<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><rss xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" xmlns:openSearch="http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/" xmlns:blogger="http://schemas.google.com/blogger/2008" xmlns:georss="http://www.georss.org/georss" xmlns:gd="http://schemas.google.com/g/2005" xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0" version="2.0"><channel><atom:id>tag:blogger.com,1999:blog-3233675055697611735</atom:id><lastBuildDate>Fri, 06 Sep 2024 18:51:06 +0000</lastBuildDate><category>Colombia</category><category>crisis</category><category>economia</category><category>Aleatoriedad</category><category>Cali</category><category>Carl Sagan</category><category>DMG</category><category>Destino</category><category>Dios</category><category>Escalada</category><category>Fed</category><category>Madoff</category><category>Pico de Águila</category><category>Semana</category><category>Suerte</category><category>Uribe</category><category>Valle</category><category>bicicleta</category><category>candidato</category><category>commodities</category><category>dinero</category><category>economía</category><category>económica</category><category>formula</category><category>piramides</category><category>presidente</category><category>quantitative easing</category><category>recesion</category><category>subida</category><category>tasa de cambio</category><category>trepada</category><title>La Otra Cara de la Moneda</title><description>Sólo escribo de lo que creo entender.</description><link>http://franzhamann.blogspot.com/</link><managingEditor>noreply@blogger.com (Franz Hamann)</managingEditor><generator>Blogger</generator><openSearch:totalResults>13</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>25</openSearch:itemsPerPage><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-3233675055697611735.post-8042275379210152633</guid><pubDate>Tue, 05 Apr 2016 23:25:00 +0000</pubDate><atom:updated>2018-08-30T09:39:48.150-07:00</atom:updated><title>Reflexiones acerca de la suerte y la evaluación de la política monetaria</title><description>Hace unos días, mi colega y amigo, Marc Hofstetter, a quien admiro y respeto profundamente, escribió una columna en La Silla Vacía titulada “&lt;a href=&quot;http://lasillavacia.com/blogs/cuando-la-suerte-cambi%C3%B3-55280&quot;&gt;Cuando la suerte cambió&lt;/a&gt;”. Marc, cuya capacidad como observador, investigador y estudioso de la economía es innegable y también, cuya influencia sobre los formadores de opinión es incuestionable, realiza un interesante análisis acerca de las consecuencias de la caída de los precios del petróleo sobre la economía colombiana, la respuesta del Banco de la República, y los resultados macroeconómicos, enfocándose en dos variables macro: la inflación y la tasa de cambio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;nbsp;El análisis de Marc parte de considerar las cifras de ITCR, reservas internacionales, tasa de intervención y tasa de inflación para cuatro países: Chile, Perú, México y Colombia. Al dividir la muestra entre antes y después de la caída de los precios internacionales del petróleo (julio de 2014), se observa cómo, después de dicho momento, en Colombia y a diferencia del resto de países considerados, la respuesta de política monetaria ha sido no vender reservas internacionales y, en cambio, sí subir la tasa de interés nominal, mientras que los resultados han sido una mayor inflación y una tasa de cambio más depreciada. Marc, plantea que a la luz de los resultados en materia de inflación y tasa de cambio, la respuesta de política ha sido equivocada. Reconoce, como buen académico, que existe la posibilidad de que existan otras historias y algunos “atenuantes” a su argumento. Entre los atenuantes están el que (1) no ahorramos en las épocas buenas (y como resultado tenemos un gran DCC), (2) somos más sensibles al precio del petróleo, (3) la inflación ha subido principalmente por el Niño. Entre las otras historias está en que la venta de reservas es inefectiva. Marc concluye haciendo un llamado para una mayor generación de investigación en macroeconomía.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;nbsp;Es evidente, cuando uno ha seguido la opinión de Marc en sus columnas anteriores, que su historia es más la primera y que para él los atenuantes son sólo eso, atenuantes. No voy a compartir mi historia acerca de lo sucedido en materia inflacionaria y cambiaria, pero sí quisiera llamar la atención acerca de algunos puntos que me parece son importantes a la hora de (1) analizar la coyuntura macro, (2) evaluar la efectividad de la política monetaria (o cualquier política pública) y (3) comparar las respuestas de política con las de otros países.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Comencemos por la evaluación de la coyuntura. Creo que un análisis de la coyuntura parte por establecer cuál es el estado de la economía al momento de realizarlo. Esto incluye evaluar el estado de variables que están por fuera del control tanto de las autoridades como de los colombianos en general, como lo son los precios del petróleo, las tasas de interés y condiciones de financiamiento internacional, la demanda externa de las exportaciones de cada una de estas economías, por mencionar algunas variables externas. También deben considerarse variables nacionales y específicas a cada economía, como las condiciones generales para el ambiente productivo (lo que algunos llaman la productvidad total de los factores), los espíritus animales (confianza del consumidor y del inversionista), cómo se ubica la inflación con respecto a la meta del banco central, la porción de la inflación que está por fuera de control del banco central, la postura de la política monetaria, el grado de anclaje de las expectativas de inflación a diferentes plazos, como también si la economía está cerca o lejos de su potencial y si su dinámica es mayor o menor que la que potencialmente puede alcanzar, las condiciones financieras internas, entre otros factores. Todas estas condiciones son analizadas de manera constante y cuidadosa por el equipo técnico del Banco. Esta práctica es común en todos los bancos centrales del mundo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;nbsp;Pasemos a la evaluación de la política monetaria. El evaluar si la política monetaria ha sido equivocada o no, no es una tarea sencilla. Tampoco lo es el compararla entre países. En parte porque cada una de estas economías tiene estructuras diferentes en cuanto a su grado de apertura financiera y comercial, el grado de dolarización de la economía, el grado de traspaso de la tasa de cambio nominal al nivel general de precios, la participación de los bienes transables relativa a los no transables, diferencias en los juicios de los ejecutores de las políticas acerca de la naturaleza de los choques que &amp;nbsp;afectan sus economías, entre otros aspectos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pareciera evidente que la política monetaria ha sido equivocada cuando la inflación termina como terminó en 2015 en Colombia y si la tasa de cambio se deprecia como lo ha hecho durante 2014-2015. La respuesta de política luce aún más paradójica cuando otros bancos centrales han respondido de forma diferente a como lo ha hecho la Junta Directiva del Banco de la República. 

No obstante, la política monetaria podría verse un poco más coherente, tanto dentro de Colombia como al compararla con otros países, si consideramos los siguientes puntos:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;nbsp;1. La “fiesta en el mundo emergente”, en cuanto al volúmen de la música de los precios de los commodities, se acabó en momentos diferentes para cada unos de los países. Por ejemplo, el precio del cobre, que impacta más a Chile y a Perú que a nosotros, cayó , en 2011, &amp;nbsp;&lt;i&gt;antes&lt;/i&gt; que el precio del petróleo. Al pararse a mediados de julio de 2014 y mirar a Chile, por ejemplo, buena parte de la respuesta inflacionaria a la depreciación del peso chileno ya había sucedido. Adicionalmente, la significativa &amp;nbsp;descolgada del precio del petróleo en 2014 es &lt;i&gt;abrupta&lt;/i&gt;, mientras que la caída del precio del cobre también es significativa, pero es &lt;i&gt;sostenida&lt;/i&gt; (dura cuatro años cayendo).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;div class=&quot;separator&quot; style=&quot;clear: both; text-align: center;&quot;&gt;
&lt;a href=&quot;https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEgNVQPJbzqDyamQQxG9PTxChROM7lSd0mBdZVbLDDQYz7UifSHWFLJ1S1lyRjK33xwDnr8d_FWQ8ZdQH5T25SG6X5UvWSfTj72a_ihE8uvswaUF8gwuUMtEDB5dPSWjJJUQFqc5buaG5Nql/s1600/cobre+y+petroleo.jpg&quot; imageanchor=&quot;1&quot; style=&quot;margin-left: 1em; margin-right: 1em;&quot;&gt;&lt;img border=&quot;0&quot; height=&quot;320&quot; src=&quot;https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEgNVQPJbzqDyamQQxG9PTxChROM7lSd0mBdZVbLDDQYz7UifSHWFLJ1S1lyRjK33xwDnr8d_FWQ8ZdQH5T25SG6X5UvWSfTj72a_ihE8uvswaUF8gwuUMtEDB5dPSWjJJUQFqc5buaG5Nql/s320/cobre+y+petroleo.jpg&quot; width=&quot;188&quot; /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
2. El efecto de la caída del precio de la materia prima que exporta cada país sobre la actividad económica. Chile se desacelera sostenidamente de una tasa de crecimiento del PIB de 5,8% en 2011 a 1,9% en 2014. Perú lo hace de 6,5% a 2,4% en el mismo lapso de tiempo. Ambas economías caen &lt;i&gt;sostenidamente&lt;/i&gt;, en línea con la caída sostenida&amp;nbsp;y grande del precio del cobre. México, por su parte, desde 2013 no ha podido recuperar las tasas de crecimiento de su economía observadas en 2010-2012. Por el contrario, Colombia se desacelera de 4,4% en 2014 (año de su choque) a 3,1% en 2015 (un año después del choque) ante una caída abrupta&amp;nbsp;y grande del precio del petróleo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;div class=&quot;separator&quot; style=&quot;clear: both; text-align: center;&quot;&gt;
&lt;a href=&quot;https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjHrEd5SmFYisTJRIdEfajfHEipP3X1Lp8kgiNJIrzQIsQ-LVRyMu2uex7ZxmymYbnMcfTEkWXt_OCKfjI1ijvSh-Ksq_w5ullapMl_28ShR1R4HVprnS-JQWC-GVAYc3xAQyPfBnyB0lul/s1600/tabla+crecimiento+PIB+latam.jpg&quot; imageanchor=&quot;1&quot; style=&quot;margin-left: 1em; margin-right: 1em;&quot;&gt;&lt;img border=&quot;0&quot; height=&quot;165&quot; src=&quot;https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjHrEd5SmFYisTJRIdEfajfHEipP3X1Lp8kgiNJIrzQIsQ-LVRyMu2uex7ZxmymYbnMcfTEkWXt_OCKfjI1ijvSh-Ksq_w5ullapMl_28ShR1R4HVprnS-JQWC-GVAYc3xAQyPfBnyB0lul/s320/tabla+crecimiento+PIB+latam.jpg&quot; width=&quot;320&quot; /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
3. Las particularidades de la dinámica de la inflación. En Colombia, la dinámica de la inflación total y la inflación sin alimentos están fuertemente influenciadas por «choques de oferta», en especial, por factores que ocasionan fuertes fluctuaciones de los precios relativos de los alimentos, como el fenómeno del Niño, que de hecho ha sido uno de los más fuertes en varias décadas. La inflación total está por definición afectada, porque incluye los precios de los alimentos. Lo especial, desde mi punto de vista como macroeconomista, es que la inflación &lt;i&gt;sin alimentos&lt;/i&gt; también resulte contaminada por las amplias variaciones en el precio de los alimentos, como se puede observar en la siguiente figura. No estoy completamente seguro de que en otros países suceda algo similar. En cualquier caso, lejos de ser un atenuante, el comprender el mecanismo por el cual movimientos en un precio &lt;i&gt;relativo&lt;/i&gt; se trasladan al nivel &lt;i&gt;general&lt;/i&gt; de precios debe ser algo que nos inquiete como macroeconomistas y es motivo de investigación.

&lt;br /&gt;
&lt;div class=&quot;separator&quot; style=&quot;clear: both; text-align: center;&quot;&gt;
&lt;a href=&quot;https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEhaNu_IVrlIdW7hVJ1LBD4N0CZrIpn36fWz574q0vpfm8MYStCjZ5KDkl3kQiJvtZho7zOY2TKGJ6Rn7HB5ry9thg6yswm2pwmGQQCR2bB-6IK8hWnFOwWAD9Rv8xDvn7noq2rs4QChn1c0/s1600/Inflacion+Colombia.jpg&quot; imageanchor=&quot;1&quot; style=&quot;margin-left: 1em; margin-right: 1em;&quot;&gt;&lt;img border=&quot;0&quot; src=&quot;https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEhaNu_IVrlIdW7hVJ1LBD4N0CZrIpn36fWz574q0vpfm8MYStCjZ5KDkl3kQiJvtZho7zOY2TKGJ6Rn7HB5ry9thg6yswm2pwmGQQCR2bB-6IK8hWnFOwWAD9Rv8xDvn7noq2rs4QChn1c0/s320/Inflacion+Colombia.jpg&quot; /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
4. El grado de anclaje de las expectativas de inflación a los diferentes plazos. Honestamente, desconozco cómo se comportaron las expectativas en Chile, Perú y México en el momento de sus respectivos cambios de suerte, pero tengo claro que la respuesta del Banco de la República ha sido y será coherente con su compromiso en materia de inflación a largo plazo. Vale la pena mirar qué sucedió en los otros países.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;nbsp;5. Los objetivos de política. El análisis de Marc pone en el mismo orden de prioridades la inflación y la depreciación, y no le asigna mucho peso al comportamiento de la actividad económica. En Colombia, la tasa de cambio nominal, no parece ser un objetivo de política monetaria en sí mismo, como sí puede llegar a serlo en Perú, por ejemplo. En la medida en que fluctuaciones de la tasa cambio nominal no contaminen la inflación, en otras palabras: si el grado de traspaso cambiario a la inflación y el grado de dolarización de la economía son bajos, el banco central puede permitir que el mercado encuentre un nivel de tasa de cambio nominal que juzgue como coherente con los fundamentales. Pienso que cierta clase de fluctuaciones cambiarias son perfectamente admisibles y que las diversas experiencias de los bancos centrales como aseguradores cambiarios fueron desafortunadas en el pasado. Adicionalmente, al menos durante 2015, el sector privado y los consumidores colombianos no parecían haberse ajustado plenamente ante la caída de los ingresos petroleros.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;nbsp;6. Las características de las políticas económicas. Una política robusta es aquella que actúa pensando en que la naturaleza puede jugar muy en contra y actúa en consecuencia. Típicamente estas políticas se distancian de las políticas aparentemente óptimas. Retomando la fábula de la fiesta y los cambios de suerte: usualmente es más precavido aquel que toma trago suponiendo que la fiesta eventualmente se va a acabar, que aquel que toma suponiendo lo contrario. Algo similar sucede en materia de política monetaria.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
7. La estructura de las economías. Tomemos el caso de México. Si bien su gobierno depende más de los ingresos del petróleo, no es de hecho, un gran exportador neto de petróleo, como se ilustra en la siguiente figura. Es decir, una porción importante de su economía se beneficia de una caída de los precios. Adicionalmente, México es una economía mucho más integrada (al menos en materia comercial) a los Estados Unidos. Sospecho también que hay una variedad de frentes en que Perú, Chile, México y Colombia difieren en materia de su estructura. Uno de ellos es el significativo grado de dolarización en Perú, que implica otras consideraciones de política monetaria y cambiaría.

&lt;br /&gt;
&lt;div class=&quot;separator&quot; style=&quot;clear: both; text-align: center;&quot;&gt;
&lt;a href=&quot;https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjrPKvQX6ztMYKDNFqLIP-ofB9Msa192DtsBn7KltQwFXIlyzcVtvrxO2W0XPkyAbiM3Krk0V7KIUw7phkzMVgnxK3zrrKJ4rSWMWp-Z2vR4g9MV_H79HuvYxJ8m1Utq-zgL24DfLnZ5CpW/s1600/oil_net_exporters.jpg&quot; imageanchor=&quot;1&quot; style=&quot;margin-left: 1em; margin-right: 1em;&quot;&gt;&lt;img border=&quot;0&quot; src=&quot;https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjrPKvQX6ztMYKDNFqLIP-ofB9Msa192DtsBn7KltQwFXIlyzcVtvrxO2W0XPkyAbiM3Krk0V7KIUw7phkzMVgnxK3zrrKJ4rSWMWp-Z2vR4g9MV_H79HuvYxJ8m1Utq-zgL24DfLnZ5CpW/s320/oil_net_exporters.jpg&quot; /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
8. La historia de cómo cada una las economías llegó al momento del análisis. Si los colombianos hubiésemos considerado los altos precios del petróleo entre 2004-2014 como un fenómeno transitorio y que eventualmente se revertiría, habríamos ahorrado la mayor parte de esos ingresos, previendo que algún día la fiesta se iba a acabar. Por el contrario, tomamos decisiones de gasto como si esos ingresos iban a ser permanentes con certidumbre, elevamos los niveles de gasto permanentemente y nos endeudamos sobre promesas de ingresos futuros, con la confianza que esos ingresos iban a estar allí por siempre. Prueba de ello es la dinámica de la deuda y del déficit en cuenta corriente, al igual que sus niveles actuales. Valdría la pena mirar cómo se comportaron los chilenos, peruanos y mexicanos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
9. La naturaleza del choque de precios de las materias primas. La respuesta de política monetaria en cada uno de los países pudo haber dependido del juicio de cada uno de los bancos acerca de si el choque de precios era considerado como transitorio o permanente. Si bien no existen &quot;choques permanentes&quot; como tal, sí es posible pensar que existan choques que persistan desde su ocurrencia hasta el horizonte relevante de la política monetaria (dos años). Esto es importante también a la hora de evaluar la efectividad de los instrumentos de política. Un instrumento de política puede ser útil sólo para contrarrestar cierta clase de choques. Mi impresión es que desacumular reservas ante un choque permanente puede resultar siendo una política &lt;i&gt;aún&lt;/i&gt; menos efectiva. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Finalmente, una reflexión final. El cómo juzgar y comparar políticas públicas, en general, y en particular la política monetaria es una pregunta abierta para la teoría económica. Algunos juzgarán las decisiones como desproporcionadas, otros como adecuadas, quizás otros como insuficientes. Otros dirán: aún no es el momento para juzgarlas. Cada cual se forma su propio juicio cuando y como lo considera oportuno. Dicho esto, en una cosa estoy completamente de acuerdo con Marc: necesitamos más investigación, más modelos, en especial en macroeconomía.&lt;div class=&quot;blogger-post-footer&quot;&gt;--
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Un pico a 1688 metros de altura, en las afueras de Cali. El 29 de diciembre de 2011, mañana soleada y calurosa en la Sultana, localizada a 930 metros sobre el nivel del mar, es el escenario de esta subida de 700 metros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El paseo es con mi hermano, el inquieto Santi, convertido ahora en un ciclo-montañista de 100 kgs de peso. Seis años menor que yo, pero con 30 kilos más, son una muestra del lado menos amable de los matrimonios. El Santi, con menos kms en sus piernas en el pasado reciente, hace evidente el dominio de la bicicleta. Mantiene estacionario el caballito de acero por unos cuantos minutos. Dicho dominio, adquirido hace más de 20 años cuando Edgar, su padre, ya se había percatado de sus habilidades de velocista y lo llevaba juiciosamente al Alcides Nieto Patiño a entrenar en pista. Eran los tiempos de Lucho Herrera, Fabio Parra y Martín Ramírez.  Sólo un espíritu combativo como el de ellos, se le mide al reto de subir 700 metros, con sus piernas, una masa de 100 kilos.   &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La ruta la iniciamos en Altos de Ciudad Jardín, en el condominio Gualanday, donde dos grandes glorias del fútbol nacional tienen su casa de retiro. Lo que se nos viene es una subida de 15 kilómetros de distancia, de variadas pendientes y superficies, de diversos aires por respirar. También, de ambientes que varían desde el ruidoso suburbio caleño, hasta el inhóspito silencio de las alturas del trópico, donde el &quot;gengén&quot; espera pacientemente para alimentarse de nuestro cuerpo. Todo esto, nos era desconocido de antemano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La salida de Altos de Ciudad Jardín, barrio de la élite caleña ubicado a 1000 metros de altura, es un primer aviso de que la superficie del terreno no estará de tu lado. A tan sólo unas cuadras de la casa, ya enfrentamos los primeros 600 metros de terreno destapado, para luego continuar por terreno pavimentado para salir a la tradicional ruta a La Vorágine, por detrás de la Universidad San Buenaventura. La subida a la Vorágine, un 29 de diciembre, es, por no decir lo menos, amistosa. El río Pance, con un caudal inusual, e encuentra sorprendentemente vacío. Quizás por los estragos de La Niña, quien dejó a los caleños sin ánimos de un sancocho a las orillas del río. Detrás de nosotros, la compañía de nuestro amado Edgar, en su camioneta Toyota. Como en los viejos tiempos, observa pacientemente el lento pero decidido pedalear de sus dos hijos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El ascenso a La Vorágine de unos 7 y pico kilómetros, es apenas la fase de calentamiento, que nos ubican ahora a 1248 metros del altura. Después del puente, en lugar de trepar hacia el parque natural El Topacio, seguimos hacia el Banqueo. La primera cachetada está a apenas 100 metros del puente, una trepada de unos 600 metros con una pendiente de esas que te estrujan los músculos de tus piernas hasta llevarlos al dolor. Sin los equipos de rigor, es difícil decir de cuántos grados es la pendiente. No obstante, sí puedo afirmar que en los 7 kms de subida de Bogotá a Patios, no se observa semejante inclinación. Después de esos 600 metros viene un kilómetro, también muy parado, pero sobre terreno destapado. Una desgastante subida de 1,6 kms entre el puente de La Vorágine y &quot;el Mirador&quot; tiene como premio una primera vista al resplandeciente valle del río Cauca. Hasta ese punto, hemos subido a una altura de unos 1396 metros. Hemos escalado 400 metros. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde el mirador hasta la Unión, lugar que condensa el alma de nuestra familia, hay unos 2 kms, la mayoría de descenso. En este terreno el Santi muestra más que sus virtudes descendiendo en la bicicleta sobre terreno destapado, su espíritu de tomador de riesgo y de su inquebrantable confianza en sí mismo. Sin mirar atrás, me saca más de 500 metros de distancia. Después de una breve trepadita, hacemos una pausa de un par de minutos en la Unión, donde apreciamos a nuestra familia, ya a la expectativa de que nos bajemos de la bicicleta. Todos esperan que nos metamos al río, para después disfrutar de un delicioso sancocho vallecaucano, terminando así un año de abstinencia de tan deseado plato. Pero para el Santi esto no es suficiente reto. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al mediodía de aquel 29 de diciembre, para el Santi el siguiente reto es llegar hasta Pico de Águila, la cima de un monte que nunca, durante mis 18 años de juventud en el Valle, había oído mentar. Entre la Unión y el pico hay aproximadamente unos 3 kilómetros de alta pendiente. Hemos dejado atrás las fincas y los estaderos, para darle la bienvenida al monte. Unos 400 metros después de La Unión, nos encontramos con el siguiente mirador, que nos ofrece otra majestuosa vista al valle, pero esta vez a una altura de unos 1440 metros. El paso lento por este tramo  tiene como consecuencia el ataque del implacable &quot;gengén&quot;, quien dejará en nuestras piernas una marca un poco más duradera que el dolor posterior al esfuerzo físico. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con la nuestra mente puesta en el Pico de Águila, continúa nuestra escalada. El calor del mediodía nos obliga a hidratarnos. Veo al Santi con pocos arrestos. A punto de sucumbir ante el castigo del ácido láctico. Saco de mis bolsillos un AccelGel. 20 gramos de carbohidratos, 6 gramos de cafeína. Tomo un poco de él y lo paso con agua. Le regalo el resto a mi hermano. Un par de metros adelante el agua y el compuesto energético le renuevan su combativo espíritu. Como el ave Fénix, las piernas del Santi vuelven a mostrar un sólido pedalear. La pendiente se pone tan ácida, que hasta los políticos del Banqueo han decidido pavimentar unos cuantos metros la empinada carretera para permitir el ascenso de los Willis, muestra viva del atraso y la pobreza de la zona. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la distancia, observamos la roca que esculpe el nombre de la cima. En efecto, la cima del monte esboza la forma de un impetuoso águila. Al final de la carretera, un letrero blanco consigna nuestro logro. El Santi acelera, se para en sus pedales y se dirige a él. Al llegar, baja de su caballito de acero y en ese punto, a 1688 metros de altura, después de 15 kilómetros de pedaleo, toma su bicicleta, la cuelga del aviso y lo besa. La única opción, al final del camino es bajar en tres direcciones. Una de ellas es devolverse a La Unión. Un baño en el río y un inolvidable sancocho, nos esperan. El Santi decide bajar como alma que lleva el diablo.&lt;div class=&quot;blogger-post-footer&quot;&gt;--
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or suscribe via RSS at http://feeds2.feedburner.com/FranzHamannsBlog&lt;/div&gt;</description><link>http://franzhamann.blogspot.com/2012/01/subida-pico-de-aguila-cali-colombia.html</link><author>noreply@blogger.com (Franz Hamann)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEhnXWyTKIux6GWOuN1KE1SduARfDpWpuLCkb-Vcv7HSr1GdmZrw_lPzbz2SHSOqcB_MtG-Cy6qVJlvEm-ml7iDQokBiVH5ZbH9Yv_HBfC-IL0n2LVaqrzf10HJ9MjpFXJQ5Jbp4WwLoOeNP/s72-c/pico+de+aguila.JPG" height="72" width="72"/><thr:total>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-3233675055697611735.post-970155571371893459</guid><pubDate>Thu, 10 Jun 2010 03:07:00 +0000</pubDate><atom:updated>2010-11-10T08:06:17.346-08:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">commodities</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">dinero</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Fed</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">quantitative easing</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">tasa de cambio</category><title>Thank you, Ben</title><description>Quantitative Easing. O mejor &quot;kiu i guan&quot; y &quot;kiu i tú&quot;. Ahora resulta que el Fed le llama así al negocio de los bancos centrales de imprimir dinero mediante la compra de activos. No nos echemos cuentos, por más malabarismos financieros y terminachos fanfarronescos, el tal QE1 y QE2 no es otra cosa diferente a imprimir dinero. Listo, está bien, más bien monetizar la deuda pública. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más seriamente, se habrán enterado de la decisión del Fed de la semana pasada. Si no, más vale que se pongan las pilas y miren las noticias porque el mundo puede estar observando una de las mayores cagadas en la historia de la política económica. ¿Por qué un profesor como Bernanke, quien sabe muchísimo más de economía (de historia, y de muchas otras cosas más) que yo, decide imprimir cantidades ininteligibles de dólares, tal como lo hizo Alemania en los 20 o los españoles hace más de 500 años cuando descubren las minas del Potosí en el Nuevo Mundo? ¿Por qué lo hace anunciándole a los mercados, posteriormente cumpliéndoles, y luego ejecutando las compras gota a gota? ¿O mejor, de a baldados? ¿Ha considerado Bernanke las consecuencias sobre la estabilidad monetaria mundial de una decisión que sobrepasa los límites de la responsabilidad? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No tengo una respuesta concreta a estas preguntas, aunque tengo una hípótesis. Pero antes de elaborala, permítanme ilustrarlos acerca de los hechos recientes en materia de política monetaria en los Estados Unidos. La gráfica que les presento, muestra la evolución, durante los últimos 90 años, de la oferta monetaria (o base monetaria = efectivo más las cuentas corrientes de los bancos privados en el Fed) de los Estados Unidos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los datos son promedio trimestral (ajustados por estacionalidades) y van desde marzo de 1918 hasta septiembre de 2010. Esto es, justo antes de la decisión (tomada hace unos días) del Fed de imprimir otros 600 mil millones de dólares más a partir de la fecha hasta junio del próximo año. Es decir, que si el Fed cumple con lo prometido, la grafiquita se vería como una línea recta desde los 2.0 billones hasta 2.6 billones. Los datos se los puedo enviar si me mandan un email.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur=&quot;try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}&quot; href=&quot;https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEh3pW_6CMYrHMQjFKjuhsFUq-nE84pIXiThS_jwgrXR30vkVVuF3kLnszckC22oNbjiW9asWp0w3JMHygUBA_dwlGidwihEdt5Ra54gy2mVb7PC3NvfVIeBNUQSncIrUUeElYzQx3f8Y7zQ/s1600/Grafica+base+monetaria+US.jpg&quot;&gt;&lt;img style=&quot;display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 279px;&quot; src=&quot;https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEh3pW_6CMYrHMQjFKjuhsFUq-nE84pIXiThS_jwgrXR30vkVVuF3kLnszckC22oNbjiW9asWp0w3JMHygUBA_dwlGidwihEdt5Ra54gy2mVb7PC3NvfVIeBNUQSncIrUUeElYzQx3f8Y7zQ/s400/Grafica+base+monetaria+US.jpg&quot; border=&quot;0&quot; alt=&quot;&quot;id=&quot;BLOGGER_PHOTO_ID_5537339160157469938&quot; /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que esto significa es que los habitantes de este planeta no han vivido lo que el mundo está experimentando en materia económica. Una explosión de dólares del banco central de la economía más grande del mundo entre 2008 y 2009, con el agravante de que promete echarle (gradualmente) más gasolina al fuego entre finales de 2010 y la primera mitad de 2011. Eventos como estos, probablemente, ya ocurrieron, como dije, en Alemania en los 20, en Bolivia en los 80, o más recientemente en Zimbabwe. No sé, no tengo los datos. Lo que sí es cierto es que, a una escala global, estos acontecimientos nadie, y repito nadie, los ha presenciado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y es que no hay forma de darle la vuelta a los datos. Ni siquiera cuando se miran en términos relativos, es decir, en tasas de crecimiento trimestre a trimestre. Los trimestres que más se le acercan al aumento (trimestral) del 80% durante el último trimestre de 2008 (debido a las compras de activos durante la crisis de Lehman) y del 12% del mismo trimestre del 2009, son el primer trimestre de 1933 (10%), el segundo triemstre de 1938 (13%) y el tercer trimestre de 1939 (10%). Hace unos días el ministro de finanzas de Brasil acuño el término &quot;guerra de monedas&quot; para referirse a lo que el mundo está presenciando? Permítanme me río! Esto no es una guerra, es un tsunami monetario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ok, establecidos los hechos, vamos a las explicaciones y a las eventuales consecuencias. ¿La primera pregunta era por qué Bernanke deicidió tirar la bomba entre 2008 y 2009? Bueno, esto es más o menos obvio: para contener el efecto de la crisis financiera. Muchos economistas estarían de acuerdo que ahí no había mucha alternativa. De hecho, hace un año Bernanke era casi aclamado por haber evitado una crisis financiera global. La pregunta que sigue es más jodida. ¿Por qué seguir imprimiendo dinero, esta vez no de un solo trancazo sino por montos pre-anunciados? Aquí la explicación es menos evidente y por lo tanto me atrevo a lanzar mi hipótesis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo primero es que Estados Unidos está en un atolladero muy complicado. Su economía sufre los efectos de una crisis financiera, la tasa de desempleo es cercana al 10%, los hogares y las firmas se están desapalancando (esto quiere decir que no quieren endeudarse), los bancos no quieren prestar, la inflación se aproxima lentamente al 1%, la política fiscal tiene poco márgen de acción y hay un riesgo grande de una deflación. Esto último sería desastroso para los ya endeudados consumidores americanos y podría agravar aún más la situación de su ya estancada economía. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Pero, no sabe Bernanke que las crisis financieras son largas y que cuando las tasas de interés son tan bajas y los bancos no quieren prestar ni los agentes endeudarse, la capacidad de estimular la economía mediante la compra de activos (o sea, imprimir billetes) es mínima? Si, él lo sabe. ¿Entonces por qué lo hace?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algunos argumentan que Bernanke quiere emplear  la llamada &quot;curva de Phillips&quot;. La idea de que existe una relación negativa de corto plazo entre desempleo e inflación. Mayor inflación debería, en teoría, reducir el desempleo. No creo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo pienso que hay una razón mucho más inteligente que suponer que Bernanke se come el cuento de que existe la tal curva de Phillips. Su objetivo es, más bien, evitar la deflación a través de alimentar expectativas de una mayor inflación en el futuro. La apuesta de Bernanke, me parece, es elevar las expectativas de inflación y a través de este canal evitar que la economía caiga en un proceso de deflación similar al del Japón en los años 90. Es por esa razón que anuncia que imprimirá dinero gradualmente por mucho tiempo (durante al menos ocho meses), porque de esta forma afecta la tasa de crecimiento de la oferta de dinero y no su nivel. Recuerden que un aumento de un solo totazo afecta el nivel de precios y no la tasa de inflación (de forma permanente). Al final de cuentas, la inflación es siempre y donde uno quiera un fenómeno monetario.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Lo logrará? Bueno si uno mira los datos de los precios de los bonos del tesoro de los Estados Unidos, el mercado no parece estar considerando una deflación. Al menos, por ahora. De hecho, antes de la decisión de imprimir más dinero, las expectativas de inflación a 10 años estaban alrededor del 2%. Justo en la meta implícita del Fed. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Y bueno, pero si no hay un exceso de inflación de bienes en Estados Unidos, a dónde se ha ido o va a ir a parar semejante cantidad de plata? Se ha ido y seguirá lléndose a otros bienes o activos, como por ejemplo, commodities (hard y soft), monedas, y en general, activos denominados en monedas extranjeras. Esto, en parte, explica los altos precios de los commodities y la apreciación del resto de las monedas mundo (incluído el Euro, aun con todos sus problemas fiscales, y obviamente el peso colombiano). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El problema de la apuesta de Bernanke es que es muy riesgosa. El Fed corre el riesgo de que a su economía le tome mucho tiempo en arrancar de verdad y de que efectivamente caiga en una deflación porque los consumidores simplemente continúan su proceso de ajuste de cinturones. Como están las cosas, la economía mundial enfrenta un escenario en el que cualquier cosa puede pasar. Y debo confesarles de que no tengo mucha idea de lo que puede pasar de ahora en adelante. Lo que sí es claro para mí, es que la inflación la estamos viendo en los precios de los commodities y en los activos de las economías emergentes y que esta es la semilla de la siguiente crisis. ¿Cuándo y dónde va a ocurrir? No tengo la menor idea. Pero de antemano, podemos decir: &quot;Thank you, Ben.&quot;   &lt;div class=&quot;blogger-post-footer&quot;&gt;--
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Ah bueno, y los candidatos también. Pero, cómo es posible que las encuestas hayan fallado de manera tan estrepitosa? Aquí va mi teoría: de acuerdo con los resultados de las dos elecciones pasadas, los sondeos fueron mucho más precisos de lo que muchos piensan. &lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;El ejercicio es simple. Analizando los resultados de las elecciones presidenciales y las parlamentarias las cuentas cuadran a las mil maravillas. Para ilustrar mi punto, les pongo un ejemplo. El partido liberal obtuvo 1.8 millones de votos en las parlamentarias, mientras que Pardo, sólo logro retener algo más  de 600 mil votos. El resto, 1.2 millones, adivinen para dónde se fueron. Lo mismo ocurre con el partido conservador. A Noemí 1.4 millones de votos le hicieron la U. Sumando éstos los votos del PIN, se tiene que, entre tráfugas y clientelistas, los votos que favorecen el status quo equivalen a 3.5 millones. Si les restamos esos votos a Santos, se queda con 3.3 millones millones de votos. Bastante parecida a la votación de Mockus! (37% contra 35%)&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span&gt;&lt;span&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-family:arial, sans-serif;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;border-collapse: collapse; font-size:-webkit-xxx-large;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;   style=&quot;font-family:Georgia, serif;font-size:130%;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;border-collapse: separate; font-size:16px;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:x-small;&quot;&gt;&lt;table border=&quot;0&quot; cellpadding=&quot;0&quot; cellspacing=&quot;0&quot; width=&quot;389&quot; style=&quot;border-collapse: collapse&quot;&gt; &lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;col width=&quot;132&quot; style=&quot;mso-width-source:userset;mso-width-alt:4827&quot;&gt;  &lt;col width=&quot;58&quot; style=&quot;mso-width-source:userset;mso-width-alt:2121&quot;&gt;  &lt;col width=&quot;75&quot;&gt;  &lt;col width=&quot;54&quot; style=&quot;mso-width-source:userset;mso-width-alt:1974&quot;&gt;  &lt;col width=&quot;70&quot; style=&quot;mso-width-source:userset;mso-width-alt:2560&quot;&gt;  &lt;tbody&gt;&lt;tr height=&quot;13&quot;&gt;   &lt;td height=&quot;13&quot; width=&quot;132&quot;&gt;&lt;/td&gt;   &lt;td width=&quot;58&quot;&gt;&lt;/td&gt;   &lt;td colspan=&quot;2&quot; width=&quot;129&quot;&gt;Votos (millones)&lt;/td&gt;   &lt;td width=&quot;70&quot;&gt;&lt;/td&gt;  &lt;/tr&gt;  &lt;tr height=&quot;13&quot;&gt;   &lt;td height=&quot;13&quot;&gt;&lt;/td&gt;   &lt;td class=&quot;xl24&quot;&gt;Congr.&lt;/td&gt;   &lt;td class=&quot;xl24&quot;&gt;Presid.&lt;/td&gt;   &lt;td class=&quot;xl24&quot;&gt;&quot;Propios&quot;&lt;/td&gt;   &lt;td class=&quot;xl24&quot;&gt;    %&lt;/td&gt;  &lt;/tr&gt;  &lt;tr height=&quot;13&quot;&gt;   &lt;td height=&quot;13&quot;&gt;Partido de la U*&lt;/td&gt;   &lt;td class=&quot;xl24&quot;&gt;2.8&lt;/td&gt;   &lt;td class=&quot;xl24&quot;&gt;6.8&lt;/td&gt;   &lt;td class=&quot;xl24&quot;&gt;3.3&lt;/td&gt;   &lt;td class=&quot;xl25&quot;&gt;37.1%&lt;/td&gt;  &lt;/tr&gt;  &lt;tr height=&quot;13&quot;&gt;   &lt;td height=&quot;13&quot;&gt;Conservador&lt;/td&gt;   &lt;td class=&quot;xl24&quot;&gt;2.3&lt;/td&gt;   &lt;td class=&quot;xl24&quot;&gt;0.9&lt;/td&gt;   &lt;td class=&quot;xl24&quot;&gt;0.9&lt;/td&gt;   &lt;td class=&quot;xl25&quot;&gt;10.1%&lt;/td&gt;  &lt;/tr&gt;  &lt;tr height=&quot;13&quot;&gt;   &lt;td height=&quot;13&quot;&gt;Liberal&lt;/td&gt;   &lt;td class=&quot;xl24&quot;&gt;1.8&lt;/td&gt;   &lt;td class=&quot;xl24&quot;&gt;0.6&lt;/td&gt;   &lt;td class=&quot;xl24&quot;&gt;0.6&lt;/td&gt;   &lt;td class=&quot;xl25&quot;&gt;6.7%&lt;/td&gt;  &lt;/tr&gt;  &lt;tr height=&quot;13&quot;&gt;   &lt;td height=&quot;13&quot;&gt;Cambio Radical&lt;/td&gt;   &lt;td class=&quot;xl24&quot;&gt;0.9&lt;/td&gt;   &lt;td class=&quot;xl24&quot;&gt;1.5&lt;/td&gt;   &lt;td class=&quot;xl24&quot;&gt;0.6&lt;/td&gt;   &lt;td class=&quot;xl25&quot;&gt;6.7%&lt;/td&gt;  &lt;/tr&gt;  &lt;tr height=&quot;13&quot;&gt;   &lt;td height=&quot;13&quot;&gt;Polo Dem.&lt;/td&gt;   &lt;td class=&quot;xl24&quot;&gt;0.9&lt;/td&gt;   &lt;td class=&quot;xl24&quot;&gt;1.3&lt;/td&gt;   &lt;td class=&quot;xl24&quot;&gt;0.4&lt;/td&gt;   &lt;td class=&quot;xl25&quot;&gt;4.5%&lt;/td&gt;  &lt;/tr&gt;  &lt;tr height=&quot;13&quot;&gt;   &lt;td height=&quot;13&quot;&gt;Partido Verde&lt;/td&gt;   &lt;td class=&quot;xl24&quot;&gt;0.5&lt;/td&gt;   &lt;td class=&quot;xl24&quot;&gt;3.1&lt;/td&gt;   &lt;td class=&quot;xl24&quot;&gt;3.1&lt;/td&gt;   &lt;td class=&quot;xl25&quot;&gt;34.8%&lt;/td&gt;  &lt;/tr&gt;  &lt;tr height=&quot;13&quot;&gt;   &lt;td height=&quot;13&quot;&gt;PIN&lt;/td&gt;   &lt;td class=&quot;xl24&quot;&gt;0.9&lt;/td&gt;   &lt;td class=&quot;xl24&quot;&gt;14.2&lt;/td&gt;   &lt;td class=&quot;xl24&quot;&gt;8.9&lt;/td&gt;   &lt;td class=&quot;xl24&quot;&gt;&lt;/td&gt;  &lt;/tr&gt;  &lt;tr height=&quot;6&quot; style=&quot;mso-height-source:userset&quot;&gt;   &lt;td height=&quot;6&quot;&gt;&lt;/td&gt;   &lt;td&gt;&lt;/td&gt;   &lt;td class=&quot;xl24&quot;&gt;&lt;/td&gt;   &lt;td&gt;&lt;/td&gt;   &lt;td&gt;&lt;/td&gt;  &lt;/tr&gt;  &lt;tr height=&quot;13&quot;&gt;   &lt;td height=&quot;13&quot;&gt;*Restar Trafugas+PIN&lt;/td&gt;   &lt;td class=&quot;xl24&quot;&gt;3.5&lt;/td&gt;   &lt;td&gt;&lt;/td&gt;   &lt;td&gt;&lt;/td&gt;   &lt;td&gt;&lt;/td&gt;  &lt;/tr&gt; &lt;!--EndFragment--&gt; &lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;    &lt;/span&gt;&lt;table border=&quot;0&quot; cellpadding=&quot;0&quot; cellspacing=&quot;0&quot; width=&quot;591&quot; style=&quot;border-collapse: collapse&quot;&gt;&lt;col width=&quot;151&quot;&gt;&lt;col width=&quot;51&quot;&gt;&lt;col width=&quot;10&quot;&gt;&lt;col width=&quot;146&quot;&gt;&lt;col width=&quot;75&quot;&gt;&lt;col width=&quot;88&quot;&gt;&lt;col width=&quot;70&quot;&gt;&lt;tbody&gt; &lt;!--EndFragment--&gt; &lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;    &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-family:arial, sans-serif;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot; style=&quot;border-collapse: collapse;  &quot;&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-family:Georgia, serif;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot; style=&quot;border-collapse: separate; &quot;&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:medium;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;   style=&quot;  border-collapse: collapse; font-family:arial, sans-serif;font-size:13px;&quot;&gt;&lt;table border=&quot;0&quot; cellpadding=&quot;0&quot; cellspacing=&quot;0&quot; width=&quot;591&quot; style=&quot;border-collapse: collapse&quot;&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr height=&quot;13&quot;&gt;&lt;td&gt;&lt;/td&gt;&lt;td&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;border-collapse: separate;   font-family:Georgia, serif;&quot;&gt;Más sorprendido quedé al calcular los porcentajes con respecto al total de votos &quot;propios&quot; (8.9 millones, que resultan de los 14 y pico millones menos los votos &quot;clientelistas&quot;, es decir, todos aquellos que no resultaron de las elecciones parlamentarias), pues estos coinciden casi que mágicamente con los porcentajes de intención de voto que mostraban las encuestas unas semanas antes de las pasadas elecciones.&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span&gt;&lt;span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span&gt;&lt;span&gt;Por lo anterior, creo que las encuestas no estaban diciendo mentiras. Simplemente no sondearon a los votantes. O más bien, no agarraron el voto amarrado. El del guarito, el tamal y el puesto de trabajo.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;   style=&quot;font-family:arial, sans-serif;font-size:100%;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;border-collapse: collapse; font-size:13px;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;   style=&quot;  border-collapse: collapse; font-family:arial, sans-serif;font-size:13px;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;blogger-post-footer&quot;&gt;--
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Después de su muerte en 1996, su novela &quot;Contacto&quot; llegó a Hollywood de la mano de Robert Zemeckis, el mismo productor de &lt;span style=&quot;font-style: italic;&quot;&gt;Back to the Future&lt;/span&gt;, y Jodie Foster, como protagonista de la película.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un año antes de morir, Sagan escribió un libro títulado &quot;El mundo y sus demonios&quot; o &quot;&lt;span style=&quot;font-style: italic;&quot;&gt;The Demon-haunted World&lt;/span&gt;&quot;, su título original inglés. Podría decirse que el libro fue menos exitoso que la serie Cosmos y ciertamente menos popular que la película, pues mientras que para muchos de ustedes la publicación les resulta absolutamente desconocida, la serie debe serles un poco más familiar, porque en Colombia se transmitía por partes los domingos a las 7 de la noche de la mano del inolvidable programa &quot;Naturalia&quot;. La película fue obviamente un éxito taquillero mundial por sus efectos especiales y lo controversial de su tema.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No obstante, la importancia de &quot;El mundo y sus demonios&quot; no se puede soslayar. Los 90, al igual que los 80, los 70, otras épocas pasadas y la época actual, han sido décadas de oscurantismo, irracionalidad y superstición. El mundo y sus demonios es un libro fascinante, pues desenmascara el fraude de los curanderos, las abducciones por extraterrestres, los llamados &quot;canalizadores&quot;, entre otras charlatanerías. Sagan demuestra que el pensamiento científico es necesario para salvaguardar las instituciones democráticas y nuestra civilización técnica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como economista, debo reconocer que no existe un Carl Sagan de la economía. Tal vez lo más parecido es Paul Krugman, economista al que muchos se refieren con desprecio como &quot;un columnista del New York Times&quot;. El chiste de Sagan era su capacidad para transmitir complejas teorías y hechos de la física en un lenguaje sencillo y accesible al populacho, o sea a nosotros. Sagan, sin embargo, murió con la preocupación de que el mundo se dirigía hacia una nueva edad oscura de irracionalismo y superstición. Dudo que Krugman tenga unas predicciones similares, pero los hechos muestran que tanto en economía, como en la física, el nivel de analfabetismo es preocupante y no respeta clase social.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tomemos el caso de las pirámides en Colombia y de Madoff en los Estados Unidos. La semana pasada, Asobancaria organizó un congreso sobre lavado de activos en Cartagena. Aparte del turismo corporativo, que aún se mantiene a pesar de la contracción de la economía, el evento fue todo un éxito, entre otras por el gran interés que despertó el tema de las pirámides. Durante uno de los almuerzos, estuve sentado con la fiscal que investiga el caso DMG, el gerente del Banco de la República, el presidente de la Superintendencia de Sociedades, unas personas de la OFAC (no me pregunten que es esa joda, pero es algo importantísimo, tanto que tiene en la quiebra a mi Ameriquita del alma), y la presidente de Asobancaria, entre otros. El tema, obviamente, era si David Murcia había lavado dinero con su pirámide y su complejo empresarial y era culpable tanto del delito de captación ilegal, como de lavado de activos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tal parece que Murcia si lavó dinero, como se ha reportado en la prensa, pero a mi me quedó la sensación de que nadie entiende por qué diablos si el tipo quería lavar dinero, lo iba a hacer a través de una de las pirámides más grandes de la historia! Se dijo en el foro que DMG llegó a captar 4,8 billones de pesos, o 2,4 billones gringos (o sea US$2.4 &lt;span style=&quot;font-style: italic;&quot;&gt;billions&lt;/span&gt;) de dólares. Está bien, no fue un Madoff, que llegó a 50 &lt;span style=&quot;font-style: italic;&quot;&gt;billions&lt;/span&gt;, pero bueno si uno pondera por el PIB percápita de los dos países (46 mil dólares de E.U. vs 8 mil de Colombia), creo que Murcia se le acerca bastante, más aún si se considera que la pirámide de Murcia fue menos añeja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cierto sentido, la popularidad de todas pirámides, las de Murcia, Madoff, Ponzi, etc. resultan de una inseparable mezcla de codicia, superstición, fé, ignorancia y hasta ingenuidad por parte de los inversionistas. Como ya he insistido en este blog, hay muchos principios básicos en economía, pero uno de ellos es que las tasas de interés &quot;libres-de-riesgo&quot; (si es que existen) son bajas, muy bajas. Madoff tenía la sutileza de ofrecer 10% de retorno &lt;span style=&quot;font-style: italic;&quot;&gt;no-matter-what&lt;/span&gt;. Absurdo, pues típicamente la tasa de retorno de una inversión &quot;segura&quot; fluctúa entre 2% y 4%. Obviamente, con la influencia de Madoff y su tradición en Wall Street, muy pocos se atrevieron a gritar que el Emperador estaba empelota. Solo unos pocos confiaron en lo que habían aprendido en las aulas y pusieron el grito en la &lt;span style=&quot;font-style: italic;&quot;&gt;Securities and Exchange Commission&lt;/span&gt;. (&lt;a href=&quot;http://www.scribd.com/doc/9189285/Markopolos-Madoff-Complaint&quot;&gt;Ver la denuncia de John Markopolos ante la SEC&lt;/a&gt;). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tanto Murcia como Madoff fueron lo suficientemente astutos como para probar que efectivamente &quot;podían pagar lo que ofrecían&quot;, pero como dice mi abuelita, que no tiene un PhD en economía: &quot;de eso tan bueno no dan tanto&quot;, que es lo mismo que decir que las tasas de retorno de las inversiones libre no pueden ser altas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es por eso que se necesita la superstición para que estos esquemas piramidales funcionen por un tiempo. Es decir, la falsa pero firme creencia de la gente (tanto ricos como pobres) que los que estudian son unas güevas y los charlatanes son iluminados. Es por eso que, a pesar de andar berracamente ocupado con mi trabajo, me animé a escribir este blog después de varias semanas de ausencia. Sólo para decir: qué falta la que le hace Sagan a la ciencia y qué tanta falta le hace un Sagan a la economía. O al menos a las finanzas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nota: si quieren leer más sobre pirámides busquen &quot;&lt;a href=&quot;http://en.wikipedia.org/wiki/Ponzi_scheme&quot;&gt;Ponzi scheme&lt;/a&gt;&quot; en Wikipedia.&lt;div class=&quot;blogger-post-footer&quot;&gt;--
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Como les había comentado, resulta que soy uno de esos. Me encuentro muy agradecido con todos los que vieron la revista, bien sea porque mi esposa les avisó o porque por casualidad se toparon con la publicación, y me enviaron sus felicitaciones. Recibí muchos emails que me emocionaron mucho. Es más, me declaro sorprendido, pues recibí más mensajes de reconocimiento que cuando me gradué del doctorado. Queda claro entonces, que salir en Semana es uno de mis mayores logros. De nuevo, muchas gracias a todos los que me escribieron. No tengo palabras para agradecérselos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La nota chistosa pero acertada la puso mi suegro, quien me mandó a decir que &quot;la nota de Semana le pareció muy light&quot; y que no reflejaba la seriedad que me había caracterizado durante toda mi carrera profesional. Completamente de acuerdo! Pero bueno, como a mi no me llevaron amarrado a la revista, debo reconocer que tengo alguito de light y asumo la culpa suegrito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tampoco quisiera dejar pasar esta oportunidad, para reflexionar un poco más acerca del profundo y vehemente rechazo que generaron mis teorías acerca del rol de la suerte en toda esta historia. Uno de mis mejores amigos me dijo que &quot;o yo era un farsante total o era tan humilde que parecía una completa güeva.&quot; Como sea, también me dijo que le comprara un ejemplar de la revista y que se lo enviara. Yo sé que el hombre tiene esa misma sensación que le quedó al periodista de una &quot;falsa humildad&quot; en mis argumentos. Ah bueno, y eso que en mi familia, fueron aún más lejos y llegaron a decirme que la suerte no existía. De nuevo, muy queridos todos, pero insisto en que, siendo completamente objetivos, el trabajo duro es una condición necesaria pero &lt;span style=&quot;font-weight: bold;&quot;&gt;no suficiente&lt;/span&gt; para el éxito, cualquiera que sea su métrica (o sea la unidad con la cual se mida, como dinero, fama, amor recibido, etc).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para no extenderme en argumentos, solo voy a recomendarles un libro: &quot;Fooled by randomness&quot; de Nassim Taleb. A parte de ser un libro de esos que a la periodista de Semana le dió por calificar de &quot;libros inteligentes&quot;, tal vez para referirse a libros escritos por verdaderos intelectuales, es un manuscrito bastante divertido. Es uno de esos libros que le abren a uno los ojos. Que le hacen ver la luz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero bueno, saben que a la larga entiendo perfectamente a todos los que rechazan la idea de la existencia de la suerte (o la aleatoriedad) y reafirman el determinismo (la no-aleatoriedad). Yo también fui parte de ese grupo. Siempre creí que existía una razón para todo. Una explicación lógica y coherente sobre el devenir de las cosas, sobre la ocurrencia de los eventos. De hecho, durante la mayor parte de mi carrera profesional me dediqué a eso: tratar de encontrar el por qué de los hechos económicos, en especial de la economía colombiana. Y lo peor es que pasé mucha parte de mi tiempo, construyendo modelos cuya lógica primitiva es que hay una parte determinística y otra aleatoria, esta última sin la fortaleza suficiente como para &quot;dominar&quot; a la parte determinística.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También hay que reconocer que es que así fuimos educados. Yo nací en un hogar católico. De pequeño, cuando vivía en Central Castilla, iba a misa casi todos los Domingos a un pueblito que se llamaba San Antonio de los Caballeros. Me parecía hasta divertido ir a misa. Lo único maluco era el olorcito a incienso. Hice la primera comunión con el Padre Potes, el mismo que está embollado en Cali por yo no se bien que cosa. Con el tiempo me fui alejando de la religión, pero al mismo tiempo entendí que ella llena un vacío natural del ser humano: la necesidad de que alguien (o sea, Dios) nos explique lo inexplicable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cierta forma, la figura de Dios es el determinismo en su máxima expresión. Gracias a Dios, somos lo que somos. Gracias a Dios, estamos en las que estamos. Y gracias a Dios, saldremos bien librados de todo lo malo que nos pasa. Esta noche dormiré en el sofá, ya sé. Ah, y los más radicales me tirarán tomates por Facebook, pero algo parecido sucede con un libro, que es un mega-best seller, llamado &quot;El Secreto&quot;. El argumento básico es que basta que uno se imagine lo que quiere ser y tener, y trabajar duro para llegar a serlo o tenerlo, y tus deseos se convertirán en realidad. Debo confesar que ninguno de estos argumentos me convence, aunque reconozco que llenan una necesidad básica: una respuesta simple a las cosas que nos pasan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el mismo sentido, resulta muy bonito y gratificante pensar que, gracias al trabajo duro, al sacrificio, al estudio, a las buenas costumbres, etc, es que nos sucede todo lo bueno. Pero cuantos miles de personas hay allá afuera, que trabajan durísimo, quizás más duro que nosotros, y no obtienen los resultados deseados? Es más, si ser inteligentísimo y trabajar duro fuera suficiente para alcanzar el éxito, todos los líderes, empresarios, periodistas, etc, etc, etc, tendrían estos atributos. Y ese no es el caso. Todos nosotros conocemos decenas, sino cientos, de ejemplos, de líderes literalmente imbéciles e ineptos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así, insisto en mi punto: la suerte, o sea la aleatoriedad, juega un papel mucho más importante en nuestra vida de lo que creemos. O de pronto es Dios jugando a los dados. Como sea, estoy feliz de ustedes se hayan cruzado por mi vida.&lt;div class=&quot;blogger-post-footer&quot;&gt;--
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Peor aún, con la crisis económica,  la imagen negativa de los bancos a nivel mundial ha caído a sus mínimos históricos. Y es que para el común de la gente, el sistema financiero es algo así como un mal necesario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La semana pasada me invitaron a dar una charla sobre el estado del sistema financiero en Colombia al III Encuentro Nacional de Banca y Pyme, un evento organizado por el ACOPI, el gremio de los pequeños empresarios. Por supuesto, el ambiente no era el más amigable para un representante de la banca, al punto que corría el riesgo de que a alguien le diera por tirarme un zapato. Bajo estas circunstancias adversas, mi intervención comenzó reconociendo que, para mí era un orgullo el haber sido invitado a participar en un foro que reunía a uno de los principales símbolos de nuestra sociedad, el emprendedor colombiano. Después, les hablé de la situación macroeconómica, presentándole al foro más o menos el mismo escenario que describí en mi blog de la semana pasada. Continué contándoles que la demanda de crédito está creciendo menos que la oferta, y que eso, junto con la reducción de las tasas por parte del Banco de la República y las expectativas de una menor inflación está haciendo que las tasas de interés de todas las modalidades de crédito caigan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero la parte emocionante vino al final de la charla, cuando me tocó tratar el tema de las utilidades de los bancos. El tema es complicado, no sólo porque en Colombia hacer plata es lo más parecido a un delito y los bancos están siendo rentables, sino porque en todo lado para los empresarios los banqueros son como una especie de chupa-sangre, unos parásitos que &quot;no producen nada&quot; y que &quot;explotan&quot; al azotado sector productivo. Ni más faltaba, es que producir azúcar, ensamblar un carro o un computador, entre otras cosas, son actividades que requieren mucho esfuerzo y dedicación. Recoger y prestar plata, por el contrario, es culísimo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En mi concepto, esta falsa percepción tiene el siguiente origen. El principal contacto de los bancos con nosotros es a través de dos servicios financieros: las cuentas de ahorro y las tarjetas de crédito. Lógicamente, nosotros quisiéramos tener nuestros ahorritos disponibles a la mayor brevedad, por lo que las tasas de interés que nos resultan pagando son probablemente las más bajas de todas, póngale por ahí un 5%. También, quisiéramos que nos prestaran billete rápido y fácil para esa blusita que pone a nuestra pareja a tono con la moda. Y eso es lo que justamente hace una tarjeta de crédito, le presta a uno plata fácil y rápida, sin mucho papeleo ni garantías. El gran pero, es que para los bancos es un crédito altamente riesgoso y cobran las tasas más altas de todas, más o menos un 25%.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uno pensaría que captar al 5% y prestar al 25% es un negociazo. ¿Qué actividad lícita tiene semejante márgen? Hay dos problemas con esta lógica. De hecho, hay muchos más, pero menciono solo dos. Primero, que no toda la plata que se recoge se puede prestar, por encajes, impuestos, regulación, inversiones forzosas, etc, etc. y además, que no todo el mundo resulta siendo tan buena paga como uno. Segundo, las cuentas de ahorro y el crédito de consumo, no son los únicos productos financieros. Existen otros menos líquidos y menos riesgosos que reducen significativamente el márgen. Una vez se tienen en cuenta estos factores, la rentabilidad de los bancos se reduce increíblemente. De hecho, el retorno sobre los activos y el capital no ha superado el 3% y el 25% en los últimos 10 años y el márgen de intermediación es del 8%. Bajo estas condiciones, sorpréndanse, el sector financiero no está entre los primeros 10 sectores más rentables en Colombia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ok señor, dirán ustedes, eso prueba que no es tan buen negocio, pero no prueba que no son unos parásitos. ¿Cuáles son los beneficios de que existan los bancos? Explicar esto es más jodido. Mientras que las empresas producen cosas visibles o tangibles, como un bulto de azúcar, un carro o un computador, los servicios que producen los bancos son menos obvios, son casi que invisibles. Uno de los beneficios sociales de los bancos es que nos ahorran a nosotros el dolor de cabeza de tener que saber a quién diablos le prestamos la plata. Imagínese usted que a su casa llegara un David Murcia, semejante man, con esa pinta, a decirle que le paga el 100% si le deja sus ahorritos. Usted obviamente le entrega la plata, tal como se la entregó mucha gente. Los bancos nos pagan mucho menos, pero una de las cosas que hacen es que nos ahorran el dolor de cabeza de que venga un bacán de vereda y nos tumbe!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Canalizar dinero eficientemente y de forma segura desde la gente o empresas que tienen ahorros hacia la gente o empresas que lo necesitan es un beneficio muy importante para la sociedad. Sin los bancos, la financiación del consumo de los hogares, de  proyectos de inversión o del capital de trabajo de las empresas sería más difícil y probablemente más costosa. Nosotros tendríamos que financiarnos a través de pagarés, las empresas a través de bonos y habría mucha gente que resultaría tumbada o extorsionada y, en el caso de Colombia, probablemente los homicidios aumentarían.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una de las cosas más fascinantes que tiene la economía, es la existencia de estas paradojas en las que las pérdidas para la sociedad resultan evidentes pero los beneficios no lo son tanto. Más emocionante aún es que en esta trampa no solo cae la gente del común. También son víctimas algunos economistas colombianos. El otro día en El Tiempo leí que había unos señores muy serios, que proponían estrangular al sistema financiero como &quot;fórmula para salir de la crisis.&quot; Esa es otra de las razones por las que me fascina la economía: que cuando leo la prensa, es como si me sentara a ver Sábados Felices.&lt;div class=&quot;blogger-post-footer&quot;&gt;--
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La de analista económico del Citibank para Colombia y Venezuela. O mejor, como alguna vez lo puso mi cuñada de una forma clara y sucinta: la del Walter Mercado del Citi en Colombia. Y es que sí, para que les digo mentiras, uno le saca gusto a eso de estar haciendo proyecciones&lt;span style=&quot;font-style: italic;&quot;&gt;&lt;/span&gt;. Tal como en las apuestas, uno se envicia. Dicho esto, quisiera dejar consignada mi visión, de lo que le sucederá a nuestra economía en el próximo año y medio. Todo, para que luego no digan que no se los advertí. O también, para que después me manden este escrito y me digan: &quot;Hamann, sí que estabas pifiado y mirá esta economía tan exhuberante! Menos mal te fuiste pa&#39; la Asobancaria porque nos hubieras hecho perder cualquier cantidad de plata!&quot;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y es que ya hace unas cuantas semanas que la economía de los Estados Unidos está mostrando signos de recuperación. O al menos, eso es lo que están percibiendo los mercados financieros globales. Las acciones, tanto en Estados Unidos, como en Europa, Asia y Latinoamérica han repuntado en el último mes, aunque sin lograr revertir por completo la debacle del año pasado. Me parece iluso pensar que las pérdidas se compensarán en cuestión de meses, pues la destrucción de riqueza ha sido tan grande, que se requiere un rally sostenido y generalizado que duplique los niveles de precios observados hoy en día. No obstante, es una buena noticia que al menos haya inversionistas apostándole a una estabilización y a que la economía gringa ya tocó fondo. Si esta tendencia se consolida pronto aparecerá gente diciendo que los Estados Unidos estará despegando más pronto que tarde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En Colombia también ha habido buenas noticias. La más importante es que el país hubiera decidido acudir al FMI por una línea de crédito contingente de 10.400 millones de dólares. Si el FMI aprueba la solicitud, el gobierno y el Banco contarán con un año para decidir si hacen uso o no de estos recursos. Eso es lo que significa el terminacho &quot;contingente&quot;. De esta forma, el país dispone de una opción, una especie de colchón, equivalente a más o menos un 50% más de sus reservas internacionales. Otra buena noticia es que el Banco ha seguido bajando agresivamente su tasa de interés y que el resto de tasas de la economía están respondiendo relativamente rápido, sobre todo el crédito comercial e hipotecario. Este último debe aliviar la carga financiera de los hogares en forma importante. La tercera buena noticia, es que el gobierno está actuando de forma más o menos sensata, y no se ha unido al coro de alarmistas que dicen que Colombia ya está en crisis y que proponen una zarta de estupideces, como usar las reservas internacionales para construir puentes y túneles que pasan por la mitad de un volcán, como el túnel de La Línea. De haber seguido las recomendaciones de estos genios, ya estaríamos en una crisis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gracias a la suerte o a Dios, como lo quieran ver, Colombia no se encuentra en crisis. Lo que el país está sufriendo es una &lt;span style=&quot;font-weight: bold;&quot;&gt;recesión&lt;/span&gt;, y está entrando en ella a una velocidad casi que sin precedentes. Y la diferencia entre crisis y recesión no es semántica. En una recesión, la economía se contrae, esto es, el ingreso de los hogares decrece, el gasto tanto privado como público o no crecen o caen también, el desempleo aumenta, el crédito o no crece, o aumenta pero mucho más lentamente, y la situación externa tiende a deteriorarse. En una crisis, todas estas cosas pasan a una velocidad sin igual, con varios agravantes: que los mercados financieros se desestabilizan; la tasa de cambio se sube por encima de 3.000 pesos; el crédito se seca y nadie consigue plata; el ajuste del gasto no es voluntario sino forzado por las circunstancias; las familias no pueden pagar sus deudas; algunos bancos se quiebran; el país, o no consigue financiación y/o los inversionistas locales huyen despavoridos; las tasas de interés, tanto locales como externas, se van a las nubes; el banco central desacumula reservas internacionales rápidamente, y el déficit externo se vuelve un superávit en un abrir y cerrar de ojos. Eso es una crisis. Claramente eso aún no está pasando en Colombia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora bien, esto no quiere decir que dicho escenario no pueda ocurrir.  De acuerdo con las cifras más recientes y las proyecciones de los analistas, la economía va a entrar en una etapa de una mayor fragilidad a todos los niveles. El deterioro de las cuentas fiscales es quizás lo más evidente y su tendencia será a deteriorarse. No tardarán en aparecer los titulares en la prensa sobre el &quot;hueco fiscal&quot;. También, la situación de las firmas y los hogares tenderá a empeorar como consecuencia de la recesión y el desempleo aumentará hacia el 15%.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero para muchos esta recesión será corta. Mis ex-colegas analistas, tanto en Colombia como en Nueva York, esperan una recuperación rápida y en línea con la de Estados Unidos. Su lógica es atractiva. Si Estados Unidos se recupera, se recupera el globo y con él los precios de los commodities, etc, y debería haber un rebote más o menos sincronizado. En mi opinión, me parece que están pasando por alto algunos hechos de la economía colombiana que van a hacer del siguiente año y medio, un período bastante desesperante para nosotros los colombianos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El primer hecho, es que en Colombia los precios y los salarios son rígidos a la baja, lo que significa que el ajuste de la economía viene vía producción y empleo. El salario mínimo, que es la referencia para el resto de salarios en la economía, aumentó en igual porcentaje que la inflación del año pasado. La inflación del 2008 fue, a su vez, el referente para una buena parte de los precios de la economía este año. Si los precios no caen al ritmo de la demanda, como es el caso del precio de la gasolina, y el salario real se mantiene casi que intacto, los hogares simplemente ajustan vía cantidades. Recortan las salidas a comer, van menos a cine y a otros espectáculos, se cambian de plan de celular, ahorran en agua, energía, y gasolina, etc, etc, etc. Y una vez esto sucede; una vez la gente cambia sus costumbres, es muy fregado que vuelvan a sus hábitos de las épocas de las vacas gordas. A esto los economistas le llaman &quot;habit persistence&quot;, que yo no sé bien como traducir esa vaina al español, pero significa que es jodido que la gente cambie de parecer. Entre más inflexibles sean los precios, más prolongada será la recesión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si a este escenario local, le sumamos el alto riesgo de que: uno, lo más probable es que Venezuela sí tenga una crisis de aquí a un año, y que, dos, si Estados Unidos se recupera rápidamente, como creen aquellos que le apuestan a una recesión en forma de &quot;V&quot;, de tal forma que en un futuro no lejano la Fed esté normalizando la política monetaria, el contexto externo para Colombia puede ser mucho menos favorable de lo que muchos creen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por eso, creo que el país se encuentra en el inicio de una larga y prolongada recesión o, en el mejor de los casos, en el 2010 veremos una economía que crece pero significativamente por debajo de su potencial (4,0% anual). En estas condiciones abundarán las propuestas &quot;creativas&quot; de los candidatos presidenciales. Me asalta, eso sí, una gran duda: ¿cómo será el presidente-candidato Álvaro Uribe lidiando con una recesión de este estilo y con un vecino peor de embollado?&lt;div class=&quot;blogger-post-footer&quot;&gt;--
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Con 37 años y dos hijos que le tumbaron el pelo y le sacaron canas, resulta como fregado argumentar eso. Exitoso en los negocios? Menos! La única vez que me metí en el cuento de ser empresario fue en el bachillerato, vendiendo acciones de un entuerto de compañía impulsada por el club San Fernando, que estaba al borde de la quiebra, y no logré vender ni una!  Entonces, por qué diantres terminé yo metido en la dichosa lista?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De hecho, eso mismo le pregunté a la periodista. Su respuesta fue que esto se hacía &quot;por consultas&quot; y &quot;por referencias&quot;, y que así daban con gente como yo. No muy convencido con su respuesta, y con cierto escepticismo acerca de la forma como escogen los &quot;exitosos&quot; en Colombia, por pura curiosidad intelectual procedí a aceptar la entrevista, con sesión de fotos incluída y todo. Durante la entrevista, obviamente vinieron las preguntas de rigor, sobre su vida y obra, estudios de colegio, carrera universitaria, trayectoria profesional, entre otros, mientras un fotógrafo me tomaba fotos en mi oficina. Una de las preguntas que más me llamó la atención fue esta: &quot;¿Cuál es la clave para que siendo tan jóven haya logrado llegar a semejantes responsabilidades?&quot;  Aunque ella insistía con el cuento de que yo era jóven y exitoso, lo más interesante de la pregunta es que, de verdad era una pregunta profunda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin pretender chiviar a Semana, esta fue mi respuesta: &quot;No creo que haya ninguna &quot;clave&quot; del éxito. Más que todo es suerte, lógicamente combinada con algunos factores casi que obvios, como la disciplina de estudio y trabajo, la capacidad de escuchar a los demás, etc.&quot; La señora no quedó muy convencida de mi respuesta, e insistía en que no podía ser que yo pensara así. Según ella, había algo así como una &quot;falsa humildad&quot; en un tipo &quot;tan exitoso&quot; como yo. Mire, le dije, por supuesto que todos estos atributos que menciono son necesarios para el éxito, pero no son su causa, eso es lo que quiero decir. &quot;Son una condición necesaria pero no suficiente&quot;, rematé.  Pero la señora insistía en que no era posible que el trabajo duro no fuera premiado. Ante lo cual me limité a decir lo siguiente: &quot;por cada Juanes, Bill Gates u Obamas, hay cientos de miles de personas con idénticas virtudes que por azar se quedan en el camino&quot;. A pesar de lo lapidario de mi argumento, ella no quedó muy convencida, pero se dió cuenta, por lo menos, de mi terquedad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero la pregunta de por qué terminé metido en esa lista seguía atormentándome. Tanto, que decidí contarle a Margarita, mi esposa. Ella, obviamente, feliz por el &quot;reconocimiento&quot; a mi trabajo &quot;duro&quot;  y al esfuerzo durante todos estos años, se convirtió en otra más de mis opositoras al tomar partido en la discusión acerca de la clave del éxito. Lo mismo mis hijos, quienes acabaron terciando en la discusión. Dándome cuenta de lo impopular de mi punto de vista, más bien decidí concederle a ellos su punto e irme a dormir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oh sorpresa cuando a la mañana siguiente estalla el escándalo de los hijos del Presidente Uribe, quienes, según Daniel Coronell, se habrían enriquecido aprovechando su condición de hijos del presidente, al usar información privilegiada en la compra de unos predios en las afueras de Bogotá por los cuales pagaron nada y hoy en día valen miles de millones. &quot;Los muchachos&quot;, como les dice María Isabel Rueda, en su columna de hoy en El Tiempo, parece ser que han sido negociantes desde pequeños, han fracasado un par de veces y parece que finalmente dieron con el chiste de cómo es que se hace plata. Coronell, en su columna de esta Semana, insiste en que no hay nada de visionario en el negocio de los hijos del presidente y que simplemente lo que hay aquí es un episodio de corrupción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Independientemente de si hubo corrupción o no, creo que este episodio de los hijos del presidente ilustra que efectivamente tengo la razón en mis dos argumentos. Primero, no merezco estar en la lista de los más exitosos en los negocios, ni por jóven ni por multimillonario. Y segundo,  que se necesita mucha suerte para terminar uno siendo hijo de un presidente.&lt;div class=&quot;blogger-post-footer&quot;&gt;--
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Mi primera reacción fue, obviamente, de desconcierto. Primero, es que no es claro que haya una &quot;crisis&quot; propiamente en Colombia, al menos una crisis económica que yo sepa. Mi diagnóstico es que es probable que la economía efectivamente esté en recesión ya, pero lo que está sucediendo aún no se puede caracterizar, vuelvo y repito, como una crisis al estilo de la vivida a finales de los 90. Ok, bueno, supongamos que tengo el diagnóstico equivocado y efectivamente Colombia está en medio de una crisis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo peor es que me tocaba decir algo inteligente. Cinco años de doctorado en teoría económica y otros tantos más de estudiar economía &quot;en la práctica&quot;, no podían haber pasado en vano. Tocaba mostrarle a mi jefe que de algo sirvieron. Pero, ¿qué diablos responde uno a semejante pregunta tan pendeja? Y no es por tratar de idiota al periodista, ni mucho menos, pero en estas épocas de &quot;crisis&quot;, la gente acude a los economistas como si se fueran al médico. A que les digan qué tiene la economía y cómo curarla. Con un diagnóstico diferente al del periodista y con una fórmula que igual no le van a parar bolas, procedí a dar mi respuesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&quot;Desafortunadamente esta es una crisis global, originada en las economías industrializadas, que generan 72% del producto mundial, y que necesariamente tendrá un impacto negativo sobre nuestro desempeño. En estas circunstancias, lo primero que hay que entender es que no hay fórmulas mágicas. Todas las políticas tienen costos asociados. Dicho esto, una de las cosas que podemos hacer en economías pequeñas como la colombiana, es responder con políticas contra-cíclicas, pero sin volvernos imprudentes. Parte de estas políticas ya se están implementando, en particular, mediante la reducción de tasas de interés por parte del Banco de la República y el haber permitido una corrección importante del desequilibrio cambiario. Esto ha sido posible gracias a que el banco actuó preventivamente, aumentando las tasas de interés en la época de las vacas gordas. Si bien, en mi opinión, pudo haber subido exageradamente las tasas de interés, esta política se complementó con otras políticas prudenciales como la acumulación de reservas internacionales e imponiendo controles a los flujos de capital especulativos. Por desgracia, la política fiscal fue pro-cíclica y no se ahorró durante el auge para poder gastar en la recesión. En consecuencia, ante la caída del recaudo tributario la política fiscal no puede ser decididamente contra-cíclica sin deteriorar la sostenibilidad de la deuda pública. A pesar de estas limitaciones, el Gobierno ha permitido la operación de estabilizadores automáticos, relajado la meta de déficit para 2009 y priorizado el gasto en infraestructura y vivienda, que son los que mayores multiplicadores tienen. Estas son buenas políticas, pues muestran el esfuerzo por ser prudentes en el gasto para mantener el acceso a los mercados financieros internacionales y la confianza de los agentes en la política fiscal. Sin embargo, también hay políticas desastrosas, como mantener congelado el precio de la gasolina su pico histórico, porque eso erosiona el ingreso disponible de las familias y eleva los costos de producción de las firmas. Mientras en otros países ese efecto ya se ha diluido en Colombia decidimos prolongarlo.&quot;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La traducción de esta respuesta al lenguaje callejero es: no hay nada que hacer diferente a lo que ya se está haciendo el Banco de la Répública, quien trató de bajarle el volúmen a la música y moderar la euforia de la fiesta cuando todo el mundo, incluido el mismo gobierno, estaba envacalocado chupando guarapo y pensaba que la rumba no iba a terminar. Pues bien, la pachanga se acabó y ahora, con este guayabo tan berraco, pues no se le puede pedir al paciente que se vaya pa&#39;l gimnasio. Obviamente, pues este tipo de cosas no se dicen de esta forma, y me tocaba proceder con la parte inteligente de la respuesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&quot;Ahora bien, paralelamente a las políticas de corto plazo, creo que otra cosa que podemos hacer durante esta crisis externa es aprovechar la oportunidad para avanzar en reformas estructurales y fortalecer las buenas políticas pensando en el largo plazo. Creo que el país debe sentarse a pensar seriamente en cómo remover la maraña de distorsiones tributarias que perpetúan la informalidad y la ilegalidad. Un par de ejemplos, son las altas cargas laborales y el impuesto a las transacciones financieras. Ambos generan unas distorsiones gigantes que estimulan el crecimiento del sector informal e inclusive el delito.  Allí los economistas llevamos 40 años fallando. Porque hemos estado de acuerdo en todas estas cosas sin poder convencer a los políticos. &quot;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De nuevo, la traducción simple es que, en lugar de estar chupando trago y comiendo lechona de la forma como lo hemos venido haciendo, hay que cerrar el pico y mandar la economía al Bodytech todos los días Lunes a Domingo, a las 5 de la mañana, para a eliminar toda la grasa y el colesterol que tiene de sobra. Obviamente, a nadie le gusta esta &quot;formula&quot;. Menos a los políticos, que son los que mandan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ah y también puse otras cosas, pero esas sí eran pendejadas. Como la pregunta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;If you liked this blog, visit &lt;a href=&quot;http://franzhamann.blogspot.com/&quot;&gt;http://franzhamann.blogspot.com&lt;/a&gt; and become a follower.&lt;div class=&quot;blogger-post-footer&quot;&gt;--
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