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	<title>El Cedazo</title>
	
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	<description>Comparte conocimiento.</description>
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		<title>Teoría de juegos II – La subasta del dólar (I)</title>
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		<comments>http://eltamiz.com/elcedazo/2010/08/30/teoria-de-juegos-ii-la-subasta-del-dolar-i/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 30 Aug 2010 08:20:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>J</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Teoría de juegos]]></category>

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		<description><![CDATA[Este primer artículo de la serie sobre teoría de juegos será muy cortito. Vamos a dedicar unos párrafos a explicar las reglas de una subasta un poco particular y luego dejaremos que seáis los contertulios los que pujéis.

En este juego subastaremos&#8230; 1$.

Un dólar (fuente: Wikipedia)

Dado que no estamos jugando presencialmente, no podré pagaros el dólar, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Este primer artículo de la serie sobre <a href="http://eltamiz.com/elcedazo/series/teoria-de-juegos/" target="_blank" class="liinternal">teoría de juegos</a><span style="color: #000000;"> </span>será muy cortito. Vamos a dedicar unos párrafos a explicar las reglas de una subasta un poco particular y luego dejaremos que seáis los contertulios los que pujéis.</p>

<p>En este juego subastaremos&#8230; 1$.</p>

<div id="attachment_8802" class="wp-caption aligncenter" style="width: 490px"><img class="size-full wp-image-8802 " title="j_juegos_1dolar" src="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2010/08/j_juegos_1dolar.jpg" alt="" width="480" height="209" /><p class="wp-caption-text">Un dólar (fuente: Wikipedia)</p></div>

<p>Dado que no estamos jugando presencialmente, no podré pagaros el dólar, y tampoco vosotros podréis pagarme a mí la puja. Pero intentad imaginaros que la subasta es de verdad, que de verdad ganaríais el dólar y que de verdad tendríais que pagar la puja. Por si os lo estáis preguntando, cuando este juego se hace presencialmente, a menudo se paga realmente el dólar y se paga realmente la puja, y por eso se usa una cantidad tan pequeña.</p>

<p>Por supuesto, no puedo impediros que vayáis corriendo a Google a buscar el juego y cómo se debe jugar, pero os ruego que no lo hagáis.</p>

<p>El hecho de estar jugando a través de los comentarios de este blog puede desvirtuar el juego (como veis, ya me estoy preparando por si no sale lo que se supone que tiene que salir), de modo que si sale un resultado feo, contaremos tanto lo que nos ha salido como lo que habitualmente sale. Salvo que sea imprescindible, procurad no utilizar los comentarios a este artículo para comentar el artículo en sí, sino solamente para pujar. En la segunda parte de este artículo podremos comentar los resultados y podréis explayaros.</p>

<p>Entonces, como decía, vamos a <strong>subastar 1$</strong>. La subida <strong>mínima de la puja será de 5 centavos</strong>. Si dos o más participantes hacen la misma puja (lo cual puede ser bastante común debido al sistema de comentarios), obviamente solo el primero habrá ganado la puja, y los demás deberán subirla si quieren ganarla.</p>

<p>La particularidad de esta subasta es que <strong>no solo paga quien hace la puja más alta, sino también quienes hacen la segunda y tercera puja más altas</strong>. Por ejemplo, si Mengano ofrece 0,45$, Zutano 0,40$, Fulano 0,35$ y hay más gente debajo, los tres, Mengano, Zutano y Fulano pagan, pero solo Mengano se lleva el dólar.</p>

<p>Como solo estamos jugando, sin dinero de verdad, y no sé cómo saldrá esto a través de comentarios, consideraré cerrada la subasta a mi propio criterio, probablemente cuando me parezca que ya nadie sigue pujando.</p>

<p>Es posible que no quieras participar, pensando: <em>&#8220;nadie da duros a peseta, así que seguro que hay truco, paso de pujar</em>&#8220;. Aunque es una actitud que te alabaría en la vida real, no me estropees el juego, por favor, y participa (al fin y al cabo, es dinero de mentira). Yo ya me estoy arriesgando a que el resultado que salga no coincida con lo que otros experimentos similares dicen que debe salir (y si ocurre así, a ver cómo lo resuelvo en la segunda parte), así que arriésgate tú también.</p>

<p>A pujar.</p>
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		<title>Historia de un ignorante, ma non troppo… Toccata y Fuga en re menor, de Johann Sebastian Bach</title>
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		<comments>http://eltamiz.com/elcedazo/2010/08/26/historia-de-un-ignorante-ma-non-troppo%e2%80%a6-toccata-y-fuga-en-re-menor-de-johann-sebastian-bach/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 26 Aug 2010 08:40:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Macluskey</dc:creator>
				<category><![CDATA[Macluskey]]></category>
		<category><![CDATA[Música]]></category>

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		<description><![CDATA[Por fin lo habéis conseguido. Los amables comentadores que me han sugerido por activa y por pasiva en artículos anteriores que me atreviera con el gran estandarte de la numerosísima saga de los Bach, por fin lo han conseguido. Aquí tenéis un artículo sobre una de las obras más conocidas del gran, el eximio, el [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por fin lo habéis conseguido. Los amables comentadores que me han sugerido por activa y por pasiva en artículos anteriores que <em>me atreviera</em> con el gran estandarte de la numerosísima <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Categor%C3%ADa:Familia_Bach" title="Wikipedia" target="_blank" rel="nofollow" class="liwikipedia">saga de los Bach</a>, por fin lo han conseguido. Aquí tenéis un artículo sobre una de las obras más conocidas del gran, el eximio, el inigualable Rey de la Música de Todos los Tiempos, <strong><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Johann_Sebastian_Bach" title="Wikipedia" target="_blank" rel="nofollow" class="liwikipedia">Johann Sebastian Bach</a></strong>.<sup>[1]</sup></p>

<p>Efectivamente, en toda <a href="http://eltamiz.com/elcedazo/series/historia-de-un-ignorante-ma-non-troppo/" target="_blank" class="liinternal">la serie</a> no había aparecido aún ninguna obra del “<em>Viejo Peluca</em>”, como muy cariñosamente se refería <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Fernando_Argenta" title="Wikipedia" target="_blank" rel="nofollow" class="liwikipedia">Fernando Argenta</a> a Bach, en su clásico (y ya extinto) programa radiofónico “Clásicos Populares”, que se mantuvo en antena treintaytantos años en Radio Nacional de España… Y no es que Bach no me guste, no, no, ya lo creo que me gusta… Es que me impone.</p>

<p>Porque Johann Sebastian Bach es, quizá, el culmen, el máximo exponente de una forma especial de hacer y entender la música: <strong>Música hecha por eruditos para eruditos</strong>. En la época de Bach (<a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Musica_barroca" title="Wikipedia" target="_blank" rel="nofollow" class="liwikipedia">el barroco</a>), la interpretación de la música (al menos la occidental, de la oriental no tengo datos) se circunscribía, salvo excepciones, bien al acompañamiento de los diferentes ritos religiosos, bien al acompañamiento de eventos cortesanos en las diferentes cortes esparcidas por toda Europa, cortes de reyes, príncipes, duques, condes, margraves, barones…Prácticamente no existía el concepto de “música popular” interpretada por orquestas &#8220;serias&#8221;: el pueblo llano, en su mayor parte analfabeto, naturalmente que hacía música en sus fiestas populares, pero era de tradición oral y casi, casi, desprestigiada para su aparición en los salones… y no digamos en las iglesias. Esto cambió más adelante, como podéis suponer, pero en los Siglos XVII y XVIII esto era lo que había.</p>

<p>En estas últimas, en las iglesias, quiero decir,  era necesario, por una parte, ejecutar música perfecta para emular en lo humanamente posible la perfección de dios, y los asistentes a los oficios religiosos entendían muchísimo sobre este tema, y distinguían sin lugar a duda las obras de calidad de las de pobre factura. Y en los salones cortesanos, la educación de príncipes, barones, duques y demás grey comprendía una magnífica formación musical, siendo muchos de ellos no sólo grandes entendedores, sino ejecutantes ellos mismos, como era el caso del Margrave de Brandeburgo, violista da gamba que encargó a Bach los seis famosos conciertos, o sea, que también entendían una barbaridad de música y distinguían lo bueno de lo malo sin dudar. Llegar a ser un músico de prestigio en estas condiciones sólo estaba al alcance de unos pocos.</p>

<p>Y en este ambiente tan exigente apareció el gran Bach. A él está dedicado este artículo, con todo mi ignorante atrevimiento y mi humilde admiración… Espero que el maestro me perdone, allá donde esté.</p>

<div id="attachment_8939" class="wp-caption alignright" style="width: 343px"><a href="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2010/08/Mac21-Bach.jpg" ><img class="size-full wp-image-8939" title="Mac21-Bach" src="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2010/08/Mac21-Bach.jpg" alt="" width="333" height="430" /></a><p class="wp-caption-text">Johann Sebastian Bach</p></div>

<p>Nació Johann Sebastian Bach en Eisenach (Turingia, en el centro geográfico de Alemania) en 1685, en el seno de una familia de músicos profesionales (su padre, sus tíos, todos eran renombrados ejecutantes), y por consiguiente recibió una excelente formación musical, aprendiendo a tocar el <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Clavec%C3%ADn" title="Wikipedia" target="_blank" rel="nofollow" class="liwikipedia">clavecín</a> (precedente del pianoforte, y por tanto, de nuestro piano moderno), el violín, la viola da gamba… Y nuestro Johann Sebastian obtuvo rápidamente un enorme renombre como intérprete, sobre todo de clavecín y de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/%C3%93rgano_(instrumento_musical)" title="Wikipedia" target="_blank" rel="nofollow" class="liwikipedia">órgano</a>, lo que le llevó a ser invitado con frecuencia en diferentes localidades para dar conciertos, o mejor, para poner su música a disposición de las ceremonias religiosas o eventos palaciegos.</p>

<p>Pero, para qué engañarnos, nadie se acordaría hoy de Bach si tan sólo hubiera sido un excelente intérprete.<sup>[2]</sup> La enorme fama de Bach viene, naturalmente, de su sobrenatural capacidad para la composición, llevando la técnica del <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Contrapunto" title="Wikipedia" target="_blank" rel="nofollow" class="liwikipedia">contrapunto</a> a su máxima (e inalcanzada desde entonces) altura. Consiste esta técnica en utilizar dos o más melodías diferentes e independientes entre sí (llamadas normalmente <em>voces</em>) que se escuchan luego simultáneamente… Fácil de describir, sí, pero dificilísimo de realizar. Bueno, hacerlo, lo que se dice <em>hacerlo</em>, es fácil, en realidad. Cualquier puede… Lo que es difícil es lo que Bach consigue siempre, siempre: que siendo ambas melodías perfectamente distinguibles, se empasten una en la otra de forma natural y, casi diría yo, inevitable, obteniendo un resultado armonioso y bello. Ejemplos de esta técnica hay muchísimos en Bach, y espero que cuando oigáis la obra de hoy os quede algo más claro.</p>

<p>Además, fue un consumado filósofo, estudioso de la música y es, cómo no, uno de los pilares clave de la cultura musical universal, como lo fue de la comunidad de Leipzig en que vivió sus últimos años. Pocas personas del mundo deben ignorar quién fue Bach, universalmente respetado y admirado…</p>

<p>Quizá una historieta sobre la influencia de Bach en la música de los sucesores me permita trasladaros la enorme importancia que su figura tuvo para la música posterior. Es la historia de la <em><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Afinaci%C3%B3n" title="Wikipedia" target="_blank" rel="nofollow" class="liwikipedia">afinación</a></em> o, mejor aún, de la <em>temperación</em>.</p>

<p>Como sabéis, el sistema de notación musical moderno divide todo el intervalo de sonidos posible (el que el oído humano medio es capaz de distinguir, que viene a ser desde unos veinte Hz hasta unos veinte mil… siempre que seas joven: yo ya no paso de diez o doce mil; cosas de la edad) en ocho octavas,<sup>[3]</sup> donde cada una de las octavas tiene el doble de altura que la anterior. En realidad, por decirlo con propiedad, cada nota de una octava tiene el doble de altura, o de frecuencia, que la misma nota de la octava precedente&#8230; pero me estoy adelantando. Sigamos por donde íbamos:</p>

<p>Cada octava se compone de siete notas (Do-Re-Mi-Fa-Sol-La-Si), llamadas notas naturales, y de cinco notas intermedias, que se sitúan entre Do y Re, entre Re y Mi, entre Fa y Sol, entre Sol y La, y entre La y Si. No hay notas intermedias entre Mi y Fa, ni entre Si y Do (el Do de la siguiente escala, claro).<sup>[4]</sup> Esas notas intermedias son los <em>bemoles</em> o los <em>sostenidos</em>: Un sostenido tiene más altura que su nota original, mientras que un bemol tiene menos altura. Es decir: entre el Do y el Re están tanto el Do sostenido como el Re bemol. <sup>[5]</sup></p>

<p>El hecho de que cada octava se defina por tener el doble de altura (frecuencia) que la anterior significa que si, por ejemplo, el La de la tercera octava tiene, es un suponer, una altura o frecuencia de 440 Hz, el La de la cuarta octava, que es la siguiente, tendrá exactamente 880 Hz, mientras que el La de la segunda octava tendrá 220 Hz, y así sucesivamente, y lo mismo con todas y cada una de las notas (el Do, el Si bemol, el Fa, etc). Las notas intermedias entre Mi y Fa y entre Si y Do no existen,<sup>[6]</sup> pero es porque suenan mal… suenan disonantes al oído, suenan desafinadas. Y claro, un músico no quiere que su música suene desafinada… hasta que llegaron los dodecafonistas y la escuela moderna, y no sólo no les importó que su música sonara desafinada, sino que incluso lo buscaban deliberadamente. Pero no os preocupéis por ello, ninguno de estos <em>desafinadores</em> profesionales va a aparecer nunca en esta ignorante serie… ¡bastante tengo con tragármelos de vez en cuando en los conciertos a los que asisto! Un excelente artículo donde se expone cómo son las notas musicales desde el punto de vista matemático lo podéis encontrar <a href="http://www.albaiges.com/matematicas/musica/matematicamusica1.htm" target="_blank" class="liexternal">aquí</a>.</p>

<p>Históricamente, las primeras formas de afinación eran las <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Afinaci%C3%B3n_pitag%C3%B3rica" title="Wikipedia" target="_blank" rel="nofollow" class="liwikipedia">pitagóricas</a>, donde la relación entre las quintas era de 3:2, o sea, lo que se llamaba la <em>quinta justa</em>.<sup>[7]</sup> Esta forma de afinación, matemáticamente perfecta y profusamente utilizada durante la Edad Media, pues era muy adecuada para sus monofonías (cantos a una sola voz: el que haya oído canto gregoriano sabe lo que es eso: todos los cantantes cantando simultáneamente exactamente la misma melodía) tenía, por lo que se ve, un serio inconveniente: los instrumentos así afinados sólo podían ejecutar obras en una sola <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Tonalidad" title="Wikipedia" target="_blank" rel="nofollow" class="liwikipedia">tonalidad</a>, pues intentar tocar algo en cualquier otra tonalidad sonaba desafinado, y eso impedía además trasponer una obra de una tonalidad a otra distinta… Insisto, no me preguntéis mucho sobre esto de las tonalidades, que no sé casi nada de ellas… sólo cuándo una música me gusta y cuándo no.</p>

<p>Así que a partir del Siglo XVI se intentaron diferentes sistemas de afinación, sobre todo para el clavecín, por ser un instrumento de teclado, que permitiera escribir obras para todas las tonalidades posibles, o bien transponer obras escritas en una tonalidad a cualquiera otra. En la época de Bach era ya mayoritariamente utilizado el Sistema o “<em><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Sistema_justo" title="Wikipedia" target="_blank" rel="nofollow" class="liwikipedia">Temperamento justo</a></em>”, que solucionaba en no sé qué medida el problema, pero que aparentemente seguía sin dar respuesta a todas las posibles tonalidades, y que además, al igual que el sistema pitagórico, tenía en su octava final una quinta del lobo que no gustaba nada, pero nada, a los teóricos musicales… Bueno, a mí esto de la “quinta del lobo” me suena en realidad a “<em>finca rústica en un Paraje Natural, protegida por la abundancia de cánidos salvajes</em>”, pero estoy casi seguro que debe referirse a alguna otra cosa, una cosa muy docta e importante…. En fin.</p>

<p>Johann Sebastian Bach fue un adelantado y enorme defensor del sistema moderno, el llamado “<em><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Temperamento_igual" title="Wikipedia" target="_blank" rel="nofollow" class="liwikipedia">Temperamento igual</a></em>”, que no sé si ideó él, pero que desde luego que impulsó poderosamente… tanto es así que en la actualidad es prácticamente el único utilizado, y que se basa en considerar simplemente cada octava como un conjunto de doce notas repartidas uniformemente según la razón &#8220;<em>Raíz doce de 2</em>&#8220;, que viene a ser 1,0594&#8230; Es decir, la altura (la frecuencia, los hertzios, vaya) de cada nota, considerando la existencia de doce notas en cada octava, no las siete originales, es exactamente 1 más la dichosa <em>Raíz doce de 2</em>, todo ello multiplicado por la frecuencia <em>n</em>, siendo <em>n</em> la frecuencia de la nota precedente. Y, lógicamente, aplicado doce veces sucesivas, que es la distancia entre una nota y la misma nota de la octava superior, se ve fácilmente que la altura obtenida es 2<em>n</em>, que es exactamente lo que se pretende. Esta forma de temperar (afinar) el clavecín, y por ende toda la orquesta, permite utilizar todas las tonalidades posibles (que digo yo que debe ser una cosa un rato buena, pues tanta gente que de verdad sabe la pondera tanto). Obviamente, con este sistema de temperamento igual de doce notas equiespaciadas no hay ya diferencia entre un sostenido y un bemol que se encuentren entre las mismas notas, <strong>un do sostenido y un re bemol</strong>, por ejemplo: <strong>son la misma nota</strong>, idéntica.</p>

<p>Bueno, todo este rollo viene a cuento porque Bach no sólo preconizó fuertemente el nuevo sistema, sino que definitivamente predicó con el ejemplo: compuso una de las obras claves (nunca mejor dicho) de todos los tiempos: <strong><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/El_clave_bien_temperado" title="Wikipedia" target="_blank" rel="nofollow" class="liwikipedia">El Clave bien temperado</a></strong>. Todos los grandes compositores posteriores (Mozart, Haydn, Beethoven, Mendelssohn, Schumann&#8230;) estudiaron profusamente el Clave bien temperado, que con sus 48 monumentales “Preludio y Fuga”’s (o sea, 48 preludios y 48 fugas, dos por cada una de las 24 tonalidades, correspondientes a cada una de las doce notas, en claves mayor y menor),<sup>[8]</sup> son quizá el punto de máxima gloria de la música contrapuntística barroca&#8230; Es como si el maestro dijera&#8230; “<em>¿Cómo que con esta temperación no es posible escribir buena música&#8230;? ¡Ahí tenéis la prueba!&#8221;</em>. Y rompió el molde. Tras tamaña demostración, pocos se atrevieron a escribir algo parecido… y virtualmente esa forma compositiva cayó en desuso.</p>

<p>.</p>

<div id="attachment_8940" class="wp-caption alignright" style="width: 510px"><a href="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2010/08/Mac21-Organo.jpg" ><img class="size-full wp-image-8940" title="Mac21-Organo" src="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2010/08/Mac21-Organo.jpg" alt="" width="500" height="360" /></a><p class="wp-caption-text">Un órgano de tubos</p></div>

<p>Pero&#8230; no, este artículo no iba sobre El Clave bien temperado, tenéis razón, por mucho que se lo merezca. Trata sobre quizá la obra cumbre de otra de las múltiples facetas de tan grande maestro: su música para órgano. Para otro momento quedarán sus conciertos, como <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Conciertos_de_Brandeburgo" title="Wikipedia" target="_blank" rel="nofollow" class="liwikipedia">los de Brandeburgo</a>, sus otras obras para clave, como las Suites, o las <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Variaciones_Goldberg" title="Wikipedia" target="_blank" rel="nofollow" class="liwikipedia">Variaciones Goldberg</a>, o esas obras inconmensurables, la máxima expresión de un genio: sus Pasiones&#8230;</p>

<p>En efecto, este artículo trata sobre la <strong><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Tocata_y_fuga_en_re_menor" title="Wikipedia" target="_blank" rel="nofollow" class="liwikipedia">Tocata y Fuga en re menor, BWV565</a></strong>, con toda seguridad su obra para órgano más conocida, y por consiguiente la más conocida de todas las piezas para órgano jamás compuesta. En puridad, es necesario especificar el número de catálogo <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/BWV" title="Wikipedia" target="_blank" rel="nofollow" class="liwikipedia">BWV</a> (por “Bach Werke Verzeichnis” es decir, “Catálogo de Obras de Bach”, creado en 1950 por Wolfgang Schmieder para poner orden en el enorme acervo de obras <em>conocidas</em> de Bach… sólo de pensar en todas las que se han debido perder, me mareo), dado que compuso más de una “Toccata y Fuga en re menor” para órgano. Pero cuando se refiere uno a esa obra sin citar el número de BWV, todo el mundo asume que te refieres a la archifamosa <em>BWV565</em>. Y ésa es la que vamos a destripar hoy… hasta donde yo llegue, claro está.</p>

<p>.</p>

<p>Johann Sebastian Bach tenía una enorme fama como organista. Y para un ignorante como yo, tocar <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/%C3%93rgano_(instrumento_musical)" title="Wikipedia" target="_blank" rel="nofollow" class="liwikipedia">el órgano</a> es, con diferencia, lo más difícil que se puede concebir en cuanto a interpretar música se refiere. Hasta el Hombre-Orquesta de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Mary_Poppins" title="Wikipedia" target="_blank" rel="nofollow" class="liwikipedia">Mary Poppins</a> (Dick van Dyke) lo tenía más fácil… Centenares de tubos, de los más grandes, con sus buenos veinticinco centímetros o más de diámetro, a los más pequeños, realmente pequeños, y todo manejado por cuatro o cinco teclados<sup>[9]</sup> con decenas de llaves que alteran el sonido de un grupo determinado de tubos, que sincronizan los diferentes teclados, que ponen o quitan sordina&#8230; y por si fuera poco, encima (bueno, no: <em>debajo</em>, en realidad) tiene un pedalero, o sea, otro teclado que es tocado con los pies, simultáneamente al resto de teclados (por cierto, es el pedalero el que produce los sonidos más potentes del órgano, esos que, cuando estás en la Sala de Conciertos y entra el órgano a todo trapo hace vibrar toda la butaca, el suelo y hasta el bigote del segurata de la puerta&#8230;). En <a href="http://www.odditycentral.com/pics/the-worlds-biggest-pipe-organ.html" target="_blank" class="liexternal">esta dirección</a> tenéis cinco o seis fotos del autoproclamado “<em>mayor órgano de tubos del mundo mundial</em>”, el Wanamaker Grand Court Pipe Organ, instalado no en una catedral, no en un auditorio de música, no… instalado en un centro comercial: el Macy’s de Philadelphia (<em>cosas veredes</em>, que diría Alvaro Cunquiero). Tiene seis teclados, un pedalero triple con cuarenta y dos pedales, 28.482 tubos, y 729 palancas y botones en el registro… No quiero imaginarme lo que debe ser tocar semejante monstruo, aunque parece que el organista habitual, un tal Peter Richard Conte, lo hace dos veces al día, para entretenimiento de los clientes del centro comercial… Merece la pena que le echéis una ojeada a la página del enlace, de veras.</p>

<p>Y toda esa parafernalia para obtener una gama poco menos que infinita de sonidos, abarcando en ciertos casos hasta diez octavas (una octava por encima y otra por debajo de lo que alcanza el piano, es decir, literalmente todo sonido que el oído humano en buenas condiciones es capaz de oír) en todas las tesituras y colores del sonido… un artilugio notable, el órgano de tubos. Y difícil de tocar, por descontado, muy difícil. Pues bien, nuestro héroe de hoy era un genio tocando el órgano, pero también componiendo obras para ejecutar en él.</p>

<p>Hay que tener en cuenta que, en la época de Bach, los músicos eran considerados como artesanos (ya he dicho esto mismo varias veces a lo largo de la serie… y seguramente volveré a decirlo de nuevo más adelante). Bach pasó los últimos 27 años de su vida (larga vida para la época: 65 años tenía cuando falleció, en 1750), desde 1723, ejerciendo el cargo de Maestro Cantor de la Thomaskirche de Leipzig, en un ligeramente agobiante ambiente ultraconservador luterano (mayoritariamente <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Pietismo" title="Wikipedia" target="_blank" rel="nofollow" class="liwikipedia">pietista</a>), y entre sus obligaciones estaba estrenar obra literalmente para cada ceremonia religiosa. En realidad, daba igual que hubiera sido compuesta por él o no, pero no había tanta producción disponible, así que lo más sencillo era componer algo nuevo (o coger algo compuesto por otro, o por él mismo, y realizar unas variaciones, y listo… Bach era un genio también en la reutilización de código). Hay muchas celebraciones, muchas misas que oficiar y muchas fiestas que celebrar al cabo del año… no me quiero imaginar lo que sería para cualquier compositor moderno de cualquier cosa tener la obligación de estrenar cada semana… y, ¡ojo!, que el resultado sea bueno, que sea adecuado a la ceremonia que se celebra, que sea política y religiosamente correcto… y que nos guste, además, que si no, te ponemos de patitas en la calle, y sin siquiera veinte días por año trabajado de indemnización ni nada.</p>

<p>La presión por estrenar debía ser enorme… y sin embargo Bach vivió feliz en Leipzig, engendrando allí trece de sus veinte hijos (aunque, siguiendo la normalidad de la época, sólo sobrevivieron nueve en total) ganando una suma considerable para ser un “simple” Maestro Cantor de Iglesia luterana, y con tiempo suficiente como para dar clases, componer obras por encargo, divertimentos o Cantatas profanas, como la del café, sin ir más lejos…</p>

<p>Como tantas obras de Bach, el año de composición de esta tocata y fuga es desconocido (en algún momento entre 1703 y 1707, según dice la Wikipedia, es decir, cuando Bach era muy joven, entre 18 y 22 años de edad), e incluso es motivo de controversia si es una obra original o es una adaptación de otra obra, suya o de otro. Los derechos de autor no eran nada fáciles de cobrar en la época… es más, ¡ni siquiera se habían inventado! En realidad, la disquisición es inútil: todos los compositores barrocos se plagiaban continuamente unos a otros o incluso a sí mismos… ya sabéis, lo que importaba era estrenar, cada semana un estreno. Y como no se había inventado el gramófono, ningún oyente podía saber en realidad si la obra que oía era original del presunto autor o éste había plagiado descaradamente a otro.</p>

<p>Parece ser que la Tocata y Fuga en re menor BWV565 es una obra realmente rara dentro de la producción para órgano de Bach, por contener una serie de estructuras “extrañas” y poquísimo utilizadas por Bach en otras obras para el mismo instrumento. Todas esas sesudas razones vienen desmenuzadas convenientemente en la Wikipedia… y para mí todas y cada una de ellas son chino capuchino. Por ejemplo (copio y pego de la Wikipedia): “<em>Tiene octavas paralelas en la apertura de la tocata (única vez que Bach lo usa) </em>”. Otra: “<em>Tiene respuestas en subdominante en la fuga (extremadamente raro) </em>”. Y la que más me gusta: “<em>Conclusión de la pieza en una cadencia menor plagal (raro, raro, pero que muy raro en Bach) </em>”. Está clarísimo, lo de la plaga en la cadencia menor ya es definitivo… En fin, ¡qué poco sé de música!</p>

<p>Lo que sí podría ser verdad es la teoría de que como es una obra en la que se utilizan prácticamente todos los registros del órgano, a pesar de ser corta (ocho o nueve minutos), Bach utilizara esta pieza para probar o afinar los órganos en que tenía que tocar en su itinerante vida de juventud… En cualquier caso, estamos ante una obra maestra absoluta de la historia de la música (y Bach tiene tantas de éstas…).</p>

<p>Vamos ya con la obra, siguiendo la interpretación de Kurt Ison en el Town Hall de Sydney, en una interpretación razonablemente buena, algo entrecortada para mi gusto, pero claro, sobre gustos no hay nada escrito, ya sabéis.</p>

<p><object width="425" height="355"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/_FXoyr_FyFw&amp;rel=0"></param><param name="wmode" value="transparent"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/_FXoyr_FyFw&amp;rel=0" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" width="425" height="355"></embed></object></p>

<p>De momento, lo primero que impresiona es el propio órgano en sí. No sé cuantos tubos ni cuántos registros tiene el órgano de la Sydney Town Hall, pero deben ser muchos… ¡pedazo de órgano!</p>

<p>Comienza la obra con el ultraconocido trino: “<em>tiroríííí…</em>” Que continúa con otras seis notas inmortales “<em>tiroriroriirooooo…</em>”, formando todas ellas una de las frases musicales más conocidas del repertorio. Frase que se repite luego una octava más grave, y luego otra más, dando entrada al desarrollo de la tocata, que se sucede inevitablemente durante tres minutos, hasta llegar a su final en el minuto 3:05, momento en el que termina la tocata y comienza la fuga.</p>

<p>La <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Fuga" title="Wikipedia" target="_blank" rel="nofollow" class="liwikipedia">fuga</a> es seguramente la forma más elaborada de la composición musical contrapuntística. Tiene una estructura fija bastante determinada, aunque se admiten variantes, y de hecho el propio Bach raras veces escribió sus innumerables fugas ciñéndose completamente a la teoría. Siempre está escrita para varias voces (dos, tres… cinco…) y usa la técnica del contrapunto de forma masiva. En el caso que nos ocupa de la Fuga del BWV565, la fuga está escrita a cuatro voces, que a veces están en canon, a veces se responden unas a otras, a veces van al unísono…</p>

<p>Durante la audición de la obra se pueden distinguir las diferentes voces en muchos puntos, incluso para un lego, oyendo cómo una melodía se expande y crece mientras otra simultáneamente está decreciendo, y así. Una maravilla, esta fuga, complemento perfecto de tan maravillosa tocata…</p>

<p>Y en fin, la fuga termina por fugarse del todo, y Kurt Ison termina la obra en el minuto 9:50, dejándonos un maravilloso regusto a perfección en estado puro…</p>

<div id="attachment_8941" class="wp-caption alignright" style="width: 350px"><a href="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2010/08/Mac21-Karl-Richter.jpg" ><img class="size-full wp-image-8941" title="Mac21-Karl Richter" src="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2010/08/Mac21-Karl-Richter.jpg" alt="" width="340" height="300" /></a><p class="wp-caption-text">Karl Richter</p></div>

<p>Pero para perfección de la buena, nada como escuchar al gran <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Karl_Richter" title="Wikipedia" target="_blank" rel="nofollow" class="liwikipedia">Karl Richter</a>, el auténtico adalid de la divulgación universal de la música de Johann Sebastian Bach durante la segunda mitad del Siglo XX, y fundador y director de la Orquesta y Coro Bach de Munich, la referencia durante muchos años en cuanto a la interpretación de la música barroca, y a quien me gustaría presentaros, pues sus grabaciones de muchas de las grandes obras de Bach, en particular las Pasiones y los Conciertos de Brandeburgo, no tienen parangón, digan lo que digan los “historicistas” como Harnoncourt, Herreweghe y compañía&#8230;</p>

<p>Podéis verle ejecutar esta obra única a continuación, en un órgano antiguo, realmente antiguo (el de la basílica de Ottobeuren, en Baviera, construido por el francés Karl Joseph Riepp hacia 1770, es decir, prácticamente en la época de Bach), completamente diferente en poderío y en posibilidades del modernísimo órgano de Sydney, pero&#8230; ¡qué bien suena!</p>

<p><object width="425" height="355"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/Zd_oIFy1mxM&amp;rel=0"></param><param name="wmode" value="transparent"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/Zd_oIFy1mxM&amp;rel=0" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" width="425" height="355"></embed></object></p>

<p>Richter toca la obra mucho más rápido que Ison, y el regidor del video se recrea mucho más en las manos del maestro durante toda la tocata, aunque luego en la sublime fuga se pierde un poco con imágenes del órgano y la basílica bávara, preciosa, por cierto. Al ser un órgano antiguo, se distinguen perfectamente los registros, que no sólo Richter, sino también un ayudante, opera, metiendo y sacando las anticuadas pero operativas palancas según hacen falta&#8230; Es curioso ver al maestro, al final de la tocata, sobre el minuto 3:00, mirando detenidamente los registros, como pensando cuáles de las varias docenas tiene que activar o desactivar para lo que viene a continuación (¿cómo lo sabrá?, me pregunto), y todo ello sin dejar de tocar como los ángeles y sin fallar una nota, claro está. La tocata termina en el minuto 3:10, donde empieza la fuga, y la obra termina en el minuto 9:20. Impresionante, el maestro Richter&#8230; lástima que un infarto nos lo arrebató a sus admiradores en 1981, cuando tan sólo contaba con 55 años de vida.</p>

<p>Y por fin, los de <a href="http://www.musanim.com/" target="_blank" class="liexternal">The Music-Animation-Machine</a> tienen publicado también en youtube un video interesantísimo sobre esta misma Tocata y Fuga en re menor, en el que se representan las diferentes notas en un pentagrama virtual, marcando cada una de las diferentes voces y/o registros en un color diferente, y así nos permite disfrutar de manera visual de la complejidad de la obra, la cantidad de trinos, stacattos, acordes, arpegios y demás fruslerías musicales que Bach escribió para conseguir esta maravilla perfecta… Después de ver cómo un par de organistas ejecutan la obra en dos órganos de verdad, creo que es muy interesante y divertido volver a escuchar la misma obra de esta singular manera. El video es el siguiente:</p>

<p><object width="425" height="355"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/ipzR9bhei_o&amp;rel=0"></param><param name="wmode" value="transparent"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/ipzR9bhei_o&amp;rel=0" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" width="425" height="355"></embed></object></p>

<p>Espero que os haya gustado. Yo me quedo como un tonto viendo subir y bajar las escalas, mezclarse y dividirse de tan sorprendente manera…</p>

<p>No os quejaréis: no sólo una, sino <em>tres</em> estupendas versiones podéis encontrar en este artículo de tan gloriosa obra.</p>

<p>.</p>

<p>Como en otros casos, existen innumerables versiones de esta obra, siempre en discos que contienen una selección de obras de órgano de Bach, de las ciento y pico que escribió (la obra completa de Bach para órgano, la que se conserva, quiero decir, ocupa unos doce CD’s, así que hay realmente muchas para elegir). Recomendar la grabación de Richter sería obvio, así que os dejo elegir, pues hay muchas versiones, cada cuál con su puntito…</p>

<p>Para aquellos de vosotros que dispongáis de Spotify, hay allí bastantes versiones de la obra, como era de esperar dado lo famosa que es. De las que he oído, he seleccionado la versión de William Henley, y cuyo enlace podéis encontrar <a href="http://open.spotify.com/user/macluskey/playlist/0W3d1ReRpHivMx85UqfeBf" title="Spotify" target="_blank" class="liexternal">aquí</a>. Suena bien, pero en realidad el motivo de seleccionar ésta y no otras como la Richter (que esta vez sí está) es que en este caso la tocata y la fuga están en el mismo corte, evitando publicidades y demás rollos para los usuarios gratuitos.</p>

<p>Y claro, no me voy a ahorrar hoy tampoco la letanía de cada artículo: siempre que se pueda, mejor en directo. Vale que para oír esta obra en directo hay que estar en un sitio donde haya un órgano, a ser posible bueno, un organista, a ser posible, <em>muy</em> bueno, y un lugar donde sentarse… pero escuchar un órgano in situ no se parece mucho a escucharlo en un buen stereo, sobre todo cuando actúan los tubos <em>gordos</em>, los del pedalero… sus notas hacen vibrar hasta a los autobuses que pasen enfrente de la iglesia o sala donde se dé el concierto. Es una experiencia única, de veras.</p>

<p>Disfrutad de la vida, mientras podáis. A ser posible, escuchando música.</p>
<ol class="footnotes"><li id="footnote_0_8935" class="footnote">No me hago responsable de las consecuencias de tamaña osadía: el que avisa no es traidor.</li><li id="footnote_1_8935" class="footnote">Es más, si no hubiese sido por el empeño personal de Felix Mendelssohn, igual tampoco conoceríamos hoy al Bach compositor, como ya conté en el <a href="http://eltamiz.com/elcedazo/2010/04/12/historia-de-un-ignorante-ma-non-troppo%e2%80%a6-el-concierto-de-violin-de-mendelssohn/" target="_blank" class="liinternal">artículo dedicado a su Concierto de Violín</a>.</li><li id="footnote_2_8935" class="footnote">Por eso se llaman <em>octavas</em>: porque el espectro auditivo eficaz se divide en ocho partes, cada una de las cuales es una octava parte del total. El caso es que si desde 20Hz a 20.000Hz vas construyendo las octavas, no salen ocho, sino diez: 20, 40, 80, 160, 320, 640, 1.280, 2.560, 5.120, 10.240, 20.480 (11 números, 10 intervalos). Supongo que será porque la nota más grave del piano, el La de la octava -2, tiene unos 28 Hz, por lo que el La ocho octavas más arriba, el La7, tiene 7.040Hz, aunque con los armónicos que generan todos los instrumentos se llega fácilmente a quince mil o más.</li><li id="footnote_3_8935" class="footnote">Son disonantes, o sea, suenan mal, así que no se usan desde antiguo.</li><li id="footnote_4_8935" class="footnote">Los que hayáis visto de cerca un piano pensaréis que qué demonios, si entre una nota natural y otra (las blancas) sólo hay una tecla (negra), cuando la hay, que a veces, no. Es que en el piano el Do sostenido y el Re bemol coinciden en la misma nota, pero esto no tiene por qué ser así en otros instrumentos como el violín… y desde luego que pueden ser completamente distintas las tonalidades de Re bemol y la de Do sostenido. Seguid leyendo y unos párrafos más adelante quizá os resuelva algunas dudas…</li><li id="footnote_5_8935" class="footnote">En realidad sí que existen, no hay nada físico que impida su existencia, lo que pasa es que no se usan, lo que en términos prácticos es lo mismo que si no existieran.</li><li id="footnote_6_8935" class="footnote">Quiera eso de <em>la quinta justa</em> decir lo que sea que quiera decir; el que desee más detalles que vaya a la Wikipedia o que se informe donde de verdad sepan. Yo… hasta aquí llego.</li><li id="footnote_7_8935" class="footnote">Está construido con el típico esquema barroco de un preludio para abrir boca y luego una fuga para dar rienda suelta al virtuosismo de compositor e intérprete.</li><li id="footnote_8_8935" class="footnote">Sí, <em>cuatro o cinco</em> teclados… y no, los organistas no son mutantes: sólo tienen dos manos, como todos.</li></ol><div class="feedflare">
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		<title>Teoría de juegos I – Introducción</title>
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		<pubDate>Mon, 23 Aug 2010 10:20:24 +0000</pubDate>
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				<category><![CDATA[J]]></category>
		<category><![CDATA[Teoría de juegos]]></category>

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		<description><![CDATA[Un juego es una situación conflictiva en la que uno debe tomar una decisión sabiendo que los demás también toman decisiones, y que el resultado del conflicto se determina, de algún modo, a partir de todas las decisiones realizadas. John von Neumann.

Iniciamos hoy una serie dedicada a la teoría de juegos. La teoría de juegos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>Un juego es una situación conflictiva en la que uno debe tomar una decisión sabiendo que los demás también toman decisiones, y que el resultado del conflicto se determina, de algún modo, a partir de todas las decisiones realizadas.</em> John von Neumann.</p>

<p>Iniciamos hoy una <a href="http://eltamiz.com/elcedazo/series/teoria-de-juegos/" target="_blank" class="liinternal">serie</a> dedicada a la <strong>teoría de juegos</strong>. La teoría de juegos es una rama de las <strong>matemáticas aplicadas</strong> que describe cómo <strong>dos o más jugadores</strong> se enfrentan a un juego, <strong>tomando decisiones</strong> sobre él.</p>

<p>Pero, ¿qué es un <strong>juego</strong>? Aunque a lo largo de la serie veremos que es discutible, partiremos de la definición que dio John von Neumann sobre lo que es un juego.</p>

<div style="border: 2px solid #72905b; padding: 3mm; background-color: #f0f0f0;"><strong>Juego</strong>: Un juego es una situación conflictiva en la que uno debe tomar una decisión sabiendo que los demás también toman decisiones, y que el resultado del conflicto se determina, de algún modo, a partir de todas las decisiones realizadas.</div>

<p>Tendemos a infravalorar a los seres humanos de tiempos pasados, pensando que, como no tenían electricidad y agua corriente, eran tontos, de modo que en muchos textos encontraréis que von Neumann es el padre de la teoría de juegos. Yo, en cambio, me imagino al comerciante romano inteligente, negociando con el importador de trigo y con el senador de turno, y me imagino que en su cabeza aplicaría muchos de los análisis y estrategias que estudiaremos aquí, aunque utilizara otros nombres para ello.</p>

<p>Eso no quita para reconocer la aportación que durante el siglo XX hicieron a esta rama de las matemáticas personas como <strong>von Neumann</strong><sup>[1]</sup>, <strong>Axelrod</strong>, <strong>Nash</strong><sup>[2]</sup> y muchos otros (alguno incluso consiguió el Nobel por ello), sobre todo formalizándola y aplicándola a sus campos de trabajo.</p>

<p>Porque las <strong>aplicaciones de la teoría de juegos son amplísimas</strong>: <strong>economía, estrategia militar, relaciones laborales y comerciales, biología, política, deporte, relaciones personales</strong>… y, por supuesto, <strong>diseño de juegos</strong> y de la <strong>Inteligencia Artificial</strong> de videojuegos. Incluso, siendo muy inteligentes, podríamos utilizar algunas de las enseñanzas de la teoría de juegos para librarnos de algunos de los <a href="http://eltamiz.com/alienigenas-matematicos/" target="_blank" class="liinternal">alienígenas matemáticos</a> (espero no chafarle a Pedro alguno de los artículos sobre los alienígenas que tenga previsto).</p>

<p>Hasta tal punto es así que raramente los departamentos dedicados al estudio de la teoría de juegos están ubicados en facultades de matemáticas, sino en las facultades y escuelas de esos otros campos de aplicación, e incluso en grupos no-académicos, como ministerios de defensa, inteligencia, empresas,&#8230;</p>

<p>Una aproximación clásica a la teoría de juegos requeriría enunciar un montón de conceptos y sus consecuencias y luego revisar unos cuantos juegos, aplicándoles esos conceptos casi trivialmente (como ejemplo de esta aproximación podéis encontrar la Wikipedia, que al fin y al cabo es una enciclopedia, no un libro de texto con un programa).</p>

<p>Aquí seguiremos una aproximación mucho más divertida, empezando con los juegos, y explicando los conceptos poco a poco según nos los vayamos encontrando en ellos. Eso quiere decir que será bastante inútil leer uno de los artículos por separado, porque haremos continuas referencias hacia atrás y hacia adelante (a menos que ya conozcas los conceptos, en cuyo caso probablemente el artículo ya era inútil para ti de antemano). Por ejemplo, veremos que introducimos conceptos, pero esos conceptos no parecen encajar con los resultados empíricos. Luego, poco a poco, iremos refinando los conceptos, añadiremos otros nuevos, irán encajando, acercándose cada vez más a explicar los resultados empíricos. Calculo en torno a una treintena de artículos, así que si al principio no todo te encaja, no te preocupes, que probablemente más adelante lo hagamos cuadrar. Si no, para esos están los comentarios. Lo que no podré hacer, probablemente, es responder a todas esas dudas en los comentarios, porque sería equivalente a meter los 30 artículos previstos de la serie en los comentarios del primero. Paciencia, que al final acabarán encajando.</p>

<p>Por supuesto, si sabes algo sobre la teoría de juegos, o si simplemente eres inteligente y te dedicas a pensar un rato en el problema, es muy probable que llegues tú mismo a cuadrar las piezas mucho antes de que lleguemos a los artículos que las hacen encajar. Si es así, enhorabuena. Si en algún momento ocurre que todos los lectores ya han llegado a esa situación, dejo de escribir&#8230;</p>

<p>Veremos algunos juegos clásicos como el <em>dilema del prisionero</em> o el <em>gallina</em>, otros no tan clásicos como la <em>subasta del dólar</em> o el del <em>dictador</em> e incluso pondremos situaciones más o menos reales (aunque simplificadas) elaboradas parcialmente por mí.</p>

<p>Además, intentaremos que algunos artículos sean participativos, permitiendo (y aun diría más: <em>necesitando</em>) que los contertulios tomen su propia decisión en el juego, mediante los comentarios o mediante email, ya veremos. Tranquilos, porque no llegaremos a la complejidad de los <a href="http://eltamiz.com/2010/04/05/desafios-presentacion/" target="_blank" class="liinternal">desafíos de Pedro</a>, serán participaciones mucho más cortitas.</p>

<p>Finamente, como es habitual en El Tamiz y El Cedazo, estos no serán unos artículos profundos, sino <em>sencillos antes que incomprensibles</em>. Así que si ya conoces el tema y lo que quieres es profundizar, será mejor que consultes otras fuentes. Eso no quiere decir que no vayan a ser artículos duros. Algunos requerirán darle una segunda vuelta de tuerca, y una tercera y una cuarta, y quizá alguna más, al más puro estilo de nuestros ¿amigos? los <a href="http://eltamiz.com/alienigenas-matematicos/" target="_blank" class="liinternal">alienígenas matemáticos</a>.</p>
<ol class="footnotes"><li id="footnote_0_8782" class="footnote">Un genio que ya ha aparecido en más de un artículo de Pedro, y que estoy seguro de que volverá a aparecer en estas páginas.</li><li id="footnote_1_8782" class="footnote">Se doctoró en 1950 con una <a href="http://www.princeton.edu/mudd/news/faq/topics/Non-Cooperative_Games_Nash.pdf" target="_blank" class="lipdf">tesis doctoral</a> sobre teoría de juegos de solo ¡30 páginas!</li></ol><div class="feedflare">
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		<title>El Universo Subprime – Macroeconomía Cósmica</title>
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		<pubDate>Mon, 16 Aug 2010 20:36:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mazinger</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Los desplazamientos en los espectros de nebulosas galácticas sugieren que el Universo se está expandiendo. Si estos desplazamientos no se interpretan en términos de movimiento, entonces los corrimientos hacia el rojo son un fenómeno aún no reconocido y muy importante cuyas implicaciones se desconocen.
Milton Humason, Is the Universe expanding?


Albert Einstein, descubridor de la Teoría de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote>Los desplazamientos en los espectros de nebulosas galácticas sugieren que el Universo se está expandiendo. Si estos desplazamientos no se interpretan en términos de movimiento, entonces los corrimientos hacia el rojo son un fenómeno aún no reconocido y muy importante cuyas implicaciones se desconocen.
<p style="text-align: right">Milton Humason, <em>Is the Universe expanding?</em></p>
</blockquote>

<div id="attachment_8744" class="wp-caption alignleft" style="width: 250px"><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Einstein1921_by_F_Schmutzer_2.jpg" rel="nofollow"><img class="size-medium wp-image-8744   " src="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2010/07/eus-7-einstein-240x300.jpg" alt="" width="240" height="300" /></a><p class="wp-caption-text">Albert Einstein, descubridor de la Teoría de la Relatividad General y padre de la Cosmología Física. Fuente: Wikipedia.</p></div>

<p>17 de enero de 1929, desde la ventana del observatorio la mañana parece nubosa y fría en la cima del Monte Wilson. En su interior, resguardado de la molesta ventisca que sopla fuera, <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Edwin_Hubble" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">Edwin Hubble</a>, un concienzudo y tenaz astrónomo norteamericano, pone punto y final al estudio que recoge las observaciones en las que ha estado trabajando durante el último año junto a <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Milton_Humason" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">Milton Humason</a>,<sup>[1]</sup> su colaborador. El título, <a href="http://antwrp.gsfc.nasa.gov/diamond_jubilee/1996/hub_1929.html" target="_self" class="liexternal"><em>A relation between distance and radial velocity among extra-galactic nebulae</em></a>, un tanto anodino, la verdad, esconde un resultado fundamental que va a revolucionar las ideas sobre el Universo que hasta entonces manejaba la comunidad científica. Hubble es consciente de ello. Cierra los ojos e inspira profundamente mientras se deja invadir por una honda sacudida de regocijo intelectual. Ordena cuidadosamente los papeles y los guarda en una carpeta mientras contempla a través de la ventana la desapacible escena. Más tarde los releerá por si hay que pulir algo antes de pasar copias a sus colegas.</p>

<p>Tras las revisiones de rigor, el estudio de Hubble fue publicado el 15 de marzo de 1929 en el <a href="http://www.pnas.org/" target="_self" class="liexternal">PNAS (<em>Proceedings of the National Academy of Sciences</em>)</a>, el boletín oficial de la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos. Meses después el genial <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Einstein" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">Albert Einstein</a> se debate entre la sorpresa y el enfado. Sorpresa y admiración por la magnitud del descubrimiento y sus consecuencias para el devenir de la Ciencia. Enfado, porque las observaciones de Hubble demuestran empíricamente un hecho crucial cuyo hallazgo teórico él mismo hubiera podido atribuirse años antes, de no haberse negado a aceptar una consecuencia natural de su <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Teor%C3%ADa_general_de_la_relatividad" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">TRG (Teoría de la Relatividad General)</a>: <strong>el Universo no es estacionario, de hecho… ¡se está expandiendo!</strong> Einstein frunce el ceño mientras reflexiona sobre su dichosa y arbitraria <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Constante_cosmol%C3%B3gica" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">constante cosmológica</a>. “¡<em>El mayor error de mi carrera</em>!” –suspira, en perfecto alemán.</p>

<p>El paisaje estelar, contemplado desde la Tierra, no parece haber cambiado nada en los últimos tres milenios. La estrella Polar sigue marcando el norte con la misma precisión que antaño y la constelación del Pegaso parece encontrarse justo en el mismo lugar en el que <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Claudio_Ptolomeo" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">Ptolomeo</a> la inventarió. No es de extrañar, pues, que a principios del siglo XX, y a falta de observaciones más precisas, la comunidad científica estuviera convencida de que el Universo era estático. Este convencimiento constituía prácticamente un prejuicio, y era tan acusado que ni el propio Einstein se atrevió a dar crédito a la atrevida consecuencia que parecía desprenderse de su recién estrenada teoría.</p>

<p>Pese al <em>desliz</em>, Einstein había dado un paso de gigante. La TRG no era una teoría cualquiera. Antes de ella, espacio y tiempo eran dados a priori: conformaban el escenario  en el que acontecían los sucesos físicos, siendo estos últimos los únicos susceptibles de estudio, y quedando los propios espacio y tiempo fuera de toda posible investigación. Sin embargo, la TGR consiguió integrar al espacio y al tiempo en el dominio de los fenómenos objeto de estudio, hilándolos entre sí y revelándolos como el tejido último y maleable de que está constituido el propio Universo. La TRG se convirtió en el marco definitivo que permitiría abordar el estudio del Universo como un todo, indagar en su estructura, en su origen y evolución… ¿Y qué mejor campo para aplicarla que la expansión cósmica descubierta por Hubble y Humason? <strong>La <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Cosmolog%C3%ADa_f%C3%ADsica" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">cosmología física</a> había nacido</strong>.</p>

<p>Hasta entonces la astronomía se había limitado a la observación de los cuerpos celestes y a la determinación de las leyes físicas que regían sus movimientos. La TRG abrió nuevos y sorprendentes horizontes que aún hoy están siendo explorados. Sin ella hubiera sido bastante difícil, por no decir imposible, acometer el problema de la expansión universal descubierta en 1929&#8230;</p>

<p>&#8230;Aunque 1929 no sólo será recordado por este transcendental hallazgo. Por desgracia, mientras el Universo finalmente se expandía, la economía se colapsaba precipitadamente a partir del 24 de octubre, dando lugar a una crisis económica y social de proporciones gigantescas, la <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Gran_Depresi%C3%B3n" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">Gran Depresión</a>, que duraría más de una década. Y, por desgracia también, se carecía de una teoría económica que pudiera explicar, siquiera lejanamente, lo que estaba ocurriendo. Por no haber, ni había información. Tan sólo unas exiguas estadísticas sobre cotizaciones de acciones y algunos índices poco fiables sobre producción permitían aventurar un vago diagnóstico. La contabilidad nacional aún no había sido inventada.</p>

<p>A diferencia de lo que ocurría en el mundo científico, en el que el hallazgo de un hecho venturoso era abordado con una teoría adecuada que le había precedido, en economía un terrible y desdichado suceso estallaba sin que se contara con los instrumentos apropiados, no ya para gestionarlo, sino para entenderlo. De hecho, quizás ése fuera el principal motivo de la severidad de la crisis. Economistas y políticos dieron palos de ciego que en ocasiones contribuyeron a empeorar las cosas, lo que quizás sea disculpable, pues se enfrentaban a una situación nueva armados con herramientas insuficientes y doctrinas económicas completamente superadas por los acontecimientos.</p>

<div id="attachment_8747" class="wp-caption alignright" style="width: 260px"><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:John_Maynard_Keynes.jpg" rel="nofollow"><img class="size-full wp-image-8747 " src="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2010/07/eus-7-keynes.jpg" alt="" width="250" height="300" /></a><p class="wp-caption-text">John Maynard Keynes, padre de la macroeconomía moderna. Fuente: Wikipedia.</p></div>

<p>Hicieron falta largos años de frustraciones y penurias antes de que dos acontecimientos de importancia capital en la historia económica establecieran las bases para entender, analizar y prevenir catástrofes como la Gran Depresión. Por un lado, en 1936 el economista británico <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Keynes" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">John Maynard Keynes</a> publica su <em>Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero</em><sup>[2]</sup>, una obra cumbre de la economía en la que se propone una explicación a la Gran Depresión y ofrece el marco teórico fundamental para analizar acontecimientos similares desde una perspectiva amplia que abarca al conjunto de toda la economía. Un año después, en 1937, el economista de origen ruso <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Simon_Kuznets" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">Simon Kuznets</a> presenta ante el Congreso de los Estados Unidos el informe <em>National Income 1929-35</em>,<em> </em>una especie de contabilidad nacional germinal que permite por primera vez disponer de datos más completos y fiables (hasta cierto punto) sobre el estado de la economía<sup>[3]</sup>. Hubble había calculado distancias y velocidades entre nebulosas, obteniendo una medida de la expansión universal. Kuznets hacía lo propio con la economía, contabilizando ingresos y gastos. Como Einstein en Física, Keynes estableció las bases para trabajar con el conjunto de la economía de un modo inédito y eficaz. <strong>La <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Macroeconom%C3%ADa" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">macroeconomía</a> moderna había nacido</strong>.</p>

<p>Simplificando groseramente, la macroeconomía es a la economía lo que la cosmología a la astronomía. A ambas disciplinas les interesan las grandes cifras, los agregados, el conjunto… El detalle para ellas es insignificante, despreciable… aun cuando sus magnitudes no sean sino la suma de todos esos detalles. Cuánta masa tiene una estrella, dónde está situada, cuál es su estructura o qué movimiento relativo describe respecto de otras son preguntas que carecen de interés para la cosmología. Lo relevante para ella es la evolución del propio Universo y sus accidentes más destacados, si su expansión mengua o si acelera animada por una misteriosa <em>energía oscura</em>, su masa agregada (la que se ve y la que no se ve), la suma de todas las <em>gravedades</em> que determina si el universo se expandirá <em>ad aeternum</em> o si, por el contrario, colapsará en una apocalíptica implosión.</p>

<p>De modo similar, no concierne a la macroeconomía preocuparse por la subida del precio de un determinado bien, los factores que inciden sobre los hábitos de consumo de los individuos, el comportamiento de un mercado específico o la producción de una empresa (o de un grupo de ellas) en particular, cuestiones todas ellas a cargo de la <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Microeconom%C3%ADa" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">microeconomía</a>. En lugar de ello, la macroeconomía se ocupa del modo en que las acciones de todos los consumidores, empresas, agentes e inversores interactúan para dar lugar a un estado general de la economía, representado por algunas magnitudes fundamentales tales como el nivel de inflación, la producción agregada o la tasa de desempleo. Asuntos tales como qué se puede hacer para aumentar el empleo, cómo evitar que todos los precios se disparen a la vez, cuáles son las mejores recetas para perpetuar el crecimiento o por qué una economía entra en recesión caen dentro del ámbito de estudio de la macroeconomía.</p>

<p>Inflación, crecimiento, desempleo… son términos que con frecuencia han aparecido en la serie y que constituyen el móvil de la macroeconomía, su razón de ser; sobre todo teniendo en cuenta que los economistas no son meros espectadores, sino que están revestidos del poder (no siempre bien usado) de alterar los equilibrios macroeconómicos. En efecto, a diferencia de la cosmología, en la que la máxima aspiración de los físicos es comprender el Universo (nada más y nada menos), resignándose a su condición de observadores, privilegiados, sí, pero incapaces de alterar el curso de la evolución cósmica<sup>[4]</sup>, en macroeconomía <em>podemos jugar a ser dioses</em>. Como si de un enorme y complejo <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Juego_de_rol" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">juego de rol</a> se tratara, políticos, consumidores, empresas, bancos, inversores y banqueros centrales asumen el papel de dioses, héroes, tiranos, demonios o magos, y esgrimen sus armas para alterar constantemente el equilibrio de mercado en defensa de intereses variados, frecuentemente contrapuestos y, en ocasiones, oscuros.</p>

<div id="attachment_8745" class="wp-caption alignleft" style="width: 310px"><a href="http://en.wikipedia.org/wiki/File:CMB_Timeline75.jpg" rel="nofollow"><img class="size-medium wp-image-8745 " src="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2010/07/eus-7-expansion-universo-300x216.jpg" alt="" width="300" height="216" /></a><p class="wp-caption-text">Cronograma de la expansión del Universo. Pulsar para ampliar. Fuente: Wikipedia.</p></div>

<p>Y si la bonanza económica es el principal <em>leitmotiv</em> de la macroeconomía, las <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Pol%C3%ADtica_monetaria" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">políticas monetarias</a> y <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Pol%C3%ADtica_fiscal" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">fiscales</a> son su <em>modus operandi</em>, sus armas de destrucción masiva, los instrumentos de los que se sirven economistas y políticos para modificar las variables macroeconómicas en nombre del crecimiento y el empleo. La ortodoxia establece que los primeros se reserven la política monetaria, en tanto los segundos, la fiscal, y que las ejerzan con independencia el uno del otro, aunque guardando sincronía en sus actuaciones y colaborando mutuamente en aras de la prosperidad económica. Como hemos visto en el <a href="http://eltamiz.com/elcedazo/2009/06/10/el-universo-subprime-el-cuarto-poder/" target="_self" class="liinternal">anterior bloque de artículos</a> de la serie, éstas son condiciones necesarias (aunque no suficientes) para evitar que los ciclos electorales interfieran negativamente en una eficiente gestión económica.<sup>[5]</sup> Esta <em>separación de poderes</em> es a menudo percibida como una suerte de madurez institucional generadora de confianza, e incluso como un claro síntoma de salubridad económica. Lamentablemente para sus economías, los gobiernos de muchos países se resisten a instaurar, o, aun teniéndola, a respetar, esta deseable división de competencias.</p>

<p>Inflación, empleo, crecimiento, ciclos económicos, políticas monetarias y fiscales, tipos de interés… Sí, hemos mencionado todos estos términos en el anterior bloque, dándolos en muchas ocasiones por sabidos, pero… ¿los entendemos suficientemente? ¿Podemos abordar de forma solvente la regulación financiera, las abusivas prácticas de los bancos de inversión o la propia <em>Crisis Subprime</em>, si no conocemos bien los mecanismos a través de los cuales se transmiten las políticas monetarias y fiscales, las metas que se persiguen con ellas o los desórdenes a los que pueden conducir? Humildemente pienso que no estaría de más darles una vuelta, y por eso he decidido dedicar este nuevo bloque a los objetivos que en última instancia persiguen los economistas, que involucran a algunos de los principales conceptos macroeconómicos, y a las relaciones de amor y odio entre los gobiernos y los bancos centrales, todo ello contado, espero, con rigor (aunque de forma asequible, <em>antes simplista que incomprensible</em>) y sin dejar de lado el espíritu crítico que caracteriza a la serie.</p>

<p>Pero que nadie se llame a engaño. Este bloque no es un tratado de macroeconomía, ni tan siquiera una introducción a la materia. La ley de la oferta y la demanda agregadas, el dinero, el comercio internacional, los mercados de divisas y bonos, o los <em>shocks</em> de oferta y de demanda no serán protagonistas de nuestra historia, pues su análisis a fondo es algo que cae fuera del ámbito del bloque. Nos centraremos más en los motivos que mueven a los bancos centrales que en la discusión teórica de los vehículos que usan para instrumentar esos motivos, lo que no quita que los tratemos desde una perspectiva general.<sup>[6]</sup></p>

<p>Aunque no puedo garantizarlo a priori, espero que este bloque sea más entretenido que el anterior. Pero en cualquier caso, confío en que los temas tratados sean de vuestro interés  y me honréis con vuestra compañía. Si es así (y si no, también), sed bienvenidos al <em>Bloque de</em> <em>Macroeconomía y Política</em> de… <a href="http://eltamiz.com/elcedazo/series/el-universo-subprime/" target="_self" class="liinternal"><em>El Universo Subprime</em></a>.</p>
<ol class="footnotes"><li id="footnote_0_8706" class="footnote">Creo que es justo destacar la importancia del trabajo de Humason en el descubrimiento de la expansión universal. Humason publicó artículos realmente interesantes, como el titulado <a href="http://articles.adsabs.harvard.edu/cgi-bin/nph-iarticle_query?db_key=AST&amp;bibcode=1936ASPL....2..161H&amp;letter=.&amp;classic=YES&amp;defaultprint=YES&amp;whole_paper=YES&amp;page=161&amp;epage=161&amp;send=Send+PDF&amp;filetype=.pdf" target="_self" class="lipdf"><em>Is the Universe expanding?</em></a>, en el que defiende la tesis de que el corrimiento hacia el rojo debe ser interpretado en términos de velocidad, lo cual lleva a su vez a concluir que el Universo se está expandiendo.</li><li id="footnote_1_8706" class="footnote">En Google Books puede encontrarse una edición en inglés de la  <a href="http://books.google.es/books?id=dQD9o31F1N4C&amp;printsec=frontcover&amp;dq=general+theory+of+employment+interest+and+money&amp;source=bl&amp;ots=l_nBCmHFWD&amp;sig=9INOxjOo8-NaSTDmO6wL1ZMg8KY&amp;hl=es&amp;ei=KQYzTKBXyd84lILdhgI&amp;sa=X&amp;oi=book_result&amp;ct=result&amp;resnum=4&amp;ved=0CDQQ6AEwAw#v=onepage&amp;q&amp;f=false" target="_self" class="liexternal">Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero</a>.</li><li id="footnote_2_8706" class="footnote">Los curiosos pueden ver un ejemplar del informe <a href="http://library.bea.gov/cdm4/document.php?CISOROOT=/SOD&amp;CISOPTR=888" target="_self" class="liexternal">National Income 1929-35</a> en el sitio web del Bureau of Economic Analisys, del U.S. Departament of Commerce.</li><li id="footnote_3_8706" class="footnote"><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Isaac_Asimov" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia">Isaac Asimov</a>, en su novela <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Los_propios_dioses" target="_self" rel="nofollow" class="liwikipedia"><em>Los propios dioses</em></a>, postula una interesante solución para retrasar la muerte de un universo moribundo a costa de canalizar energía hasta él procedente de un universo paralelo. De algún modo los físicos consiguen, si no evitar, al menos retrasar el curso de la evolución cósmica a la que aludíamos más arriba. Lástima que sea sólo una novela, aunque muchos la consideren la mejor novela de ciencia-ficción de todos los tiempos.</li><li id="footnote_4_8706" class="footnote">Además de la autonomía respecto del poder político, el otro gran requisito es la transparencia en el desarrollo de sus funciones. La transparencia es el único modo de evaluar el papel de los bancos centrales y de justificar su independencia.</li><li id="footnote_5_8706" class="footnote">El autor está meditando la posibilidad de iniciar una serie sobre macroeconomía, paralela a <em>El Universo Subprime</em>, en la cual se entraría pormenorizadamente en todos estos temas.</li></ol><div class="feedflare">
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		<title>Entendiendo la herencia</title>
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		<pubDate>Mon, 09 Aug 2010 18:42:19 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Una herencia es otro de esos tragos de mal gusto, bastante peor que la declaración de la renta (aunque afortunadamente no nos toca todos los años), que casi con toda seguridad nos tocará vivir antes o después, ya que previsiblemente sobreviviremos al menos a nuestros propios padres. Y por el otro lado, casi con toda [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Una herencia es otro de esos tragos de mal gusto, bastante peor que la <a href="/elcedazo/2009/12/31/entendiendo-la-declaracion-de-la-renta-i/" target="_blank" class="liinternal">declaración de la renta</a> (aunque afortunadamente no nos toca todos los años), que casi con toda seguridad nos tocará vivir antes o después, ya que previsiblemente sobreviviremos al menos a nuestros propios padres. Y por el otro lado, casi con toda seguridad nosotros mismos vamos a morirnos tarde o temprano, así que a lo mejor conviene conocer estos temas e ir pensando en un testamento y/o un seguro de decesos, para no dejar el <em>embolao</em> a nuestros hijos.</p>

<p>Que yo sepa, no existe ningún manual de supervivencia para enfrentarte a esto. Cuando nace un niño, en el hospital te dan un &#8220;manual de instrucciones&#8221;<sup>[1]</sup>; cuando te compras una casa, al menos si es nueva, te dan un panfletillo con ayuda para contratar los servicios básicos de luz, agua,&#8230; e incluso los proveedores visitan toda la urbanización del tirón el mismo día en que estás firmando; cuando te compras un coche, el concesionario te da un manual, e incluso te exige que cumplas previamente todas las obligaciones fiscales y sobre el seguro, o si no, no te da las llaves.</p>

<p>Pero nadie te asesora cuando fallece un allegado. Todo lo más, si el finado tenía un <a href="/elcedazo/2010/07/13/entendiendo-los-seguros/" target="_blank" class="liinternal">seguro de decesos</a>, te ayudarán con algunos de los papeles. Digo yo que ya podían estos señores tener un guiaburros para estos casos&#8230;</p>

<p>Y además, todo ocurre en un momento en el que generalmente no estás pensando en los papeles que tienes que arreglar, sino en la pérdida que has sufrido (aunque una parte de ese papeleo lo haga el seguro de decesos). Los plazos para realizar los trámites son relativamente amplios (6 meses para casi todo), pero no conviene dormirse en los laureles, porque la administración pública no es demasiado rápida, y si existe algún problema y tenemos que rehacer algo, podemos irnos de esos 6 meses y luego tener líos.</p>

<p>Aquí vamos a hacer una revisión, un poco por encima, de algunos de los eventos que se disparan cuando muere una persona. Trataremos de contar todos los pasos que conozco, pero ya vamos adelantando que, incluso varios años después de una de las muertes que he vivido de cerca, aún me encontré con papeles que debía haber arreglado y no lo había hecho, porque nadie me lo había dicho. Así que si aún hay más, no me sorprendería. Avisado estás.</p>

<p>Como siempre:</p>

<ul>
    <li>Estos son conceptos muy dependientes del país. Lo que en unos países ocurre de una forma, en otros ocurrirá de otra. Y además, puede ir cambiando según pasen los años. Así que, como viene siendo habitual, estamos contando el caso de <strong>España en 2010</strong>. No solo eso, sino que además, dentro de España, <strong>depende de la comunidad autónoma</strong>, así que, para las cosas en que sea diferente: contaremos el caso de <strong>Madrid</strong>.</li>
    <li>El autor no es abogado, ni nada parecido. Solo cuenta su experiencia personal, aprendida a base de palos. Y por si fuera poco, no sé si alguien tiene formalmente el dibujo completo en la cabeza, porque en este caso juegan muchas personas y organismos, y cada uno se preocupa solo de su parte, así que tampoco puedo remitirte a un sitio formal a por más información. Además, como ya sabes, <em>antes simplista que incomprensible</em>.</li>
</ul>

<p>Esta vez tenemos que dar agradecimientos especiales a quienes nos han dejado documentos para escanearlos y enseñarlos aquí de muestra (no vamos a decir quiénes han sido, porque entonces, ¿para qué tachamos sus datos de las imágenes? Ellos saben quiénes son), porque es muy difícil encontrar ejemplos usables de estos documentos por internet.</p>

<p>Nota: seguimos sin tener un ejemplo de un cuaderno particional. Si alguien  se ofrece a enviarnos uno, cuyos datos personales por supuesto serán tratados con la máxima discreción posible y sometido a su visto bueno antes de publicarlo (o mejor aún, mándanoslo con los datos ya ocultos), ponemos un par de sus páginas de ejemplo. Para ni siquiera decirlo en los comentarios, puedes ponerte en contacto con <a href="http://eltamiz.com/acerca-de-el-tamiz/" target="_blank" class="liinternal">Pedro</a>, que nos lo hará llegar.</p>

<h1>Fallecimiento</h1>

<p>Para que empiece todo este mecanismo, <strong>alguien tiene que haber muerto</strong>.</p>

<div id="attachment_8597" class="wp-caption alignright" style="width: 367px"><a href="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2010/06/j_herencia_certificadodefuncion.jpg" ><img class="size-full wp-image-8597  " src="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2010/06/j_herencia_certificadodefuncion.jpg" alt="" width="357" height="491" /></a><p class="wp-caption-text">Un certificado de defunción típico (bueno, este tiene una corrección sobre una inscripción anterior, en el margen izquierdo).</p></div>

<p>Puede parecer una estupidez, dicho así, y de hecho casi siempre lo es. Pero no siempre. Si la persona en cuestión muere en el hospital, donde un médico certifica su muerte, o en un accidente, donde se personan un juez y un médico, o algo así, el caso está claro.</p>

<p>Pero existen situaciones en que el fallecimiento no está tan claro. Por poner algunos ejemplos: cuando el finado muere en el extranjero en un país en el que no hay consulado (por ejemplo, en una guerra); o cuando no existe cadáver, porque se ha perdido en el mar o ha ardido; o cuando, aun existiendo cadáver, este está irreconocible; o cuando la persona simplemente ha desaparecido&#8230; ¿ha muerto y su cadáver no aparece o se ha fugado de casa?<sup>[2]</sup></p>

<p>Como vemos, no siempre está tan claro. En esos casos, hace falta perseguir el asunto por los tribunales hasta que el juez declara a la persona legalmente muerta<sup>[3]</sup>.</p>

<p>Así que lo primero es conseguir un <strong>certificado de defunción</strong>. Esto no es el papel que te dan en el hospital, sino uno que debes conseguir en el Registro Civil del lugar donde estuviera empadronado el difunto. Lo normal es que, si tenía seguro de decesos, la aseguradora se encargue de conseguir este certificado. Si no lo tenía&#8230; te toca a ti ir al registro.</p>

<p>Este certificado puede ser necesario durante muchos años para otras cosas, así que conviene guardarlo con cuidado (no obstante, se pueden pedir duplicados en el futuro, si es necesario para alguna otra cosa).</p>

<p><strong>El momento de la muerte es importante</strong>. Legalmente, quiero decir. En algunos casos las líneas de herencia pueden cambiar si A murió antes que B o al revés. Si alguien reclama que una persona murió antes que otra (lógicamente, solo hará eso si afecta a las líneas de herencia y una de ellas le beneficia), es ese alguien quien debe demostrar que efectivamente fue así. A menudo no existe esta discusión, por dos motivos:</p>

<ul>
    <li>Porque sea trivial demostrarlo, por ejemplo con el certificado de defunción del médico&#8230; pero imagina que no mueren en un hospital, sino en un yate en alta mar sin testigos, o en un accidente de automóvil en el que ambos fallecen, pero no necesariamente en el acto&#8230; igual no es tan fácil.</li>
    <li>Porque no importe: tal y como viaja la línea de herencia, en la mayoría de los casos no importa quién murió antes. Por ejemplo, si un matrimonio (que tiene un hijo) muere sin testigos, su hijo es el heredero de ambos independientemente de quién de los dos muriera antes. Pero si no hay hijos, y dependiendo de las demás circunstancias familiares, entonces sí que es importante, pues en un caso heredarán los familiares de uno de los cónyuges y en el otro, los del otro.</li>
</ul>

<p>Si no logra demostrarlo, o no le importa, se asume que murieron a la vez y punto.</p>

<p>Todas las cuestiones de la herencia están descritas en el <a href="http://noticias.juridicas.com/base_datos/Privado/cc.html" title="Código Civil Español" target="_blank" class="liexternal">Código Civil</a><sup>[4]</sup>, así que allí debemos remitirnos si queremos más información sobre alguno de los temas.</p>

<h1>Testamento</h1>

<div id="attachment_8589" class="wp-caption alignright" style="width: 457px"><a href="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2010/06/j_herencia_ultimasvoluntades.jpg" ><img class="size-full wp-image-8589 " src="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2010/06/j_herencia_ultimasvoluntades.jpg" alt="" width="447" height="615" /></a><p class="wp-caption-text">Certificado del RGAUV diciendo que esta persona no tenía testamento (que ellos sepan)</p></div>

<p>A continuación se debe buscar el <strong>testamento</strong>, si lo hay.</p>

<p>Por lo que sé, cualquier papel firmado sirve como testamento, siempre que cumpla con ciertos requisitos<sup>[5]</sup>, pero en la práctica, si el testamento no está constituido ante notario, y registrado en el <a href="http://www.mjusticia.es/cs/Satellite?c=OrgPaginaREG&amp;amp;cid=1080215934511&amp;amp;pagename=Portal_del_ciudadano%2FOrgPaginaREG%2FTpl_OrgPaginaREG" target="_blank" class="liexternal">Registro General de Actos de Última Voluntad</a>, probablemente habrá que recurrir a los tribunales para hacerlo valer.</p>

<p>Así que hay que irse al RGAUV y solicitar un certificado de que no existe testamento, en caso negativo; o que nos digan en qué notaria está el testamento en sí, en caso afirmativo (y luego irnos a por él, claro; mejor dicho, a por una copia). De nuevo, en caso de tener seguro de decesos, este suele encargarse de conseguir el certificado.</p>

<p>En el testamento, una persona puede disponer cómo se repartirán sus bienes cuando muera&#8230; con ciertas restricciones.</p>

<h2>La legítima</h2>

<p>De todo el patrimonio, una cierta parte irá <strong>a los herederos forzosos</strong>, a partes iguales entre ellos, lo quieras o no. En nuestra legislación, una persona no puede decidir &#8220;desheredar&#8221; completamente a uno de sus hijos, por ejemplo.</p>

<p>Sí que existe el concepto de &#8220;desheredado&#8221;, pero debe ser un juez el que lo decida, no el propio testador. Esto se hace en unos casos contemplados por la ley, entre los que se encuentra, por ejemplo, no atender adecuadamente al progenitor. Pero insistimos: debe ser una condena impuesta por un juez, no un capricho del testador.</p>

<p>Es por esto que este tercio suele llamarse &#8220;<strong>la parte legítima</strong>&#8221; o simplemente &#8220;<strong>la legítima</strong>&#8220;.</p>

<p><strong>Herederos forzosos</strong> son:</p>

<ul>
    <li>Los descendientes: hijos, o nietos si los hijos ya murieron, o bisnietos si los nietos murieron.</li>
    <li>Si los descendientes no existen, los ascendientes: padres, abuelos si los padres murieron&#8230;</li>
    <li>El cónyuge&#8230; de una forma un poco especial.</li>
</ul>

<p>Nótese que el orden de los &#8220;si los XXX no existen&#8221; es importante. Por ejemplo, en caso de que existan hijos o nietos, estos son los herederos forzosos, no los padres.</p>

<p>Por otro lado, la parte de la herencia que forma esta legítima es diferente según se trate de los hijos, los padres, el cónyuge, etc:</p>

<ul>
    <li>Si son los <strong>hijos</strong>: una tercera parte del patrimonio hereditario. Cuidado, porque a veces se llama &#8220;legítima&#8221; a dos tercios: la suma de esta tercera parte que nosotros hemos llamado &#8220;legítima&#8221; (que entonces se suele llama &#8220;legítima estricta&#8221;) más el tercio de mejora (que veremos en el siguiente epígrafe). Ver más abajo para más detalle sobre el porqué.</li>
    <li>Si son los <strong>padres</strong>: la mitad.</li>
</ul>

<p>La<strong> legítima del cónyuge</strong> es un poco especial, porque obtiene el usufructo de una determinada parte, aun cuando existan los demás herederos forzosos. El tamaño de esta parte que se recibe en usufructo depende de si los herederos son descendientes, ascendientes u otros, de si los hijos son legítimos o no, y seguro que hasta de la fase de la luna. Si alguna vez os veis en situación de tener que defender esto judicialmente, recurrid a un abogado; pero mientras tanto estad tranquilos, porque se supone que lo que intenta la ley es bastante &#8220;justo&#8221;, en el sentido de que no pretende dejar en la calle al cónyuge u otros hijos menores de edad.</p>

<p>En caso de que no existan herederos forzosos, esta parte no existe y el testador puede disponer de todos sus bienes como quiera.</p>

<h2>La mejora</h2>

<p>Además de la tercera parte que constituye la legítima en caso de haber descendientes (hijos, y nietos, si aquellos no existen), otra tercera parte más del patrimonio hereditario  tiene obligatoriamente que ser distribuida <strong>entre sus descendientes</strong>, pero como el testador quiera&#8230;</p>

<p>Así, por ejemplo, puede decidir dejar este tercio íntegramente a uno de los hijos, y nada a otro, pero no puede dejárselo a su vecino: tiene que ser uno de sus hijos (o los hijos de los hijos, si estos estuvieran muertos, etc).</p>

<p>Por ello, a este tercio se le suele llamar &#8220;<strong>el tercio de mejora</strong>&#8221; o simplemente &#8220;<strong>la mejora</strong>&#8220;.</p>

<p>Cuidado, porque aquí hay diferentes terminologías según la fuente que consultemos: unas fuentes (entre ellas el propio Código Civil) dicen que &#8220;la legítima&#8221; son las dos partes que hemos visto, y entonces llaman a la primera parte &#8220;la legítima estricta&#8221;. Otras fuentes llaman &#8220;legítima&#8221; a la primera parte (la del epígrafe anterior) y &#8220;legítima ampliada&#8221; a la suma de ambas. Como veis es solo cuestión de terminología, pero si leemos fuentes distintas puede confundirnos. Según se use una aproximación u otra, algunas cosas son más fáciles de explicar y otras más difíciles, sobre todo el qué ocurre cuando no hay descendientes, y por eso unas fuentes optan por una y otras por otra; en caso de duda: lo que vale es lo que dice el Código Civil.</p>

<p>En caso de que no existan descendientes, esta parte no existe tampoco, y puede disponer de ella como quiera.</p>

<h2>La libre disposición</h2>

<p>Finalmente, de lo que quede <strong>puede disponer como quiera</strong>: puede dejárselo a su cónyuge, o a sus hermanos, o al vecino del quinto. Pero eso sí, debe ser una persona. No se puede, como hemos visto en algunas películas (que no están ambientadas en España) dejárselo al perro. Esto incluye a personas jurídicas (empresas, asociaciones, ONGs&#8230;), siendo un caso bastante habitual cederlo a la Iglesia, por ejemplo, aunque también se puede dejar a conceptos tan etéreos como &#8220;los pobres&#8221;, &#8220;los pobres de solemnidad&#8221;, &#8220;las obras de caridad&#8221; y cosas similares. En estos casos abstrusos, sabed que el Código Civil especifica pormenorizadamente cómo repartir estos dineros para preservar en lo posible la voluntad del testador.</p>

<p>Como era de esperar, se suele llamar a esta parte el &#8220;<strong>tercio de libre disposición</strong>&#8221; (aunque no siempre sea 1/3) o &#8220;<strong>la libre disposición</strong>&#8220;.</p>

<h2>Triquiñuelas</h2>

<p>Existe una triquiñuela muy obvia para desheredar a un hijo: cuando ya soy viejito y preveo morirme, le regalo todos mis bienes a mi otro hijo, y así, cuando me muera, el hijo al que quería desheredar no recibe nada, porque nada tengo.</p>

<p>Esto tiene dos inconvenientes: uno es que igual no me muero el mes que viene, como tenía previsto, y mientras tanto <strong>el dueño no soy yo</strong>, sino mi hijo (que eso sea malo o no ya depende de mí y de mi hijo). Y otro, que <strong>es ilegal</strong>. Es una trampa tan obvia que el hijo &#8220;desheredado&#8221; podría reclamar judicialmente su parte legítima y probablemente la conseguiría. Otra cosa es que para herencias pequeñas, como las que tenemos el común de los mortales, los costes judiciales sean mayores que la herencia, pero para cantidades grandes&#8230;</p>

<h2>Herederos intestados</h2>

<p>También puede ocurrir que no exista testamento, y entonces, ¿cómo se resuelve?</p>

<p>Heredan los <strong>herederos legítimos</strong> (a partes iguales en caso de igualdad de parentesco, y excluyendo cada tipo a los siguientes: si hay descendientes, ellos se reparten toda la herencia entre sí sin dejar nada para los padres, por ejemplo):</p>

<ul>
    <li>Los descendiente: hijos, nietos, bisnietos,&#8230;</li>
    <li>Los ascendientes: padres, abuelos,&#8230;</li>
    <li>El cónyuge.</li>
    <li>Los hermanos y sobrinos.</li>
    <li>El resto de parientes colaterales hasta el 4º grado<sup>[6]</sup>. Más allá del 4º grado, ya no se tiene derecho a heredar.</li>
    <li>El Estado. Sí, sí. Si no hay otros herederos, hereda el Estado. ¿Quién si no? El Código Civil contempla este caso e incluso especifica cómo repartir lo heredado.</li>
</ul>

<h2>Cláusula Socini</h2>

<p>El testador puede establecer algunas <strong>condiciones</strong> sobre las partes de mejora y de libre disposición. Es lo que se suele llamar &#8220;<strong>cláusula Socini</strong>&#8221; (en honor a Mario Socino, que defendió este proceder hace un montón de siglos), y es profusamente utilizada en España.</p>

<p>Por ejemplo, es muy común que una persona distribuya estas partes  entre sus hijos, pero condicionado a que el usufructo de la vivienda familiar quede al completo en poder del cónyuge; y en caso de que alguno de los hijos intente evitar ese usufructo<sup>[7]</sup>, destina la parte de libre disposición al propio cónyuge y la de mejora a los hijos que no discutan (no &#8220;la legítima&#8221;, que sobre esa no puede disponer). De esta forma el testador se asegura de que los hijos heredarán, pero no echarán a la calle a su cónyuge, dejándole sin vivienda.</p>

<p>Si os veis en situación de redactar un testamento así, dejaros asesorar por el personal de la notaría, porque esto es una situación muy habitual y lo tienen muy controlado.</p>

<p>Incluso se pueden poner cláusulas más extrañas, como por ejemplo la imposibilidad de vender la herencia. Pensad por ejemplo en alguien que deja una empresa familiar a sus hijos&#8230; a condición de que no la vendan; por ejemplo, puede establecer que si los hijos intentan vender la empresa, la parte de libre disposición de la herencia pase a los trabajadores de la empresa.</p>

<h2>Matrimonios en gananciales</h2>

<p>Debemos hacer aquí un inciso para hablar de las <strong>herencias en el caso de matrimonios</strong>. Probablemente a muchos lectores les parecerá obvio, pero hay gente que tiene dudas en este punto.</p>

<p>Si un matrimonio está casado en <strong>régimen de gananciales</strong>, sus propiedades son de ambos, a partes iguales. Por lo tanto, cuando uno de ellos muere, la &#8220;masa hereditaria&#8221; sobre la que se discute en la herencia es <strong>la mitad del total</strong> del patrimonio del matrimonio, valga el juego de palabras. Por ejemplo, nuestros ya amigos Fulano y María están casados en régimen de gananciales. Tienen en propiedad una vivienda y una cuenta corriente con 14.000€. Si Fulano muere, el objeto de discusión de este artículo, lo que se llama &#8220;masa hereditaria&#8221;, es: la mitad de la vivienda y 7.000€.</p>

<p>Nótese que, como hemos visto, el cónyuge María probablemente sigue quedándose con el usufructo de parte de esa herencia, así que probablemente María se quedará con: la mitad de la vivienda, porque sigue siendo suya; y el usufructo de la mitad de la vivienda que es propiedad de Fulanito (el hijo de ambos). Eso es lo que confunde a tanta gente, haciendo pensar que el cónyuge hereda la casa aunque haya hijos. No, no es heredada<sup>[8]</sup>, es que en parte era ya suya y en parte obtiene el usufructo.</p>

<p>En caso de que el matrimonio esté casado en régimen de <strong>separación de bienes</strong>, cada uno tiene sus propiedades, y lo que entra en juego en la herencia son las <strong>propiedades del difunto</strong>. Pero, por supuesto, volviendo a tener en cuenta los temas de reparto del usufructo. De nuevo, esto puede confundir a quien haga una lectura apresurada.</p>

<p>Obviamente, podría ser que precisamente las propiedades del difunto sean &#8220;media casa&#8221; y &#8220;la mitad de la cuenta corriente&#8221;, pero eso no debe distraernos del concepto: bien podría ser que uno de ellos (o ambos) tuviera además otras propiedades que fueran solo suyas.</p>

<p>Además, y en ambos casos, hay que tener en cuenta que las propiedades que haya heredado uno de los cónyuges, por ejemplo de sus padres, son <em>privativas</em> mientras no se desprenda de ellas, es decir, son exclusivamente del cónyuge que heredó. Supongamos que Fulano, poco antes de fallecer él mismo, había heredado unas tierras en el pueblo (y seguían siendo suyas, pues no las vendió). Esas tierras no forman parte de la sociedad de gananciales, María no es dueña de ninguna parte de ellas, y serán heredadas en su totalidad por Fulanito.</p>

<h2>Albacea y repartidor</h2>

<p>El testador puede nombrar uno o más albaceas. Los <strong>albaceas </strong>son las personas en que el testador delega para que <strong>cuiden sus asuntos</strong> después de muerto. Básicamente eso significa entregar a los herederos sus partes de la herencia y en última instancia hacer valer el testamento judicialmente.</p>

<p>También puede nombrar un <strong>contador-repartidor</strong>, que no tiene por qué ser la misma persona que el albacea, pero suele. El testamento puede determinar quienes se quedan con qué (mi hijo Mengano se queda con la casa del pueblo, y mi hermano con mis acciones de Empre S.A.), en cuyo caso se llama a esas personas <strong>legatarios</strong>, y a los bienes que heredan, <strong>legado</strong>. O puede simplemente establecer cuotas (mi hijo Mengano se queda con dos tercios; y mi hermano con un tercio). En este segundo caso, el contador-repartidor (si existe) es el que debe <strong>hacer la repartición de los bienes concretos</strong>, de forma que queden 2/3-1/3. Debe tenerse en cuenta que no es extraño que el testamento se haga en un momento dado y luego el testador adquiera o pierda patrimonio, de modo que el papel del repartidor no es trivial</p>

<p>Y siempre recordar que, por mucho legado que haya, siempre hay que respetar las legítimas, por lo que si el valor del legado es inferior al valor de la legítima, hay que complementarlo con más bienes hasta cumplir con ella.</p>

<h1>Declaración de herederos y partición</h1>

<p>Así que ya tenemos el testamento (o el certificado de que no existe), y sabemos cómo nos lo vamos a repartir&#8230; o no. Podemos saberlo por dos motivos:</p>

<ul>
    <li>Si había testamento, porque lo dice el testamento.</li>
    <li>Si no había testamento, porque hacemos la declaración de herederos.</li>
</ul>

<p>Si había testamento y establece la repartición, el propio testamento (del cual podemos pedir una copia en la notaría) es documento suficiente. Ya somos dueños de eso. Si no había testamento, debemos hacer la &#8220;declaración de herederos&#8221; y la &#8220;partición&#8221;. Lógicamente, si el testamento establecía cuotas, pero no propiedades concretas, también hay que hacer la &#8220;partición&#8221;.</p>

<h2>Declaración de herederos</h2>

<p>La <strong>declaración de herederos dice quiénes son los herederos</strong>, pero sin declarar aún qué se queda quién.</p>

<p>La declaración de herederos se hace:</p>

<ul>
    <li>En la notaría del lugar donde vivía el fallecido, si es que los herederos son algunos de los herederos forzosos (es decir, descendientes, ascendientes o cónyuge).</li>
    <li>En el juzgado de primera instancia, si es que los herederos son hermanos, sobrinos y demás.</li>
</ul>

<p style="text-align: center;"></p>

<div id="attachment_8590" class="wp-caption aligncenter" style="width: 615px"><a href="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2010/06/j_herencia_declaracionherederos.png" ><img class="size-full wp-image-8590   " src="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2010/06/j_herencia_declaracionherederos.png" alt="" width="605" height="406" /></a><p class="wp-caption-text">Declaración de herederos de una persona con dos hijos</p></div>

<p>Para hacer la declaración de herederos, además de los documentos que ya hemos visto, es necesario presentar los <strong>certificados de nacimiento y defunción de los hijos</strong> del finado (y supongo que de los nietos, en caso de que los hijos hayan muerto), <strong>certificado de matrimonio</strong> del difunto (si aplica; y de separación legal o divorcio) y su <strong>certificado de empadronamiento</strong> (ojo: en el ayuntamiento te pueden dar un &#8220;certificado de empadronamiento&#8221; o un &#8220;volante de empadronamiento&#8221;; lo que hace falta es el certificado). También hay que llevar <strong>dos testigos</strong> que conozcan las &#8220;circunstancias personales y familiares&#8221; del fallecido, es decir, que aseguren que no tenía más hijos, ni estaba casado en terceras nupcias, ni bla, bla, bla.<strong> </strong></p>

<p>En este punto hay que recordar que las <strong>deudas y avales</strong>, como ya <a href="/elcedazo/2010/03/02/entendiendo-un-prestamo/" target="_blank" class="liinternal">hemos visto</a>, <strong>se heredan</strong>. Si las deudas que heredaríamos son mayores que los bienes (lo cual es raro, porque ya intenta el banco que eso no ocurra, pero no imposible), podríamos plantearnos la posibilidad de renunciar a la herencia. Pero lo que no vale es renunciar a una parte (las deudas) y no a otra (los bienes).</p>

<h2>Partición</h2>

<p>Una vez que está claro quiénes son los herederos, hay que ver <strong>cómo se reparten la herencia</strong>.</p>

<p>Como vimos antes, si existía testamento, esto podía estar allí detallado (en cuyo caso, ya está resuelto) o no (solamente indicando cuotas). Y, obviamente, hay que hacerlo si no hay testamento.</p>

<p>La partición se puede hacer en un contrato privado entre todos los herederos, pero suele recomendarse hacerlo ante notario, y es en cualquier caso obligatorio si están involucradas propiedades que estén inscritas en registros públicos (generalmente casas, terrenos&#8230;). De hecho, la escritura de partición (el llamado <strong>cuaderno particional</strong>) sustituye plenamente a las escrituras originales de las propiedades heredadas.</p>

<p>Si todos los herederos están de acuerdo en cómo repartir la herencia, lo firman y listo. Si no están todos de acuerdo&#8230; nos vemos en el juzgado, para alegría de abogados, procuradores y demás grey. Lo de repartir es trivial cuando la herencia consiste sólo en dinero, pero si son propiedades u otros derechos y la familia no está bien avenida, puede ser necesario hacer tasaciones e incluso eventualmente recurrir al juez de primera instancia. Recordemos que el testador podría haber nombrado un contador-repartidor para hacer esta tarea.</p>

<p>Si lo heredado incluye propiedades inmobiliarias que deban estar registradas en el <strong>Registro de la Propiedad</strong>, debemos registrarlas. A menudo este trámite se hace en el mismo notario que la partición.</p>

<p>Bueno, pues ya somos dueños de las propiedades heredadas. ¿Ahora qué?</p>

<h1>Impuestos</h1>

<p>Pues ahora hay que pagar impuestos. Los dos que aplican a este caso son el de sucesiones y el de la plusvalía.</p>

<h2>Impuesto de sucesiones</h2>

<p>El impuesto de sucesiones<sup>[9]</sup> se paga cuando heredas algo. Es un impuesto que imponen (valga la redundancia) las <strong>comunidades autónomas</strong>, de modo que sus detalles concretos dependen de esta.</p>

<p>No obstante, lo habitual es que sea de algún modo <strong>progresivo </strong>(las herencias más grandes pagan porcentualmente más) y puede que incluso esté <strong>exento hasta alguna cantidad o en algunas circunstancias</strong>. Por ejemplo, en el caso de la Comunidad de Madrid, si la herencia es de padres a hijos, está bonificado al <em>noventaynosecuantos-por-cien</em>, de modo que para las herencias que recibimos los ciudadanos normalitos el resultado final es que no se paga impuesto de sucesiones, o muy poco. En otras están exentas las herencias a menores de edad y en otras incluso está suprimido. Pero eso puede cambiar en cualquier momento, para mejor o para peor, según las necesidades o el ideario del gobierno de turno.</p>

<p>Este impuesto se paga sobre el <strong>total de la herencia</strong> que recibimos, <strong>restando los gastos</strong> necesarios. Entre las cosas que suman se encuentran:</p>

<ul>
    <li>El <strong>dinero recibido en efectivo</strong> (o en cuentas corrientes y demás, claro).</li>
    <li>La <strong>valoración de las propiedades</strong> que se heredan (su valor catastral), como casas, terrenos&#8230;</li>
    <li>El <strong>valor de otros activos</strong> heredados, como fondos, depósitos,&#8230;</li>
    <li>La <strong>valoración de otros objetos</strong> cuyo valor no sea despreciable. Por ejemplo, nadie va a venir a detenerte si no declaras en este impuesto unos pendientes de 200€ que heredaste de tu madre. Pero si en vez de eso heredas una colección de monedas de oro y plata del siglo XV valoradas en 80.000€, probablemente sí que te lo reclamaría una eventual inspección fiscal (aunque no sé si las obras de arte están tratadas de alguna forma especial, o hasta que punto).</li>
    <li>La <strong>indemnización</strong> recibida <span style="color: #000000;">del <a href="/elcedazo/2010/07/13/entendiendo-los-seguros/" target="_blank" class="liinternal">seguro de vida</a> que tuviera el fallecido, salvo que el beneficiario fuera el tomador del seguro (revisa el <a href="/elcedazo/2010/07/13/entendiendo-los-seguros/" target="_blank" class="liinternal">artículo sobre los seguros</a> si tie</span>nes que refrescar estos conceptos). Nótese que para tener que pagar impuestos por este concepto estrictamente no hace falta ni siquiera heredar (por eso el impuesto es <em>sucesiones y donaciones</em>). Por ejemplo, Fulano tien<span style="color: #000000;">e un seguro de vida</span>, y el beneficiario es su hermano. Si Fulano muere, su heredero es su hijo. El hermano de Fulano no hereda nada&#8230; pero sí que cobra la indemnización del seguro de vida, y debe pagar impuesto de sucesiones (y donaciones) por ello. Recordemos, como veíamos en e<span style="color: #000000;">l <a href="/elcedazo/2010/07/13/entendiendo-los-seguros/" target="_blank" class="liinternal">artículo de los seguros</a>, que podemos </span>preguntar en el Registro de Contratos de Seguros de Cobertura de Fallecimiento si el fallecido tenía algún seguro de vida o no.</li>
    <li>Cualquier otro dinero u objeto (su valoración) que se reciba.</li>
</ul>

<p>En la parte que resta, se encuentran:</p>

<ul>
    <li><strong>Las deudas</strong>. Lógicamente, si heredas una casa de 200.000€ que tiene pendiente una hipoteca por 120.000€, no vas a pagar impuestos por 200.000€, sino solo por 80.000€. Como curiosidad, indirectamente esto incluye las deudas que el finado tuviera con Hacienda (del Estado, de las Comunidades Autónomas o municipales, da igual). Es decir, si el difunto hubiera seguido vivo, y hubiera hecho su declaración de la renta y le hubiera salida a pagar 1.234€&#8230; esa declaración la harán sus herederos. Bien pues esos 1.234€ se restan de la cantidad heredada antes de calcular el impuesto de sucesiones. Lógicamente, se excluyen de este cálculo las deudas que el fallecido tuviera con los herederos.</li>
    <li>Los <strong>gastos de funeral, entierro, juicios</strong> (si es que hubo que acabar en el tribunal para repartir la herencia, por ejemplo)&#8230; Lógicamente esto no aplica si por ejemplo los gastos del funeral fueron pagados por un seguro de decesos. Se incluyen también los <strong>gastos de la <em>última enfermedad</em></strong> (la que causó su muerte), si es que no estaban ya incluidos. Es decir, si el difunto estaba pagando las facturas del hospital, no hay que restarlas, porque simplemente tendrá menos dinero cuando muera. Pero si las facturas las acaba pagando uno de los herederos (por ejemplo, porque el hospital le pasa la factura después del óbito), puede deducirlas de este impuesto de sucesiones.</li>
</ul>

<p>Con todos estos números, te vas a la administración tributaria de la comunidad, allí te aplican unas tablas, exenciones, bonificaciones y demás zarandajas&#8230; y pagas lo que toque. Es verdad que en muchas comunidades autónomas, en las sucesiones &#8220;normales&#8221; (quiero decir: por cantidades pequeñas, y de padres a hijos), suele salir 0€. Pues, aún así, hay que hacerlo. Si no lo haces, y viene el inspector fiscal a reclamártelo luego, te pedirá esos 0€ con un porcentaje de recargo (lo cuál sigue siendo 0€), pero pueden a la vez multarte si observa mala fe (y eso ya no serán 0€).</p>

<p style="text-align: center;"></p>

<div id="attachment_8592" class="wp-caption aligncenter" style="width: 727px"><a href="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2010/06/j_herencia_impuestosucesiones.png" ><img class="size-full wp-image-8592 " src="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2010/06/j_herencia_impuestosucesiones.png" alt="" width="717" height="1014" /></a><p class="wp-caption-text">Formulario con los datos para liquidar el impuesto de sucesiones. Con estos datos, el funcionario de turno te dará una liquidación.</p></div>

<p>No debemos olvidar comunicar al ayuntamiento el cambio del IBI, si procede, para que nos envíe la liquidación de dicho impuesto a donde queramos. Si no, seguirán mandándole los recibos al finado y luego cuando nos pongamos al día nos costará recargos, intereses de mora y demás líos.</p>

<h2>Impuesto sobre la plusvalía</h2>

<div id="attachment_8595" class="wp-caption alignright" style="width: 359px"><a href="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2010/06/j_herencia_impuestoplusvalia.png" ><img class="size-full wp-image-8595 " src="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2010/06/j_herencia_impuestoplusvalia.png" alt="" width="349" height="514" /></a><p class="wp-caption-text">Liquidación del impuesto sobre la plusvalía. Nótese como en el tipo dice que es por fallecimiento, y eso establece una bonificación.</p></div>

<p>El impuesto sobre la plusvalía es un <strong>impuesto municipal</strong>, de modo que sus detalles dependen del ayuntamiento en cuestión. No tiene nada que ver, fiscalmente, con las plusvalías que veíamos en la <a href="/elcedazo/2010/02/02/entendiendo-la-declaracion-de-la-renta-iv/" target="_blank" class="liinternal">declaración de la renta</a>. Este impuesto es municipal (no estatal), y se paga siempre que se transmite<sup>[10]</sup> un inmueble en el municipio<sup>[11]</sup>. Leyendo esto se observa con facilidad que solo tiene sentido si se heredan casas, tierras,&#8230;</p>

<p>El valor sobre el que se calcula el impuesto (la &#8220;base imponible&#8221;, en la jerga fiscal) es la diferencia entre la anterior transmisión y la que estamos mirando ahora.</p>

<p>Ejemplo: tu padre compró una casa por 40.000€, tú la heredas y su valor catastral es de 200.000€&#8230; pues pagas impuesto sobre la plusvalía por 160.000€. Cuidado, porque este impuesto no tiene nada que ver con el de sucesiones de más arriba. Pagarás a la comunidad impuesto de sucesiones por 200.000€ (con sus exenciones y bonificaciones, si las hay) y al ayuntamiento el impuesto sobre la plusvalía por 160.000€.</p>

<p>Como el de sucesiones, el de plusvalía suele ser no-lineal, y suele tener bonificaciones para herencias directas padre-a-hijo, de modo que puede acabar saliendo 0€. Y como antes, hay que hacerlo aunque salga 0€, bajo riesgo de multa si te pilla el inspector.</p>

<h1>Conclusiones</h1>

<p>Al final nos ha salido un artículo un poco más largo de lo que esperábamos: 5000 palabritas de nada. Hemos procurado cubrir todo el proceso de la herencia desde el fallecimiento hasta que los bienes son nuestros de pleno derecho. Hemos cubierto sobre todo lo que el autor ha vivido personalmente, tratando de investigar un poco para cubrir otras situaciones que aun siendo habituales, él no ha conocido, pero hemos dejado deliberadamente fuera muchas situaciones inusuales.</p>

<p>Por lo tanto, el lector no debe tomar este artículo como un dogma de fe, sino solo como una pauta de lo que debe ir haciendo. Al final, como siempre, en caso de duda: leeros la ley y/o acudid a un abogado.</p>
<ol class="footnotes"><li id="footnote_0_8454" class="footnote">Sí, sí, no os riáis. Al menos en mi caso, me dieron no uno, sino varios panfletillos, con pautas para la alimentación, vacunas y revisiones médicas,&#8230; incluso recomendaciones legales sobre el registro y el seguro. Por supuesto, no sirve de nada, porque el bebé no funciona según el manual, pero, bueno, supongo que será un defecto del producto, y no del manual. <img src='http://eltamiz.com/elcedazo/wp-includes/images/smilies/icon_wink.gif' alt=';)' class='wp-smiley' />  </li><li id="footnote_1_8454" class="footnote">A la prensa han llegado casos flagrantes de este estilo, por ejemplo el del empresario aragonés <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Publio_Cord%C3%B3n" target="_blank" rel="nofollow" class="liwikipedia">Publio Cordón</a>.</li><li id="footnote_2_8454" class="footnote">Si luego resulta que no estaba realmente muerta, ¡ya tenemos el lío liado!</li><li id="footnote_3_8454" class="footnote">Sorprendentemente, el código civil español es un texto legal escrito en un lenguaje sencillo, y con artículos cortos y concretos, muy fácilmente comprensible. A lo mejor, el hecho de estar redactado originalmente en 1889 cuenta&#8230;</li><li id="footnote_4_8454" class="footnote">Es lo que se denomina testamento ológrafo.</li><li id="footnote_5_8454" class="footnote">Los grados de parentesco se cuentan uno por cada &#8220;salto&#8221; en la rama familiar. Tus hijos o padres son de primer grado, tus hermanos, de segundo grado, tus sobrinos, de tercero, y así.</li><li id="footnote_6_8454" class="footnote">Se suele hacer poniendo que una de las condiciones es que no podrán reclamar judicialmente por el testamento.</li><li id="footnote_7_8454" class="footnote">Salvo que el testamento sí le dé eso en herencia, claro.</li><li id="footnote_8_8454" class="footnote">Formalmente <em>Impuesto de sucesiones y donaciones</em>. OJO: <em>y donaciones</em>. Así que lo de regalar propiedades a mis hijos cuando ya soy viejo para que así no paguen el impuesto de sucesiones no sirve.</li><li id="footnote_9_8454" class="footnote">Se vende, se hereda, se regala,&#8230;</li><li id="footnote_10_8454" class="footnote">El ayuntamiento dice que si los inmuebles suben de valor es porque ellos han invertido en parques, jardines, servicios,&#8230; de modo que quiere recuperar como impuesto una parte de esa inversión. Ahí es nada.</li></ol><div class="feedflare">
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		<title>El Universo Subprime – Primer Interludio</title>
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		<pubDate>Wed, 28 Jul 2010 17:32:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mazinger</dc:creator>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Mazinger]]></category>
		<category><![CDATA[Autonomía]]></category>
		<category><![CDATA[bancos centrales]]></category>
		<category><![CDATA[Comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[Transparencia]]></category>

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		<description><![CDATA[Interludio
(Del latín interludĕre, jugar a ratos).
Breve composición que ejecutaban los organistas entre las estrofas de una coral, y modernamente se ejecuta a modo de intermedio en la música instrumental.
Real Academia de la Lengua


7 de junio de 2010, en algún lugar de la Península, Mazinger reflexiona sobre el futuro de El Universo Subprime. Acaba de dar [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><strong>Interludio</strong>
<p style="padding-left: 30px">(Del latín <em>interludĕre</em>, jugar a ratos).</p>
<p style="padding-left: 30px">Breve composición que ejecutaban los organistas entre las estrofas de una coral, y modernamente se ejecuta a modo de intermedio en la música instrumental.</p>
<p style="text-align: right"><a href="http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&amp;LEMA=interludio" target="_self" class="liexternal">Real Academia de la Lengua</a></p>
</blockquote>

<p>7 de junio de 2010, en algún lugar de la Península, Mazinger reflexiona sobre el futuro de <a href="http://eltamiz.com/elcedazo/series/el-universo-subprime/" target="_self" class="liinternal"><em>El Universo Subprime</em></a>. Acaba de dar carpetazo al primer bloque de la serie dedicado a la autonomía, transparencia y políticas de comunicación de los bancos centrales y, a decir verdad, no sabe muy bien por dónde continuar. Acusa cierto cansancio y teme haberse extendido demasiado en un tema que quizás no suscite gran interés.</p>

<p>Dejando a un lado la introducción a la serie, seis son los capítulos que finalmente han conformado el bloque. A primera vista no es mucho, especialmente teniendo en cuenta que ha tardado más de un año en escribirlos. De hecho da la impresión de habérselo tomado con bastante calma, por lo que, en principio, el cansancio que aduce no parece justificado y más bien suena a excusa para abandonar.</p>

<p>Sin embargo, lejos de ello, las últimas declaraciones del autor a su círculo de amistades parecen sugerir que su intención es continuar con la serie:</p>

<blockquote>“Tras el fin del primer bloque, <em>El Universo Subprime</em> no acaba sino de empezar. Quedan muchísimos temas por abordar antes de poder afirmar que realmente entendemos la génesis y desarrollo de una pesadilla como la <em>Crisis Subprime</em>, o sus tremendas consecuencias, como la <em>Crisis de Deuda</em> que ahora está en pleno apogeo, o la que sobrevendrá si los estímulos económicos se retiran demasiado pronto. En el fondo, la causa primera de toda esta locura es un mal sistema. Si los banqueros de inversión de Wall Street actuaron del modo en que lo hicieron fue porque las reglas de juego se lo permitieron. Si Grecia, ayudada por esos mismos banqueros, ocultó  su enorme déficit fue porque pudo hacerlo. Para entender lo que ha pasado no queda más remedio que meter el bisturí y desmenuzar al sistema, conocerlo y ver cómo mejorarlo para que no sea posible volver a hacer esas cosas. Y en esas estamos”.</blockquote>

<p>O sea, que no pero sí.</p>

<p>Consciente de la confusión que sus contradictorias manifestaciones han causado entre los dos seguidores de su serie (su mujer y su primo),<sup>[1]</sup> el autor ha decidido concederse una entrevista a sí mismo para aclarar la situación y adelantarnos algunos de sus planes de futuro.</p>

<p><strong>Pregunta</strong>: Sr. Mazinger, en primer lugar gracias por concederme esta entrevista, pero teniendo en cuenta que usted y yo somos la misma persona… ¿No le parece un poco extravagante?</p>

<p><strong>Respuesta</strong>: Bueno, no sé [rascándose la cabeza]… Supongo que no es muy habitual, pero… en fin… Pensé que sería un modo original de recapitular y poner en común mis reflexiones sobre la serie con la comunidad de <em>El Cedazo</em>. Pero sí, tiene usted razón… reconozco que todo esto es un poco surrealista [sonríe]. Quizás debería haberme limitado a explicar, escribiendo de seguido, lo que pienso sobre lo que he escrito hasta ahora y cómo veo el futuro, en lugar de buscar formatos rebuscados.</p>

<p><strong>P</strong>: ¡Oh, no! De ninguna manera. En mi humilde opinión este formato es perfecto, siempre que acepte que los demás piensen que está usted como un cencerro. En lo que a mí respecta me ofrece la oportunidad de lucirme como periodista. Supongo que me comprende.</p>

<p><strong>R</strong>: ¡Eh…! Esto… Sí, claro… En fin… eh… ¿Qué le parece si intentamos que esta entrevista parezca lo más normal posible? Hagamos como si usted y yo no nos conociéramos. ¿De acuerdo?</p>

<p><strong>P</strong>: Conforme. En ese caso permítame que le haga otra pregunta incómoda. Siempre empieza sus artículos con una fecha que da pie, a modo de introducción, a un hecho histórico o de ficción que guarda alguna relación con el contenido del capítulo. Han intervenido personajes célebres como Montesquieu, Maquiavelo, Lovecraft, Foucault e incluso el mismísimo Hari Seldon. Sin embargo, el personaje con el que abre este artículo es… ¡Usted mismo! Dígame, Sr. Mazinger&#8230; ¿realmente le parece apropiado compararse con ellos o sencillamente su ego no tiene límites?</p>

<p><strong>R</strong>: ¡Eh…! ¡No, por favor! ¡Ni mucho menos! Esa no es mi intención… Sólo trato… Verá… Este artículo es un divertimento. La serie era demasiado seria y pensé… pensé que le vendría bien un soplo de aire fresco, ya sabe… Se trata de charlar informalmente sobre ella, ver con qué seguir, recabar un <em>poco de feedback</em> de los lectores, no sé… esa clase de cosas. Oiga, ¿todas las preguntas van a ser igual de agresivas?</p>

<p><strong>P</strong>: No tema. Si lo piensa un poco comprenderá que ha de estarme agradecido por darle la oportunidad de aclararlo. ¿Qué me dice de las fechas? ¿Por qué siempre empieza con una fecha?</p>

<p><strong>R</strong>: Bueno [algo más tranquilo], no hay un motivo especial. Empecé el primer artículo con la fecha del hundimiento del Titanic y me pareció congruente empezar todos los demás de forma similar. Es una manera de dar homogeneidad a la serie. Algo así como una firma. Creo que la gente podría identificar un artículo de la serie simplemente viendo cómo empieza.</p>

<p><strong>P</strong>: Lo decidió sobre la marcha, ¿eh? ¿Me equivoco al pensar que no ha sido lo único que ha improvisado? Deje que me explique. Cuando leí el <a href="http://eltamiz.com/elcedazo/2009/05/05/el-universo-subprime-big-bang-y-big-crunch-de-una-odisea-financiera/" target="_self" class="liinternal">primer artículo</a> de la serie (me refiero a la introducción) supuse que iba usted a centrarse en la <em>Crisis Subprime</em>, o al menos ésa era la impresión que el artículo transmitía. Sin embargo, siete capítulos después no podemos decir que haya sido así. Ha hablado mucho de autonomía de los bancos centrales y transparencia, de sus políticas de comunicación, de cómo se relacionan con el poder político, etc. Pero de crisis, lo que se dice de crisis…</p>

<p><strong>R</strong>: Está usted en lo cierto, aunque yo no hablaría de improvisación, sino de evolución. Cuando escribí el primer artículo la idea era hablar sobre la <em>Crisis Subprime</em>, y colateralmente sobre el sistema financiero. Incluso pensaba que la serie no me llevaría más de tres o cuatro artículos. Pero conforme escribía me di cuenta de que si quería mantener esa extensión tendría que dar muchas cosas por sabidas, lo cual no me gustaba. Decidí que, si tenía que explicar todas aquellas cosas, la serie tenía que ser más larga. Empecé a reescribirla sobre la base de ir contando la <em>Crisis Subprime</em> haciendo altos para explicar conceptos macroeconómicos, políticos, legales e históricos. Tiré varios borradores a la basura antes de darme cuenta de que esa aproximación no funcionaba. El hilo argumental de la historia, la <em>Crisis Subprime</em>, se rompía continuamente para explicar detalles que, aunque pensaba que convenía saber para entenderla mejor, hacían la lectura muy pesada. El resultado era una trama principal rota en mil pedazos y un montón de detalles útiles, pero dispersos.</p>

<p><strong>P</strong>: Y claro está, encontró una solución&#8230;</p>

<p><strong>R</strong>: Sí, aunque paradójicamente tuve que renunciar a contar la <em>Crisis Subprime</em> [sonríe]. Decidí que lo mejor era centrarme en un tema y tratarlo en profundidad en lugar de desparramar sus partes a lo largo de toda la serie. Después en otro, y así sucesivamente. Pero, naturalmente, no podía empezar por la propia crisis, debido a lo que le decía antes. Ése es el motivo por el que en estos primeros artículos me haya centrado en la autonomía, transparencia y comunicación de los bancos centrales. Elegí ese tema porque me pareció bastante acotado para empezar.</p>

<p><strong>P</strong>: Pues para ser un tema &#8220;bastante acotado&#8221;, le ha ocupado seis capítulos…</p>

<p><strong>R</strong>: Es verdad. Tampoco pensaba extenderme tanto, pero una cosa me llevaba a otra y… bueno, no quise dejarme nada en el tintero. Uno de mis principales temores es haber aburrido a los lectores. Creo que la serie empezó bien. El bloque tuvo buena acogida, especialmente los <a href="http://eltamiz.com/elcedazo/2009/09/14/el-universo-subprime-fundacion/" target="_self" class="liinternal">capítulos</a> en los que usé a Hari Seldon y a la Fundación como símil… Se ve que hay mucho lector de ciencia-ficción en <em>El Cedazo</em> [sonríe]&#8230;Y, por cierto, ya que saco el tema, tanto el título de esta entrevista, <em>Primer Interludio</em>, como el diálogo que estamos manteniendo e incluso el tratamiento de usted que nos estamos brindando son un homenaje a <em>Fundación e Imperio</em> y a <em>Segunda Fundación</em>, así como a los típicos y directos diálogos <em>asimovianos</em>. Disculpe, pero tenía que decirlo. Volviendo al tema, en aquellos dos artículos, aunque también en otros, Mac, Kartoffel, J, Naeros y otros <em>cedaceros</em> (no puedo mencionarlos a todos, espero que me perdonen) suscitaron interesantes e intensos debates en el foro de las entradas. Pese a ello temo que al final el bloque haya quedado largo y haya espantado a muchos. Pero no me quejo, quizás haya tenido poca <em>clientela</em>, pero ha sido fiel, cosa que agradezco. En cualquier caso creo que este enfoque ha merecido la pena.</p>

<p><strong>P</strong>: ¿Por qué?</p>

<p><strong>R</strong>: Bueno, si usted busca en Internet encontrará decenas de miles de artículos sobre la <em>Crisis Subprime</em>, pero muy pocos sobre la independencia de los bancos centrales. Es algo a lo que estamos tan habituados que casi no le damos importancia. Los bancos centrales han sido nuestros compañeros de viaje durante un siglo o más, pero nadie se pregunta por qué disfrutan de semejantes niveles de autonomía, por qué son tan <em>cuidadosos</em>, por decirlo de alguna manera, al comunicar sus decisiones, o si podrían ser de otro modo. Creo que los lectores de la serie (yo también) han aprendido cosas más interesantes y difíciles de encontrar que si me hubiera limitado a escribir una crónica de la <em>Crisis Subprime</em>. Al final estoy escribiendo sobre el sistema financiero y, colateralmente, sobre la <em>Crisis Subprime</em>.</p>

<p><strong>P</strong>: ¿Significa eso que no escribirá sobre la <em>Crisis Subprime</em>?</p>

<p><strong>R</strong>: No. Significa que cuando escriba sobre ella lo haré del tirón, sin pausas ni digresiones, y los que hayan seguido la serie conocerán todo lo relevante para entender que la dichosa crisis es fruto de un sistema mal diseñado (intencionadamente o no), un <em>pantallazo azul</em>, una especie de <em>abnormal program termination</em> del sistema. O ése es al menos mi punto de vista. Pero, de un modo u otro, lo importante es que no será preciso detenerse a explicar detalles, porque ya habrán sido tratados en artículos anteriores.</p>

<p><strong>P</strong>: Supongo entonces que algún día tendremos su particular visión sobre esta crisis. Aunque la cosa va para largo, ¿es así?</p>

<p><strong>R</strong>: Me temo que sí. Francamente, cuando abordé esta serie no suponía que fuera a llevarme tanto tiempo. Por cada hora que paso escribiendo hay otras muchas que se me van documentándome. He leído un montón de libros, artículos periodísticos, he recorrido de cabo a rabo las webs de muchos bancos centrales… Me gusta hacerlo, pero preparar los artículos de la serie es difícil [suspira]. No hay ningún manual que te sirva de guía, tienes que dar forma a los artículos a partir de innumerables fragmentos de información, el tema está muy candente y la situación cambia día a día&#8230; No es como hacer una serie sobre fundamentos de micro o macroeconomía, por ejemplo, en la que sabes que hay muchos libros de texto de los que tirar que te dan una visión de conjunto. Si además tenemos en cuenta que no puedo desatender otros proyectos personales y profesionales&#8230; al final dispongo de poco tiempo. Sería muy complicado para mí sacar más de un artículo al mes, y eso en el mejor de los casos.</p>

<p><strong>P</strong>: Esperemos que se acabe la crisis antes que su serie…</p>

<p><strong>R</strong>: Esperemos [ríe].</p>

<p><strong>P</strong>: El título de su último artículo, <a href="http://eltamiz.com/elcedazo/2010/06/10/el-universo-subprime-la-ley-del-pendulo/" target="_self" class="liinternal"><em>La Ley del Péndulo</em></a>, sugiere que la economía oscila entre extremos. En él cuenta cómo el congreso de los EE.UU. renunció al control de algunas de las operaciones más importantes de la Fed, y de cómo ahora intenta recuperarlo de nuevo. ¿Cree que lo conseguirá?</p>

<p><strong>R</strong>: Ése es al menos mi deseo. Esa medida forma parte de un paquete más ambicioso para <em>poner un corsé</em> al sistema financiero. No sé si será suficiente, pero lo que está claro es que es bueno para todos que se apruebe, mal que le pese al <em>lobby</em> de Wall Street, que está haciendo todo lo que puede para impedirlo. La ley del péndulo es un modo muy gráfico, a mi entender, de explicar el modo en que se mueven las fuerzas económicas y sociales. Tras el <em>Crack de 1929</em> todo el mundo se conjuró para que algo así no volviera a ocurrir. Se consiguió encorsetar a los bancos y la gente vivió dos o tres décadas de tranquilidad, guerra mundial aparte. Pero luego vino el neoliberalismo y su idea de que la economía podría crecer más y de que el mundo podría desarrollarse mejor si hubiese menos restricciones. Y se volvió a dejar a la banca sin corsé. Y sí, la economía despegó (aunque no para todos), el mundo se globalizó (habría mucho que discutir sobre si esto es bueno, malo o regular, y para quién)…  Pero todo eso fue a costa de excesos. Y al final nos la hemos vuelto a pegar. Si dejamos a la banca sin corsé nos la volverá a jugar.</p>

<p><strong>P</strong>: Dice usted que la ley del péndulo es una buena imagen para explicar todo esto. No se me escapa que también la ha usado para conectar con el principio del bloque…</p>

<p><strong>R</strong>: Me alegro de que se haya percatado [con cara de satisfacción]. En efecto, no sólo he usado esa imagen para ilustrar el contenido del último artículo, sino para conectarlo con el primero, <a href="http://eltamiz.com/elcedazo/2009/06/10/el-universo-subprime-el-cuarto-poder/" target="_self" class="liinternal"><em>El Cuarto Poder</em></a>, y dotar de estructura <em>pendular</em>, si se me permite decirlo así, al bloque. Así cierro el ciclo y paso página.</p>

<p><strong>P</strong>: Hablando del <em>cuarto poder</em>, ¿no sabe que ése es la prensa? En su serie usa el término para referirse al poder económico o financiero.</p>

<p><strong>R</strong>: Cierto. Es una pequeña licencia que me tomo. Si le arrebato ese honor a la prensa y se lo cedo al mundo financiero es porque, en mi opinión (aunque posiblemente esté equivocado), es mucho más relevante. Veo a la prensa más como un instrumento del poder político y del financiero que como un poder en sí. Espero que no le moleste. Además, recuerde que trataba ese tema en el contexto de la división de poderes, y ahí era más adecuado hablar de <em>cuarto poder</em> que de quinto o sexto, lo que hubiera sido ridículo.</p>

<p><strong>P</strong>: Vale, aceptamos barco como animal acuático. Pasemos a hablar sobre el futuro. Acaba de terminar el primer bloque de la serie. ¿Y ahora qué?</p>

<p><strong>R</strong>: ¡Ufff! ¿Ahora&#8230; qué? Bueno… no sé… quizás me tome un respiro… Un par de meses durante el verano para descansar, reflexionar y cargar las baterías. No descarto escribir algún artículo suelto sobre algo que conozca mejor, u otra serie más ligerita que <em>El Universo Subprime</em>. No es que renuncie a <em>El Universo Subprime</em>, pero, de continuarlo, necesito tiempo para documentarme para el siguiente bloque.</p>

<p><strong>P</strong>: Que irá de…</p>

<p><strong>R</strong>: Probablemente trate sobre la regulación del sistema financiero. Es un tema absolutamente actual, y muy importante para todo el mundo. Es lo que insinué al final del último artículo y, de hecho, tengo ya algo de material preparado. Aunque [mueve la cabeza de un lado a otro]… podría dar un giro de última hora y hablar sobre el sistema bancario, cómo fluye el dinero, de dónde sale, créditos, profundizar en la política monetaria… esa clase de cosas. Eso es macroeconomía casi pura, más fácil de preparar, aunque me convence menos. No sé, ya veremos. Me vendría bien conocer la opinión del público. En el fondo, quiero escribir sobre cosas que interesen a la gente.</p>

<p><strong>P</strong>: Bueno, eso es fácil. Sólo tiene que preguntar a su mujer y a su primo.</p>

<p><strong>R</strong>: Sí [ríe], supongo que sí…</p>

<p><strong>P</strong>: Casi hemos terminado. Contésteme a una última pregunta. Sus artículos se caracterizan por ofrecer muchas referencias a toda clase de documentación. Reconozco que pocas veces las sigo, ¿me estoy perdiendo algo?</p>

<p><strong>R</strong>: Bueno, depende [duda]… pero diría que sí. El contenido del artículo es un compendio de todas esas referencias, por lo que para hacerse una idea global basta con leer el artículo. Pero si desea profundizar no cabe duda de que ha de acudir a las fuentes. Para eso pongo las referencias, para que los lectores tengan la oportunidad de ampliar contenidos, pero también para que valoren si lo que he escrito se ajusta a la verdad y no hay errores de bulto. Así doy pie a un proceso de realimentación. Los lectores pueden usar el foro de las entradas para sugerir u opinar, pero también para corregir. Esto último es muy importante para mí.</p>

<p><strong>P</strong>: ¿Por qué?</p>

<p><strong>R</strong>: ¡Porque no soy economista! Tomando prestada una expresión de Pedro, <em>los tamiceros y cedaceros añejos</em> saben que soy informático porque lo he dejado caer en alguna ocasión, pero quizás otros no tan <em>añejos</em> no lo sepan. En economía soy autodidacta. Leo mucho sobre el tema, continuamente, y me interesa, pero no he cursado estudios de economía. Algunos de mis compañeros autores en <em>El Cedazo,</em> o incluso Pedro en <em>El Tamiz</em>, hacen advertencias en sus artículos cuando escriben sobre un tema que no es directamente de su disciplina. Creo que hacen lo correcto, es un gesto que les honra. Puede que haya gente a la que no le interese leer un artículo de alguien que no sea profesional de ese campo, lo cual es respetable aunque yo no lo comparta. Sin embargo yo he optado por no hacer advertencias de ese tipo, lo cual me hace sentir en cierto modo culpable. Las referencias son un modo de purgar mi culpa. Todos pueden verificar lo que cuento en el artículo y luego discutirlo si quieren. Quiero aclarar además que si he tomado la determinación de no hacer esas advertencias, ha sido para no romper el ritmo de la lectura. Es una simple cuestión de estilo que no tiene por qué ser compartida. Admito que es más que discutible, pero es mi privilegio como autor decidirlo.</p>

<p><strong>P</strong>: Bien, en cualquier caso sirva esta entrevista para aclararlo. Al menos los que la lean habrán tomado nota. Pero dígame, ¿no ha considerado poner un aviso al final de los artículos? Eso no rompería el ritmo.</p>

<p><strong>R</strong>: Quizás lo haga [frunce el ceño, poco convencido].</p>

<p><strong>P</strong>: Bueno, era sólo una idea. Por mi parte no hay más preguntas. Espero no habérselo hecho pasar muy mal.</p>

<p><strong>R</strong>: No, no… Ha tenido sus momentos impertinentes, sí, pero en general ha estado bien.</p>

<p><strong>P</strong>: Pues a celebrarlo. Hace calor, ¿me invita a una cerveza?</p>

<p><strong>R</strong>: Por supuesto, aunque, teniendo en cuenta que usted no existe, bastará una lata.</p>

<p>[El autor pide disculpas a todos aquellos que se hayan sentido ofendidos por un cuadro de diarrea mental, onanismo intelectual o autocomplacencia gratuita como éste. En su descargo dígase que la intención era cerrar un bloque de forma divertida antes de abordar el siguiente, y que en el próximo artículo recuperará el estilo que hasta ahora había caracterizado a <em>El Universo Subprime</em>.]</p>

<p>[Este artículo forma parte de la serie <em>El Universo Subprime</em>. Si te ha gustado pulsa <a href="http://eltamiz.com/elcedazo/2010/08/16/el-universo-subprime-macroeconomia-cosmica/" target="_self" class="liinternal">este enlace</a> para continuar leyendo el siguiente artículo de la serie.]</p>
<ol class="footnotes"><li id="footnote_0_8434" class="footnote">Nota del editor:  3 seguidores, en realidad. El editor, también.</li></ol><div class="feedflare">
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		<title>Historia de un ignorante, ma non troppo… Una Pequeña Serenata Nocturna, de Mozart</title>
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		<pubDate>Tue, 20 Jul 2010 08:50:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Macluskey</dc:creator>
				<category><![CDATA[Macluskey]]></category>
		<category><![CDATA[Música]]></category>

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		<description><![CDATA[Algunos de los lectores de esta ignorante serie quizá estén echando de menos a algunos de los compositores más conocidos o considerados como el culmen de la música de todos los tiempos&#8230; por ejemplo, a un tal Mozart . Hoy voy a intentar remedar en parte esta ausencia, trayendo a colación una de las piezas más [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Algunos de los lectores de esta <a href="http://eltamiz.com/elcedazo/series/historia-de-un-ignorante-ma-non-troppo/" target="_blank" class="liinternal">ignorante serie</a> quizá estén echando de menos a algunos de los compositores más conocidos o considerados como el culmen de la música de todos los tiempos&#8230; por ejemplo, a <em>un tal</em> Mozart . Hoy voy a intentar remedar en parte esta ausencia, trayendo a colación una de las piezas más conocidas de todo el repertorio musical de todos los tiempos. Quizá, junto con las cuatro primeras notas de la Quinta Sinfonía de Beethoven o el Himno a la Alegría de la Novena, también de Beethoven, últimamente reconvertido en Himno de la Unión Europea, nada menos, el primer movimiento de esta <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Eine_kleine_Nachtmusik" title="Wikipedia" target="_blank" rel="nofollow" class="liwikipedia">Pequeña Serenata Nocturna</a> (en alemán original, <a href="http://de.wikipedia.org/wiki/Eine_kleine_Nachtmusik" title="Wikipedia" target="_blank" rel="nofollow" class="liwikipedia">Eine kleine Nachtmusic</a>), de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Wolfgang_Amadeus_Mozart" title="Wikipedia" target="_blank" rel="nofollow" class="liwikipedia">Wolfgang Amadeus Mozart</a> son seguramente el conjunto de notas más conocido de todo el repertorio musical…</p>

<p>Y son notas simples, muy simples. Nueve notas. Sólo nueve. Nada más que nueve mágicas notas, que son repetidas una y otra vez, en diferentes tonos, con diferentes instrumentos y acompañamientos, variando sus alturas, sus duraciones, alternándolas, cambiándolas, intercambiándolas, una y otra vez… hasta lograr la perfección.</p>

<p>La técnica compositiva de Mozart era de una simpleza extraordinaria (al menos visto de la perspectiva actual): buscaba un tema musical pegadizo, de ocho, diez, quince notas, no más, como el que hoy nos ocupa, y lo tomaba como base para realizar <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Variaci%C3%B3n_(m%C3%BAsica)" title="Wikipedia" target="_blank" rel="nofollow" class="liwikipedia">variaciones</a> sobre él, diferentes variaciones, variaciones sin fin, lo que le permitía pensar relativamente poco, convirtiendo una dificultosa labor compositiva en algo más o menos mecánico y, desde luego, rápido… y sin embargo, obteniendo resultados realmente geniales. Ahí está el genio de Wolfgang Amadeus, precisamente: en la sabia combinación de las variaciones de tal manera que, por un lado, te sorprenda continuamente, pero a la vez, por el otro, parezca que literalmente no exista otra posibilidad de seguir para la música. Las variaciones se suceden inevitablemente unas a otras, de forma natural, sencilla y fácil, regalándonos el oído cada segundo, y, desde luego, lo menos que nos parece a los ignorantes como un servidor es que realizar esta suerte de magia sea en absoluto fácil. Vamos, que a mí me parece magia. Pura magia mozartiana.</p>

<div id="attachment_8431" class="wp-caption alignright" style="width: 410px"><a href="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2010/06/Mac20-Mozart.jpg" ><img class="size-full wp-image-8431" title="Mac20-Mozart" src="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2010/06/Mac20-Mozart.jpg" alt="" width="400" height="468" /></a><p class="wp-caption-text">Wolfgang Amadeus Mozart</p></div>

<p>Cientos de miles de palabras pueden encontrarse en la red sobre Mozart. Millones. Siendo quizá el músico más universalmente admirado junto con Beethoven y quizá Bach, se han llenado páginas y páginas sobre él, su vida, su técnica compositiva, cómo fue un niño prodigio, y cómo fue capaz de escribir una gigantesca producción musical en sus treinta y seis años escasos de vida (nació en Salzburgo en 1756 y falleció en Viena en 1791): Cuarenta sinfonías,<sup>[1]</sup> 27 Conciertos para piano, 5 para violín y otros más para otros instrumentos, como clarinete, trompa, flauta, arpa, fagot, etc, quintetos, cuartetos, tríos, sonatas, divertimentos, marchas… y, por si todo esto fuera poco, nada menos que&#8230; ¡22 óperas!,<sup>[2]</sup> entre las que se encuentran algunas de las más conocidas e interpretadas del repertorio, como son Las Bodas de Fígaro, Don Giovanni o la Flauta Mágica, sin ir más lejos. Tremenda producción, vaya. Debe de salir a composición y media diaria, o algo así… un monstruo.</p>

<p>Pero, claro, lo que diferencia a Wolfgang Amadeus de otros prodigiosos y productivos compositores (que los ha habido) es la enorme calidad de sus obras. De todas. Porque se puede componer mucho, casos ha habido en la historia de músicos muy productivos&#8230; de los que hoy no se recuerda una sola obra, pero conseguir que prácticamente todo lo compuesto sea simplemente maravilloso… eso sólo está al alcance de… de uno. Él.</p>

<p>En la época de Mozart los músicos, los compositores sobre todo, no estaban aún considerados como <em>artistas</em>, y por tanto liberados en más o en menos de las obligaciones terrenales para que pudieran dedicarse a practicar su arte. Esto no empezó en realidad a ocurrir hasta la época en que Beethoven era ya un hombre maduro. En los tiempos de Mozart, los músicos eran unos <em>artesanos </em>más, y si no tocaban, o no componían continuamente… no comían, así de simple. Como un palafrenero, o un mayordomo, u otro sirviente cualquiera del duque, príncipe o arzobispo de turno. De hecho Mozart, además de dedicarse a componer, tocaba conciertos continuamente, interpretando él mismo la gran mayoría de sus propios conciertos. Esto fue así tanto en los tiempos anteriores, los de Bach o Vivaldi, como en los posteriores de Haydn, aunque en realidad todos estos compositores, menos el joven Mozart, llegaron a vivir simultáneamente, sobre todo el longevo Joseph Haydn, veinticuatro años mayor que Amadeus y que le sobrevivió otros dieciocho años más.</p>

<p>Así que el músico (<em>cualquier</em> músico) estaba al albur de los gustos y caprichos de su protector de turno, en el caso de Mozart, y durante mucho tiempo, el Arzobispo de Salzburgo, que de facto era por entonces el dueño y señor de Salzburgo y su comarca. Luego cambió de  mecenas, pero no de forma de ganarse la vida, y pasó estrecheces que hoy parecerían completamente impropias, ridículas, para un músico de su talla… así era la vida durante el clasicismo. Claro que, de no haber sido por esta presión continua para estrenar nuevas piezas cada lunes y cada martes, quizá muchos de estos prolíficos músicos barrocos o clásicos se hubieran parecido menos a Mozart y más a <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Mastropiero" title="Wikipedia" target="_blank" rel="nofollow" class="liwikipedia">Johann Sebastian Mastropiero</a>, quien, según sus admiradores, Les Luthiers, “<em>cuando, debido a necesidades económicas, se vio obligado a escribir música por encargo, escribió obras mediocres e inexpresivas; en cambio, cuando sólo obedeció a su inspiración… jamás escribió una sola nota</em>”. En el Siglo XVIII, Johann Sebastian Mastropiero habría acabado de palafrenero… o ni eso.</p>

<p>Compuso Mozart esta Pequeña Serenata Nocturna en 1787, con treinta y un años de edad, mientras componía simultáneamente nada menos que su ópera Don Giovanni (basada en el Don Juan de El Burlador de Sevilla, de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Tirso_de_Molina" title="Wikipedia" target="_blank" rel="nofollow" class="liwikipedia">Tirso de Molina&#8230;</a> a <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_Zorrilla" title="Wikipedia" target="_blank" rel="nofollow" class="liwikipedia">Zorrilla</a> aún le faltaban muchos años para escribir <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Don_Juan_Tenorio" title="Wikipedia" target="_blank" rel="nofollow" class="liwikipedia">El Tenorio</a>, e incluso para nacer). Se desconoce quién la encargó o para qué evento la compuso, por lo que cabe la remota posibilidad de que la compusiera por puro regocijo propio, o quizá por amor al arte, lo que en el ambiente musical de la época, que podemos resumir en “<em>si quieres comer, compón</em>” sería extraño, pero quién sabe…</p>

<p>Compuesta inicialmente para cuarteto de cuerda (dos violines, viola y cello, que puede ser doblado con la aportación de un contrabajo adicional, resultando entonces un quinteto, por lo tanto), en la actualidad se toca normalmente para un conjunto mayor de instrumentos, siempre de cuerda. Aunque, con la cantidad de adaptaciones que ha tenido esta obra, seguro que hay arreglos incluso para almirez y botella de anís del mono. O sea, podría ser, por ejemplo, una orquesta de cuerda con diez violines primeros, ocho segundos, seis violas, cuatro cellos y dos contrabajos, u otra formación cualquiera que mantenga las relaciones normales entre el número de instrumentos de cuerda de cada clase.<sup>[3]</sup></p>

<p>Ignoro dónde se estreno, ni por quién, porque no lo he encontrado en parte alguna, incluyendo los textos de los tres discos que tengo donde está la obra (bueno, uno está en perfecto alemán, así que aunque diga algo interesante, no lo hubiera entendido…). Lo que sí sé es que ahora se ejecuta con mucha frecuencia, su música se ha parodiado o usado en la cultura popular en infinidad de ocasiones, se ha usado como sintonía o música de fondo de informativos y documentales, en hilos musicales, aeropuertos, centros comerciales, películas… e incluso sus mágicas notas se usan para contar aquel chiste tan viejo en el que alguien pregunta… “¿<em>Quién ha puesto el Compact Disc de Mozart… dentro de la caja’las galletas</em>?”. En fin. Ni los Beatles son tan conocidos…</p>

<p>Vamos a ver y oír la Pequeña Serenata Nocturna de Mozart, en la versión de <em>Les Dissonances</em>, nombre que representa en realidad a una <em>Colectividad de Artistas</em> amigos y residentes en París, es decir, a una cierta cantidad de mediopensionistas de la música, seguramente de diferentes orquestas y conjuntos parisinos y de los alrededores, que se han unido temporalmente para disfrutar interpretando esta obra en Fontainebleau, París, en 2005. Son en total dieciocho músicos, organizados en cinco primeros violines, cuatro segundos violines, cuatro violas, tres cellos y dos contrabajos,<sup>[4]</sup>; y no se sabe (o se dice) quién es el director (debe ser el concertino, o sea, el violinista que está en la primera fila y más cerca del público en el lado izquierdo según vemos el video&#8230; sólo que no conocemos su nombre). En el caso de un Cuarteto o Quinteto en realidad no hay director, al menos oficialmente, pero para una orquesta de este tamaño, aun no siendo de gran envergadura, se requiere un director que marque las entradas y los tiempos… pues no lo hay. O sea, que es una especie de “Superquinteto de cuerdas”… No voy a decir que el resultado sea una versión realmente maravillosa, pero es bastante buena, está bien cortada (lo que no es difícil en este caso, pues cada uno de sus cuatro movimientos tiene una duración inferior a los diez minutos de marras, y además hay pausas entre movimientos, pero es que en youtube se ve cada cosa…), y técnicamente está bien realizado, con un sonido muy aceptable. En fin, lo mejor que he encontrado, para resumir.</p>

<p>Advierto que poco voy a comentar sobre los videos en sí. O nada. La música es <em>taaan conocida</em> (y no sólo la del primer movimiento), y dice tanto ella solita, sin ayuda de ningún ignorante que la comente, que no se me ocurre qué chorrada contar que pueda aportar algo interesante a semejante música.</p>

<p>Vamos, pues, a escuchar a estos <em>disonantes </em>músicos (como ellos mismos se autoproclaman), interpretar una de las obras más consonantes que se hayan escrito jamás. Y el primer video tiene, como es esperable, el primero, y <em>requetesuperfamosísimo</em>, movimiento de esta Pequeña Serenata Nocturna: <em>Allegro</em>.</p>

<p><object width="425" height="355"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/Qb_jQBgzU-I&amp;rel=0"></param><param name="wmode" value="transparent"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/Qb_jQBgzU-I&amp;rel=0" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" width="425" height="355"></embed></object></p>

<p>Tras la presentación y los créditos, comienza el movimiento en sí con sus sublimes nueve notas ejecutadas al unísono por la orquesta al completo en el minuto 0:30. Y ya me callo, que seguro que, como yo, conocéis la música al dedillo.</p>

<p>El segundo movimiento es el movimiento lento, también muy conocido: <em>Romance – Andante</em>. Y para verlo hay que cambiar inevitablemente de video.</p>

<p><object width="425" height="355"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/WGK3zsbPj5Q&amp;rel=0"></param><param name="wmode" value="transparent"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/WGK3zsbPj5Q&amp;rel=0" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" width="425" height="355"></embed></object></p>

<p>Movimiento lento, sí, pero no demasiado (es un Andante, es decir, que teóricamente su ritmo se acompasa al ritmo de una persona caminando, no un <em>Adagio</em>, así que hay que esperar un ritmo tranquilo pero no como para dormirse…).</p>

<p>El tercer movimiento, para ver el cual, por supuesto, debemos cambiar de video, es una danza, un Menuetto, o Minué, como se diría en español, muy en boga en los salones palaciegos en la época mozartiana, y cuya presencia era casi obligatoria en las composiciones clásicas, sobre todo en las sinfonías, donde casi inevitablemente constituía el tercer movimiento, igual que aquí. Hasta Beethoven no cambiaría esta costumbre, siendo sustituido desde entonces el Minué por un Scherzo, un Vals… o cualquier otra cosa. Vamos ya con el <em>Menuetto</em>:</p>

<p><object width="425" height="355"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/3AEuCXi185Q&amp;rel=0"></param><param name="wmode" value="transparent"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/3AEuCXi185Q&amp;rel=0" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" width="425" height="355"></embed></object></p>

<p>Y por fin llegamos al cuarto y último movimiento, un rápido y también muy conocido <em>Rondó – Allegro</em>:</p>

<p><object width="425" height="355"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/as9K3iXY_dg&amp;rel=0"></param><param name="wmode" value="transparent"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/as9K3iXY_dg&amp;rel=0" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" width="425" height="355"></embed></object></p>

<p>Del que tampoco voy a comentar nada, para no estropearlo.</p>

<p>Y la obra termina, unos tibios aplausos de los cuatro amigos que han ido a escuchar el concierto agradecen su esfuerzo a los intérpretes, los músicos se retiran sin más ceremonia, y colorín colorado, esta Serenata se ha acabado.</p>

<p>Existen innumerables versiones de esta obra, acompañadas habitualmente de otras obras cortas de Wolfgang Amadeus, que hay muchas y excelentes donde escoger. Las hay interpretadas por conjuntos de cámara, pero en nuestros tiempos es más habitual que lo sean por orquestas de cámara, con un número superior de músicos, entre quince y veinticinco, generalmente. Supongo que habrá también versiones para gran orquesta, pero esta obra no lo necesita. Y las habrá para viento, arpa, timbales y panderetas, sintetizadores, coros mixtos, aullidos y todo lo que se les ocurra a los arreglistas pasados, presentes y futuros…</p>

<p>Para aquellos de vosotros que dispongáis de Spotify, hay bastantes versiones de la obra, como era de esperar dado lo famosa que es. De las que he oído, he seleccionado la versión de la Orquesta Sinfónica de Londres dirigida por Malcolm Richards, que, además, tiene la ventaja de que está toda la obra en un solo corte, unos dieciocho o diecinueve minutitos de nada, por lo que los gratuitos como yo nos ahorramos la publicidad entre movimiento y movimiento, y cuyo enlace podéis encontrar <a href="http://open.spotify.com/user/macluskey/playlist/5lwWZoTCUIk2Il6Vy32mEW" title="Spotify" target="_blank" class="liexternal">aquí</a>.</p>

<p>Por cierto, he actualizado la lista de Elcedazo, siguiendo la acertada sugerencia de un comentario en un artículo anterior, y cuyo enlace está <a href="http://open.spotify.com/user/macluskey/playlist/2jFcWXFsxI2bu6RlrlyKZE" title="Spotify" target="_blank" class="liexternal">aquí</a>. En ella podéis encontrar todas las obras que hasta ahora han aparecido en esta <em><a href="http://eltamiz.com/elcedazo/series/historia-de-un-ignorante-ma-non-troppo" target="_blank" class="liinternal">troppo ignorante serie</a></em>, y en el mismo orden que han aparecido. Disfrutadla!</p>

<p>Y para terminar&#8230; para terminar, lo de siempre: Mejor en directo. De verdad. Y <em>yastá</em> por hoy.
 
Disfrutad de la vida, mientras podáis. A ser posible, escuchando música.</p>
<ol class="footnotes"><li id="footnote_0_8423" class="footnote">Aunque su numeración llegue hasta la número 41, la famosa sinfonía “Júpiter”, posteriormente se demostró que una de ellas, la 37, no era en realidad obra suya, pero nadie se atrevió a cambiar de número nada menos que a las cuatro sinfonías más conocidas del salzburgués.</li><li id="footnote_1_8423" class="footnote">Para que os hagáis una idea, <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Verdi" title="Wikipedia" target="_blank" rel="nofollow" class="liwikipedia">Giuseppe Verdi</a>, que prácticamente sólo compuso óperas durante sus productivos 82 años de vida, compuso en total 28 óperas.</li><li id="footnote_2_8423" class="footnote">Generalmente, siempre que toca la orquesta completa, hay una diferencia de dos entre el número de instrumentos de cada grupo: <em>NºCellos=NºContrabajos+2; NºViolas=NºCellos + 2; NºViolines segundos=NºViolas+2; NºViolines primeros=NºViolines segundos+2</em>. La cuerda completa de una orquesta moderna tendrá normalmente 8 contrabajos, 10 cellos, 12 violas, 14 violines segundos y 16 violines primeros. Total, 60 músicos: 30 violines y 30 entre violas, cellos y contrabajos. En orquestas de cámara, como es el caso, no se respeta exactamente la relación, pues son menos los músicos en el escenario, pero se aproxima todo lo posible.</li><li id="footnote_3_8423" class="footnote">Esta distribución refuerza ligeramente el papel de los bajos, pero hay que tener en cuenta que en su forma de quinteto original también se reforzaba el papel del bajo, al usar cello y contrabajo para dar la réplica a los dos violines y la viola</li></ol><div class="feedflare">
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		<title>Entendiendo los seguros</title>
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		<pubDate>Tue, 13 Jul 2010 13:57:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>J</dc:creator>
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		<description><![CDATA[—Oh, lo sé todo sobre el riesgo. Es mi trabajo.

—Eso me pareció oír. Pero la primera vez tampoco me lo creí.

—No, no es que me dedique a correr riesgos. Lo más emocionante que me ha sucedido es volcar un frasco de tinta. Yo valoro riesgos. Día tras día. ¿Sabes cuáles son las oportunidades de que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>—Oh, lo sé todo sobre el riesgo. Es mi trabajo.</em></p>

<p><em>—Eso me pareció oír. Pero la primera vez tampoco me lo creí.</em></p>

<p><em>—No, no es que me dedique a correr riesgos. Lo más emocionante que me ha sucedido es volcar un frasco de tinta. Yo valoro riesgos. Día tras día. ¿Sabes cuáles son las oportunidades de que una casa se incendie en el Distrito Triángulo Rojo de Bes Pelargic? Quinientas treinta y ocho contra una. Lo he calculado —añadió, con cierto tono de orgullo.</em></p>

<p><em>—¿Para&#8230;? —Rincewind intentó reprimir un eructo—. Disculpa. ¿Para qué?</em></p>

<p><em>Se sirvió mas vino.</em></p>

<p><em>—Para&#8230; —Dosflores se detuvo—. No sé decirlo en trob —siguió—. Es más, creo que no tiene traducción a ese idioma. En el mío, lo llamamos&#8230;</em></p>

<p><em>Pronuncio una retahíla de sílabas ininteligibles.</em></p>

<p><em>—¿Canguros? —interpretó Rincewind—. Me parece que no te entiendo. ¿A qué te refieres?</em></p>

<p><em>—Bueno, imagina que tienes un barco con un cargamento de&#8230; supongamos, lingotes de oro. Puede que lo hundan las tormentas, o lo asalten los piratas. No quieres que suceda nada de eso, así que suscribes una </em>palliza de canguros<em>. Yo calculo las posibilidades de que el cargamento se pierda, basándome en los pronósticos meteorológicos y en los informes sobre piratería de los últimos veinte años, y le añado un pequeño tanto por ciento. Luego, tú me pagas una cierta cantidad de dinero basada en esas posibilidades, y&#8230;</em></p>

<p><em>—Y en el tanto por ciento —señaló Rincewind, moviendo solemnemente un dedo.</em></p>

<p><em>—… y luego, si se pierde el cargamento, te lo reembolso.</em></p>

<p><em>—¿Rebolsar?</em></p>

<p><em>—Te pago el valor del cargamento —explicó Dosflores con paciencia.</em></p>

<p><em>—Ya comprendo. Es como una apuesta, ¿no?</em></p>

<p><em>—¿Una apuesta? Bueno, quizá&#8230; en cierto modo.</em></p>

<p style="text-align: right;"><em>Terry Pratchett. &#8220;El color de la magia&#8221;.</em><sup>[1]</sup></p>

<p>En este artículo de la <a href="/elcedazo/series/entendiendo/" target="_blank" class="liinternal">serie </a>vamos a cubrir otro concepto que, con casi absoluta seguridad, vamos a necesitar en nuestra vida: <strong><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Contrato_de_seguro" target="_blank" rel="nofollow" class="liwikipedia">los seguros</a></strong>.</p>

<p>Copio, pego y adapto las salvedades de siempre:</p>

<ul>
    <li>Lo que vamos a contar es bastante habitual en todo el mundo, pero sus parámetros concretos dependen de la legislación de cada país y de cada momento. Explicaremos <strong>el caso de España en el año 2010</strong>.</li>
    <li>El autor no es corredor de seguros ni nada parecido, sino solo un pobre ciudadano que tiene un coche con seguro, un seguro de decesos y alguna cosa más. No tomes este artículo como dogma de fe y consulta con un abogado si lo necesitas. Además, trataremos de utilizar un lenguaje sencillo (<em>antes simplista que incomprensible</em>), lo que puede dar lugar a alguna inexactitud. Lo importante es el concepto.</li>
</ul>

<p>Hoy en día es prácticamente imposible vivir sin tener contratado uno o más seguros. Lo más habitual es tener un seguro para el automóvil, para la casa o de vida, pero, incluso aunque no hayamos contratado un seguro explícitamente, probablemente lo tenemos de todos modos: la matrícula del colegio incluye un seguro escolar; la tarjeta de crédito suele llevar asociado un seguro para su titular; cuando contratas un viaje con una agencia de viajes, cuando firmas un contrato laboral, cuando compras un billete de avión&#8230;</p>

<h1>Conceptos</h1>

<p>Seguros hay muchos. Tantos, que es difícil dar una definición sencilla y universal de lo que es un seguro. Vamos a intentarlo, aún sabiendo que nos estamos quedando cortos: <em>una póliza de seguros es un contrato por el cual nos comprometemos a pagar unas primas a cambio de que la aseguradora nos indemnice si ocurre un determinado riesgo</em>.</p>

<p>En dos líneas hemos metido un montón de palabras extrañas: vamos a dedicar el artículo a revisar de forma más o menos desordenada algunos conceptos clave sobre los seguros, porque a menudo tienen un montón de palabras raras que no acabamos de entender.</p>

<p>Vamos a intentar hacer una descripción genérica, pero cada póliza de seguro es un mundo, así que debemos tener claro que siempre, en todo caso, hay que leerse la letra pequeña del contrato, porque las compañías aseguradoras lógicamente se agarran a ella a la hora de pagar.</p>

<h2><strong>Asegurado</strong></h2>

<p>El asegurado es la persona (o entidad, o cosa, o evento) que <strong>es objeto del seguro</strong>. Por ejemplo, en un seguro de vida, el asegurado es la persona que lo contrata. Pero una cosa también puede estar asegurada. Por ejemplo, se puede asegurar un cuadro y entonces se dice que &#8220;el cuadro está asegurado&#8221;. En este último caso a menudo se utiliza el sustantivo <em>asegurado </em>para referirse al dueño del cuadro, que contrata el seguro.</p>

<h2><strong>Asegurador o aseguradora</strong></h2>

<p>Es la <strong>persona o entidad que ofrece el seguro</strong>. Suele utilizarse en femenino, porque casi todas las aseguradoras son eso: empresas aseguradoras que se dedican a eso.</p>

<p>Algunas aseguradoras nacen como empresas con ánimo de lucro que ofrecen un servicio a sus clientes (sin ánimo de hacer publicidad: Ocaso, Mapfre, La Estrella&#8230;). Otras nacen con vocación de asegurar a sus socios (que no clientes), mediante aportaciones de los propios socios, y suelen llamarse Mutualidades, o simplemente <em>Mutuas</em>. Este caso es muy habitual en asociaciones pequeñas que cubren riesgos específicos de los socios, como por ejemplo los bomberos que se asocian para constituir entre todos una mutua que cubra la muerte en acto de servicio de alguno de ellos. Desde el punto de vista operativo hay poca diferencia entre unas y otras.</p>

<h2><strong>Tomador</strong></h2>

<p>Es la <strong>persona que paga</strong> las primas del seguro. Muchas veces coincide con la persona asegurada, pero muchas otras veces no. Por ejemplo, es muy típico que la empresa ofrezca un seguro médico a sus trabajadores como parte del paquete retributivo. En ese caso el asegurado es el trabajador, y el tomador es la empresa.</p>

<h2><strong>Póliza</strong></h2>

<p>La <strong>póliza de seguros</strong> es el contrato en sí, el hecho de tener un seguro. El contrato de seguro es un contrato a tres partes: entre el asegurado, la aseguradora y el tomador. ¿Por qué es a tres partes? Imaginad que Mengano contrata un seguro de vida para su amigo Zutano con la empresa aseguradora Mutua de Villaconejos, siendo Mengano el tomador, y sin que Zutano intervenga para nada. Luego, Zutano fallece&#8230; ¿alguien, quizá, sospecharía de Mengano?</p>

<p>No estoy seguro de que sea así en todos los casos, pero en los que conozco, es necesario que tanto el tomador como el asegurado firmen la póliza, además del asegurador, claro está. Incluso en casos aparentemente beneficiosos sin duda alguna, como, por ejemplo, el seguro médico que me paga mi empresa: lo firmamos tanto la empresa (el tomador) como yo (el asegurado).</p>

<h2><strong>Prima</strong></h2>

<p>La prima es la <strong>cantidad que paga el tomador</strong> a la aseguradora para hacer efectiva la póliza.</p>

<p>Puede ser una prima periódica, como por ejemplo mensual para un seguro médico o anual para un seguro de automóvil. O puede ser una prima única, como por ejemplo el seguro de vida que veíamos en el <a href="/elcedazo/2010/03/02/entendiendo-un-prestamo/" target="_blank" class="liinternal">artículo del préstamo</a>.</p>

<h2><strong>Cobertura, riesgo</strong></h2>

<p>La cobertura detalla <strong>qué riesgos cubre el seguro</strong>, y hasta que cantidad.</p>

<p>Describir qué <strong>riesgos </strong>cubre el seguro (y cuáles no) es, de largo, lo que más páginas del contrato necesita. Luego veremos algunos de los seguros más comunes, pero daremos solo una somera descripción. Es necesario siempre, siempre, leerse el contrato completo para ver qué cubre y qué no.</p>

<p>No todos los riesgos están cubiertos por cantidades ilimitadas. Por ejemplo, un seguro de hogar puede cubrirnos de incendio, pero solo hasta 10.000€. Así, si se nos queman muebles por valor de más de 10.000€, solo nos darán 10.000&#8230; o puede incluso que menos.</p>

<p>¿Cuándo pueden darnos menos? Si estamos en una situación de <strong>infraseguro</strong>. Esto es típico en seguros de hogar (aunque también puede ocurrir en otros seguros). Veámoslo con un ejemplo.</p>

<p>Cuando contratamos el seguro de hogar debemos decir cuánto valen el continente (es decir, la casa en sí) y el contenido (es decir, lo que hay dentro de la casa). Y lo más importante: la prima que nos cobren dependerá de esas cifras. Supongamos que acabamos de comprarnos la casa y apenas tenemos nada dentro, así que declaramos 200.000€ de valor del continente y 10.000€ del contenido.</p>

<p>Pero luego va pasando el tiempo. Cambiamos la tele analógica de 14 pulgadas por una tele de plasma de 50 pulgadas con TDT, añadimos un home cinema, cambiamos el aparador de la abuela por una cómoda de Luis XVI, el horno de gas por un horno pirolítico y la máquina de escribir por dos ordenadores portátiles de ultimísima generación.</p>

<p>Ahora el contenido ya no vale 10.000€ sino, por ejemplo, 20.000€. Deberíamos avisar a la compañía de seguros de que su valor ha subido, pero se nos olvida hacerlo (vamos a ser buenos y a obviar el hecho de que podríamos no querer hacerlo porque eso subiría bastante la prima). Si luego hay un incendio que nos quema parte del contenido, vendrá el perito a verlo y se dará cuenta de que tenemos allí cosas por valor de 20.000€, no los 10.000€ que le habíamos dicho. Estamos en una situación de <strong>infraseguro</strong>. Así que, como en realidad solo tenemos asegurada la mitad, la aseguradora nos pagará solo la mitad de los daños. Avisados quedáis.</p>

<p>El caso contrario se llama <strong>sobreseguro</strong>: declaramos que el valor es mayor del real. Si en el mismo ejemplo de seguros de hogar decimos que el continente es de 50.000€, y luego tenemos un incendio que  quema todos los muebles&#8230; no nos pagarán 50.000€. En el mejor de los casos, nos pagarán los 20.000€ que vale lo que se ha quemado. Y en el peor de los casos la aseguradora nos denunciará por intento de fraude, ya que es un procedimiento muy utilizado para estafar a la aseguradora<sup>[2]</sup>. Como todos nuestros lectores son honrados, seguro que nunca se encuentran en esa situación.</p>

<h2><strong>Siniestro</strong></h2>

<p>Un siniestro es <strong>cada una de las veces que ocurre el riesgo asegurado</strong>. Por ejemplo, si tenemos un seguro de hogar, y se nos rompe una mesa de cristal porque se nos cae encima un libro, eso es un siniestro. Si a la semana siguiente se nos cae el mismo libro en otra mesa y también la rompe, eso es otro siniestro distinto. Pero si por ejemplo el libro se nos cayera una sola vez y con esa sola vez rompiera las dos mesas, eso sería un único siniestro (otra cosa es que consigamos convencer al perito del seguro de que el libro se ha caído, ha roto una mesa, ha rebotado y ha roto luego otra mesa, todo en una sola caída).</p>

<h2><strong>Reembolso, indemnización</strong></h2>

<p>Indemnización o reembolso es <strong>lo que nos dará la aseguradora si ocurre un siniestro</strong>. Puede ser dinero, pero no tiene por qué.</p>

<p>Lo habitual es que la aseguradora nos <strong>reembolse los gastos derivados del siniestro</strong>. Por ejemplo, en el caso de la mesa de cristal del epígrafe anterior, la aseguradora nos pagaría la reparación de la mesa o nos compraría una nueva si no se puede reparar, o, en caso de que eso sea imposible, nos dará el valor de la mesa para que nos compremos otra. Muchas veces, ni siquiera eso, sino que dicen &#8220;La mesa nueva vale 450€, pero ya tiene 10 años, así que te doy solo 100€&#8221; (esto es típico en los seguros de automóvil). Esto depende de la modalidad de aseguramiento que tengamos: a valor real, a valor de nuevo o a valor de reposición.</p>

<p>En el aseguramiento <strong>a valor real</strong>, nos reembolsarán el precio que nos hubieran pagado por el objeto unos minutos antes de haberse roto. Por ejemplo, compramos un coche por 18.000€, lo aseguramos <em>a valor real</em>, va pasando el tiempo y a los 6 años tenemos un accidente que destroza completamente el coche&#8230; El perito mirará el mercado automovilístico de segunda mano y dirá &#8220;por este coche, justo antes del accidente te hubieran pagado 5.000€&#8230; pues te indemnizo con 5.000€&#8221;<sup>[3]</sup>.</p>

<p>(Agradecimientos a Jerbbil por recordarnos añadir estos párrafos)</p>

<p>En el aseguramiento <strong>a valor de nuevo</strong>, nos reembolsarán lo que costó el objeto cuando lo compramos. En nuestro ejemplo del coche, nos pagarían los 18.000€.</p>

<p>En la modalidad <strong>a valor de reposición</strong> se supone que nos pagarán lo que cueste reponer ese objeto. Esto puede o no ser lo mismo que <em>a valor de nuevo</em> dependiendo del objeto, y en realidad conviene leerse con mucho cuidado la letra pequeña, porque la distinción es muy difusa y a veces se usa una palabra para indicar la otra. Por ejemplo, si teníamos una tele de plasma que en su día costó 2.100€ y se rompe, y teníamos contratado <em>a valor de reposición</em>&#8230; a lo mejor ahora somos capaces de comprar una tele similar por solo 600€. Pues nos pagarían 600€, no 2.100€. Y, por ejemplo, en el caso de un automóvil, este <em>a valor de reposición</em>, ¿incluye el impuesto de matriculación o solo el precio del coche en sí? Pues depende. Leed la letra pequeña.</p>

<p>No es de extrañar que esas modalidades tengan primas distintas, más cara cuanto más nos pagarían en caso de siniestro. A menudo incluso se encuentran en forma mixta: durante el primer año, te pagan <em>a valor de reposición</em> y a partir de ahí <em>a valor real</em>. Esto es muy típico por ejemplo en automóviles. Otro detallito a tener en cuenta es que a veces ni siquiera te pagan todo el <em>valor de X</em>, sino un porcentaje de él; por ejemplo, &#8220;el 80% del valor a nuevo&#8221;. Todo esto, como siempre, viene detallado en la póliza, y modifica la prima: a más potencial indemnización, más cara.</p>

<p>Aunque se suele decir &#8220;reembolso&#8221;, no siempre implica que nosotros paguemos y luego nos lo reembolsen. A veces (pero no siempre), el acreedor se pone en contacto con la aseguradora directamente y nosotros nos olvidamos del pago. Por ejemplo, si tenemos un seguro médico y nos operan de apendicitis, el hospital le pasará la factura directamente a la aseguradora sin que nosotros hagamos nada, sin que tengamos que pagarlo y luego nos lo reembolsen (aunque es habitual que después te envíen algún tipo de informe de lo que ha costado la operación).</p>

<p>A veces un determinado siniestro no se puede reparar completamente. Por ejemplo, un accidente puede herir a una persona más allá de toda curación, dejándole secuelas. O puede haber pasado mucho tiempo en el hospital dejando de trabajar esos días. En esos casos se suele hablar de <strong>indemnización</strong>, ya que se paga una determinada cantidad de dinero y listo.</p>

<p>Otro detalle delicado: si tenemos <strong>dos o más seguros distintos que cubren el mismo riesgo</strong> (el mismo objeto), y ocurre un siniestro que afecte a dicho objeto, <strong>no cobraremos dos veces, solo una</strong>. Esto es más habitual de lo que parece. Por ejemplo, nos vamos de turismo a París, y la agencia de viajes nos mete un seguro de viaje en el paquete. Luego mientras estamos en París tenemos un accidente. Algo sencillito, no hace falta que sea algo grave: simplemente nos hemos partido algo y no podemos volver en avión, debemos volver en ambulancia. No pasa nada, para eso estaba el seguro que nos puso la agencia. Ese seguro paga la ambulancia y listo. Pero luego nos damos cuenta de que nuestra tarjeta de crédito incluía un seguro similar. Y mirando con más cuidado, parece que el seguro de hogar también. Así que queremos que tanto el seguro de la tarjeta como el de hogar nos paguen la ambulancia. Es decir, cobraríamos el precio de la ambulancia tres veces (una que hemos &#8220;disfrutado&#8221; y otras dos que nos darían en dinero <em>p&#8217;al bolsillo</em>). Pues no. ¡Pero si estoy pagando tres veces la prima! Tendré que cobrar tres veces, ¿no? No. Ajo y agua. A pesar de lo que diga Terry Pratchett, un seguro no es una apuesta.<sup>[4]</sup></p>

<h2><strong>Beneficiario</strong></h2>

<p>Beneficiario es <strong>quien cobra la indemnización del seguro</strong>, si es que aplica a ese siniestro.</p>

<p>Decimos &#8220;si es que aplica&#8221;, porque no todos los seguros y todos los riesgos tienen un beneficiario explícito (más allá de la propia reparación del daño).</p>

<p>Por ejemplo, en un seguro de vida se suelen contemplar tanto enfermedades como fallecimiento. En caso de enfermedad, no ha lugar a hablar de beneficiario, puesto que lo que hace la aseguradora es pagar los gastos médicos de la enfermedad. O el beneficiario es implícitamente el propio asegurado, como prefieras verlo. Pero en caso de que acabe falleciendo, sí existe un beneficiario, que puede ser los hijos del asegurado o su cónyuge, o quien quiera que él haya puesto como beneficiario.</p>

<p>Otro caso emblemático es el seguro de incendio que nos obligan a contratar cuando contratamos una hipoteca: el banco acepta como garantía la casa, así que si la casa arde, él debe ser el primero en cobrar. Por lo tanto, el banco debe ser el beneficiario de ese seguro de incendio.</p>

<h2><strong>Perito</strong></h2>

<p>El perito es quien <strong>valora los daños</strong>. Es un empleado de la aseguradora (aunque en caso de conflicto el cliente puede pedir un peritaje propio, que pagará él, y a ver lo que dice luego el juez), que viene a ver:</p>

<ul>
    <li>Si el siniestro ha sido fortuito o no. Si no ha sido un accidente, sino algo hecho adrede o por negligencia<sup>[5]</sup>, bien podría ocurrir que la aseguradora no pague. En este caso se habla de fraude, y no solo la aseguradora puede dejar de pagar, sino que es ilegal y si la aseguradora nos quiere buscar las cosquillas podemos tener problemas.</li>
    <li>A cuánto ascienden los daños. No sirve con que le digamos a la aseguradora que el libro nos ha roto una mesa de 4.000€. El perito viene, ve la mesa y si es una mesa viejísima y desconchada dirá que eso no vale los 4.000€ que tú dices, y no te los pagará.</li>
    <li>Si te encuentras en situación de infraseguro o sobreseguro.</li>
</ul>

<p>Se supone que el perito es un experto que sabe un montón del tema que perita, así que no se equivoca. En casos grandes, las aseguradoras tienen peritos que más parecen detectives.</p>

<h2><strong>Corredor de seguros</strong></h2>

<p>Un corredor de seguros es básicamente un <strong>comercial</strong> que vende los seguros de una aseguradora, pero no es la aseguradora (de hecho, no suele ser siquiera empleado de la aseguradora, sino autónomo o empleado de una correduría de seguros).</p>

<p>Por lo tanto, si queremos modificar nuestro seguro, debemos hablar con el corredor con quien contratamos el seguro inicialmente; pero si es que hemos tenido un siniestro, con quien debemos hablar es con la aseguradora directamente (aunque muchas veces el corredor nos ayuda en el trámite).</p>

<h2><strong>Condiciones generales y particulares</strong></h2>

<p>El contrato del seguro suele estar dividido en dos partes: unas condiciones generales y unas condiciones particulares.</p>

<p>Las condiciones generales son algo que la compañía aseguradora tiene completamente estandarizado para cada tipo de seguro. Por ejemplo, un seguro de coche puede tener un montón de cláusulas, y la cláusula 25 decir algo así como &#8220;los daños a ocupantes del vehículo están cubiertos hasta la cantidad estipulada en las condiciones particulares&#8221;.</p>

<p>Y luego en las condiciones particulares se definen todos esos valores variables. Por ejemplo, podría poner &#8220;daños a ocupantes: 10.000€&#8221; o &#8220;daños a ocupantes: ilimitado&#8221;.</p>

<p>Por lo tanto, esas condiciones generales son iguales para todos los clientes de la aseguradora de ese tipo de seguro, y las condiciones particulares son específicas para cada uno (aunque en la práctica, también están más o menos estandarizadas dentro de unos posibles valores).</p>

<h2><strong>Franquicia</strong></h2>

<p>La franquicia es una <strong>cantidad que la aseguradora no paga en caso de siniestro</strong>. Es muy habitual en seguros de automóvil o de hogar, en los que se quieren asegurar sobre todo los riesgos desastrosos (como que se queme la casa entera, o nos roben el coche), pero no los pequeños accidentes baratos.</p>

<p>Por ejemplo, puedes tener un seguro de coche a todo riesgo, con franquicia de 300€. Como es a todo riesgo, los daños en tu propio vehículo también están cubiertos (veremos un poco más de detalle más adelante). Pero los primeros 300€, no. Por ejemplo, estás dando marcha atrás, pegas contra una columna y rompes una luz. La reparación cuesta 135€. Pues como la franquicia es de 300€, la compañía no paga nada, lo pagas tú. Si en vez de ser esa cosita tan pequeña es que tienes un accidente gordo y la reparación cuesta 4.500€, entonces la compañía pagará 4.200€ (4.500 menos los 300 de franquicia)<sup>[6]</sup>.</p>

<p>Y contado esto, ¿por qué querríamos tener una franquicia en el seguro? Porque, obviamente, cuando tenemos una franquicia, y cuanto mayor sea ésta, menor será la prima. No todos los tipos de seguros ni todas las compañías ofrecen la posibilidad de tener franquicia.</p>

<h2><strong>Extorno</strong></h2>

<p>(Agradecimientos a Antonio por hacernos notar que faltaba este concepto)</p>

<p>En algunos casos, sobre todo cuando la prima se paga con mucho adelanto, puede ocurrir que en medio de la vigencia de la póliza de seguro cambien las condiciones de la póliza, y eso suponga que la aseguradora debe devolver al tomador parte de la prima. Eso se denomina <strong>extorno</strong>. Parece una cosa muy extraña, pero es muy habitual en los seguros de automóvil, en que la &#8220;modificación de las condiciones&#8221; es que el coche ya no existe o no es nuestro.</p>

<p>La mayoría de los seguros de automóvil se pagan con primas anuales. Por ejemplo, el 14 de marzo pagamos todo el año desde el 14 de marzo de este año hasta el 13 de marzo del año siguiente. Pero luego puede ocurrir que vendamos el coche el 21 de abril. Habríamos pagado una póliza hasta el 13 de marzo del año siguiente, pero a partir del 21 de abril no la &#8220;utilizamos&#8221;, porque ya no hay coche. Pues bien, la mayoría de los seguros de automóvil permiten recuperar la parte proporcional de esa prima no utilizada. La proporción puede calcularse de muchas maneras, que hay que leer en la letra pequeña de la póliza, pero es muy habitual hacerlo mensualmente (por lo que deberían extornarnos 10/12 de la prima), trimestralmente (por lo que deberían extornarnos 3/4 de la prima) o semestralmente (por lo que deberían extornarnos 1/2 de la prima). Otra opción que nos suele ofrecer la aseguradora es &#8220;suspender&#8221; la póliza y asociarla luego a otro vehículo (pagando la diferencia, si la hay, claro), algo que puede interesarnos si hemos vendido el vehículo para comprar otro, o vamos a comprar un vehículo nuevo tras un accidente.</p>

<h1>Seguros habituales</h1>

<p>Vamos a revisar algunos de los seguros más habituales para los ciudadanos normales y corrientes como nosotros. Dejaremos fuera seguros que aplican más a entornos empresariales, financieros&#8230;<sup>[7]</sup></p>

<p>Todo lo que digamos a partir de aquí serán generalidades habituales, pero no lo toméis como hecho cierto. Nos pasaremos todo el epígrafe diciendo &#8220;<em>suele</em> esto, <em>suele</em> lo otro&#8230;.&#8221;. Leed siempre la letra pequeña del contrato, porque ésa es la que define la póliza de seguro, no la descripción que hagamos aquí.</p>

<h2><strong>Seguro de hogar</strong></h2>

<p>Bajo esta denominación comercial se suelen incluir seguros para cubrir los daños <strong>accidentales domésticos</strong>, como un incendio, un atasco que provoca una inundación, una caída que rompe algo o daña a alguien, una ventana que se rompe y hiere a un transeúnte,&#8230;</p>

<p>Las pólizas suelen incluir algunas coberturas para los <strong>miembros de la familia</strong> (o los que viven en la casa o vaya usted a saber quiénes), incluso aunque los siniestros ocurran fuera de la casa. Por ejemplo, suelen incluir responsabilidad civil de los miembros, por ejemplo cuando practican deporte (solo en modalidad amateur, y habitualmente descartando armas, vehículos y otros deportes que tienen sus seguros específicos). Como veíamos antes, a veces también incluyen seguros de viajes, robos en la calle,&#8230; Este es probablemente el tipo de seguro que más riesgos cubre, así que ante cualquier problema id a consultarlo a ver si lo cubre.</p>

<p>Como ya <a href="/elcedazo/2010/03/02/entendiendo-un-prestamo/" target="_blank" class="liinternal">hemos visto</a>, cuando se contrata una hipoteca, el banco obliga a contratar un <strong>seguro de incendio</strong> (el seguro de hogar suele incluirlo) en que él sea el beneficiario para que, en caso de un incendio que destruya completamente la vivienda al menos él recupere su préstamo.</p>

<h2><strong>Seguro de decesos</strong></h2>

<p>Un seguro de decesos se encarga de todos los <strong>gastos que conlleva morirse</strong>. Porque&#8230; morirse no es gratis. Hay que pagar un coche fúnebre, la incineración o entierro, el alquiler del tanatorio, flores&#8230; e incluso si no quieres nada de eso, hay que arreglar muchos papeles de herencias, certificados de defunción&#8230;</p>

<p>Un seguro de decesos se encarga de muchos de esos trámites. Ya no es tanto una cuestión económica (que todos esos servicios cuestan dinero, pero no tanto), como una cuestión de comodidad. A menudo, ante la muerte de un allegado, lo último en lo que piensas es en todo ese papeleo y servicios. Y por si fuera poco, algunos comerciales del ramo tienen pocos escrúpulos en aprovechar que estás anímicamente bajo de defensas para colarte el ataúd más caro, la corona más cara y un montón de servicios que no necesitas.</p>

<p>Pues bien, si tienes contratado un seguro de decesos, la compañía aseguradora envía un empleado especialista en esos asuntos a encargarse de todo, al menos en teoría<sup>[8]</sup>: organiza el traslado del hospital o el depósito al tanatorio, contrata el tanatorio, el coche fúnebre, las gestiones con el notario, la declaración de herederos&#8230; y otros mil trámites más que ni te imaginas hasta que te ves en la situación.</p>

<h2><strong>Seguro de vida</strong></h2>

<p>Estrictamente hablando, un seguro de vida cubre que, <strong>si te mueres</strong>, le darán una determinada cantidad de dinero al beneficiario del seguro. Fíjate que decimos &#8220;si te mueres&#8221; y no &#8220;cuando te mueras&#8221;, porque aunque es obvio que alguna vez vas a morirte, lo importante es si te mueres o no mientras el seguro está en vigor. Porque si tienes 80 años o una enfermedad grave o algo así ninguna compañía va a asegurarte (o, si lo hace, será con unas primas altísimas).</p>

<p>Técnicamente deberían llamarse <em>seguros de muerte</em>, porque eso es lo que aseguran, pero como el nombre tiene poco gancho&#8230;</p>

<p>Además de la muerte suelen cubrir alguna cosa más, como indemnizaciones en caso de invalidez temporal o permanente, repatriación del cadáver si falleces fuera de tu país o tu ciudad, viaje y alojamiento para un acompañante que tenga que ir a donde estés hospitalizado&#8230; Esto es en realidad lo más habitual, así que suelen llamarse en realidad <strong>seguros de vida y accidentes</strong>.</p>

<p>No es de extrañar que los seguros de vida incluyan todos los servicios de un seguro de decesos, y a menudo su distinción es difusa.</p>

<p>En este tipo de seguro existía un problema: la persona que contrata el seguro ha fallecido, de modo que si era la única persona que recuerda que lo había contratado&#8230; nadie reclama la indemnización. Y la aseguradora, tan contenta. Para evitar esto se creó en 2005 el <strong>Registro de Contratos de Seguros de Cobertura de Fallecimiento</strong>, un organismo dependiente del Ministerio de Justicia donde todos los seguros de vida deben ser registrados (la compañía aseguradora está obligada a hacerlo cuando se firma el contrato). Así, cuando una persona fallece se puede consultar dicho Registro para saber si tenía seguros de vida contratados (éste es uno de los trámites que a veces nos hacen automáticamente los seguros de decesos al producirse el fallecimiento).</p>

<h2><strong>Seguro de automóvil</strong></h2>

<p>En España, todo automóvil (sea turismo, motocicleta, camión,&#8230;) debe estar asegurado. Porque lo dice la ley. Desde hace un par de años, ya no es necesario llevar el recibo en el coche (pero eso no quiere decir que no deba estar asegurado, solo que la policía puede comprobarlo telemáticamente sin necesidad de que tú les enseñes el recibo).</p>

<p>Sus coberturas dependen del tipo de seguro. Hay 3 modalidades más o menos estandarizadas:</p>

<ul>
    <li><strong>Seguro obligatorio</strong>. Cubre únicamente lo que la ley obliga: responsabilidad civil ante terceras partes en cantidades relativamente bajas y poco más. Casi nadie contrata únicamente esta modalidad.</li>
    <li><strong>Seguro a terceros</strong>. Es como el obligatorio, pero con límites un poco más altos. Cubre a los ocupantes, a los peatones, a otros coches&#8230; pero no cubre al propio vehículo, y solo cubre al tomador y al conductor en algunos casos concretos.</li>
    <li><strong>Seguro a todo riesgo</strong>. Cubre casi de todo. Lo mismo que a terceros, más el robo del vehículo, daños en el propio vehículo&#8230;</li>
</ul>

<p>Muchas veces estos seguros cubren también viajes, de modo que se solapan con los seguros de hogar y de vida que veíamos antes. A menudo también incluyen algún tipo de asistencia en carretera.</p>

<p>Una peculiaridad de estos seguros es que utilizan el concepto de &#8220;conductor habitual&#8221;. En función de las cualidades de ese conductor habitual (su edad, la antigüedad de su permiso de conducir, su historial de accidentes,&#8230;) la prima puede ser mayor o menor. En caso de que conduzca el vehículo alguien que por sus cualidades suponga un riesgo mayor, debemos comunicárselo a la compañía, que subirá la prima. Y si no lo hacemos, puede luego negarse a pagar las reparaciones o los daños. Por ejemplo, ponemos que el conductor habitual es el Sr. Pérez, 51 años y 30 años de antigüedad de carnet, pero luego el coche lo conduce su hijo Juanito, 21 años, 4 meses de antigüedad de carnet; si tiene un accidente, la compañía no se hace cargo<sup>[9]</sup>.</p>

<h2><strong>Seguro médico</strong></h2>

<p>Bajo esta denominación se esconden cosas muy variopintas. Todas tienen en común que tú pagas una determinada prima mensual o anual, y si te pones enfermo la compañía <strong>se hace cargo de los gastos médicos</strong>.</p>

<p>¿Y por qué son variopintos? Porque cada uno cubre enfermedades distintas. Todos (que yo sepa) cubren la medicina general, pero en cosas <em>raras</em>&#8230; oftalmología, prótesis, enfermedades crónicas, enfermedades terminales, dentista&#8230; cuánto cubre y cuánto no hay que leerlo en detalle en la letra pequeña.</p>

<p>A menudo cubren también enfermedades y accidentes en el extranjero, de modo que allí te atenderá quien dé servicio en ese país, y luego ya pagará tu compañía aseguradora. En este sentido, otra vez, a menudo se solapa en mayor o menor medida con los seguros de viaje, de automóvil&#8230;</p>

<p>El sistema de sanidad pública es, en cierto modo, un seguro de este tipo gestionado por la administración (por las comunidades autónomas), de subscripción obligatoria, con prima pagada a partir de las cuotas a la Seguridad Social y diversos impuestos.</p>

<h2><strong>Seguro de desempleo o de amortización</strong></h2>

<p>Seguros de este tipo se suelen contratar a la vez que la hipoteca (u otros préstamos grandes), y suele servir para cubrir las cuotas de la hipoteca <strong>si te quedas en el paro</strong>. Habitualmente solo se lo dejan contratar a personas con contrato indefinido y cierta antigüedad en su contrato laboral.</p>

<p>Desde el punto de vista económico, la prestación pública por desempleo (comúnmente llamada &#8220;el paro&#8221;) es un seguro de este tipo: mientras estás trabajando, un porcentaje de tu sueldo se lo queda el estado (revisa el artículo de <a href="/elcedazo/2009/12/10/entendiendo-una-nomina/" target="_blank" class="liinternal">la nómina</a> para refrescarlo), y si te quedas en paro, te lo paga en forma de sueldo mensual durante una temporada. Socialmente, tiene otras implicaciones, pero económicamente, es básicamente eso, y de hecho a veces también se le llama  precisamente &#8220;seguro de desempleo&#8221;.</p>

<h2><strong>Seguro de responsabilidad civil</strong></h2>

<p>Todas las personas (físicas o jurídicas) tienen responsabilidad civil (aunque la de los menores de edad la tienen sus padres o tutores). Eso quiere decir que todo el mundo debe hacerse cargo de lo que haga él, y asumir sus consecuencias. Tanto si el hecho en cuestión es un accidente como si es malintencionado. La diferencia entre un accidente y uno malintencionado es que el primero es &#8220;sin querer&#8221;, de modo que el juez te condenará a reparar el daño o a indemnizar al dañado<sup>[10]</sup>; en el segundo caso, además, es ilegal, de modo que incluso puede tener responsabilidad penal, el juez puede multarte, meterte en la cárcel&#8230;</p>

<p>Así, si por ejemplo una maceta se cae desde la terraza y rompe un coche o hiere a alguien, los dueños de la casa son responsables de ese daño, y tendrán que repararlo o indemnizarlo. Pero si por ejemplo le pegamos fuego adrede a un contenedor de basura, somos responsables civiles de eso, y el juez nos hará pagar su reparación y puede que incluso una multa, pero ningún seguro cubrirá eso, porque eso no es un accidente, sino un delito.</p>

<p>Por lo tanto, casi todos los seguros que hemos visto tienen una componente destinada a cubrir la responsabilidad civil derivada de los riesgos que cubren<sup>[11]</sup>: los seguros de coche, las responsabilidades derivadas de accidentes de tráfico; los de hogar, las derivadas de accidentes domésticos; etcétera.</p>

<p>Pero existen situaciones en que no se quiere asegurar ninguna otra cosa más que esa responsabilidad civil. Esto es muy típico en asociaciones deportivas (por ejemplo, un balón que sale de un campo de futbol y rompe un cristal), asociaciones de vecinos (por ejemplo, se cae una lámpara y hiere al cartero), empresas (por ejemplo, uno de los empleados va de visita a un cliente y rompe algo sin querer),&#8230; Pero no se quiere asegurar ni robo, ni daños propios, ni nada parecido: solo nuestras responsabilidades civiles ante terceros.</p>

<p>En estos casos se suele hablar en lenguaje coloquial de <strong>seguro de responsabilidad civil</strong>, que cubre esas <strong>responsabilidades civiles antes terceros</strong>. Ojo: es una forma coloquial de nombrarlo, porque muchos otros seguros también cubren esa responsabilidad (por ejemplo, el seguro obligatorio de automóvil es básicamente esto); se suele utilizar este nombre cuando <em>solo</em> cubre esto. Por lo tanto, estos seguros son muy variados en sus coberturas y exclusiones.</p>

<h1>Consorcio de Compensación de Seguros</h1>

<p>Debemos acabar dedicando unos párrafos al Consorcio de Compensación de Seguros. Este organismo depende del Ministerio de Economía, y se encarga fundamentalmente de lo siguiente:<sup>[12]</sup></p>

<ul>
    <li>Es una compañía aseguradora de último recurso. Por ejemplo, hemos visto que la ley obliga a que los automóviles tengan un seguro obligatorio (valga la redundancia). Pero si somos conductores con un mal historial de accidentes, es posible que ninguna compañía nos asegure. Dado que ese seguro es obligatorio, el Consorcio se encargaría de hacérnoslo.</li>
    <li>Es una aseguradora pública, a la que pueden recurrir las administraciones (aunque no están obligadas).</li>
    <li>Cubre algunos riesgos que las aseguradoras ponen específicamente en sus cláusulas que son cubiertos en realidad por el Consorcio: catástrofes naturales, terrorismo, intervenciones de las Fuerzas Armadas&#8230;</li>
    <li>Es un asegurador subsidiario. El caso paradigmático es el de un conductor que circula sin seguro. Tú tienes un accidente con él&#8230; ¡pero él no tiene seguro! En este caso, a ti te cubre el Consorcio, que ya se encargará de reclamarle a él judicialmente lo que necesite.</li>
</ul>

<p><em>—Estoy seguro de que se apagaron todas las velas del candelabro —dijo. Entonces, ¿cómo se ha incendiado el Tambor?</em></p>

<p><em>[...]</em></p>

<p><em>—Será un golpe duro para el viejo Broadman —siguió Dosflores—. Pero fue inteligente. Todavía tengo el rhinu que me pagó como primera prima.</em></p>

<p><em>Rincewind no sabía qué significaba la palabra «prima», pero estaba pensando a toda velocidad.</em></p>

<p><em>—¿Has </em>encangurado <em>el Tambor? —pregunto—. ¿Apostaste con Broadman a que no se incendiaría?</em></p>

<p><em>—¡Oh, sí! Una valoración estándar. Doscientos rhinus. ¿Por qué lo dices?</em><em>
</em></p>

<p style="text-align: right;"><em>Terry</em><em> </em><em>Pratchett. &#8220;El color de la magia&#8221;.</em><em> </em></p>

<p><em>
</em></p>
<ol class="footnotes"><li id="footnote_0_7977" class="footnote">Uno de los mejores libros que se ha escrito nunca. Ya estás tardando en ir a comprarlo.</li><li id="footnote_1_7977" class="footnote">O simplemente declarará nulo el contrato, no nos pagará nada y ya veremos si nosotros nos atrevemos a ir a denunciarle cuando sabemos que estábamos intentando estafarle.</li><li id="footnote_2_7977" class="footnote">Las organizaciones de consumidores llevan años criticando duramente este proceder, porque la prima que pagas anualmente por el seguro de coche es la misma, pero lo que te pagarán en caso de siniestro total, no. Pero mientras no cambie la situación, esto es lo que hay.</li><li id="footnote_3_7977" class="footnote">Hay una excepción con esta norma de sobreseguro: con los seguros de vida que indemnicen por la muerte del asegurado: si el asegurado fallecido tenía tres seguros de vida, los beneficiarios cobrarán los tres seguros.</li><li id="footnote_4_7977" class="footnote">Lo que en la jerga llaman &#8220;con dolo&#8221;.</li><li id="footnote_5_7977" class="footnote">Cuidado, porque existe la creencia de que la franquicia es un umbral, de modo que si es menor, la aseguradora no paga, y si es mayor sí. No suele ser así. Suele ser que tú pagas los primeros 300€ y la compañía aseguradora el resto. Así, si la reparación cuesta 301€, la aseguradora pagará 1€ solamente.</li><li id="footnote_6_7977" class="footnote">Por ejemplo, es posible contratar un seguro contra la quiebra de una compañía. Así que teóricamente incluso es posible contratar un seguro contra la quiebra de una aseguradora. Ahí es nada.</li><li id="footnote_7_7977" class="footnote">Aunque he de decir que en los casos que me han tocado de cerca, efectivamente se han encargado de casi todo.</li><li id="footnote_8_7977" class="footnote">Por lo que me han contado, que no lo sé de primera mano, en este caso la compañía no puede negarse a hacerse cargo del equivalente de lo que cubriría el seguro obligatorio. Es como si se considerara que el seguro obligatorio va unido al vehículo y los extras que componen el &#8220;terceros&#8221; y el &#8220;todo riesgo&#8221; van unidos al conductor. Pero nunca lo he experimentado de primera mano, consulta con un abogado si lo necesitas.</li><li id="footnote_9_7977" class="footnote">De hecho, en caso de tener seguro de responsabilidad civil lo normal es ni siquiera tener que ir al juez, la aseguradora lo asume y se hace cargo sin que el juez la obligue.</li><li id="footnote_10_7977" class="footnote">Ojo: no cualquier responsabilidad civil, solo la derivada de los riesgos que cubren, y siempre que el siniestro sea accidental. Ningún seguro te cubrirá el caso, por ejemplo, del contenedor quemado, porque no es un accidente.</li><li id="footnote_11_7977" class="footnote">Se encarga de más cosas, como por ejemplo la administración temporal de las compañías aseguradoras que entran en concurso de acreedores, pero, como ciudadanos de a pie, no nos afectan.</li></ol><div class="feedflare">
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		<title>La trampa del dólar</title>
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		<pubDate>Sat, 10 Jul 2010 18:12:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Belerofot</dc:creator>
				<category><![CDATA[Belerofot]]></category>
		<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[China]]></category>
		<category><![CDATA[Macroeconomía]]></category>

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		<description><![CDATA[En esta entrada hablaré de economía, y explicar un poco su complicado funcionamiento. En lugar de exponer la teoría y llenar la entrada de conceptos fundamentales, procuraré hablar de un caso real. He intentado que el caso del que os hable no sea un caso muy conocido y con el que todos y cada uno [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En esta entrada hablaré de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Econom%C3%ADa" rel="nofollow" class="liwikipedia">economía</a>, y explicar un poco su complicado funcionamiento. En lugar de exponer la teoría y llenar la entrada de conceptos fundamentales, procuraré hablar de un caso real. He intentado que el caso del que os hable no sea un caso muy conocido y con el que todos y cada uno de nosotros haya sido bombardeado con información mediática; así mismo procuraré una cierta simplicidad y objetividad. El caso que expondré es “<strong>la trampa del dólar</strong>”.</p>

<p>Pero, antes de nada, me temo que algún que otro concepto fundamental es necesario. Así que el artículo estará dividido en tres partes: la primera parte versará sobre conceptos fundamentales para entender la trampa del dólar, la segunda es la trampa del dólar en sí, y la tercera son posibles soluciones para esa trampa.</p>

<p><strong>Conceptos fundamentales</strong></p>

<div id="attachment_8284" class="wp-caption alignright" style="width: 160px"><a href="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2010/05/180px-Money_reais.jpg" ><img class="size-thumbnail wp-image-8284" src="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2010/05/180px-Money_reais-150x139.jpg" alt="Monedas y billetes de banco, dos de las formas más comunes del dinero." width="150" height="139" /></a><p class="wp-caption-text">Monedas y billetes de banco, dos de las formas más comunes del dinero.</p></div>

<p>El <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Dinero" rel="nofollow" class="liwikipedia">dinero</a> es un método de intercambio, ni más ni menos, pero para entender el artículo nos interesan dos características principales del dinero:</p>

<p>1ª: <strong>Es escaso</strong>. Si cualquiera pudiera fabricar dinero o éste se encontrara debajo de las piedras, nadie lo aceptaría como moneda de cambio. El dinero es útil porque hay una cantidad limitada de él.</p>

<p>2ª: <strong>Alguien se responsabiliza de avalar su valor</strong>. Me explico: el dinero nos es útil a los ciudadanos porque todos aceptamos dinero a cambio de bienes y servicios, y lo hacemos dado que alguien nos asegura que su valor queda respaldado y aceptado para pagar cosas con él. En el caso de España, y de nuestra moneda, el euro, son los gobiernos de la zona euro y el Banco Central Europeo. Y, consecuentemente, todos los habitantes de la zona euro.</p>

<p>¿Qué sucede, sin embargo, cuando se realizan intercambios monetarios entre dos países con distinta moneda? Sucede que ambos quieren cobrar en su moneda, dado que en España la libra esterlina o cualesquiera otras monedas no son aceptadas por la mayor parte de la población. Para solucionar este problema, las autoridades nacionales crearon lo que se denomina “mercado de divisas”.</p>

<p>El mercado de divisas es un mercado (perdón por exponer lo obvio) donde se compran y venden monedas, y donde, como en todo mercado que se precie, su precio depende de la oferta y la demanda. Si todo el mundo quiere euros, como la cantidad que hay es limitada, su precio subirá; por el contrario si todos los europeos ofrecen euros a cambio de cualquier otra moneda, su precio bajará.</p>

<p>El sencillo hecho que todos quieran cobrar con su propia moneda tiene una consecuencia: las exportaciones e importaciones de un país tienen que estar en equilibrio. Me explico: si España no compra nada más que tomates a Marruecos,<sup>[1]</sup> los marroquíes querrán cobrar en dirhams, pero, para hacerlo, <em>España les tiene que comprar primero esos dirhams</em> y, claro, les tiene que pagar con euros, que es la moneda nacional española. Ahora bien, esos euros que obtiene a cambio de sus tomates Marruecos sólo los puede usar en España (para hacerlo más sencillo, supondremos que el euro sólo está en España, aunque se puede sustituir la palabra <em>España</em> por <em>países de la Unión Económica y Monetaria</em>, y nada cambia), hecho que a la larga obliga a Marruecos a comprar bienes y servicios a España, o a un tercer país que compre bienes y servicios a España, y así utilizar sus flamantes euros.</p>

<div class="wp-caption alignright" style="width: 309px"><img class="  " src="http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/5/56/200DhM.png" alt="" width="299" height="292" /><p class="wp-caption-text">Dirham marroquí: Aunque el plural oficial es darahim, la forma dirhams se acepta en español y francés.</p></div>

<p>Vamos a ver cómo el mercado de divisas soluciona esto. Supongamos que a Marruecos tan sólo le interesa el pescado español mientras que España tan sólo compra tomates a Marruecos. Y vamos a poner un ejemplo cuantitativo para ejemplificar lo que ahora voy a explicar.</p>

<p>Un kg de tomate marroquí vale un dirham, mientras que un kg de pescado español vale un euro. Si España quiere comprar un millón de kilos de tomates, tendrá que comprar un millón de dirhams para pagarlos, pero&#8230; ¿cuánto valen estos dirhams? El precio dependerá del pescado que quiera Marruecos. Si Marruecos, a su vez, quiere un millón de kg de pescado, entonces un dirham será aquivalente a un euro. Dado que Marruecos sólo quiere comprar un millón de kg, le interesa adquirir exclusivamente  la cantidad de euros que le permita comprar ese millón de kilos, y eso es&#8230; un millón de euros. Así vemos cómo la oferta y la demanda de dirhams y euros se equilibra. Si, por el contrario, Marruecos sólo quiere medio millón de kg de pescado, venderá ese millón de dirhams por medio millón de euros, con lo que cada euro costará medio dirham. Espero que se entienda.</p>

<p>Este sencillo ejemplo ha de extrapolarse a la inmensa cantidad de países que hay comerciando entre sí en el mundo y las múltiples relaciones que hay entre ellos para entender cómo y por qué oscila el valor de las monedas. En la realidad, Marruecos no tiene pesos argentinos ni Argentina tiene dirhams, sino que se usan unas monedas “<em>fuertes</em>” como fuente de divisas para intercambios, básicamente la libra esterlina, el euro, el yen y el dólar&#8230; aunque no precisamente en este orden.</p>

<p>Estas monedas &#8220;<em>fuertes</em>&#8221; son las llamadas <strong>divisas convertibles</strong>. Son monedas cuyo uso está extendido y permitido en todo el mundo, y cualquiera, acudiendo a su banco, puede cambiar su propia moneda por estas divisas. Las demás, llamadas <strong>divisas no convertibles o exóticas</strong>, no son generalmente aceptadas por los bancos de otros países, excepto en algunos casos cuando hay convenios bilaterales con los países vecinos. Marruecos, por ejemplo, prohíbe por ley sacar cualquier billete o moneda marroquí de su país. Sin embargo esto no significa que desde tu casa tú no puedas comprar pesos argentinos o cualquier otra divisa no convertible; aunque no se pueda comprar dinero metálico de un país con una divisa no convertible (excepto en el propio país), sí es posible, por distintas vías, comprar esa divisa. Si por ejemplo acudes a tu banco y le pides que invierta en una empresa que cotiza en el mercado de valores de Buenos Aires, o de Ankara, lo que hará tu banco será, en primer lugar, comprar con € (si fueses marroquí tu banco primero compraría € o dólares, etc), la divisa de ese país en el mercado de divisas propio del país y sin que tú veas físicamente las monedas y billetes, pues seguramente ni siquiera se usarán monedas y billetes físicos para la operación, sino que te comprarán las acciones, con lo que tú tendrás acciones convertibles en el ya poco valorado peso argentino. Es importante entender que los billetes y las monedas son tan sólo una forma de dinero, pero existen otras formas, y que, pese a que si invertimos en Argentina desde casa nunca veremos ni un solo peso, hemos influenciado en el cambio €/peso, pues por un momento hemos incrementado la demanda de pesos, es decir hemos aumentado su valor.</p>

<p><strong>La <em>trampa del dólar</em> en China</strong></p>

<p>Como hemos visto en el ejemplo de los tomates y los pescados, el dirham ha visto aumentado su valor con respecto al euro dado que exporta más bienes y servicios de los que importa. El dirham ha pasado de valer un euro a valer dos. Esto hace que a España le resulte más caro comprar en Marruecos y que a Marruecos le cueste más exportar.</p>

<div class="wp-caption alignleft" style="width: 430px"><img src="http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/a/aa/20_yuan_note.jpg" alt="El nombre oficial es Reminbi. Se divide en 10 jiao y 100 fen." width="420" height="198" /><p class="wp-caption-text">El nombre oficial es Reminbi. Se divide en 10 jiao y 100 fen.</p></div>

<p>Entendido esto, centrémonos ahora en China. China ha sido un país con un crecimiento espectacular los últimos veinte años. Para hacerlo se ha convertido en un exportador voraz y ha exportado mucha más cantidad de bienes y servicios de los que ha importado. Si el yuan fuera una moneda cuyo valor dependiera de la oferta del mercado, esto habría provocado inevitablemente que la moneda china incrementase su valor respecto al dólar (o a cualquier otra moneda “fuerte”). Pero el yuan chino no cotiza libremente en ningún mercado de divisas<sup>[2]</sup>, y para evitar la pérdida de competitividad las autoridades chinas han mantenido el yuan “artificialmente” por debajo de su valor de mercado, y lo han hecho comprando dólares o vendiendo yuanes a mansalva, que a la sazón es lo mismo.</p>

<p>Volviendo al ejemplo anterior, si Marruecos no quiere que el dirham pase a valer dos euros lo que tiene que hacer es comprar un millón de euros (aunque sólo use la mitad, y la otra mitad queda en como reserva de divisas en el banco central). Y esto es precisamente lo que llevan haciendo las autoridades chinas los últimos veinte años, amasando una fortuna en dólares (que no pueden usar en su país). No os penséis, sin embargo, que en China hay escondida una gran caja fuerte con toneladas y toneladas de billetes de dólar, sino que en realidad han usado esos dólares mayoritariamente para comprar deuda soberana a los Estados Unidos, es decir, letras del tesoro. En una palabra, China ha financiado y financia gran parte del déficit exterior de Estados Unidos (que importa más de lo que exporta).</p>

<p>En un principio cualquiera de nosotros podría pensar que eso es una gran idea, pues ahora Estados Unidos debe mucho dinero a China y esto beneficia a China, y quizá esto es lo que pensaron las autoridades chinas al principio, pero, amigos, las sendas del libre mercado son inextricables&#8230; y la situación no es en realidad tan beneficiosa para China. Si China (que actualmente se estima que tiene entre el 65% y el 75% de sus gigantescas reservas de divisas en dólares USA) quiere convertir los dólares en yuanes, y por tanto poder usarlos en su propio país, lo que tiene que hacer es comprar yuanes, es decir vender dólares, pero si China pone en circulación una gran cantidad de dólares esto hará que el precio del dólar se devalúe (pues no será entonces tan escaso y la gente pagará menos por él). Esto es muy malo para China dado que, si el dólar se devalúa, China, que tiene gran parte de sus reservas de divisas en dólares, verá como su gran fortuna se devalúa.</p>

<p>Y esto es lo que se conoce como la <em>trampa del dólar</em>, en la que se encuentra China. Si el dólar se devalúa y el yuan aumenta su valor, China será menos competitiva y además perderá gran parte de sus ahorros.</p>

<p>Y entonces&#8230; ¿Qué opciones tiene China?</p>

<p><strong>Posibles soluciones</strong></p>

<p>Una de las soluciones que nos pueden venir a la cabeza más rápidamente es que China empiece a vender poco a poco sus reservas de dólares, aprovechando los momentos en que éste tenga un valor elevado (y consecuentemente su fortuna también), y si lo hace lo suficientemente poco a poco no afectará en demasía sobre la cotización del dólar. Pero resulta que el problema de China es aún mayor, pues no sólo su política expansionista le ha llevado a amasar una gran fortuna, sino que en la actualidad la sigue amasando&#8230; y lo peor de todo es que no puede parar. Para dejar de amasar divisas debería dejar que el yuan fluctuase libremente (con lo que no tendría ya que comprar dólares) pero eso haría que se incrementara el valor del yuan  y (de hecho es exactamente la situación contraria en la que se encontro Argentina cuando aconteció la crisis del Peso) consecuentemente perdería competitividad en el mercado internacional, dejaría de exportar, y empezaría una espiral de paro, estancación económica, etc.  Seguramente perdería su posición (recientemente alcanzada) de segunda potencia mundial, dejando otra vez paso al estancado Japón.</p>

<p>Como vemos, las cosas no están nada bien para la pobre China. De hecho es muy probable que algunos de vosotros hayáis leído las continuas declaraciones del presidente de Estados Unidos Barack Obama (y antes a Bush, hijo, y antes a Clinton, y antes a Bush, padre&#8230;) pidiendo a China que permita la libre cotización de su moneda. Esto, evidentemente, sería extremadamente beneficioso para Estados Unidos, ya que todo lo que debe a China disminuirá en la proporción en que aumente el valor de la moneda china.</p>

<div id="attachment_8285" class="wp-caption alignright" style="width: 310px"><a href="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2010/05/Peoples_Bank_of_China.jpg" ><img class="size-medium wp-image-8285 " src="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2010/05/Peoples_Bank_of_China-300x184.jpg" alt="" width="300" height="184" /></a><p class="wp-caption-text">Sede del banco popular Chino.</p></div>

<p>Sin embargo, hace un año los chinos se dieron cuenta del problema en el que se encontraban e hicieron un llamamiento encubierto de auxilio a la comunidad internacional. El presidente del Banco Central de la República Popular China, Zhou Xiaochuan, hizo unas declaraciones en las que pedía que se creara una moneda internacional para las transacciones internacionales en lugar de usar el dólar. Dejando de lado que esto supone un reconocimiento de la “trampa del dólar” donde se encuentra China, más que un ataque a la moneda americana (como se interpretó en Estados Unidos) lo que los chinos pretendían es convertir sus reservas de dólares en una moneda ficticia controlada por el FMI como los actuales <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Derechos_Especiales_de_Giro" rel="nofollow" class="liwikipedia">Derechos Especiales de Giro</a> (que, por cierto, no son ninguna moneda, sino una mezcla de las monedas “fuertes”). Sin embargo eso no sucederá en un horizonte cercano de sucesos, dado que ningún país con voz y voto quiere perder influencia internacional para ayudar a China.</p>

<p>¿Cuál es, entonces, la solución que tiene China a la &#8220;trampa del dólar”?</p>

<p>Parece que los chinos se han puesto las pilas, han hecho los deberes y han empezado una estrategia para salir de ella. Esta estrategia es convertir el yuan en una divisa convetible, es decir, convertir el yuan en una moneda de intercambio internacional como son el dólar, el euro, el yen o la libra esterlina. Al convertir el yuan en una moneda de cambio, los pagos que se le realicen por las exportaciones chinas no serían en dólares, sino en yuanes, mientras simultáneamente vende poco a poco sus abundantísimos dólares para no alterar su fortuna ni revaluar el yuan. De hecho, ya han empezado a hacer convenios con países de Asía y América Latina para que usen el yuan como reserva de divisas.</p>

<p>Pese a todo, el problema de China sigue siendo el mismo: exporta mucho más de lo que importa, y la ilusión que crea manteniendo el yuan devaluado sólo puede pasar por un reajuste de su economía interna, aumentando el consumo interno de sus centenares de millones de habitantes, para que una disminución de sus exportaciones no produzca una caída de su producción, PIB, y demás.</p>

<p>Espero que todo haya quedado claro, y también que hayáis disfrutado leyendo el artículo tanto como yo he disfrutado escribiéndolo.</p>

<p>Tan sólo terminar agradeciendo a Macluskey su brillante corrección (como siempre) que convierte mis toscas palabras en poesía,<sup>[3]</sup> y también a Pedro por convertir eltamiz y elcedazo en un hecho.</p>
<ol class="footnotes"><li id="footnote_0_8258" class="footnote">Utilizo los nombres de los países para simplificar, pero en reallidad las transacciones se realizan generalmente entre empresas o particulares de los respectivos países. Aquí debería decir: si <em>las empresas españolas</em> no compran nada más que tomates&#8230; y así sucesivamente</li><li id="footnote_1_8258" class="footnote">Aquí esta la clave de la trampa del dolar, aunque compres yuanes en China o acciones chinas desde tu casa, el banco central chino, para evitar que suban de valor, te los vende más baratos </li><li id="footnote_2_8258" class="footnote">Nota del editor: Que conste que tampoco es para tanto. Ya era poesía antes de pasar por mis garras&#8230;</li></ol><div class="feedflare">
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		<title>Historia de un ignorante, ma non troppo… Capricho Español, de Rimsky Korsakov</title>
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		<pubDate>Tue, 06 Jul 2010 14:12:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Macluskey</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Música]]></category>

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			<content:encoded><![CDATA[<p>Tras la miniserie dedicada a algunos conciertos de violín de los considerados más grandes del repertorio, dentro de esta ignorante serie hoy oiremos una alegre y famosísima obra de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Nikol%C3%A1i_Rimski-K%C3%B3rsakov" title="Wikipedia" target="_blank" rel="nofollow" class="liwikipedia">Nikolai Rimsky Korsakov</a>, el <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Capricho_espa%C3%B1ol" title="Wikipedia" target="_blank" rel="nofollow" class="liwikipedia">Capricho Español</a>… que ya tiene narices que la pieza seguramente más famosa de música clásica de inspiración española (es decir, en música popular o folklórica de inspiración más o menos hispánica), sea obra de un compositor ruso que en toda su vida apenas pisó tierras españolas&#8230; y en cualquier caso como parte de sus escalas por todo el mundo en el desempeño de su trabajo como oficial de la Marina Imperial Rusa&#8230; eso sí, en el único viaje que hizo.</p>

<p>A partir de la década de 1870, más o menos, España (o mejor: lo <em>español</em>; o mejor: el f<em>olklore español</em>) se puso de moda en los círculos cultivados parisinos (y, por ende, en los del mundo entero, dado que París era la capital cultural del mundo en la época) por su imagen de bizarría y exotismo pueblerino… Hay que fastidiarse, con qué rapidez pasamos de ser <em>El Imperio</em> por antonomasia, ése donde no se ponía el sol, a convertirnos en poco más que un destino exótico, objeto de curiosidad y sorpresa por sus típicas costumbres ancestrales… Y los compositores de <em>la pomada</em> de la época descubrieron las melodías folklóricas españolas como si fueran exóticas melodías de otro planeta, y las usaron con mejor o peor éxito en diferentes obras. George Bizet, con su ópera Carmen; Maurice Ravel, con su Bolero o su Rapsodia Española; Edouard Lalo, con su Sinfonía Española<sup>[1]</sup> o el propio Rimsky Korsakov, con este Capricho Español, son buenos ejemplos de este <em>hispanismo de pandereta</em> de finales del Siglo XIX.</p>

<p>Y… ¿qué hacían los compositores españoles en esa época?, preguntaréis. Pues mucho folklorismo… español, mucho de él en forma de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Zarzuela" title="Wikipedia" target="_blank" rel="nofollow" class="liwikipedia">Zarzuela</a>, que vivió su momento dorado durante ese siglo y principios del XX. Luego, Isaac Albéniz, seguramente el mejor compositor español de esos años, también se dedicó a componer, sobre todo para piano, sobre temas folklóricos españoles, más o menos lo mismo que Enrique Granados&#8230; Y el mejor violinista de la época, el navarro Pablo Sarasate, además de tocar primorosamente las obras de los demás, también escribió él mismo una deliciosa música para violín, como sus famosísimos Malagueña o Zapateado, inspirados por… aires folklóricos españoles.</p>

<div id="attachment_8158" class="wp-caption alignright" style="width: 310px"><a href="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2010/05/Mac19-Rimsky-Korsakov.jpg" ><img class="size-full wp-image-8158" title="Mac19-Rimsky Korsakov" src="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2010/05/Mac19-Rimsky-Korsakov.jpg" alt="" width="300" height="335" /></a><p class="wp-caption-text">Nikolai Rimsky-Korsakov</p></div>

<p>Y Rimsky Korsakov, simbólicamente <em>atrapado</em> entre los círculos nacionalistas rusos y el romanticismo francés, pues también.</p>

<p>Nikolai Rimsky-Korsakov nació en Tijvin, a unos 200 Kms. de la capital rusa, San Petersburgo, en 1844, en una familia aristocrática con muchos posibles, y una amplia tradición como sirvientes de la Marina Imperial Rusa. Es decir, su destino estaba trazado en el mismo momento de nacer: sería oficial de la marina (su hermano mayor, <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Voin_Rimsky-Korsakov" title="Wikipedia" target="_blank" rel="nofollow" class="liwikipedia">Voin</a>, llegó a ser un conocido navegante y explorador naval). Así que, a pesar de demostrar tener un excelente oído musical y capacidades fuera de lo común para la música desde muy temprana edad, nuestro Nikolai acabó enrolándose en la Marina Rusa, graduándose, y realizando un viaje de casi tres años como guardamarina en un <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Cl%C3%ADper" title="Wikipedia" target="_blank" rel="nofollow" class="liwikipedia">clíper</a> llamado Almaz…</p>

<p>Sin embargo, mientras estaba en la Escuela de la Marina continuó dando clases de música, casi siemrpe de manera informal, incluso componiendo alguna pieza de forma autodidacta, hasta que conoció a <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Mili_Bal%C3%A1kirev" title="Wikipedia" target="_blank" rel="nofollow" class="liwikipedia">Mili Balakirev</a>, el alma mater y fundador del <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Los_Cinco" title="Wikipedia" target="_blank" rel="nofollow" class="liwikipedia">Grupo de los Cinco</a>, que ya ha salido un par de veces en esta serie, grupo que abogaba por la exaltación del nacionalismo en la música rusa, alejándose de las influencias de las músicas alemana y francesa, las más destacadas e influyentes de la época.</p>

<p>Junto al propio Balakirev formaron parte de dicho Grupo de los cinco Cesar Cui, Modest Mussorgsky, Alexander Borodin y nuestro héroe de hoy: Nikolai Rimsky-Korsakov. Fue Balakirev quien le exhortó a seguir en sus estudios y a no cejar en la composición… y el resultado es que, cuando acabó su viaje iniciático en el velero ruso, vino con su Primera Sinfonía bajo el brazo: la había compuesto durante la singladura. Larga singladura, como eran en auellos tiempos&#8230;</p>

<p><a href="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2010/05/Mac19-Almirantazgo-SPetersburgo.jpg" ><img class="alignleft size-full wp-image-8159" title="Mac19 Almirantazgo SPetersburgo" src="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2010/05/Mac19-Almirantazgo-SPetersburgo.jpg" alt="Almirantazgo. San Petersburgo." width="430" height="300" /></a>Rimsky-Korsakov continuó siendo oficial de la Marina durante bastantes años… sin embargo, no hay que olvidar el hecho de que era de familia noble, así que sus obligaciones para con el Zar eran acudir un par de horas diarias al Almirantazgo de San Petersburgo para hacer trabajo de&#8230; administrativo, o contable o algo así. Nunca más se volvió a embarcar, al menos como oficial de la Marina. O sea, se convirtió en una suerte de <em>marinero de agua dulce</em>&#8230;</p>

<p>Este horario <em>laxo</em>, por decir algo, le dejaba mucho tiempo libre para dedicarse a la música… y se dedicó. Y más a partir de 1873, cuando el Zar creó por decreto el puesto de “Inspector de Bandas Navales de Música”, y nuestro Nikolai ejerció tal cargo desde entonces hasta que otro decreto de 1884 abolió el puesto, momento en el que Rimsky-Korsakov renunció a la Marina y se dedicó por entero, al menos oficialmente, a la música.</p>

<p>A pesar de su escasa formación, casi toda ella autodidacta, en 1871, con tan sólo 27 años de edad, fue nombrado profesor de Composición Práctica e Instrumentación (o sea, lo que hoy en día se llama <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Orquestaci%C3%B3n" title="Wikipedia" target="_blank" rel="nofollow" class="liwikipedia">Orquestación</a>) del Conservatorio de San Petersburgo… desde luego que el apellido ayudaba, me parece a mí. Pero es que en este caso nuestro buen Nikolai realmente era un brillante orquestador, como veremos hoy, y algunos de los más importantes compositores rusos del Siglo XX, como Glazunov, Stravinsky o Prokofiev, sin ir más lejos,<sup>[2]</sup> fueron alumnos suyos, e incluso se permitió escribir un Tratado de Orquestación que fue santo y seña durante muchos años en la enseñanza de la disciplina.</p>

<p>La obra de hoy es un maravilloso ejemplo de orquestación, y como tal ha sido reconocida desde su mismísimo estreno, a pesar de que este hecho fastidiaba un poco al autor, que decía que lo que hacía realmente especial y maravillosa a esta obra era «<em>por el cambio en los timbres y la feliz elección de concepciones melódicas y de patrones de figuras</em>», Wikipedia<em> dixit</em>. Pues bueno. Desde luego que el ignorante de mí no va a discutir con el maestro, faltaría más, pero a mí lo que me parece impresionante del Capricho Español es… sí, la orquestación. ¡Qué se le va a hacer!</p>

<p>Compuesto en 1887, en la misma época en que compuso sus otras dos obras más famosas, <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Scheherazada_(Rimski-K%C3%B3rsakov)" title="Wikipedia" target="_blank" rel="nofollow" class="liwikipedia">Scheherezade</a> y la Obertura <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Russian_Easter_Overture" title="Wikipedia" target="_blank" rel="nofollow" class="liwikipedia">La Gran Pascua Rusa</a>, el Capricho Español (originalmente, “Capricho sobre Temas Españoles”) iba a ser inicialmente una Suite para Violín y Orquesta, pero luego decidió incorporar otros pasajes para otros instrumentos solistas, aunque sigue teniendo una preponderancia especial en la obra el violín del <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Concertino" title="Wikipedia" target="_blank" rel="nofollow" class="liwikipedia">concertino</a>. Y está basado, cómo no, en temas españoles, sobre todo asturianos… eso sí, según la peculiar percepción de cómo deberían sonar estos temas de un ruso que hacía lo menos veinticinco años que no había estado en España, y al menos yo ignoro si había estado o no, y dónde&#8230;</p>

<p>Bueno, vamos a dejarnos de rollos macabeos y vamos a la obra. En youtube se encuentran varias versiones, pero las dos mejores que he visto son una de la Orquesta del Mariinsky de San Petersburgo, dirigida por su director titular, <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Valery_Gergiev" title="Wikipedia" target="_blank" rel="nofollow" class="liwikipedia">Valery Gergiev</a>, en el propio <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Teatro_Mariinski" title="Wikipedia" target="_blank" rel="nofollow" class="liwikipedia">Teatro Mariinsky</a>, y la otra de la Orquesta Sinfónica Nacional de China (sí, de China) dirigida por un director occidental que no he podido reconocer. Ambas están tomadas de sendos conciertos de Año Nuevo… y ambas tienen algún <em>problemilla</em>. Para variar.</p>

<p>En la de Gergiev el problema viene de la realización: la gran mayoría de tomas son frontales, y en primer plano, de Valery Gergiev, la estrella de la dirección rusa… y famoso por su histrionismo. Así, la mayoría del video está dedicado a ver cómo el buen Valery gesticula, brinca, reprende y da la tabarra a la pobre orquesta, que casi ni aparece en el video (y cuando aparece, casi siempre lo hace mal, como por ejemplo cuando están las trompas interpretando su particular solo, y el realizador nos muestra a los violonchelos, y así todo el video), todo ello usando una <em>mini-batuta</em>&#8230; por no decir directamente que lo que usa es un mondadientes.<sup>[3]</sup> Además, a mí me da la sensación de que Valery no está dirigiendo, sino más bien <em>acompañando</em> a la orquesta… Me explico para los que no lo hayáis entendido: el director debe dar las entradas a los diferentes instrumentos, y tal cosa debe hacerse <em>antes</em> de la propia entrada del instrumento en sí, las décimas de segundo exactas para que los músicos vean el gesto y realicen la entrada. Por ejemplo, el director mira a las flautas y les marca con la batuta (o con la mirada, o con un gesto&#8230; ¡o con el palillo!) la entrada… y cinco décimas de segundo más tarde las flautas atacan su frase. Bueno, pues con Valery Gergiev parece que lo que está haciendo es acompañar el ritmo de la orquesta, es decir, lo mismo que tú, querido lector, o yo hacemos con el pié marcando el ritmo si escuchamos algo que nos guste. Pero, a pesar de todo esto, el resultado es magnífico. La interpretación es excelente, y la grabación, muy buena.</p>

<p>En cuanto a la de los chinos, es todo lo contrario: las tomas son excelentes, centrándose en los profesores que interpretan las diferentes partes y solos (con algún despiste, como cuando en pleno solo de cello se queda enfocando al oboe que le hace el acompañamiento, pero bueno), y el para mí desconocido director hace lo que se espera de un director en el estrado, y además chupa poca cámara, a diferencia de nuestro buen Gergiev… pero el resultado final no es tan bueno. El ritmo, sobre todo en las alboradas, es más rápido, más presuroso, en línea con lo habitual en orquestas, directores o solistas orientales&#8230; eso va en gustos, pero a mí no me gusta tanto tanta velocidad. Además, la orquesta china no suena ni de lejos como la del Teatro Mariinsky (en la época soviética conocida como Teatro Kirov, y seguramente la mejor orquesta rusa de la actualidad, lo que es ciertamente mucho decir), y el sonido del video no es tampoco maravilloso.</p>

<p>Como la obra completa no dura más de quince o dieciséis minutos, os propongo que oigáis las dos versiones, en el orden que os dé la gana, y así comparáis. Yo me voy a centrar en la versión del histriónico Valery Gergiev, pero os dejo los enlaces a la versión de la Sinfónica de China: los tres primeros movimientos, <a href="http://www.youtube.com/watch?v=mXXZvsszw_c" title="Youtube" target="_blank" class="liexternal">aquí</a>, y los dos últimos, <a href="http://www.youtube.com/watch?v=bvLVNVim0QM" title="Youtube" target="_blank" class="liexternal">aquí</a>.</p>

<p>Así que vamos a ver cómo el histriónico Valery Gergiev sobreactúa, como es su costumbre, y dirige a <em>palillazos</em> el Capricho Español en el Mariinsky el día de año nuevo de 2007.</p>

<p><object width="425" height="355"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/A0jovaxJ4is&amp;rel=0"></param><param name="wmode" value="transparent"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/A0jovaxJ4is&amp;rel=0" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" width="425" height="355"></embed></object></p>

<p>Comienza la obra, como no puede ser de otro modo,  con el primer movimiento: <em>Alborada</em>, basado en un baile asturiano dedicado a la salida del sol, que comienza con vigoroso un <em>tutti</em> orquestal, que deja luego paso a un portentoso solo de clarinete. Oímos panderetas y trinos diversos que sugieren el carácter hispánico de la música (aunque la pandereta no forme parte, que yo sepa, del conjunto de instrumentos asturianos, pero bueno). Se repite la entrada y el solo del clarinete, respondido luego por otro solo del violín del concertino, confirmando la idea inicial del autor de escribir una Suite para violín y orquesta (no será ésta la única intervención solista del violín, ni mucho menos)</p>

<p>En el minuto 1:15 termina la Alborada y comienza el segundo movimiento: <em>Variazioni</em>. Que son eso, variaciones sobre diferentes temas de raíces hispanas.</p>

<p>Primero las trompas anuncian el tema, que es recogido por la cuerda, y luego pasa al oboe, con respuestas de trompas y trompetas con sordina&#8230; hasta que la orquesta en pleno toma el relevo. Al acabar esta parte son ahora las flautas quienes adquieren el protagonismo, con un genial pizzicato de la cuerda como contrapunto. La flauta solista se arranca por fin con escalas ascendentes y descendentes, que culminan con un trémolo que nos indica que el movimiento se está acabando&#8230; hasta que se acaba, cuando es abruptamente interrumpido por la vigorosa entrada del tutti del siguiente movimiento, el tercero: <em>Alborada</em>. Otra Alborada, como el primer movimiento. Pero para verlo hay que cambiar de video.</p>

<p><object width="425" height="355"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/STAJb5FoVBc&amp;rel=0"></param><param name="wmode" value="transparent"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/STAJb5FoVBc&amp;rel=0" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" width="425" height="355"></embed></object></p>

<p>Esta segunda Alborada es básicamente igual que la del primer movimiento, pero con cambios en la orquestación. El más evidente, que el violín intercambia su lugar con el clarinete en los solos; lo que antes estaba encargado al primer clarinete lo hace ahora el concertino y viceversa.</p>

<p>En el minuto 1:15 termina esta segunda Alborada y comienza el cuarto movimiento, <em>Escena y Canto Gitano</em>.</p>

<p><a href="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2010/05/Mac19-Caja-Orquestal.jpg" ><img class="alignright size-full wp-image-8160" title="Mac19-Caja Orquestal" src="http://eltamiz.com/elcedazo/wp-content/uploads/2010/05/Mac19-Caja-Orquestal.jpg" alt="Caja Orquestal" width="400" height="300" /></a>Que comienza con un redoble de la <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Caja_orquestal" title="Wikipedia" target="_blank" rel="nofollow" class="liwikipedia">Caja</a>, pero no de la caja flamenca que se podía esperar en una <em>Escena y Canto Gitano</em>, sino la Caja Orquestal que podéis ver al lado. Los metales rápidamente nos introducen el tema con una sonora fanfarria, hasta que en el minuto 1:45 comienza el primero de los muchos solos de este movimiento, que es en realidad un motivo perfecto para el lucimiento solista de muchos de los músicos de la orquesta. Este primer solo es del violín, del concertino, con una suerte de melodía gitana&#8230; o así. A los solos los acompaña, o no, la orquesta punteando la melodía, remedando, supongo, una supuesta fiesta gitana con mucha improvisación e intervenciones de los diferentes asistentes&#8230;</p>

<p>Los solos que se van sucediendo son (espero no dejarme ninguno): flauta, clarinete, oboe y arpa, acompañada del triángulo. La orquesta entra en <em>tutti</em> en el minuto 3:45, cambiando el ritmo, pero sólo hasta el minuto 4:35, donde comienzan más solos sucesivos, acompañados siempre por la cuerda imitando a una guitarra, porque así lo pide el autor en la partitura, según me cuentan: <em>quasi chitarra</em>. De hecho, en el video de la orquesta china, sobre el minuto 3:55, podemos ver a los violinistas en una inusual posición: tocando el violín rasgueándolo como si de una guitarra se tratara, cosa que se ve en muy pocas ocasiones. Podemos oír solos de cello acompañado de oboe y flauta, flauta y oboe, la madera al completo, luego el metal&#8230;</p>

<p>En el minuto 4:55 cambia el tema (pero no el movimiento), y ahora oímos castañuelas llevando el ritmo&#8230; y más solos del violín solista, luego de la flauta y el violín, clarinetes, toda la madera&#8230;El final de la Escena Gitana, como tal cosa requiere, es muy movido y para la orquesta en su totalidad, preparando con un crescendo la entrada, sin interrupción alguna, en el minuto 5:50, del quinto y último movimiento: <em>Fandango Asturiano</em>.</p>

<p>El <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Fandango_(baile)" title="Wikipedia" target="_blank" rel="nofollow" class="liwikipedia">fandango</a> no sólo es un palo del flamenco, sino que es una danza muy antigua, conocida desde el Siglo XVII, y que tiene representaciones en la música folklórica de muchas regiones españolas… incluida Asturias, desde luego. Así que Rimsky-Korsakov no comete ninguna tropelía por orquestar un <em>fandango asturiano</em>, ni mucho menos.</p>

<p>El acompañamiento de castañuelas aquí y allá ayuda a que nos creamos que esto es realmente un fandango asturiano, y nuevos solos se suceden: violín, clarinete, más madera, que esto es la guerra&#8230; hasta llegar al triunfante final del movimiento y de la obra.</p>

<p>Así que en el minuto 8:40 termina la ejecución del Capricho Español, y podemos ver a Valery Gergiev unos segundos recibiendo displicentemente los aplausos del público del Mariinsky.</p>

<p>Existen muchas versiones de esta obra, sólo que, como es muy cortita, se considera algo así como una obra menor, y siempre viene acompañada de otras obras, casi siempre de otros compositores. Es fácil encontrarla junto con el Capricho Italiano de Tchaikowsky, con las Danzas Plovetsianas del Príncipe Igor de Borodin, o la Obertura de Russlán y Gudmilla de Glinka… o con cualesquiera otras (eso sí, generalmente rusas). Así que no voy a recomendar ninguna en absoluto.</p>

<p>Para aquellos de vosotros que dispongáis de Spotify, sorprendentemente apenas existen versiones de la obra. Así que <a href="http://open.spotify.com/user/macluskey/playlist/5mgQK8vbhyUtXmQW9V4q3m" title="Spotify" target="_blank" class="liexternal">aquí</a> os dejo la de la Orquesta de Tblisi, en español Tiflis, la capital de Georgia, en pleno Cáucaso, con vaya Vd. a saber qué director.<sup>[4]</sup> La verdad es que suena bastante bien&#8230; por algún motivo que desconozco, este Capricho Español es muchísimo más ejecutado en Rusia y sus limítrofes que en España, siendo como es un Capricho <em>Español</em>, aunque, eso sí, compuesto por un ruso. Y <a href="http://open.spotify.com/user/macluskey/playlist/5amDpeEhoL47r4p6ainDak" title="Spotify" target="_blank" class="liexternal">aquí</a> os dejo otra versión que me parece algo peor, con menos fuerza, pero con una gran ventaja: está toda la obra en un solo corte&#8230; ¡Eso elimina la publicidad entre movimientos para los gratuitos como yo! Es la versión de Naxos, con la Royal Philarmonic Orquestra británica, dirigida por Adrian Leaper, el actual director musical de la Orquesta Sinfónica de RTVE.</p>

<p>Y esta música tan viva, tan festiva y alegre, con tantas intervenciones solistas, justifica más que casi nunca la pesada cantinela, la tabarra que os doy siempre que puedo&#8230; y amablemente me dejáis: Nada tiene que ver escuchar una obra en directo que oírla enlatada, por buenos que sean la grabación y los aparatos de reproducción. Pues eso.</p>

<p>Disfrutad de la vida, mientras podáis. A ser posible, escuchando música.</p>
<ol class="footnotes"><li id="footnote_0_8152" class="footnote">Sinfonía Española que, en realidad, es un concierto para violín y orquesta.</li><li id="footnote_1_8152" class="footnote">Como si fuera fácil ir <em>más lejos</em> que con estos tres monstruos.</li><li id="footnote_2_8152" class="footnote">Vulgo: palillo</li><li id="footnote_3_8152" class="footnote">Es que la carátula del disco está en ruso, y entre mis <em>muuuchas</em> habilidades no está todavía descifrar el cirílico&#8230;</li></ol><div class="feedflare">
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