dejando que su brazo sostenga el peso. Opta por la segunda opción, no es cómodo, pero tampoco se está del todo mal.  Tal vez, una de esas mujeres que ahora están tumbadas en el mismo suelo que él, sea la dueña de la sonrisa que le entregó su trozo. Y, aunque eso sólo tal vez,  mira a su alrededor buscando entre las bocas que le rodean alguna que le sea conocida, sin encontrarla.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;object data=&quot;http://www.libretillasdehule.es/msblg/dewplayer.swf?mp3=http://www.libretillasdehule.es/msblg/lloviendo_perros.mp3&amp;amp;showtime=1&quot; height=&quot;20&quot; type=&quot;application/x-shockwave-flash&quot; width=&quot;160&quot;&gt;&lt;param name=&quot;wmode&quot; value=&quot;transparent&quot;&gt;&lt;param name=&quot;movie&quot; value=&quot;dewplayer-mini.swf?mp3=http://www.libretillasdehule.es/msblg/lloviendo_perros.mp3&amp;amp;showtime=1&quot;&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y Tom empieza a leer un extraño poema, en un idioma que Nils no conoce, pero que casi entiende. Probablemente las emociones son iguales en todas las lenguas. O quizás no sea eso.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Inside a broken clock&lt;br /&gt;
Splashing the wine&lt;br /&gt;
With all the Rain Dogs&lt;br /&gt;
Taxi, we&#39;d rather walk&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las palabras recitadas se vuelven canción cuando Tom añade melodía a su voz profunda.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Taxi, taxi, taxi, we&#39;d rather walk&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No esperaba Nils eso, no imaginaba que la crudeza y la ternura se pudieran mezclar en estos  hombres y mujeres desdentados que miran y sonríen de reojo. De nuevo los mira y, por primera vez, los ojos les brillan como si alguna lágrima que viniera de lejos no quisiera caer en esa azotea con rendijas al cielo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Huddle a doorway with the Rain Dogs&lt;br /&gt;
For i am a Rain Dog, too.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sonríe Tom con una vieja sonrisa en la que Nils puede leer más que en ninguna otra. Y encontrar tantas cosas no dichas.  Oh, how we danced and we swallowed the night. For it was all ripe for dreamin. Oh, how we danced away. All of the lights. We&#39;ve always been out of our minds. Y cuando imagina que bajarán callados y tristes a beber más Posca, una voz se une a la de Tom, the Rum pours strong and thin, beat out the dustman, y luego otra y otra, with the Rain Dogs, aboard a shipwreck train, give my umbrella to the Rain Dogs, y otra. For I am a Rain Dog, too. Y todos le siguen y se levantan y bailan locos por la azotea, por toda la azotea, chocando, meciéndose, moviendo sus cuerpos al son de su propia música, contoneándose, Oh, how we danced with the, Rose of Tralee, her long hair black as a raven, gritándole al cielo como lobos que aúllan a la luna que no ven, que desconocen. Y cantan. Oh, how we danced and you. Y gritan. Whispered to me. Y caminan dejando su peso caer sobre una pierna y luego sobre la otra. Y,  You&#39;ll never be going back home, bajan ahora las oscuras escaleras ardiendo rojos de sangre, sudorosos de licor, de baile, de cielo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y Nils, con una voz ronca y capaz, que le cuesta reconocer como propia, canta también, inventa fragmentos y aprende otros. Grita y se balancea. Se apoya y se mece. Siente las cuerdas de su garganta vibrar, el corazón latir con una fuerza que le asusta y las gotas de sudor cayendo por su frente. Oh, how we danced and you. Whispered to me. You&#39;ll never be going back home. You&#39;ll never be going back home.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Camina y baila con los ojos cerrados mientras baja las escaleras. El sabor a licor le llena la boca, pero no está borracho, no de Posca, al menos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot; style=&quot;font-size: x-small;&quot;&gt;* Canción Rain Dogs de Tom Waits.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;a href=&quot;http://nilsvincentchesterton.blogspot.com/2010/10/veintinueve-resaca.html&quot;&gt;[Leer capítulo Veintinueve : Resaca]&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;
&lt;div&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nilsvincentchesterton.blogspot.com/feeds/1405822326799369264/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/33910851/1405822326799369264' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33910851/posts/default/1405822326799369264'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33910851/posts/default/1405822326799369264'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nilsvincentchesterton.blogspot.com/2010/08/veintiocho-rendijas-perros-y-voces.html' title='Veintiocho : Rendijas, perros y voces'/><author><name>Unknown</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='https://img1.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33910851.post-4189559006616889953</id><published>2010-07-20T20:39:00.003+02:00</published><updated>2010-08-06T21:03:35.134+02:00</updated><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Capítulo Veintisiete"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="filósofos"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="NIls Vincent Chesterton"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Novela x entregas"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Subamos"/><title type='text'>Veintisiete : Las manos de los filósofos</title><content type='html'>Delante del número 11 de la calle más oscura de la zona gris, Antón se para, saca una gran llave y la introduce en la cerradura. No es la primera vez que Nils Vincent Chesterton ve una llave, pero siempre le parece algo divertido y antiguo. Seguramente, las personas que vivieron antes de la Gran Catástrofe llevarían abrigos de grandes bolsillos para poder guardar en ellos esas enormes llaves que abrían grandes puertas. Sin embargo, la puerta que hay bajo el número 11 es pequeña, tanto, que Nils tiene que agachar su cabeza para no darse con el umbral.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una estancia vacía, fresca y sin luz les recibe. Cuando cierran la puerta es imposible ver nada. Siente la mano extendida de Antón buscando la suya para poder guiarle. Este acceso es más feo, pero mucho más seguro, le dice Antón. Pero Nils apenas le escucha, sólo piensa en lo raro que es tocar a alguien. No sabe si sentir la mano de Antón, robusta y callosa, es agradable o no, solamente sabe que le desconcierta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bajan por unas estrechas escaleras levemente iluminadas. Se separan sus manos y Nils Vincent Chesterton siente la ausencia de la mano de Antón, un poco de sudor en la suya y extrañeza. Los escalones no son uniformes y se siente torpe dando pasos, a veces, pequeños; otras, profundos. Cuando los escalones son muy altos, se apoya en las paredes que le dejan en las manos un olor a yeso y humedad. Y, al fin, tras una puerta gruesa que aísla el ruido, llegan a la gruta donde mujeres y hombres beben licor de hormiga, ríen desdentados y parece que canturrean canciones que nunca Nils había oído antes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Estamos! Dicen a la vez Antón y Nils como si lo hubieran ensayado. ¡Estamos! Corean Tom y los demás. Los recién llegados se desprenden de sus abrigos y, antes de sentarse, ya tienen frente a ellos dos vasos rebosantes de licor de hormiga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Patti le cuenta que ellos llaman Posca al licor de hormiga. Que Posca era una antigua mezcla de líquidos que los hombres antiguos, mucho más antiguos que los causantes de la Gran Catástrofe, los que pertenecían a las clases más bajas, bebían para refrescarse, emborracharse o evadirse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nils Vincent Chesterton escucha a Patti con atención mientras ella habla y mueve las manos como si dibujara cada cosa que cuenta. Le gusta que a cada sorbo de Posca, Patti se relama los pelillos que tiene sobre el labio formando un fino e imagina que suave bigote.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nils Vincent Chesterton, que no lo esperaba, sonríe agradecido a Etha. Ésta le trae un plato con algo para comer. Sólo para él, dice, este chico no ha comido nada en todo el día. Y todos sonríen socarronamente. Tienes que dejar de tomarla, le dice Jacques. La pastilla marrón, aclara. Aún es pronto, pero verás que es mejor no hacerlo. ¿Para qué es pronto?, se inquieta Nils. Ya lo verás. ¿Qué veré?, pregunta expectante, pero confiado. Digamos, empieza a hablar Syd carraspeando, que más o menos lo mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nils Vincent Chesterton sabe que no van a contarle nada más. Que ya han dicho mucho. Come lo que tiene el plato que no acierta a reconocer ni se atreve a preguntar. Tiene tantas preguntas rondándole la cabeza. Pero con los amigos de Antón, como con el mismo Antón, en lugar de responderlas, lo habitual es encontrar aún más preguntas que hacerse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le recuerdan a los filósofos, seres muy anteriores a la Gran Catástrofe que se lo preguntaban todo, la duda les llevó a la autodestrucción o, al menos eso entendió Nils, y desaparecieron. Lo leyó en la Sala de lectura. ¿Serán estos como los antiguos filósofos?, se dice Nils en voz baja, o eso cree él, pues todos han oído su reflexión y ahora ríen desdentados a carcajadas. Leonard, con los ojos brillantes y burlones, le contesta. Claro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tom alza su copa y propone un brindis por los filósofos. A Nils Vincent Chesterton no le importa haber pensado en alto y que ahora brinden riéndose un poco a costa suya. Y le importa aún menos, pues siente que se avecina una aventura, cuando el mismo Tom, tras apurar el vaso, grita. ¡Subamos! Y todos responden con un tácito sí al dejar sus vasos con un golpe seco sobre la mesa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nils siempre acaba su Posca más tarde que los demás. Imita a los otros dejando el vaso brusca y firmemente sobre la mesa. Mira a Tom y sonríe. Y eso, todos lo saben, es un sí. ¡Subamos! Donde quiera que sea, piensa Nils Vincent Chesterton.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href=&quot;http://nilsvincentchesterton.blogspot.com/2010/08/veintiocho-rendijas-perros-y-voces.html&quot;&gt;[Leer capítulo Veintiocho : Rendijas, perros y voces]&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nilsvincentchesterton.blogspot.com/feeds/4189559006616889953/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/33910851/4189559006616889953' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33910851/posts/default/4189559006616889953'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33910851/posts/default/4189559006616889953'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nilsvincentchesterton.blogspot.com/2010/07/veintisiete-las-manos-de-los-filosofos.html' title='Veintisiete : Las manos de los filósofos'/><author><name>Unknown</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='https://img1.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33910851.post-2286504005294594805</id><published>2010-06-28T09:15:00.001+02:00</published><updated>2010-07-20T22:08:09.395+02:00</updated><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Antón"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Capítulo veintiseis"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Eva"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="NIls Vincent Chesterton"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Novela x entregas"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Religiosas Naturistas"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Tom"/><title type='text'>Veintiséis : Tom y Eva canturrean</title><content type='html'>A Nils Vincent Chesterton, que camina lento, las piernas le flaquean. Siente un vacío en el estómago y sabe que después de tomar licor de hormigas esa sensación irá a peor. Pero no le está permitido entrar a otro comedor que no sea el asignado por zona y sabe que no ir donde Antón es una opción que no es siquiera opción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que cuando llega una hora y 47 minutos antes de las seis, según el reloj de enfrente de la puerta de las religiosas naturistas, simplemente, se sienta en uno de los escalones de la casa blanca a esperar.&lt;br /&gt;Nils Vincent Chesterton piensa que si un Vigilante le pregunta qué hace ahí, no podrá contestar y es más que seguro que se pondrá nervioso y tartamudeará. Tendrá que mentir y eso no le gusta, además de que no le sale muy bien. Así que decide esconderse junto a la puerta de las religiosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escondido y apoyado en la pared, puede oír una agradable música que sale del interior de la casa. Es una música lenta, de notas espaciadas y sutiles que provocan atracción, tal vez, no sea la primera vez que la escucha, pues siente reconocerla, aunque no sepa dónde antes la ha podido oír ni conozca su título. Claro que Nils no sabe el título de ninguna música, tampoco podría nombrar esa melodía que suena cada mañana, aunque sí reconocerla. Le viene a la cabeza el tarareo que venía a su mente, no hace tanto, acompañando al recuerdo de Eva. Nils Vincent Chesterton reflexiona, sin mucho resultado, sobre qué extraño poder tiene la música sobre los sentires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y mientras se debate entre la atracción de la música de la casa de las religiosas naturistas, el recuerdo de Eva y el tarareo de aquella otra música, Nils se deja vencer por una densa neblina que le cierra los ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aparece, girando la esquina y canturreando, Tom cogido de la mano de Eva que, con una botella llena de licor de hormigas, le sonríe. Caminan saltando hasta llegar adonde él. Eva se sienta a su lado y le acaricia el pelo. A Nils, la caricia le resulta un tanto brusca. Piensas dormir toda la tarde, le dice, y la voz de Eva le desconcierta, no parece pertenecerle. Piensas dormir toda la tarde, le repite y su voz se parece terriblemente a la de Antón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nils Vincent Chesterton abre los ojos y suspira. Le hubiera gustado recibir una caricia de Eva, por brusca que fuera, pero se alegra que la voz de ella no suene así y sea Antón el que está frente a él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href=&quot;http://nilsvincentchesterton.blogspot.com/2010/07/veintisiete-las-manos-de-los-filosofos.html&quot;&gt;[Leer capítulo Veintisiete : Las manos de los filósofos]&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nilsvincentchesterton.blogspot.com/feeds/2286504005294594805/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/33910851/2286504005294594805' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33910851/posts/default/2286504005294594805'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33910851/posts/default/2286504005294594805'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nilsvincentchesterton.blogspot.com/2010/06/veintiseis-tom-y-eva-canturrean.html' title='Veintiséis : Tom y Eva canturrean'/><author><name>Unknown</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='https://img1.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33910851.post-3988135147307957706</id><published>2010-06-28T09:13:00.002+02:00</published><updated>2010-06-28T09:22:36.493+02:00</updated><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Antón"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Capítulo veinticinco"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="cápsula"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="marrón"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Novela x entregas"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="vitamina"/><title type='text'>Veinticinco : Marrón</title><content type='html'>&lt;a onblur=&quot;try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}&quot; href=&quot;https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEgKdO9X3zh-u92luyIg7sIUUipGT5DyJzqsjfC7apGYifEaJh0VFvewvrCjZdkg6cJyem4OPMt5ls0xl7h1aCDSMR_GgJazpstwlccrT5fnKdYR3Aaz0dA3dHW2BjYeT4bFyTNWzg/s1600/pastillas_01.jpg&quot;&gt;&lt;img style=&quot;display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 288px;&quot; src=&quot;https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEgKdO9X3zh-u92luyIg7sIUUipGT5DyJzqsjfC7apGYifEaJh0VFvewvrCjZdkg6cJyem4OPMt5ls0xl7h1aCDSMR_GgJazpstwlccrT5fnKdYR3Aaz0dA3dHW2BjYeT4bFyTNWzg/s400/pastillas_01.jpg&quot; border=&quot;0&quot; alt=&quot;&quot;id=&quot;BLOGGER_PHOTO_ID_5487721516364678882&quot; /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;No las tomes. Le dice Antón, dejando caer las palabras. No lo hagas. Repite ahora con firmeza. Pero Nils Vincent Chesterton no puede hacerle caso en algo así. Y manteniendo la mirada en los ojos de Antón, casi en un desafío, traga de un golpe, con la ayuda del líquido proteínico, la vitamina de color marrón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sabe descifrar esa mirada de Antón, tan nueva. No sabe que es lo que éste siente. Si es ofensa, tristeza o dolor. Sólo puede pensar, cuando Antón se va con la mirada baja sin despedirse de él, que le ha decepcionado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que, Nils Vincent Chesterton mete sus dedos en la garganta y se provoca un vómito viscoso. Ante el ruido de la arcada y la cascada de líquido y las pastillas sin disolver que caen al suelo desde la boca de Nils, Antón gira la cabeza y, al ver la escena, corre junto a él. Mirando a un lado y a otro, recoge los restos reconocibles de las cápsulas y los mete en un bolsillo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estás loco, qué has hecho, le dice Antón sonriendo a Nils, quien, extrañado de sí mismo por su acción impulsiva, se relame los labios sintiendo un sabor asqueroso en la boca y una alegría sin nombre en su, ahora vacio, estómago.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te espero hoy a las seis delante de las Religiosas Naturistas. ¿Te parece bien? Y una sonrisa vale como respuesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href=&quot;http://nilsvincentchesterton.blogspot.com/2010/06/veintiseis-tom-y-eva-canturrean.html&quot;&gt;[Leer capítulo Veintiséis : Tom y Eva canturrean]&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nilsvincentchesterton.blogspot.com/feeds/3988135147307957706/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/33910851/3988135147307957706' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33910851/posts/default/3988135147307957706'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33910851/posts/default/3988135147307957706'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nilsvincentchesterton.blogspot.com/2010/06/veinticinco-marron.html' title='Veinticinco : Marrón'/><author><name>Unknown</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='https://img1.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEgKdO9X3zh-u92luyIg7sIUUipGT5DyJzqsjfC7apGYifEaJh0VFvewvrCjZdkg6cJyem4OPMt5ls0xl7h1aCDSMR_GgJazpstwlccrT5fnKdYR3Aaz0dA3dHW2BjYeT4bFyTNWzg/s72-c/pastillas_01.jpg" height="72" width="72"/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33910851.post-7503209923118409791</id><published>2010-06-14T12:04:00.002+02:00</published><updated>2010-06-28T09:20:45.232+02:00</updated><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Capítulo veinticuatro"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Eva"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="feos"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Guerreros"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="la musica del despertar"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="NIls Vincent Chesterton"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Novela x entregas"/><title type='text'>Veinticuatro : Feos</title><content type='html'>&lt;object type=&quot;application/x-shockwave-flash&quot; data=&quot;http://www.libretillasdehule.es/msblg/dewplayer.swf?mp3=http://www.libretillasdehule.es/msblg/smetana_tres_nils.mp3&amp;amp;showtime=1&quot; width=&quot;160&quot; height=&quot;20&quot;&gt;&lt;param name=&quot;wmode&quot; value=&quot;transparent&quot;&gt;&lt;param name=&quot;movie&quot; value=&quot;dewplayer-mini.swf?mp3=http://www.libretillasdehule.es/msblg/smetana_tres_nils.mp3&amp;amp;showtime=1&quot;&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:x-small;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-weight:bold;&quot;&gt;Smetana&lt;/span&gt; &quot;Mi patria&quot;. La música del despertar.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando suena la música del despertar, Nils Vincent Chesterton ya está sentado en el borde de la cama y mira la cara de Eva que parece sonreírle con los ojos adormilados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando baja en el ascensor cuenta lentamente hasta 8, los pisos que le separan de la planta baja y de la salida. Y cuando sube al autobús, se olvida de mirar la pantalla que, de todas maneras, no le anuncia su encuentro con las oficinas centrales para continuar los trámites de su petición.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nils no se sienta donde de costumbre junto a la ventana. Nils Vincent Chesterton, simplemente, no se sienta. Como si tuviera demasiada energía para malgastarla sentándose, permanece de pie.&lt;br /&gt;Mientras con el rabillo del ojo no pierde de vista la puerta de entrada al metrobús, por si Eva sube en alguna parada, observa los bloques de edificios iguales al suyo que se distribuyen a uno y otro lado de la calle. Altos. Blanquecinos. Regulares. Y feos, piensa Nils por primera vez. Feos como los dientes podridos que, a veces, le visitan. Feos como los guardianes sin sonrisa que nunca le miran a los ojos. Feos como las cápsulas marrones de vitaminas. Apartando la mirada de la fealdad que tanto le molesta, el toc, toc- toc de unos dedos atrapa su atención. Un joven, delgado y alto como él, que como él, viste abrigo, sentado erguido y con los ojos cerrados repica con sus dedos en las rodillas un ritmo que Nils cree oír viniendo desde la cabeza del joven. Toc, toc-toc. Unas religiosas naturistas, sentadas detrás del joven, miran por la ventanilla manteniendo ambas el mismo ángulo en la inclinación de sus cabezas. En la misma fila que ellas, al otro lado del pasillo, una mujer de piel arrugada y ojos cerrados ha dejado caer hacia atrás su cabeza. Su boca reseca y abierta emite ronquidos desordenados. Feo, piensa otra vez, como las mañanas que llega a la fábrica sin haberla visto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En punto. Marca la pantalla cuando Nils se identifica en la entrada de la fábrica de dientes. Empleado del mes, piensa. Y aunque la espera, no aparece en su rostro una sonrisa. &lt;br /&gt;Cuando llega a su habitáculo se quita el abrigo, se viste la bata y prepara la ventanilla. Frente al arrimadero coloca la silla, se sienta y aguarda. &lt;br /&gt;Empleado del mes, repite en voz bajita, ¿podrá, se pregunta, un guerrero ser empleado del mes?&lt;br /&gt;Y sabiendo la respuesta se levanta a atender la primera boca del día, Nils Vincent Chesterton.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href=&quot;http://nilsvincentchesterton.blogspot.com/2010/06/veinticinco-marron.html&quot;&gt;[Leer capítulo Veinticinco : Marrón]&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nilsvincentchesterton.blogspot.com/feeds/7503209923118409791/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/33910851/7503209923118409791' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33910851/posts/default/7503209923118409791'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33910851/posts/default/7503209923118409791'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nilsvincentchesterton.blogspot.com/2010/06/veinticuatro-feos.html' title='Veinticuatro : Feos'/><author><name>Unknown</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='https://img1.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33910851.post-4402741590122106923</id><published>2010-05-25T13:53:00.004+02:00</published><updated>2010-06-15T13:31:58.214+02:00</updated><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Capítulo veintitrés"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="cinturón"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="efectos evasivos"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Guardias"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Guerreros"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Inspectores"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="miles de motas de polvo"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="NIls Vincent Chesterton"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Novela x entregas"/><title type='text'>Veintitrés : Miles de motas de polvo en las manos</title><content type='html'>Tumbado en la cama, Nils Vincent Chesterton recorre su habitación con la mirada, se sube a la cama y toma el trozo escrito que dejó en el respiradero. Siente que a pesar de todo es más seguro llevarlo encima que dejarlo ahí. No sabe qué consecuencias tendría si los Guardias o los Inspectores lo descubrieran, pero siente que es mejor que eso no ocurra. Mientras lo regresa al bolsillo del abrigo, se siente observado por el rostro de Eva que parece mirarle desde la pared. Lo sé, Eva, lo sé. No debería tener secretos, pero es algo tan emocionante, casi como tenerte aquí conmigo. Ojalá pudiera llevarte algún día donde Antón. Creo que te gustaría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vuelve a colgar el abrigo. De momento, el trozo escrito está bien ahí. Guardado. Podría destruirlo, pero se aferra al misterio de un mensaje que no entiende y a una desacostumbrada sonrisa que, de alguna manera, le hizo sentirse diferente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero hay algo más, Nils Vincent Chesterton intenta imaginar a la desconocida que ha tenido la necesidad o, tal vez, el capricho de decirle algo. De escribirlo. Por primera vez desde que recibió el mensaje, puede pensar sobre todo ello con claridad. Por primera vez, se atreve a poner palabras a las dudas y a las imágenes que pasan por su cabeza sin que él pueda controlarlas. Debe ser una mujer joven. Y valiente. Con acceso a material extraño. El trozo escrito es flexible y extrañamente frágil. A Nils le da la sensación de que si lo acaricia mucho acabará por desvanecerse en miles de motas de polvo entre sus manos. Puede que lo que mueve a la desconocida no sea valentía o afecto, puede que, sencillamente, esté loca. Nils ha leído sobre los locos. Seres cuya mente no piensa con lucidez y luchan contra lo establecido creando delirantes teorías sobre los que ejercen el poder. A él no le parece de loca la sonrisa que vio ni lo que dice su mensaje. Pero sí el hecho de metérselo en la boca y, como quien habla, dejarlo caer, para que él lea como quien escucha lo que quiere decirle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nils Vincent Chesterton se aferra a las sensaciones, pues saber no sabe nada. Se le ocurre que, de momento, lo mejor es que pase el tiempo. Él siempre ha sido una persona paciente, aunque ahora no le salga muy bien eso de esperar. La desconocida podría volver. O, tal vez, más adelante, cuando se sienta más seguro de poder confiar en ellos, contárselo a Antón y a los chicos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vuelve a colocar la hebilla en el cinturón. Pero justo cuando Nils está a punto de poner el cinturón en el pantalón, se le ocurre. Se sube, cinturón en mano, a la cama y se acerca al respiradero. Qué maravilloso invento, piensa Nils Vincent Chesterton sonriendo, éste del cinturón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A través de una de las rendijas del respiradero va introduciendo el alargado cinturón. La hebilla hace de tope para que éste no se caiga ni resbale. Ahora sólo tiene que bajar y desde la calle ver desde donde cuelga y saber, al fin, que piso es el suyo. En qué planta le posa cada día el inteligente y silencioso ascensor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se coloca los zapatos y se viste el abrigo sobre el mono azul gastado. Toma su identificación. El ascensor le lleva hasta la planta baja. En la calle, cruza hasta la acera de enfrente y levanta la cabeza. Cuenta siete respiraderos antes de llegar a ver su cinturón colgando de una de las rendijas. Así que, como la planta baja no tiene entradas ni salidas de aire, su piso es el número ocho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nils Vincent Chesterton sabe que esta información no le sirve absolutamente de nada. Pero le gusta tenerla. Así que, girando sobre sus  talones, se dirige feliz y un poco más osado hacia los cenadores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La luz cegadora de siempre le da una fea bienvenida. Se sienta, tras recoger su bandeja, en una de las mesas largas, en una punta. Y sólo cuando ya está acabando de ingerir sus vitaminas, se da cuenta de que ni siquiera se ha fijado en las personas que cenan cerca de él. Una mujer de pelo cano habla con otra, sentada frente a ella. Nils no llega a oír sus palabras, más parecidas a suspiros que a palabras. En la mesa contigua un hombre come solo y Nils se ve a sí mismo en él. Sólo que ese hombre no sonríe. Y Nils Vincent Chesterton se descubre haciéndolo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ha pasado un día desde que conoció a los chicos de Antón. Pero, de alguna manera, se siente diferente. Se sabe guerrero y no hormiga. Aunque no sepa muy bien qué significa eso. Pero Tom brindó por ello y a Nils Vincent Chesterton no se le ocurriría llevarle la contraria a un tipo como Tom. Y levantando el vaso de líquido proteínico, Nils Vincent Chesterton, brinda con el aire. ¡Por el nuevo guerrero!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href=&quot;http://nilsvincentchesterton.blogspot.com/2010/06/veinticuatro-feos.html&quot;&gt;[Leer capítulo Veinticuatro : Feos]&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nilsvincentchesterton.blogspot.com/feeds/4402741590122106923/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/33910851/4402741590122106923' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33910851/posts/default/4402741590122106923'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33910851/posts/default/4402741590122106923'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nilsvincentchesterton.blogspot.com/2010/05/veintitres-miles-de-motas-de-polvo-en.html' title='Veintitrés : Miles de motas de polvo en las manos'/><author><name>Unknown</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='https://img1.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33910851.post-4924350597609526191</id><published>2010-05-03T10:18:00.004+02:00</published><updated>2010-05-26T11:10:40.953+02:00</updated><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="azul"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Capítulo veintidós"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="cumpleaños"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="NIls Vincent Chesterton"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Novela x entregas"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="ternura"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Yeso"/><title type='text'>Veintidós : Yeso, azul y ternura</title><content type='html'>Nils Vincent Chesterton piensa. Detrás de la puerta nadie lo verá. Detrás de la puerta ni siquiera miran cuando hay una inspección. Detrás de la puerta con la hebilla recién arrancada del cinturón, Nils rasca con un tímido gesto la pared.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace días que no la ve, una eternidad, en realidad, le parece a Nils, pero recuerda todos los detalles de su rostro. Las manos de Nils aprietan la hebilla con fuerza y ésta, la pared. Araña, cincela, rasca, esculpe y sopla la pared.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sus ojos eran más alargados. Sopla y retira el polvo de yeso. Lástima no poder dibujar el azul.  Hay zonas de la pared donde la hebilla resbala con facilidad y crea surcos profundos y claros. En otras cuesta más y al agarrarla con fuerza, los dedos de Nils se enrojecen. Raya en medio. Recuerda. Bien peinada. Sonríe. Largos mechones, uno a cada lado de su cara delgada. La frente inclinada hacia delante como aquel primer día. Nils araña suavemente la pared para crear el último rasgo. El pómulo izquierdo más marcado, como cuando ella sonríe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nils Vincent Chesterton da dos pasos hacia atrás sin perder la pared de vista. La observa. Ladea la cabeza levemente. Achica los ojos. Traga saliva y suspira.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Regresa al rostro dibujado, sopla suavemente sobre él, retira el polvo de los surcos con la mano, como en una caricia. Y suspira.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando se sienta en la cama, cuando con la hebilla todavía en la mano, mira el rostro de Eva mirándole desde la pared, cuando piensa que le gustaría poder ver el azul de sus ojos, a Nils Vincent Chesterton le extraña la profunda ternura que siente. No recuerda su infancia, pero está seguro de que esa sensación pertenece a entonces.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href=&quot;http://nilsvincentchesterton.blogspot.com/2010/05/veintitres-miles-de-motas-de-polvo-en.html&quot;&gt;[Leer capítulo Veintitrés : Miles de motas de polvo en las manos]&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nilsvincentchesterton.blogspot.com/feeds/4924350597609526191/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/33910851/4924350597609526191' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33910851/posts/default/4924350597609526191'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33910851/posts/default/4924350597609526191'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nilsvincentchesterton.blogspot.com/2010/05/veintidos-yeso-azul-y-ternura.html' title='Veintidós : Yeso, azul y ternura'/><author><name>Unknown</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='https://img1.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33910851.post-196568841015242574</id><published>2010-04-26T12:26:00.005+02:00</published><updated>2010-05-03T10:42:00.490+02:00</updated><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="hebilla"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Hormigas"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Las hadas"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="NIls Vincent Chesterton"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Novela por entregas"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Syd"/><title type='text'>Veintiuno : Las hadas brillan y vuelan, también Syd</title><content type='html'>Nils Vincent Chesterton, ya limpio y seco, viste el mono de color azul gastado. Toma su identificación y la ropa sucia y vuelve a su habitación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aprieta el botón verde número dos y reclama la limpieza de ropa. Por los mismos agujeritos, la misma voz de antes le da permiso para introducir el saco de ropa sucia en el elevador de final del pasillo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nils abre el cajón donde ha ido guardando la ropa sucia y la introduce en la bolsa de limpieza. Saca el cinturón de sus pantalones. Se pincha con la hebilla. Lo enrolla y lo deja sobre la silla. Toma también el abrigo. Sale de su habitación. Lleva medio pasillo recorrido cuando se para en seco y, asustado, mira a un lado y a otro. Gira sobre sus pasos y regresa a la habitación. Cierra la puerta. Extrae del infierno del abrigo el trozo escrito. Ha estado a punto de darlo a lavar. Ahora, suspira aliviado mientras recorre la habitación con la mirada y piensa dónde podría guardar su pequeño y desconcertante mensaje. Gracias. Tranquilo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De nuevo en el largo pasillo, lleno de puertas de las que nunca ha visto salir ni entrar a nadie. No sabe quiénes son sus vecinos y eso por primera vez le causa desconcierto. Viven pared con pared, comparten espacio y aire, caminan cada día por el mismo suelo, y no podría decir qué cara tienen. Hoy, no sabe porqué, le da por pensar en las caras de los que le rodean, las que ve y las que no. Las que conoce y las que le resultan familiares. Hoy, sin saber porqué, piensa y recupera los pequeños detalles de las caras que atrapo en su memoria. Los dientes perfectos de Etta. La cara de Tom tiene una piel arrugada de perro enfadado. Los ojos de Jacques parecen caer hacia los lados, como si fueran dos grandes lágrimas que no llegaran a suceder.  Las mullidas cejas de Leonard se parecen a las paredes del estanque, ¿serán suaves también? Charles pierde la mirada en el vaso, como si fuera un libro que le cuenta cosas, por eso siempre quiere beber más, para leer más, para saber más, mirando las pequeñas olas que habitan en su vaso. Las ojeras de Patti que como una manta arrugada acunan a sus ojos. La nariz de Jack, Nils nunca había visto una igual, exacta en proporciones y bella de mirar. Intenta imaginar la nariz del hombre que vive contiguo a él, cree que es un hombre por sus bruscas pisadas, pero no podría asegurarlo. La mujer que acaba de hablarle desde el comunicador, ¿qué aspecto tendrá? ¿Cómo será su mirada? ¿Su nariz? ¿Y sus dientes?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Del rostro de Eva lo recuerda todo, no se atreve, Nils Vincent Chesterton, a elegir un trocito de ella por encima de otro. Hace una eternidad que no la ve y, sin embargo, podría describir su cara perfectamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Introduce su código en la ranura que hay junto al elevador y éste se abre. Mete su ropa. En dos horas alguien llevará el saco de nuevo a su habitación, pero contendrá ya su ropa limpia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vuelve a su habitación. Se para junto a la puerta de al lado a punto de llamar y saludar al hombre de pisadas bruscas, pero, tal vez, piensa, no sea tan buena idea. Qué puede decirle. Además, va vestido con el mono azul gastado de esperar la ropa limpia y ésa no es una forma de vestir muy adecuada para conocer a alguien. Entra en la habitación. Mira instintivamente al respiradero, allí hace unos minutos ha guardado el trozo escrito. Se sienta en la cama. No huele bien. Ni mal. Simplemente, piensa Nils, no huele a nada. Oler a licor de hormiga, humedad y sudor le hacía sentirse a gusto, a pesar de todo. Y sonríe. Que extrañas son las cosas, sonríe Nils Vincent Chesterton. Cómo puede recordar tan bien oler tan mal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Coge su libro y lo conecta. Una historia de hadas que parece que hace ya mil años tomó prestada de la sala de lecturas. Sentado en la cama empieza a leer. &lt;span style=&quot;font-style:italic;&quot;&gt;Las hadas, todo el mundo lo sabe, son seres mágicos que brillan y bailan al son de los pasos de los hombres.&lt;/span&gt; Las letras bailan ante sus ojos. &lt;span style=&quot;font-style:italic;&quot;&gt;Las hadas sueñan que son personas y, aunque brillan más que los humanos, apagan su luz para mezclarse entre ellos.&lt;/span&gt; Las letras se hacen pequeñas y grandes. &lt;span style=&quot;font-style:italic;&quot;&gt;Y contarles al oído bonitas historias que puedan creer, los hombres y mujeres, que han vivido en un pasado remoto.&lt;/span&gt; Las letras se nublan. Desaparecen o brillan sin que Nils pueda hacer nada más que restregarse los ojos o abrirlos muy abiertos para engañar al sueño. Pero éste es más fuerte y parece que va a ganar la batalla. Así que Nils, conecta el modo de voz y se estira en la cama mientras escucha la historia que sin saber porqué no le parece tan apasionante como las otras historias de hadas que ha leído. U&lt;span style=&quot;font-style:italic;&quot;&gt;na vez un hada brillante quiso ser mujer. Caminaba con sus largas piernas de hada mientras escondía las alas dobladas.&lt;/span&gt; La voz le mece, el tacto del mono de color azul gastado es agradable, sus pies, que no están apoyados en la cama, cuelgan y se balancean sintiendo un cómodo fresquito entre los dedos. Y, en el duermevela de Nils, mientras el hada camina con torpeza con sus piernas desacostumbradas, Tom le pregunta a ésta dónde ha dejado su luz; Odetta, sorprendida, intenta volar sobre la cabeza de Jacques, apesadumbrado por no saber dónde dejó su abrigo; la hebilla del pantalón de Antón pincha las alas de Syd que vuela brillante en círculos concéntricos sobre Leonard que brinda con Jack, en calzoncillos, por la dicha de no ser hormigas nunca más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una alarma que viene desde el comunicador le despierta. Su ropa ya está lista. Han debido pasar dos horas. Abre la puerta y allí está su saco de ropa limpia. No hay nadie, pero tuvo que haber alguien hace unos instantes. Alguien que dejó con cuidado, imagina Nils, el saco apoyado en la pared. Le gustaría saber la cara que tiene la persona que cuida su ropa. Nunca puede ver la cara que hay detrás de las cosas cotidianas, piensa. Tampoco le ven a él, se da cuenta Nils Vincent Chesterton, aquellos que van a la fábrica de dientes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Saca con cuidado toda la ropa del saco y la va colocando en el cajón de la ropa limpia. Cinco pares de calcetines. Diez calzoncillos. Dos pantalones. Revisa que esté todo. Cuatro camisas. Dos jerseys y su abrigo. No ocurre a menudo, pero sí a veces, que hay un descuido. Una vez aparecieron junto a su ropa unos calcetines de color rojo. Le gustaron mucho, pero, claro, los devolvió inmediatamente utilizando el elevador de final del pasillo. Imagina que unos calcetines así son los que debe llevar Syd. Y mientras ordena el cajón se entretiene pensando qué  ropa interior llevarán Eva, Antón y los demás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es cuando coloca el cinturón en el pantalón limpio que se pondrá mañana que abandona, de un manotazo, esos pensamientos. A Nils Vincent Chesterton le brillan mucho los ojos. Vuelve a sacar el cinturón y con el dedo índice acaricia la hebilla. No está mal, creo que puede servir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href=&quot;http://nilsvincentchesterton.blogspot.com/2010/05/veintidos-yeso-azul-y-ternura.html&quot;&gt;[Leer capítulo Veintidós : Yeso, azul y ternura]&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nilsvincentchesterton.blogspot.com/feeds/196568841015242574/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/33910851/196568841015242574' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33910851/posts/default/196568841015242574'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33910851/posts/default/196568841015242574'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nilsvincentchesterton.blogspot.com/2010/04/veintiuno-las-hadas-brillan-y-vuelan.html' title='Veintiuno : Las hadas brillan y vuelan, también Syd'/><author><name>Unknown</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='https://img1.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33910851.post-1337023411256152244</id><published>2010-04-05T18:12:00.005+02:00</published><updated>2010-04-27T09:29:44.105+02:00</updated><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="botones verdes"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Capítulo veinte"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="duchapasillo"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="efectos evasivos"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Estamos todos"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="méritos"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="NIls Vincent Chesterton"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Novela por entregas"/><title type='text'>Veinte : Estamos todos</title><content type='html'>Cuando Nils Vincent Chesterton entra en su habitación, gira 90 grados a la izquierda y acerca su identificación al sensor del comunicador que hay junto a la puerta, medio metro más arriba de la silla donde suele dejar la ropa antes de meterse en la cama. Después, aprieta el botón verde número 1.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobre un rectángulo metálico, tres botones verdes. El primero, para la petición de ducha, que debe realizarse no más de una vez por semana. El segundo botón verde, para la petición de lavado de ropa. Botón que debe apretar cuando necesita lavar sus cinco pares de calcetines, sus diez calzoncillos, sus dos pantalones, sus cuatro camisas, sus dos jerseys y su abrigo. Se aconseja hacerlo cada dos semanas, nunca más de tres, si uno quiere respetar las normas de civismo y convivencia.&lt;br /&gt;El tercer botón, situado en medio y unos centímetros por debajo del botón número 1 y número 2, sirve para pedir la presencia de una Religiosa Naturista. Eso puede hacerse sin límite de veces, pues uno puede necesitar descanso y oración en muchas ocasiones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay otros tres botones a la derecha del comunicador, son pequeños y se confundirían con el panel metálico si no fuera porque están numerados también. El número 4 sirve para recibir comida, sólo puede usarse una vez por temporada y su uso conlleva la pérdida de méritos adquiridos. El número 5, para avisar de la no asistencia al trabajo. Nils nunca ha usado este botón pues su utilización está penada con la pérdida de méritos y con la imposibilidad de usar los efectos evasivos, es decir, que si uno usa ese servicio pierde el derecho a ir al estanque, a la sala de visionados y a la sala de lectura. A Nils le parece desproporcionado, pues piensa que si uno falta a sus deberes, si uno no acude a su trabajo, obviamente, no es por capricho. Él no ha dejado de ir a trabajar un solo día, no suele estar enfermo, pero aunque lo estuviera, aunque le costara mucho levantarse de la cama, Nils Vincent Chesterton está convencido de que iría a trabajar. La sola idea de no poder ir al Gran Invernadero, pensar en no poder tocar las verdes y rugosas paredes del estanque, no sentir la paz que allí siente; tener que prescindir del cosquilleo en el estómago que producen los minutos mágicos en la sala de visionados, esos minutos previos a ver las imágenes que surgen de la oscuridad; la sola idea de atar las alas a la ficción, hace que su estómago se encoja y que Nils sienta auténtico vértigo.  Deseando salir de esa sensación que ahora le aprieta en un puño el corazón, Nils mira el botón desapercibido número 6, tampoco recuerda haberlo usado nunca. Es el botón para los asuntos no preprogramados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A través de unos puntitos que dejan llegar una voz, el comunicador le avisa de que puede realizar su ducha quincenal de forma inmediata.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que Nils Vincent Chesterton sale de la habitación, recorre el largo pasillo que le lleva al ascensor y éste, al introducir su identificación, le lleva hasta el piso subterráneo del edificio donde están las duchas colectivas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al bajar del ascensor se enfrenta a dos puertas. La suya, la de la izquierda, la asignada a los hombres, le lleva a una pequeña salita apenas iluminada con tenues luces de emergencia. A Nils, que las luces de emergencia produzcan un suave reflejo naranja sobre las paredes grises, le hace sentir cómodo y acogido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Va dejando su ropa en el banco de piedra, junto a éste, una silla donde un mono de tela gastada de color azul claro le esperará hasta que acabe su ducha. Ya desnudo, siente fresquito en la nuca, en la espalda y en el culo. Así que intenta ser rápido. Abre la puerta y la cierra, de inmediato, tras él. La duchapasillo con forma de “o” le llevará de nuevo hasta la estancia de la que acaba de salir. Primero: La desinfección. A Nils Vincent Chesterton no le gusta sentir el olor que emanan las paredes, así que, aunque sabe que es importante ese primer paso, camina rápido hasta la segunda parte, el baño de vapor. Este tramo es más agradable y Nils hace que pasea por él, como si fuera un día de lluvia. Aunque no haya visto nunca llover sabe que es algo así, vapor de agua que cae del cielo mojándote el pelo y pegándolo a tu piel. Es probable que los Urbanistas que crearon las duchapasillo se inspiraran en la lluvia. Sí, Nils está casi seguro. Camina lentamente y el vapor entra en sus poros limpiando la piel. Mira las pequeñas luces situadas en lo alto de las paredes. El vapor las difumina y miles de motas de luz y vapor se mueven por encima de su cabeza. La tercera parte: el secado. Aire frío y caliente llega a su cuerpo a bruscas ráfagas. Nils busca los chorros de aire caliente y, encogido, permanece junto a éstos. Quisiera almacenar todo el calor posible, le gustaría no tener que prescindir de ese calor. Ni del sol ni de Antón y sus amigos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El ceño fruncido del que se pregunta, la sonrisa del que es feliz y los ojos adormilados, dibujan una mueca extraña en Nils Vincent Chesterton. Ojalá Eva, piensa. Y no se atreve a decir ningún verbo junto a su nombre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Apoyado en la pared, imagina que el sol es tan acogedor o más que las luces naranjas de emergencia y caluroso como las ráfagas de aire del secado. Y no sabe si eso es soñar, imaginar o querer, pero allí mismo está Jacques que cuenta una historia de alguien a quien amó, Charles llena de nuevo su copa, Syd hace pis en una esquina y mientras Tom canta entre dientes una canción extraña, Odetta que le acompaña, deja ver sus nodientes. Y justo cuando Eva le besa en la mejilla, Antón desde lejos sonríe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object type=&quot;application/x-shockwave-flash&quot; data=&quot;http://www.libretillasdehule.es/msblg/dewplayer.swf?mp3=http://www.libretillasdehule.es/msblg/Nils_cap_20.mp3&amp;amp;showtime=1&quot; width=&quot;160&quot; height=&quot;20&quot;&gt;&lt;param name=&quot;wmode&quot; value=&quot;transparent&quot;&gt;&lt;param name=&quot;movie&quot; value=&quot;dewplayer-mini.swf?mp3=http://www.libretillasdehule.es/msblg/Nils_cap_20.mp3&amp;amp;showtime=1&quot;&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href=&quot;http://nilsvincentchesterton.blogspot.com/2010/04/veintiuno-las-hadas-brillan-y-vuelan.html&quot;&gt;[Leer capítulo Veintiuno : Las hadas brillan y vuelan, también Syd]&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nilsvincentchesterton.blogspot.com/feeds/1337023411256152244/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/33910851/1337023411256152244' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33910851/posts/default/1337023411256152244'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33910851/posts/default/1337023411256152244'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nilsvincentchesterton.blogspot.com/2010/04/veinte-estamos-todos.html' title='Veinte : Estamos todos'/><author><name>Unknown</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='https://img1.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33910851.post-3044621742228936379</id><published>2010-03-23T20:36:00.005+01:00</published><updated>2010-04-11T18:07:45.823+02:00</updated><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Capítulo diecinueve"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="ceja"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="NIls Vincent Chesterton"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Novela por entregas"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Posca"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Tom"/><title type='text'>Diecinueve : La ceja izquierda de Tom</title><content type='html'>Nils Vincent Chesterton, sentado frente al ventanuco, espera que una boca aparezca, se apoye en el arrimadero y le libre del sopor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nils Vincent Chesterton espera, pero no llega nadie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aún sentado, toma con las manos la silla y, dando pequeños pasitos hacia la derecha de la ventanilla, se acerca a la pared para poder apoyar su cabeza en ella. Intenta arañar minutos en los que dormir, aunque a intervalos abre el ojo izquierdo por si asoma alguna boca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llaman a la puerta y de un respingo se levanta Nils que se había quedado dormido, sin ojo izquierdo que mire a intervalos ni bocas que asomen ni frío que sentir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mueve la boca de un lado a otro desencajando la mandíbula y volviéndola a encajar. Se frota los ojos y luego los abre como si le hubieran dado un susto. No sabe quién puede ser. Los inspectores no llaman, entran. Se coloca bien la bata. Que no se note que se ha dormido. Abre la puerta. Por suerte, es Antón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se alegra de ver la bandeja con el alimento matinal, tiene hambre de lobo, piensa Nils que sólo vio un lobo en un documental, pero que le pareció un animal feroz. También se alegra de ver a Antón, claro. Antón le sonríe socarronamente como quien ha pillado a otro haciendo lo mismo que él un ratito antes. Nils no se da mucha cuenta, pero Antón le mira, en realidad, como miraría un maestro a su aprendiz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nils come mientras Antón le mira. Éste acerca su nariz todo lo que puede a Nils. Hueles mal, le dice. Ya. Y Antón le explica que, a veces, después de una noche con los chicos, cuando llega al edificio donde vive, deja la ropa tendida en la puerta de la calle y la recoge al día siguiente, antes de ir a trabajar. No puede decirse que huela bien, pero sí mucho mejor. Nils piensa que la próxima vez probará eso, pues es insoportable el olor que desprende.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy parece que tardan en llegar las ideas a su cabeza como si cogieran caminos más largos que de costumbre, pero al oír las estrategias de Antón se le ocurre que pronto le volverá a invitar o, tal vez, ya no necesite invitación y pueda ir cuando quiera, aunque no recuerda bien como llegar. Antón interrumpe como si pudiera oír sus pensamientos. Hoy, nada de Posca, a lavar la ropa y a dormir como un buen chico. Sí, responde Nils. ¿Qué es “Posca”? Mañana te lo contaré. Es mejor no hablar de ciertas cosas aquí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por primera vez desde que conoce a Antón, Nils Vincent Chesterton ha entendido lo que quiere decir aunque no emplee todas las palabras, sabe a qué se refiere con “ciertas cosas” y tiene la seguridad, casi el absoluto convencimiento, de que mañana le contará qué es Posca. Nils recuerda el levantamiento de ceja izquierda de Tom, un gesto elegante y firme de persona que sabe mucho de la vida y quiere incorporar ese gesto a su rostro. Así que, ensayando alzar la ceja izquierda a la vez que deja el vaso de sopicaldo sobre la bandeja, dice: lo entiendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y no dicen más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Generalmente, no se le hace pesado trabajar, le gusta. Esperar de pie como un buen empleado a las bocas que se asoman a la ventanilla; debido a las normas, evitar tocarlas, pero con delicadeza tratar de observar y corregir los dientes estropeados y conseguir mantener los que están en perfecto estado. Anotarlo en la pantalla. Y, de nuevo, esperar una nueva boca en la que leer nuevas caries. Generalmente no, pero hoy le parecen interminables las horas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Además, ha sido un día sin mucho trabajo. Para ir a la fábrica de dientes no es necesario esperar al día de fiesta ni pedir permisos especiales ni rellenar formularios, por eso siempre hay un goteo de gente que va a ponerse dientes nuevos. Pueden venir desde todos los rincones de la ciudad y pertenecer a cualquier categoría. Y pensando en estas cosas en las que no suele pensar, Nils Vincent Chesterton se pregunta, probablemente por primera vez, porqué es tan difícil ver el sol y tan sencillo recibir dientes nuevos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un par de bocas después, sale Nils de trabajar. Arrastrando los pies, camina hacia la parada. Cuando entra en el metrobús, la pantalla le responde silencio. No hay noticias del sol, se dice en voz bajita, y en un alarde de seguridad, piensa, de momento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href=&quot;http://nilsvincentchesterton.blogspot.com/2010/04/veinte-estamos-todos.html&quot;&gt;[Leer capítulo Veinte : Estamos todos]&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nilsvincentchesterton.blogspot.com/feeds/3044621742228936379/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/33910851/3044621742228936379' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33910851/posts/default/3044621742228936379'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33910851/posts/default/3044621742228936379'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nilsvincentchesterton.blogspot.com/2010/03/diecinueve-la-ceja-izquierda-de-tom.html' title='Diecinueve : La ceja izquierda de Tom'/><author><name>Unknown</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='https://img1.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33910851.post-8707972410347418451</id><published>2010-03-08T16:37:00.007+01:00</published><updated>2010-03-23T20:45:52.199+01:00</updated><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Capítulo dieciocho"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="la musica del despertar"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="NIls Vincent Chesterton"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="norecuerdos"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Novela por entregas"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Vigilantes"/><title type='text'>Dieciocho : Sinfonía nº 9</title><content type='html'>Camina camina camina.&lt;br /&gt;Nils Vincent Chesterton cree que tarde o temprano encontrará una calle que le sea familiar. Aunque, bien pensado, no tiene por qué.&lt;br /&gt;Oye unas voces y reconoce de lejos el uniforme negro de los Vigilantes nocturnos.&lt;br /&gt;Sigilosamente, se esconde en la esquina más cercana, con la espalda bien apretada a la pared y conteniendo la respiración. Esto está mal. Esconderse de los Vigilantes está mal. Pero es tarde, muy tarde, imagina, y no cenó y no podría hablar con claridad, ni siquiera mirarles a los ojos. Nils Vincent Chesterton siente un desconocido cosquilleo en el estómago que no le molesta en absoluto, aunque no pueda ponerle nombre. Oculto y con los sentidos adormecidos por el licor de hormigas, por el mucho licor de hormigas, que ha bebido, al principio no reconoce, por el tacto, el trozo escrito que lleva en el bolsillo. Lo palpa con más cuidado y al descubrir lo que es, aún teme más por si le descubren los Vigilantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero hay algo más poderoso que el miedo y es esa sensación fantástica que le hace sonreír. Aún amenazado y a la intemperie se siente más valiente y menos solo que nunca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los Vigilantes cruzan la calle semioscura hacia donde está él y aunque Nils sabe que no le han visto, su corazón late tan fuerte que teme que lo oigan. Están acercándose, pero giran sobre sus propios pasos y caminando en diagonal se alejan. Y es que los Vigilantes, descubre Nils aliviado, hacen la guardia caminando en zigzag. Nils corre aprovechando el zag y el camuflaje que le proporcionan las sombras. Corre y camina, camina y corre y se para y respira y una risa nerviosa se le escapa, que nunca había corrido tanto y sentido de cerca el peligro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Reconoce al fin una calle y otra y otra y llega frente a los comedores cerrados y calle abajo llega a su edificio. Se identifica. Camina casi de puntillas. Toma el ascensor. Se identifica. Descansa las manos en sus rodillas y respira hondo. Sale del ascensor. Primero tomando carrerilla, después dejándose deslizar, recorre el largo pasillo. Se identifica. Entra en su caja. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con la punta del zapato izquierdo pisando el talón del derecho, consigue quitarse el primer zapato; con la mano en el talón del zapato izquierdo, se quita el segundo y lo deja caer. Tira el abrigo al suelo al mismo tiempo que cae sobre la cama boca abajo con los brazos en cruz. Una imagen aparece en la cabeza de Nils, una imagen que lucha por hacerse clara, no sabe de dónde viene, parece una Religiosa Naturista que sube una escalera en una calle iluminada, lleva un vaso y sonríe a carcajadas con su boca desdentada, la imagen se esfuma como un destello cuando suena la música del despertar, dejando como falso señuelo un leve hilo de baba que cae hasta la almohada desde la boca de Nils que aún sonríe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object type=&quot;application/x-shockwave-flash&quot; data=&quot;http://www.libretillasdehule.es/msblg/dewplayer.swf?mp3=http://www.libretillasdehule.es/msblg/dvorak_nils.mp3&amp;amp;showtime=1&quot; width=&quot;160&quot; height=&quot;20&quot;&gt;&lt;param name=&quot;wmode&quot; value=&quot;transparent&quot;&gt;&lt;param name=&quot;movie&quot; value=&quot;dewplayer-mini.swf?mp3=http://www.libretillasdehule.es/msblg/dvorak_nils.mp3&amp;amp;showtime=1&quot;&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:x-small;&quot;&gt;DVORAK Sinfonía nº 9 &quot;Del Nuevo Mundo&quot; (1893)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se levanta, vuelve a ponerse los zapatos y toma el abrigo del suelo, donde apenas lleva dos minutos y hip, sale Nils con los ojos aún cerrados.&lt;br /&gt;Duda si ir al trabajo dando un paseo para que un poco de aire le despeje, pero dormir 15 minutos más, los que dura el trayecto en metrobús, le parece mejor idea.&lt;br /&gt;De haber tenido notificación de una próxima entrevista para conseguir su acceso a ver el  sol, no lo hubiera visto, pues Nils muestra su identificación y, sin mirar la pantalla, entra deprisa. Sólo piensa en caer sobre el asiento, apoyar su frente en la ventanilla y no pasarse la parada.&lt;br /&gt;Duerme plácido Nils que bebió hormiga, que conoció a Tom, Syd, Jacques y a los demás, que admiró la gorda belleza de Etta, que vio reír y juraría que hasta cantar a un grupo de bastante más de 8 mujeres y hombres desdentados, que volvió a casa pisando las sombras.&lt;br /&gt;Duerme plácido Nils que cuando Eva entra y se sienta junto a él, no se da cuenta. Eva le mira con una sonrisa, le mira como Nils no podría haber aguantado sin ponerse colorado de un rojo que nunca han visto en la zona gris de la ciudad.&lt;br /&gt;Y cuando llegan a la parada, Nils, como en un acto reflejo, se levanta sobresaltado y sin pedir disculpas a las dos Religiosas Naturistas que han ocupado los asientos frente a él. Consigue llegar al pasillo central y de éste a la salida. Da un salto y sus pies tocan tierra mientras oye cerrarse la puerta del metrobús. No se girará y no sabrá, probablemente no llegue a saber nunca, que el suave codazo que le despertó, le fue propinado por Eva, a quien no verá mirarle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Subiendo la cuesta que le lleva a la fábrica, un olor terrible le hace dibujar una mueca de asco. Busca la procedencia de ese olor agrio y húmedo. Es él mismo, descubre. Nils Vincent Chesterton reconoce en su abrigo todos los olores de la gruta de Antón. Y aún con la mueca puesta, sonríe. Nunca oler tan mal le había parecido tan buena idea, piensa mientras entra en su habitáculo. Se quita el maloliente abrigo pensando en las ganas que tiene de ver a Antón, pues no recuerda haberle dado las gracias al marcharse. &lt;br /&gt;No recuerda muy bien cómo salió ni por dónde, no recuerda haber usado la trampilla de casa de Etta. Se le mezclan en una nebulosa la voz peculiar de Tom con el bigote de Odetta o ¿era de Patti?, nunca había visto a una chica con bigote y le parecía bonito. Recupera de su memoria el ruido de los vasos y los dados sobre la mesa y la historia sobre una mujer que les contó Jacques. La verdad es que recuerda muy poco, casi nada, y Nils Vincent Chesterton decide que son los mejores norecuerdos que nuca ha tenido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href=&quot;http://nilsvincentchesterton.blogspot.com/2010/03/diecinueve-la-ceja-izquierda-de-tom.html&quot;&gt;[Leer capítulo Diecinueve : La ceja izquierda de Tom]&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nilsvincentchesterton.blogspot.com/feeds/8707972410347418451/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/33910851/8707972410347418451' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33910851/posts/default/8707972410347418451'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33910851/posts/default/8707972410347418451'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nilsvincentchesterton.blogspot.com/2010/03/dieciocho-sinfonia-n-9.html' title='Dieciocho : Sinfonía nº 9'/><author><name>Unknown</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='https://img1.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33910851.post-7447110315383031674</id><published>2010-02-08T09:10:00.008+01:00</published><updated>2010-03-08T17:42:56.551+01:00</updated><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Antón"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Capítulo diecisiete"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Guerreros"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Hormigas"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="NIls Vincent Chesterton"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Novela por entregas"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Religiosas Naturistas"/><title type='text'>Diecisiete : Antón y las hormigas</title><content type='html'>Nils Vincent Chesterton no sabe cuánto tiempo ha pasado cuando abre los ojos y ve a la Religiosa Naturista sonriendo a su lado. La Religiosa se gira y empieza a caminar. Nils le sigue. Ella ya no se gira. Él ya no observa a su alrededor. Los pasillos laberínticos y largos y blancos son parte de la despedida para que uno vaya haciéndose a la idea de que le espera el exterior con su gris y su ruido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se despiden con un gesto mudo como quienes han compartido ya mucho y no necesitan de palabras. Nils puede sentir la sangre corriendo más lenta en su interior, percibe su cuerpo más ligero y puede escuchar el silencio que habita en él. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hola de Antón llega a sus oídos y sus ojos se achican y sus hombros se levantan como quien está a punto de oír un portazo inevitable provocado por una ráfaga de viento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Caminan caminan caminan y Nils no sabe a dónde van ni por qué calles lo hacen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De los libros sobre Hadas, del estanque, de su trabajo, Nils imagina de qué podrá hablar con los amigos de Antón y ensaya frases que puedan hacerle parecer interesante. Le gustaría caerles bien y que Antón se sintiera orgulloso de haberle llevado. Antón parece estar más contento que de costumbre, porque aunque apenas le habla, le mira y sonríe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegan a una calle donde Nils diría que hay menos luz que en el resto de la zona gris y más edificios anteriores a la Gran Catástrofe. Antón se para un instante y como si lo eligiera al azar, decide acercarse al edificio de apariencia más antigua. Estás seguro de qué es aquí, pregunta Nils al sentir la duda de Antón. Podríamos entrar por otro, pero acabo de elegir el edificio más bonito para ti, le contesta Antón en tono bromista, pero amable. No pensaba Nils que pudiera, su nuevo amigo, tener esa delicadeza, pero le gusta ese rasgo recién descubierto. Y siente que está muy contento de estar allí junto a Antón y que no le importa en absoluto no cenar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur=&quot;try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}&quot; href=&quot;https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEhwL-NeBl-NwLcJZexI8ES3_iANMfZFbvCTbDcfPY_LGVYka7hyphenhyphen0SxlFaGewV0DVBfTXrnK-mrhSZYFjUTeaXCNarXG4kSxrbm9PilT9jqtwiF17FqKEavscvxMyuoEWThj_TjAFw/s1600-h/Nils17.jpg&quot;&gt;&lt;img style=&quot;display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 300px; height: 400px;&quot; src=&quot;https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEhwL-NeBl-NwLcJZexI8ES3_iANMfZFbvCTbDcfPY_LGVYka7hyphenhyphen0SxlFaGewV0DVBfTXrnK-mrhSZYFjUTeaXCNarXG4kSxrbm9PilT9jqtwiF17FqKEavscvxMyuoEWThj_TjAFw/s400/Nils17.jpg&quot; border=&quot;0&quot; alt=&quot;&quot;id=&quot;BLOGGER_PHOTO_ID_5436247850095120898&quot; /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Suben dos escalones estrechos de piedra gastada por el centro, llaman a la puerta. Nils puede oír como alguien camina al otro lado, se para, suspira y, sin abrir la puerta, una voz pregunta, ¿hormiga? A lo que Antón, apoyándose en la puerta, susurra. Una vez lo fuimos. Y la puerta se abre. Antón saluda a Etta, una mujer gorda de sonrisa grande. Nils observa a esa mujer de dientes enormes y blancos que cierra su boca tras la sonrisa que les ha dedicado. Etta vuelve a sentarse cerca de la puerta en una butaca de color verde y mirando hacia el techo, espera. Espera a que alguien vuelva a llamar a la puerta, cree Nils, al que le gustaría quedarse toda una noche mirando a Etta, pues nunca antes ha visto unos dientes como aquellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nils y Antón recorren un pasillo que les lleva a un comedor amueblado con sillas, mesas y unas estructuras que Nils no ha visto nunca y no sabe cómo se llaman que lo rodean todo. Sin duda, se trata de una de las pocas casas conservadas. Antón levanta la mesa desde uno de los laterales y pegado a sus patas un trozo de suelo se abre frente a Nils. Unas escaleras permiten que ambos bajen y gracias a una palanca, pueden, desde dentro, cerrar la puerta del suelo y dejar bien colocada la mesa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ante el silencio expectante de Nils, Antón le explica que hay muchas entradas, pero que ha elegido la más efectista para sorprenderle. Nils sonríe de medio lado no para parecerse a Antón, sino porque no le hace mucha gracia sentir que entra a un lugar que seguro está prohibido. Bajan y bajan por unas escaleras estrechas que dan a una salita oscura con paredes húmedas de piedra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se oye rumor, ruido que se convierte en sonidos claros y palabras cuando entran en una habitación alargada. ¡Estamos!, saluda Antón y todos gritan, ¡Estamos! y ríen como si fueran terriblemente felices. El techo bajo y abovedado hace que los sonidos se repartan y paseen por todos los pasillos, la humedad es más intensa que fuera y olores desconocidos hacen que Nils agudice la nariz intentando encontrar nombres que los identifiquen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y este lugar… Era un refugio antiaéreo antes de la Gran Catástrofe, acaba la frase Antón.  La mayoría se han perdido u olvidado, pero nosotros conservamos éste. ¿Y lo saben los Urbanistas? Antón se gira bruscamente, parece que va a gritarle o algo así, pero su cara se relaja y, ¿tú qué crees?, le dice. Nils sabe que no se acostumbrará nunca a estas preguntas que no necesitan respuesta, pero que casi las prefiere a las medias frases de Antón. De éstas puede encontrar las respuestas; de aquellas, no la continuación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasillos y más pasillos que se abren en pequeñas salas y se vuelven a cerrar en paredes que toman forma de embudos. Mesas de todas las formas y tamaños, sillas, sillones y butacas ocupados por hombres y mujeres que hablan, ríen, saludan, beben y algunos, juraría Nils Vincent Chesterton, que cantan. Sin embargo, lo que más le extraña a Nils es que a la mayoría le faltan dientes. Antón saluda a unos, mueve la mano hacia otros, hace un gesto con la cabeza. Parece que todos se conocen y entonces Nils piensa que sin duda allí no es importante que más de ocho personas no se puedan reunir. Aún así le pregunta a Antón. Éste ni siquiera le contesta, se ha girado y le ha mirado como nunca le había mirado. Nils reconoce en esa mirada la condescendencia, con mucho cariño, eso sí. No sabe por qué, pero Antón le aprecia, eso puede saberlo sin tener que preguntarlo, simplemente, lo puede sentir. Como puede sentir un cosquilleo nuevo, no necesariamente agradable, al estar seguro de que no deberían estar allí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegan a una habitación más grande que las anteriores llena de mesas y sillas desiguales donde hombres y mujeres desdentados y sonrientes hablan, beben y parecen cantar.  Algunos están de pie y apuran los vasos y las palabras. ¡Estamos! Saluda Antón, más efusivo que las veces anteriores, y todos se levantan, ¡Estamos!, para abrazar a Antón. Nils Vincent Chesterton nunca ha visto abrazos como esos. Tan duros, fuertes e intensos, no sabe si sabrá corresponder a uno, por suerte es algo entre amigos. Y, de momento, él no lo es.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antón mira a los chicos y les presenta. Éste es Nils Vincent Chesterton. Después mirando a Nils nombra mientras señala a Tom, que le mira desde una sonrisa burlona; Charles, que levanta su vaso medio lleno a modo de brindis; Odetta, que le guiña un ojo;  Patti, que le mira fijamente; Syd, Leonard,  Jack y Jacques.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antón le explica que no son sus verdaderos nombres, son sus nombres de guerra. Y todos ríen. Jack le cuenta que son cantantes, escritores, personajes de antes de la Gran Catástrofe de los que han tomado sus nombres para no ser hormigas. Esta explicación no le aclara nada, pero no se atreve a decirlo. Quiere caerles bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras Antón desaparece por la columna de la izquierda del final de la oscura sala, Nils se pregunta por qué saben tanto sobre la vida antes de la Gran Catástrofe, de dónde habrán sacado esos nombres,  si “Antón” será nombre de guerra o de hormiga y quiénes serán las hormigas. Antón regresa y le entrega un vaso que desprende un olor terrible, pero que a Nils le parece lo mejor del mundo cuando Tom levanta su vaso, brinda por el nuevo guerrero y todos ríen. No sabe tan mal como huele, piensa Nils, que cuando pregunta y le dicen que es destilado de hormiga no se lo cree, pero que decide no insistir porque sabe que esos tipos son malos respondedores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es muy agradable sentir el codo de Syd junto a su brazo, estar apretado entre éste y Jacques. Jacques no es muy hablador, parece pensativo, como si estuviera en otro lugar.  Le gusta la fuerza con la que Charles coge el vaso como si al dejarlo en la mesa éste se fuera a ir corriendo, los vacía con facilidad y regresa a la barra, que queda tras la columna, a por más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y mientras va sintiendo un profundo calor que va de dentro a fuera, mientras les observa, llega, Nils Vincent Chesterton, al profundo convencimiento de que no hablará nunca con ellos de Hadas ni de trabajo, que es inútil ensayar conversaciones y que escuchándoles aprenderá, aprenderá aunque aún no sepa el qué. Además, al tercer vaso de hormiga destilada, que Antón y Odetta se han encargado de servirle, ha dejado de contar las normas saltadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href=&quot;http://nilsvincentchesterton.blogspot.com/2010/03/dieciocho-sinfonia-n-9.html&quot;&gt;[Leer capítulo Dieciocho : Sinfonía nº 9]&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nilsvincentchesterton.blogspot.com/feeds/7447110315383031674/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/33910851/7447110315383031674' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33910851/posts/default/7447110315383031674'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33910851/posts/default/7447110315383031674'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nilsvincentchesterton.blogspot.com/2010/02/diecisiete-anton-y-las-hormigas.html' title='Diecisiete : Antón y las hormigas'/><author><name>Unknown</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='https://img1.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEhwL-NeBl-NwLcJZexI8ES3_iANMfZFbvCTbDcfPY_LGVYka7hyphenhyphen0SxlFaGewV0DVBfTXrnK-mrhSZYFjUTeaXCNarXG4kSxrbm9PilT9jqtwiF17FqKEavscvxMyuoEWThj_TjAFw/s72-c/Nils17.jpg" height="72" width="72"/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33910851.post-5203917413905661955</id><published>2010-01-19T11:42:00.006+01:00</published><updated>2010-02-09T15:24:29.231+01:00</updated><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Capítlo dieciséis"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="dos horas  tres pasos"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="NIls Vincent Chesterton"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Novela por entregas"/><title type='text'>Dieciséis : Dos horas y Tres pasos</title><content type='html'>Eso sólo si prefieres cenar que venir, le ha dicho Antón como si ya supiera la respuesta. Nils no cree que haya nada de malo en no ir a cenar. Sabe que saltarse una comida no es saludable, que con el tiempo repercute en la salud, la productividad y el bienestar general de la Comunidad, lo ha leído en las pantallas de los consejos cívicos que hay en las paradas del metrobús. Pero por un día no pasa nada, lo malo es si uno se acostumbra. Podría haberle dicho a Antón de quedar más tarde, pero no se le ha ocurrido, ahora lo piensa, pero no antes, le ha sorprendido tanto que le invitara… Los comedores abren justo a las seis, así que es imposible estar en dos lugares a la vez, no pasa nada por un día, supone. Aunque justo ahora que necesita todos los méritos para poder ir a ver el sol parece que no para de cumplir irregularidades. Primero fue la insensatez del hipopótamo; luego, lo del trozo escrito, aunque de eso no tiene la culpa, y ahora, Antón y su no cenar. Tal vez haya cena allá donde vayan, eso estaría bien. Nunca ha cenado en un lugar que no sea el comedor que tiene asignado, pero la gente con amigos, tal vez, varíe de comedor. Y los que van a la última sesión de visionados a las siete, tal vez, pueden llevarse la comida. Es decir, que a lo mejor hay facilidades para no tener que comer a la misma hora y en el mismo lugar cada día. Lo preguntaré, es posible que me esté preocupando por nada, piensa Nils sin mucho convencimiento. Tiene tantas ganas de ir con Antón que aplaza su juicio, lo preguntaré, se dice de nuevo, en una actitud no muy propia de Nils. Lo que no puede pasar, lo que sí resultaría un grave error sería si a las nueve no está ya en la cama, pero no será una cita muy larga, piensa Nils Vincent Chesterton que nunca ha tenido una cita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur=&quot;try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}&quot; href=&quot;https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEgcrELlGOILRfj37Ie6KrAxF3mwYsGUoChOY9GTrLQgnapGEuhNv6Xrebdwgjf8sof5rxoUh8sASpXfNrQcyWKUfNHNHonm6EJU9B0eVQlIKpnq0vvPBWefIdweFNek_JE93A09ng/s1600-h/numero_nils16_ok.jpg&quot;&gt;&lt;img style=&quot;display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 292px;&quot; src=&quot;https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEgcrELlGOILRfj37Ie6KrAxF3mwYsGUoChOY9GTrLQgnapGEuhNv6Xrebdwgjf8sof5rxoUh8sASpXfNrQcyWKUfNHNHonm6EJU9B0eVQlIKpnq0vvPBWefIdweFNek_JE93A09ng/s400/numero_nils16_ok.jpg&quot; border=&quot;0&quot; alt=&quot;&quot;id=&quot;BLOGGER_PHOTO_ID_5428809759964718690&quot; /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;A las cuatro en punto sale de trabajar. Baja la cuesta de la fábrica de dientes y camina dos calles a la izquierda. Ya está enfrente del edificio blanco, la casa 279 de las Religiosas Naturistas. Dos horas. Quedan dos horas largas muy largas para encontrarse con Antón en ese mismo lugar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasea calle arriba. Pasea calle abajo. Juega con sus pies a no tocar la línea que divide las baldosas. Se peina con los dedos. Frota el empeine del zapato derecho con la parte trasera del pantalón de su pierna izquierda y luego, limpia del mismo modo su zapato izquierdo. Se coloca bien el abrigo. Mira el reloj, el gran reloj del final de la calle. Las cuatro y once minutos. Aún. Todavía. Sólo las cuatro y once minutos. Y decide entrar a visitar a las Religiosas Naturistas. Cuando llama al timbre recuerda el trozo escrito que guarda en el bolsillo, se siente culpable de no haberse fiado de Antón, el bueno de Antón que dentro de dos horas menos once minutos le presentará a sus amigos, bueno, a los tipos con los que le gusta estar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Del gran portalón blanco se abre una ventanilla con rejas blancas también. Unos ojos marrones y amables le miran, todo es tan blanco que si los ojos que le miran hubiesen sido blancos también, a Nils no le hubiera extrañado, bueno, tal vez, un poco. Los ojos parecen sonreír, pero es una sonrisa muda, por lo visto le toca hablar a él. Como no suele visitar a las Religiosas Naturistas no sabe muy bien qué decir y, aunque la verdad es siempre el mejor camino, no cree que decir que está allí porque no sabe qué hacer durante dos horas nerviosas sea lo más adecuado. Buenas tardes, busco un momento de calma, se le ocurre. Los ojos ríen. Podría entrar y meditar en vuestra casa. Los párpados asienten como si hubiera dado con la contraseña. Se cierra la ventanilla y se abre la puerta. Nils aliviado entra y bajando la cabeza saluda a la Religiosa. Paz y Gratitud. La Religiosa debe de haber hecho promesa de silencio, piensa Nils, pues no dice nada, sin embargo, sus maneras pausadas y su expresiva mirada hace que uno entienda bien lo que quiere. Ella camina y se va girando cada tres pasos para ver si Nils la sigue. Nils la sigue. Durante los tres pasos él observa a su alrededor, al cuarto la mira a ella para devolverle el gesto de asentimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recorren pasillos blancos, laberínticos y largos, muy largos. Nils imagina que para volver debería haber dejado señales como en aquel libro de hadas que leyó, que de otra forma no podrá salir de ahí. Aunque se respira tanta paz entre esas paredes que parecen murmurar oraciones, que no poder salir de ahí es algo que no le preocupa, no ahora, al menos. Uno de los pasillos lleva a una habitación cuadrada y sin techo rodeada de arcos. Sillas dispuestas también en forma de cuadrado, se miran unas a otras, cojines en el suelo y taburetes bajos. Caminan hasta el centro y la Religiosa Naturista se para. Sin mediar palabras ni gestos, Nils entiende que debe elegir un lugar. Elige una de las sillas de la punta y se sienta. La Religiosa Naturista se sienta en la silla de enfrente y cierra los ojos. Nils desabrocha los botones de su abrigo, descansa sus manos en las rodillas y cierra los ojos también. Paz y Gratitud, dice y ella le responde. Paz y Gratitud. A Nils, oír la voz suave de la Religiosa Naturista, le calma. Y sin saber cómo, Nils Vincent Chesterton siente que escucha las oraciones no dichas de la mujer que se ha sentado frente a él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href=&quot;http://nilsvincentchesterton.blogspot.com/2010/02/diecisiete-anton-y-las-hormigas.html&quot;&gt;[Leer capítulo Diecisiete : Antón y las hormigas]&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nilsvincentchesterton.blogspot.com/feeds/5203917413905661955/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/33910851/5203917413905661955' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33910851/posts/default/5203917413905661955'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33910851/posts/default/5203917413905661955'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nilsvincentchesterton.blogspot.com/2010/01/dieciseis-dos-horas-y-tres-pasos.html' title='Dieciséis : Dos horas y Tres pasos'/><author><name>Unknown</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='https://img1.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEgcrELlGOILRfj37Ie6KrAxF3mwYsGUoChOY9GTrLQgnapGEuhNv6Xrebdwgjf8sof5rxoUh8sASpXfNrQcyWKUfNHNHonm6EJU9B0eVQlIKpnq0vvPBWefIdweFNek_JE93A09ng/s72-c/numero_nils16_ok.jpg" height="72" width="72"/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33910851.post-5774456918260617417</id><published>2010-01-05T11:58:00.008+01:00</published><updated>2010-01-20T14:13:33.902+01:00</updated><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Capítulo quince"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="invitación"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="NIls Vincent Chesterton"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Novela por entregas"/><title type='text'>Quince : La invitación</title><content type='html'>&lt;a onblur=&quot;try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}&quot; href=&quot;https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjON7DTXAKiCKsjVvKHahyphenhyphenrWdNTNX8xyNAFIYVzuAGbFv7t8Z2YSfcO16CcAj-fGu7FINzNifOtkTQAWyxGkFXifmolUHWDbiaqIBp2bARwzEiRRaxo-0Jp8bk2FfHDh6vG1-cKpA/s1600-h/bandeja_nils3a_ok.jpg&quot;&gt;&lt;img style=&quot;display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 292px;&quot; src=&quot;https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjON7DTXAKiCKsjVvKHahyphenhyphenrWdNTNX8xyNAFIYVzuAGbFv7t8Z2YSfcO16CcAj-fGu7FINzNifOtkTQAWyxGkFXifmolUHWDbiaqIBp2bARwzEiRRaxo-0Jp8bk2FfHDh6vG1-cKpA/s400/bandeja_nils3a_ok.jpg&quot; border=&quot;0&quot; alt=&quot;&quot;id=&quot;BLOGGER_PHOTO_ID_5423209496084389650&quot; /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Las bocas se suceden sin que Nils consiga concentrarse. No suele hablar consigo mismo, pero ahora no cesa de repetirse tranquilo, tranquilo Nils y eso aún le pone más nervioso. Por nada del mundo quisiera cometer un error en su trabajo que podría no sólo restarle méritos o ser causa de sanción o de multa, sino, directamente, motivo para que los despachos centrales le prohíban ver el sol. Tranquilo Nils Vincent Chesterton, concéntrate, se repite en voz bajita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es la hora del alimento matinal, toma el trozo escrito del bolsillo de su bata y lo traslada al bolsillo de su abrigo con mucho cuidado como si fuera una mariposa con un ala rota, él nunca ha tocado una mariposa ni siquiera la imagen de mariposa que vio en el Gran Invernadero, pero imagina que antes de la Gran Catástrofe los tocadores de mariposas lo harían con mucho cuidado. Se quita la bata y se pone el abrigo, cierra la puerta y espera a que Antón le traiga la comida. Le preguntará su opinión, es bueno tener amigos y preguntar lo que piensan ante hechos extraños como éste, claro que Nils no sabe muy bien cómo se hacen estas cosas, nunca le pasa nada que se salga de lo normal y, que él recuerde, nunca ha tenido amigos. Además, ¿es Antón su amigo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antón se acerca y le entrega su bandeja, el sopicaldo para entrar en calor, las vitaminas y las cápsulas de proteínas. Esta vez Antón no se aleja, se queda a su lado. No estás muy hablador hoy, le dice. Y Nils piensa en qué raro momento ha podido él darle la sensación de ser hablador. Bueno, contesta y acaricia con la mano izquierda el trozo escrito que espera en el bolsillo mientras toma el sopicaldo con la mano derecha. Es que hoy... a veces pasan cosas que uno no sabe entender y son difíciles de explicar, ¿no? No, nunca, dice Antón con su sonrisa de mediolado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nils ya sabe que cuando Antón dice algo con esa sonrisa, ese algo es mentira o no es verdad del todo. No sabe por qué lo hace ni qué sentido tiene no decir la verdad, tampoco le hace falta saberlo, le basta con reconocer la sonrisa y no creerse las palabras que han sido dichas antes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando Nils está a punto de sacar su secreto del bolsillo, un golpe de aire hace que una de sus vitaminas ruede y de una voltereta salte el bordillo de la bandeja y caiga al suelo rodando. Antón corre tras ella y detrás de Antón Nils y al fin consiguen atrapar  la vitamina huidiza a los pies del vecino del habitáculo contiguo. La recogen, saludan, se dan la vuelta y con paso ligero y sonriendo como niños vuelven a la puerta del habitáculo de Nils. No sabe por qué, pero Nils toma esa interrupción como señal para no contarle a Antón su secreto. No sabe si puede confiar en él ni si podría decirse que es amigo suyo. Y además, ¿qué es un amigo? Nils se da cuenta de que no estaba pensando, de que ha hecho la pregunta en voz alta, cuando oye la respuesta de boca de Antón. No sé qué significa la palabra amigo, sí sé con qué tipo de tipos me gusta estar. Ah, responde Nils. Si quieres conocer a algunos amigos míos, dice Antón con una pausa antes y un extraño acento sobre la palabra “amigos”, te espero hoy a las seis dos calles más a la izquierda de la fábrica, delante del edificio de las Religiosas Naturistas. Pero a las seis se cena. Y con un tono de voz desconocido para Nils Vincent Chesterton, con una entonación parecida a un tarareo, mientras recoge la bandeja Antón responde. Eso sólo si prefieres cenar que venir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href=&quot;http://nilsvincentchesterton.blogspot.com/2010/01/dieciseis-dos-horas-y-tres-pasos.html&quot;&gt;[Leer capítulo Dieciséis : Dos horas y Tres pasos]&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nilsvincentchesterton.blogspot.com/feeds/5774456918260617417/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/33910851/5774456918260617417' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33910851/posts/default/5774456918260617417'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33910851/posts/default/5774456918260617417'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nilsvincentchesterton.blogspot.com/2010/01/quince-la-invitacion.html' title='Quince : La invitación'/><author><name>Unknown</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='https://img1.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjON7DTXAKiCKsjVvKHahyphenhyphenrWdNTNX8xyNAFIYVzuAGbFv7t8Z2YSfcO16CcAj-fGu7FINzNifOtkTQAWyxGkFXifmolUHWDbiaqIBp2bARwzEiRRaxo-0Jp8bk2FfHDh6vG1-cKpA/s72-c/bandeja_nils3a_ok.jpg" height="72" width="72"/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33910851.post-3502132228996753972</id><published>2009-12-15T22:32:00.003+01:00</published><updated>2010-01-05T12:46:51.994+01:00</updated><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Capítulo catorce"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Metrobús"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="NIls Vincent Chesterton"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Regalo"/><title type='text'>Catorce : El regalo</title><content type='html'>Hoy el gris es menos gris, se dice en voz bajita Nils Vincent Chesterton, a quien le encantan las mañanas de trabajo después de un día de fiesta. Esas mañanas son diferentes, como si uno abriera un regalo y dentro hubiera un día por estrenar. La ropa parece más suave, las calles más acogedoras, hasta el frío es más amable en una de esas mañanas, piensa Nils a quien hoy la cama le rechazó temprano y llegó prontito a la parada. Observa a los que van llegado con sus abrigos y sus sueños a cuestas, con las manos en los bolsillos o acuencadas cerca de la boca calentándose con su propio aliento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aún sabiendo que es muy pronto para tener una respuesta a su petición, no puede evitar, al introducir su identificación, mirar nervioso la pantalla del metrobús, sabe que su cita será convocada por esta vía. Está seguro de que le concederán su día de sol. Aunque no sabe si esa seguridad es fruto de un deseo o de una intuición. Y deseando que sea una intuición, ocupa el lugar de siempre, junto a la ventana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Frente a él se sienta un hombre. Es alto, bien vestido y posee una mirada serena y amable. Y a pesar de todo eso, Nils no quiere que se siente allí. Porque Nils, inquieto y desilusionado, se da cuenta de que si Eva sube al metrobús, que es poco probable, pues está a punto de arrancar, pero que si Eva aparece corriendo y respirando entrecortadamente, sube al metrobús y da las gracias al conductor y se identifica y entra o que si Eva, por algún motivo que ahora no puede imaginar, si Eva sube en otra parada no podrá sentarse frente a él, y si está lejos, Nils Vincent Chesterton que se conoce bien, sabe que no irá hacia ella y sabe que, de nuevo, no le dirá nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hombre de mirada amable no tiene ninguna culpa, nada sabe de sus pensamientos ni de sus miedos, Nils Vincent Chesterton imagina que de saberlo dejaría el asiento libre,  pues reconoce en el aspecto del hombre a una persona de esas a las que le gusta hacer cosas por los demás, de esas que dicen “gracias” y “por favor”, que devuelven los libros dentro de la fecha y sonríen cuando coinciden con otra mirada. Y a pesar de eso, Nils no puede evitar desear que ese hombre tan amable se vaya de allí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero Eva no sube al metrobús y el hombre de mirada amable sonríe a Nils cuando sus miradas coinciden y Nils baja en la parada de siempre. Y sube la cuesta y no mira atrás. Y se identifica, y aunque llega puntual, no le importa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object type=&quot;application/x-shockwave-flash&quot; data=&quot;http://www.libretillasdehule.es/msblg/dewplayer.swf?mp3=http://www.libretillasdehule.es/msblg/silbido.mp3&amp;amp;showtime=1&quot; width=&quot;160&quot; height=&quot;20&quot;&gt;&lt;param name=&quot;wmode&quot; value=&quot;transparent&quot;&gt;&lt;param name=&quot;movie&quot; value=&quot;dewplayer-mini.swf?mp3=http://www.libretillasdehule.es/msblg/silbido.mp3&amp;amp;showtime=1&quot;&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nils no sabía que él estuviera tan pronto allí, la verdad es que nunca le había visto a esas horas, tal vez, no se había fijado. Sea como sea, Nils se alegra de que antes de entrar a su habitáculo, justo cuando coloca la llave en la cerradura, Antón silbe, espere a que él se gire y levantando su mano en forma de saludo desde la puerta del edificio central de la fábrica, le de los buenos días.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nils se pone la bata y se pregunta desde cuándo tiene este estado de ánimo de quita y pon, se recuerda hace apenas unos meses como alguien que caminaba en una línea recta y no bajando y subiendo montañas de emociones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nils se coloca junto a la ventanilla, y reflexiona sobre si será el deseo de ver el sol el que le tiene a ratos feliz y a ratos apesadumbrado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nils asegura el arrimadero y piensa si será Eva, la chica del metrobús, la culpable de que se sienta tan diferente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primera boca aparece y le sonríe. Pertenece a la Segunda Categoría, demasiado cuidada, pero no perfecta, piensa Nils jugando a las adivinanzas sin respuesta. Cuando la boca se abre ante él, encuentra un pequeño trozo de un material extraño. De un color blanco sucio, de una textura rasposa. Blando, fino y humedecido por estar encerrado durante unos minutos en el interior de una boca, un trozo de algo que tiene escrito: “Gracias. Tranquilo”. Cuando Nils lo encuentra tiene la extraña sensación de que no es para él, que es absurdo, absurdo y peligroso. Comunicarse con los pacientes está prohibido y además, ¿Gracias? ¿Gracias por qué? Gracias por nada, e impetuosamente vuelve a colocar el trozo en la boca y la ayuda a cerrarse. La boca primero contrariada, y después sonriendo de nuevo saca la lengua y expulsa el trozo escrito como en un elegante y abrupto escupitajo. Nils intenta hablar, pero la boca se cierra, aprieta los labios hacia delante y, soplando suavemente, emite un sonido con el que parece indicar que es mejor no decir nada. “Gracias” dice Nils en voz bajita, sin saber muy bien por qué las da. La boca desaparece, pero no la sorpresa en la cara de Nils que abre la mano y relee el trozo escrito adherido a la palma. ¿Tranquilo? Él siempre creyó ser una persona tranquila. Y, pensativo, Nils Vincent Chesterton guarda el trozo escrito en el bolsillo de la bata.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href=&quot;http://nilsvincentchesterton.blogspot.com/2010/01/quince-la-invitacion.html&quot;&gt;[Leer capítulo Quince : La invitación]&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nilsvincentchesterton.blogspot.com/feeds/3502132228996753972/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/33910851/3502132228996753972' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33910851/posts/default/3502132228996753972'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33910851/posts/default/3502132228996753972'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nilsvincentchesterton.blogspot.com/2009/12/catorce-el-regalo.html' title='Catorce : El regalo'/><author><name>Unknown</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='https://img1.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33910851.post-5606109651278875537</id><published>2009-12-07T06:00:00.005+01:00</published><updated>2009-12-15T22:42:02.433+01:00</updated><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Capitulo trece"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Luz"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Niebla"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="NIls Vincent Chesterton"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Novela por entregas"/><title type='text'>Trece : Niebla y luz</title><content type='html'>A Nils Vincent Chesterton le gusta que los días de fiesta sean diferentes. Diferentes hasta en los detalles más pequeños. Caminar con las manos fuera de los bolsillos, ir a pie en lugar de tomar el metrobús, saludar a los pocos desconocidos con los que cruza la mirada. A Nils en los días de fiesta le gusta inventarse un poco a sí mismo e ir al Gran Invernadero donde está el estanque.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Camina a paso ligero, él que suele caminar pausadamente, sonríe, saluda. Pasa frente a una de las casas blancas y antiguas de Las Religiosas Naturistas y como en un saludo rápido dice en voz alta, solemne y alegre: Paz y Gratitud. Camina más rápido, casi inquieto, se siente ligero, y en menos de lo que esperaba se encuentra ante la puerta del Gran Invernadero. Los trámites para entrar  no son muchos, no tiene que esperar y los vigilantes del estanque siempre son muy amables. Si no fuera Cuidador a Nils le gustaría ser Vigilante de estanque.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la puerta un Vigilante le sonríe y le indica que introduzca su identificación y el tiempo que permanecerá en el recinto. Es sólo para que no haya exceso de visitas en el Gran Invernadero, le aclara. Y le cuenta que hoy hay una escena y un animal nuevo, recién traídos del estanque de la zona central. Ciudadanos de categorías superiores habrán admirado lo que él está a punto de ver, piensa un Nils acalorado y contento. Abre la primera puerta con cuidado, se descalza, busca entre las zapatillas impermeables colgadas unas que le puedan ir bien, se las coloca y se sube el pantalón haciéndole un pliegue a la orilla. Abre la segunda puerta y la cierra con cuidado tras de sí. No hay mejor lugar que el estanque, piensa Nils Vincent Chesterton. Sí, es húmedo, pero su olor a hierba, su sensación de ligereza y los vapores le transportan al mundo que no conoció. Sólo pensarlo, Nils se estremece. Se acerca a las paredes y roza la fina capa verde, rugosa y húmeda que le deja amarillentas las manos y con un olor extraño y maravilloso. Se adentra en los caminos del estanque y observa en la neblina los animales que flotan en el aire a apenas unos centímetros de él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Camina y encuentra a su lado una medusa paseando a sus anchas entre la neblina que se levanta del agua. Escucha el silencio y aparece ante él la rana azul, uno de sus animales preferidos, por el color intenso que no ha visto en ningún otro lugar. El pez gato, que siempre parece entre asustado y tímido, y al que siempre encuentra un rasgo nuevo y la barracuda, que como le da miedo siempre la mira de reojo y sin mucha atención, que Nils no quisiera que sus primeros sueños fueran pesadillas.&lt;br /&gt;Hay que tener cuidado y limitarse al camino trazado para no caer al agua, le da la sensación de que no es muy profundo, pero no lo ve bien debido a la nebulosa que sale desde allí. Esa neblina es artificial, lo sabe porque se lo contó un día un Vigilante, pero por lo visto, así eran los estanques antes de la Gran Catástrofe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Inquieto se acerca a la escena nueva, un pez globo nada acompañado de una piraña. La piraña acaricia con su cola al pez de mirada intensa y largas púas. Delante de ellos, una tortuga casi tan alta como Nils, les abre camino.&lt;br /&gt;A Nils Vincent Chesterton le gusta aprender cosas nuevas de la vida que fue. Sigue su paseo entre peces de colores y nenúfares. Los estanques de verdad debieron de ser estupendos, aunque ésa es una idea que no le gusta tener, quiere pensar que siempre fue así y no tener que echar de menos lo que ya es imposible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Camina cuidadoso entre la bruma, unos pasos más y encuentra frente a él el nuevo animal. Nils hipnotizado no puede dejar de mirarlo, se ha quedado atrapado en sus pequeños ojos y su cara triste, le recuerdan a sí mismo y siente cariño por ese ser que flota ante él. Su nombre, inscrito junto a él: Hipopótamo. Sí, si le mira a los ojos cree estar frente a un espejo. Sin embargo, el hipopótamo es grande y tiene una extraña nariz y unas orejas muy pequeñas que a Nils le parecen divertidas. Alarga la mano para tocarlo, sabe que no puede que no debe que está prohibido, pero necesita hacerlo. Mira a un lado y a otro, la neblina no le deja ver con claridad a su alrededor, estira el cuello y agudiza el oído, no hay nadie. Nils extiende la mano para acariciar al bello animal que a su contacto se convierte en niebla y luz, se deforma y se extiende como si se estremeciera, se disuelve y hasta que Nils no aparta su mano no vuelve a su forma primera. Nils Vincent Chesterton reconoce la sensación de ternura y con ella y una sonrisa de oreja a oreja sale del Gran Invernadero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la cama, pasea por lo que le sucedió en el largo día de fiesta. El hombre de negro gastado vuelve a su cabeza, la pizarra electrónica, el archivador hueco, Eva, el botón amarillo, el gran ordenador, la presencia en el ascensor y el mostrador rotativo. La espera recién estrenada mezclada con la también nueva ternura. Sonríe plácido y piensa contento que Eva y él tienen el mismo día de fiesta y eso es un gran descubrimiento y una muy buena noticia. El tarareo vuelve a su cabeza. Mientras el sueño acontece.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object type=&quot;application/x-shockwave-flash&quot; data=&quot;http://www.libretillasdehule.es/msblg/dewplayer.swf?mp3=http://www.libretillasdehule.es/msblg/cancionnilscap8.mp3&amp;amp;showtime=1&quot; width=&quot;160&quot; height=&quot;20&quot;&gt;&lt;param name=&quot;wmode&quot; value=&quot;transparent&quot;&gt;&lt;param name=&quot;movie&quot; value=&quot;dewplayer-mini.swf?mp3=http://www.libretillasdehule.es/msblg/cancionnilscap8.mp3&amp;amp;showtime=1&quot;&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href=&quot;http://nilsvincentchesterton.blogspot.com/2009/12/catorce-el-regalo.html&quot;&gt;[Leer capítulo Catorce : El regalo]&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nilsvincentchesterton.blogspot.com/feeds/5606109651278875537/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/33910851/5606109651278875537' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33910851/posts/default/5606109651278875537'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33910851/posts/default/5606109651278875537'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nilsvincentchesterton.blogspot.com/2009/12/trece-niebla-y-luz.html' title='Trece : Niebla y luz'/><author><name>Unknown</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='https://img1.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33910851.post-6707856443067082042</id><published>2009-11-29T06:00:00.003+01:00</published><updated>2009-12-08T20:03:34.406+01:00</updated><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Capítulo doce"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Luz"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Niebla"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="NIls Vincent Chesterton"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Novela por entregas"/><title type='text'>Doce : Luz y niebla</title><content type='html'>&lt;a onblur=&quot;try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}&quot; href=&quot;https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEiu3r5bMtnunKo7gI9DqZbIPYdczE-xU7p7oURX9OiTViTBTIhGwq5_fXQT0s1Tcan1sEaB9sGvZ80u31xSSCEo-nw68BP5QE1NuLqN60OfrE6EaLZtaTm_Q4VqeDgRGylW_fKhUQ/s1600/pizarracursor_3.gif&quot;&gt;&lt;img style=&quot;display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 225px;&quot; src=&quot;https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEiu3r5bMtnunKo7gI9DqZbIPYdczE-xU7p7oURX9OiTViTBTIhGwq5_fXQT0s1Tcan1sEaB9sGvZ80u31xSSCEo-nw68BP5QE1NuLqN60OfrE6EaLZtaTm_Q4VqeDgRGylW_fKhUQ/s400/pizarracursor_3.gif&quot; border=&quot;0&quot; alt=&quot;&quot; id=&quot;BLOGGER_PHOTO_ID_5409616336376982258&quot; /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;¿Cómo sabe su nombre? ¿Cómo ha llegado el nombre de Eva hasta su cabeza?, hoy no ha oído ese tarareo que ahoga los recuerdos, tal vez sea eso. Aún nervioso intenta encontrar las palabras que expliquen su ilusión de ver el sol. Debe ser breve, pues las pizarras electrónicas tienen poca memoria, eso ha aprendido hoy. A Nils Vincent Chesterton, le gusta saber que aprende cosas. No tienen que ser cosas importantes, le basta aprender detalles, gestos, sensaciones, palabras, historias sobre antes de La Gran Catástrofe. Cosas sencillas que le hagan sonreír y, tal vez, algún día, soñar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pulsa el botón de “memorizar” cuando cree que ha sabido encontrar las palabras exactas para que le permitan disfrutar de unas horas al sol. No sabe dónde está el sol. Imagina que en el centro de la ciudad, donde habitan los ciudadanos de primera y segunda categoría; también en las montañas de las afueras, donde habitan los Entretenedores, aunque eso sólo lo sabe de oídas, que de los Entretenedores no recuerda haber leído en el Libro de Orden. La verdad es que preferiría conocer a éstos, los creadores de ficciones, pero no se atreve a pedir tanto. Además es posible que sus datos sobre ellos no sean exactos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando la memorización ha terminado la pizarra le cuenta con una voz mecánica y suave que debe ir a la quinta planta. Y eso hace Nils. Aunque no hay nadie en el ascensor siente que le observan, desde que entró en el edificio persiste esa sensación de no estar solo, como cuando alguien intenta mirar por encima de su hombro lo que lee en el metrobús. La quinta planta se parece a la segunda por las grandes mesas de color beige, pero no hay ventanas ni mostrador rotativo. Tampoco está Eva. ¿Qué haría allí? ¿Pediría ella también un día de sol? ¿Qué se dirían los dos si estuvieran juntos bajo el sol?, piensa Nils mientras una risa nerviosa se le escapa de los labios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se acerca a uno de los mostradores laterales. Un hombre sentado en una silla junto a un gran ordenador que emite un ruido pesado y monótono, se levanta. Sin mediar palabra, con un simple gesto, Nils entiende que debe entregarle la pizarra. Parece que en este edificio todos saben qué deben hacer, aunque nadie se lo explique y piensa que, al fin y al cabo, no es tan diferente a su trabajo en la fábrica de dientes, que él tampoco habla con sus pacientes que, tal vez, no sea sólo por la pared que les separa que si todos saben que necesita el otro, tal vez, no sea necesario hablar. El hombre conecta la pizarra al gran ordenador. Mientras, le explica que la notificación será recibida por cualquier receptor interconectado a los ordenadores centrales, es decir, que cada vez que pase su tarjeta identificadora por un lector, éste puede indicarle el momento de la cita. Cita que siempre debe llevarse a cabo en su día de fiesta, porque no se permite pedir licencias en días laborables. Cuando Nils con un discreto hilo de voz pregunta cuánto tiempo tardará en saber una respuesta, el hombre levanta los hombros, se gira, se sienta y no vuelve a dirigirle la mirada. Nils intuye que es inútil insistir y mirando su pizarra con el desazón de quien se ha desprendido de algo íntimo, se aleja del mostrador y toma el ascensor que le lleva hasta la salida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desencantado, Nils Vincent Chesterton sale del edificio menos alegre de lo que entró. Sus sueños se han convertido en despachos estrechos, en pantallas escritas y en espera. Espera. Ésa es la parte que más cuesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href=&quot;http://nilsvincentchesterton.blogspot.com/2009/12/trece-niebla-y-luz.html&quot;&gt;[Leer capítulo Trece : Niebla y luz]&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nilsvincentchesterton.blogspot.com/feeds/6707856443067082042/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/33910851/6707856443067082042' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33910851/posts/default/6707856443067082042'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33910851/posts/default/6707856443067082042'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nilsvincentchesterton.blogspot.com/2009/11/doce-luz-y-niebla.html' title='Doce : Luz y niebla'/><author><name>Unknown</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='https://img1.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEiu3r5bMtnunKo7gI9DqZbIPYdczE-xU7p7oURX9OiTViTBTIhGwq5_fXQT0s1Tcan1sEaB9sGvZ80u31xSSCEo-nw68BP5QE1NuLqN60OfrE6EaLZtaTm_Q4VqeDgRGylW_fKhUQ/s72-c/pizarracursor_3.gif" height="72" width="72"/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33910851.post-6891087496904474309</id><published>2009-11-02T09:25:00.007+01:00</published><updated>2009-12-08T20:05:06.712+01:00</updated><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Capítulo once"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Eva"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="hilos"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Novela por entregas"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Pizarra electrónica"/><title type='text'>Once : Hilos</title><content type='html'>En el ascensor, el ascensor le pregunta sobre el piso al que quiere acceder. Nils Vincent Chesterton desconcertado emite una suave orden, seguida de un “por favor”, que él no está acostumbrado a mandar a nadie ni a nada.&lt;br /&gt;Cuando la puerta del ascensor se abre, aparece ante él el segundo piso. Una gran sala con ventanas a un lado, largas mesas de color beige en medio y mostradores al otro lado. &lt;span style=&quot;font-style:italic;&quot;&gt;Paz y Gratitud,&lt;/span&gt; repite ahora, más por desamparo que por alegría, que la oscuridad gastada del traje y la voz del hombre le caló en los huesos como la humedad de la calle.&lt;br /&gt;Al menos, hay ventanas, piensa Nils acercándose a ellas, es extraño ver la ciudad desde ahí, tan sólo es un segundo piso, pero puede tener otra perspectiva de las calles, de los hombres y mujeres que caminan con las manos en los bolsillos de sus abrigos, el frío, piensa, también se puede ver.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pensaba que un funcionario le entregaría la pizarra electrónica, sin embargo, frente a él una cola dispuesta horizontalmente espera frente a un mostrador rotativo. En él diferentes artilugios dan vueltas bajo una vitrina hasta que alguien los escoge. Nils Vincent Chesterton ha oído hablar de los mostradores rotativos, pero no sabe bien como funcionan. Espera a que alguien actúe primero. La mayoría de objetos son pizarras electrónicas, pero hay otros aparatos de uso cotidiano. A su lado, una mujer aprieta el botón que está situado bajo el mostrador. El mostrador se para. La mujer pasa lentamente su identificación por el sensor situado junto al botón, y la vitrina del mostrador se abre permitiendo que la mujer recoja un explicador de obstáculos. Nils mira a la mujer y se da cuenta, por la posición ladeada de su cabeza y por sus ojos achicados, que consigue ver, pero con dificultad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nils se agacha y ve el botón, es cuadrado y amarillo. Ha estado atento a lo que se tiene que hacer, así que apoya su mano sobre el botón y cuando una pizarra pasa cerca de él, lo aprieta. El sensor reconoce su identificación. Recoge una pizarra. La vitrina se cierra y Nils busca un lugar en las mesas.&lt;br /&gt;Coge un lápiz óptico de encima de la mesa, está atado con un hilo para que nadie se lo lleve. Aunque le resulta complicado escribir atado, le parece divertido. Imagina como sería un mundo lleno de hilos, más gordos y más delgados, para que nadie se llevara las escaleras, los edificios, el techo que cubre la ciudad o a las personas. Una ciudad llena de hilos que se enmarañasen hasta que nadie pudiese saber qué es lo suyo y qué de los demás. Se siente tonto cuando tiene estas ideas, pero un tonto feliz, se imagina que alguien le mira y le lee los pensamientos y se ríe con él. Buscando la mirada cómplice de alguien que pueda leer sus tonterías tropieza con ella. En la mesa de enfrente está sentada la chica del metrobús y, sin saber cómo llegó desde el olvido, recuerda su nombre. Eva. Eva, Eva, Eva. Se repite en voz bajita. Y ella levanta la mirada, como si, en realidad, él la hubiera llamado y ella le hubiera oído. Y Eva le sonríe y él no sabe qué hacer mientras siente que empieza a sudar y que un inmenso calor le pone rojas las orejas, sus grandes y tristes y, ahora, rojas orejas. Ella vuelve a su pizarra y Nils a la suya. Finge que lee, finge que entiende, pero no puede escribir porque todas las letras han empezado a moverse borrosas, a reírse, a dar vueltas a sus anchas por la pantalla. Mientras, él sólo puede pensar si se oirán ahí afuera sus latidos.&lt;br /&gt;Cuando consigue que todo se calme dentro de su delgado cuerpo, cuando su pulso se normaliza y ya no le tiemblan las manos, cuando reúne fuerzas para hacerlo, mira de nuevo hacía ella, pero ya no está, sólo la silla vacía. Suspira aliviado y , extrañamente, se alegra de que ella se haya ido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href=&quot;http://nilsvincentchesterton.blogspot.com/2009/11/doce-luz-y-niebla.html&quot;&gt;[Leer capítulo Doce : Luz y niebla]&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nilsvincentchesterton.blogspot.com/feeds/6891087496904474309/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/33910851/6891087496904474309' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33910851/posts/default/6891087496904474309'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33910851/posts/default/6891087496904474309'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nilsvincentchesterton.blogspot.com/2009/11/once-hilos.html' title='Once : Hilos'/><author><name>Unknown</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='https://img1.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33910851.post-5382479673267958101</id><published>2009-10-19T09:30:00.006+02:00</published><updated>2009-12-08T20:04:31.858+01:00</updated><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Capítulo diez"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Empleado"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Mes"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="NIls Vincent Chesterton"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Novela por entregas"/><title type='text'>Diez : El empleado del mes</title><content type='html'>De negro gastado viste el hombre que con un gesto indica a Nils Vincent Chesterton que le siga. Entran en un despacho decorado con una silla, una mesa y un archivador. Un despacho más parecido a un pasillo que a un despacho, piensa Nils y, tal vez, no se equivoque, pues dos puertas se miran cara a cara y parece que estén allí para cortar un pasillo que dejó de serlo. &lt;br /&gt;Nils espera a que el hombre de negro gastado, que no ha dicho una palabra aún, se siente para sentarse también él, piensa que ser educado es la mejor manera de conseguir las cosas. El hombre pasa entre la mesa y el archivador, tropieza con éste que emite un sonido de metal hueco. Nils imagina que está vacío. Y con un extraño sentido del humor que no sabe muy bien de donde le viene, quizás del mismo lugar que la risa nerviosa, piensa que el señor que viste de negro gastado duerme en el archivador, eso explicaría, además, las arrugas de su chaqueta.&lt;br /&gt;Se sienta. Nils que ha esperado a que éste se sentara, busca su silla. No hay. En realidad, no cabría una silla más. Así que Nils permanece de pie, disimulando que está aturdido por la tonta espera de sentarse en un lugar que desde el principio vio que no existía. El hombre de negro gastado parece saber que es lo que Nils ha ido a buscar. Tal vez, la secretaria de mueca triste se lo haya dicho. Nils, contento, dice para sí la oración breve de las Religiosas Naturistas. Paz y Gratitud. Paz y Gratitud. Una frase que le gusta repetir cuando está contento y agradecido como ahora. Pues le concederán muy pronto su deseo de ver el sol. En los labios de Nils Vincent Chesterton se interrumpe una sonrisa cuando el hombre de negro gastado le indica con una voz oscura que debe ir a la planta número dos. “Allí le entregaran una pizarra electrónica donde rellenar los datos que se le requieran. Se trata de hacer efectiva una instancia para exponer su petición”. En ese momento, alguien vestido también de negro gastado abre la puerta que está enfrente de la puerta por la que Nils ha entrado, la cierra tras de sí, pasa de lado entre la mesa y el archivador, abre la puerta por la que Nils sí ha entrado y sale. El hombre que viste de negro gastado, el primero, no ha dejado de hablar. Su voz oscura y monótona ha continuado dándole indicaciones que él ha escuchado sólo a medias. La puerta por la que Nils no ha entrado, la puerta que Nils no sabe adonde lleva, vuelve a abrirse. También la puerta conocida, en medio del estrecho despacho se saludan dos hombres vestidos también de negro gastado, mientras el conocido hombre de negro gastado habla con su voz oscura sobre lo que Nils debe hacer. Uno de ellos tropieza con el archivador, suena a hueco, los tres se miran, miran a Nils, Nils mira al techo. Unos vuelven a sus pasos; otros, a las palabras. El hombre del traje gastado, el primero que conoció Nils, sigue diciendo: “para que valorada dicha petición remitida mediante instancia, se inicien los trámites para la misma. Le adelanto que deberá someterse a examen el ciudadano que reclama, pide, desea o espera. Siendo éstos, examen y ciudadano, considerados aptos y teniendo en cuenta otras aproximaciones paralelas que a su vez se habrán llevado a cabo, pasaremos a la valoración exhaustiva, al juicio detallado y, en consecuencia, a la denegación, aplazamiento, prestación o consentimiento por conmiseración de la petición en sí.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nils escucha con atención, aunque le distrae no poder apartar la vista de los labios del hombre del traje gastado. El hombre no gesticula, no mueve ni un solo músculo ni siquiera parpadea, habla, sólo habla y para ello mueve sus labios con gran rapidez. No. Los mueve con velocidad, piensa Nils. Seguramente, el hombre que tiene delante, el hombre de negro gastado, sí ha ganado el premio de empleado del mes, no imagina a nadie capaz de estar tan concentrado, tan inmóvil, mover los labios tan poco, tan rápido y diciendo tantas cosas incomprensibles. Cuando el hombre de lengua veloz se levanta, Nils sabe que la reunión ha terminado. Intenta recordar el primer paso, al menos el primero, pues no podría decir que ha entendido lo demás. Así que como el segundo paso va después del primero, empezará por lo primero que recuerda. Y, aunque siente que su cabeza no piensa con claridad, sabe lo que tiene que hacer. Ir a la planta 2.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href=&quot;http://nilsvincentchesterton.blogspot.com/2009/11/once-hilos.html&quot;&gt;[Leer capítulo Once : Hilos]&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nilsvincentchesterton.blogspot.com/feeds/5382479673267958101/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/33910851/5382479673267958101' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33910851/posts/default/5382479673267958101'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33910851/posts/default/5382479673267958101'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nilsvincentchesterton.blogspot.com/2009/10/diez-el-empleado-del-mes.html' title='Diez : El empleado del mes'/><author><name>Unknown</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='https://img1.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33910851.post-4629984811000730820</id><published>2009-10-05T06:00:00.006+02:00</published><updated>2009-12-08T20:04:15.527+01:00</updated><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="El sol"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="La gran idea"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="la musica del despertar"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Las hadas"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="NIls Vincent Chesterton"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Novela"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Nueve"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Religiosas Naturistas"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="transeutismo"/><title type='text'>Nueve : La gran idea</title><content type='html'>Suena la música del despertar cuando son las cinco, hoy, sin embargo, no tiene que ir a trabajar. Hoy puede quedarse remoloneando, es su día de fiesta. Pero Nils Vincent Chesterton no es de los que remolonean. Así que estira el brazo fuera de la manta y siente el frío de la mañana, dobla una punta del cojín y palpando el suelo con la mano derecha, coge el libro que la noche antes dejó junto a la cama. Lo enciende y elige el archivo del cuento de hadas que encontró en la Sala de lectura.&lt;br /&gt;La pantalla luminosa en la oscura habitación le hace sentir como si leyera un secreto, algo que sólo a él le es permitido saber. Le gusta esa sensación sin nombre.&lt;br /&gt;Las hadas viven sin tiempo y eso le hace pensar. Viven adaptando los rostros de otros, entonces Nils imagina que rostro eligiría de ser hada. No conoce mucha gente. Piensa en aquellos que se encuentra cada mañana en el metrobús. Algunas mañanas consigue descubrir en los ojos aún dormidos de los que se sientan frente a él restos de sueños que caminan bajo sus párpados. Entrar a hurtadillas en los ojos de otros es como robar intimidades, no le gusta eso, pero la verdad es que él no puede soñar y le gustaría mucho. No sabe qué son los sueños ni si tienen utilidad o sentido, pero sí les atribuye algo de mágico y especial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sigue imaginando caras que ponerse y piensa en Antón, el recogedor de llaves, y sonríe. No, la cara de Antón no es la que uno eligiría si pudiera hacerlo.&lt;br /&gt;Piensa en el rostro de ella y, de nuevo, ese tarareo vuelve a su cabeza. Mezclándose con la música del despertar, el sonido de recuerdos a los que no puede acceder.&lt;br /&gt;Sigue leyendo sin mucha concentración hasta que como un rayo, una revelación o un pensamiento que no ha ido a buscar se le ocurre una gran idea. Sí, sin duda lo es. En la zona gris eso es imposible, pero sabe de otras zonas donde sí se puede. Tal vez, le dejen visitar una de esas zonas. Pedirá una licencia especial. Una licencia para ver el sol. &lt;br /&gt;Él cumple con la normativa ecologista vigente y eso seguro que el Estado se lo tiene en cuenta. Además, tiene méritos acumulados por asistir a las celebraciones de las Religiosas Naturistas, por entregar la ropa al servicio de limpieza puntualmente y por respetar las normas de transeuntismo. &lt;br /&gt;Salta de la cama, se viste deprisa y se enfunda el abrigo, ensaya una sonrisa y sale a la calle. Nils Vincent Chesterton está nervioso y excitado, puede oir su respiración exaltada y si alguien le prestara si quiera un poquito de atención, ese alguien podría escuchar sin esfuerzo unos apasionados latidos.  &lt;br /&gt;Nils Vincent Chesterton quiere ver el sol. A los espacios de sol y a las zonas verdes tienen preferencia los ciudadanos de primera, segunda y tercera categoría, Nils no es de ninguno de esos estratos, pero gracias a su trabajo en la fábrica, tal vez, le concedan un acceso puntual para el disfrute del sol. Eso sí, siempre que rellene el formulario adecuado y se le considere digno del privilegio.&lt;br /&gt;Camina a grandes pasos hasta el edificio oficial de final de zona. Le sobra el abrigo, siente un desacostumbrado calor; le sobran los zapatos, que él quisiera calzar ahora unas alas.&lt;br /&gt;Al llegar presenta identificación y le indican que suba a la cuarta planta. Allí le pide amablemente que espere una secretaria vestida de gris. Si no fuera por su triste mirada, esa cara podría ser también un rostro a elegir, de ser hada, piensa Nils Vincent Chesterton, mientras espera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href=&quot;http://nilsvincentchesterton.blogspot.com/2009/10/diez-el-empleado-del-mes.html&quot;&gt;[Leer capítulo Diez : El empleado del mes]&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nilsvincentchesterton.blogspot.com/feeds/4629984811000730820/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/33910851/4629984811000730820' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33910851/posts/default/4629984811000730820'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33910851/posts/default/4629984811000730820'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nilsvincentchesterton.blogspot.com/2009/10/nueve-la-gran-idea.html' title='Nueve : La gran idea'/><author><name>Unknown</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='https://img1.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33910851.post-614575616351746127</id><published>2009-09-21T14:49:00.010+02:00</published><updated>2009-12-08T20:03:54.570+01:00</updated><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Capítulo 8"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="El Castillo"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Entretenedores"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Las hadas"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Las letras de conocimiento"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Los libros mágicos"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="NIls Vincent Chesterton"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Novela por entregas"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Sala de lectura"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Sala de visionados"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Traslado"/><title type='text'>Ocho</title><content type='html'>Mañana, piensa Nils. Y mientras piensa qué le dirá, se da cuenta que mañana no la verá, se da cuenta de que mañana es su día de fiesta. Si alguien se hubiera fijado en Nils Vincent Chesterton, habría visto como una mueca triste nublaba, de repente, su rostro. Habrá más días, se dice sin mucho convencimiento, no hay que ser impaciente, piensa con menos convencimiento aún. &lt;br /&gt;El paseo le ha traído hasta la Sala de Lectura y decide entrar. &lt;br /&gt;Pocas veces ha entrado Nils en un edificio anterior a la Gran Catástrofe. A las casas de las Religiosas Naturistas, a la Sala de Lectura y a la Sala de Visionados, eso es todo, pero cada vez que lo hace, piensa que son bonitos, diferentes a los edificios nuevos tan iguales entre sí. No encuentra las palabras exactas para definir lo que siente, pero es como si en ellos hubiera más vida. Es difícil de explicar, pero se siente extrañamente cómodo e incluso, un poco más feliz.&lt;br /&gt;Acostumbrado a espacios pequeños, la Sala de Lectura le parece un palacio. Piensa si en otras zonas las casas serán así, con techos tan altos y escaleras por todas partes. En un acto reflejo, siempre que entra a la sala principal de la sala de lectura, mira el techo, hay unos dibujos que imagina han sido pintados por personas muy altas con pinceles muy largos, y eso le hace sonreír.&lt;br /&gt;Miles de pantallas le reciben en la Sala grande. En ellas, todos los títulos catalogados por temas. Él suele visitar las pantallas de literatura mágica o las letras de conocimiento del nuevo mundo, pero hay muchos más.&lt;br /&gt;La literatura mágica le hace imaginar seres y mundos extraños. No sabe quién escribe esas cosas, los Entretenedores, supone. Personas divertidas que saben soñar. Nunca ha visto a un entretenedor, pero los imagina sonriendo y saludando a todo el mundo, con muchos amigos y, seguro, que siempre saben qué decir, no como él, que antes de hablar piensa tanto que, a menudo, se le escapa la oportunidad. Tal vez, piensa Nils, algunas de esas historias fueran reales antes de la Gran Catástrofe, pero eso es lo de menos.&lt;br /&gt;Las letras de conocimiento del nuevo mundo explican la organización del nuevo mundo. Hay libros explicativos como El libro de Orden y otros sobre leyes y funcionamiento general de la ciudad. A veces, son algo pesados, pero es bueno saber cómo funciona la ciudad donde vives. No recuerda el título, pero leyó en uno de esos libros, por ejemplo, que la creación de desconfianza en los otros está penada por la Ley. Le gustó saberlo, porque la confianza, cree Nils, es algo muy importante. Casi todo es confianza. Si no confiaras en el conductor cómo podrías subir al metrobús; si no confiaras en quien cocina, cómo podrías comer; si alguien no confiara en él, no se atrevería a abrir la boca. No lo había pensado antes de leerlo, por eso le gustó. Sí, sin duda es muy importante confiar en los demás. Y, claro, la creación de desconfianza debe estar penada por la Ley.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No encuentra en qué libro se hablaba de ello; además, en todo lo que ha durado la estación oscura no ha leído nada, y prefiere uno de los libros mágicos. Señala en la pantalla dos libros de literatura mágica, pasa por el identificador su tarjeta y se dirige al mostrador donde le entregaran los dos archivos en un solo libro. &lt;br /&gt;Al bajar la escalinata de la Sala de lectura se siente contento. El Castillo y Las Hadas, dos nuevos mundos que conocer en su bolsillo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En los comedores el mismo silencio de siempre come con él. Mira a un lado y a otro con la furtiva alegría de verla. Tal vez, también ha cambiado de edificio. Es habitual el Traslado. No hay un tiempo fijado para ello que Nils sepa, pero, a veces, deben mudarse a otro barrio dentro de la zona gris. Los edificios son iguales, sólo cambia el trayecto al trabajo y las personas que te rodean en la calle y en los comedores. Nunca ha entendido para qué sirve el Traslado, pero para él que apenas conoce a nadie, no le supone ningún problema. Nils ha vivido en tres edificios distintos, aunque exactamente iguales. Éste es, tal vez, el que menos le gusta, ya que en los comedores el ruido irritante de las luces le es muy molesto. Un momento, ahora que lo recuerda, Nils siente que también ese ruido estaba en los otros comedores. Así que, realmente, piensa, no le supone ningún problema el Traslado, aunque siga sin entenderlo.&lt;br /&gt;Ella no está, las mismas caras silenciosas, las mismas que no le devuelven la mirada, las mismas que fijan sus ojos en el plato. Y se sorprende a sí mismo con un recién estrenado sentimiento de soledad. ¿Se puede conocer la soledad sin haber conocido la compañía? Soledad que se mezcla con la ilusión de haberla visto. Sí, es posible sentir contradictoriamente. Y mientras rebaña el plato se siente diferentemente feliz. Las sensaciones que uno puede llegar a experimentar le parecen una aventura. Algunas son tan nuevas que no tienen nombre, que ni siquiera han sido catalogadas en los muchos libros que ha leído. Duda si aprovechar la luz irritante, pero intensa de los comedores y quedarse leyendo un ratito, pero no le apetece. Ahora no puede desprenderse del rostro de ella y prefiere ir a dormir con eso en su cabeza, algo así quizás consiga hacerle soñar.&lt;br /&gt;Recorre la calle y entra en su edificio. Introduce la tarjeta de identificación en la puerta de entrada y más tarde en uno de los cinco ascensores del pasillo izquierdo. Al llegar a su estancia, la número 27, Nils Vincent Chesterton piensa que el rostro de ella le es familiar, tal vez de pensarlo tanto. Siente que no puede acceder a sus recuerdos sin que suene esa canción, pero cree que si pudiese detener la música dentro de su cabeza, aparecería algún recuerdo que le dijera quien es y porque, aunque no se atreve a buscarla, desea que esté allí donde va.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href=&quot;http://nilsvincentchesterton.blogspot.com/2009/10/nueve-la-gran-idea.html&quot;&gt;[Leer capítulo Nueve : La gran idea]&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nilsvincentchesterton.blogspot.com/feeds/614575616351746127/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/33910851/614575616351746127' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33910851/posts/default/614575616351746127'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33910851/posts/default/614575616351746127'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nilsvincentchesterton.blogspot.com/2009/09/ocho.html' title='Ocho'/><author><name>Unknown</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='https://img1.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33910851.post-487351209656002079</id><published>2009-09-07T06:59:00.002+02:00</published><updated>2009-09-24T12:25:03.330+02:00</updated><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Antón"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Capítulo siete"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Ciencia Ficción"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Ficción"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Here Comes The Sun"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Metrobús"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="NIls Vincent Chesterton"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Novela por entregas"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Recogedor de llaves"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Religiosas Naturistas"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="sopicaldo"/><title type='text'>Siete</title><content type='html'>Nils Vincent Chesterton muestra su identificación a la cámara. Y entra en la fábrica de dientes. A lo lejos, el gran edificio central, callado superviviente de la Gran Catástrofe, le da los buenos días. Hoy llegó puntual, aunque hoy eso no le importa demasiado, sólo merodea en su cabeza la cara dormida de la chica que vio en el metrobús. &lt;br /&gt;Entra en su habitáculo, descuelga la bata y la apoya en la silla, se quita el abrigo, lo cuelga donde antes estuvo la bata, y se coloca ésta con lento cuidado. Traslada el lápiz de la mesa a la  pequeña cornisa de la ventanilla. Abre la ventanilla y coloca la silla frente a ésta. Entonces, se sienta a esperar.&lt;br /&gt;Nils siente frío y se acurruca en la silla, aunque sabe que acurrucarse no sirve de nada es un gesto casi instántaneo, como si ocupando menos espacio el frío fuera menor. Pica con los pies en el suelo para deshacerse de la humedad, para engañar al astuto frío que se apodera de los pensamientos.&lt;br /&gt;A los pocos minutos, después de una eternidad si la contamos por el frío, una boca aparece en la ventanilla, se apoya en el arrimadero y se abre frente a él. Inicia un nuevo día de bocas abiertas, calladas y enfermas. Con el lápiz de luz alcanza a contar tres caries, anota en la pantalla de la pared esa cifra y sin mediar palabra la boca desaparece. &lt;br /&gt;Cinco bocas y nueve caries después, cierra la ventanilla. Sin quitarse la bata, se pone el abrigo. Sale y cierra la puerta con llave. Son las diez cuando espera a que el recogedor de llaves reparta el alimento matinal. Llega su turno y el recogedor coloca su bandeja en el estante colocado junto a la puerta, una estrecho resorte que sobresale de la pared, a un metro del suelo. Los trabajadores comen de pie y deprisa, hay más humedad, si cabe, dentro que fuera, por suerte el sopicaldo está caliente y es agradable sentir como a través de la garganta uno puede calentarse todo el cuerpo. Nils es el último en recibir la comida, el último de la fila, así que el recogedor, a veces, pasea por la explanada y otras espera junto a Nils a que todos acaben. Nils nunca ha hablado con él, pero hoy le parece extraño que esté tan cerca y no decirle nada. Busca palabras, pero no es fácil romper el silencio. Piensa que podría hablarle de la ceremonía de las Religiosas Naturistas y del altercado del final, pero eso es más incómodo aún. Le mira. Bebe el sopicaldo y se miran. Está calentito, se atreve a decir. Sí, le contesta, yo ya comí y la verdad es que está bueno y sienta bien, añade el recogedor. Mi nombre es Nils, dice Nils. El mío Antón, dice el recogedor. Hoy he llegado a la hora exacta, dice Nils.  Pero este mes no creo que llegue a ser el empleado modelo. Antón sonríe de mediolado. Como si le pareciera divertido. La verdad es que me gustaría. Claro, dice Antón, a todos nos gustaría. Pero no parece que a Antón le haga tanta ilusión como a él, lo ha dicho por decir, cree Nils. &lt;br /&gt;Cuando regresa a su habitáculo,  Nils está contento, no ha sido tan difícil conversar, Antón es un hombre amable. Aunque siempre parece que habla sin decir lo que piensa. Le gusta que se ría de mediolado como si no le hicieran gracia las cosas, pero se riera de todo por dentro. No, no es bien bien así, piensa Nils, pero es difícil explicar las sonrisas. Y más cuando uno no está muy acostumbrado a verlas. Antón sonríe como quien guarda un secreto, sí. Seguro, piensa Nils, que Antón sí sabe soñar, mañana le preguntará sobre eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al salir del trabajo decide volver dando un paseo a casa. Pasaron los meses oscuros y es agradable estirar las piernas. Siempre le gustó esta frase. Nils recuerda vagamente cuando la oyó por primera vez, se recuerda a él mismo riendo imaginando unas piernas estirándose. Nils a veces crea imágenes en la cabeza que nacen de palabras o de gestos. Cuando eso ocurre, se siente un poco como un niño. Aunque en la zona gris no hay niños, imagina que los niños inventan como él, si un día ve alguno le hablará de sus imágenes, piernas que crecen y hombres que tienen que agachar la cabeza para no darse con el techo que cubre la ciudad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nils Vincent Chesterton camina mirando los altos edificios, las casas de fachadas blancas habitadas por las Religiosas Naturistas, las viejas construcciones que sobrevivieron a la Gran Catástrofe, las farolas que iluminan la ciudad. Camina y piensa en ella. Su rostro y esa canción que le mantiene alejado de los recuerdos, pero que le anima los pasos.&lt;br /&gt;Mañana, piensa Nils, mañana le diré algo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object type=&quot;application/x-shockwave-flash&quot; data=&quot;http://www.libretillasdehule.es/msblg/dewplayer.swf?mp3=http://www.libretillasdehule.es/msblg/cancionnilscap8.mp3&amp;amp;showtime=1&quot; width=&quot;160&quot; height=&quot;20&quot;&gt;&lt;param name=&quot;wmode&quot; value=&quot;transparent&quot;&gt;&lt;param name=&quot;movie&quot; value=&quot;dewplayer-mini.swf?mp3=http://www.libretillasdehule.es/msblg/cancionnilscap8.mp3&amp;amp;showtime=1&quot;&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href=&quot;http://nilsvincentchesterton.blogspot.com/2009/09/ocho.html&quot;&gt;[Leer capítulo Ocho]&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nilsvincentchesterton.blogspot.com/feeds/487351209656002079/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/33910851/487351209656002079' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33910851/posts/default/487351209656002079'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33910851/posts/default/487351209656002079'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nilsvincentchesterton.blogspot.com/2009/09/siete.html' title='Siete'/><author><name>Unknown</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='https://img1.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33910851.post-4746830575934187532</id><published>2009-07-20T11:11:00.009+02:00</published><updated>2009-09-06T22:14:26.604+02:00</updated><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Capítulo seis"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Ciencia Ficción"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Ficción"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Metrobús"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="NIls Vincent Chesterton"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Novela por entregas"/><title type='text'>Seis</title><content type='html'>En el metrobús, Nils ocupa el lugar cerca de la ventanilla frente una chica a la que no ha visto antes. Le resulta extraño, pues cada ciudadano tiene un horario y un transporte asignado. Y a ella es la primera vez que la ve. O, tal vez, no. Algo en ella le es familiar. Intenta recordar dónde ha podido verla, pero en lugar de recuerdos le viene a la cabeza una canción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es la primera vez que le ocurre, que buscando un recuerdo viene a su cabeza una canción, por suerte, la canción es bella y deja de pensar en los recuerdos que no encuentra. Mueve un poquito los pies o ladea la cabeza de izquierda a derecha al son de una música nueva. Esta vez, sin embargo, preferiría saber quien es ella. Bien peinada con la raya en medio, su cabello se reparte en largos mechones rubios a uno y otro lado de una cara delgada. Sentada aún guarda las manos en los bolsillos de un abrigo negro de grandes botones. Apoya la cabeza en el cristal de la ventanilla y pierde la mirada en algún lugar muy lejano que Nils no intenta siquiera adivinar. Cuando carraspea el motor del metrobús la frente de la chica desconocida tiembla.&lt;br /&gt;Nils achica sus suaves ojos. Siente que no se cansaría de mirar a la chica bien peinada, siente una punzada en el estómago, quizá sea un poco de hambre, piensa sin estar muy convencido de que sea eso. Bruscamente aparta la mirada de ella, pues teme ser descubierto y agacha la cabeza para disimular mejor. Imagina que ella le está mirando y pone cara de interesante, mientras piensa que es una tontería poner cara de interesante en lugar de decirle “hola”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nils sabe que la próxima esquina es su parada, desearía no llegar tan pronto, pero en cinco minutos ya está allí. Baja del metrobús. Y parado frente a la puerta que se cierra ante él, la mira de nuevo y susurra un adiós. Subirá la cuesta que le lleva a la fábrica y no se dará cuenta, no podrá si quiera imaginar, que ella le estará mirando mientras se aleja. Ella que con un atisbo de sonrisa y con la mirada de quien sí conserva recuerdos murmurará un “hasta luego, Nils”. No, Nils Vincent Chesterton no puede imaginar eso. Sólo puede oír como a sus espaldas el metrobús arranca y la música cesa en su cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href=&quot;http://nilsvincentchesterton.blogspot.com/2009/09/siete.html&quot;&gt;[Leer capítulo Siete]&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nilsvincentchesterton.blogspot.com/feeds/4746830575934187532/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/33910851/4746830575934187532' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33910851/posts/default/4746830575934187532'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33910851/posts/default/4746830575934187532'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nilsvincentchesterton.blogspot.com/2009/07/seis.html' title='Seis'/><author><name>Unknown</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='https://img1.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33910851.post-7328644344504934835</id><published>2009-07-06T13:01:00.004+02:00</published><updated>2009-07-24T13:02:22.135+02:00</updated><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Apocalípticos"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Capítulo cinco"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Ciencia Ficción"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="El libro de Orden"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Ficción"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="NIls Vincent Chesterton"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Novela"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Novela por entregas"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Zona gris"/><title type='text'>Cinco</title><content type='html'>El recorrido del transporte especial es exactamente igual al de cada día. Desde la ventanilla, Nils puede ver las mismas calles grises y casi deshabitadas de todos los días, los edificios nuevos mezclándose con alguna construcción antigua, la sala de lectura y las plazas de reunión.&lt;br /&gt;Los edificios nuevos son altos y sin ventanas, los imagina por dentro igual que el suyo, con los mismos interminables pasillos y el mismo ascensor.&lt;br /&gt;A Nils le parecen más bellas las casas anteriores a la Gran Catástrofe, quizás se lo parecen porque son diferentes entre sí, porque hay edificios de tan sólo cinco o seis pisos y, sobre todo, por las ventanas, algunos incluso tienen balcones, bonitos balcones con barandillas de hierro. En algunos de estos edificios se alojan los guardas de control; en los otros han ubicado los cenadores, a cada barrio le pertenece un cenador, donde van a recibir la comida todos los que viven en él. Hoy, la última noche del mes oscuro, ya tienen derecho a una cena ordinaria. &lt;br /&gt;Si alguien se fijara en Nils podría creer que observa los edificios aunque lo que él mira, en realidad, son sus pensamientos. En su cabeza, aún oye los gritos de después de la reunión de las Naturistas, le resultan muy extraños, acostumbrado como está al silencio y a las conversaciones que escucha entre pocas personas, pues están prohibidas las reuniones no oficiales entre más de ocho participantes. Recupera en su cabeza los gritos y más que éstos, el destello de luz. Esa luz que se ha quedado pegada a sus retinas y, aunque no lo recuerda, esa luz, piensa, se parecía mucho al brillo del sol.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object type=&quot;application/x-shockwave-flash&quot; data=&quot;http://www.libretillasdehule.es/msblg/dewplayer.swf?mp3=http://www.libretillasdehule.es/msblg/luorescente_nilsok.mp3&amp;amp;autoreplay=1&amp;amp;showtime=1&quot; width=&quot;160&quot; height=&quot;20&quot;&gt;&lt;param name=&quot;wmode&quot; value=&quot;transparent&quot; /&gt;&lt;param name=&quot;movie&quot; value=&quot;dewplayer-mini.swf?mp3=http://www.libretillasdehule.es/msblg/fluorescente_nilsok.mp3&amp;amp;autoreplay=1&amp;amp;showtime=1&quot; /&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llega a su barrio. Al entrar en los cenadores, le desconcierta hasta el punto de obligarle a achicar los ojos, la intensidad de los fluorescentes. Hace cola y en la ventanilla de cocina le entregan su bandeja. De pie observa la frialdad de una luz que no crea sombras, de entre todas las mesas largas y bien distribuidas del cenador elige una y se sienta cerca de un pequeño grupo que habla en voz baja mientras come, con placer diría él. Lejos quedo el batido y el aporte vitamínico. No se atreve a sentarse con ellos  y, mucho menos, a colaborar en la conversación, pero mastica despacito para poder oírles. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nils había olvidado el zumbido que emiten las luces del techo de los cenadores, una molesta luz y un molesto y monótono sonido que incomoda siempre y que ahora le dificulta entender bien lo que dicen, no oye frases enteras sólo palabras. &lt;span style=&quot;font-style:italic;&quot;&gt;Apocalípticos,&lt;/span&gt; han dicho. Gritos. Cuidado. Voz. Y Nils deduce que murmuran sobre la celebración porque la mujer que habla bajó con él del transporte especial, también recuerda haberla visto en el círculo concéntrico delante de él en la ceremonia de las Religiosas Naturistas. No acierta a saber quienes son los apocalípticos, aunque no es la primera vez que oye hablar de ellos. En los cenadores, otra vez, hablaron de ellos, pero Nils creyó que era una historia nueva de la sala de visionados y no le dio importancia. Pero en el metrobús, no hace tanto, entendió que no era una ficción, oyó como habían intentado vivir en la zona central de la ciudad. Nils supuso que había oído mal, se trataría de &lt;span style=&quot;font-style:italic;&quot;&gt;ir&lt;/span&gt; no de &lt;span style=&quot;font-style:italic;&quot;&gt;vivir,&lt;/span&gt; porque aunque con permiso se puede visitar otras zonas, nadie puede cambiar de zona de alojamiento. Y, según había oído, los apocalípticos vivían en los márgenes de la ciudad. Ni con permiso ni sin, Nils no cree que los apocalípticos visiten la zona gris. No lo recuerda bien, pero cree que no aparecen en El Libro de Orden. Nils nunca ha visto a un apocalíptico, ahora sí puede decir que los ha oído. Decírselo a quién, piensa Nils.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cansado de no acceder a frases completas y del zumbido de las lámparas, acaba de comer. El grupo de seis personas no le mira, pero cuando Nils se levanta, siente que la mujer, de repente, calla. A Nils Vincent Chesterton que sabe de silencios, éste le resulta incómodo, pues siente que es por él que la mujer ha callado. Entrega su bandeja a la salida y con una extraña tristeza a cuestas sale de los cenadores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recorre la calle silenciosa. Se identifica. Toma el ascensor. Se identifica. Recorre el larguísimo pasillo. Se identifica. Entra en su caja. Se desnuda y se mete en la cama.&lt;br /&gt;Tal vez, un poco de luz de sol o una conversación con un amigo, no sabe Nils si lo que está haciendo es buscar recuerdos o crear deseos. Y con una mueca triste, el sueño acontece antes de decidirse por una respuesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href=&quot;http://nilsvincentchesterton.blogspot.com/2009/07/seis.html&quot;&gt;[Leer el capítulo Seis]&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nilsvincentchesterton.blogspot.com/feeds/7328644344504934835/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/33910851/7328644344504934835' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33910851/posts/default/7328644344504934835'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33910851/posts/default/7328644344504934835'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nilsvincentchesterton.blogspot.com/2009/07/cinco.html' title='Cinco'/><author><name>Unknown</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='https://img1.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry></feed>